Aquí os dejo un capitulo más de esta historia. Espero no decepcionar a nadie, aunque realmente lo dudo.
Esperaba paciente la respuesta de Rachel quien seguía mirándome a los ojos con demasiada intensidad.
Los minutos comenzaron a pasar y ella seguía sin decir nada, toda esta situación me volvía loco, pero no había nada que hacer salvo esperar.
De pronto el sonido de mi móvil nos sorprendió haciendo que ambos perdiéramos el contacto visual. El tono de llamada no cesaba por lo que tuve que contestar, era un número que no conocía y estuve a punto de no contestar pero algo hizo que desistiera.
—¿Diga? — pregunte lentamente mirando a Rachel que seguía callada.
—¿Noah Puckerman? — pregunto mi interlocutor.
—Sí, él habla — suspire mientras esperaba que prosiguiera.
—Le llamo del Hospital Central Santa Rita para informarle — hizo una pausa y yo sentía que mi corazón se saldría de mi pecho ante la mención de la palabra hospital — que su madre ha sido víctima de un asalto y fue herida de gravedad por lo que le sugiero viaje rápidamente hasta acá.
—Estaré allí lo más rápido que pueda — dije cortando la comunicación, todo estaba mal y no encontraba sentido a lo que estaba pasando.
—¿Noah, qué ha pasado? — pregunto Rachel trayéndome de vuelta a la realidad.
—Debo irme — dije cogiendo mi mochila y comenzando a andar rápido entre las gradas para llegar a la salida, pero antes de hacerlo me gire para ver a Rachel por última vez.
Vi en sus ojos la preocupación y dolor que la situación le estaba provocando, pero no había tiempo.
—Olvida esta conversación — suspire sintiendo las lágrimas acumularse en mis ojos — no puedo recibir una respuesta ahora. Hablaremos después — le dije mientras me echaba a correr.
No me detuve a mirarla más tiempo, sabía que estaba actuando mal pero tenía razones de peso para actuar así. Ahora la vida de mi madre era mi prioridad.
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Tome un taxi y le pedí que me llevase rápido hasta el hospital, de camino allí hice una llamada.
—Quinn, soy Noah — dije algo agitado.
—¿Qué ha pasado? — me preguntó preocupada.
—No puedo explicártelo ahora — le dije y escuche un "entiendo" de su parte — necesito que vayas por Dani y la lleves al Centro Medico Santa Rita, por favor.
—Lo haré, lo que sea que pase — hizo una pausa — trata de estar tranquilo, te veré allí.
Cortó la comunicación cuando yo estaba bajando del taxi y corría directo a la recepción sin fijarme en las personas a mí alrededor.
—¿Dónde está? — casi le grite a la enfermera que estaba allí.
—Si no me dice el nombre no puedo darle ninguna información — explico lentamente.
—Mi madre — ella no entendió — Débora Puckerman — dije casi sin aliento.
—Lo siento, no tengo a nadie ingresado con ese nombre — entonces lo recordé.
—Entonces busque Débora Meler — dije desesperado mientras trataba de concentrarme y tranquilizarme.
—En efecto, fue ingresada de emergencia y ahora la están operando para tratar de extraer la bala — hizo una pausa y me miro — su estado es delicado.
No pude decir algo, me quede sin palabras y sentí que todo se me movió, apenas unas horas antes yo era el que estaba en el hospital y ahora era ella, no podía creerlo.
Camine lentamente hasta sentarme en una de las sillas vacías de la sala de espera, no tenía mucho que hacer salvo pedirle a Dios que la salvara, no por mi sino por mi hermana quien sufriría si mi madre… no quería ni pensarlo.
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Llevaba aquí más de una hora y no tenía noticias, esta situación comenzaba a desesperarme. Me sentía impotente al no poder ayudar.
—¿Qué ha pasado, Puck? — me preguntó Quinn quien entraba apresurada.
—¿Dónde está Dani? — le pregunte elevándole la voz y poniéndome de pie.
—Tranquilízate, esta con Kurt y Brittany que pasaron por alguna golosina — dijo mirándome antes de abrazarme fuerte, realmente lo necesitaba por lo que también la abrace.
—¿Quién más ha venido? — pregunte para saber si Rachel estaba aquí.
—Solo ellos, Kurt nos ha traído en su auto — dijo sin soltar el abrazo, hice un gran esfuerzo para no llorar, no podía ser débil en este momento, debía ser el soporte de mi hermana, ella era mi mayor motivación — ¿Le has avisado a Rachel? — preguntó de la nada.
—No — suspiré — ya se enterara junto con los demás — dije intentando restarle importancia a la mención de su nombre.
—Noah — alguien me llamó y yo gire en dirección a donde esa voz venía soltando a Quinn, apenas me vio se lanzó sobre mí y yo le abrace fuerte — ¿Cómo esta mami? — su voz sonó débil.
—No lo sé, la están operando — dije mirándola con ternura y acariciando su mejilla, de pronto comenzó a llorar y la abrace con fuerza mientras Kurt y Brittany llegaban a nuestro lado.
—Ella se pondrá bien, ¿verdad, Noah? — preguntó entre sollozos y a mí se me calló el alma en pedazos, no sabía que responderle porque ni siquiera yo estaba seguro.
—Si… — le susurre mientras acariciaba su cabello lentamente y mirando a mis compañeros, les di las gracias sin apenas pronunciar palabra, pero ellos entendieron ya que asintieron.
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Había pasado más de una hora desde que llegaron y Dani se había quedado dormida en mis brazos.
—Creo que debemos llamar a algún adulto — sugirió Kurt quien estaba sentado frente a mí, al lado de Brittany y Quinn a mi lado.
—No tengo familia cerca — le dije lentamente — no tengo idea de a quien llamarle.
—¿El Sr. Schue? — preguntó Brittany.
—Buena idea Brittany — le dijo Quinn sonriendo levemente y yo asentí.
—¿Puedes llamarle? — pregunte a Kurt quien asintió, se puso en pie y caminó por el pasillo para poder hacer la llamada.
Cerré por un momento los ojos mientras intentaba ya no pensar que todo esto era una pesadilla, y entender que esto realmente estaba ocurriendo.
—¿Familiares de la Sra. Débora Meler? — abrí los ojos mientras observaba al médico.
—Soy Noah Puckerman, su hijo — dije poniéndome en pie para después hacer que Quinn tomará a Dani en sus brazos.
—El estado de tu madre es delicado, hemos logrado extraer la bala pero ha dañado varios de sus órganos vitales — me miró fijamente — debemos esperar al menos 24 horas para saber si sobrevivirá.
Asentí sin fuerzas, yo no podía hacer nada. La impotencia se apodero de mí, tuve que sentarme para no caer mientras podía sentir la mirada de los presentes sobre mí y el andar del médico contrario a donde nosotros estábamos.
Mire a Dani que dormía plácidamente en los brazos de la chica a la que llamaba hermana, al igual que yo. A pesar de conocerse hace poco ambas se estimaban, contrario a lo que sucedía con mi hermana y Rachel, ya que parecía no soportarla aun cuando trataba de llevarse bien con ella. Dani no le ponía las cosas fáciles a Rachel.
Suspire mientras pensaba en todo lo sucedido, ayer a esta hora todo estaba bien. Rachel y yo estábamos juntos, mi madre estaba despierta y el que estaba en el hospital era yo. La vida dio un giro totalmente inesperado para mí.
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Todos seguían aquí, Kurt y Brittany se habían ido por café y algo para comer. Quinn seguía a mi lado cargando a Dani, quien aún dormía.
—Serás una buena madre — le dije haciéndola salir del trance en el que se había sumergido al contemplar a Dani, ella sonrió levemente e iba a hablar cuando alguien se le adelanto.
—Puck — dijo el Sr. Schue cuando apareció haciendo que me girara en su dirección.
—Sr. Schue — me puse en pie y camine hasta él abrazándolo, este hombre era lo más cercano a un padre que había tenido.
Lo abrace fuerte y el me devolvió el gesto, de pronto le vi. Allí a unos cuantos metros de nosotros estaba ella, la causa de mi locura y amor eterno. Rachel.
—¿Qué es lo que ha pasado? — preguntó el Sr. Schue una vez que deje de abrazarle.
Nos sentamos uno frente al otro y le explique detenidamente lo que el médico acababa de decir, Rachel mantenía su distancia. En realidad no sé si era por lo ocurrido o por la presencia de Quinn.
Cuando el otro par volvió nos entregaron a Quinn y a mí un vaso de café para cada uno, y al ver a Rachel allí creyeron que todo entre nosotros estaba bien.
Brittany se ofreció a cuidar a Dani, quien había despertado y quería comer algo, por lo que se fueron junto con Kurt a la cafetería, lo que Quinn aprovecho para poder ir al tocador, el Sr. Schue decidió que era momento de ir a hablar con el médico dejándome así, solo con Rachel.
Se acercó lentamente hasta quedar sentada a mi lado sin decir nada, se debatía internamente, lo reflejaba en sus ojos.
—Gracias por venir — fue lo único que pude decirle antes de ponerme en pie para alejarme de ella.
No podía soportar la idea de verle y tener que evitar abrazarla, besarla y de ser posible, llorar. Solo para saber que estaba aquí, conmigo; pero no podía, tenía que ser fuerte por ella, por mí.
—Noah, espera — dijo poniéndose en pie haciendo que desistiera de dar un paso más.
Me giré hacia ella dándole la oportunidad de que hablara y dijera de una vez lo que pensaba.
—Quiero estar contigo — me miró a los ojos y no pude evitar el querer abrazarle pero aun había dudas en sus ojos.
—Rachel — suspire y la tome de los hombros mirándola intensamente — he de admitir que me sorprende tu respuesta, pero — volví a suspirar — no es el momento — note en su cara varios sentimientos, sin embargo procedí — no puedo aceptarlo ahora sin pensar en que lo haces por lastima.
Ella iba decir algo ante la rudeza de mis palabras.
—Sí, sé que no eres así — le dije y sonreí levemente — te conozco lo suficiente y tampoco seré un buen novio bajo estas circunstancias — besé su frente — realmente espero que comprendas.
Sus ojos comenzaron a liberar todos sus sentimientos a través de las lágrimas, aquellas que yo decidí ocultar en todo momento.
—Te amo con mi vida — hice el intento por sonreír — y me duele tanto decirte esto, pero no es justo para ninguno de los dos — la mire a los ojos — siempre buscaré tu felicidad aun cuando yo no deba ser parte de ella — besó lentamente sus labios sin poder contenerme más y la noto temblar, toda ella tiembla.
La abrazo fuerte sin detener el beso sintiendo que es aquí a donde pertenezco, pero sabiendo que no puedo forzarla a estar conmigo. Quisiera ser egoísta y no soltarla nunca, pero nunca he sido así y este no es el momento para comenzar a serlo.
Rachel responde a mi beso con la misma lentitud que yo, apenas rozando nuestros labios y ya no hay más que decir, cada uno se irá por su camino y nos encontraremos algunas veces, pero seremos solo amigos.
—Te amo — le digo y sonrió antes de soltarla — si algún día necesitas que alguien te escuche o necesitas de mi ayuda, sabes dónde encontrarme. Solo… — me doy media vuelta — por ahora, no lo hagas — y parece que todo sucede en cámara lenta, ella estática en el mismo lugar y yo caminando tratando de no llorar para así evitar que sepa cuanto me está doliendo esto en realidad.
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Después de eso Kurt y Brittany se marcharon con Rachel, quedándonos en el hospital el Sr. Schue, Quinn, Dani y yo.
—Creo que será mejor que vayas a descansar — le dije a Quinn quien estaba recargada en mi hombro mientras yo arrullaba a Dani.
—No me moveré de aquí — dijo sería sin mirarme — me quedaré para ayudarte con esta princesa — acaricio dulcemente el brazo de mi hermana y sonrió.
Podía sentir la mirada del Sr. Schue mientras pasaba mi brazo sobre los hombros de Quinn para que intentara dormir. Sin darme cuenta eran ya las 3 am y al parecer seguíamos sin noticias del estado de salud de mi madre.
Alguna que otra vez una enfermera se acercó para decir que todo estaba estable. Yo no podía conciliar el sueño, me preocupaba que Dani despertara y exigiera respuestas que solo yo debía darle.
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Casi había amanecido ya, muchas personas iban y venían, todas con aspectos cansados mientras yo sentía que el tiempo se había detenido hace mucho haciendo que me sumergiera en un trance.
—¿Familiares de la Sra. Meler? — preguntó el médico, a lo que abrí los ojos para mirarle.
—¿Qué pasa? — pregunte mientras me ponía en pie y el Sr. Schue me imitaba.
—Lamentamos informarles que la señora acaba de fallecer…— sé que el médico siguió hablando sin embargo mis oídos se cerraron al escuchar que ella se había marchado.
Me gire hacia Quinn quien seguía con mi hermana en su regazo y comprobé que ambas comenzaban a despertar.
Pero nada tenía sentido. ¿Qué se supone que haré con mi hermana? ¿Cómo sobreviviremos a esto? Demasiadas preguntas sin respuestas se apoderaron de mi mente y no fui consciente del pasar del tiempo hasta que alguien me llamo.
—¿Noah? — La voz de Dani se escuchaba lejana, mi cara no mostraba ninguna expresión y de mis ojos no salían lágrimas — ¿Noah? — volvió a llamar.
—Dani — me arrodille quedando a su altura mientras ella seguía sentada en el regazo de Quinn, mientras buscaba la manera de seguir hablando.
—Mami se ha ido — dijo lentamente mientras me abrazaba pasando sus manitas detrás de mí cuello — nuestros papis ahora nos cuidan desde el cielo — dijo sollozando pero parecía ser más fuerte que yo en estos momentos, sin embargo evite llorar.
Todo dejo de existir, solo éramos ella y yo en este momento, realmente nada me importaba más que el bienestar de mi hermana.
Si antes había sido un irresponsable al faltar mi padre, ahora debía ser lo contrario pues Dani dependía de mí, no podía irme y dejarla, porque a partir de este momento seremos ella y yo, por nuestra cuenta.
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Después de todos los trámites necesarios tome la decisión de sepultar a mi madre junto a mi padre, era algo que creía apropiado ya que ellos se amaban tanto.
Dani estuvo tranquila y consiente de lo que ocurría, eso me ayudaba a menguar el dolor que sentía al pensar que sería de nosotros ahora.
Todos mis compañeros del Glee Club me acompañaron durante esos momento, sobre todo Quinn que a pesar de sus múltiples problemas con Finn se daba tiempo para asistir al sepelio y demás cosas que realizamos.
Mi madre la estimaba mucho igual que a Rachel y debo de admitir que el sentimiento era mutuo.
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Después de una semana de su fallecimiento decidimos que lo mejor era volver a nuestras actividades, por lo que lleve a Dani a su colegio para después presentarme al mío.
—Buenos días, quiero hablar un momento con el director — le pedí a la secretaria.
Esta asintió y me anunció con el director para después hacerme pasar a su oficina.
—Señor Puckerman — saludó el director al verme llegar — lamento mucho su perdida, por favor tome asiento — me señaló la silla frente a él por lo que obedecí.
—Me alegra verle — dije y suspire — solo he venido para presentar mi dimisión — mi decisión estaba tomada.
—¿Está seguro de eso? — preguntó consternado.
—Sí, considero que es necesario — sonreí levemente — quiero ser yo quien cuide de mi hermana y debo conseguir un curro para que sobrevivamos.
—Entiendo — dijo acomodándose en su silla — ¿Qué acaso la empresa no les daría una indemnización?
—Eso es correcto, sin embargo no me siento capaz de continuar con mis estudios sin descuidar a mi hermana — guarde silencio mientras el procesaba la información.
—En ese caso — me miró fijamente — le recomiendo que sea usted quien le informe a sus profesores y amigos de la decisión tomada.
—Así lo haré — me puse de pie y le extendí la mano — gracias por todo, director.
—No tenéis nada que agradecer — me devolvió el gesto apretando levemente mi mano poniéndose de pie también — al final de las clases pasa a recoger tu documentación.
—Como usted diga — sonreí un poco — Hasta luego — dije saliendo de la oficina y comenzando a andar por el pasillo para llegar a mi primera clase o lo que quedaba de ella.
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Las clases se habían pasado rápidamente y yo había hablado con los profesores al terminar de la clase, cuando todos se habían ido.
Fui el primero en llegar al aula de ensayos por lo que decidí tomar asiento en la primera fila pero alejado de mis compañeros. No podía evitar que sintieran lastima por mí, porque en el fondo lo hacían, sin embargo los apreciaba.
Poco a poco fueron llenando el lugar y ninguno se atrevió a mirarme o preguntarme como estaba, ni siquiera Rachel parecía notar mi presencia y quizá era mejor así.
—Bueno chicos — dijo el Sr. Schue al entrar — Puck, me alegra que estés de vuelta — su saludo provoco que todos me mirasen y yo solo salude con la cabeza, aun no era el momento de hablar.
Según había entendido la tarea de la semana había sido cantar una canción en español, lo cual sería tomado en cuenta para la asignatura de español que el Sr. Schue también impartía.
—Puck, no es necesario que cantéis por ahora — dijo trayéndome de vuelta a la realidad, pero algo en mi hizo clic.
—No se preocupe, realmente quisiera cantar ahora — me puse en pie y cogí mi guitarra, siempre la llevaba conmigo — y sinceramente creo que puedo hacerlo mejor — sonreí y ellos exclamaron un "oh" general.
—En ese caso, dale — el Sr. Schue se sentó en mi lugar mientras yo comenzaba a afinar la guitarra caminando de un lado a otro, ligeramente nervioso.
—Ya no duele… — comencé a cantar — porque al fin ya te encontré. — Miré de reojo hacia donde estaba Rachel — Hoy te miro y siento mil cosas a la vez… — después no miraba a nadie, solo caminaba de un lado a otro.
Podía sentir que sus ojos estaban puestos en mí.
—Mira si busqué, mira si busqué. Tengo tanto que aprender…— detuve mi andar para mirar a directamente a Rachel — todo lo que tengo es tu mirar.
Sonreí sin dejar de mirarla, notando que ella sonreía un poco.
—De mis recuerdos salen brisas a bordar… las locuras que tú me quieras regalar — me senté en el banco que estaba en medio del aula — mira si busqué, mira si busqué. Tengo tanto para dar…
Todos parecían atentos a la canción, quizá porque ya la habían escuchado antes y es que Alejandro Sanz es uno de mis canta autores favoritos.
—Reconozco puertas que yo sé se abren solamente alguna vez… Así de poco — hice la seña con mis dedos y deje la guitarra a un lado, sintiendo desde el fondo de mí ser la letra de la canción — Desde cuando te estaré esperando… Desde cuando estoy buscando tu mirada en el firmamento, estás temblando.
Alcance a distinguir las voces de Santana, Brittany, Mercedes y Tina formando parte del coro, pero ni Rachel ni Quinn hacían algo, salvo mirarme con demasiada intensidad.
—Te he buscado en un millón de auroras y ninguna me enamora como tú sabes — volví a mirar a Rachel y me di cuenta de que Finn ahora estaba cerca de ella — y me he dado cuenta ahora… Puede parecer atrevimiento pero es puro sentimiento — intente no mirarlos para evitar sufrir más — Dime por favor tu nombre.
Mientras entraba la parte instrumental volví a coger mi guitarra para poder acompañar a la banda.
—Yo te llevo por las calles a correr — trate de sonreírle a Quinn quien parecía triste por toda esta situación, me refiero a la cercanía de Finn con mi ex — Vamos lejos más allá de lo que crees. Si pregunto bien, si pregunto mal… Tengo tanto que ofrecer
El Sr. Schue tenía una cara entre asombro y melancolía, supongo que la canción le recordaba algo.
—Abro puertas que alguien me cerró y no busco más sentido a mi dolor… — deje de nuevo mi guitarra — Mira no me vuelvas loco.
Me puse de pie y comencé a caminar por el aula.
—Desde cuando te estaré esperando… Desde cuando estoy buscando — mire de vuelta a Rachel y sonreí levemente — tu mirada en el firmamento, va temblando. Te he buscado en un millón de auroras… Y ninguna me enamora como tú sabes y me he dado cuenta ahora… Puede parecer atrevimiento pero es puro sentimiento…Dime por favor tu nombre… No me vuelvas loco.
Me acerque un poco a donde Rachel estaba y cogí su mano para darle un casto beso en el dorso.
—Desde cuando te estaré esperando — me aleje de ella continuando con la canción y decidí no volver a mirarle — Desde cuando estoy buscando tu mirada en el firmamento, va temblando. Te he buscado en un millón de auroras y ninguna me enamora — hice una pausa y no lo resistí, le miré nuevamente — y al final cuando te encuentro… Estabas sola.
Nadie dijo nada, solo me miraban fijamente mientras guardaba mi guitarra.
—Antes de que acabe la clase — dije sentándome en el banquillo — quiero agradecerles personalmente todo lo que han hecho por mi hermana y por mí en los últimos días.
Ellos parecieron despertar de su letargo e iban a protestar mis agradecimientos.
—Y por lo mismo quería ser yo quien les informara — tomé aire — que esta ha sido mi última vez en el Glee Club — un "¿Qué?" general se escuchó por todo el lugar.
—Es una broma, ¿cierto? — preguntó Artie por lo que negué.
—He dimitido por la mañana, quiero dedicar mi tiempo a Dani — sonreí intentando no llorar delante de ellos — así que, gracias de nuevo.
No espere a que dijeran algo, simplemente tome mi guitarra y mi mochila para salir del lugar ya que tenía que recoger a mi hermana en su colegio.
Antes de marcharme pase a la oficina del director por mi documentación y después me marche en el auto.
Ese que aún conservaba el aroma a mi madre, ese del que no había podido olvidarme y que me mantenía ocupado a cada momento haciendo que pensará en ella y en mi hermana antes que en mí.
Ya no había tiempo para tener pareja, porque ahora mi herma sería mi prioridad.
Si llegaron hasta aquí y me odian por favor díganmelo en un Reviws, los necesito para saber si esto se hará más largo o solo un capitulo más para decir adiós. Ustedes me ayudan a decidir. Gracias por leer. :)
