Hola mis amados lectores.

Vengo rápido a dejarles capitulo. Una enorme disculpa por el gran atraso pero mucho ha acontecido en mi vida ultimamente, que han sido cosas buenas pero que me quitan una gran cantidad de tiempo. Si alguno de ustedes, mis adorados lectores, sigue mi historia 'Tres' quiero decirles que me tardare tal vez otra semana para actualizar aquella historia (Espero terminar de revisar antes!)

Una aclaración importante en este capitulo: Quize variar el estilo de narración un poco. La narración en primera persona es desde el punto de vista de Sora. Cuando meto la narración en tercera persona son las reacciones de Taichi. Estaré cortando los cambios de narrativa con líneas y aún así espero que no este muy confuso.

Sin mas, que disfruten el capitulo.

Disclaimer: Digimon y sus personajes no me pertenecen.


Antídoto

7

* P.O.V Sora*

Vaya... Qué cobarde he resultado ser.

Siendo sincera conmigo misma, no sé porque me sorprendo si en verdad jamás he logrado salirme del estatuto. La excusa es que no soy ese tipo de chica, excepto que en este momento quiero serlo pero no me atrevo.

Apenas salimos del departamento de Mimi, que no esta muy lejos del apartamento de Taichi, y me sentía plena. Nerviosa al coincidir con la mirada de Hikari, pero había decidido ponerle fin a esta espiral incongruente de sentimientos encontrados. Es sólo que... agh.

Estoy sentada en la mesa que todos hemos ocupado pero en realidad todos están animados en la pista. Una risilla inaudible sale de mi boca al darme cuenta que realmente estoy sola mientras incluso Joe esta teniendo acción esta noche.

"Estas aquí por que quieres", me comenta mi consciencia que últimamente ha estado molestándome en demasía. No es la típica consciencia que me pide, con voz angelical, que me porte bien; si no todo lo contrario pues lo que quiere es ir a ponerle las manos encima a Taichi...

Cuando llegamos a su apartamento se encontraba sólo. Catherine había tenido que regresar a casa, afortunadamente. En realidad parte que haya pospuesto cualquier impulso esta noche es que Tai no se veía nada animado cuando me vio llegar con las chicas. No sé que habré hecho esta vez pero si que me lo tengo merecido aunque él no lo sepa.

He sido egoísta con el, he hablado a espaldas de su novia, no lo he apoyado como debería y siento la maldita urgencia de que pronto terminen esa relación que tanto sopor me ha causado. Una lista bastante prominente para alguien que tiene la desfachatez de decirse su mejor amiga.


Que horror.

De la mesa había salido salido disparada a refugiarse en el baño. Necesitaba aclarar sus ideas de una vez por todas, si no era seguro que terminaría volviendose loca.

Había visto que todo el universo acababa de conspirar en su favor, recordó la trillada frase salida de un libro y bufó. Era simplemente todo demaciado bueno para ser verdad.

Yamato se había mostrado indispuesto a salir y Catherine tuvo que regresar a Francia. Pensó que tendría, finalmente, su momento a solas con Tai. Para hablar -o lo que fuese.

Pero el castaño ni se dignaba a mirarla, la veía como si fuese una extraña, y se alejaba de ella como si tuviese la peste. Insegura de nuevo, se acercó al espejo del baño del club, con las manos sobre el lavabo. ¿Quién era la que se reflejaba?

Ella también se sentía desconocida por toda la cantidad extenuante de sentimientos encontrados, pero había tratado de lucir hermosa para el -¡Hasta se había maquillado!

Recordó su plan A, el cual había sido muy cobarde para llevar a cabo en los vestidores del estadio, sin embargo ahora sentía que era necesario. Por su salud mental.

Se retocó el maquillaje, se estiró la blusa —haciendo mas prominente su escote— y sonrió en el espejo de mil maneras hasta encontrar la que mejor se le viese. Ya estando un poco conforme salió de vuelta hacía la mesa que todos sus amigos ocupaban.


Estoy perdida en mis flagelantes pensamientos cuando escucho su voz, cuando realmente lo he divisado esta inclinado hacía mi. "El también quiere algo hoy". Ahí esta de nuevo mi faltante consciencia.

—¿Pasa algo Tai?

El se vuelve a erguir y pone los brazos en jarra sobre su cintura. Pareciese como si fuese un mayor y quisiese regañarme.

—¿Qué haces aquí sola?- me pregunta en tono inquisitor.

"Estoy pensado en que tanto quisiera intentar algo contigo esta noche". Le contesto en mi interior. Tai toma asiento a mi lado, aún no decido que contestarle.

—Tu no eres el tipo de chica que gusta de venir a estos lugares. No sé porque lucías tan animada en la tarde.

Levanto los hombros a su discrepancia.

—¿Por qué Yamato no vino?- me pregunta.

—Takeru dijo que no se sentía bien.- respondo. Así es, no sólo Catherine rubia-perfecta no esta aquí, sino que también mi novio –y mejor amigo de Tai- tampoco ha venido. No se si sentirme aliviada o incluso más empujada al abismo de la impulsividad.

—¿Quieres tomar algo?

Vaya, no lo había pensado, pero el alcohol tal vez pueda darme el empujón final que me falta. ¿De verdad quiero ese empujón? Sí. No. Mierda... Sí.

—La verdad es que sí. Un Cosmopolitan suena tentador.

Tai rie a mi respuesta. Sí, se algunos nombres de bebida, no te burles de mi. Me siento tensa, me siento muy muy tensa. Tai va al bar y es atendido rápidamente. En su mano trae un vaso con, supongo, cerveza.


En el momento que Tai deja a Sora para ir hacia el bar se siente mareado. Toda la noche no pudo pensar más que en la declaración de Catherine. Lo amaba. ¿Pero cómo si apenas tenían poco menos de un mes saliendo?

Aunque —¿Que sabía el del amor?. En su vida sólo había tenido ojos para Sora. Esa misma pelirroja que esa noche se veía espectacular, tentadora, sulfurante.

Recordó como su menta distorsionó la voz de Cathy hasta convertirla en la de la pelirroja repitiendo esas mismas palabras que solían acompañar sus sueños. Te amo.

Pidio el cosmopolitan y una cerveza. ¿Desde cuando Sora salía a clubs y conocía nombres de bebida? ¿Vendría seguido con Yamato? ¿Por qué no lo sabía?

Un dolor agudo, como si una aguja le hubiese sido clavada, se instaló en su pecho. La respuesta era simplemente que el y ella ya no eran los amigos que solían ser.

Pronto se encontró con sus bebidas yendo de vuelta a la mesa donde Sora estaba callada, mirándolo como si lo examinara.

¿Por qué tuvo que escoger precisamente hoy para verse tan deleitante?


—¿Pasó algo?- finalmente me atrevo a preguntar. Tai enarca una ceja, uh tal vez no he sido muy específica. —Con Catherine.- Me niego a usar algún diminutivo en ella.

La mirada de Taichi se va de aquella mesa, no se a donde viaje, aunque seguro ahora esta en Francia con ella. Regresa en cuestión de segundos pero un poco mas sería. Si de por si ya lo estaba.

—Se disgustó conmigo.- dijo molesto. ¿Estaría molesto con ella o consigo mismo por disgustarla? No entiendo que pudo haber ido mal, pero la verdad no siento otra cosa que gusto.

—Que mal.- miento descaradamente. Y se supone que no soy ese tipo de chicas... Otra mentira al parecer.

Tai mantiene su mirada en la mía, como si quisiese decodificar algo. Me pongo nerviosa pues si hay bastante que le estoy escondiendo; mis sentimientos encontrados y sin sentido, mis deseo incontrolable que a la rubia se la lleve el demonio y de besarlo. No he podido pensar en otra cosa desde lo del vestidor.

—¿Lo dices enserio?- pregunta de la nada. ¿Acaso ha logrado leerme? Estoy consciente que soy un libro abierto con Tai pero de verdad me esforcé en esconder todo esto.

"¡Responde algo ya!" Me ordena mi consciencia. Trago saliva, lo cual seguramente me pondrá mas bajo la lupa.

—No.- me sincero. El frunce la boca, me temo que se ha disgustado. Debí volver a mentir. —Es decir...

—¿Por qué no te gusta Catherine?

¡Mierda! Porqué esta alejándote de mi, porque desde que llegó me he sentido como una desconocida hacia todos, porqué ha llegado a perturbar el delicado equilibrio en mi vida. Me gustaba cuando Yamato era mi novio y Taichi mi mejor amigo. Cuando no estaba considerando realmente el engañar a Matt. Dios... ¿Esta es la clase de persona que de verdad soy?

Tai sigue viéndome, reclamando por una respuesta a su estúpida pregunta. Le doy un trago a mi bebida, el alcohol resbala por mi garganta, irritándola su paso.

—No lo sé.- finalmente digo, no se que más decir. Obviamente Tai no esta encantado con mi respuesta, igualmente estúpida.

Deja esa cara de seriedad al suspirar profundamente. Siento ahogarme a la idea que suspire de esa manera por ella. Estúpida Catherine.


Definitivamente esa era la noche más extraña de su vida. Su platica con Sora era, de por sí, tensa.

¿Por qué no le agradaba Cathy? Si es la chica mas simpática, graciosa y linda que conocía.

Mierda. Sí que lo es. Si siente todo eso por ella —¿Por qué no pudo decirle que la amaba también?

La consciencia de Tai había decidido pasarse al lado oscuro aquella noche también. Le recalcó que la razón de su falta de respuesta era simple: no la amaba.

¡Pero quería amarla! Quería ya dar por terminado todo el asunto de Sora que llevaba tormentándolo por tanto tiempo ya. Estaba agotado emocionalmente y ella no se lo ponía para nada fácil.

Que ni Catherine ni Yamato estuviesen presentes le hacía temblar de temor. Le dio un sorbo a su cerveza y notó que ya no estaba. ¿Cuándo se la tomó?

Suspiró audiblemente, Sora lo miró con cierto recelo en su mirada.

¡¿Qué carajos sucedía con ella?!


—¿No quieres bailar?- me pregunta inesperadamente al momento que se pone de pie y me tiende la mano. Supongo que sólo es presión para que yo no rechace la idea. Y funciona.

Tomo su mano, el cosquilleo de la tarde se hace presente en la palma de mi mano e incluso la retiro asustada.

—Me has dado toques.- le miento en forma de explicación a su pregunta tácita en su mirada desconcertada. El se ríe.

—Lo sé. Yo también lo sentí.


"Oh Dios..." Pensó Taichi. El tacto de Sora le recorrió por completo, quemando sus nervios a su paso lento, a propósito.

¿Qué estaba sucediendo aquí?


¡Whoa!. ¿También lo sintió? Mi consciencia ríe como maniaca al verse dada la prueba que quizá ella tenga razón y Tai también quisiese intentar algo hoy.

Toma mi mano de nuevo, palma con palma y no dedos entre dedos como yo ahora quisiese hacerlo. La imagen de Yamato parpadea en mi mente por unos segundos. De nuevo me siento mal. Llegamos a la pista de baile, rodeados de una gran tanda de jóvenes ecstásicos, retorciéndose al ritmo de la música que realmente no es muy de mi gusto. ¿Qué se supone que debo hacer?

—No te quedes ahí parada.- Sin querer él responde a mi pregunta. Empiezo a bailar a como puedo, al igual que el. No lo hace mal aunque puedo notar que tampoco tiene una idea de cómo hacerlo. Sólo intentamos imitar a las personas a nuestro alrededor.

Una canción de moda empieza a sonar y un grito de emoción de los presentes resuena, como si la hubiesen estando esperando. Sentimos que mas gente se ha unido a la pista así que el espacio entre todos se acorta. Entre empujón y empujón termino bailando tremendamente cerca del cuerpo de mi amigo.


El cuerpo de Tai temblaba con cada roce del de Sora. Estaban muy próximos, jamás había estado así con ella.

Excepto esa mismo día en los vestidores.

¿Sería coincidencia? O tal vez su mente le jugaba sucio por todo el asunto de Catherine que tanto le angustiaba.

Una voz en su interior, su consciencia estúpida, le comentó que Sora podría estar haciendo todo aquello deliberadamente.

Rápidamente desechó la idea, era ilógico. Sora estaba con Yamato y ella no era la clase de persona que engañaría a su novio —mucho menos con su mejor amigo; si es que aún podía llamarse así mismo de tal manera.

Al menos, entre toda la gente, no se vería mal que bailasen prácticamente uno encima del otro.


El también continúa bailando, supongo que no le alarma tanto la cercanía y los leves roces presentados entre nosotros como a mí. Un calor inexplicable nace en mi pecho y siento como se va extendiendo hacia mis extremidades.

Más gente empieza a meterse y el espacio se acorta aún más, prácticamente danzó entre sus brazos. "¿Por qué el destino me odia tanto?" Me pregunto a mi misma. De verdad que estoy haciendo todo lo posible para resistirme a cometer la estupidez más grande de toda mi vida: Engañar a mi novio, besar a mi mejor amigo y perderlo todo sólo por no controlar un impulso cavernícola.

Levanto la cabeza en busca de aire fresco, pues en la pista siento el oxigeno lleno de humo y muy espeso. Incluso caliente. Al hacer eso logro mirar a Hikari que esta junto a Takeru, Miyako, Daisuke, Iori, y Ken en la barra. Su mirada es desaprobatoria, pero su cuerpo le tapa la visión de mi a Takeru que realmente esta más entretenido hablando con Ken.

Si algo sucede a vista de todos nuestros amigos tan sólo empeorarían más las cosas, si de por si ya son jodidamente malas.

La canción se va fusionando con otra y seguimos haciendo el ridículo de nuestras vidas en esa maldita pista. Si me acerco más a el supongo que no se dará cuenta que esta vez no ha sido por el flujo de gente.

Pero antes que empiece a hacerlo me toma de las muñecas, ya no esta bailando y yo me detengo. Estamos de pie, solamente en medio de un mar de gente bailando.


"Si ella sigue acercándose más, sangre va a correr. A todas direcciones." La razón ahora le comenta, mientras le tapa aquella bocaza a su consciencia.

Taichi siente que le falta el aire, su perfume esta llenando sus pulmones y les hace doler pero un es un dolor placentero.

—Estoy ahogándome.- Tai dice con voz perdida. Sora le mira como analizando sus palabras. —Vamos por nuestras bebidas.

La pelirroja le asiste, él la toma de la muñeca y la arrastra de vuelta a la mesa.


—Estoy ahogándome.- siento que hay un trasfondo en sus palabras. —Vamos por nuestras bebidas.

De igual manera, por las muñecas, me saca de la pista de vuelta a nuestra mesa donde nuestros tragos nos esperan; o al menos el mío pues Tai se ha dirigido a por otra cerveza. Estoy sedienta y ahogada también. No deberían dejar que la gente fume en un lugar cerrado.

El regresa a la mesa y mientras bebemos nuestro alcohol de un tirón por la sed, Tai saca su celular de su bolsillo de enfrente. Veo sus cejas bajar en una curva que le da un gesto de decepción.

—¿Catherine no ha llamado?- pregunto sin dudar que ha eso se debe esa expresión.

—No sé porque no puedo hacer las cosas bien.- que respuesta tan rara a una pregunta directa.

¿No poder hacer las cosas bien? Estoy familiarizada con el sentimiento pues yo quise apoyarlo, animarlo, que aunque no me guste la chica lo admito, sí que Tai se veía feliz estos últimos días. Pero en lugar, estoy aquí, conteniéndome a irme encima de el, deseando que de verdad Catherine ya no le llame. Nunca.

Me muero de curiosidad de saber que ha pasado. ¿Seguirá la confianza entre nosotros intacta? Se supone que puede contármelo todo.

Mi mente recuerda que en realidad nunca me contó de su viva voz lo del Tokyo FC. ¿Por qué? Era algo que siempre soñamos desde niños y tuve que enterarme por un maestro. No me había dado cuenta lo mucho que me dolía no ser la primera en saberlo.

—¿Por qué jamás me dijiste lo del Tokyo FC?- no quiero quedarme con la curiosidad del motivo de mi dolor.

Tai abre los ojos, supongo que la pregunta no viene al caso y por eso se sorprendió. Parece haber recordado el motivo, pero su mueca es también de tristeza, como cuando checó su celular.

—Intente hacerlo.- yo me sorprendo, no recuerdo que lo haya hecho. —Te llamé pero dijiste que estabas ocupada con Yamato y colgaste.

Oh... Es mi culpa.

—Lo siento.

Tai gira los ojos, le resta importancia a mi disculpa. ¿Puedo sentirme acaso peor? No lo creo.

—Entiendo ahora tu posición.- responde después de unos segundos de contemplar su vaso vacio. Supongo se refiere a estar con Catherine como cuando me dijo que estaba en el digimundo con ella y que no le molestara. —Iré por otra cerveza. ¿Quieres otro?- inquiere apuntando a mi copa.

Asisto con la cabeza y el se dirige a la barra. ¿Qué hacemos conversando en un club? ¿Por qué no vamos a divertirnos con los demás? ¿Tan solo vamos a tomar y a restarnos importancia mutuamente? ¿Es esa ya a lo que queda reducida nuestra amistad? No quiero seguir pensándolo por que duele, mucho.

Busco con la mirada a los chicos, los menores están donde anteriormente los había divisado aunque Hikari ya no me mira. Joe sigue hablando con una chica al final de la barra, bien por el... Aunque ¡¿Dónde están Koushiro y Mimí?!


Tai de nuevo tiene que alejarse de ella, la barra de bebidas siendo una excelente excusa. Sin embargo ahora estaba enfadado.

Sí, furioso. ¿Cómo se atreve a reclamarle lo del Tokyo? Mierda... ¡El le había dado su vida! Desde que era un mocoso siempre estuvo al pendiente de ella.

En ella dejó caer sus sueños y aspiraciones, y en el momento que uno de sus sueño se cumplía ella estaba indispuesta a escucharlo.

Esas eran estupideces. Quería irse, prender el ordenador y buscar a Cathy en el chat. Ella le hacía sentir que nada podía hacerle daño.

Antes de abandonar la barra dónde ya había sido servido, suspiró y encontró fuerzas de quien sabe dónde para regresar a dónde Sora le esperaba.


—¿Pasa algo?

La voz de Tai resuena a mis espaldas, asustándome. El se ríe. Bueno, al menos ya no tiene ese semblante triste. Tomo mi copa rellena de sus manos y, juro que, sin querer rozamos los dedos. La chispa vuelve y no sé si también la ha sentido el.

—No encuentro a Mimi y a Koushiro.

Tai toma asiento frente a mi con una sonrisa burlona en su rostro.

—Esos dos me ponen de nervios.- me dice aunque su semblante es mas bien divertido. —¿Cuándo se darán cuenta que se gustan?

"Tal vez cuando alguno de los dos conozca a alguien más." Respondo en mi mente. Digo, uno no sabe lo que tiene enfrente hasta que lo pierde.

¿Esta Taichi perdido? Por que no lo siento así. La verdad es que no se si mas bien no quiero sentirlo así. Estúpida realidad tragisversada por los sentidos.

—¿Sora?- su voz rompe mi línea de pensamientos, aunque en realidad solo deseaba maldecir un poco más. Estira su brazo hasta alcanzar mi mano, la toma. Observo su tacto como si jamás hubiese hecho eso. Atónita pues. —Has estado tan rara últimamente.


La ira se convirtió en angustia. Los ojos de Sora se veían lejanos. Un escalofrío recorrió la espalda de Tai.

¿Y si Sora estuviese mal y el no lo supiese por estar enfadado? Jamás se lo perdonaría.

Nervioso estiró su brazo para alcanzar su mano, la que tembló cuando apenas la hubo tocado. Una luz de alerta parpadeaba en su pecho.


—Me he sentido muy rara últimamente.- le doy la razón pero su semblante preocupado no cede.

—También Yama ha estado raro.- afirma, no pregunta. —¿Es que han tenido problemas?

—No.- contesto automáticamente pues no me apetece meter a Yamato a discusión. No quiero pensar en el.

—Vámonos de aquí.


El callejón dónde la puerta de salida de emergencia lleva esta oscuro; es la escena perfecta de crimen.

Y justamente eso sucedía. O al menos así lo sentían, ambos, mientras sus alientos se mezclaban y acortaban esos pocos centímetros que los separaban.

Ella con las manos en su cuello y las de él en su cintura. Apretados, saboreaban el sabor a alcohol que la boca del otro despedía, de manera desesperada y prohibida. Sensual, como la manzana del árbol del Edén.

No dejaba de ser lo peor que ambos pudiesen haber hecho, jamás. Pero ninguno podía parar ahora que ya se habían probado.

Sora veía chispas tras los párpados que mantenía cerrados al contrario de Tai que todo lo veía... negro.

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Bueno... espero no haya estado muy confuso. Ay me muero de sueño y mañana tengo que estar tempranísimo levantada así que voy a tener que dejar pendientes los saludos a mis reviewers del cap pasado (fueron bastantitos :') los amo a todos, enserio!) Y pues comentenme que les parecio este capitulo lleno de mil emociones cambiantes, ah! Creo que llevare a mi taichi y a mi sora al psicologo pues tantos cambios abruptos de humor no pueden ser normales :P

Saludos a todos y nos leeremos muy pronto!