Entre azul y buenas noches
Por Katsumi Kurosawa
Capítulo 7
Pensando sobre mi muerte
—NO—susurró ella con gravedad—. No quiero que te vayas…
—Sólo será un mes Anna…
—No quiero… algo no está bien… no quiero que me dejes sola Yoh…
—No estás sola… están Tamao, Horo-Horo y Hana contigo, Manta ha venido a verte y el viernes llega Ren… no estarás so…
—NO ES LO MISMO —sentenció con los ojos cerrados.
—Sé que no lo es… pero… necesito entrenar… —soltó con dificultad, abrazándola.
—No me hagas leer tu mente para saber la razón por la que quieres entrenar—musitó sin responder al abrazo.
—Te juro que vuelvo… te juro que lo sabrás… pero por ahora no puedo arriesgarme a perder más tiempo.
—Muy bien —levantó la vista al fin para ver los castaños y apremiados ojos del Shaman—… pero me vas a decir…
—Te lo prometo… —acercó su boca a la de ella y depositó un dulce beso, correspondido con una ternura jamás vista.
Después, se arrodillo frente a la rubia y colocó su oído en el prominente vientre de cinco meses.
—Vuelvo pronto, pequeño… cuida a tu madre y vigila que no mate al tío Horo-Horo… jijiji
Se fue esa misma tarde.
Regresó a Izumo a entrenar porque había leído libros de Chamanismo antiguo y había encontrado la respuesta a sus incógnitas.
Sabía perfectamente que quien iba a morir y por qué razón.
En aquel mismo momento, miraba el paisaje que dejaba lentamente atrás, recargado en su mano y manteniendo un semblante serio mientras meditaba lo que le estaba sucediendo.
Las palabras de Hana, dos meses atrás…
"—Tú… tú eres mi hijo… —musitó incrédulo pero sabía que lo que acababa de decir era cierto.
El joven rubio abrió la boca profiriendo ruiditos mientras. El castaño lo miraba serio y determinante.
—Lo eres.
—Ah… —intentó tranquilizarse, sonrió nervioso y le devolvió a la mirada.
Asintió
— ¿Cómo? —miró sus manos sintiendo como su corazón latía con dureza— ¿Cómo es que estás aquí?
Hana respiró hondo. No podía tranquilizarse; sus manos temblaban, sentía un extraño sudor frío recorrer sus sienes y esa opresión en el pecho que no lo dejaba respirar.
¿Cómo era posible que una llamada hubiera cambiado tan rápido la perspectiva de Yoh?
—Cuando era niño mi padre murió por una extraña razón… oía a mi madre decir que fue su culpa mas nunca me explicó "por qué" era su culpa…
Crecí leyendo los libros de mi padre y entre ellos una vez encontré uno que trataba del viaje en el tiempo…
Fue entonces cuando una idea se me metió a la cabeza… pero no fue una decisión hasta que murió mi madre a mis diez años, de una extraña enfermedad… y me pidió que arreglara lo que no estaba bien…
Hasta entonces, yo había formulado una teoría acompañada de las ideas locas de un científico famoso que decía que si se podía superar la velocidad de la luz en línea recta o en zig-zag… se podría viajar al futuro o al pasado respectivamente…
Mi hipótesis era poder superar la barreara del tiempo, acelerando mis partículas por medio de energía Shamánica y ayuda del samurai Amidamaru, que se quedó en la tierra porque la muerte de mi padre, Asakura Yoh, no había sido natural y decidió ser mi espíritu acompañante.
Cumplí quince años cuando había logrado retroceder unas horas y verme intentándolo… así que supe que tanta energía utilizar y me sobre esforcé… pero llegué aunque creo que Amidamaru se quedó en el futuro o por fin obtuvo el descanso eterno porque ya no está conmigo… y por eso me desmayé en la entrada de su casa… papá…
Yoh se quedó inmóvil.
Que extraña jugarreta del destino… debía estar ligada a la muerte suya y unos años después, a la de Anna.
El chico Hana tenía un propósito aunque no supiera muy bien cual y lo comprendió en ese mismo instante.
—Esto… es complicado de entender —logró susurrar sintiendo su ser moverse con intranquilidad—. Pero… lo entiendo… es… sí…
—Estoy aquí para ver nacer al heredero Asakura… —sonrió—. Hablo en tercera persona porque si digo que voy a nacer, la cosa se pone confusa…
—Jejeje…
—No sabes cuanto me hiciste falta, papá… bueno, Yoh…
—Puedes decirme papá si así lo prefieres… —levantó la vista y le regaló una dulce sonrisa.
Los ojos del chico rubio se tornaron cristalinos. Un impulso fuerte lo hizo rodear la mesa para arrojarse sobre Asakura Yoh y darle un abrazo fuerte.
—Cielos… sabía que esto pasaría un día ¡Es culpa de Anna que ahora seas GAY! —suspiró una voz conocida.
— ¡HORO! —gritó Hana sin darse cuenta.
Horo-Horo… el legendario Horokeu Usui con el cabello corto, sin esa cicatriz en la mejilla y con la sonrisa más sincera que jamás había visto… estaba ahí, parado con unos bultos que debían ser su equipaje.
— ¿Cómo es que tu novio sabe mi nombre y yo no el suyo?
—El no es mi novio, es mi hijo —respondió el Shaman saludándolo con la mano—. Su nombre es Hana…
— ¿Como es que tu hijo está del mismo tamaño que tu? No Yoh, no es justo inventar excusas tontas y que le ocultes a uno de tus mejores amigos que eres gay…
— ¡QUE NO SOY GAY! además, si quieres ve a ver a Annita… tiene tres meses de embarazo…
Horo se puso pálido.
Se desmayó"
Yoh soltó una risita. Fue difícil explicarle a Horo que demonios quiso decir con que Anna estaba embarazada y que tenía un hijo de quince años.
Una hora después de que el peliazul despertara, fue noqueado nuevamente por Anna cuando este intentó comprobar que la rubia estaba embarazada.
Tamao llegó a la pensión un mes después de semejante incidente. Le llevó a Yoh los libros que hicieron que tomara la decisión de regresar a Izumo.
— ¿Qué estará haciendo Anna en este momento?—se preguntó mirando el piso del vagón del tren.
Unos segundos después se encontró nuevamente pensando demasiado en su muerte.
Acababa de aceptar que eso iba a pasar. Uno de los libros de Chamanismo Occidental hablada de cómo intercambiar la el lugar de una persona moribunda por el de un denominado "sacrificio" que en este caso era o el chamán que creaba la técnica o una persona que se ofreciera sacrificarse.
—A nadie más le compete esto… sólo a mí—susurró distraído, abriendo una página marcada del libro elegido—. Voy a morir en su lugar…
Eso le quedaba bien claro.
Si así lo dictó el futuro, según Hana… ¿Por qué cambiarlo entonces? Nunca habría sospechado una alternativa así, de no estar Hana para contárselo.
Moriría por ella sin dudar; moriría si fuera solo por darle a su Anna unos años más…
—Al menos sé perfectamente que voy a disfrutar de mi hijo hasta que cumpla seis años —sus ojos se tornaron cristalinos dejando escapar perlas traicioneras que mojaron una linda foto del fin del torneo de Shamanes que usaba de separador.
Ahí estaban, Ren golpeando a Chocolove, Horo riendo sin control, Tamao con una mano en la boca y ojitos tímidos, Jun Tao y Lee Pai long sonriéndose mutuamente, Fausto y Eliza igual, Manta sonriendo, Amidamaru y Bason jugando piedra, papel o tijera para ver quien salía mejor; y Anna con su aspecto de siempre… ese que dice "si me tocas te mato" junto a ella, él, sonriendo despreocupado de que Hao no apareció. Ryu tomó la foto, así que no apareció en ella.
Yoh llegó a Izumo unas horas después. Habló largo tiempo con su abuela y poco después y junto a Yohmei, decidieron ayudar a lograr la peligrosa técnica.
En la madrugada de la mañana siguiente, se dirigió a la cascada para purificarse.
"Me siento sólo por primera vez en mi vida… siento que nada me apoya y es una carga muy pesada esto de proteger a la familia que estoy formando.
No quiero que ella muera… por lo menos, no antes que yo… no voy a soportarlo.
Sin su apoyo me siento débil…
Será algo seca en su manera de demostrarme que está conmigo, pero, así la amo… y yo no entendería la magnitud de su cariño si no fuera de esa forma.
Si ella no está, moriré de todas formas… dejaré de ser yo mismo.
No sabía cuanto dependo de ella y ahora me doy cuenta que es demasiado…
La amo y más de lo que se imagina…
Aunque para ambos está implícito en nuestros actos y las cosas mínimas significan mucho. Desde que hace el desayuno, desde que me entrena con fiereza porque si no lo hago, mi vida está en riesgo…
Sin ella no habría llegado tan lejos en el torneo de los Shamanes…
Ahora vamos a tener un hijo.
Realmente estoy emocionado, nada en la vida había sido tan importante como ella y mi hijo.
Es tan… hermoso… tan profundo este sentimiento por ser padre. Tan maravilloso ver el vientre de mi esposa crecer y saber que ahí se encuentra la evidencia de nuestro amor…
Por eso me haré más fuerte…
Por eso voy a morir por ella, porque le a dado luz a mi vida y no se merece la muerte…"
Fue su último pensamiento antes de entrar de lleno a la purificación de su espíritu.
Continuará
Notas del autor:
Sí, Entre azul y buenas noches en la recta final… gracias por sus reviews, son muy lindos gente… n.n
Mmm mi capítulo corte, algo revelador, si siguen confundidos, eso era exactamente lo que quería… JAJAJAJA
n.n je…
Me largo…
Ciao
Y que los ilumine la eterna luz!!!!!
