Capitulo 7: Imposible de sustituir
Parpadeo dos veces antes de darse cuenta de lo que pasaba. Miro hacia donde estaba su cena, en frente, se hallaba un Nellie Lovett MUY diferente. Su pelo ya no era del castaño rojizo que había llevado toda su vida, ahora era rubio dorado, como los rayos del sol, como el color de pelo de su Lucy. Ya no era el pelo indomable recogido en un bulto sobre su nuca, ahora era una bonita melena rizada que le llegaba por encima de los codos, como su Lucy. Vestia un bonito vestido amarillo, con las mangas por debajo de los hombros, cortadas por arriba, tenia un generoso escote, con una tela traslucida por los bordes, dejando ver una palida piel, como la de su Lucy.
Definitivamente, aquella mujer había decidido impresionarle, y lo había conseguido con creces. Se había quedado mirándola, embobado, pero de repente, una mueca de odio, horror e ira cruzo su rostro. No, ella no podía haber hecho eso.
NL -¿Sr. Todd?
Se levanto y la observo, con una cara inhumana las escruto. Habia intentado reemplazar a Lucy, a SU Lucy. Habia intentado ser objeto de su deseo, de sus pensamientos, y eso lo había conseguido, pero no sustituir a su mujer, eso jamás. Habia mancillado el nombre de su esposa al tomarse tal libertad, no solo porque el la había besado, si no porque ella había creido que podía pensar en algo mas que no fuera su venganza, su odio, su Lucy… Y también lo había conseguido. Pero no, el no podía sentir amor, tampoco afecto, ni nada parecido. Para el no había ninguna clase de esos sentimientos denominados 'felices' o 'verdaderos', mas importantes que nada. Y el no iba a permitírselo.
ST -¿¡Que ha hecho?!
NL -¿? ¿No… no le gusta?
ST –Esta usted bromeando… ¿!verdad¡? ¡¡ES HORRENDO!! ¡No sé como ha podido concebir tal idea!
¡Teñirse como Lucy! ¿¡Esta usted loca!? ¡¡FUERA!! ¡¡FUERA HE DICHO!! ¡Y quitese ese horrible color! ¡No la favorece!
Los ojos se le anegaron en lagrimas, pero antes de salir, le dirigió una mirada de profundo odio, casi daba miedo. CASI. A Sweeney Todd nada le daba miedo.
Habia estado toda la mañana tiñéndose y dejando su pelo precioso solo para el, se lo había peinado, cortado… y todo para que el le gritase todas esas cosas. Toby la esperaba en la tienda ilusionado, esperando que le contase que tal le había ido, pero cuando la había visto entrar llorando, con el maquillaje corrido, supo que algo iba mal. La persiguió hasta su habitación, pero esta le cerro la puerta en las narices y cerro con pestillo, el cual ya había sido arreglado.
Se apresuro al baño, y empezó a lavarse el pelo. Estuvo la mitad de la noche volviéndolo a su color normal, aunque esta vez con tinte, y la otra mitad llorando en la cama, con los ojos rojos y la almohada calada.
Cuando los primeros rayos del sol traspasaron sus ventanas, ella yacia dormida. La luz joven del sol ilumino las facciones de la cara de una Nellie destrozada. Profundas ojeras marcaban sus ojos como bolsas. Sus ojos irritados debido a la acidez de las lagrimas se presentaban rojos y cansados, pero ella tenia que levantarse y continuar con su vida, por mucho que odiara al hombre que vivía encima de ella.
Se levanto y realizo todas las tareas, desmembración de cuerpos, picacion de carne, cocción de empanadas, y finalmente, venta de emapanadas.
No subió el desayuno al Sr. Todd, que se muriera, le daba igual. Tampoco la comida, que se pudriera.
Aquella tarde no hubo muchos clientes, tan solo entro una chica embarazada, de su edad mas o menos, y se sento en una mesa del interior de la tienda, justo en la que estaba la Sra. Lovett bebiendo un vaso de ginebra.
¿? –Ay… que envidia… bebes alcohol… (quien halla visto Cosas de Mujeres reconocerá esta frase xD)
NL –Umh, si, alcohol, lo único que ayuda a olvidar… -insimismada- pero perdona, ¿Qué quiere tomar?
¿? –Umh…. ¿tienes agua? Jejeje. Por cierto, me llamo Vivian Brown.
NL –Esta bien, Sra. Brown, voi a por su vaso de agua ¿Una empanada de paso?
VB –Vale , pero usted puede tutearme… Jejeje.
NL –Vale, ;-), bueno, yo me llamo Nellie Lovett, tu también puedes tutearme. Aquí tienes tu vaso y tu empanada –le había dado una de carne de cerdo, no una de 'sus clientes'-.
