6
Todo es de Jeff Davis. La hisyoria y personajes que no conozcan son mios. Lamento tardar, acabo de entrar a la wescuela y casi no he tenido tiempo para termina el cap. Pido disculpas si no es tan bueno.
Gracias por leer.
Scott metió la cabeza al Jeep sólo segundo después de que Stiles le preguntara si consiguió algo.
— Sigue conduciendo-le indicó a Stiles, moviendo lo más que podía sus mejillas. El aire frio las golpeó tanto que ahora las sentía tiesas- Por este camino se fue.
— ¿Sola? ¿Está sola?- preguntó Stiles volviendo su rostro a él un segundo y después volver a mirar al camino.
— No lo sé.- respondió Scott- Sólo percibo su olor y de forma muy rara.
Stiles volvió a verlo, más tiempo que la vez anterior. Aun cuando volvió su mirada al camino Scott pudo leer a la perfección su mirada. — Esto está muy raro. ¿Qué quieres decir que percibes su olor de forma muy rara?
— Viene y va.- explicó con un deje extraño en su voz.
— ¿Viene y va?-repitió Stiles, incrédulo.- ¿Qué quieres decir? ¿Qué se hace más tenue o el viento lo ha desaparecido o qué?
— Quiero decir que hay pedazos donde su olor es muy fuerte y otros donde no hay ni una sola pizca de él, pero aun así lo capto metros después. Como si se transportara o algo así.
— ¿Estás seguro?
— Ahorita no estoy seguro de nada. Mi mente es un mar de dudas por lo que acaba de pasar. Raven tiene un día aquí, llevamos horas de conocerla (entre comillas, por supuesto), unas horas después resulta que Derek la atropella descubriendo que tiene el trisquel de su familia, y poco después el encuentra su celular en el bóveda junto con sangre. No sé qué pensar.
— Yo tampoco sé que pensar, Scott-convino Stiles- Pero no creo que ella sea una ladrona. Hay algo raro, sí; no la conocemos, ultra sí, pero… No sé. Hay algo raro.
— Estoy de acuerdo.-dijo Scott pasando sus dedos por el reposa brazos de la puerta.- ¿No has pensado que es extraño como Derek y Malia no nos están siguiendo? Quiero decir, desde acá viene el rastro.
— Malia dijo que ella lo percibió más al este. – musitó Stiles repitiendo palabras que leyó en el mensaje que Malia le mando sólo unos minutos atrás.- A ella también le extraño que no la siguiéramos- y le marco preguntando casi lo mismo que Scott hace un minuto.- Si te soy sincero se me hace más extraño que Derek este ayudando a encontrarla, que el hecho que el rastro lo encuentran en otro lugar o que ella probablemente entrara a la bóveda a robar un pedazo de metal.
Scott miro a Stiles. Los labios de su amigo estaban algo apretados y sus dedos perdieron todo color por la forma en la que apretaba el volante. Muy raro para la situación en la que estaban. Estaba preocupado lo veía; pero dudaba que estuviese preocupado por Raven o porque había una posibilidad de que ella sea una enemiga y este con los hombres lobos que robaron las garras de la madre de Derek. No, la preocupación la venia notando desde la mañana. Algo que tenía que ver con lo que hablaron en la escuela, lo que hablaron en el restaurant y el libro o el extraño emisor del mismo.
¿Qué podría ser lo que lo tiene preocupado? Desde hace un rato tenía la impresión de que su amigo quería decirle algo.
— ¿Estás bien?-le preguntó, ahora él preocupado.
— ¿Si estoy bien?-farfulló Stiles- ¡Por supuesto que estoy bien!
— No lo parece, Stiles. Te vez preocupado y dudo mucho de que tenga que ver con Raven o la posibilidad de que sea una enemiga. Y las miradas que de vez en cuando me echas…
— ¿Cuáles miradas?
— Tú sabes cuales.-le dijo con un poco de dureza-Stiles, ¿hay algo que quieras decirme?
Stiles apretó los labios. ¿Había algo que quería decirle? ¡Por supuesto que había algo que quería decirle! Más no sabía cómo. ¿Cómo decirle que el nombre que oyó decir a su padre (de Scott) no era el de Kira, aunque se le pareciera un poco? ¿Cómo decirle sin que el mismo estuviese seguro? Sólo, le incomodaba y se sentía mal por no decirle. — Todo lo que he querido decirte, ya te lo dije.-mintió- Y si crees que quiero decirte algo más…-suspiró, aflojando su agarre del volante. Dejando su sangre circular por sus dedos.- Sólo… pienso. Si es verdad que Raven es alguien que en un futuro nos causara problemas, está será la primera vez que podemos estar un paso delante de un enemigo.
Se peinó el cabello desordenado por el aire frío con los dedos, decidiendo pensar en otra cosa. — Pero ni tú ni yo creemos que Raven sea peligrosa.
— Así es. –Stiles volvió a apretar levemente los labios-No me has respondido. ¿También crees que es rara la forma en la que Derek nos está ayudando?
— No lo preguntaste.
— Ahora sí.
Scott miro el camino apenas iluminado por la luces.
La verdad, también le extrañaba que Derek quisiera ayudarlos. Creyó que se negaría cuando el papa de Stiles les pidió ayuda para encontrar a una adolescente con un sangrado interno cuyo foco era desconocido, al igual que la razón de sus convulsiones —los doctores no podían aseverar que eran a causa de una contusión por culpa del auto. No sin hacer tomografías antes— o por qué no tenía fracturas correspondientes a las de ser atropellada. Pudo ser un tiro de suerte, quizá Derek lo golpeo con poca velocidad, sin embargo, tenían dudas.
Derek más que nadie no creía que la atropello (y él y Stiles comenzaban a creer lo mismo), menos considerando el hecho que ella parecía ver caído solamente sobre su capo —un ángulo muy extraño para haberla atropellado—, tenía el trisquel y su celular estaba en la bóveda junto con sangre. Su cabeza se encontraba inundada de dudas sobre eso. Lo comprendía.
¿Cómo Raven pudo entrar a la bóveda? ¿Por qué sangro y sólo se llevó un medallón cuyos poderes eran nulos? ¿Raven tenía que ver con los hombres lobos que robaron las garras de la madre de Derek? Y si fuese así, se le hacía difícil creer que de tantas cosas por robar, solamente robara un pedazo de metal.
Estaba de acuerdo con Stiles, había algo extraño en Raven, más no peligroso. Se le hacia todo menos peligrosa. Era una chica que parecía un cachorrito temeroso por la lluvia y truenos. Aquello no le parecía una fachada. Menos con esos dos ojos que parecían un espejo de sus emociones.
Pero... ¿Hacia mal en dejarse llevar por una sola impresión?
— Scott...
— Lo siento- tomo aire- Estaba pensando.
— ¿En qué?
— En lo que dijiste; en la pregunta- Stiles lo miro pestañeando un segundo- La única razón por la que Derek nos está ayudando es porque está empecinado en que no la atropello y que tener el trisquel en su mano y haber encontrado su celular en su bóveda es una prueba de ello. Aunque no hay una razón lógica para que cayese sobre su auto. No a menos de que volara.
— O transportara.-completó Stiles.
Scott asintió. — Está tan empecinado en encontrar respuestas que se cierra a otras posibilidades aunque fuesen ilógicas y ridículas. Así que nos ayudaba porque quiere saber cómo Raven entro a la bóveda, tomo el trisquel, sólo para que después cayera sobre su auto. Quiere saber todo eso y la única forma de hacerlo es... Interrogándola. Y creo que parece nos ayuda. Sólo para encontrarla antes y preguntarle todo lo que quiere saber.
— ¿En todo eso pensabas?- preguntó Stiles frunciendo levemente el cejo, mirando el camino tenuemente iluminado por los focos.
— Algo así. Lo que dijiste me dejo pensando… También se me es difícil creer que Raven esté aquí para ser algo malo o está involucrada con los que robaron las garras de la madre de Derek. Hoy parecía un cachorro asustado.
— Sí. Sólo es rara, no peligrosa. Y ¿sabes qué más? Me parece muy raro e incómodo este… sentimiento, está seguridad de que ella no pudo haberlo, de que no es mala, sino una víctima de ridículas circunstancias. Con lo que paso con Meredith, deberíamos de sospechar. Meredith tampoco parecía ser alguien capaz de hacer cosas malas por su inestabilidad emocional, pero mira… ella era el benefactor. Pienso que pudo actuarlo, pero este sentimiento que tengo sobre ella me dice que no. Es raro, incómodo y casi da miedo.
— Te entiendo.
— Creo que debemos de ignorar el sentimiento, mandarlo a volar fácilmente y estar abiertos a que ella pudo actuarlo, al igual que estamos abiertos a que pudo ser víctima de extrañas circunstancias. Muchos actúan a la perfección, Scotty. No podemos dejarnos llevar por las apariencias. Sí no sospechamos de ella, las cosas serán peor si nos da la vuelta, golpeándonos directamente a la cara; posiblemente de forma literal.
— ¿Entonces qué? ¿Debemos de creer lo que me dijo Derek de que a la primera oportunidad escapa del hospital porque ya tiene lo que quiere?
— Sí, por lo menos dejarlo como una hipótesis que debemos de probar.
— Es cien por ciento seguro que ella no salió sola del hospital, Stiles. Estaba sedada y aún muy mal por heridas que no supieron como cerrar. Y, su familia. La señora y la chica. La quieren. Esos sentimientos no se pueden fingir. Estaban genuinamente preocupados, Stiles. Derek no lo ve porque es un desconfiado de lo peor, pero yo lo vi y tú lo viste.
— Hasta ese chico que llego al final que nos miraba como si hubiésemos matado a un bebe, parecía preocupado y enojado. - dijo Stiles pensando en el chico de tez oscura clara —sólo un poco más claro que la mujer de la mayor que, sorprendentemente, resultaba ser su abuela— ojos café claro y un brillo de condescendencia (lo cual era difícil de creer. Estaba enojado, su expresión dura lo deja ver, y aun así sus ojos continuaban con el brillo de esa emoción), pómulos altos y músculos que le hacían verse fuerte, pero no como alguien obsesionado con el gimnasio.
A simple vista no se parecía mucho a la joven, quien según la señora era su hermana y aparecía en la foto del celular que vieron cuando Derek les tendió el celular. Ella tenía una piel oscura clara (mucho más clara que su abuela y hermano) que parecía estar cerca de un brillo dorado, sus ojos grises parecían plata fundida y su cabello agarrado en una coleta era crespo y color miel. Aunque después de mirarlos bien se notaban ciertos rasgos familiares entre los dos y su abuela.
Le desagrado mucho, quizás no tanto como a Derek que en sus narices le dijo pendejo y hasta lo miro levemente al decirlo (— ¿Puedo saber que paso?- había preguntado el chico en cuanto dejo de abrazar y susurrarle algo a la chica ahuecado sus mejillas.- Llamo a mi novia para saber cómo está, y en lugar de oírla a ella, oigo a un pendejo que me dice que hubo un accidente, que causo, y está en el hospital. Y minutos antes de llegar, mi hermana me dice que desapareció. ¿Qué diablos paso?), pero le desagrado. También a Scott. El chico llego al hospital pavoneándose con su mal humor e insultando a su padre por sólo hacer preguntas estándar en una investigación.
— ¿Qué piensas?
— Que quizás si oculta algo. Bueno, quien no lo hace. Sin embargo, oculta algo o no, invento una estupenda mentira o no; nos parezca que es una perra homicida o no, debemos de encontrarla antes que Derek. Tengo mis dudas de que la llevara al hospital o si tratara de sacarle algo en el camino. Hemos visto su impulsividad de primera mano. Casi mata y secuestró a mi jefe creyendo ser el alfa. ¿Crees que a ella no le espera un destino parecido si cree que ella tiene que ver con el robo de las garras de su madre o una manada enemiga que quiere algo de la bóveda? Debemos evitare haga una locura. Sobre todo si no estamos cien por ciento seguros de que no es sólo una víctima de algún juego sucio. ¿Crees que Derek no sentirá culpa de quizás ser el causante de la muerte de una chica con problemas emocionales-eso lo decía por lo que escucharon decir a la mujer mayor- sólo por creer en evidencias que podrían estar equivocadas?
— Aunque difícilmente lo estén por las evidencias: su celular estaba ahí, sangre estaba ahí, tenía el trisquel en su mano…
— Stiles, ¿qué piensas de verdad sobre esto?
— Déjame terminar. Aunque habían evidencias fuertes, este estúpido sentimiento sigue creyendo que pudo ser una víctima de las circunstancias.
— Raras circunstancias. La posibilidad es mínima, pero… ¿quién podría ser tan malvado como para plantar un celular, sangre y el trisquel.
— Ni idea.
— Sí-suspiró-, volveré a buscar el rastro.-indicó sacando una vez más la cabeza del Jeep.
Perdió el rastro una vez más y sintió la preocupación burbujeando en su interior. Quizás obra de la empatía; no podía evitar pensar en Raven sin que la imagen de su amiga apareciera en su cabeza. Se veía muy afectada y su madre no tardó en decirles que realmente su estado era delicado.
— Aunque su estado es un completo misterio, porque realmente no tiene un cuadro de una persona que fue atropellada-había dicho su madre cuando le preguntaron si el cuadro era tan malo como dijo el padrastro de Liam, minutos después de entregarle la ropa de Raven para obtener el rastro y minutos antes de irse- Es necesario que la continuemos atendiendo. No saben dónde está el foco del sangrado interno, a pesar de que paro por ahora; y sus pulmones y sistema están muy débiles por la reacción alérgica. Si el sangrado vuelve o las convulsiones… Puede morir de asfixia o desangrada. Sin lugar a dudas, tú padre estaba en lo correcto en pedirles ayuda, Stiles.
Su madre se oía muy, muy preocupada.
— ¿Encontraste el rastro?-le preguntó Stiles, fuerte.
— En eso estoy.-le gritó y fue cuando percibió que su olor oscilaba a otro lugar- Sí, creo… Parece que se adentra al bosque. ¡Oríllate!
Stiles se orilló mientras Scott volvía a meter la cabeza y arreglarse el cabello que el viento le despeino.
— ¿Te doy un escenario?-le preguntó mirándolo.
— ¿De qué?-preguntó Scott, confundido.
— De cómo el trisquel llegó a Raven, su posible sangre y su celular.
— Adelante.
— Pudo haber sido cuando durante las horas que se fue de la escuela. Malia la vio saliendo de la escuela y quizás vio la bóveda abierta cuando se iba. No había nadie a esa hora en la entrada-Scott iba a decir que quizás lo maestros podían a ver, pero prefirió callar-. Todos estaban en la cafetería o el patio trasero. Si la vio abierta y le encontró la curiosidad, seguramente entró. Entró y se encontró con alguien en la bóveda. La persona enloqueció cuando la vio y trato de matarla o hacerle algo. La lastimo, por eso la sangre y ella en el forcejeo se llevó el trisquel y salió corriendo, y por una ironía del destino terminó siendo atropellada por Derek.
— Es ridículo pensar que la bóveda fue abierta en plena luz del día y nadie la viese, Stiles. No seas ridículo. Mínimo una persona debía de tener el monumento en campo visual o estar enfrente.
— Nunca dije que mi escenario no fuese algo ridículo.
— De acuerdo. ¿Y cómo explicas la abolladura en el capo?
— ¿Trato de hacer un movimiento de karate kid, saltó al auto y término lastimándose? o quizás ya estaba ahí y Derek no sé acuerda. Su herida en el cuello se le infecta. Una infección que causa una alucinación no sería tan extraño considerando que no sabemos porque no sé cierra. Y a pesar de que no lo dice, ha salido mucho de la ciudad con Braeden (como los primeros días después de lo de México que no estuvo en el pueblo. Regresa y ¡pam! las garras son robadas y una herida insanable termina en su cuello), tal vez en una de esas veces terminó su capo aboyando y no lo recuerda.
— Tu escenario no suena tan ridículo. –admitió Scott
— Por supuesto que no lo es. Sin embargo, citándote: no estoy seguro de nada. Sólo intento de agotar todas las posibilidades, Scott. Todo es extraño. Más aún la forma en la que Derek se aferra en que ella oculta algo. Parece que anda ocultando algo. Algo que no nos ha dicho.
— Es Derek.-dijo Scott como si fuese obvio- ¿De verdad dudas que no se haya guardado algo para él?
— No, no lo dudo.-suspiró-Sólo espero que ella realmente no este metida en algún problema. Como dijiste, la señora y esos chicos… realmente estaban preocupados por ella. Demasiado como para estar involucrados en algo feo. Y, espero que sea lo que sea que oculte Derek, no sea algo que al final nos cobre factura.
— También yo- asintió Scott- Hay que salir y continuar con el rastro. Espero que no se la hayan llevado.-abrió a puerta
— O realmente este sola. –Stiles abrió la puerta también- ¿Y si le paso lo mismo que Lydia?
— Lydia fue mordida y convertida en una banshee.-cerró la puerta-¿Crees que ella es una banshee, escapar del hospital de forma extraña sin ropa o casi nada de ella es una clase de iniciación banshee?
— Puede.
Scott rió. — Prefiero creer que es cien por ciento seguro que no pudo salir sola. Y prefiero creer en tú no tan ridículo escenario, aunque eso también signifique que si Derek lo acepta debe de interrogarla, causando problemas y, por supuesto, evitar que le diga alguien de la bóveda.
— Bien-masculló Stiles comenzando a entrar al bosque. Luego farfulló-: Yo prefiero pensar que él o la sujeto de mi escenario era un hombre lobo y terminó mordiéndola, y huyo para hacer su iniciación banshee.
Scott rió y negó divertido. Aspiró una vez más y encontró el rastro. Sí, no sé había equivocado. — Si fue mordida mi madre nos hubiera dicho.
De repente el celular de Stiles comenzó a sonar.
— Es Deaton-dijo Stiles viendo el celular. Su voz estaba tintada de confusión- ¿Por qué nos está marcando?
— No lo sé, pero, respóndele.
— ¿Qué paso?-preguntó Stiles en cuanto le llevo a su oreja. Su expresión se contrajo en una rara-¿Qué? ¿Ella le hablo? Sus… Guau. Ha, claro, claro. Sí la encontramos la llevamos con usted. Aaah, ¿ya le llamo a Derek y mi padre? No, está bien, yo lo hago. Sí, sí. Adiós.-y colgó.
Su expresión mientras bajaba el celular estaba llena de confusión.
— ¿Qué pasa? ¿Por qué tienes esa expresión? ¿Para qué llamo mi jefe?
— Tu madre le llamo.-respondió Stiles.
— ¿Por qué?-preguntó confundido.
— Por fin salieron los análisis que le hicieron a Raven antes de desaparecer. Al parecer, la razón de las convulsiones y el sangrado interno no son por el choque, sino por unas sustancias que están en su sangre. Fue envenenada, Scott.
— ¿Envenenada?-repitió Scott con los ojos muy abiertos-¿Con qué? ¿Y qué tiene que ver mi jefe en todo esto?
— Él sabe cómo curarla.
— ¿Cómo…? ¿Qué sustancias encontraron en su cuerpo, Stiles?
— Ricina y aconitina.
— ¿Qué? Estoy más confundido que tú Stiles, ¿qué son esas sustancias?
— La ricina creo que viene de una planta, pero… sí sé de donde viene la aconitina.
— ¿De dónde?
— ¿No te suena a algo aconitina?
— No…-bajo un apoco la mirada y cuando la levantó, había un brillo de reconocimiento en ella-N-no puede ser.
— Sí puede. Es acónito, Scott. Raven fue envenenada con acónito y por la cantidad y lo raro que es un envenenamiento por acónito, tu madre llamo a Deaton y ahora quiere que vayamos a la veterinaria cuando la encontremos porque quizás es el único que puede salvarla y nos dijo que fuese rápido porque ambas sustancias en su cuerpo… Pueden matarla antes de que termine la noche. –levantó de nuevo su celular-Continuemos caminando y buscándola en lo que llamo a papá y Derek.
…
— ¿Segura que puedes ayudarnos a encontrarla?- preguntó Linus mientras llevaba el frasco de tinta a la mesita de café de la sala.
Hace unos minutos que habían llegado del hospital dispuesto a hacer lo que pactaron en el hospital: encontrar ellos a Killa.
Tenían la magia de una bruja que parecía ser más hermana de su padre que su madre, no debía de ser difícil. Debía de ser mucho mejor el súper olfato de hombres lobos.
Linus no podía creer lo que pasaba. ¿Killa desaparecida en un pueblo donde ningún cazador venia por el miedo a muerte que le tenía Tana Wyatt? ¡Imposible! Igual de imposible que Laqha, Joséphine y Trevas lo hicieran (seguían débiles por lo de la regla del retorno). Igual de imposible que Killa, débil y con sus poderes atados, lo hiciera.
Él pensaba que alguien tenía que ver, y en su mente se barajeaba un nombre.
Vio cómo su abuela se acercaba a su estante, sacaba un libro grande, con la pasta roja roída en la unión y sacaba un papel tamaño carta de aspecto delicado. Estaba doblado. Veía la otra parte ahí, tratándose de desdoblarse mientras su abuela lo apretaba con sus dedos.
Le parecía increíble como su abuela pudo responder preguntas sobre Killa con una facilidad, seguridad y calidez que hasta los hombres lobos no pudieron encontrar la mentira en sus palabras.
— Debiste estar ahí, Linus.- le había dicho Rubí mientras esperaban a que llegara su abuela en el porche de la casa- ni titubeo cuando le respondió la pregunta que el sheriff nos hizo. Nos preguntó cuál era nuestro lazo con ella y dijo que era su madrina, que su padre le pidió que la acogiera para cursar su último año, ya que no pudo hacerlo antes porque estuvo en un accidente que le impidió ir a la escuela por semanas y les causo ciertos problemas emocionales... Uso una voz cortada dijo que le parecía horrible que una chica que ha tenido mucho sobre sus hombros los últimos meses, ahora sea víctima de un posible secuestro. Hice un esfuerzo gigante para no tener una cara de sorpresa que destapara su mentira.
¿Si mintió con aquello -de una forma cínica- que en otras cosas no habrá mentido?
— Me asombra tu inseguridad, Linus. No hace ni dos minutos le decías a Rubí que era una bruja con poderes inimaginables.-graznó su abuela arrodillándose a lado de la mesita y comenzando a desdoblar el papel sobre la superficie.
Por su mirada Linus no sabía si pensar si estaba molesta por decirle bruja o divertida.
Enarcó una ceja— Lo siento, ¿prefieres que te llame wicca? Para mí es la misma gata, pero revolcada.
Su abuela no respondió. Estaba muy ocupada desdoblando el papel. Linus le clavo la mirada y se dio cuenta que era un mapa hecho a mano, los trazos de la tinta estaban poco nítidos y con suerte podía diferenciar las formas.
Por fin estaba completamente desdoblado y sobre la mesa. Su abuela lo estaba acomodando y antes de que apartara su mano del mapa, rodeo su muñeca.
— Yo no soy Rubí o Itzayana. Yo no trato de verte como una blanca paloma. Y no te veo como tal en éste asunto.
— ¿Qué quieres decir con eso?-le preguntó Tana con una voz que podría congelar hasta el mismo infierno.
— Si descubro que tienes algo que ver con la desaparición de Killa; te acabare.-y la soltó.
Tana lo miro. Su mirada no indicaba nada, nada de lo que ahora en su interior sentía: estaba levemente impresionada con la acción y amenaza de Linus.
La mirada fija entre los duro hasta que escucharon a Rubí bajar por las escaleras. Linus fue el primero en bajarla, miro el mapa.
La parte de la ciudad y los bosques estaba separada por una fina línea de tinta. La ciudad parecía estar trazada como un croquis con las el nombre de las calles y el bosque tenía varias líneas dibujadas separando en pequeñas hectáreas los árboles, y en cada ciertos puntos del mapa había espírales dibujadas.
Era muy extraño el mapa.
Era de Beacon Hills. En la esquina inferior izquierda —señalando su estómago— lo decía. Pero el mapa, parecía ser apenas el esqueleto de uno moderno.
— ¿Esto sirve?- pregunto Rubí dejándose caer alado de Linus.
Afianzado con fuerza entre los dedos de su mano derecha estaba un cuaderno negro.
— ¿Qué es eso?- preguntó Tana mirando el diario con ojos fríos y su muy característica mueca de asco.
— Un diario-dijo Linus como si fuese obvio.
— No cualquier diario. Uno de los diarios de su madre; Marvin se lo dio la noche antes de irse. Lo ha estado leyendo por días. Lo pone bajo su almohada, a veces hasta duerme con una mano sobre él-arrugó la nariz-Creo que hasta lo ha babeado.
— No sirve.-Tana negó con la cabeza
— ¡¿Por qué?! ¡Dijiste que debía de ser algo a por que ella tuviese un lazo! Y dijiste que tecnología no servía, y este diario…
— Es de su madre. Ahí Ingrid vacío sus sentimientos, recuerdos y miedos. Nada de lo que hay ahí es de Killa, no tiene un lazo con ella, sin importar lo mucho que lo lea, aprecie o babee.
Rubí dejo caer el diario a la mesita— ¿Entonces qué? Killa no tiene alguna otra cosa con la que tenga un gran lazo que no sea su iPod, su lap o los diarios de su madre; cosas que no sirven.
— ¿Y los diarios y dibujos que ella escribió antes de la ilusión; y después?
— ¡Los quemo!- gritó. Ahora se sentía enojada con Killa. ¿Por qué quemo los diarios y sus dibujos, cuando más los necesitaban? Claro, porque ella deseaba empezar de nuevo, continuar con su vida sin tener el pasado impidiéndoselo.
Estupidez, pensaba Rubí, no borraría la ilusión con sólo quemar una montón de diarios, dibujos y post it. Era parte de su pasado, es parte de su presente y seria parte de su futuro. Las cosas que pasaron ahí siempre estaria pendientes en su mente y afectando de alguna forma sus decisiones, y ella era consciente de eso, lo sabía, se lo dijo ayer en la noche. Y aun así los quema. ¡Cuando más los necesita! Va a golpearla, cuando salgan de esto.
— ¿Todos?
— ¡Sí!-la verdad no estaba muy segura, y menos creía sí Linus lo estaba.
— Tranquilízate-le pidió Linus.
— ¿Cómo quieres que me tranquilice si necesitamos algo que tenga un lazo con Killa para poder encontrarla? La tecnología no sirve, el relicario se lo llevo puesto, los diarios los quemo y... ¡No hay nada que podamos usar! ¡Ni a mí misma a pesar de nuestro lazo!-se cruzó de brazos sobre su pecho y hecho un poco más su cuerpo hacia abajo.
— Debe a ver algo y lo encontraremos. Pero antes debes de tranquilizaste. La desesperación y miedo que ahora muestras no son tuyos, son de Killa y debes de bloquearlos; para que pienses sensatamente.
Rubí la miro con ira. — No estoy desesperada y con miedo por ser emociones de Killa; estoy desesperada y con miedo porque no la siento ¡Y lo único que me dice que está viva, es porque yo lo estoy! Ya…-canturreó con desdén en su voz, al ver la mirada levemente sorprendida de Tana- no te lo esperabas, ¿verdad? Hay tanto que ignoras de nuestra unión, tan diferente a las demás que te da coraje ver como no dejas de equivocarte.
— No seas tan insolente.- la regañó
— ¿Insolente yo?-repitió Rubí con una risita sarcástica y señalándose- No estoy siendo insolente, ¡aún no he empezado a ser insolente, abu...!
— Cállense las dos- ordenó Linus, deteniendo su conversación antes de que comenzara a correr sangre. Miraba a su hermana y luego a su abuela, una y otra vez. No era la primera vez que veía a su hermana ser insolente —más bien una pre insolencia. Tenía razón, aún no había comenzado a serlo— con su abuela (pasa cuando la tenía hasta el copete), pero conocía a las mujeres de su familia y siempre era mejor parar una posible discusión antes de que comenzara a correr la sangre- Pelearse no sirve de nada. Debemos de encontrar otra cosa con la que ella tenga un lazo, y como dice ella, debes de estar tranquila para hacerlo.
— ¿De que servirá estar tranquila si no sabemos qué otra cosa tiene un lazo con Linus?- le preguntó Rubí, mirándolo con sus dos ojos plata. Eran tan abrasadores que casi podía sentir el calor de la plata derritiéndose- no tenemos nada más. El relicario, que es la cosa que más ama y más dolor le causaría perder, lo trae puesto, quemo los diarios y dibujos, yo no sirvo y…
— ¿Tiraste la blusa con sangre, Rubí?-le preguntó nada, interrumpiéndola.-Podría servirnos. La sangre es una parte de su ser; un lazo.
La miro. Sabía a qué blusa se refería, a la misma que mancho cuando hicieron lo de los carbones. Levantó las cejas. — ¿Crees que tengo un fetiche con la sangre? ¡Por supuesto que no! La tire después de que le quite la ropa.
— Entonces, otra cosa.
— ¿Qué?-exigió Rubí
— Debe de a ver...-Linus cayó abruptamente, acordándose de algo. Rápidamente metió la mano al bolsillo de su chamarra y saco un papel doblado a la mitad, pareciendo un pequeño rectángulo. No era más grande que un chicle con su envoltura de aluminio.
— ¿Esto sirve?- pregunto mientras lo desdoblaba
— ¿Un pedazo de papel?- Tana se oía escéptica- no sirve.
— Lo que tiene adentro si- le dijo viendo el contenido. Ya desdoblada la hoja no era más grande que un post-it. Quizás era uno.
Rubí se inclinó hacia él para poder ver el contenido- ¿Ese no es el tatuaje de Killa?
— Disculpen.
Linus volteo el papel, enseñándole el contenido.
— El laberinto celta.-repitió ella viendo los trazos hechos con pluma roja.
— El tatuaje que ella se hizo en el otro mundo. Lo encontré en el piso del cuarto donde duerme mientras iba por el frasco de tinta.-lo primero que le ordenó Tana cuando entraron a la casa. A Rubí buscar algo que comparta un lazo con Killa- Rubí estaba muy ocupada buscando el diario que no se dio cuenta que la estaba mirando. Y no dije nada con temor a que me mordieras- le dijo mirándola- estabas tan segura que sabias lo que podríamos usar que intervenir era...-puso una mueca que Rubí entendió bien.
Estar con tantas mujeres le enseño a no siempre era la mejor idea intervenir en ciertos casos.
Tana extendió la mano. — Dámelo.-Linus le tendió el papel y Tana lo toco...- esto... Tiene un lazo con...
— ¿Ella?
— Su magia y recuerdos, más bien.-dijo sorprendida
— ¿No sería un lazo con su tío?- Tana la miro- El don de dibujar es de él. Lo obtuvo de él. En la vida real, el dibujo más bonito que ha hecho es un Jack Sparrow con palitos y bolitas.
Tana levanto las cejas— ¿Es una broma?
— Ya quisiéramos-masculló Linus- pero para dibujar símbolos si es buena, y es un laberinto celta. No tiene una forma muy definida.
— Y tiene pizcas de su magia. Y tiene una enlace con ella porque el símbolo tomo parte de su identidad en aquel sueño. Aún quiere hacérselo, ¿verdad?
Linus y Rubí asintieron.
— Entonces servirá. - dijo poniendo el papel sobre el mapa.
Una vez más, a Linus se le hizo el mapa más raro que alguna vez hubiese visto. Cuando volvió su rostro a Rubí, ella observaba el mapa de la misma manera que él.
— ¿Qué clase de hechizo vas a hacer? Aparte de que es uno de rastreo, nunca dijiste el proceso.
— Sólo tienen que observar.- dijo Tana pasando una mano sobre el mapa, haciendo que se iluminara levemente la tinta y aumentar su color oscuro. Las espirales brillaron con una tenue energía amarilla.- La tinta va a correr por el mapa, señalando el camino o los caminos que ha tomado hasta el lugar donde ahora ella está.
— De acuerdo.
Tana tomo el papel, lo elevo con su mano y lo dejo caer como si fuese una servilleta cayendo lentamente. Demasiado lento. Sólo bajo unos cuantos centímetros antes de quemarse en el aire hasta quedar como cenizas y después cayó en una de las orillas del mapa.
— ¿Com...?
— No pregunten nada.
Rubí frunció el ceño e hizo un puchero, enojada.
Tana extendió la mano a la tinta y Linus se lo paso. Abrió y frasco, lo elevo como a unos 30 centímetros del mapa y comenzó a mover los labios en un silencioso rezo mientras lo vertía en el mapa, justo en la esquina en donde cayó la ceniza. Ambas sustancias —tinta y ceniza— se juntaron hasta que parecía ser sólo una mancha de tinta, y ahí quedaron hasta que Tana dejo de verter tinta y al terminar el mudo rezo, la tinta comenzó a avanzar, trazando un camino de color verde muy oscuro.
Avanzaba recto y cuando llegaba a las espirales brillantes, la tinta desaparecía en él y después salía por otro siguiendo el camino trazado en negro. Y siguió así varias veces, siguiendo caminos por la ciudad, entrando a las espirales, desapareciendo y así una y otra vez hasta que llego al bosque y entro a una de los espirales y ya no salió. Sólo dejando una línea verdosa como indicador del camino que antes siguió la tinta.
— ¿Qué acaba de pasar?- preguntó Linus- ¿Por qué la tinta no ha vuelto a salir?
— Killa... Ah, ella. No está.
— ¿Cómo que no está? ¿No está en Beacon Hills?
— No está en este mundo.-corrigió Tana mirando el mapa. Una emoción que no supieron identificar cruzó un momento por el rostro de su abuela.- está en el Otro mundo, entra y sale, y ahora continúa ahí.
— Entonces, nadie se la llevo. Ella se fue sola.
— Sí. De alguna forma uso sus poderes.
— Es un jodería. Ella, usando sus poderes cuando están atados, es un jodería.
— Están atados, así es. Pero considera que ella ya sufrió el cambio y tiene poderes más consistentes con su identidad, su naturaleza, y no son los mismos que tenía cuando se los ataron. Por eso algunos de vez en cuando, como fugas.
— Pero ¿por qué está en el Otro mundo?
— Porque su poder de entrar a los sueños de otras persona y meter a los suyos también la posibilita a entrar al plano. ¿Olvidas que fue ese poder el que uso Laqha para meterlos en ese sueño de mierda? Esa puerta en ella no está cerrada - «y dudó que en algún momento lo esté», pensó- Probablemente el miedo y el dolor hizo que se fuera a un lugar que nadie puede lastimarla. Aunque... Eso está en discusión.
— Entró por aquí- señaló Linus la espiral brillante-
— Y nunca salió.
— Mmm. Por todo lo que he visto, ella sale y entra por las espirales; y entró y salió según el orden del mapa. Significa que saldrá por este en cualquier momento- señalando la espiral que estaba a unos cuantos centímetros —y otra hectárea— donde estaba la espiral donde desapareció la tinta.
— Si nada sale mal…
— Prefiero no saber qué quiere decir con eso- se levantó- ¿En qué lado está?
— Al este del bosque.
— ¿Tienes un... otro mapa en que me puedas indicar el camino?
— Llévate este-le indicó Tana levantándolo.- Cuando Killa vuelva a moverse, el mapa te lo dirá. Sigue el camino que trace.
— ¿Y si no voy al este del bosque?-Tana lo miro escéptico-Quiero decir, si me equivoco. No todos tienes una habilidad natural para reconocer en donde están los puntos cardinales.
— En mi auto hay un mapa del bosque.-sacó las llaves de un bolsillo-Llévatelo, tiene más gasolina que el tuyo. Con los mapas sabrás por dónde ir.
— Y como tú eres un asco leyendo mapas, y porque quiero, iré contigo y te indicare el camino-dijo Rubí levantándose.-Debemos de encontrarla antes de que pase algo realmente malo.
— ¿Ser envenenada y sangrar por dentro no es algo de por sí malo?
— Puede morir.-suspiró.- Por lo menos ya sabemos que nadie se la llevo. Hay que irnos yendo.
— Sí, vamos.-dijo saliendo tras de ella de la sala.
— Tengan cuidado.
Pero cuando lo dijo Tana, sus nietos ya habían salido.
Ella espero a oír el ruido del auto para mostrar en su rostro una expresión tensa.
Miro la mesita de café de nuevo y paso una mano sobre él, de inmediato los trazos del mapa se repitieron y las espirales comenzaron a rodar y un camino con un tono dorado comenzó a trazarse, imitando el camino que Killa había tomado en el mapa.
Seguía igual, no se movía.
— Eres una niña estúpida y un problema-siseó a las paredes de la habitación- Nada de lo que está pasando debió de pasar. Hace horas debiste de salir del Otro mundo y estar aquí para curarte.-bufó.-Bueno, por lo menos pude dejarle al veterinario el antídoto antes.-dijo recordando cuando fue a la veterinaria y le dio un rápida explicación a medias de lo que ocurría con Killa (aunque se aferró al nombre de Raven) y le pidió de que si sus chicos la encontraban antes, pedirles que la lleven con él y le diese el antídoto.-Ellos tiene más posibilidades de encontrarla.
Levantó la cabeza cuando oyó su teléfono sonar. Fue hacia la mesita que estaba alado de la escalera, donde se encontraba el teléfono y levanto el auricular.
La voz de Bryce fue un balde de agua fría. — ¿Ya terminó tu experimento? ¿Cómo está Killa?
— No exactamente, Bryce. Sucedió algo que está por revolverse.
— No me gusta cómo suena eso. ¿Qué ocurrió, Aitana?
Tana sacó el aire con brusquedad. No sabía que detestaba más, que le pidiera explicaciones como si fuese su hija y la estuviera a punto de regañarla o que le llamara "Aitana"
…
— No puedo ver más allá de mi nariz-se quejó Stiles con el celular en la mano, alumbrado su camino con la lámpara. Su brazo estaba extendido, el celular fuertemente apretado en sus dedos y lo movía para arriba y el suelo cada cierto tiempo.
— Yo estoy bien.-dijo Scott. Sus levemente brillando de rojo.
Stiles lo miro mal. — Yo no tengo unos lentes de visión nocturna, como tú. Soy humano.
— Aah, eso está discutible.-bromeó Scott
— Continúa, Scott. Continúa. Sólo si terminas con mi pie marcado en trasero no te quejes.
Scott rió.
Un poco de risa para lo que estaban haciendo estaba bien. Un poco para olvidar como el tiempo se les acababa para encontrarla y lo raro del envenenamiento.
Estaban en el bosque, más de las 10 de la noche y buscaban a una chica desaparecida. Dios, cavaba de notar lo mucho que parecía, no sólo a la vez que buscaron a Lydia, sino a la vez que decidieron internarse al bosque al buscar la mitad del cadáver de Laura Hale.
Esa noche lo cambio todo. Ahora de ser unos perdedores que apenas se hacían notar y tenía algo que hacer, eran buenos en el lacrosse, tenían novias y sus cuellos han estado en peligro más de una vez.
Suspiró mirando por todos lados. Ramas, árboles secos, algunos rotos. Era todo lo que veía.
Y el olor de Raven no lo había vuelto a percibir.
— ¿Vamos bien?-le preguntó Stiles, sacándolo de sus pensamientos.
— No lo sé. Perdí su rastro.
— ¡Pues encuéntralo de nuevo!-le instó- Cuando le hable a mi papá casi enloquecía. Ya sabía lo del envenenamiento y si antes tenía ciertas dudas de que alguien no sé la llevo, con eso prueba de que sí se la llevaron y quizás trataron de matarla.
— Eso es algo exagerado, ¿no crees? Que alguien trate de matarla.
— Scott, ¿dónde crees que pudo envenenarse de acónito y ricina? No son sustancias para nada comunes. Entraron de una manera y alguien debió de dárselas. A menos que la encontremos y diga que ellas las tomo por algo o estuvo en contacto en ellas porque hay acónito y ricina en su casa, es un intento de homicidio. Y eso a mi papá le molesta y mucho. No quiere tener otro caso que no puede resolver. Menos uno que no tenga nada que ver con el mundo sobrenatural.
— A excepción del acónito. ¿No te dijo nada sobre hombres lobos o eso?
— No. Si fuera mujer lobo ya lo hubieran notado en el hospital. ¿Recuerdas como Derek y Brett mostraron sus poderes cuando fueron envenenados por él? Aunque… no creo que debamos de quitar las alucinaciones. A nosotros nos dieron.
— Mmm.
— Deja el "mmm". Mejor ponte la camiseta en la nariz, huélela de nuevo y busca el rastro.
— Para ti es fácil decirlo cuando no tienes el trabajo de encontrar un olor que no hace nada más que desaparecer y aparecer cuando se le da la gana-le espetó Scott-Y, ¿sabes que es lo más raro? El olor en su ropa y su propio olor es raro. Parece que otro olor se pegara el suyo como una sanguijuela.
— Eso es imposible.
— No eres un hombre lobo como para aseverar eso.
Stiles lo miro fastidiado. — Sólo ponte la camiseta en la nariz y… aspira su olor. Y no me mires así, tú fuiste quien no quiso llamar a Liam para que nos ayudara a cubrir más terreno.
— Salió con Mason y no creo que debamos meternos con sus momentos después de que casi se arruina su relación. Y con Malia es más que suficiente.
— Bien. Camisa en nariz, ahora.
— Sabes que ya conozco su olor, así que…
— No lo obtuviste muy bien. Sé que tú nariz se confunde un poco por tantos olores que desprende, me lo dijiste cuando nos alejábamos del Jeep. Así que… camisa a nariz, ahora. Vamos Scott, no me regrese al auto por ella por nada.
Scott rodo los ojos y se pegó la blusa de tirantes (no tenía que pensar mucho para saber que la tenía debajo de la holgada) y aspiro el aroma de nuevo. Era una jodería tener que quitar todos los olores hasta encontrar el suyo. La blusa tenía sus emociones el olor extraño y el suyo, el cual parecía estar más tenue ahora.
Tensó los labios en una fina línea mientras se quitaba la camisa de la nariz de la nariz. Tenía el olor, pero no lo encontraba cerca.
Stiles no tuvo que preguntarle para saber que el olor tan raro le incomodaba. Continuaron caminando varios metros y cada vez que caminaban más a Stiles le daba la sensación de que se acercaban mucho al lago.
Miro arriba. Unas pocas nubes tapaban la luna y las estrellas pintaban todo el cielo.
Al bajar la mirada, la sensacion de decirle a Scott el otro nombre que creyó oír en los labios de su padre antes que suyo gritara, conteniendo parte de él, volvió.
Debía de decirle, aunque fuese un error y sólo remueva heridas viejas del pasado. Ella llevaba casi 7 años desaparecida, ya casi lo tenían superado… ¿para qué removerlo?
Tomo aire. ¿A quién engañaban? Ignorarlo no era tenerlo superado. No lo había superado en lo más mínimo, y quizás por eso sentía que la herida seria mayor.
— Scott-comenzó a decir. Se decidió, le diría.- Debo de…
Scott se detuvo y Stiles pasó de él.
— ¿Scott?-le preguntó dando vuelta para verlo. Scott tenía el rostro ladeado al lado izquierda o aún en la poca luz de su celular, veía como sus fosas nasales se movían.
— Creo que la encontré.-le dijo sin mirarlo
— ¿Qué? ¿Seguro?
Scott lo miro y pareciera que iba a responderle, pero su rostro volvió a ladearse al lado izquierdo y su expresión se vio asustada. Antes de siquiera pestañear, se fue corriendo al lado que su rostro miraba, pasando entre el espacio de dos árboles.
— ¡Scott, espera!-le gritó dirigiéndose a loa árboles, pero en lugar de saltar el espacio, él fue corriendo por un lado del mismo y, se detuvo.- ¡Qué lindo eres, Scotty! ¡No sé por dónde te fuiste!
— ¡Espérame ahí!-la voz de Scott resonó por un lugar del bosque hasta él.-¡La encontré, estoy a unos…! ¡Guau!- y se oyó una pequeña explosión.
— ¡Scott!-gritó y avanzó corrió por donde creyó que salió el gritó de Scott.
Corrió entre algunos árboles y casi se tropieza con algunas piedras y raíces que salían del suelo, cuando por fin vio a Scott a lo lejos, frente a un árbol y a unos cuantos pasos del lago, desacelero.
Él estaba arrodillado en el suelo y se había quitado su chamarra.
— Scott…-causó susurró acercándose rápido, pero sin correr.
— Yo… Stiles…
Camino un poco más rápido por la forma extraña en que pronunció su nombre; cómo si estuviese sorprendido de algo difícil de creer y quería que él lo viera para decirle si era verdadero o falso. Llegó a él y vio por fin lo que el cuerpo de Scott tapaba, pasos atrás sólo había visto una pequeña mata de cabellos castaños.
Sus ojos se abrieron y casi perdió el aire.
Ahí, enfrente de Scott estaba Raven, pero sangre y pequeñas gotas de roció cubrían su rostro. Bajo más la mirada y notó que el roció continuaba en su cuello, brazos y piernas, cubriendo mucho más uno de sus pies. En resumen, en cada parte de piel desnuda.
Y sí el roció en su piel desnuda no era de por si impresionante (nunca había visto que el roció se formara en la piel humana, no que recordara y lo creía imposible), en su brazo izquierdo habían líneas ensangrentadas como rasguños y la bata parecía estar sucia.
— ¿No es normal que el roció este así, verdad?-preguntó Scott en un hilo de voz. Lo miro a él y después a Raven. Decidió dejar de parecer tan absortó en lo que vio y se puso las pilas; la levantó un poco, dejándola sobre su trasero y evitando que se cayera con una mano en su espalda y Stiles camino más, se arrodillo del otro lado y le ayudo a ponerle su chamarra a la inconciente Raven.
Stiles noto algunas cosas mientras ayudaba a ponerle la chamarra: su cabello estaba húmedo, como si hace pocos minutos hubiera salido del lago, en su espalda había una línea rojiza, sus labios estaban ligeramente amoratados, cuando Scott metió su brazo izquierdo por la manga, toco la herida en su brazo y aún a la tenue luz de la luna y de su celular en el suelo, noto que efectivamente en su brazo habían rasguños de garras. Y, por último, las gotas estaban congeladas en su piel, por consiguiente, no eran de roció.
— No es roció. Estamos a casi 0 grados, Scott. Veo mi aliento. Debió de mojarse y al salir las gotas se congelaron. Por qué están congeladas, ¿verdad?
— Sí, a pesar de que la moví siguen pegadas a su piel.-dijo con mal noto-Debemos de llevárnosla, ya.-dijo Scott pasándole su chamarra por sus brazos y cerrando el cierre de forma rápida. Rodeo su espalda con el brazo que la sujetaba y luego pasó su otro brazo por sus piernas y se levantó, apoyando una de sus rodillas en el suelo para no caerse.-Esta muy fría, debemos de calentarla y llevarla con Deaton antes de que sea demasiado tarde.-indicó Scott comenzando a moverse.
La sangra del brazo de Raven le mancho las manos mientras le ponía la chamarra y la sangre en rostro humedecía su camisa.
— ¿No hay nadie más?-preguntó Stiles de forma rápida, avanzando para estar alado de él
— Sólo ella. ¡Hay que apresurarnos! Debemos de...
— Me adelantare para prender al auto-dijo Stiles interrumpiéndolo, corriendo y pasando él. Luego regreso sus pasos y al lugar donde antes estaba-¡Se me olvido mi celular!
Y volvió a correr, sin darse cuenta que su celular estaba iluminando el suelo y no en lugares correctos para que pudiera ver el camino.
Scott sacó todo el aire en sus pulmones y comenzó a caminar más rápido, con el peso de Raven sobre sus brazos y sintiendo como su piel pronto se mancharía con la sangre que traspasaba la bata a su chamarra.
Sus piernas —cayendo hacia abajo y moviéndose suavemente como un péndulo cada vez que caminaba—lo acariciaban de vez en cuando y la sangre se combinaba con su olor tan raro, que ahora tapaba el de su identidad.
Necesitaría minutos, quizás mucho más que eso, para poder saber cuál era el suyo. No por lo difícil que era reconocerlo, sino por la forma en la que el otro olor lo desconcentraba y llamaba la atención.
Primero había percibido tenuemente el olor extraño, y no estaba muy seguro de que lo había encontrado realmente, por eso su duda al decirle Stiles que creía haberlo olido; pero cuando oyó su pequeño murmullo de ayuda (pedía ayuda antes de volverse a desmayar), no le quedo duda y fue corriendo a ella. Lo primero que vio fue algo sorprendente. Sus ojos estaban brillando —igual que ahora— y veía como pequeños puntos de poder naranja volaban a su alrededor. Los puntos parecían tener la forma de las gotas del agua en su piel, y volaban y caían sobre su piel. En un punto vio que esos puntos anaranjados tomaban una forma sobre ella, más no pudo verla bien. Antes de eso la energía exploto en pequeños puntos, cayó sobre ella y desapareció.
Cuando corrió para arrodillarse alado de ella y ver si volvía a ver la energía del aura (igual como lo hizo una vez con Kira), pero nada. Sólo la veía a ella, herida, sangrando y con un olor a hombre lobo sobre ella y, por primera vez y por no más de 10 segundos, percibió su verdadero olor.
Después, el otro olor se pegó al de ella y ya no pudo percibirlo de nuevo.
Baja la mirada a ella un momento.
A pesar de que su cara y cuello manchados de sangre le hacía ver un poco como Carrie en el baile, se veía en paz.
— ¿Eres algo?
…
— ¿Seguirás siendo un mulo o por fin me hablaras?-le preguntó Rubí mientras caminaban por el bosque con las lámparas en sus manos.
Su abuela las tenía en la guantera y no sabía si creer que era muy precavida o de alguna forma su abuela previo que en un punto terminarían en el bosque después de las 10 de la noche. ¿O ella hace algo en el bosque después de las 10 de la noche?
Agitó la cabeza quitando la idea de su abuela en el bosque. Las ideas en su mente pasaban desde que se encontraba con un amante a sacrificaba bebes y se bañaba en su sangre.
— No ando mulo, sólo callado.-replicó Linus mirando por todos lados, apuntando la lámpara entre los árboles, evitando dejar el mayor espacio sin vigilar.
De vez en cuando sus labios formaban una pequeña mueca de incomodidad, sin embargo Rubí en ningún momento lo noto.
El camino al bosque fue tan seco, sólo hablaron para pedirse (Linus) y darse indicaciones (Rubí). Y cuando bajaron, al ver que el mapa que señalaba los pasos de Killa no mostraba nada nuevo —y después de una llamada rápida a su abuela— decidieron caminar por el bosque hasta el punto más próximo al que Killa debería de salir. A fin de cuentas, ése punto estaba al este del bosque.
Su abuela les dijo que cuando una de las espirales brillara más fuerte, significaba que estaban en uno de esos puntos de poder.
— Andas callado desde que subimos al auto, y eso desespera. Yo soy la que está apunto de un colapso, idiota y no hablarme ayuda de poco.
— Eres una dramática, ¿lo sabías?-le dijo.
— No soy dramática, sólo soy una mujer que detesta estar sintiendo el miedo y la desesperación.
— Tú más grande fobia es sentir miedo y desesperación.-masculló con un falso tono de interés.- Interesante, hermana.
Rubí lo miro y fulminó con la mirada. — Pendejo.
— Hace mucho que no te oía llamarme así.
— Creo que te llame así en el bar.
— ¿Sí? Mmm, no me acuerdo. Como te fuiste a minutos de decirte que dejaras seguir a David con su vida, y dejaras de arruinar sus relaciones, no preste mucha atención a tus palabras después de terminar de hablar. Sólo sé que te fuiste enojada.
Si las miradas mataran, seguramente Linus ahora estaria en el suelo sangrando. Rubí detesto que le recordara sus últimas palabras en el bar de Declyn y las que cruzaron en Monterey, como: "nos vemos luego", "no hagas cosas malas", "te llamare"; y, por supuesto, un muy rápido abrazo.
A Linus, la verdad, le gusta incomodarla, aunque muy bien podía estar comportándose como un imbécil en decir algo que a su hermana le incomodaba en un nuevo nivel, en lugar de ayudarla a encontrar la razón de porque era tan mala amiga (supo que estaba confundida desde que lo mando a callar antes de irse a bailar). Rubí nunca había sentido tanta incomodidad en su vida, ni siquiera cuando por accidente vio a Bianca y Abby haciéndolo, o algo así.
Un tenso silencio se estableció entre ellos y en los siguientes minutos sólo venían a su alrededor y Rubí miraba de reojo de vez en cuando el mapa, para luego —al no conseguir nada nuevo— doblarlo y ponerlo bajo su brazo.
— Y para tú información, no estuve callado todo el camino. –musitó Linus para romper el silencio.
— Hablarme para preguntarme si vas bien en el camino o el mapa ha cambiado no cuenta como una conversación, zoquete. –le dijo con voz sin ninguna emoción en particular.
Su voz de "ya me jodiste, no esperes que te hable bien".
— Y llamarme zoquete no aumenta tus posibilidades de entablar una.-aseguró Linus, exasperado.
Rubí rodo los ojos y abrió, una vez más, el raro mapa de su abuela. Lo sostuvo con su mano izquierda, agarrando lo más que podía con sus dedos para que pudiese mirarlo y con la derecha lo iluminó con la lámpara.
Sin dudas era un mapa raro, pero no se llevaba la corona de rareza en mapas. David hacia unos peores. Parecían más garabatos de un niño de dos años tratando de imitar a su hermana mayor cuando hace tarea, que un mapa de un hombre en sus veintes, recién convertido en detective y arriesga su pellejo en actos que se considerarían ilícitos.
Una sensación de culpa y malestar (no físico, sino emocional) se le instalo en el pecho.
En los últimos días había hecho un fantástico trabajo en ignorar lo que le dijo Linus cuando estaban sentados en los taburetes en el bar, en aquella oscura y silenciosa esquina. Esa era la razón por la cual podía seguir molestándolo con mensajes donde le hacia bullyng por tener trabajo de escritorio. Ahora, Linus tuvo que remover la mierda y no podía pensar en David, su mejor amigo, sin sentir culpa. Si, arruinaba sus citas, si, le metía ideas en la cabeza, pero, era su mejor amiga, ¿no? debía de protegerlo de devora hombres, ¿no?, el pequeño corazoncito de David era muy sensible y quería evitar que por una perra terminara bebiendo sin parar por 6 meses. Era una buena amiga por hacerlo, ¿no? ¡Dios! ¡Sí lo era, por qué carajo no se sentía bien!
Casi tropezó con una rama y Linus evito que besara el suelo agarrándola de la cintura, provocando que sus lámparas terminaran en el suelo y rondando poco menos de medio metro de ellos.
— ¿Qué rayos paso? ¿Estás bien?
— Si…-dijo no muy segura.-Sí, sí estoy bien-repuso más segura.-Me distraje un momento pensando en… ya sabes. Lo que estamos haciendo a ciegas.
Linus lo miro un momento y después fue a levantar las lámparas (terminaron cerca de un árbol) y uso ambas lámparas para iluminar el mapa. La luz también iluminó su rostro y Rubí vio en su mirada que no le creía completamente. — ¿Qué dice en mapa?-preguntó e internamente Rubí agradeció su silencio.
— Está cosa dice que acabamos de pasar por la última espiral de energía en la que Killa entró y no salió.-levantó el rostro y miro a todas partes, más sólo veía arboles.- Es un mierda tener que caminar a ciegas en el bosque.- doblo el mapa, lo puso bajo su brazo y le quito una de las lámparas a Linus. Comenzaron a caminar de nuevo.- Caminar, caminar y caminar hasta que la espiral donde debería de salir nuestra amiga se ilumine muy fuerte y ¿luego qué? Estar sentada sobre una roca a que se digne a aparecer.
— Bueno…-chilló Linus mirando el suelo iluminando por la luz de la lámpara.
— Pensabas qué haríamos eso, ¿verdad?
— Tenía la esperanza que para cuando llegáramos al bosque, Killa saliera del plano.-admitió Linus. En su voz se notaba la pena de admitir su falta de plan. Actuó impulsivo por la desesperación de estar sin hacer nada. Rubí lo sabía.
Linus era un hombre de acciones. No podía esperar sentado en un sillón, viendo la televisión y moviendo su pierna desesperado hasta tener informes de algo en lo que él podía ser de ayuda. Ni en sueños podía esperar a que la policía llamara diciendo que la encontraron o que murió congelada en el bosque.
Rubí se abrazó. La temperatura bajo mucho en la última hora y veía su aliento al hablar. ¿Ya estarían a 0 grados?
— ¡Con esa mujer nunca tengas esperanzas!-le dijo apretando bien el mapa bajo su brazo. Dios guarde si lo perdía…-Siempre les da la vuelta o se pone terca. Ahorita debe de estar en el Otro mundo, ahí de terca por… ¡algo! y no quiere salir porque le gusta más allá.
— Es un mundo oscuro, lleno de cortinas de neblina y «¡Oh!», más neblina en el suelo. –frunció el ceño-¿Por qué rayos le gustaría estar ahí?
— Le gustan las películas de Tim Burton y él tiene mundos oscuros. Quizás estar allá le hace sentir dentro de una película de Tim Burton.
— Créeme que no. No regresa por otra cosa.
— Mmm. ¿Quizás para no hacerle frente a lo que está por venir? ¿Te imaginas la forma en que reaccionara cuando vea que sus planes se fueron a la mierda?-rió
— No se han ido a la mierda, sólo hubo un desliz no planeado.
— Lo que digas, Linus. Lo que digas. Pero yo se lo advertí a Killa, de buenas a primeras no podía decidir estar lejos de Derek Hale. Si quería acercarse a Scott y Stiles, en un punto tendría que convivir con él y, bueno-miro el suelo chupándose el labio inferior.-y, lo admito: ella siendo atropellada por Derek en su primer día de escuela, no fue uno de los escenarios en mi mente del primer gran encuentro.
Derek bufó. En un momento así no necesitaba hablar de Derek y su sola existente relación en una fantasía con Killa. — Cambiemos de tema.-pidió Linus-Quiero saber algo que me incómoda. ¿Cómo sabías que Killa estaba en la bóveda de los Hale?
— Gracias a nuestra nueva habilidad.-respondió
Linus la tomo del brazo, deteniéndola. Rubí dio una media vuelta a su lado y lo miro. Las lámparas estaban abajo, señalando un poco a sus rostros, iluminándolos como estrellas. — ¿Qué quieres decir con eso?
— Estaba lavando unos platos cuando comencé a sentirme mal. Me maree, un sabor a sangre inundo mi boca y sentí calor. Cerré los ojos y cuando los abrí, ¡tararan tan tan!-exclamó levantando un poco los brazos al cielo.-Veía lo que ella veía. Debiste de ver oído su monologo consigo misma, fue divertido-comentó volviendo a caminar e iluminar el camino, dejando a Linus unos pocos segundos parado como tonto en el lugar- ¿Entonces si vamos a estar sentados hasta que aparezca o algo se mueva en el mapa?
La pregunta hizo reaccionar a Linus y corrió hacia su hermana, saltando una larga raíz con la que se topó.
— Rubí…-la llamó Linus caminando rápido para alcanzarla.
— Espero que no haya nadie cerca. No quiero que nos veamos como esos locos que esperan que aparezcan extraterrestres en el bosque.
— ¡Rubí!-le gritó y volvió a detenerla tomándole el brazo.
— ¡¿Qué?!-le gritó exasperada.
Su gritó fue tan chillón que fácilmente llegaba a la ciudad, haciendo ladrar a los perros.
Puso una mueca —la primera perceptible para Rubí—, apretó los labios y trato de quitar su expresión de molestia antes de que su hermana la notara.
Bajo la mirada.
— ¿Por qué hasta ahora me lo dices? ¿Porque hasta ahora me dices de la nueva consecuencia de su unión?-especificó
— Porque no se me hace algo importante de comentar. Sí, vi a través de sus ojos; sí, sentí sus síntomas y la escuche, pero puede ser algo de una vez o algo que pase cuando hay mucho estrés, frustración o ansiedad. Como cuando sentimos nuestras emociones. –y trato de seguir caminado, pero como todavía estaba la mano de Linus alrededor de su brazo, apretó los labios y lo miro mal.
— Mal ejemplo.-le dijo ignorando su mirada de: «suéltame, tonto»-La sientes todo el tiempo.
— Siento su vida. Siento como ella es mi ancla a este mundo y cada vez que muero, siento su calor y su piel atrayéndome de vuelta una y otra vez. Sí, Linus, se lo raro que se oyó-farfulló cerrando ligeramente los ojos. No debía de verlo para saber su expresión: ceño ligeramente fruncido con sorpresa-No importa.-tomo una bocanada de aire y continuó-: Yo siempre siento a Killa, Linus, y ella siempre me siente a mí, sin embargo, las emociones son una cosa distinta. Al inicio, no lo niego, las sentíamos todo el tiempo. Killa era una perra cuando yo lo era, me sentía enojada cuando ella se enojaba, tenía un horrible antojo de atascarme de helado de vainilla con Nutella encima al sentir su tristeza y ella sentía mi frustración en el sexo -hasta ahora, las últimas dos lo más raro de su unión, sorprendentemente- Y paso rápido. Después de un año sólo nos sentíamos en momentos de mucho estrés, frustración y ansiedad, y al revivir, por supuesto. Y, dado a lo que acaba de pasar, nuestra primera experiencia sintiendo las emociones de la otra y mi experiencia; nada dice que vea a través de ella todo el tiempo. Puede ser algo de vez en cuando. Algo cuando este enferma, adolorida, triste, ansiosa, estresada o frustrada. Sólo dos veces he visto a traves de ella, las dos veces algo la mataba a ella. Eso significa algo.
— Sí, tiene lógica, pero… Un momento.-casi gritó, levantando su mano libre como ademán de alto- ¿La segunda vez? ¿Cuándo fue la primera, Acacia?
— Vuelve a llamarme Acacia y te meteré un tacón de 12 centímetros por el ano.-lo amenazó; con sus ojos brillando por el fuego de su enojo.- Y, no, ¡no te diré cuando fue la primera vez! Ahora, suéltame y continuemos caminando o hare lo del tacón de todas formas.
Linus la miro un momento. La expresión de su hermana era dura, sus cejas casi se había unido por lo fruncido de su ceño y en su mirada estaba aquel brillo de asesina en serie que años atrás le enseño a callarse y no hacer nada que la molestara; si se podía, correr o ir a otra habitación.
Con no hablar con ella en el auto, dejando a la preocupación y miedo consumirla, al sacar lo de David y estar reclamándole sobre una cosa que acababa de descubrir, la fastidio tanto que era mejor tener cuidado.
La saltó cuando ella miro sus dedos y después a él por lo menos dos veces. Deslizó una mano por la ligera película de cabello en su cabeza y suspiró, y los dos al mismo tiempo comenzaron a caminar.
Continuaron caminando varios minutos, dieron un par de vueltas, Rubí continuó fijándose de vez en cuando en el mapa, iluminado los lugares alrededor y algunos arbustos verdes.
Estaban muy lejos, muy adentró en el bosque y comenzaba a creer que estaban por salir de los límites de Beacon Hills.
¿O estaban cerca de lago? Nunca supo exactamente donde estaba. Sólo fue una vez y no se metió.
— Llegamos.-anunció Rubí deteniéndose. Miraba el mapa.-Aquí es donde está la espiral donde debería de salir Killa.
Linus se detuvo y miro a todas partes con la ayuda de la lámpara. Estaban en un espacio casi pelado en árboles. Los arboles empezaban más allá y los rodeaban haciendo un circulo. El pasto estaba muy verde y pintaba todo el círculo que formaban los árboles y se dio cuenta que probablemente era la parte más verde que hasta ahora habían pisado.
— Asi que… ¿vamos a esperar a que salga?-le preguntó. Linus siguió su voz y se dio cuenta que estaba sentada a unos pocos metros, con la espalda recargada en el tronco de un árbol.
— ¿Qué más podemos hacer?
Rubí se encogió de hombros. — Espero que si aparezca por aquí y no decida salir por otra espiral del infierno.
— Saldrá por aquí.-aseguró Linus.
Rubí lo miro con una ceja arqueada.
— ¿Por qué tan seguro?
— Sólo lo sé.-se cruzó de brazos, mirando alrededor.
Apago la lámpara. No le veía la necesidad de tenerla prendida, como la de rubí que estaba en sus manos iluminando sus rodillas. Se movía un poco y la luz lo seguía, era un fastidio.
— ¿Cómo sólo sabías con las demás espirales?
Linus le clavó la mirada. — No te entiendo.
— Killa podía entrar o salir por cualquier espiral de poder, pero tú estabas muy seguro del orden. De que entraba y salía de espirales según el orden en el mapa. Estamos en está (y me siento loca por creer que aquí es un punto de poder), porque tú estás seguro de que entra y sale por un orden establecido. ¿Por qué lo estás, Linus?
— He espiado a Bianca y Abby. Yo fui quien le hablo por primera vez de las wiccas y tú, bueno, te enteraste por otras fuentes.-Rubí miro al pasto con un pequeña sonrisa dibujada en sus labios. En su mirada no había felicidad, sólo seriedad.- ¿No crees que aprendí más de una o dos cosas de las wiccas?
— Sí…-lo volvió a mirar.
Aún en la tenue oscuridad, en el pequeño claro donde estaban llegaba suficiente luz de luna para poder verse.
— Entonces confía en mí. Sé que en el mundo hay reglas naturales que no se pueden romper. Un orden en el poder y que en ciertos puntos hay poder que se puede aprovechar para la magia. Unos naturales, otros provocados indirectamente por ciertas acciones y todas tienen sus reglas. Y hay una regla de esos puntos de poder en un mismo espacio: si entras por uno, debes de salir por el más próximo y no puedes estar frente al primero sin pasar por el último primero. Ella aparecerá en éste. Es el último.
— Mmm.-los labios de Rubí se alargaron en un línea.-Para qué Killa necesita los libros de la abuela, si te tiene a ti. Eres todo un experto, Linus.
Linus entrecerró sus ojos. — ¿Debo de tomarme eso como sarcasmo?
— No. Pero lo siguiente que diré deberás de tomártelo como una ofensa.
— ¿Eh?
— Sé por qué la abuela te quiere en Beacon Hills, y para ser el perro guardián de Killa, no lo es. A ella le importa un pepinillo.
— Esa opción nunca estuvo sobre la mesa.-replicó Linus.
— Lo sé. Pero me gusta decirte perro.-le dijo entrecerrando los ojos con diversión.
Ese gesto no era de ella.
— Habla de una vez, Rubí. No me hagas enojar.
— Oh, qué lindo. ¿De verdad crees que me importa hacerte enojar?-le preguntó con sarcasmo.
— Rubí-la nombró con los dientes apretados.
No era buena idea hacerlo enojar con la marca de un Dios en su pecho. No solamente le arde como el infierno, sino que también lo descontrolaba y de alguna forma aumentaba sus poderes. Tal vez hasta causaba alucinaciones… agitó la cabeza quitando eso último. No quería pensar en cómo vio a Trevas sobre su auto, lloro sobre su volante después de golpearlo de desesperación y después recibió escucho la voz de la persona que menos quería oír.
Respiro con fuerza cuando sintió la marca arder. No estaba enojado, no estaba fastidiado ¿y ahora resulta que era suficiente para descontrolarlo?
Su día no podía ir peor.
— Explícate Rubí, por favor.-le pidió pasando una mano por su frente, tallándosela.
— No sé para qué te quiere la abuela en el pueblo.-admitió comenzando a arrancar pasto con los dedos.
— ¡¿Estás jodiéndome?!
— Nop.- dijo Rubí-Quiero fastidiarte un rato-rió
— ¡Rubí!
— No seas un bebé quejumbroso.-le espetó-La verdad es que creo que la abuela te quiere aquí para prepararte para algo, pero ignoro para qué.
— ¡Hasta yo sé eso!
Rubí apretó la mandíbula. No le gustó que le gritaran. Levantó su lámpara y agito su mano, moviendo la luz justo en la cara de Linus.
Linus gruñó, tapándose los ojos. La luz le provoco un dolorcito en los ojos y por unos segundos miro manchitas rojizas.
— ¡Aquí va otra cosa que te hará molestar! Tú y la abuela piensan igual.
— ¿Qué?
— Tienen una forma de pensar muy parecida, Linus. Tú y ella tienen otra cosa más en común, aunque te duela.
— No te entiendo.-le gruñó. El ardor en la marca comenzó a arderle de nuevo e hizo todo lo posible para no lanzar un gemido de dolor. -Linus la miro con ojos entrecerrados. — ¿Qué te hace pensar eso?
— Cosas que he notado.-dijo sin más Rubí- Ambos son impulsivos, ambos son unos caga palos con las personas que no les agradan. Siempre piensan que los planes de los demás son una estupidez, pero a diferencia de la abuela lo dejas para ti. Y, tienen las mismas ideas improvisadas.
— Número uno-levantó un dedo- Tú también eres una caga palo. Es cosa de familia y no de la paterna. 2: Tana no es impulsiva, es fría y firme en sus planes hasta la médula. Nunca da un paso en falso.
— Si es impulsiva. Pero no cómo tú, que haces cosas a lo pendejo. Ella hace cosas impulsivas planeándolas de una forma tan perfecta que sale todo como ella quiere, más no se detiene a pensar en las consecuencias.
— Yo no hago eso, así que elimínalo.-le instó.
— Nop. Impulsividad, sigue siendo impulsividad aunque la adornen con un genio tan en regla como el de Tana Wyatt.
— De acuerdo.-apretó la mandíbula.- Tres: no lo niego, si pienso que los planes de los demás son estúpidos.
— Ahí está…
— Y cuatro: ¿Qué quieres decir con lo de «tienen las mismas ideas improvisadas»?
— Nuestra abuela dijo que eras el novio de Killa. Cuando viniste, diciéndole pendejo a Derek sabiendo que está a centímetros de ti-su voz decía que el también lo era-, dijiste que lo eras. O te mando un mensaje, o de alguna forma piensan igual o se parecen más de lo que cualquier de los dos quiere admitir.
— O simplemente me conoce y sabe que mentira saldría de mis labios.-propuso Linus.
— Puede ser.-admitió Rubí-Puede que no.-se encogió de hombros-El punto es que tienen más parecido de lo que quieren admitir, aunque pongas esa cara, Linus. Abby puede tener un carácter más parecido a de ella, pero tú no te salvas de parecerte y entre más lo niegues, más evidente será. ¡Esa mirada!
— ¿Qué?-la miro.
— Esa mirada de «jodete mundo. Yo creeré lo que quiera creer» también la tiene la abuela y Abby, y la ponen cada vez que se sienten frustrados. Ahora que te diga esto te frustra.
— ¿Y si mejor nos quedamos callados?
— ¿Por qué? Me gusta la plática.-se inclinó hacia adelante, abrazándose las piernas.-Dime la verdad, ¿por qué dijiste que Killa es tú novia? ¿Paso algo últimamente que yo no sepa?
— Sabes bien que no.
— No, no lo sé. Sólo sé que vivimos en diferentes puntos del país y ni toda la comunicación que tenemos puede hacer que me digan absolutamente todo. Muy bien pudo pasar algo. Quizás no ahora, pero, ¿Qué de antes? Cuando yo aún no era amiga de Killa. Muchas noches se quedaron durmiendo al lado del otro. Un par me los encontré en la posición de la cucharita, restregándole tu cosa en el trasero. ¿De verdad nunca paso nada entre ustedes?
— Ella tenía 14, yo era un virgen sordo que con suerte puso un condón en un pepino en la clase de salud, y ni era mucha ayuda para saber cómo poner uno; y ella estaba lastimada de muchas maneras y yo también. Créeme; no estábamos en condiciones de hacer algo así. Y si alguna vez se me cruzo en la cabeza, lo empujaba fuera antes de prender el canal porno de los dos. Killa es como una hermana menor, la única que podre tener y proteger como hermano celoso de los buitres que quieran lastimarla. Lamentablemente con ustedes no puedo, ya que hacen su santa voluntad antes de que me entere y saben mejor que nadie como patearle las bolas a un hombre. O dejarle la cara desfigurada a una zorra. Mmm.-dijo pensativo-Más bien, yo sólo me preocupo por ustedes cuando creo que pueden matar a alguien.
— Excepto Itza; ella es un pan de Dios.
— Hmmm.-Linus negó-Después de lo que le hizo a aquella mujer jaguar que quiso la mata, lo dudó.
Rubí rio y asintió. Si, Itza podría ser la más tranquila, madura y voz de la razón, pero de que sabía defenderse, lo sabía y podría dar miedo.
— Y… sólo repetí la mentira que tú dijiste a aquel oficial meses atrás. ¿Quieres que te lo recuerdo?
— No… ya m acorde. Antes de ir al aeropuerto para estar con ustedes en Portland, si ya me acorde. No puedo creer que ese policía fuera después de que Abby derrumbo el caso contra nosotros. Y hablando de hermano sobreprotector, ¡ja! por eso dije que eras su novio y que estabas con ella esa noche. No era del todo mentira, de todas modos.-se encogió de hombros.
Linus puso una mueca.
— De verdad, Linus, esto es molesto. ¿Cuándo decidiste venir aquí para encontrar a Killa, pensaste que quizás no aparecería o fuiste impulsivo?
Fue impulsivo. No pensó mucho si la iba a encontrar o no, cuánto tiempo esperarían o si no era una pérdida de tiempo. Sólo quería hacer algo y no estar comiendo las uñas por la desesperación y sentirse inútil.
Abrió la boca para responderle, cuando cerró la boca. Había oído algo.
Se volteó y miro a un punto entre dos árboles.
— Linus…-Rubí se oía confundida.
— ¿Quién rayos está ahí?-espetó Linus al espacio entre los árboles, ignorando a su hermana. Nadie respondió ni apareció.-No soy idiota, oí las ramas rotas. Salgan ya.
Y un par de segundos después dos personas salieron entre los árboles, justo en el momento que creía Rubí que Linus estaba loco.
Eran dos chicos. Después cuando se acercaron más vio que era un chica y una chica: el alto, fornido y de cabello negro. Ella de cabello castaño, ojos del mismo color y también alta.
No pudo ver bien quiens eran, pero por la forma en que gruñó Linus, supo que los conocía.
