¡Hola chicos! Antes que nada quiero presentarles a ustedes mis más sinceras disculpas por no haber actualizado, pero en verdad este semestre ha sido para mí el más estresante que he vivido, pues fue el último y mañana acabará casi todo (me voy a extraordinario en una materia) pero tuvo su recompensa, por fin acabe la universidad y quiero compartir mi alegría con ustedes por medio de este capítulo y hacerles la promesa de continuar pronto ya que tengo menos presiones.
Bueno no se diga más, disfrútenlo.
Fairy Tail y sus personajes no me pertenecen.
Capítulo 7.
El grupo de Erza caminaba bajo la lluvia, sin saber siquiera por donde empezar a buscar, no podían concentrarse, ya que en sus cabezas rondaban miles de suposiciones del por qué se habían marchado.
La búsqueda de los dos desertores era difícil, mas no imposible, su misión era sólo encontrarlos y regresar al gremio con la información.
— ¡Rastreo!—dijo Levy y una palabra tomó forma sólida y comenzó a seguir el camino por donde Jubia y Gazille habían pasado.
—Bien hecho Levy—dijo Erza con tono serio, sólo esperaba que la huida de sus compañeros no se tornara en una batalla contra ellos u otros magos. —La misión es encontrarlos, no hablaremos con ellos y mucho menos pelearemos, son órdenes del maestro—
— ¿Olvidas el olfato de Gazille? Él se dará cuenta de que lo seguimos—Gray intervino.
—No lo he hecho, es por eso que seguiremos de lejos sus pasos—Contestó la líder.
—Será imposible evitar una pelea contra ellos—comentó Droy.
Levy se llevó ambas manos a la boca — ¡No! De nuevo una pelea contra él no—pensó afligida. Temor y tristeza embargaron su corazón.
— ¡No habrá pelea! —Erza ordenó enérgicamente—Aún son nuestros compañeros.
Jet observó con atención la mirada llena de pánico de la joven Levy, mas no sabía si era por su fobia a la oscuridad o por el temor de enfrentarse a Gazille.
—No temas, estamos juntos en esto—comentó el mago mientras colocaba una mano sobre su pequeña compañera.
Ella sólo bajó la mirada y guardó silencio.
Todos caminaban a prisa para darle alcance a la palabra sólida que los guiaría hasta los desertores.
Mientras tanto Gray se preguntaba qué demonios pasaba por la cabeza de esa tonta maga de agua ¿Acaso fue tan grave haberle pedido sus bragas? Siempre lo hacía con otras personas cada vez que se daba cuenta de que se quedaba completamente en pelotas ¿Y qué? No pasaban de darle un buen golpe a la cara y de decirle que se fuera al cuerno o a saludar a su mamá y muchas otras partes que dudaba existieran, pero ¿tanto le molesto cómo para largarse? ¿Con Gazille? Por favor, no era para tanto, ella le debía una explicación y se la tendría que dar, así tuviera que congelarla casi completamente. Gray caminó aún más furioso.
Jet y Droy fueron demasiado prudentes al no comentar nada acerca de la plática entre la element four y el cazador de dragones, no querían lastimar aún más a Levy.
Al escuchar el fuerte estruendo varios magos se pusieron de pie, mas una fuerte ráfaga de agua los tumbó al suelo, pues Jubia acababa de derribar la puerta usando su magia. Al lado de ella estaba Gazille, serio y con el ceño fruncido.
Frente a ellos la figura de un demacrado y delgado hombre estaba sentada sobre un trono de madera, su cabeza estaba apoyada sobre su mano, mientras los miraba con aburrimiento.
—Después de haber vivido los peores momentos en prisión, me encuentro con que dos de mis mejores elementos me traicionaron al unirse a mi peor enemigo—
Gazille apretó fuertemente la mandíbula al escuchar la lúgubre voz de su antiguo maestro.
Jubia sólo tembló al mirar sus sueños desvanecerse.
— ¿Qué es tan importante para Iván como para nombrarte su espía? —
Gazille guardó silencio por breves segundos.
—La manera de derrotar a su padre—contestó después de pensarlo.
— ¿Y la hay? —
—No—
José se levantó lleno de rabia y con su magia lanzó a Gazille varios metros lejos de él.
Jubia amplió la mirada, estaba completamente paralizada mientras observaba como su amigo rompía varias mesas y sillas al estrellarse con ellas y él ni siquiera estaba usando sus escamas de dragón de hierro.
Gazille se levantó con dificultad, alzó su mano y limpió la sangre que resbalaba desde su ceja hasta su barbilla.
—Me da gusto saber que aún me guardas algo de respeto—Caminó hasta donde Jubia se encontraba—Ah, el amor. Nos abandonaste por amor, lástima que nunca te corresponderá—
La maga sólo bajó la mirada, pues suponía que después de lo que acababa de hacer, Gray jamás la perdonaría.
El silencio de la chica molestó en gran manera a José, quien velozmente levantó su mano y un rayo de luz salió de esta y atravesó el estómago de Jubia, pero al estar hecho de agua, este volvió a regenerarse de inmediato y aun así ella tampoco contestó el ataque.
—No te confíes querida, sabes muy bien que puedo destruir tu cuerpo de agua—
El rostro de Jubia estaba demasiado pálido, sabía que él no estaba bromeando.
— ¿Qué es lo que quiere el maestro de nosotros? —Ella preguntó con temor.
—Terminar lo que empezamos hace tiempo—
Gazille y Jubia se miraron en silencio.
—Adivinaron, esta vez mataré a Makarov y a su gremio de hadas, los aplastaré como simples moscas, sólo esperaré el regreso de Aeris—
— ¡Nos rehusamos a destruir a Fairy Tail! —Jubia intervino apasionadamente mientras su cuerpo se transformaba en uno de agua, ella estaba dispuesta a morir en batalla contra su ex maestro antes que luchar contra su gremio.
—Sabía que lo dirías Jubia, pero tengo un as bajo la manga—José rió estruendosamente—pues tengo una sorpresa para ti querida—
Aeris apareció justo detrás del maestro José y Gazille se quedó petrificado ya que su olfato jamás lo había percibido, pero inmediatamente sonrió, estaba excitado por la gran batalla que se aproximaba, mas su sonrisa pronto se desvaneció al escuchar el grito de Jubia, se giró a verla y notó que ella estaba tirada en el suelo intentando levantarse débilmente.
La maga se había apresurado a atacar al maestro, pero al avanzar hacia el frente sintió que chocaba contra un muro invisible, después una fuerte corriente eléctrica recorrió su cuerpo y no pudo avanzar más, apenas si podía levantarse.
—Te lo dije querida, tengo un as bajo la manga—la escandalosa risa de José retumbó en aquellas lúgubres ruinas a las que él llamaba guarida —El agua es conductor de la electricidad—
Gazille arrugó el ceño, corrió contra el maestro dispuesto a romperle todos los huesos para liberar a Jubia, pero había un problema y ese era Aeris y al parecer este no se tentaría el corazón para quitarle su magia o la de Jubia, así que se detuvo, no porque tuviera miedo de su antiguo compañero, no tenía miedo de morir en batalla, pero no quería ver que lastimaran a Jubia, no a la única persona que lo había tratado como a un amigo dentro y fuera de Phantom.
—Así me gusta, —miró la cara del cazador de dragones, la cual sólo reflejaba impotencia. —Aún faltan muchos de mis hijos, en cuanto estén todos reunidos atacaremos de nuevo Fairy Tail y no fallaremos esta vez—sonrió al imaginar la cara de los miembros de ese gremio.
Gazille cruzó los brazos, sentía que en ese momento José lo tenía agarrado del cuello, no podía hacer nada por ahora, sólo le restaba esperar a que el Maestro Makarov encontrara el mensaje por la mañana, mientras encontraba la manera de liberar a su compañera.
José sentía que había doblegado al cazador de dragones, aunque por otro lado imaginaba que en algún momento intentaría rebelarse, pero por alguna extraña razón ese chico había cambiado demasiado y tal parecía que no estaba dispuesto a sacrificar la vida de Jubia; no, definitivamente él nunca le había enseñado eso, por lo visto Makarov le había echado a perder a sus chicos, entonces ¿Por qué era espía de Iván? No, algo andaba mal o simplemente Gazille no quería ser descubierto por los de Fairy Tail. José movió la cabeza de un lado a otro intentando despejar su mente de tanta pregunta, sólo debía tener una cosa en la cabeza y esa era matar de una vez por todas a Makarov y desintegrar al gremio de Fairy Tail; El Maestro José salió de la sala y detrás de él salió Aeris dejando solos a Jubia y Gazille.
Gazille acercó la mano para tocar lo que no podía ver, aquello que estaba encerrando a la maga de la lluvia y lo que obtuvo fue una fuerte descarga eléctrica que lo arrojó varios metros lejos de esa jaula invisible.
—Descuida Gazille, pronto será de día, el maestro Makarov sabrá que hacer—su débil voz apenas fue escuchada—no te preocupes por Jubia, vete de aquí, Jubia esperará—
—El maestro ya se ha dado cuenta, puedo oler que Levy y otros se acercan—Gazille observó el rostro expectante de Jubia —El cubito de hielo viene con ellos—
Jubia sonrió ilusionada, su querido Gray venía a salvarla y eso la hizo sonrojarse.
—Despierta, esos idiotas vienen a la boca del lobo—La sacó de su ensoñación.
A Jubia le sorprendió la tranquilidad y el poco interés que le ponía al asunto.
— ¡Gazille-Kun, detenlos!—
Él la miró con curiosidad ¿Acaso lo creía tan tonto? ¡Claro que los detendría! Aunque eso significaba que tal vez tendría que herirlos un poco de nuevo y tener que ser desterrado de Fairy Tail tal como le sucedió a Laxus, pero que más daba, esos tontos no eran rivales para José, debía actuar prontamente o ellos morirían a manos de ese mago, así que salió corriendo de la cueva, los enfrentaría, les haría creer que salió del gremio por su voluntad y los echaría de ese lugar, debía ser convincente o el maestro se daría cuenta, ya que lo más seguro era que él estaría observándolos.
Gazille se apresuró al encuentro de los magos de Fairy Tail, esperaba no tener que pelear con ellos, sólo deseaba que entre ellos se encontrara uno tan prudente como para retirarse, no quería tener que herir a aquellos que le recibieron en su gremio, tanto le había costado ganarse su confianza y la del maestro Iván y ahora aparecía José y lo arruinaba todo, todo lo que había logrado hasta el momento se había ido por el caño en menos de una noche.
— ¡Maldito maestro José! —Pensó con ira—en cuanto libere a Jubia, lo mataré, si Makarov no lo hace, lo haré yo—
Corrió aun más rápido que antes hasta que estuvo frente a Erza, quien lo miraba con su ceño arrugado, parecía que en silencio le reprochaba su traición al gremio, después miró a Levy, podía oler su miedo, se debía a esa fobia a la oscuridad, pero aun así ella se apresuró a buscarlo.
—Váyanse—
— ¡De ninguna manera! —Gritó Gray— ¿En dónde esta Jubia? ¿Qué le has hecho? —
Gazille sonrió de manera retorcida.
—Ella ya no quiere verte—Gray retrocedió confundido, esa no era la Jubia que él conocía— ¿Qué fue lo que le hiciste? —Gazille se colocó en posición de ataque, no dudaría en lastimar, aunque fuera un poco, al tempano de hielo con tal de que se fueran —Váyanse, no dudaré en matarlos—
Erza se colocó frente a Gray.
— ¡Basta ya! —Miró con severidad al cazador de dragones —No sé que esta sucediendo aquí, pero no permitiré que pelees con mis compañeros—
Gazille supo en ese momento que los compañeros de equipo de Levy no habían dicho nada acerca de lo que habían escuchado, de otra manera Titania ya lo estaría atacando a diestra y siniestra, ella ni siquiera tenía la más mínima idea de por qué él había salido tan repentinamente.
—Nos iremos ahora mismo—Erza señaló con firmeza.
— ¿Qué demonios estas diciendo Erza? —Gray gritó molesto.
Ella sólo miró a Gray y este sintió un fuerte escalofrío recorrer su espalda.
— ¡Escuchen bien todos! Nadie esta obligado a permanecer en este gremio y no podemos obligar a Gazille a regresar ¿Es esta tu voluntad Gazille? —
Gazille parecía meditarlo por unos segundos.
—Que pregunta tan idiota haces Erza Scarlet ¿No es obvio? —él se burló con descaro.
La pelirroja era mucho más perspicaz de lo que Gazille imaginaba, ella notó con facilidad lo que él intentaba hacer, después de todo ya había sucedido algo similar con Lucy, Gazille se estaba sacrificando o estaba siendo vigilado.
— ¡Retirada! —la maga señaló el camino de regreso.
—Pero…—Levy intentó intervenir, pero Jet fue veloz y la tomó del brazo.
—He dicho…retirada—ella apretó sus puños con impotencia y caminó abriéndose paso entre sus compañeros —No me obliguen a llevarlos arrastrando al gremio—los miró con determinación.
Levy no quería irse, pero sus compañeros la obligaron a caminar, pero se fue tratando de escudriñar la mirada de aquel que unas horas antes le pedía que fueran algo más que simples amigos, no se daría por vencida tan fácilmente, regresaría por él, le debía una explicación y tendría que dársela tarde o temprano; comenzó a caminar obligada por su compañeros, no apartó sus ojos de los de Gazille hasta que este desvaneció su sonrisa burlona y se dio media vuelta para regresar de nuevo a la guarida de José.
Las horas habían pasado, mientras Erza y los otros magos ya estaban de regreso con las novedades para el maestro, Natsu, Lucy y Kana se encontraban en el tren fuera de Magnolia, su misión: pedirle a Laxus que regresara al gremio lo antes posible, el problema era si este aceptaría o no.
—Natsu esta muy mal—señaló Kana.
—Siempre—respondió Lucy con indiferencia, lo cual no pasó desapercibido por Kana.
— ¿Pelea de novios? —
—No…no es así…yo…—Lucy se ruborizaba exageradamente.
—Lo es—dijo melodiosamente.
— ¿Estas ebria? —preguntó Lucy, aún seguía sonrojada, sólo quería hacerle ver a Kana que era una percepción errada gracias al alcohol.
Kana encogió los hombros.
—Lo normal—sonrió—pero no lo suficiente como para no darme cuenta de lo que sientes por este chico—
—Shhh—Lucy intentó tapar la boca de su compañera—te va a oír—
—Lo dudo—
—Pero no siento nada por él—
—Te guuuusta—Kana dio en el clavo.
—Incluso tú ruedas la lengua más que Happy ¡¿Happy? —Lucy giró la cabeza lentamente hacia su izquierda y encontró al pequeño gato azul a su lado.
— ¡Aye! —
— ¡Rayos! Me olvidé por completo de Happy—
— ¡Lo sabía! A Lucy le guuuusta Natsu—gritó el pequeño gato.
Kana reía ante la situación.
Lucy tapó la boca de este.
—Sh, Natsu nos escuchará—
—No, Natsu ni siquiera quiere saber nada de nada cuando va en un transporte, así que él no oye ni ve nada—Dijo Kana mientras picaba las costillas de Natsu.
— ¡Dejen eso! —
—Calma Lucy, estoy segura que Natsu ni siquiera se da cuenta de lo que pasa a su alrededor—
La rubia se puso seria.
—No puedo creer que Laxus viva en un lugar tan apartado de la civilización, sin pertenecer a un gremio ¿Por qué lo hará? —
—Debe sentirse culpable por lo que pasó en el gremio, nos puso en peligro—
— ¿Crees que nos reciba? —
Kana encogió sus hombros
—Ni idea, pero espero que sí, no me gustaría hacer este viaje en vano, creo que Natsu piensa lo mismo, hablando de Natsu… ¿Ya se lo confesaste? —
— ¿Eh? ¿Con…fesarle? —
—Que te gusta, obvio—rió divertida al ver como Lucy se ponía nerviosa—él no dará el primer paso, es un poco tonto, pero creo que le gustas—
La rubia bajó su mirada.
—Lo dudo, creo que él siente algo por Virgo—
— ¿En serio? —
—Sí, siempre me pide que deje salir a Virgo ¿Por qué no pide a Loki o a Géminis? Siempre pide que ella salga—
— ¿Celos de tu espíritu estelar? —
—No, más bien tristeza—
—Es porque Natsu quería darte una sorpresa, pero la ocultó bajo tierra y olvidó en que parte la enterró y Virgo hace muy bien su trabajo excavando—contestó Happy, quien de inmediato se cubrió la boca al notar que acababa de arruinar la sorpresa de Natsu para Lucy.
— ¡Otra vez me olvidé del gato! —gritó Lucy demasiado sonrojada.
—Ya, ya, no es para tanto; bueno ya sabes para que quiere que le prestes a Virgo, ya puedes estar tranquila—
— ¡No estaba celosa! —
Dos horas después…
—No estoy celosa—decía Lucy, quien ya estaba muy cansada.
— ¡Natsu, ya llegamos a la estación! —gritó Happy al momento que el tren se detenía.
El cazador de dragones respiró hondo y se levantó muy animado.
— ¡Hora de ir por Laxus! —gritó el joven mago.
—La casa de Laxus queda por allá—señaló Lucy, quien llevaba un mapa dibujado por el maestro—es media hora caminando—
—Entonces, démonos prisa—agregó la morena.
Y los cuatro iniciaron el camino hasta que llegaron a una pequeña cabaña.
Natsu llamó a la puerta alegremente, en verdad deseaba volver a ver a Laxus para pedirle que peleara nuevamente.
Laxus abrió la puerta, llevaba puesta una capa negra, y su semblante seguía siendo tan duro como siempre.
— ¿Qué hacen aquí? —
—El abuelo quiere verte—dijo el mago de cabellos rosados.
—Ya no pertenezco a Fairy Tail—
— ¡¿No escuchaste? —gritó Kana, él siempre lograba sacarla de sus casillas con esa actitud tan altanera. —El maestro necesita de tu ayuda en este momento, Gazille y Jubia están en proble…—
— ¿Así que es eso? —Interrumpió el rubio—Sabía que esos de Lord Phantom serían un problema tarde o temprano—
—No es eso Laxus, ellos dos tienen problemas y creo que tiene que ver contigo—intervino Lucy con la esperanza de convencerlo.
—No es mi problema—sonrió con sorna—A menos que una de ustedes dos se desnude para mí, entonces yo podría reconsiderarlo—se burló de las chicas, sabía que se molestarían y se largarían.
— ¡Si serás cab…!—Natsu estuvo a punto de darle un puñetazo en la cara, pero Kana no se lo permitió.
— ¡Basta Natsu! El maestro dijo que le diéramos el recado y ya lo hicimos, ahora vámonos—ella se dio la media vuelta y tomó a los otros dos magos de la mano para sacarlos de allí—si tienes un poco de conciencia acudirás al llamado del maestro—dijo sin voltear a verlo.
—Se ve que llevas varías horas sin tomar alcohol Kana, estas de muy mal humor—se mofó de la maga, quien sólo frunció el ceño al escucharlo y continuó caminando.
Durante todo el camino, Natsu le reclamó a Kana que no le haya permitido traer a Laxus a la fuerza, ella sólo lo escuchó sin contestarle nada.
—Ya esta haciéndose tarde, deberíamos ir a comer, después iremos a buscar alojamiento; dale tiempo a que piense Natsu, tal vez cuando volvamos él acepte regresar con nosotros, sólo… dale tiempo—
Natsu lo medito por unos minutos.
—Comer, suena bien, tengo hambre—
—Lucy, tal vez deberías llevar a Natsu a ese lugar—Kana señaló un bonito y romántico restaurant—Happy ven conmigo, te llevaré a comer pescado fresquito y después nos vamos a descansar—
— ¡Aye! —
Kana y Happy se alejaron dejando a los dos jóvenes magos.
—Lucy—La llamó y ella lo miró directo a los ojos—espero que esta vez quieras comer algo—
— ¿Por qué no lo haría? —preguntó molesta.
—Porque últimamente te importa mucho la apariencia—el alejó su mirada de la de ella—Yo pienso que tú estas muy bien así como estas—
Lucy enrojeció y entendió que Natsu se preocupaba por ella, también recordó lo que Happy dijo en el tren y eso la hizo sonreír.
—Lucy, hoy te comerás esa rebanada de pastel, te compraré una igual a la que me comí sin tu permiso—
—No es necesario Natsu, no te la estoy cobrando—
—Pero anoche estabas muy molesta—
—Olvídalo Natsu, mejor comamos de una vez, ya esta oscureciendo y entonces ya no será comida, será cena, además deseo darme un buen baño e irme a dormir, ese viaje en tren fue demasiado largo—
—Dímelo a mí—sonrió divertido, luego sus ojos miraron directo a aquel restaurant, era pequeño y tranquilo, con un ambiente un tanto discreto e íntimo. —Vamos Lucy, se hace tarde—
Ella asintió y caminó al lado de su compañero, entraron al restaurante, la luz dentro de este era tenue, las pequeñas mesas estaban adornadas con pequeños arreglos florales y un par de velas encendidas le daban ese toque romántico.
Se sentaron uno frente al otro y Natsu no pudo evitar mirar la belleza del fuego reflejada en los ojos de Lucy, lo cual lo hizo enrojecer de una manera tan violenta que sentía como si el fuego recorriera sus mejillas, especialmente cuando ella no apartaba la mirada de él.
Lucy observó desconcertada el comportamiento de su compañero, parecía nervioso, era algo raro en él, pero sobre todo porque él estaba mirándola fijamente y de repente parecía rehuir al contacto visual.
Kana llevó a Happy a comprar un gran pescado y de pasó lo dejó en la posada para que no interviniera con aquellos dos, además que ella deseaba ir por un trago, por no decir que por un barril.
Ya era de noche, la luna llena se reflejaba sobre el tejado de aquella vieja cabaña y entraba por la ventana de la habitación de Laxus, quien estaba recostado dándole vueltas a la petición de sus ex compañeros del gremio. Extrañaba Fairy Tail, pero no se sentía digno de volver a este y enfrentar las caras de sus compañeros; cerró los ojos tratando de reconciliar el sueño, pero unos fuertes golpes en su puerta lo hicieron levantarse.
— ¡Laxus! —Era la voz de Kana— ¡Abre la maldita puerta de una vez! —
Laxus rodó los ojos con fastidio y volvió a recostarse, la ignoraría y tal vez así ella se cansaría y se largaría de una buena vez.
— ¡Abre de una vez o tiro la puerta! —
Él sabía que ella era capaz de hacerlo, así que se levantó molesto y abrió la puerta con brusquedad.
—Lárgate de aquí—la miró amenazante.
—No lo haré, te llevaré conmigo al gremio ¡Aunque deba llevarte cargado! —Ella empujó al mago para entrar a la cabaña, este solamente se hizo a un lado.
El mago guardó compostura por un segundo, pero después estalló en risas.
—Estas ebria, puedo olerte—se acercó peligrosamente a ella y le habló al oído—Tú no podrías cargarme, cuando ni siquiera puedes mantenerte en pie—
Kana apretó con fuerza sus puños, la ira estaba apoderándose de ella, pero debía ser paciente, de otra manera sólo lo arruinaría. La maga retrocedió y se topó con el muro, pero Laxus la siguió y colocó sus fuertes brazos sobre la pared, a la altura de la cabeza de la maga y la dejó acorralada.
Kana cerró sus ojos con fuerza, pero los abrió sorpresivamente al escuchar a Laxus susurrándole al oído nuevamente.
—Ya te dije que lo pensaría si una de ustedes se desnuda para mi ¿Vas a ser tú? —observó como la mandíbula de la joven se tensaba, parecía que ella estaba a punto de darle un buen golpe, así que separó sus brazos del muro y le dejó libre, creyendo que eso sería suficiente para que lo dejara en paz, él sólo deseaba vivir en paz.
—Lo sabía—sonrió de medio lado y se giró dándole la espalda a Kana—vete ya—
El silencio reinó por un largo momento entre los dos magos, él ni siquiera se dio la vuelta para asegurarse de que ella se había marchado, de repente algo suave golpeó su nuca y resbaló hasta sus manos, era tela, esa era la prenda de Kana, era la parte superior de su bikini.
Los ojos de Laxus se abrieron ampliamente, estaba confundido y volteó a verla, ella estaba inclinada bajando sus pantaloncillos, él se quedó boquiabierto observando como ella se reincorporaba y pateaba la prenda hasta sus pies, sus brazos cubrían su pecho, sus ojos estaban fuertemente cerrados y sus mejillas ruborizadas; Laxus se dio la vuelta nuevamente dirigiéndose hasta la pequeña mesa que se encontraba en medio de la cabaña.
Kana no podía ver nada, sólo escuchaba los pasos de su ex compañero, lo escuchó acercarse hasta ella, supo que ahora se encontraba enfrente, tal vez escudriñando su cuerpo desnudo, se sentía humillada, pero si esto era necesario para que regresara al gremio, bien, estaba dispuesta a hacerlo.
El joven mago sí la estaba observando detenidamente, pero sólo estudiaba los gestos que esta hacía, le sorprendía que ella hiciera esta clase de cosas, aunque podía ser sólo el efecto del vino, así que extendió la capa que tomó de la mesa y cubrió con delicadeza a la maga.
La morena sintió la suave tela rozando su espalda y de inmediato abrió sus ojos y miró a Laxus, él miraba hacia otro lado.
— ¿No era eso lo que querías? —
—Estás demasiado ebria—su tono de voz había cambiado, ya no era sarcástico ni agresivo.
—No, sólo tomé una botella, sabes que eso no es suficiente para emborracharme—
—Entonces…tú—
—Lo hago por el maestro—
—Ya veo—él comenzó a amarrar el lazo de la capa.
— ¿Esperabas algo diferente? —Tomó las manos de Laxus que aún estaban amarrando el lazo que estaba justo debajo de su barbilla.
—No ¿Y tú? —Preguntó sin mirarla a la cara.
Kana sonrió, nunca imaginó ver al arrogante Laxus huyendo de su mirada, dejó las manos de Laxus sobre aquel listón de tela y llevó las suyas hasta tomar la cara del varonil mago.
—Tal vez—ella sonrió al ver que el rubio por fin la miraba a la cara, parecía confundido y eso provocó que Kana se acercara más a él y le rodeó el cuello con los brazos, haciendo que este se agachará un poco hasta quedar a su altura.
Laxus abrió los ojos ampliamente al sentir los brazos de la maga, eso realmente lo tomó por sorpresa, puso sus manos sobre los hombros de la joven y lentamente se separó de ella.
—El maestro te necesita—Ella habló suavemente.
—No lo entiendes, fui desterrado—dijo con tristeza.
—Eso lo hablarás después con tu abuelo, ahora debemos irnos—ella evitaba la mirada del mago, estaba demasiado avergonzada.
—Salir ahora no es buena opción, los trenes salen hasta mañana—No pensaba salir de su cabaña a mitas de la noche.
—Entonces esperaremos hasta mañana, pero no me puedo ir de aquí, eres capaz de largarte—Eso no lo esperaba.
—Pero yo duermo en mi cama, tú duerme en donde quieras—Laxus no se distinguía por ser caballeroso, él era todo lo contrario, aunque había cambiado demasiado al ser desterrado del gremio, ahora era un poco humilde, pero sólo un poquito.
— ¿Dormir eh? Bien esas mantas se ven calientitas, —señaló las mantas que estaban sobre la cama del joven—me quedaré en el suelo, pero te advierto, no escaparás—amenazó—Soy capaz de no dormir en toda la noche, no te quitaré la vista de encima—
—No lo haré—sonrió burlón—por cierto…—ella volteó a verlo—tienes muy bonitas te…—sintió un puño contra su estómago, había cambiado, si, pero seguía siendo un hombre.
—No lo menciones Laxus—
Él sólo rió divertido al ver el puchero de la maga, nunca imaginó que ella se atreviera a hacer eso.
—Eres una maga demasiado débil—
—Tal vez, pero ¿Vendrás conmigo mañana? —
Laxus asintió en silencio.
—Entonces soy muy débil—dijo con sarcasmo.
Continuará…
¿Qué tal eh? Espero que le haya gustado aunque sea un poco y ojala que los personajes no hayan quedado tan oc.
Quiero agradecerles a todos por sus comentarios y de nuevo quiero pedirles disculpas por la tardanza.
Agradezco a los que leen estas locuras, pero tenía que sacarlas de mi cabecita, sino me volvería más loca de lo normal, jejeje, no es broma.
Gracias por sus comentarios a:
Angelzk, Gabe Logan, AllySan, PtyWzly, sakuno, Selene-Moonlight, LalySempai, Slinky-pink, Kmikumicu, pero en especial gracias AllySan
