¡Konnichiwa lectores! Les agradezco profundamente a todos aquellos que aún pasan a leer esta historia, que había quedado a la deriva luego de que entrase a la Universidad. Me he dado cuenta de que ya no tengo vida social (es en serio) por estar en otros asuntos… en fin… Como dicen que lo prometido es deuda, aquí les dejo el capítulo 7 de mi fic, cuyo título completo sería "Expedición en el patio. Save My Heart!". Espero sea de su agrado y comenten, creo que este arroz empieza a cocerse… oh, ¡estoy tan contenta! Como nota curiosa diré que la reacción de Hikaru en este capítulo es casi idéntica a algo que me pasó con un chico (nwn) Sí, admito que no me va mal en este aspecto, jeje.
Perdón por tardar tanto en subir capítulo nuevo, espero puedan perdonarme u_uU
-No creo que ésta sea una buena idea…
-Tonterías… la familia Hitachiin se encargó de todos los arreglos –festejaron los gemelos.
-Por eso mismo… –suspiró la castaña.
-¡Vamos, Haruhi! No nos dirás que le temes a un simple paseo por nuestro patio.
-Si por "patio" se refieren a más de 20 hectáreas de terreno…
-Lo sabemos, es demasiado pequeño… pero mamá quería una casa más confortable a la de Milán…
-Malditos ricos bastardos… –pensó la adolescente.
Y no era para menos, los gemelos se habían vestido tipo Indiana Jones, además de que habían conseguido un carro de safari para iniciar con el recorrido ya anunciado. Por su parte, Kaoru mandó a las mucamas desde la mañana, quienes le vistieron con un short corto café claro, con blusa del mismo color y una mascada azul cielo atada en el cuello, también tenía unos botines a juego de color marrón y para terminar, el cabello ligeramente ondulado en dos coletas. Haruhi se veía adorable así vestida, lo que emocionó a Ranka hasta el punto de hacerlo llorar. Cuando se la llevaron consigo, su padre le despidió agitando un pañuelo, pidiéndoles a las chicas agradecieran al "lindo chico que volvía más femenina a Haruhi".
Lo cual la llevaba justo al punto en el que estaba ahora: a minutos de iniciar un "pequeño" paseo con su supuesto novio, pues la familia Hitachiin había invitado a las familias de la industria de la Moda a una reunión en la casa. Lo que indicaba que ahí dentro se encontraban más de 700 personas de las diferentes partes del mundo.
Por su parte, los gemelos habían manifestado de inmediato su inconformidad con estar toda la tarde hablando de negocios, así que invitaron a los herederos de las compañías a un paseo por el jardín. Kaoru manifestó que Haruhi debía de acompañarlos, puesto que era una reunión oficial y los demás querrían ver a la joven pareja junta, así que… no había nada más qué decir.
La castaña suspiró al comprobar que no podía simplemente escapar de allí, ya que los gemelos se habían encargado de avisar que estaría presente, sobretodo a sus padres, quienes le tenían en gran estima. Contenta con la noticia, la Señora Hitachiin prometió mandarle una nueva colección que se había reservado para su uso privado, y el Señor Hitachiin le invitó a una comida en Londres.
-¿Comprendiste, Haruhi? –sonrió Kaoru, diciendo por enésima vez que la casa no era tan espaciosa como las demás que tenían.
-Ahhh, sí… –comentó con desgano.
-¡Oh! Y algo más… –agregó el menor- Haruhi, habrá muchas personas que intentarán intimidarte, no permitas que lo logren.
-¿Por qué harían eso? –le miró tranquilamente.
-La mayoría de las compañías invitadas tienen herederos muy capaces de seguir con el Imperio creado, pero aún hay muchas que desean expandir sus horizontes. Como podrás comprender, el que Hikaru tenga novia viene a repercutir en sus intereses… harán lo que sea para probar si esto es verdad o si simplemente su noviazgo es una farsa –explicó.
-¿Por qué eso les importaría mucho? –volvió a cuestionar.
-Simple… a cualquiera de ellos les beneficiaría la fusión de su compañía con la nuestra o, en otro caso, un enlace matrimonial podría darles acceso a la fortuna Hitachiin –sonrió tranquilamente, como si de un juego se tratase.
-No es para tanto… –bufó molesto Hikaru.
-Eso es algo que aún no puedo comprender… –dijo Haruhi, captando la atención de ambos- Lo que en verdad debería importarles es la felicidad de sus hijos, ellos deberían tener la oportunidad de decidir con quién desean casarse.
-Bien, no todos pueden tener esa opción –finalizó el menor, retirándose.
Hikaru se subió al camión, sentándose en el asiento del conductor y tomando agua de una botella que tenía ahí guardada para el viaje. Por su parte, la castaña se quedó en silencio, ¿podría ser que el comentario de Kaoru fuera una indirecta? Quizás al Hitachiin mayor ya le molestaba el estar con esa farsa, finalmente, no era su deber el tener que estar representando un papel fuera del Instituto. La verdad era que se había quejado mucho por todas las cosas que los gemelos le obligaban a hacer, pero no se paraba a pensar un minuto en aquellas que Hikaru hacía por ella, para proteger su secreto.
-Hace calor, ¿no? –comentó el pelinaranja al verla tan callada.
Pero la chica no contestó, como si no hubiese escuchado su comentario. El adolescente miró al cielo azul, donde el sol brillaba en lo alto, indicando que habría buen tiempo. El Host se rascó la cabeza, no sabiendo qué más agregar, indudablemente necesitaba de Kaoru para poder tener una plática decente con Haruhi, pero debía de esforzarse mucho ese día, ya que sería muy raro que el menor estuviese con ellos todo el viaje.
-Ammm… ¿cómo está Ranka? –cambió de tema, esperando acertar esta vez.
-Hikaru… –le llamó quedamente.
-¿Sí?
-Tú… ¿te sientes incómodo?
-¿Ehhh?
-Quiero decir… ¿hay veces en las que deseas dejar de fingir tanto como yo?
-Nnnn… –miró a otro lado, un poco molesto- ¿a qué viene esa pregunta?
-Es sólo que… hay momentos en los que pienso… –se subió al mismo coche, sentándose en uno de los asientos de los pasajeros- Que no es justo el pedirte finjas algo tan… importante… quiero decir… podría causarte muchos problemas… en la escuela… en la compañía…
-No lo veo así, Haruhi… –respondió, acercándose- Es agradable pasar tiempo juntos, ¿sabes?
-Sí… pienso igual…
-O quizás… es que preferirías que fuera Kaoru quien tomara mi lugar… entonces tal vez te sentirías más cómoda… –comentó resentido.
-No digas eso, Hikaru –le llamó-. Es verdad que Kaoru es muy lindo conmigo, pero jamás te atrevas a decir que lo prefiero antes que a ti…
El chico se sonrojó, volteando a verla.
-…porque ustedes son unos grandes amigos, aunque a veces sean tan diferentes el uno del otro –sonrió, mirándole.
-Ahhh, claro –miró el pasto.
-¿Ocurre algo? –preguntó al verle decaído.
-Haruhi… ¿qué opinas de todo esto? –alzó la vista lentamente- ¿En verdad crees que valiera la pena mentirles a todos?
-¿Por qué lo preguntas? –le miró fijamente.
-Sólo Kaoru y nosotros sabemos que esto es una farsa. Para los demás somos una pareja y, como tal, deberíamos hacer cosas de parejas… si hubieses aceptado comprometerte con Kyouya o Tamaki, simplemente se haría un anuncio informal y todo quedaría en el olvido por algunos años –reflexionó él-. El "salir" conmigo… es estar todo el tiempo representando un papel… ¿vale la pena?
-Hikaru… ¿acaso esto te molesta? –se quebró su voz.
-No dije eso… –murmuró el otro.
-Si es así… perdona por ser tan egoísta… lo he pensado mucho en estos días… cuando le mentí a los padres de Tamaki y Kyouya-senpai, no reflexioné acerca de las consecuencias que habría…
-Haruhi…
-…te he obligado a hacer algo que en un principio no querías…
-Haruhi…
-…e incluso, metí a Kaoru en todo esto…
-¡Escucha, Haruhi! –elevó el tono de voz, tomándola de los hombros y obligándola a verle directamente a los ojos- Tú mejor que nadie sabe que soy un egoísta inmaduro… ¿no crees que de haber querido ya hubiese acabado con todo esto?
-Entonces… ¿por qué continúas actuando?
-No lo hago, Haruhi…
Hubo un silencio después de esa confesión, ninguno de los dos sabía qué más decir. La castaña abrió la boca para preguntar algo más, pero las palabras se habían atorado en su garganta. Por su parte, Hikaru simplemente quería que Kaoru apareciera en ese momento para acabar con la incomodidad que ambos sentían. Finalmente, le soltó y aclaró:
-No finjo quererte. Kaoru y yo te queremos… mucho… eres una gran amiga.
-Entonces me alegra…
-¿Hum? –le miró sin comprender.
-Me alegra que Kaoru y tú no sean egoístas, porque ahora mismo, han dejado de anteponerse a los demás –sonrió.
-Ahhh… eso… supongo…
Para alivio de los dos, en ese momento llegaron Kaoru con el resto de los herederos. Haruhi pudo darse cuenta que se trataba en su mayoría de chicas, todas muy guapas y de elegante vestir, aunque no podía explicarse porqué acudían con vestido y zapatillas a un sitio donde indudablemente deberían de ensuciarse, pues el "patio" de los Hitachiin en algunas partes poseía una exuberante vegetación.
-Ah, Hikaru, Haruhi –saludó Kaoru-, ya estamos todos aquí, podemos iniciar el recorrido de inmediato.
Un hombre vestido de café y con un sombrero a juego se colocó en el lugar del conductor y encendió el motor, indicando que acataría la orden dada por el menor de los gemelos. Por su parte, Kaoru se sentó al frente para poder explicarles a los demás las diferentes zonas por las cuales pasarían, ya que el jardín contaba con diferentes tipos de plantas e incluso dos lagos.
Así, Hikaru y Haruhi tomaron asiento juntos, como toda pareja debía de hacerlo. El camión se puso en marcha, comenzando el recorrido, mientras que Kaoru tomaba un micrófono para hacerse oír por todos para agradecer su asistencia.
-¿De dónde sacó eso? –se preguntó la chica- Esto ya es demasiado…
-Ne, Haruhi –le llamó el chico a su lado-, ¿no te molesta el sol?
-Ah, no –contestó, volteando a verle.
-Hikaru-san ha sido muy amable de su parte invitarnos a este paseo –le agradeció una chica.
-Es lo menos que podíamos hacer, las juntas de negocios son siempre muy aburridas –hizo una mueca de desagrado-. Por eso mismo Kaoru y yo planeamos distraerlos un poco.
-Eso es muy considerado –sonrió.
-Sí, realmente Hikaru-san y Kaoru-san son grandes personas –le miró otra.
Durante todo el trayecto Kaoru se encargaba de nombrar los diferentes tipos de plantas y alguna anécdota interesante sobre él y Hikaru, para deleite de las chicas. Al parecer, a todos les agradaba el paseo, seguramente más alegre que una junta de negocios como la que ahora se celebraba en la Mansión Hitachiin, donde sus respectivos padres acordarían colaborar para sacar una nueva colección o abrir nuevas rutas con otras centrales textileras.
La castaña debía de admitir que no estaba tan mal, puesto que resultaba mucho más tranquilo de lo esperado, además de que los gemelos parecían estar complacidos y no discutiendo con Tamaki, quien había querido ir, pero, dado que su familia no tenía negocios qué tratar, no pudo poner un pretexto para hacerlo. Sin embargo, de pronto se sintió incómoda al ver cómo unas chicas le miraban de soslayo y susurraban entre sí.
-¿Y ella es su novia? –comentaba una.
-Sí…
-Aún no puedo creerlo…
-Hikaru es caprichoso… de seguro es sólo un entretenimiento…
-Ah, sí, eso debe de ser…
-Él nunca podría tomarla realmente en cuenta…
La castaña tenía mucha convicción y seguridad, creía que todas las personas valían lo mismo y debían ser tratadas por igual, pero ahora mismo no comprendía porqué esas palabras le lastimaban. Ése no era su mundo, no debía de estar allí, era completamente diferente a los demás. Hikaru notó que algo no andaba bien y aún alcanzó a oír parte de la plática.
-…y a su derecha encontrarán un Dendrobium, una orquídea que mamá trajo de su última visita a Borneo, donde una clienta se la obsequió por un diseño que…
-Kaoru –le interrumpió Hikaru-, ¿podrías prestarme el micrófono?
-Ahhh, claro, claro –sonrió el otro.
-Quería agradecer a todos que hayan acudido a la reunión de hoy –inició tranquilamente, mirando a esas adolescentes-, por eso mismo, no se me hace respetuoso de su parte que se atrevan a murmurar sobre mi novia, lo que haga o no es asunto mío y antes preferiría que se fueran a que continuaran con esa actitud.
Lo dicho petrificó a todos, incluso el coche se detuvo, sin que el conductor pudiera creer si había escuchado correctamente. Haruhi inmediatamente se paró, quitándole el micrófono a Hikaru.
-¡Ah! Este… era solamente una broma, Hikaru puede ser muy gracioso en ocasiones… –aclaró apenada- ¿No es verdad, Hikaru?
-No… no es una broma…
-Jajaja, ¡qué gracioso eres! Démosle un gran aplauso –comenzó a aplaudir.
Kaoru comprendió las intenciones de la chica, pero también supo que para que su hermano dijera eso delante de los demás había un motivo de por medio, por lo que no pudo dejar de verle. Por su parte, los demás comenzaron a reírse y a aplaudir, para fastidio del mayor.
-¡¿Qué crees que haces?! –le miró molesto.
-Eso te pregunto, ¿en qué pensabas? –susurró, sosteniéndole la mirada.
-¡En protegerte, claro está! ¡Discúlpame por preocuparme por ti! –colérico, se bajó del vehículo, comenzando a adentrarse entre la vegetación.
-¡Hikaru! –le llamó Haruhi, siguiéndole.
-Ahhh, problemas de pareja –rió nervioso Kaoru sintiéndose observado por los demás.
Por su parte, el mayor de los Hitachiin avanzaba sin fijarse dónde caminaba ni saber a dónde iba. En realidad, nunca había recorrido todo el patio, ya que él y Kaoru preferían entretenerse con otras cosas antes que fijarse en los "pormenores" de la casa. Estaba molesto al ver que esas chicas se atrevían a menospreciar a Haruhi, pero no comprendía porqué la castaña no se daba cuenta de lo importante que era para él.
-¡Tonta! –gritó, pegándole al tronco de un árbol con el puño.
Se sentó debajo del árbol, sintiéndose aún molesto. De pronto, escuchó la voz de Haruhi llamándole y en sólo unos instantes ella llegaba a su lado.
-¡Hikaru! Me alegra tanto verte –se acercó.
-Oh, ¿en serio? –contestó sarcásticamente- Pensé que te molestaba mi actitud.
-Nunca dije eso –se disculpó.
-Ah, entonces fue sólo mi imaginación, pero no te preocupes, ¡nunca más me volveré a preocupar por ti! Disculpa por ser tan tonto… –miró a otro lado, molesto.
-Hikaru… –se sentó a su derecha- Si dije todo eso enfrente de los demás es porque… no puedo permitir que tu familia rompa lazos con otros Imperios de la Moda. No se me hace justo que por mi culpa tanto tú como Kaoru y tus padres se vean afectados…
El chico volteó a verla, mas aún había resentimiento en su mirada. Por su parte, Haruhi sólo acertaba a mirar el pasto frente a ella.
-¿Sabes? No es tan malo… Son sólo comentarios…
-Comentarios que te lastiman –le aclaró el pelinaranja.
-No te preocupes…
-Me preocupo porque me importas y quiero cuidarte –le informó ligeramente sonrojado.
-Es en serio, no tiene mucha importancia –trató de tranquilizarle.
-Para ti la tiene, pude ver tu mirada –contestó, tomándole la mano-, no dejaré que nadie lastime a mi novia…
-Tu supuesta novia… –aclaró, soltándose de él.
El de mirada gatuna colocó sus manos en el árbol, acorralando a la chica entre él y su cuerpo, la miró fijamente a los ojos, mostrándose seguro. Por primera vez la vio sonrojarse ante la corta distancia que los separaba, pudiendo incluso sentir su respiración sobre sus labios.
-MI NOVIA –remarcó.
El chico eliminó la distancia restante, dándole un suave beso. Fue de apenas un roce, puro, casto, tierno. Se separó después del mismo, sin saber qué decir ante lo realizado, sólo pudo jugar con sus dedos al saber que eso había sido incorrecto. Kaoru les había dicho que debían besarse para que todos creyeran su noviazgo, pero en ese momento no había nadie que los viera, no tenían que aparentar nada ante ninguna persona. El que Haruhi tampoco hablara sólo le ponía más nervioso, no sabiendo qué hacer.
-Creo que… debemos de irnos, ¿no? –dijo por fin la chica- Kaoru debe esperar nuestro regreso en cualquier momento.
Con rapidez se puso de pie, dispuesta a irse aún cuando el Hitachiin no le siguiera. Hikaru notó esto, por lo que también se paró y la tomó de la muñeca.
-Haruhi, espera…
Se sentía culpable, culpable por hacer algo sin su permiso. La chica se quedó quieta, pareciendo que incluso había dejado de respirar. Pesadamente tragó saliva, inseguro sobre lo que pensaba.
-Yo… lo siento… no debí…
-Ahhh, no… –le escuchó decir- Es… normal que "eso" pase… en una relación… así que… supongo que debo de acostumbrarme, ¿verdad?
-No quiero que lo veas como… algo que "debe" pasar –aclaró-. Yo sólo… lo lamento…
-Está bien, Hikaru –volteó sonriente-, sólo cumplías con tu papel de novio.
-Haruhi…
-Vayamos con Kaoru, ¿sí? –pidió.
-Es que… no fingía… –susurró sin que pudiese oírle.
En unos minutos regresaron donde estaban los demás, ya Kaoru les esperaba con un espléndido banquete servido al aire libre. Haruhi no sabía cómo 5 mesas grandes, variados platillos y una docena de meseros habían llegado tan pronto.
-Ah, menos mal –sonrió el menor-, estaba empezando a preocuparme, ya iba a ir en su búsqueda.
-Hikaru-san volvió –comentó una chica.
Al instante todos comenzaron a rodearles, pues al parecer se habían preocupado por su ausencia. Hikaru no estaba cómodo con ello, notándose en su rostro. De pronto, las dos chicas que habían hablado de Haruhi se acercaron a él y, visiblemente apenadas, le dijeron:
-Hikaru-san, lamentamos nuestra actitud…
-Sí… no fue nuestra intención hacer sentir mal a Fujioka…
-Por favor, acepte nuestras disculpas…
-No es a mí a quien deberían dárselas, sino a ella –les informó.
-No hay problema, Hikaru –contestó la aludida, mirándolas-. Acepto sus disculpas.
-Gra-Gracias –hablaron al unísono.
-Ahora sabemos por qué Hikaru-san sale contigo, Fujioka… san… –sonrió una de ellas.
-Sí, en verdad eres una persona agradable –finalizó la otra.
-En realidad, ésa es sólo una de muchas razones –sonrió Hikaru, complacido con la disculpa.
Haruhi le devolvió la sonrisa y tomó de la mano, ante la mirada del resto. Se acercó más para poder besarle en la mejilla y justo antes de hacerlo, le susurró al oído un "Gracias, Hikaru". Kaoru comprendió que algo muy bueno había pasado, sintiéndose más tranquilo, quizás esos dos pronto se dieran cuenta de sus verdaderos sentimientos y él les daría ese pequeño empujón que les hacía falta.
-¿Y a dónde iremos este fin de semana? –preguntó el Hitachiin menor, acercándose a los dos.
-Mmm… realmente no había pensado en ello –contestó Hikaru, aún tomando de la mano con Haruhi-. Supongo que, ya que fuimos a Rusia la semana pasada, podríamos ir a Brasil en esta ocasión, ¿Haruhi, quieres venir con nosotros?
-No, no, no –interrumpió Kaoru-. Creo que lo mejor en esta ocasión es que Haruhi decida qué hacer.
-¿Ehhh? ¿Puedo hacerlo? –se sorprendió.
-Claro, claro, sólo dilo –se emocionó Kaoru.
-Bien, sería lindo que fuéramos a la feria –les avisó.
-Oh, eso sería un gran cambio de ambiente. Nunca hemos estado en una feria de plebe… –se interrumpieron antes de decir algo ofensivo contra la chica- ¡Será fantástico!
-Así que… la próxima vez iremos a la feria, ¿no? –le miró tranquilo Hikaru.
-Eso será divertido –sonrió la castaña.
