Quinta propuesta

Navidades en Konoha

...

No sé cómo cojones hablarles ahora porque sé que saben lo que pasó este fin de semana…pero haré mi mejor esfuerzo…

Retrocedamos una semana, ¿quieren?

A solo dos semanas después de haber tenido mi cita con Naruto, todos recuerdan eso, me he convertido, de alguna manera, en lo que pienso que debe ser la persona más feliz de toda esta maldita tierra. Jamás me había sentido así y me sorprendo mucho a mí mismo cuando me doy cuenta de lo feliz y satisfecho que me siento. He sonreído más veces estas dos semanas que lo que lo he hecho en toda mi vida consciente, o al menos así lo he sentido, las locuras de Naruto no fallan en hacerme sonreír o morir a carcajadas.

Hemos salido todos los días, que por supuesto, trabajamos juntos, nos vemos todos los días, pero en el trabajo no podemos ser nosotros, así que hemos convertido en un hábito cenar juntos todos los días, hemos ido al cine al menos dos veces ya, ha pasado tardes completas en mi apartamento hablando tonterías con Shikamaru y trabajando en asuntos de Nijimaru, y en fin…todo el tiempo juntos, y es la primera vez que no me siento incómodo o cansado de estar tanto tiempo con alguien, no me canso de estar con él, y como les dije, me sorprendo a mí mismo cada vez que me doy cuenta de esto.

Otra cosa de la que no me canso, y esta es mi primera confesión, soy adicto, y adicto en serio, a besar a Naruto. No sé por qué demonios es así, pero lo es, especialmente si está haciendo algo estúpidamente adorable o me mira con esa sonrisa jodidamente sexy que a veces me pone.

Oh…y, bueno…mi segunda confesión, la cual desencadenó los eventos del fin de semana: desde ese masaje en la compañía el día siguiente de nuestra primera cita, y si lo recuerdan, no me mientan, la curiosidad y la voluntad por perder mi virginidad con ese hombre aumentaron cada día más, con cada sonrisa de Naruto, con cada beso y con cada caricia a mi cabello. Incluso me descubrí a mí mismo teniendo ciertos sueños que jamás había tenido antes. Y aunque pensar en ello me asustaba, me emocionaba al mismo tiempo y ya comenzando la tercera semana empecé a pensar en maneras de cómo demonios haría saber lo que quería…o cómo crearía la oportunidad, o si de hecho tendría los cojones para hacer algo así.

Eso fue, claro, hasta que el lunes Naruto me da cierta noticia de que pasaríamos el fin de semana juntos en un hotel cinco estrellas en Osaka para una conferencia…

Y allí estaba, mi oportunidad. No crean que fue lo primero que pensé cuando me lo propuso, pero en el momento que salí de su oficina y me senté en mi cubículo, me golpeo, si no aprovechaba esto para hacer algún movimiento, quizás no podría hacerlo de nuevo pronto. Así que era ahora o nunca.

Tomé la oportunidad al momento que Naruto intentó fastidiarme con que nos diéramos un baño los dos juntos en el hotel, a pesar de haber ido a aguas termales juntos en ocasiones anteriores, no habíamos ido a uno luego de empezar a salir, por lo que la situación de estar desnudos juntos en una bañera pues…podría darme esa oportunidad que quería.

Y lo hizo…

Denme un momento, ya va. Respira, Sasuke…

No tengo palabras para describir lo nervioso que estaba cuando le dije a Naruto que llenaría el jacuzzi y que lo vería allí mientras destrancaba la puerta del baño, mis manos no paraban de temblar y podía sentir mi corazón latir a través de mi pecho. La ducha previa me sirvió para relajarme un poco, no voy a mentir, me ayudó, y para el momento en que entré en el jacuzzi (que gracias a dios Naruto tenía sus ojos cerrados mientras eso pasaba) estaba más centrado, nervioso, pero decidido a que eso era lo que quería.

Y les confieso, les digo, fue mucho mejor de lo que esperaba. Ese primer beso fue el mejor que he tenido hasta ahora, y bueno…ni hablar de lo que pasó después. Los roces, el juego previo, Naruto de hecho devorándome, fue mucho más de lo que esperaba y se sintió increíble. Fue algo raro, pero por alguna razón todo lo que decía y hacía se sentía tan natural, tan correcto, que a pesar de lo raro que fue escucharme a mí mismo en esa situación, no lo hubiera hecho distinto, no me arrepiento en lo más mínimo.

Me gustó, punto, me gustó mucho. Y honestamente no puedo esperar por volverlo a hacer…y esta vez, como dije ese día, si quiero estar listo para una partida completa. Por mucho que me dé pena admitirlo, ya no puedo hacer nada más que aceptarlo.

Pero en fin…regresemos al presente, ¿quieren? Quisiera que empezáramos en la noche luego de que llegamos de Osaka, ¿va?

- ¡Bienvenidos a casa, Sasuke! – me saludó Shikamaru desde la mesa de la cocina apenas entré al apartamento.

- Ya llegue. – respondí, un poco atónito porque todavía, aún a esas alturas estaba procesando todo el fin de semana.

- ¿Qué tal fue visitar Osaka? – me preguntó levantándose de la mesa y sentándose en el sofá, viendo que yo me acercaba al sillón de al lado.

- Pues…Osaka está normal. – suspiré sentándome, no lo había ni mirado a los ojos, pero pude percibir cómo me miraba extrañado, ya sabía que algo había pasado.

- ¿Qué pasó, Sasuke? – me preguntó, en ese momento pude levantar mi vista hacia él, pero no dije nada. – La última vez que llegaste así fue luego de tu primera cita con…- y allí al parecer cayó en cuenta de algo, y abrió los ojos de par en par, se inclinó hacia mi apoyándose en sus rodillas, sorprendido, antes de hablar. - ¿Pasó algo con Naruto? – me preguntó, curioso pero preocupado.

- Pues…- empecé, sin dejar de mirarlo pero jugando con mis manos, encogiéndome de hombros, tenía que contarle, respiré hondo, y hablé - …somos, oficialmente, novios. – le dije, y Shikamaru me extendió su mano para estrecharla, lo hice.

- ¡Felicidades, Sasuke! – me dijo con una gran sonrisa y estrechando fuertemente mi mano. - ¡Vamos a brindar con un poco de sake! ¿Quieres? – me preguntó, yo asentí y él corrió a la cocina y sirvió dos shots de sake.

- ¡Y cuéntame! ¿Cómo pasó eso, ah? – me preguntó luego de brindar, sin dejar de sonreír.

- Dame otro shot de esos y te digo…- suspiré, quería contarle, pero necesitaba al menos un trago más para poder decirle. Él se encogió de hombros y me sirvió otro.

- Vamos, habla. – me dijo luego de que tomara mi trago.

No sabía cómo decirlo, así que lo solté de la única manera que sabía, baje mi mirada, y hablé.

- Lo hicimos. – le dije mirándolo de nuevo, su sonrisa bajó. - …dos veces. – Shikamaru abrió su boca lentamente, y se tardó en reaccionar.

- Ya va…tú me estás diciendo que ¿te acostaste con Naruto? – me preguntó sorprendido, pero con cierta sonrisa.

Yo me limité a retirar mi vista de él, apoyar mi barbilla en una mano y con la otra hacerle la seña de un "dos" y enseguida emitió varias carcajadas.

- ¡NO LO PUEDO CREER! – exclamó aun riéndose. - ¡MI MEJOR AMIGO YA NO ES VIRGEN! – exclamó de nuevo riéndose, yo lo miraba con las cejas arqueadas, pero algo sonrojado.

- …no hubo realmente, pues… - dije en voz baja haciendo una pequeña mímica de penetración, por alguna razón no podía decirlo en voz alta.

- ¿Eso importa acaso? Sexo es sexo, Sasuke. – me dijo negándome con la cabeza y con una sonrisa de par en par. – No lo puedo creer, me has matado. – seguía exclamando. – Somos entonces dos suertudos en este apartamento. – dijo, y me dejó en frio.

- ¿Temari y tu…? – le pregunté.

El muy presumido se reclinó en el asiento con una sonrisa de lado, levantó sus cejas y sonrió aún más.

- ¡Felicidades! – le dije sorprendido.

- ¡Gracias! Pasó que apenas le comenté que estarías fuera de Tokio el fin de semana, pues…- me dijo encogiéndose de hombros. - ¡Pero suficiente de mí, esta no fue mi primera vez! ¡Sasuke, cuéntame! ¿Qué tal? – me preguntó entusiasmado, me sorprendía lo contento que estaba por mí.

- Pues…- llevé mis manos a mi cabello y lo eche todo para atrás, tratando de relajarme mientras recordaba todo. - …increíble. – le dije mirándolo, aún con mis manos con mi cabello, me sonrojé un poco.

Shikamaru sonrió. – Que bueno, Sasuke. – me dijo sonriendo. – Me alegro muchísimo por ti. – me dijo reclinándose y cruzándose de brazos.

- ¿Y tú? – le pregunté para dejar de recordar todas esas sensaciones.

- Uuff, espectacular. – me dijo sin titubear, sonriendo de lado. – Temari es…- me decía mientras se relamió los labios. – Wow…- fue lo único que me dijo.

Yo reí un poco, estaba de hecho feliz por él. – Me alegro. – le dije sonriendo.

- Es gracioso, no pensé que de hecho estaría hablando de esto contigo tan pronto, pero me alegro mucho, porque ¿qué es la vida con un compañero de cuarto si no pueden hablar de sexo? – dijo riendo, yo literalmente me le reí en la cara y fui a buscar un vaso de agua y a sentarme en la mesa de la cocina.

- No te pienso dar detalles, Shikamaru. – le dije mientras me iba, el suspiro quejándose.

- Oh, vamos, Sasuke, no me quites la experiencia de hablar de esto con mi mejor amigo, no me puedes hacer esto. – exclamó levantándose y sentándose de una vez en la mesa.

- Tu dame todos los detalles que quieras, pero yo no lo voy a hacer. – le dije tomando un sorbo de agua y sentándome frente a él en la mesa.

Se cruzó de brazos y frunciéndome el ceño, pero enseguida se encogió de hombros y empezó a contarme cómo había llegado con un vestido corto y una botella de vino, lo "perfectos", como lo puso él, que eran sus senos y me describió gran parte de su cuerpo, lo sincronizados que estaban, los gritos que le hizo dar a ella, era una locura, yo lo miraba con mi cabeza apoyada en mi mano a la altura de mi cien, sin creer lo que estaba pasando, pero extrañamente, asentía sin parar y tenía una sonrisa incrédula, era de una manera extraña, divertido.

- Tu turno… - me dijo cuando por fin se calló, yo me le reí en la cara de nuevo y le negué con la cabeza.

- Que no, Shikamaru. – le volví a decir.

- Ok, no cuentes, yo pregunto, tu solo responde. – me dijo.

- Aun así no te diré nada. - le repetí, pero no me hizo caso en lo más mínimo.

- ¿Qué tal Naruto? – me pregunto arqueando sus cejas, pero sonriendo.

- Ni siquiera estás siendo específico. – le dije, sin contestarle.

- Déjame reformular… - dijo y se sentó mejor en su silla. - ¿Qué tal Naruto? – volvió a preguntarme e hizo un gesto con el brazo sugiriendo que de hecho preguntaba por su tamaño.

Estaba listo para volverle a responder de la misma manera hasta que vi el gesto, y el recuerdo me golpeó, retiré la mirada de Shikamaru pero involuntariamente una sonrisa apareció en mi rostro, pero la retiré inmediatamente.

- ¡Esa sonrisa acaba de decirme todo! – rio Shikamaru aplaudiendo unas dos o tres veces.

- Eres una molestia. – le dije regresando mi vista hacia él.

- Y el activo fue…- empezó, pensando, yo exhalé un suspiro de fastidio, reclinándome en la silla, pero sonrojándome, y obviamente eso me delató.

- Naruto. – dijo y me sonrojé aún más.

- ¿Terminaste? – le pregunté, por alguna razón, sonriendo un poco.

Empezó a reír pero asintió con la cabeza. – Si, si, termine. – me dijo riendo. - Me alegro mucho por ti, Sasuke. – me dijo luego, sonriendo más humanamente.

- Si, luego de torturarme. – le dije resoplando. – Pero gracias. – finalice.

Luego de eso decidimos ir a dormir, ya era tarde y de hecho ambos teníamos trabajo al día siguiente.

Antes de acostarme llamé a Naruto, tenía la sensación de que había tenido casi la misma experiencia que yo hace unos minutos pero con Sakura, así que hablamos un rato, y evidentemente, ya le había contado todo a Sakura. Lo cual no me molestó para nada, para empezar que yo también le había contado a Shikamaru así que estábamos a mano.

Me dormí algo nervioso por el día siguiente, porque ahora habíamos dado otro paso más en nuestra relación, y lamentablemente la relación del trabajo se debía quedar igual, o aparentar, pues. Pero me distraje, y dormí.

La mañana siguiente me desperté y Shikamaru estaba terminando de desayunar, yo no me uniría porque todas las mañanas estaba desayunando con Naruto en Konoha, pero igual me serví un jugo y me senté con él.

- ¿Nervioso por hoy? – me preguntó apenas me senté.

- Un poco… - dije.

- Todo va a seguir normal, Sasuke, no te preocupes. – me dijo levantándose para lavar sus platos.

- Lo sé, lo sé. – suspiré terminándome mi jugo.

Ambos salimos al mismo tiempo, nos despedimos en la estación, ya que el agarraba una línea diferente a la mía. Y yo me dirigí a Konoha, emocionado pero nervioso.

Llegué, y me dirigí a los ascensores, saludando a Shizune en el camino, como siempre. Al llegar a mi destino, como casi todas las mañanas, escuché la voz del rubio llamándome.

- ¡Buenos días, Sasuke! – me saludó mientras terminaba de llegar a donde yo estaba.

- Buenos días, Naruto. – le respondí sonriendo.

- ¿Cómo estás? – me preguntó sonriéndome de lado, este hombre no sabe ser discreto a veces.

- Muy bien. – respondí sonrojándome, pero increíblemente, sonriendo. - ¿Tu? – pregunté, su sonrisa de lado se hizo más marcada.

- Honestamente, me hiciste falta. – me dijo con esa misma sonrisa, y gracias a ese comentario me sonrojé más.

- Usuratonkachi…- suspiré tratando de hacer que eso desapareciera, él solo rio, el muy adorable.

Enseguida se abrió el ascensor, y que mala suerte la mía, en él venía el padre de Naruto.

- ¡Naruto, Sasuke! Buenos días. – nos saludó con una gran sonrisa. - ¿Van a desayunar? – nos preguntó, asentimos sin decir mucho. – Bien, Naruto, te quiero en mi oficina en una hora para hablar de la conferencia. Muy buen trabajo, chicos. – nos dijo guiñándonos un ojo y salió del ascensor.

Agradecimos y entramos al ascensor.

- Te digo, Sasuke, papá se pone demasiado feliz cuando me ve contigo. – suspiró Naruto.

- Creo que quizás tengas razón con esa corazonada. – suspiré, rocé rápidamente su mano mientras el ascensor subía hasta el comedor.

Cada uno ordenó su plato de siempre, yo unos vegetales, arroz y pescado con una taza de café, el pidió simplemente un tazón de ramen y un vaso de leche.

Nos quedamos hablando un rato de estupideces hasta que se hizo hora de subir al departamento. Al subir, casi todos habían llegado igualmente, Kakashi ya estaba también sentado en el cubículo.

A veces sentía que todos en el departamento sospechaban de lo nuestro, o al menos, si yo estuviera en su lugar ya sospecharía algo, pero por alguna extraña y desconocida razón no me preocupaba demasiado.

Me senté a trabajar, al rato Naruto salió, se despidió rápidamente de todos y subió a la oficina de su padre. Yo estuve casi toda la mañana en el cubículo de Sai afinando unas cosas, debo admitir que él en particular se había convertido en uno de los compañeros de trabajo con los que mejor me llevo, sin contar a Naruto por supuesto, me recuerda mucho a mí, pero un poco más sensible y calmado, por lo que es muy fácil hablar con él.

Como a la mitad de la mañana Naruto regresa con una sonrisa al departamento y un sobre en su mano, saluda a todos y justo antes de entrar a su cubículo, dice:

- ¡Chicos, oficialmente este viernes estará libre porque será la fiesta de despedida navideña! – anuncia y todos celebramos. – Tendrán toda la información en sus correos pronto. – dijo sonriendo, yo estaba emocionado, de hecho, porque aunque no me gustan las fiestas, cualquier excusa para pasar una noche con Naruto me emocionaba. – Sasuke, te necesito en mi oficina en 5, y tráeme el último reporte, por favor. – me dijo más en voz baja acercándose a Sai y a mí.

- Claro, Naruto. – le dije actuando lo más normal que podía. Él me sonrió, guiñó un ojo y entró a su oficina.

Termine de aclarar unas cosas con Sai, agarre el reporte que me había pedido, y fui hasta la oficina de Naruto, cuando entré él me estaba esperando apoyado en el escritorio de frente a la puerta, en vez de sentado en su silla, y con una sonrisa de lado.

- Tu reporte. – le dije extendiéndole el sobre, él lo tomó.

- Gracias. – me dijo con la misma sonrisa de lado, esa estúpidamente sexy sonrisa, me estaban comenzando a dar ganas de dejarlo que me quitara la ropa ahí mismo.

- ¿Algo más? – pregunté, no me atrevía a acercarme mucho, o lo besaría hasta no poder más.

- Si, ven acá. – me dijo sin cambiar su expresión, pidiéndome que me acercara, el muy maldito, pero igual lo hice, y empecé a sonreír de lado igualmente.

- ¿Dime? – le pregunté acercándome mucho a su rostro, estaríamos a unos pocos centímetros del otro, Naruto ensanchó su sonrisa y me plantó un enorme beso, le correspondí de inmediato.

Enseguida lo agarré por la nuca, él me abrazó por la cintura, estuvimos besándonos por un buen rato, hasta que Naruto decidió empezar a incluir su lengua en el beso, y con fuerza me empujó hacia un lado, sin separarnos y me colocó a mí contra el escritorio. Definitivamente era tarde, ya tenía ganas de que me quitara la ropa justo ahí, maldito hombre, dios mío.

E increíblemente, Naruto se separó, pero se mantuvo peligrosamente cerca. Y me hizo una propuesta que no iba a rechazar por nada del mundo.

- ¿Sabes? – me dijo sin soltar mi cintura, y paseando sus ojos de los míos a mis labios. - ¿Qué te parece si extendemos la celebración del viernes al resto del fin de semana y lo pasamos en mi apartamento? – sonrió, yo me sonrojé inmediatamente, sabía a qué se refería. – Así te doy ese masaje que te debo y nos divertimos un poco... – me dijo sonriendo aún más y todo mi rostro se puso rojo, pero respondí.

- Me parece una muy buena idea. – le respondí, Naruto alzó sus cejas y volvió a besarme, incluso más apasionado que antes. Hasta llegué a sentir como una de sus manos se aventuraban a rozar mi muslo y, si, mi trasero. Eso se sintió bien, no les voy a mentir, raro, pero bien.

- Ya, ya, ya, ya. – susurró Naruto separándose. – Si seguimos no podré esperar al fin de semana... ¿Qué demonios me has hecho, Uchiha? – dijo separándose casi por completo, yo sonreí, y estaba de acuerdo.

- Lo mismo me pregunto yo. – le dije y me separé, colocándome frente al escritorio mientras él regresaba a su silla.

- Nos vemos en el almuerzo. – me dijo guiñandome un ojo, yo sonreí.

- Nos vemos. – le dije, borré mi sonrisa antes de salir y regresé al trabajo. No sé cómo hice eso, pero lo hice.

¿No quieren saber sobre el resto de la semana o sí?

Fue normal, últimos reportes y papeles del trabajo, todos los desayunos, almuerzos y cenas junto a Naruto. Varias visitas a su oficina que terminaron casi igual a lo que sucedió el lunes, no esperen que les conteste cómo no ha pasado nada además de eso. Porque créanme, cada vez que ese estúpido y adorable rubio me besaba así, me costaba pensar claro. Fuimos al cine el miércoles, y cenamos con Sakura ese día, fue mi primera vez viéndola sabiendo que ahora ella sabía que lo habíamos hecho, y sé que suena estúpido, pero es un poco distinto.

Hasta que por fin, por fin, llegó el viernes, el tan jodidamente esperado viernes. Y qué bueno, porque las ganas de ambos se notaban a leguas, o al menos, para nosotros.

Me desperté tarde, por increíble que suene, eran casi las 11 de la mañana cuando me desperté, y al rato me llamó Naruto, de hecho.

- ¡Buenos días, querido! – me saludó Naruto apenas atendí.

- Buenos días, Usuratonkachi. – respondí sonriendo.

- ¿Cómo estás? ¿Listo para hoy? – me preguntó emocionado.

- Dormí mucho, así que estoy de maravilla. Y sí, estoy listo. – respondí. Mentira, estaba emocionado y muy nervioso, pero ni por todos los demonios me echaría para atrás, más eran las ganas que los nervios.

- La fiesta empieza a las…- empezó Naruto, y obviamente no se acordaba, yo suspiré sonriendo.

- A las 7, Naruto. – le dije, Naruto bufó.

- Ya sabía. – dijo, yo reí. - ¿Te busco? – me preguntó, y por supuesto que iba a aceptar.

- Claro.

- ¡Perfecto! A las 6.30 estoy allá. – me dijo. – Ah, y Sasuke. – dijo de repente.

- ¿Si?

- Recuerda traer de una vez un bolso con ropa y demás. – me dijo, y casi podía verle esa sexy sonrisa en su cara, mi corazón empezó a latir muy fuerte y me sonrojé rápidamente. – Mira que no te pienso regresar a ese apartamento hasta el lunes. – me dijo, y ey…me sorprendí, eso significaba tres noches con Naruto…tres. Me mordí ligeramente mi labio inferior y mi corazón latió más fuerte con solo pensar en lo que tres noches juntos significaba, y me emocioné.

- ¿Con que hasta el lunes? – le pregunté sonriendo.

- Yo dije, todo el fin de semana para celebrar. – dijo Naruto y sonreí más.

- Trato. – le dije, ambos reímos un poco, nos despedimos y trancamos.

Yo tuve que respirar un poco para calmarme. Tres noches con Naruto, ¿podría con eso? Esperaba que sí. Pero en fin, sacudí mi cabeza, me estiré y salí a la cocina a desayunar.

Casualmente Shikamaru había dejado una nota, ya que el pobre si tuvo que ir a trabajar.

La nota decía:

"Buenos días, si es que te despiertas en la mañana.

Allí deje arroz, hay salmón crudo y preparé miso ¡Necesitas energía para la fiesta de hoy!

Supongo que ya te veré mañana por la mañana. ¡Suerte!"

- Si solo supiera… - dije al terminar de leerla. Y se me ocurrió dejarle un mensaje, porque bueno, si no se preocuparía, y para asustarlo un poco también.

Escribí en la parte de atrás: "Creo que no te veré hasta el lunes, estaré donde Naruto. Gracias" dejé la nota donde estaba.

Desayune-almorcé, me senté a trabajar un poco, leí casi un libro completo porque me fastidié de trabajar y de repente veo que se hicieron las 4.30 de la tarde, eso significaba empezar a alistarme para irme…

Y eso significaba…no vestirme, oh no…

…preparar ese bolso para pasar tres jodidas noches en casa de Naruto sabiendo que esta vez sí sería en serio. Empecé a hacerlo mientras mi mente vagaba entre miles pensamientos, escogí mis cambios de ropa, cepillo de dientes y así, pero estaba en automático, mi mente no dejaba de imaginarse cómo sería, mi corazón latía como loco, mis manos funcionaban a la mitad de su capacidad (dejé caer el cargador de mi teléfono y unas camisas como tres veces), admito que estaba nervioso, pero era una mezcla de emoción y nervios, al momento que recordaba cómo había sido en Osaka, sonreía, y me recordaba lo bien que se sintió, y que así sería también esta vez. Además, hemos estado todos estos días acumulando una cantidad de ganas que ni loco me echaría para atrás.

Entre manos temblorosas y parando para sacudirme los nervios terminé el bolso, me di un baño, me puse mi traje, una corbata azul rey con una textura de líneas que me gusta mucho, y mis zapatos, además de un poco de perfume. Revisé la hora en mi celular y efectivamente eran las 6 y 15 minutos, enseguida recibí un mensaje de Naruto.

"Voy saliendo por ti, Sasuke "

Sonreí, siempre enviaba caras felices. Fui a la sala con mi bolso y me senté a esperar a Naruto mientras jugaba un juego de rompecabezas en el celular. Tratando de distraerme, ya que si seguía pensando en el fin de semana me volvería loco, prefería concentrarme en que primero iríamos a una fiesta de la compañía.

Efectivamente el juego me distrajo, y a los 15 minutos me llegó otro mensaje de Naruto.

"Estoy abajo, querido"

Volví a sonreír, agarre mi bolso, todos mis artículos para el invierno y bajé. Hacía bastante frío, si les soy honesto, vi que Naruto no me estaba esperando afuera del carro, y con toda la razón, el interior del carro con calefacción es una mejor opción.

Llegué hasta el carro y entré en el asiento del copiloto.

- Hola, Sasuke. – me saludó apenas entre con una suave sonrisa.

Estaba perfecto como siempre, un traje negro igual al mío, pero con una corbata naranja, como siempre, con rayas negras, y dios, ese perfume. Claro, su cabello estaba tan despeinado como siempre, y eso me encanta.

- Hola, Naruto. – le respondí cerrando la puerta y sonriéndole de regreso.

- ¿Listo para el fin de semana? – me preguntó con una sonrisa de lado, yo me sonroje un poco.

- ¿Qué parece? – pregunté mostrándole el bolso, sonriendo igualmente, la suya se hizo más grande.

- Ponlo atrás. – me dijo señalando con la cabeza el asiento de atrás. – Pero por ahora, vamos a comer y beber hasta morir en la fiesta, ¿va? – dijo sonriendo y saliendo del estacionamiento del edificio.

- Algo me dice que terminaré manejando este carro. – suspiré con una sonrisa.

- Puede ser, tengo muchas ganas de beber hoy. – rio Naruto, yo emití unas pocas carcajadas.

Otros 15 minutos nos tomó ir desde mi edificio hasta el salón donde sería la fiesta. Al llegar había un servicio de valet, Naruto le dio las llaves a uno de los empleados salimos del auto y entramos directamente al salón.

- Papá si es exagerado…- suspiró Naruto cuando entramos, era enorme, tenía alrededor de 40 mesas redondas de unas 10 personas esparcidas por todo el salón, solo para invitados, tres mesas con dulces, tres mesas que obviamente tendrían comida en buffet en unos minutos y un bar enorme, además de un escenario donde había una banda tocando música ambiental, muy agradable debo decir.

- Tenía tiempo sin venir a una fiesta así…- dije, me recordaron a las mil y un fiestas de la compañía de mi padre, a la que después de cumplir 18 me resistí a ir y a que mi padre intentara emparejarme con una muchacha, era muy molesto.

Una mujer se nos acercó con una lista.

- ¿Nombres? – nos preguntó, nosotros respondimos. – Perfecto, su mesa es la 7. – respondió con una sonrisa y nos señaló una mesa cercana al medio del salón, al parecer allí estarían solo los de nuestro departamento. Allí ya estaban todos los demás, Sai, Rock Lee, Kiba, Ino y Hinata. Excepto Kakashi, que Dios sabría dónde estaba metido.

- ¡Hola, chicos! – saludó Naruto apenas llegamos a la mesa, todos respondieron, yo saludé inmediatamente luego de él y todos me saludos de regreso también. Naruto y yo nos sentamos uno al lado del otro, a mi lado estaba Sai, y al lado de Naruto quedó Kiba.

De verdad me estaba matando saber si alguien sospechaba algo, porque aja, al trabajo solíamos llegar juntos, pero era porque desayunábamos juntos, todo el mundo sabía eso de hecho, pero llegar juntos a la fiesta, para mí al menos, era otro nivel. Y como les dije antes, si yo fuera cualquier de ellos, ya sospecharía. Pero si nadie había dicho nada, supuse que no les molestaba en lo más mínimo, a todas estas, ellos saben que su jefe es gay, así que si eso no les importa, tampoco debía esto, pero yo qué sé.

Al rato de estar sentados aparece el padre de Naruto con Kakashi, nos saludan a todos y nosotros respondemos.

- Naruto, te necesito un momento. – dijo de inmediato con una media sonrisa. Kakashi, mientras, se sentaba con nosotros en la mesa.

Miré rápidamente a Naruto mientras el también volteaba hacia mí con una expresión que decía "¿Qué será?" pero con una sonrisa suave, se encogió de hombros y fue hacia su padre, quienes desaparecieron un rato.

Yo me quedé hablando con Sai de la última película de una actriz que ahora no recuerdo el nombre, pero que al parecer a él le gustaba mucho y a mí me gustan las películas de ficción así que, nos quedamos hablando de eso.

Y de repente…

- Hola, chicos. – escuche la voz de Naruto detrás de mí, Sai y yo volteamos.

- Hola, Naruto. – dijimos Sai y yo al mismo tiempo, de hecho.

- Disculpa, Sai, pero debo quitarte a Sasuke un momentico. – dijo riendo suavemente Naruto, yo arqueé mi cejas.

- Ningún problema, Naruto. – dijo Sai arqueando sus cejas. De verdad que él y yo éramos muy parecidos.

- Gracias. – dijo sonriendo. – Tu y yo, bar, ahora. – me dijo yéndose al bar de inmediato, hasta a mí me pareció raro. Lo miré aún más extrañado, me despedí de Sai y lo seguí rápidamente.

- ¿Estás loco? – le pregunté apenas lo alcancé.

- Acabo de tener una conversación muy interesante con papá, te interesa. – me dijo en voz baja colocando una mano sobre mi hombro, no podía dejar de arquear mis cejas a sus comentarios, no tenían sentido.

A menos que…

No quiso decir nada más hasta que llegamos al bar.

- Dos champañas, por favor. – pidió apenas llegamos, el bar no tenía sillas pero tenía la altura perfecta para apoyar los brazos ahí, los dos nos colocamos uno al lado del otro de cara a la barra y con los brazos cruzados los apoyamos en ella.

- ¿Me vas a contar? – le pregunté.

- En un momento. – dijo, nos entregaron las champañas y me extendió una. – Ok, ahora sí. – me dijo. – Lo primero… - empezó, respiro hondo. – Es oficial, papá nos descubrió. – me dijo, y mis ojos se abrieron de par en par, sabía que era cuestión de tiempo pero…mi corazón se detuvo.

- ¿Y? – le pregunté, asustado incluso.

- Citare lo que me dijo: - empezó, y una sonrisa empezaba a formar en su boca. – "Naruto, no sé si ya tienes algo con el joven Sasuke, o si quieres tenerlo, pero quiero que sepas que ni por mí, ni por la compañía hay problema con que lo tengas" – dijo con una sonrisa cada vez más grande, yo no lo podía creer, no podía ni sonreír.

- ¿En serio? – le pregunté, estaba atónito.

- ¡Si! Me dijo que no tenía por qué andar diciéndolo o anunciándolo si no quería, pero tampoco que tenía que esconderlo a toda costa. – Me decía sonriendo. – Que estaba bien…- me dijo suavizando su sonrisa, yo bajé mi mirada hacia la barra, incrédulo, y de repente, sonreí ligeramente, esa de hecho era una muy buena noticia…y me había hecho…¿feliz? Si, feliz es la palabra. - Por eso quería venir, esto merece un brindis, por nosotros. – me dijo elevando un poco su copa, yo regresé mi vista hacia él, con la misma suave sonrisa y lo imité.

- Por nosotros. – dije, brindamos y ese primer trago de champaña se sintió como la gloria.

- No más fingir que somos solo "amigos" – me dijo sonriendo más ampliamente.

- Usuratonkachi. – me reí y volví a tomar otro trago.

Nos quedamos hablando un rato más allí, mientras eso pasaba, nos acercamos poco a poco uno a otro, y ahora hablábamos casi hombro a hombro, hasta que empezamos a hablarnos uno frente al otro, igualmente de cerca.

Hasta que escuchamos una voz.

- ¡Naruto! – una mujer llegó de repente justo de frente a nosotros. Era casi un poco más baja que yo, se veía algo mayor, como de la edad del señor Namikaze, tenía el pelo increíblemente largo y de un color rojo vivo, pero lo tenía ligeramente recogido a la mitad, un vestido color verde oscuro. Era una mujer muy bonita, con ojos muy expresivos y una gran sonrisa, por un momento me recordó a Naruto.

Y con toda la razón…

- ¡Mama, no te había visto! – exclamó Naruto, con que ella era su madre, ya veía de donde había sacado sus ojos. – Mama, te presento a Uchiha Sasuke, el co-editor del departamento. – dijo señalándome con la mano, y la sonrisa de la mujer se hizo más grande.

- ¡Joven Sasuke, un gusto, he escuchado muchísimo de ti! – exclamó haciéndome una reverencia, yo se la devolví sorprendido, ¿había escuchado de mí? – Soy Uzumaki Kushina. – me respondió con una sonrisa, de verdad me recordaba mucho a Naruto.

- Un gusto. – dije yo.

- Es de verdad un placer conocerte. – me dijo de nuevo. – Naruto, tu padre te estaba buscando, ¿ya hablaste con él? – le preguntó a Naruto.

- ¡Si, justo acabo de hablar con él! – respondió con una gran sonrisa.

- Bien. – dijo ella. – Los dejo entonces, solo quería pasar a saludar, voy a rescatar a tu padre de los tiburones de la junta directiva. – rio ella, se despidió de ambos y se fue.

- No sacaste nada de tu madre, ¿verdad, Usuratonkachi? – reí mirándolo el me frunció el ceño.

- Muy gracioso. – bufó tomando un trago de su copa, yo seguí riendo.

Nos terminamos una copa más de champaña y regresamos a la mesa donde todavía estaban todos, nos unimos a una conversación entre Lee y Kiba sobre películas de superhéroes y allí estuvimos un buen rato, créanme, dos seguidores de Marvel contra dos de DC Comics es una conversación que puede durar para siempre.

A medida que avanzaba la noche, sirvieron interminables cantidades de comida, Naruto y yo, si, hasta yo, repetimos como 3 veces en el transcurso de dos horas. La comida estaba deliciosa, y entre las copas de champaña había que tener el estómago lleno o no podríamos regresar a casa conscientes.

También, a cierta altura de la noche empezaron a poner música "para bailar", Naruto enseguida se emocionó.

- ¡Bailemos, Sasuke! – me dijo apenas empezó a sonar la música.

- Yo no bailo. – le dijo negándole con la cabeza.

- Oh, vamos, Sasuke, todo el mundo está yendo, es divertido. – me dijo con los cachetes inflados, casi todos en la mesa se estaban levantando.

- Dije que no bailo, Naruto. – le insistí, bufó de nuevo.

- ¿Por mí? – me preguntó insistente y haciendo ojos de perrito triste, acercándose bastante a mi rostro.

- Ni se te ocurra besarme ahora, que te veo las intenciones. – le dije arqueando mis cejas, se estaba acercando demasiado. Y no es como si no quisiera el beso, pero sentía que era muy pronto para andar besándonos frente a los del trabajo.

Naruto rio. – Si no vienes y bailas conmigo lo haré. – me dijo acercándose aún más.

Chasqueé mis dientes, era perfectamente capaz de hacerlo, así que no tuve más opción.

- Está bien…- dije suspirado y su sonrisa, debo admitir, no tuvo precio.

Se levantó, me tomó de la muñeca y me arrastró a donde todos bailaban.

Y para mi sorpresa, y sé que la de ustedes también, bailé, o bueno, Naruto me hizo bailar que no es lo mismo. Tocaron éxitos del pop estadounidense, y un poco de Japón igualmente, por lo que no sabía realmente cómo demonios bailar eso, pero Naruto simplemente me tomaba de ambas manos y yo simplemente me movía con él, a veces me daba vueltas o, increíblemente, yo se las daba. Fue sorprendentemente divertido, y luego de la conversación que tuvo Naruto con su padre, pues a mis bolas si nos veían bailando así.

- ¿Ves? Que sí puedes bailar. – me dijo Naruto riéndose mientras íbamos al bar a buscar un trago.

- Naruto, tú me hiciste bailar, yo no sabía cómo cojones moverme. – le dije arqueando mis cejas, él rio.

- Pero fue divertido, ¿o no? – me dijo mientras esperábamos las bebidas.

- Pues sí, no lo creí posible pero sí. – le dije encogiendo mis hombros.

Nos tomamos rápidamente nuestros tragos, que debíamos parar de tomar pronto porque el alcohol estaba empezando a hacer efecto.

Regresamos a la mesa a descansar, estuvimos como media hora bailando, lo cual para mí era suficiente. Nos quedamos allí con Sai, quien se había escapado igualmente de la pista de baile, Ino lo había arrastrado allí pero prefirió descansar un poco. Yo me quedé al lado de él hablando, mientras Naruto, entre sueño y efectos del alcohol se echó a mi hombro a "descansar los ojos" como él dice.

- ¿Se durmió? – preguntó de repente Sai mirando a Naruto.

Bajé mi cabeza para ver a Naruto y si parecía dormido, aunque no roncaba.

- Casi pareciera…- suspiré volteando hacia Sai de nuevo.

- No estoy dormido, estoy descansando los ojos. – susurró de repente Naruto con la voz ronca.

Sai emitió unas carcajadas.

- Voy al bar un rato, chicos, Ino me está llamando de nuevo. – suspiró Sai levantándose. – Nos vemos luego. – se despidió y Naruto y yo le respondimos.

- Jamás pensé que tú estarías así antes que yo. – reí regresando mi vista hacia él luego de que Sai se fuera.

- Pero si no estoy cansado, estoy bien. – insistía el rubio, yo le arqueé mis cejas, él giro un poco su cabeza para mirarme más directamente.

- Si estás cansado. – le dije sonriendo, pero sin mover mis cejas.

- Solo sé que tengo muchas ganas de besarte ahora. – rio Naruto tratando de acercarse más.

- No, Naruto. – le dije negándole con la cabeza.

- Por favor, Sasuke, solo uno. – me insistió.

- Que no.

- Uno chiquito. – volvió a insistir y puso de nuevo sus ojos de perrito triste, los odio.

- Oh, por favor, Naruto, no los ojos tristes. – bufé quitando mi vista de él, pero sin poder evitar regresarla a los segundos.

- ¿Uno solito? – me preguntó con la misma cara, yo suspiré, levanté mi vista, me cercioré que nadie estuviera demasiado cerca de nosotros, gracias al cielo no había nadie, bajé mi vista y lo besé rápidamente.

- Usuratonkachi. – suspiré al separarme, él me sonrió ampliamente.

- Gracias. – rio sin moverse de donde estaba, yo negué continuamente con la cabeza. - ¿Sabes qué se me acaba de ocurrir? – dijo, yo volteé hacia él de nuevo.

- ¿Qué?

- Deberíamos irnos de una vez…- me susurró con una sutil sonrisa de lado, yo arqueé mis cejas y no pude evitar sonreír un poco.

- Me parece una buena idea. – le dije con esa misma mirada, su sonrisa se agrandó y frunció un poco el ceño, me mataba esa maldita expresión, no pude evitar imitarlo un poco.

- Eres muy sexy, Uchiha Sasuke. – susurró, y demonios, no pude evitar sonrojarme, bufé y con una mano lo aparté de mi hombro, él muy idiota solo emitió varias carcajadas. – Pero tan adorable al mismo tiempo. – rio mientras me empujaba ligeramente con su hombro.

- Solo cállate y vámonos antes de que me arrepienta. – suspiré levantándome del asiento, Naruto se sorprendió y empezó a reír más.

Al momento se calmó, me dijo que iba a despedirse de su padre y nos podríamos ir. Cuando regresó de haberlo hecho, había varios del departamento en la mesa, nos despedimos de ellos, quienes increíblemente no hicieron ningún comentario al vernos irnos juntos. Sé que ya lo he dicho, pero no puedo con lo raro que me parecia aquello...aunque pensándolo bien, yo no comentaba nada sobre el estilo de vida de mi antiguo jefe, así que por ese lado los entendía, ¿quizás? No lo sé.

En fin, nos dieron el auto y regresamos al apartamento de Naruto.

Y ahí caí en cuenta…

Conocería el apartamento de Naruto. Dormiría ahí tres jodidas noches.

Y hoy…o mañana…o… ya no lo sé…lo haría de nuevo con Naruto.

Lentamente una sonrisa se formó en mi boca mientras pensaba en ello…

- ¿Con que alguien está emocionado? – me preguntó de repente Naruto con una sonrisa.

Todo mi rostro estaba rojo otra vez, maldita sea.

- Cállate, Usuratonkachi. – bufé tratando de borrar esa sonrisa de mi cara, sin éxito.

Naruto no me dijo nada más, emitió unas carcajadas y acarició un poco mi muslo, lo cual no ayudó con que mi sonrojo se fuera.

Nos tomó 10 minutos llegar al apartamento de Naruto, era un edificio de alrededor 20 pisos, era enorme. Entramos a un estacionamiento subterráneo y estacionamos en una esquina. El estacionamiento estaba repleto de carros costosos, nada sorprendente claro, para vivir en un edificio así tienes que tener el dinero para tener un carro lujoso. Subimos directo a un ascensor en el estacionamiento y Naruto marcó el piso 20.

- ¿Pent-house, en serio? – le pregunté incrédulo, el maldito vivía en el pent-house.

- Qué te puedo decir…culpa a papá. – suspiró sonriendo y encogiéndose de hombros, yo bufé con una sonrisa y negué suavemente con la cabeza, pero tomé su mano al mismo tiempo.

Y luego de unos dos minutos llegamos al piso 20, solo había una puerta a un metro del ascensor.

- Bueno…- dijo Naruto acercándose a la puerta y sacando sus llaves, mi corazón empezó a latir con fuerza.

Naruto abrió la puerta completamente y volteó hacia mí.

- Bienvenido. – me dijo retirándose de la puerta para que yo pudiera pasar primero. Pasé a su lado y entré, tenía el típico recibidor para retirarse los zapatos, me los quite, acomodé y subí ese pequeño escalón mientras escuchaba a Naruto cerrar la puerta y quitarse los zapatos también.

Y allí pude ver bien lo que estaba frente a mí.

Una sala enorme, había una mesa de comedor para seis personas, y al solo bajar un escalón había un sofá, dos butacas y una mesa de té, y por supuesto, un televisor gigante con las últimas consolas de videojuegos del mercado, y una que otra clásica, el muy maldito. No tenía casi decoración, un pequeño florero con flores en el centro de ambas mesas y listo. Pero ey, la vista...qué jodida vista, obviamente, estábamos en un piso 20 y la mitad de las paredes de la sala eran ventanales.

- ¿Qué tal? - me preguntó Naruto colocándose a mi lado con una muy engreída sonrisa.

- Te odio. - le dije todavía analizando la sala, él explotó en carcajadas.

- Ni un poquito. - río Naruto y de repente sentí que me daba un rápido beso en el cuello, un visible escalofrío recorrió mi cuerpo y mi rostro enrojeció.

- Molesto. - bufé pasando mi mano por donde me había besado.

- Siéntate, déjame llevar tu bolso al cuarto y luego nos tomamos algo, ¿sí? - me preguntó mirándome con esa maldita sonrisa de lado suya y extendiéndome la mano para que le diera mi bolso.

Mi corazón empezó a latir fuerte, y obviamente no pude dejar de estar ligeramente sonrojado, pero a pesar de todo, respire, le entregué el bolso con una sonrisa fastidiada, él ensanchó la suya y se fue a donde suponía estaba su cuarto.

- Cálmate, cálmate. - me dije en mi cabeza mientras me acercaba al sofá y me dejaba caer por completo en éste. Estaba un poco mareado, no les voy a mentir, a pesar de toda la comida que pude agarrar, la champaña se las estaba arreglando para hacerse camino a mi cerebro, o al menos solo un poco, así que estar acostado de hecho me hacía sentir mejor.

Pasaron unos pocos minutos, y me empezaba a preguntar dónde estaba Naruto, pero mi cuerpo no se movía, además que no sabría dónde buscar…

Hasta que lo olí.

El delicioso aroma de café recién hecho, seguido por la voz de Naruto.

- No sé tú, pero yo necesito una buena taza de capuchino. - me dijo mientras dejaba dos tazas de café en la mesa y se dejaba caer justo al lado en el suelo, cerca de mi rostro cabe destacar, el muy necio. - ¿Qué dices? - me dijo sonriendo de lado dándome una de las tasas, yo bufé, pero le sonreí y me senté a su lado, igualmente en el suelo y tomé la tasa.

- No pensé que estuviéramos tan borrachos como para café. – reí. Lo gracioso era, de verdad no estábamos borrachos, ni él ni yo.

Estaba jodidamente delicioso.

- Justo lo que necesitaba…- suspiró Naruto luego de tomar su primer trago al igual que yo.

- Maldita sea, Naruto. - suspiré al terminar mi trago. - Esta delicioso…- le dije mirándolo, estaba tan sorprendido por lo delicioso que estaba que ni le podía sonreír, solo estaba en paz. Incluso mi corazón se había calmado un poco.

Naruto rio. - A la orden, querido. - dijo mientras seguía tomando, ahí sonreí e igualmente seguí tomando. - Y dime ¿Qué te parece? - me preguntó con una sonrisa.

- No me has dado todo el tour…- le dije sonriendo de lado.

- Maldito…- río Naruto. - Todo a su tiempo, querido Sasuke. - me dijo guiñandome un ojo y mis mejillas se sonrojaron un poco.

- Usuratonkachi. - bufé. - Esta impresionante. - le dije luego de unos segundos tomando un sorbo de café para hacer bajar mi sonrojo.

Naruto sonrió ampliamente mientras se acercaba un poco más a mí.

- Y no has visto la mejor parte. – susurró, y lo siguiente que sentí fue un profundo y suave beso de su parte, no pude hacer más que corresponderle. Y claro…el muy descarado incluyó rápidamente su lengua en él beso, y de nuevo, me vi obligado a corresponderle, ¿cómo no hacerlo?, deslicé mis manos hacia su nuca y me acerqué un poco más hacia él, le escuché emitir una suave carcajada entre los besos, pero sin parar, y sus manos fueron directo a mi cintura y mi espalda.

- ¿Planeas empezar desde ya? - me preguntó entre besos, deslizando sus manos por debajo de la chaqueta, rozándome sobre la camisa.

Este maldito rubio...hacía segundos perfectamente me podía haber ido a dormir tranquilo…pero ahora estaba en problemas, Naruto no podía besarme así y esperar que lo dejara pasar y me fuera a dormir como si nada…

Aun así, ¿podría lanzarme ahora? ¿Así de repente? ¿Podría decirle que sí?

Mi mente lo pensaba, pero mi cuerpo me lo decía, mejor dicho, me lo estaba gritando, estaba gritando que dijera que sí…y ey, debía escucharlo…quería escucharlo.

- ¿Hay algún problema con eso? – le dije entre besos y Naruto se separó ligeramente de mí, pero no movió sus manos ni un centímetro.

- ¿Seguro?…- me susurró, miró mis ojos por unos momentos y fijó su vista en mis labios. Sus manos acariciaban suavemente mi espalda, yo hacía lo mismo con su cabello.

Di que sí, di que sí, di que sí.

Me acerqué más a él, si le respondía mirándolo a los ojos me sonrojaría mucho, así que preferí acercarme al punto de rozar sus labios y cerrar mis ojos.

- Hagámoslo…- le respondí, pero no lo besé de inmediato, mientras hablaba baje mis manos y empecé a soltar su corbata.

En ese momento, Naruto me besó, un beso rápido y violento, y enseguida sentí cómo sus manos me sacaron la camisa de los pantalones y empezaron a acariciar directamente la piel de mi espalda, yo terminé de quitarle la corbata y me apresuré a quitarle la chaqueta, y empezar a desbotonar su camisa, al mismo tiempo Naruto hacía lo mismo conmigo.

Esto se había puesto muy excitante muy rápido, pero me estaba encantando, definitivamente no sabía qué demonios me hacia este rubio para ser así, pero era divertido, muy divertido.

Pronto estábamos solo en pantalones besándonos como locos junto a la mesilla de té, a los segundos, siento como Naruto detiene el beso.

- Sasuke…- susurró separándose un poco más y mirándome directamente a los ojos, nuestra respiración era agitada y él lentamente se relamió los labios. - ¿Vamos al cuarto? – me preguntó sonriendo de lado. – Esto no puede pasar en otro lugar que no sea mi cama… – me susurró, sonó increíblemente sexy pero tierno al mismo tiempo, y efectivamente, al terminar esas palabras me dio un beso suave, lento, luego se separó. - ¿Qué dices?

- Vamos. – respondí sonriéndole de lado, lo besé rápidamente y él se levantó, me ofreció su mano para levantarme, obviamente la acepté.

- Ven, por acá. – me dijo con una sonrisa y señalándome con la cabeza hacia un pasillo que hasta el momento no había visto, su habitación debía estar hacia allá.

Me tomó de la mano y me llevó en esa dirección.

No les voy a mentir, estaba nervioso, muy nervioso, pero cierto problemita entre mis piernas me pegaba gritos que necesitaba esto, y no pensaba ignorarlo. Me moría por volver a sentir las manos, no, la boca de Naruto devorándome entero….

Ya va… ¿Eso lo acabo de decir yo?

Este rubio me ha, definitivamente, deshecho y vuelto a hacer…

Maldita sea mil veces.

- Aquí estamos. – me dijo sacándome de mi cabeza, soltando mi mano y abriendo una puerta frente a mí.

Su cuarto era, como esperaba, enorme, pero no parecía tener mucho, justo frente a mí podía ver un escritorio con una computadora y varios libros y hojas, algunos artículos de oficina, y recluidos en una esquina, unas historietas. Tenía una silla de cuero negra enorme justo a este mueble, y cerca, dos puffs que se veían increíblemente cómodos. Naruto me hizo una seña para que entrara, así que lo hice. El piso de su habitación era de una alfombra beige, al igual que sus paredes. Al entrar pude ver que al fondo del cuarto había una puerta, que supongo llevaba a un baño, al lado, un closet, vi hacia mi izquierda y había un gavetero enorme al lado de, pues...su enorme cama matrimonial con una mesa de noche a cada lado, y…

No pude terminar de pensar en cómo se veía su cuarto luego de escuchar el sonido de la puerta cerrándose, inmediatamente volteé hacia él rubio.

-¿Qué te parece? - me preguntó con una sonrisa que me estaba matando y acercándose a mi lentamente.

- Me gusta mucho. - le dije alejándome de él con cada paso que él se acercaba.

Hasta que sentí el borde de la cama. Y me detuve. Igual que mi corazón.

-¿Qué pasó? - me preguntó Naruto con una sonrisa de lado, sin dejar de acercarse.

- Te estoy esperando…- le dije sin retirar mis ojos de los suyos, y para mi sorpresa, encogiendome de hombros, como si estuviera relajado como una pluma, lo cual era una gran mentira.

La sonrisa de Naruto se ensanchó aún más, y apresurando el paso me agarró la nuca y regresamos a ese beso rápido y profundo, yo deslicé mis manos hacia su cintura, que poco a poco bajaron hasta su espalda baja. En ese momento Naruto volvió a romper el beso.

- Acuéstate…- me dijo sonriendome y quitando sus manos de mi nuca y pasándolas por mi pecho antes de separarse un poco más. Eso hizo que un escalofrío recorriera todo mi cuerpo y causara que mi rostro terminará de estar completamente rojo.

Lo mire con cierta duda, pero sonriéndole de la misma manera que él a mi.

- ¿No confías en mí? - me preguntó cruzándose de brazos.

Yo emití una suave carcajada y sin quitar mis ojos de él me monté en la cama hasta estar a la mitad. Naruto enseguida se acercó, yo no me acosté completamente si no que deje mis brazos apoyados en la cama para poder verlo de frente. Naruto se acercó más y más hasta estar cerca de mi rostro de nuevo.

Me guiñó un ojo y me besó suavemente, muy distinto a unos segundos antes, pero me encantaba cuando hacia eso. Durante el beso sentí como claramente se sentaba encima de mi y me tomaba por la nuca. De repente, empezó a detener el beso poco a poco hasta separarnos.

Naruto no dijo nada, se separó y fue inmediatamente a mi cuello, yo gire mi cabeza un poco hacia el lado contrario para darle más espacio, siempre me había preguntado cuál era el alboroto sobre los besos en el cuello, ahora se el porqué, se sentía jodidamente bien.

Mi respiración se empezó a hacer más profunda y empecé a suspirar suavemente enseguida, era tan extraño para mi y aún así no podía evitarlo, Naruto empezó a bajar sus besos poco a poco de mi cuello a mi pecho, y de mi pecho a mi abdomen. Empezaba a respirar más fuerte, podía sentir todo mi rostro enrojecido y mi boca se mantenía abierta. Esto estaba mucho mejor que en Osaka, empezando que en Osaka no tuvimos que desvestirnos...y solo eso hizo mil veces más excitante todo, no se por qué, pero lo hizo. Naruto lamio y beso cada rincón de mi abdomen que pudo encontrar, bajo y bajo hasta que el cinturón de mi pantalón lo detuvo, me beso una ultima vez y levantó la vista sonriendo, cabe destacar que seguía casi sentado encima de mi.

- ¿Y? ¿Por qué te detienes? - le pregunté, sonrió todavía más.

Naruto emitió unas pocas carcajadas y se levanto, aun sentado se acercó más a mi entrepierna y sin dejar de mirarme empezó a deshacer mi cinturón, yo baje la mirada a lo que estaba haciendo y luego la devolví a él, que no dejaba de mirarme, sonreía, se lamia y mordía los labios. Deshizo el cinturón y enseguida empezó a desabotonar el pantalón.

- ¿Nervioso? - me pregunto de repente sin dejar de sonreír.

- Un poco...- respondí con honestidad. - Pero eso está ayudando mucho. - dije, señalándole con mi cabeza mi entrepierna, de nuevo con honestidad, la sonrisa en su cara no tenía precio, era una combinación de excitación con alegría.

- Me alegro. - me dijo mientras empezaba a bajar la cremallera del pantalón, y obviamente mi erección era bastante visible. Naruto bajó su vista hacia mi entrepierna, se mordió ligeramente el labio inferior, volvió a mirarme y aun con su labio mordido paso su mano por mi entrepierna por encima de mi boxer y el pantalón, presionando y acariciando, no pude evitar arquear un poco la espalda, había estado esperando eso por una semana, y definitivamente se sentía muy bien, inclusive no pude evitar suspirar. Lo mire.

- ¿Mejor? - me preguntó el muy pícaro.

- Bastante...- le respondí asintiendo.

Apenas respondí, Naruto alejó su mano de mi miembro y agarró el borde de mi pantalón con ambas manos y empezó a retirarlo lentamente. Fue deslizándose por la cama hasta tener que bajarse ella para retirar por completo mis pantalones, y obviamente mi ropa interior se fue con ellos, por lo que ahora estaba completamente desnudo. Mi erección era visible a kilómetros, no les voy a mentir, me sentí apenado por un momento, pero al mismo tiempo no, era extraño, por suerte en lo que único que podía pensar era en que cierto rubio aún tenía ropa puesta y eso no podía seguir así.

Naruto empezó a subir de nuevo a la cama, pasando sus ojos desde mis piernas hasta mi miembro, cuando levantando la pierna lo detuve, y me miró.

- ¿Algún problema? - me preguntó intrigado, pero sin borrar su sonrisa.

- Pantalones...fuera. - le dije señalando con mi cabeza su pantalón, por un segundo se sorprendió, pero siguió sonriendo y se levantó de la cama, quedando frente a mí.

- Como desees. - me dijo frunciendo un poco el ceño y sin apartar la vista de mí, empezó a deshacer su cinturón. Y admito, era increíblemente sexy, verlo quitarse el cinturón fue demasiado.

Supongo que algún día mi corazón no se detendrá al ver él miembro de Naruto, pero ese día no era hoy.

- ¿Te gusta, no? - me preguntó luego de terminar de quitarse los pantalones y al ver que mis ojos estaban fijados en su entrepierna, ahí levanté mi mirada hacia el. Esta de mas decir que él estaba igual de excitado que yo.

- Usuratonkachi…- suspiré. - Ven acá. - le dije, y acto seguido estaba encima de mí besándome lentamente. No creo conocer palabras para describir ese beso, además, nuestros miembros se rozaban ligeramente, Naruto había agarrado mi cabello y lo estaba jalando suavemente, no sabía por qué pero se sentía muy bien, así que yo hice lo mismo. Sin querer hasta empece a mover ligeramente mi cadera hacia arriba para que nuestros miembros se rozaran más seguido, el rubio respondió a este besándome con más fuerza y bajando su cadera para contribuir al roce.

- Sasuke...- lo escuché suspirar entre besos.

- Naruto...- respondí, y allí el rubio se separó y empezó a besar de nuevo mi cuello, y siguió bajando por mi pecho, mi cadera seguía moviéndose, así como no podía evitar exhalar con fuerza, mi respiración estaba muy agitada, y ver a Naruto acercarse de nuevo a mi vientre la agitaba mucho más.

Con su mano agarró mi miembro y enseguida empezó a besarlo y lamerlo de arriba a abajo, eso me hizo gemir, no podía contenerlo aunque quisiera. Mi cabeza se iba hacia atrás, pero luche por mantener mis ojos sobre Naruto.

- Naruto...- me miró inmediatamente. - ...deja de jugar...- sonrió y rápidamente metió mi miembro en su boca, bajando y subiendo lentamente, jugando con su lengua, dejando su mano para masturbarme al mismo tiempo. Yo gemí más fuerte. - ...así..- gemí, no podía evitarlo, maldición. -...Naru...to...- segui gimiendo.

De repente se detuvo lentamente y se acercó a mi rostro.

- Eres delicioso, Sasuke...- me dijo relamiéndose los labios y sonriendome.

- Callate...- bufé un poco y tomando su rostro con ambas manos y lo besé. Quería más, quería sentir a Naruto, la curiosidad me empezaba a matar, me moría por sentir algo distinto, algo nuevo. - Naruto...- suspiré separandome un poco de él.

- ¿Si? - me preguntó pasando sus dedos por mi pecho.

No pude pronunciar lo que quería, solo lo mire y levanté una de mis piernas para empujar una de las suyas.

Él arqueó sus cejas y sonrió.

- ¿Qué quieres? - me preguntó, respire profundo, lo acerqué para quedar cerca de su oído y hablé.

- Mi partida completa...- le susurre al oído y me miró enseguida.

- ¿Seguro? - me preguntó con una gigantesca sonrisa.

- Como nunca - dije, no me pregunten de donde saque esa seguridad.

- Está bien...- respondió Naruto con una suave sonrisa, me beso por unos segundos y se levantó para buscar algo en su mesa de noche.

Lubricante y un condón, mi rostro volvió a enrojecer por completo, esto de verdad iba a pasar, estaba nervioso, pero emocionado y terriblemente excitado al mismo tiempo.

Naruto se puso entre mis piernas, dejando el lubricante a su alcance, yo fije mi vista en él, quien ahora se acercaba a mi rostro mientras se acomodaba mejor entre mis piernas.

Cuando estuvo lo bastante cerca estire una de mis manos, quedando completamente acostado sobre la almohada, tomé a Naruto por la nuca y lo acerqué para besarlo. Lento, profundo, acariciaba su nuca y su cabello, él llevó sus manos a mis muslos y empezó a acariciarlos.

De repente, sin detener el beso sentí como Naruto regresó una de sus manos a mi miembro y empezó a masturbarlo lentamente, levantó mis caderas un poco más y las apoyó un poco en sus muslos. Yo gemia un poco entre besos.

Y allí lo sentí, Naruto estaba empezando a presionar ligeramente en mi entrada, podía sentir que incluso ya estaba lubricado. Un escalofrío recorrió mi cuerpo y apresure la velocidad del beso y jalando un poco el cabello de Naruto.

- ¿ Se siente bien? - Naruto se separó un poco de mí, respirando agitadamente, pero sin detener ni por un segundo lo que sus manos hacían.

- Si...- respondí agitado, Naruto sonrió.

- Veamos que tal esto...- me dijo sonriendo separándose un poco más, y pude sentir como lentamente introducía un dedo dentro de mi.

Eso, de hecho, se había sentido jodidamente bien. Arquee la espalda enseguida y exhale un pequeño gemido. Naruto se mordió el labio.

- Al parecer muy bien. - sonrió aun con su labio mordido y bajó inmediatamente a besar mi cuello.

Yo seguí gimiendo, Naruto había empezado a mover aquel dedo de adentro hacia afuera lentamente, dando vueltas, presionando dentro de mí. Y qué bien se sentía, maldición.

Luego de unos segundos sentí que solo eso no era suficiente...

- Naruto...- le susurre al oído.

Exhalo una suave carcajada. - Dime... - devolvió su rostro frente al mío.

- Sigue...- le dije, él se sorprendió pero ensanchó su sonrisa enseguida, sacó su dedo, y lubricando otro introdujo lentamente dos dedos esta vez.

Maldita sea. Eso me hizo gemir más fuerte, no podía evitarlo, de hecho se sentía bien. Vi como Naruto sonreía y se separaba por completo irguiéndose entre mis piernas mientras no dejaba de mover sus dedos y acariciar mi miembro.

Arqueaba mi espalda con cada movimiento de Naruto, al poco tiempo me acostumbre a cómo se sentían esos dos dedos, quería más, quería a Naruto.

Pero antes de poder pedirle cualquier cosa, Naruto sacó sus dedos y vi como tomaba de nuevo el lubricante, le sonreí.

- ¿Sigo? - me preguntó, yo asentí y enseguida sentí como introducía tres dedos esta vez.

Naruto me miraba fijamente mientras mis gemidos regresaban con más fuerza, intentaba devolverle la mirada pero a veces me veía forzado a cerrarlos.

- Naruto...- gemía intentando mirarlo por más de dos segundos.

- ¿Te gusta? - preguntó sin detenerse.

- Si...pero...- intente hablar lo más coherente que podía. - te quiero a ti...- le dije, ya me estaba volviendo loco esperar por sentirlo a él dentro de mi.

- Como desees - me dijo Naruto guiñandome un ojo y lentamente sacó sus tres dedos y rápidamente se colocó el condón, lubrico su miembro por encima de este y se acomodó mejor entre mis piernas. Colocó la punta de su miembro cerca de mi entrada y empezó a entrar muy lentamente.

Un gran gemido salió de mi al sentir aquello, y enseguida sentí los labios del rubio sobre los míos y lo bese rápidamente, gimiendo entre besos mientras Naruto seguía entrando.

- ¿todo bien? - me preguntó separándose y besando mi cuello.

- Si...sigue...- gemi jalando un poco el cabello de Naruto.

Joder eso se sentía increíble, no podía creer lo bien que se sentía, los gemidos salían solos, hasta Naruto había empezado a gemir también.

Y de repente se detuvo.

- Sasuke...- me susurró al oído. - ...ya está todo adentro. - se separó de mi oído y me miró sonriendo. - ¿qué tal? - dijo acariciando mi cabello.

- Muy...muy bien...usuratonkachi. - respondí relamiendo mis labios y acariciando igualmente su cabello.

Seguidamente nos besamos, Naruto aun no se movía, simplemente nos besamos lentamente por algunos segundos, hasta que no pude evitarlo y empecé a jugar con la lengua de Naruto, y aquel suave y lento beso rápidamente se transformó a un beso casi violento y muy excitante...tanto que Naruto hizo su primera, digámoslo así, embestida.

Lo que salió de mi fue casi un grito, me separó por completo del rubio.

- ¿Dolio? - me preguntó sin moverse más.

- No...- le dije recuperando el aliento. -..hazlo otra vez. - le dije mirándolo a los ojos, él sonrió de oreja a oreja y volvió a embestirme, gemí más fuerte, uno de mis brazos sostuvo la almohada donde estaba acostado. - ...sigue. - gemi y Naruto dejó de aguantarse.

Me siguió penetrando una y otra, y otra vez, lento pero firme, con cada embestida me hacia gemir un poco más fuerte, claro que él no se quedó atrás, enseguida empezó a gemir igualmente. Intentábamos besarnos por un momento, al siguiente solo nos manteniamos cerca, yo seguía agarrado de mi almohada y la otra mano en la nuca del rubio.

Hasta que decidí subir otro nivel, tenía curiosidad por saber si de hecho podía sentirse mejor.

- Más...ra...rápido...- le pedí mirándolo,él se sorprendió.

- ¿Podrás...con eso? - preguntó sonriendo, yo le devolví la sonrisa.

- Probemos...- respondí y Naruto emitió algunas suaves carcajadas, me plantó un beso y ahí mismo empezó a penetrarme más rápido, me descubrí gimiendo todavía más fuerte entre besos, podía escuchar a Naruto gimiendo también.

Si se podía sentir mejor, eso seguramente me haría acabar enseguida.

Naruto continuó con la velocidad mientras se separaba para besar mi cuello.

- que...bien te sientes...Sasuke...- gimió Naruto metido en mi cuello, yo agarré su cabello con ambas manos y lo acariciaba y jalaba constantemente.

- tu...tambien...Naruto...- respondí subiendo mis piernas un poco más. -...más...Naruto...- gemí, no podía evitarlo, quería más.

Naruto se separó de mi cuello y me miró fijamente, en ese momento aumentó la fuerza con la que me embestía...

Grité, Naruto igual. Se separó aún más y se irguió entre mis piernas aumentando todavía más la fuerza y rapidez, ambos gemiamos y gritabamos. A los segundos Naruto agarro mi miembro de nuevo y empezó a masturbarlo rápidamente...

Grité de nuevo.

- Sasuke...ya...ya casi...- gimió Naruto mirándome, yo asentí, estaba cerca de mi límite.

Cada vez me embestía con mas y mas fuerza, y con cada una aumentaba la velocidad con la que me tocaba.

Y de repente, en cuestión de segundos...el orgasmo...al mismo tiempo gritamos con fuerza los dos, y mi semen cubrió parte de ambos abdómenes y pude sentir el espasmo de Naruto dentro de mí. Cabe destacar...duró mucho más tiempo de lo que esperaba, pero fue la gloria.

Naruto se dejó caer sobre mí, ambos respiramos muy agitados, Naruto descansó su cabeza en mis hombros, aún estaba dentro de mí, no me importaba en lo absoluto, con mis dos manos acaricié el cabello de Naruto...

Qué paz tan enorme sentí en ese momento.

- Sasuke...- suspiró Naruto separándose de mi cuello y sacando su miembro de mí. - Eres el mejor...- me dijo por fin mirándome.

- Usuratonkachi...- respondí sin dejar de acariciar su cabello y lo bese suavemente.

Se separó un poco más de mí y se acostó a mi lado, así que volteé hacia él.

Estuvimos así un tiempo, hasta que me regresó un poco de energía al cuerpo y me acosté de lado mirándolo directamente, el hizo lo mismo, quedando bastante cerca del otro.

- ¿Veredicto? - me preguntó con una pícara sonrisa.

- Creo que mis gritos hablaron por sí solos. - respondí devolviéndole la sonrisa, él rió. - Me encanto. - dije a los segundos.

- Me alegro...porque a mi también. - dijo. - ¿Puedo decir algo? - preguntó, yo me encogí de hombros a manera de sí. - Me encantó escucharte gritar. - dijo frunciendo rápidamente el ceño, en una expresión sumamente pícara, yo empujé su hombro un poco, mi rostro había enrojecido por completo de nuevo.

Este bobo.

- Usuratonkachi...- bufé.

- ¿Y si dormimos? - me preguntó bostezando y acercándose más a mí.

- Sí, me parece una buena idea. - el sueño empezaba a golpearme, y después de soberano orgasmo, lo necesitaba.

Nos levantamos un poco, Naruto apagó las luces, fue al baño unos segundos, al regresar nos arropamos y dormimos uno frente al otro en el centro de la cama.

¿Cómo sería mañana? No tenía idea, y ni me importaba, por ahora solo quería grabar este sentimiento de paz y todo lo que había experimentado hacía unos pocos minutos y dormir en paz junto a Naruto.

- Buenas noches, Sasuke. - me dijo ya con los ojos cerrados.

- Buenas noches, Naruto. - respondí e inmediatamente me quedé dormido.

A la mañana siguiente me desperté lentamente, ni idea de qué hora podría ser, pero cuando por fin me decidí a abrir los ojos se borró todo lo que estaba en mi mente, solo podía mirar el rostro de Naruto frente a mí, todavía dormido y roncando ligeramente.

Y todo lo sucedido anoche llegó a mí, mi rostro enrojeció un poco, pero me sentí feliz y tranquilo, no quería levantarme de allí nunca más.

Estaba sorprendido de lo rápido que había pasado todo, pero al mismo tiempo pensé que realmente no me parecía malo, y en realidad parecía que hubiera pasado al menos un mes más. Por primera vez en mi vida quería no pensar demasiado las cosas y solo relajarme y sentir las cosas, este rubio bobo me había hecho desear eso.

Y justo cuando termino ese pensamiento veo que Naruto empieza a despertar.

- Sasuke…- susurró acercándose a mí y abrazándome por la cintura con un brazo.- Buenos días - dijo sonriendo, pero sin abrir los ojos, no pude evitar sonreír, se veía adorable el desgraciado.

- Buenos días, usuratonkachi. - le respondí colocando una mano sobre su mejilla y acariciándola.

Él rió suavemente y abrió los ojos.

- ¿Cómo estás? - me preguntó rozando ligeramente mi cintura con sus dedos.

- De maravilla - contesté. - ¿Tú?

- En las nubes - contestó riendo, yo me uní.

Y de repente, sonó mi celular.

- Maldita sea...Shikamaru. - suspiré fastidiado, ese era sin duda él ringtone de Shikamaru, maldito ese.

- ¡Yo contesto! - exclamó Naruto mientras me levantaba a buscar el aparato.

Reí mientras lo agarraba, me acostaba de nuevo en la cama y le pasaba el teléfono a Naruto.

- ¡Shikamaru! - exclamó el rubio al contestar. - No, Sasuke no mentía. - dijo burlándose. - Lo tengo aquí enfrente, acabamos de despertar, no nos hemos parado de la cama. - le contaba, yo estaba algo sonrojado, pero curioso de lo que estuviera diciendo Shikamaru. - Exacto, no te lo devuelvo hasta el lunes. - dijo sonriendo y de repente soltó una fuerte carcajada. - Bueno eso no lo puedo prometer, pero de que regresará bastante relajado, si. - dijo riendo y todo mi rostro enrojeció, Shikamaru no me dejará en paz cuando regrese. - Pues, de nada, me alegro. - dijo de repente, seguro ese idiota se tomó el fin de semana con Temari de nuevo.

Naruto se despidió y trancó.

- Gracias por no pasarmelo. - le dije recibiendo el celular.

Naruto rió y se acercó un poco más a mí.

*ring* *ring*

- No sabía que fueras tan solicitado, Sasuke. - dijo Naruto sonriendo de lado, tenía ganas de golpearlo y besarlo al mismo tiempo.

- Usuratonkachi…- bufé besándolo rápidamente para luego ver mi celular a ver quién demonios era. - Me lleva el diablo…- suspiré al ver quién llamaba.

- ¿Quién? - preguntó Naruto con curiosidad.

- Mi hermano…- suspiré.

- ¡Quiero conocerlo! - exclamó contento, yo me reí.

- No creo que esta sea la mejor situación, usuratonkachi. - le dije sonriendo, él infló sus cachetes, "molesto". - Está bien, está bien, lo pondré en altavoz…- suspiré. No podía creer que iba a hacer eso.

- ¡Hola, Sasuke! - exclamó Itachi apenas respondí, le pedí a Naruto que no fuera a hacer ningún ruido por ahora.

- Hola, Itachi. - respondí, él muy bastardo de seguro adivinaría enseguida que algo estaba pasando porque hablaba más contento de lo normal.

- ¿Estás ocupado? Tenemos tiempo sin hablar. - me dijo, yo sonreía.

- No realmente, acabo de levantarme. - le dije y exclamó un gran "¿Eh?"

- ¿No son casi las 10 y media de la mañana allá? ¿Qué haces despertando tan tarde? No parecen cosas tuyas, hermanito. - me preguntó sorprendido, Naruto aguantaba las carcajadas como nunca en la vida.

- No me digas así…- suspiré. - Tuve una fiesta anoche y me acosté tarde. - respondí, Naruto se moria por decir algo.

- Con que la vida de la ciudad por fin te agarró, ¿ah? - rio Itachi, yo volteé mis ojos.

Naruto me pidió hablar, y ya qué carajo, lo dejé.

- No fue precisamente la vida de la ciudad. - dijo riendo ligeramente, pero se tapó la boca para no reír más fuerte, yo igualmente me reí un poco y me sonrojé.

- Ese no era Shikamaru...¿Sasuke, quién está ahí contigo? - preguntó sorprendido y ambos no pudimos evitar reír un poco más, no me pregunten por qué me parecía esto tan divertido pero lo era.

- Uzumaki Naruto. - respondió Naruto antes de que yo pudiera decir algo.

- Un gusto... - Itachi estaba bastante confundido, se lo podía escuchar en la voz. - ¿Sasuke, me pones al día?

- Pues...es mi…- empecé a hablar pero Naruto me interrumpió.

- Soy su novio, un placer. - dijo Naruto casi con orgullo y guiñandome un ojo. Itachi se quedó callado.

- ¡¿De cuando acá tu tienes un novio, Uchiha Sasuke?! - exclamó sorprendido. - ¡Un enorme placer, joven Naruto! - exclamó hasta riendo un poco.

- El placer es mío, Itachi. - dijo Naruto.

- Llevamos saliendo un mes. - respondí.

- ¿Cuando planeabas decirme esto? - dijo indignado.

- Lo estoy haciendo ahora, ¿o no? - le dije encogiendome de hombros.

- ¿Y por skype? Quiero verle la cara, te puedo llamar ahora mismo. - dijo y Naruto emitió unas carcajadas.

- No creo que eso sea una buena idea. - le dije.

- ¿Por qué? - preguntó.

- Nos acabamos de levantar, Itachi, aún estamos en la cama. - le expliqué mientras una enorme sonrisa aparecía en mi rostro.

- ¿En la...? Oh…- dijo, por fin cayendo en cuenta de lo que pasaba y sonó como si quisiera empezar a reír pero se contuvo. - Entonces...¿te llamo luego? - preguntó, al fin.

- Pero avisa antes. - le advertí, no podía dejar de sonreír.

- Claro. - dijo. - Un placer, de nuevo, joven Naruto. - dijo, Naruto respondió igualmente y trancamos.

Nos miramos por unos segundos y enseguida explotamos en carcajadas.

- Primera vez que me divierto tanto en una llamada con mi hermano. - dije sin parar de reír.

- Se oye simpático, quisiera conocerlo cuando tengamos algo de ropa encima. - dijo Naruto, también riendo.

- No será pronto, entonces. - dije sin la más mínima medida de mis palabras, Naruto me miró sorprendido.

- Pero miren nada más al tímido Uchiha Sasuke. - me dijo sonriendo de lado y acercándose hacia mí, yo me sonroje por completo.

- Es tu culpa. - bufé acercándome a él igualmente, él sonrió más.

- Lo sé. - dijo y al segundo siguiente me plantó un enorme beso, y ajá, cómo no responder.

Sin dejar de besarme Naruto colocó ambas manos en mi nuca y se puso encima de mí en un segundo, yo lo abracé por el cuello con mis brazos, acercando su rostro a mí.

Lentamente nos separamos pero sin cambiar de posición.

- ¿Desayunamos? - me preguntó.

- Suena bien. - le respondí, nos besamos una vez más y nos dignamos a levantarnos de la cama, cada uno agarró su ropa interior y se la puso, Naruto insistió en no usar franela, así que lo acompañe.

La cocina estaba al lado de la sala, tenía una mesa para desayunar con dos sillas, una nevera enorme y todos los muebles eran blancos, además de una ventana enorme el final de la habitación. Eso sí, estaba bastante ordenada, no me malinterpreten, pero no es exactamente como me imaginaba su apartamento, a menos que ordenara por mí, y si era así, de hecho era un lindo gesto.

- ¿Qué tal un poco de arroz, huevo y pescado? - preguntó sonriendo.

- Me parece bien. - dije, y me insistió en que me sentara mientras él preparaba.

Creo que era primera vez que alguno de los dos le cocinaba al otro, y aunque me estaba gustando, quería ayudar.

- Déjame ayudar en algo, usuratonkachi. - le dije sin sentarme y cruzandome de brazos.

Naruto suspiró. - Está bien, puedes preparar los huevos, allí están las sartenes. - me dijo acercándose, señalando la estufa donde ya había puesto él dos sartenes, y me dio al mismo tiempo dos huevos.

- Gracias. - le dije y me dispuse a cocinar.

Terminamos de preparar todo y nos sentamos a comer.

- Te quedaron deliciosos. - dijo Naruto sonriendo mientras probaba el huevo frito.

- Igual el pescado y el arroz. - respondí sonriendo, de verdad estaba delicioso.

- Sasuke…- me dijo de repente. - ¿Qué tal la pasaste anoche? - me preguntó con una sonrisa de lado, mis mejillas se coloraron un poco.

- Estuvo excelente. - dije sonrojandome un poco más, pero devolviéndole la sonrisa.

- Me alegro. - me dijo agarrando un sorbo de su vaso de leche.

- ¿Y tu? - le pregunté.

- De maravilla, querido Sasuke. - me guiñó un ojo yo le volteé los ojos, nos reímos un poco y terminamos de comer.

Luego de poner a lavar todo nos decidimos a ponernos al menos una franela y sentarnos a jugar videojuegos un rato. Terminamos jugando Mario Kart 8, debo admitir que no lo había jugado nunca, no éste al menos, y era terriblemente divertido jugar con Naruto, especialmente porque nos ponemos muy competitivos.

- ¡No, no, no, no, el caparazón azul no! - gritó Naruto mientras se acercaba a la meta en primer lugar y yo estaba justo detrás.

- Muy tarde, usuratonkachi. - le lancé el objeto justo antes de que llegara a la meta y gané.

- ¡Segunda vez que me haces esto! - exclamó casi tirando el control contra el sofá.

Cabe destacar que esta era la 5ta vez que le ganaba.

- ¿Acaso voy a desperdiciar eso por compasión? - le pregunté burlándome.

- ¡Por supuesto, soy tu novio! - exclamó y yo me reí en su cara, este tipo era increíble.

- Y yo el tuyo, pero eso no te detuvo de lanzarme fuera de la pista 3 veces, ¿o si? - le reproché, y Naruto estuvo a punto de responderme pero se quedó callado unos segundos.

- Touche. - me dijo a la final resignado, yo me reí.

Naruto preparó un café después de eso, y nos sentamos al lado de la ventana en un pequeño sofá extra que tenía, pero donde cabíamos los dos uno frente al otro perfectamente.

- Debo admitirlo, usuratonkachi, tu apartamento es increíble. - dije tomando un sorbo de café y mirando por la ventana, al igual que el rubio. - Esta vista es perfecta.

- Lo sé. - rió Naruto con un aire de demasiada superioridad, no pude evitar voltear y mirarlo con desaprobación, él explotó en carcajadas. - Lo siento, lo siento, gracias.

- Engreído. - bufé regresando mi vista a la ventana, vi de reojo como Naruto sonreía y hacía lo mismo.

- Sasuke…- dijo de repente Naruto, un poco serio, sin apartar sus ojos de la ventana.

- ¿Si? - pregunté volteando hacia él, pero no me devolvía la mirada. Me preguntaba qué sería…¿sería algo malo? Solo pensar eso había hecho que mi corazón se fuera a mi garganta, no quería que fuera algo malo.

- Hay algo que quiero decirte. - empezó, y se sonrojó un poco, seguía sin mirarme, pero el sonrojo me calmó un poco.

- Dime. - respondí todavía con la corazón en la garganta.

- No se si para ti sera muy pronto pero...siento que debo decir…- no pudo terminar de hablar, tuve que interrumpirlo.

- Naruto. - me miró enseguida. - Solo dímelo, por favor. - le pedí, me estaba dando una taquicardia pensando en qué quería decirme.

- Está bien. - dijo dejando su taza de café en el suelo, respiró hondo una vez y dijo:

- Estoy enamorado de tí. - sus mejillas enrojecieron, yo me le quede viendo sin poder decir nada inmediatamente.

Que jodido estoy, que jodido estoy.

Y no crean porque no siento lo mismo, o no, es todo lo contrario...si antes en mi mente y en mi cuerpo quedaba algún gramo de duda sobre lo que sentía por Naruto, se estaba esfumando por completo, yo también estaba enamorado de él, sin duda alguna...

Lo vi bajar la mirada, y ahí tuve que hablar.

- Yo también. - dije, y enseguida levantó la vista, sorprendido.

- ¿Tu qué? - preguntó como si no se lo creyera.

- También estoy enamorado de ti, usuratonkachi. - le dije un poco sonrojado. - ¿Crees que te hubiera dejado cogerme como lo hiciste anoche si no fuera así? - no sé de dónde me salió eso pero mi rostro se puso totalmente rojo después de hacerlo y Naruto sonrió de oreja a oreja y hasta rió un poco.

- Supongo que tienes razón…- rió Naruto suavizando su sonrisa y se empezó a acercar lentamente, tomó mi rostro con ambas manos y me besó suavemente, yo le respondí abrazando su cuello. Inmediatamente mi cuerpo se acostó un poco más y Naruto ya estaba entre mis piernas, al mismo tiempo quito sus manos de mi rostro y las llevó a mi espalda, acariciando por encima de la franela, yo empecé a tocar su cabello, el beso seguía suave y lento. Hasta que Naruto se separó.

- ¿Qué tal suena un baño juntos? Tengo una excelente bañera. - me susurró sonriendo de lado, y efectivamente no sonaba nada mal, empezando porque ya quería verlo desnudo de nuevo.

- ¿Qué hacemos acá entonces? - respondí sonriendo, Naruto emitió varias carcajadas y nos levantamos del sofá yendo directo al baño del rubio.

Naruto entró primero para abrir la llave y que así se fuera llenando de agua la bañera, mientras yo me quedé en su cuarto quitándome la franela y dejándola sobre la cama.

De repente sentí como Naruto me abrazaba por la cintura desde atrás y empezaba a besar mis hombros, me abrazó de tal manera de todo su cuerpo estaba completamente pegado al mío, y pude notar que ya no llevaba nada de ropa.

- Ya está lista, te espero allá. - me susurró al oído y se fue.

Mis manos temblaban de emoción, espere a escuchar que ya él rubio estaba en el baño, me quité mi ropa interior y fui hasta allá.

La bañera era lo suficientemente grande como para dos personas, y Naruto me esperaba en uno de los extremos, con sus brazos extendidos sobre el borde, con una sonrisa demasiado provocadora como para no ir.

Le devolví la sonrisa, pero de repente me pidió que me detuviera.

- ¿Pasa algo? - pregunté, pero enseguida vi como sus ojos paseaban de arriba hacia abajo. - Naruto…- suspiré negando con la cabeza pero sin dejar de sonreír.

- Lo siento, es que eres muy sexy. - dijo encogiéndose de hombros y riendo un poco, yo seguí avanzando y entre en la bañera en el otro extremo asumiendo la misma posición del rubio, él agua nos llegaba apenas a la mitad del pecho, y eso era agradable.

- La temperatura está perfecta…- suspiré cerrando mis ojos.

Segundos después siento que el agua moverse ligeramente, y cuando abro mis ojos Naruto está justo frente a mi.

- Voltéate. - me dijo con aquella sexy sonrisa, no sabía qué quería, pero lo que fuera seguro iba a gustarme, así que me senté en la dirección opuesta, dándole la espalda.

Lo siguiente que siento son las dos enjabonadas manos de Naruto paseándose por toda mi espalda, sentí como se acercaba más a mí, incluso vi sus piernas a ambos costados de mi cuerpo, por lo que coloqué mis manos en sus rodillas. Las manos de Naruto pasaron por mis hombros, mi cuello, toda mi espalda, enjabonaba más sus manos y seguía, llegó hasta mi espalda baja y fue hasta mi estómago, mi pecho, mis brazos...que bueno que estaba de espaldas porque para ese momento mi miembro estaba completamente erecto, eso claro, hasta que volvió a hablar…

- Ahora mírame…- me susurró al oído, y por la manera en que lo dijo, no creo que fuera el único con una erección en ese momento.

Con cuidado me volteé y lo vi directamente, tenía el jabón en sus manos y una sonrisa de lado en sus labios.

- ¿Quieres? - me preguntó mostrándome el jabón, y aunque me apenaba, tener permiso de tocar cualquier parte de Naruto que quisiera...pues, sonaba como una oportunidad que simplemente no rechazas.

- Por supuesto. - respondí tomando el jabón, pero Naruto no me dio la espalda, al contrario, me abrazó por el cuello y me acercó de tal manera a él que quede entre sus piernas, muy, pero muy peligrosamente cerca de su miembro, casi podía sentirlo contra el mío. Lo miré, él guiñó un ojo, y yo seguí. Me enjaboné las manos y empecé por sus hombros, mis ojos seguían lo que mis manos hacían, mientras Naruto me miraba y jugaba con mi cabello. De sus hombros pasé a sus brazos, luego a su pecho y a su estómago, tocarlo así no estaba ayudando en lo más mínimo a mi erección. Me fui a su cadera, y no pude contenerme, mis manos fueron hasta su espalda baja y bajaron hasta acariciar lo que podía de sus nalgas, inmediatamente nos vimos a los ojos, Naruto sorprendido, pero encantado, se acercó todavía más y me besó, un beso profundo y rápido, yo dejé mis manos donde estaban y apreté suavemente, que suave se sentía su piel, no quería dejar de tocarla, seguí correspondiendo el beso sin soltar mis manos y Naruto había hecho lo mismo, me tomó por mi espalda baja y me montó en sus muslos, empezando a acariciar y apretar mis muslos y mis nalgas. Aquello lamentablemente me había obligado a soltarme, pero no me importó mucho, mis manos se fueron hacia el cuello y el cabello de Naruto, además, ahora nuestros miembros se tocaban, así que con mis piernas abracé a Naruto, pegándome por completo a él. Nuestra respiración se agitaba cada vez más, pronto necesitaría salir de esa bañera.

De repente, Naruto rompió el beso.

- Sasuke, agarrate fuerte. - me susurró, y yo lo hice sin dudar, Naruto me agarró mejor y casi de un golpe se levantó y saliendo de la bañera me pegó a la pared del baño. Naruto tenía una mirada que me encantaba y que ayer no había visto, una mirada como si estuviera muriéndose por devorarme entero, y si, no había otra palabra para describirlo.

Eso fue demasiado, enseguida volví a besarlo, él me sostuvo por los muslos y acomodándome mejor hizo que mis nalgas quedaran rozando su miembro, y él mío contra su abdomen. Estuvimos allí un rato besandonos como locos, hasta que Naruto, sin romper el beso, me separó de la pared y, no sé cómo, me llevó hasta la cama y caímos en ella, solo en ese momento solté el agarre de mis piernas y él de mis nalgas, para apoyarse en la cama. Nos movimos más hacia el centro de la cama, y ahí rompimos el beso.

Nos quedamos quietos, solo mirándonos a los ojos, eso había sido bastante excitante, ambos ojos decían lo mismo.

- Sasuke…- susurró Naruto, empezó a acariciar mi cabello, yo todavía no retiraba mis manos de del suyo. - Esto fue lo más jodidamente excitante que he hecho en toda mi vida…- susurró de nuevo. - No sé cómo me aguante de no cogerte justo allí contra la pared - me dijo paseando su mirada entre mis ojos y mis labios, me encantaba esta mirada de Naruto, impaciente, hambriento, me daba ganas de dejarlo que me hiciera lo que él quisiera.

- La próxima vez...hazlo. - le susurré acariciando con un poco más de fuerza el pelo de Naruto, él me miró sorprendido, pero con una enorme sonrisa.

Si, si ya sé, no parecen cosas mías pero apenas estoy descubriendo esta parte de mí, ¿okei? Dejenme ser.

- Suena bien...- rió Naruto acercándose más. - Pero por ahora - siguió y se acercó a mi oído, mi corazón empezó a latir muy fuerte. - Te voy a coger justo aquí, justo ahora. - susurró finalmente y besando lentamente mi cuello, al mismo tiempo empezó a acariciar mis muslos yendo poco a poco hacia mis nalgas, mientras él se acercaba a mi entrepierna y montaba mis caderas sobre sus muslos.

Yo no sabía qué decir, estaba demasiado excitado como para pensar claramente y poder decir algo, empecé a jalar y acariciar con fuerza el pelo de Naruto. El rubio empezó a bajar más y más sus besos, llegó a mi miembro y lo besó igualmente, me guiñó un ojo y fue rápidamente a buscar el lubricante y el condon. Los dejó al alcance y se volvió a colocar entre mis piernas, subiendo mis caderas sobre sus muslos, erguido, se colocó el condón y lubrico dos de sus dedos, y enseguida los introdujo en mí, un gemido escapó de mis labios y mi espalda se arqueó.

Naruto empezó a penetrarme con los dedos mientras tocaba suavemente mi miembro, al poco tiempo los sacó e introdujo un tercer dedo, moviéndose con más fuerza y más rapidez, seguí gimiendo, Naruto me masturbaba más y más rápido.

- Naruto - gemí. - Cógeme de una buena vez... - le dije y la manera en que se mordió el labio mientras sonreía no tuvo precio.

- Me moría porque dijeras eso...- dijo lubricando su miembro, agarró una de mis piernas y la puso sobre su pecho y hombro para luego inclinarse hacia mí, colocó su miembro rozando mi entrada, se acercó a mi rostro y me plantó un enorme beso mientras entraba en mí, yo lo correspondí mientras jalaba su cabello.

Comencé a gemir entre besos, me aferré al cuello de Naruto y no detuvimos el beso hasta que sentí que Naruto entro completamente, nos miramos, respirando agitadamente.

- ¿Sigo? - preguntó con una sonrisa, recuperando el aliento.

- Si. - susurré mientras subía mi otra piernas y abrazaba la cintura de Naruto, él sonrió al sentir eso y enseguida empezó a penetrarme, lento pero con fuerza, mis gemidos fueron más y más fuertes, era algo que no podía controlar, Naruto había bajado inmediatamente a mi cuello, besándolo y gimiendo al mismo tiempo.

- Me encantas...Sasuke...- gimió Naruto con su rostro hundido en mi cuello, sus manos dejaron de apoyarse en la cama y me abrazaron por la espalda, en ese momento empezó a penetrarme más rápido, yo seguí gimiendo más fuerte, a veces trataba de ahogarlos, pero era increíblemente difícil.

- Tu...también...- gemí jalando un poco su cabello, y sujetándome con fuerza de su espalda.

Le bajó poco a poco la velocidad a sus embestidas y se separó de mi cuello para erguirse casi por completo, pero sin quitar mi pierna de su hombro. Naruto empezó a besar mi pierna, que estaba bastante cerca de su rostro, con una mano sujeto dicha pierna y la otra se fue a mi cadera, enseguida sentí como sacaba su miembro, aunque no completamente, yo lo miré y me guiño un ojo mientras no dejaba de besar mi pierna.

- A ver si te gusta esto...- susurró y teniendo su miembro casi completamente afuera me penetró rápidamente, ahogue un grito.

Joder...eso se había sentido increíble. Lleve uno de mis brazos sobre mi cabeza y sujete con fuerza la almohada y mi otra mano apretó la sábana.

-Otra vez. - le dije, Naruto levantó las cejas sorprendido, pero con una gran sonrisa, repitió su embestida, y esta vez no pude evitar gritar y arqueando mi espalda, incluso me vi obligado a cerrar los ojos.

Que bien se había sentido eso, maldición.

Naruto volvió a penetrarme así varias veces, cada una se sentía mejor que la anterior, cuando por fin puedo levantar mi mirada hacia él, su rostro estaba casi hundido en mi pierna y gemía con cada embestida.

-Sasuke…- gimió volteando hacia mí. - No puedo más…- dijo deteniendo las embestidas. Se bajo mi pierna de su hombro y la puso alrededor de su cintura.

- Hazme acabar entonces…- le dije y me sonrió.

- Está bien - rió suavemente Naruto, se inclinó sobre mí y abrazándome por la espalda me plantó un beso.

De allí en adelante me siguió embistiendo casi con la misma fuerza pero mucho más rápido, empecé a gemir de nuevo, nos obligó a separarnos y Naruto volvió a hundir su rostro en mi cuello, mientras intentaba ahogar sus propios gemidos, yo intentaba pero era inútil, estaba muy cerca de acabar.

-Na...naru...naruto…- gemí jalando su cabello y hundiendo mi rostro en su cuello.

Y de repente, unos segundos después ambos acabamos al mismo tiempo. Yo logre ahogar mi último grito un poco, Naruto hizo lo mismo, quedamos temblando varios segundos luego de aquello, había sido un orgasmo gigantesco.

Naruto salió de mí apenas dejamos de estremecernos y me miró, respirando agitadamente al igual que yo, sonrió, emitió unas pocas carcajadas y se dejó caer a mi lado.

- Ya vengo…- dijo levantándose y yendo al baño, regresó enseguida y volvió a acostarse a mi lado, yo me había acostado de lado, así que el rubio hizo lo mismo, quedando muy cerca del otro al igual que la noche anterior. - Debo admitir, Sasuke. - empezó Naruto, suspiró suavemente y siguió. - Algo me dice que tu besos no son lo único a lo que soy adicto…- sonrió y yo me sonrojé un poco.

- Tendré que estar de acuerdo con eso, usuratonkachi. - suspiré con una sonrisa, Naruto rió un poco, se acercó más y me dio un suave beso en los labios, y al separarnos se me escaparon dos palabras que nunca me hubiera imaginado estar diciendo.

- Te amo…- mi rostro enrojeció por completo y Naruto se separó un poco más de mí y me miró sorprendido, pero inmediatamente tomó mi rostro con ambas manos y me besó suavemente de nuevo.

- Te amo, Sasuke - me respondió al separarse con una gran sonrisa en el rostro, yo le sonreí de vuelta…

Escuchar esas simples dos palabras de su boca me hizo feliz, jamás me hubiera imaginado todo esto, era mi primera vez sintiendo todo esto, pero lo sentía tan real, tan fuerte, tan cómodo, que si no lo decía sentía que me estaba engañando a mí mismo, y que Naruto de hecho sintiera lo mismo hacía que todo se sintiera aún más correcto.

Nos abrazamos un poco más, de manera que nuestras frentes casi quedaron tocándose, al mismo tiempo entrelazamos nuestras piernas.

- Y dime…- susurró Naruto de repente. - ¿Qué tal esta segunda ronda? - preguntó con una gran sonrisa, yo se la devolví.

- Ok, creo que esta vez el que te haya literalmente insistido que me cogieras habla por sí mismo, usuratonkachi. - dije sonriendo y Naruto empezó a reír desde la mitad de la oración, se acercó a darme un rápido beso entre carcajadas.

- Si, eso fue lo mejor. - dijo sonriendo.

- Bobo. - bufé todavía con mi sonrisa.

- ¡Acabo de tener la mejor de las ideas! - exclamó de repente sentándose en la cama, yo me levanté igual, mirándolo con las cejas arqueadas.

- ¿Cuál…? - pregunté extrañado, lo que era más extraño era la energía que tenía.

- ¡Pidamos una pizza y veamos películas! - me miró con una gran sonrisa, yo me reí y hasta tuve que cubrirme el rostro, este rubio era un show.

- Está bien, Naruto, pidamos pizza. - accedí sonriéndole, Naruto celebró un poco y se levantó de la cama para buscar un teléfono y llamar.

Ordenó una pizza gigante para los dos y mientras esperábamos que la pizza llegara nos dimos un baño normal y ambos nos pusimos una franela y unos pantalones deportivos y nos sentamos a ver televisión hasta que escuchamos el timbre de abajo y ambos bajamos a recibir la pizza.

Al subir, yo cargaba la pizza, Naruto me pidió que la dejara en la mesa de té en la sala mientras él iba a buscar unos platos, servilletas y las bebidas. Colocamos una película de zombies y nos sentamos en el piso a comer.

- ¡¿Pero es que cómo se les ocurre hacer eso?! - exclamó Naruto en una escena en que los protagonistas estaban haciendo algo increíblemente estúpido. - ¿Que acaso no han visto películas de zombies? - decía indignado mientras seguía comiendo. - ¡Ahí está, los van a joder! - exclamaba y yo solo podía reírme.

- Totalmente. - asentí mientras comía un pedazo.

- ¡Por eso es que los matan, dios mio, nunca escuchan al que sabe! - decía, no paraba de insultar a los pobres protagonistas, y bueno a ver, eran bastante estúpidos y la película no era muy buena, así que burlarnos de ella era lo mejor que podíamos hacer.

Entre gritos y quejas yo solo podía reírme, me estaba divirtiendo un mundo, incluso hubo una vez en que me quedé mirando a Naruto quejarse de las decisiones del protagonista, pero yo solo podía pensar en lo lindo y divertido que se veía haciéndolo.

Qué jodido estoy.

Hasta que Naruto se dió cuenta.

- Mírate nada más, mirándome como un bobo enamorado. - dijo de repente agarrando un pedazo de pizza y guiñandome un ojo, enseguida me sonrojé.

- Yo no te estaba mirando. - bufé cruzandome de brazos.

- No puedes mentirme, Sasuke. - me dijo sonriendo.

Yo lo miré arqueando mis cejas pero lentamente una sonrisa se empezó a formar en mi boca.

- Usuratonkachi. - bufé y le di un rápido beso.

Al terminar de comer vimos un poco más de televisión, nos quedamos viendo una de las películas de X-Men solo para hablar de lo sexys que eran Hugh Jackman, Fassbender y McAvoy, era la primera vez que hacía eso, pero era sorprendentemente divertido.

Luego de eso recogimos todo y nos fuimos a acostar, en un abrir y cerrar de ojos se habían hecho casi las 12 y el sueño nos estaba golpeando por alguna razón que desconocíamos. Nos cambiamos (es decir, nos quedamos en ropa interior) y nos acostamos inmediatamente, y para mi sorpresa nos quedamos dormidos casi al instante.

Me dormí pensando en lo que había cambiado en solo dos días. Desde volverlo a hacer con Naruto y oficialmente perder mi virginidad, a que de hecho me encantara, y a confesar que ambos estábamos enamorados del otro, especialmente lo último. Quizás si era un poco apresurado para lo que uno tiene entendido que se toman estas cosas...pero no se sentía apresurado, como dije, se sentía tan real y tan fuerte que guardarselo parecía incorrecto. Este rubio de verdad le había dado una vuelta de 360 grados a mi vida, y no tanto a mi vida, a mí mismo; pasé de ser alguien reservado y distante a ser más conversador y abierto, además de que ahora se me era más fácil expresar cómo me sentía, tanto en palabras como en acciones.

Y ahora debía admitir que me alegraba mucho que Shikamaru me insistiera tanto para mudarnos acá, me alegraba haber aceptado la oferta, y haber ido a esa entrevista.

Ahora solo me preguntaba, qué pasaría mañana, y me emocionaba.

Y bueno, creo que el resto del fin de semana se los tendrá que contar Naruto.

Suerte.