Capítulo 7.
Era bien entrada la mañana cuando se despertó. Miró a su alrededor, no estaba a su lado dormido ni parecía haber rastro de él en la habitación. Dolorida y aun cansada por el altercado de la madrugada, se levantó en dirección al baño para darse una buena ducha. Al salir se secó el pelo y se miró al espejo. Estaba horrible aun. Entre que llevaba noches sin dormir bien y que no comía lo suficiente desde hacía meses…suspiró apenada y de pronto un par de lágrimas se escaparon de sus ojos. Y fue entonces cuando volvió a arrepentirse de haberse ido de casa. Sin duda le causaría a él demasiados problemas como el de anoche y no quería por nada del mundo entorpecer su viaje. Salió de la habitación vestida y se dispuso a arreglar su mochila para marcharse. Y en aquel momento entró él…
-¿Lees la mente? Estaba a punto de decirte que nos vamos.-sonrió.
-Dirás que te vas, ¿no?-el pecoso la miró extrañado mientras cogía su bolsa de viaje.
-¿Acaso vas a quedarte aquí?-la de ojos verdes lo miró apenada.
-Me vuelvo a casa Ace…-le contestó con algún que otro titubeo.
-¿A Libertad?-ella asintió.
-Estoy entorpeciéndote el viaje y causándote problemas. No quiero que te retrases por mi culpa en lo que estés haciendo y tampoco quiero ser la niña pequeña en apuros que era y depender de ti siempre que necesite ayuda…me siento una enorme carga en tu barco. Lo mejor será que me vaya a casa y me olvide de tantas tonterías y sueños imposibles…-iba a salir de la habitación cuando el moreno la agarró del brazo.
-Me temo que no puedo dejarte marchar Neru…-la joven se mordió el labio y soltó un leve sollozo.-escucha ya soy perseguido, ya tengo una vida difícil incluso sin ti, y aunque el viaje me corra algo de prisa, no significa que no quiera vivir por el camino otras aventuras. Y encontrarte a ti ha sido una de ellas. Créeme que no me arrepiento de tenerte aquí. ¿Tener a mi familia cerca? Jamás…No me molesta, al contrario, tener compañía en el viaje es un lujo para cualquier pirata…Así que quédate conmigo porque no podía vivir con el remordimiento de dejarte marchar, y no me sentiría un auténtico hombre si no intentase cumplir tu sueño…-se giró para mirarla, ella hizo lo mismo.-y si te sirve de consuelo, intentaré enseñarte todo lo que sé para que puedas defenderte.-le sonrió amplio. A ella se le llenaron las mejillas de lágrimas y sin pensárselo dos veces se abalanzó hacia él para abrazarle.
-Ella me está buscando…no le importa que este viva o muerta…solo me quiere de vuelta como sea…estoy asustada…-confesó.
-He hecho algunas averiguaciones esta mañana por aquí y…cálmate primero si no, no te cuento nada…-Nerumi retiró todo rastro de lágrimas de sus ojos y lo miró expectante.- a ver…para empezar tienes recompensa y que la tengas ya significa que te van a perseguir cientos de caza recompensas. Seguramente en cuanto te fuiste la pusieron para asustarte y que volvieras a casa con el primer loco que lograse hacerse contigo. Pero, en la vida de un pirata y más si es importante, lo más lógico es tener recompensa así que no te asustes por eso aunque te resulte nuevo. Además hay otra pega por la cuál te buscan…
-¿Cuál?
-El abuelo…-un temblor frío le recorrió la espalda. Nerumi lo miró espantada. -Al día siguiente, dado que ibas a casarte, se presentó en Libertad y está al tanto de todos nuestros movimientos allí. Así que no debe extrañarte que la idea de la recompensa haya sido suya. La mía ha subido de forma considerable igualmente.
-¿Por qué mataste al capitán?
-Sí, y porque según el viejo te he secuestrado-soltó una carcajada. Nerumi miraba asombrada la facilidad que tenía para restarle importancia a aquellas cosas que a ella le parecían de una importancia crucial. Era como si todos aquellos impedimentos le hiciesen más agradable el viaje o más interesante la aventura.-pero no te preocupes-siguió-lo tengo todo controlado, aunque me temo que tenemos que irnos, al Log Pose le ha dado tiempo de cambiar la aguja. Bajemos a almorzar y vayámonos. Mientras más nos movamos, más tardaran en dar con nosotros.-le sonrió y salió de la habitación con su mochila al hombro. Nerumi sonrió. Aquel hombre le resulta realmente impresionante en todos los sentidos…
…
Al bajar lo encontró con una mesa llena de platos y la camarera de ojos violeta sirviéndole más.
-¡Al fin Nerumi! Te estaba esperando, siéntate vamos.-la joven dejó su mochila a un lado del asiento mientras miraba sorprendida la cantidad de comida puesta en la mesa.
-No hacía falta que me esperaras…-le contestó.-podrías haber empezado sin mí, no me importa.-sonrió.
-No estaría en mis modales empezar a almorzar solo cuando somos dos los que comemos. ¡Qué aproveche!-y con cuchillo y tenedor empezó a tragar como nunca. La camarera se acercó y le sirvió un plato.
-¿Veo que estás bien?
-Sí, muchísimas gracias por todo Yumi…-le sonrió. Al final aquella mujer no era tan superficial como cuando la vio por primera vez. Ahora le parecía una mujer con un gran corazón.
-El cliente es lo primero.-y se fue con una sonrisa a atender a otra mesa…
…
-¡Hasta la vista! ¡Tened cuidado!
-¡Adiós y gracias Yumi!-gritó la de ojos verdes mientras agitaba la mano. Atardecía.- ¡Oye!-se giró hacia él- No me contaste "qué tal" anoche con ella-se dirigió al moreno con una mirada acusadora. Ace la miró de reojo con el ceño fruncido.
-¿Anoche? Nada…
-No te hagas de rogar…-le chisto mientras le metía el dedo entre costilla y costilla.
-¡Aich! No seas bruta…no voy a contarte nada porque no pasó nada…-soltó con pesadez.
-¿Acaso no te llamaba la atención ni un poquito?-lo miraba desde su altura curiosa y con una cara bastante inocente. Él sonrió. Pero no soltaría prenda.
-La curiosidad mató al gato Neru, no tientes a la suerte.-la avisó.
-Vamos, si no quieres decir nada eso significa que pasó lo inevitable…
-Que pesada…-Nerumi le sacó la lengua.
-Eres arisco…
-Ya claro…anda ten cuidado no vayas a caerte al agua…-y era cierto, habían llegado al pequeño muelle donde el bote estaba anclado.-porque está claro que no iré a salvarte de nuevo.-Nerumi suspiró mientras se encaramaba al bote de un saltito.-Vámonos.
Volvieron a emprender el viaje por el mar hasta la siguiente isla a la que el Log Pose apuntaba. Incluso, les cogió la noche navegando.
-¿No estás cansado?-miró a Ace que se mantenía de pie mirando el horizonte.
-Un poco, pero de noche no puedo pararme, y ya nos hemos retrasado mucho.
-Exactamente, ¿Por qué tienes tanta prisa?
-Busco a alguien…-solo el fuego de los pies del muchacho alumbraban y pudo ver en su rostro una mueca de odio.
-¿A quién?
-Un pirata, estaba en mi tripulación bajo mi mando…
-¿Y por qué lo andas buscando?
-Mató a un amigo mío, a otro comandante de nuestra tripulación. Y es mi responsabilidad acabar con su vida…
-¿Lo buscas acaso por venganza?
-Más bien por traición y por hacer algo que en toda tripulación está prohibido, asesinar a un amigo por tu propia codicia y para conseguir poder.
-Eso es horrible…
-Exacto, y yo soy su comandante, así que es mi deber encontrarlo antes de que cause alguna desgracia. No me gustó que manchara el nombre de mi padre y se fuera sin más…
-¿Te refieres a Shirohige?
-Sí, me refiero a él…
-¿Y cuál es el nombre de ese pirata?
-Marshall D. Teach. Aunque últimamente se hace llamar Kurohige.
-Kurohige…-susurró-me suena mucho ese nombre…-Ace la miró alarmado.
-¿Lo has visto?
-No…-miraba las olas, pensativa-pero unos marines que estaban en mi cena de compromiso nombraron la existencia de un pirata que se hacía llamar así…y que por lo visto estaba reclutando una tripulación…-lo miró a él.
-¿Estás segura? ¿Te enteraste de cuál era el fin de reclutar a una tripulación?
-No,-negó.-a partir de ahí empezaron a hablar de lo desastrosa que estaba siendo esta era en el mar…
-Gracias,-sonrió-todo tipo de información es perfecta. Así acoto las posibilidades de dónde pueda estar.
-Es lo menos…no obstante, ¿estás seguro de que podrás con él? ¿No es un poco temerario por tu parte ir solo a buscarle? Si dicen que es peligroso será por algo.
-No me asusta, tampoco suelo dudar de mis capacidades.
-Está bien, solo…ten cuidado…-él pecoso alzó las cejas con sorpresa.
-¿Te preocupas por mi?
-Por quién si no…-sonrió mirando cómo se mecían las olas…
Era bastante temprano cuando Ace la llamó para que se despertara. Estaba segura de que había amanecido apenas un par de horas atrás.
-¿Qué…ocurre…?-lo miró con los ojos entrecerrados aun y una manta sobre los hombros.
-Estamos llegando.-le sonrió.-a lo lejos se alzaba una enorme isla invernal.
-¡¿Estás loco?-le gritó despertándose de golpe.- ¡No tengo ropa de invierno! Cómo vaya ahí moriré congelada.
-Pues compra.
-¡No tengo dinero!-el moreno resopló.
-Coge algo de lo que tengo guardado en la mochila… ¡pero no mucho! Hoy tenemos que dormir aquí…
-¿Y eso? ¿No has dormido esta noche?
-Apenas dos horas…-le sonrió.
-¿Por qué no me lo has dicho? ¿Podríamos habernos turnado?
-¿Y moverías el motor del bote a soplidos? Dudo que tengas tanta capacidad.-rió.
-¡Idiota! ¡Si lo sé ni me ofrezco!
Diez minutos más tarde, estaban dejando el bote en la playa helada de la isla. Nerumi tiritaba de frío y tenía la piel más azul que morena.
-Cr..cr…cr…eo..que…es…es…esta…iissla…no está…hab…habi…habitada…
-Jajaja que exagerada eres no hace tanto frío.-la muchacha se dio la vuelta poco a poco y vio como el moreno se había enfundado en abrigos en menos de un segundo.
-¡Gracias por ofrecerme algo a mí!-gritó. Ace le tendió la manta con que había dormido la noche anterior y se la echó por los hombros.-sigue sin ayudar…-tiritó.
-En cuanto lleguemos al pueblo te compras algo de ropa.
-¡ ¿Crees que existe un maldito pueblo en esta isla helada?-el pecoso volvió a soltar una carcajada.
-Sube anda.-le mostró su espalda, la muchacha lo miró raro.-con esas sandalias vas a helarte los pies, sube.-ella obedeció sin chistar.
Llevaban más de una hora andando y aun no había rastro de pueblo alguno. Sin embargo, les había cogido por el camino una fuerte nevada.
-Ace…-susurró la joven. El pecoso le había prestado su abrigo a aquellas alturas.-creo…que no voy a aguantar…
-Mientras no te duermas todo estará bien, Neru…tranquila…
-Ha empezado a nevar y hay partes de mi cuerpo que no me siento…-de pronto una fuerte ventisca le arrancó el sombrero de su sitio y cayó al suelo nevado. Sin embargo, él no estaba dispuesto a pararse con aquella nevada que caía.
-Ace…el sombrero…-susurró la joven mientras cerraba los ojos quedándose dormida.
-Tranquila…tu vida…es más importante…-se notó el pesar del moreno cuando vio como se cubría de nieve…sin embargo, en aquel momento, Ace dio dos pasos más y de pronto, cayó al suelo desplomado…
…
Sintió el ardor de una lumbre sobre sus mejillas, el frío había dejado de existir y notaba el calor de las mantas sobre su cuerpo. Poco a poco abrió los ojos y se llevó las manos a la cara para desperezarse.
-¿Ya estás despierta pequeña?-una mujer tejía al lado de la chimenea encendida. Nerumi se incorporó y observó la cogedora habitación femenina en la que se encontraba mientras se pasaba las manos por la cara para espabilarse.-es la habitación de mi hija-contestó la mujer que le sonrió.-mi marido y mis hijos os encontraron en mitad del camino tirados sobre la nieve…tendríais que tener cuidado, andar con esas ropas con esa nevada hubiese sido terrible pequeña…menos mal que dimos con vosotros.
-¿Y él?-preguntó Nerumi sentada sobre el colchón.
-Está durmiendo en la habitación de mi hijo como un bebé. Pareciese que lleve semanas sin pegar ojo ese joven…-volvió a sonreír.
-Muchísimas gracias por habernos ayudado…Me llamo Nerumi. Nerumi D. Mero.
-Mi nombre es Reiko.-la mujer se incorporó y fue en dirección a la puerta.-voy a traerte una sopa caliente Nerumi.
-No se preocupe, no hace falta que me la traiga, puedo levantarme.-salió de entre las sábanas para poner los pies en el suelo.
-Necesitas descansar.
-Lo sé, pero déjeme devolverle el favor. Si no llega a ser por su marido, Ace y yo…
-Está bien…-la interrumpió. -veamos cómo se maneja una jovencita de hoy en la cocina.- La de ojos verdes se incorporó definitivamente. Fue en ese momento cuando se percató de su ropa. Llevaba un vestido azul azafata con pequeños lunares de muchos colores.
-Oh vaya…Reiko-san…es precioso.
-Me alegra que te guste, pertenecía a mi juventud, recuerdo que con ese vestido...
Media hora más tarde ambas disfrutaban de una rica sopa de verduras caliente en la mesa mientras fuera la nevada parecía no cesar.
-¿Así que tiene hijos?
-Sí, mis dos pequeños, un chico y una chica. Aunque viene otro de camino.-fue entonces cuando Nerumi se fijó en el enorme vientre de Reiko.
-¿Tres? Es maravilloso.-se llevó la cuchara llena de sopa caliente a la boca.-uno de mis sueños siempre ha sido ser madre.
-Dar la vida es la mayor dicha que puede existir para una mujer.-Nerumi sonrió.
-Mi madre también solía decirlo…si hubiese sido por ella habría tenido como mínimo una docena jaja.
-Si tu madre pensaba eso sería maravillosa.-rió-Aunque,-la miró didáctica-que sepas que tener hijos no es algo que te de una completa felicidad. Solo es así si el padre de esos niños es el hombre al que amas…
-Su marido es muy afortunado entonces.
-¡Oh! Eso pregúntaselo a él cuando vuelva jajaja.-Nerumi rió.
-¿Y cómo se llaman sus hijos? ¿Qué edades tienen?-preguntó con curiosidad, había cogido bastante confianza con aquella mujer como para poder preguntarle cualquier cosa. Y eso que solo la conocía de hacia cuestión de una o dos horas.
-La mayor es mi hija Lyly, tiene 10 años, el pequeño es el niño, se llama Goro igual que su padre y tiene los 7 recién cumplidos. Aunque están en casa de su abuela y no creo que vuelvan hasta que no cese la nevada…-ambas mujeres miraron a través de la ventana como la tormenta de nieve parecía rugir con fuerza…
Ace estuvo prácticamente toda la tarde durmiendo, incluso la nevada había cedido su paso al cielo gris y el marido y los pequeños de Reiko habían llegado a casa.
-¡¿Del East Blue?-la pequeña Lyly la miró sorprendidísima.- ¡Eso está realmente lejos!
-Sí, la verdad es que sí.-Nerumi sonrió mientras recogía la mesa de la cena.
-Mamá aun no me has explicado que hace ese pirata durmiendo en mi cama…-Goro secaba los platos con cara de pocos amigos.
-Deja de quejarte hijo, son nuestros invitados. Trátalos bien…-suspiró al ver como el pequeño parecía relajar sus facciones- ¿Por qué no vas fuera con tu padre y lo ayudas a traer leña para la chimenea?-el pequeño sonrió cuando su madre le revolvió el pelo. Luego simplemente salió por la puerta.
-Voy a recoger lo que queda en el salón mamá.- Lyly salió igual de la cocina.
Y fue en aquel momento cuando el pecoso hizo acto de presencia en la cocina. Miró el ambiente extrañado y somnoliento.
-Eeem…Neru, ¿dónde diantres estamos?-la de ojos verdes se acercó con una sonrisa reconfortante. Lyly, que había regresado, miraba al pirata, extasiada y Reiko con una enorme sonrisa.
-¿Estás bien?-Nerumi le rozó el brazo y el pecoso sintió un escalofrío con aquel contacto.
-Sí…aunque aún tengo bastante frío…-contestó suponiendo el porqué de aquel repentino temblor.
-Le informo joven que está en mi casa.-Ace dirigió la vista hacia Reiko que había interrumpido una escena de lo más interesante según su punto de vista. El moreno enseguida se inclinó para ofrecerle sus respetos.
-Muchísimas gracias por salvarnos la vida.-volvió a su lugar, pasados unos segundos.
-Tranquilo, tranquilo, no es nada.-le tendió una taza de chocolate.-ten, recuperarás las fuerzas enseguida.
-Es usted demasiado amable señora…
-Reiko. Y no deberías de darme las gracias a mí, es mi marido el que os salvó de la nevada.
-Muchísimas gracias de nuevo.-sonrió.
-¡Oooii!-de pronto Lyly, que había vuelto a salir, entró como un torbellino en la cocina y le tendió al pirata su preciado…
-¡Mi sombrero!-el pecoso lo cogió emocionado y se lo colocó.- ¡Muchísimas gracias!-le dedicó una enorme sonrisa y a la pequeña se le subieron los colores.
-¡De nada! Mi nombre es Lyly-le tendió una mano que él estrechó con gusto.
-Y yo soy Ace, encantado. Ella es Nerumi-la señaló.
-Ya la conocía.-rió. Luego empezó a mirarlos a uno y a otro con una sonrisa pícara. Y en la habitación se creó un silencio tenso.-Así que ustedes…-soltó de repente la pequeña.
-¡No es lo que piensas!-ambos alzaron las manos alterados y se le subieron los colores a las mejillas. Reiko rió.
-Lyly dile a tu hermano que entre y os vais ya a la cama anda es tarde cielo…
-Voy mamá.-la pequeña salió de la cocina y Reiko miró a la pareja.
-Chicos, ¿os apetece salir esta noche? ¿O preferís estar en el salón con la chimenea, hablando y escuchando música?
-Pues, para el estado en que Ace se encuentra, el plan B estará bien.
-¡Oi! ¡Que estoy perfectamente!-se quejó. Pero de pronto, un estornudo y un nuevo escalofrío.-me apunto al plan B…-ambas mujeres rieron.
Y llegó la noche…los pequeños se fueron a la cama mientras que Ace, Neru, Reiko y su marido Goro, compartían una agradable velada con alcohol de por medio, algo de música y el fuego de la lumbre…
-Gracias a Dios que no pisaste el altar te hubieses arrepentido muchísimo…
-Eso pensaba yo mientras más se acercaba el momento, y con este en prisión.-Nerumi lo señaló con una sonrisa.
-No tengo la culpa de quedarme durmiendo aquí y allá en los momentos cruciales Neru…-el pecoso la miró con cara de pocos amigos y Reiko soltó una enorme carcajada.
-Es una alegría que existan piratas como vosotros…Los que quedan no van más allá de sus propios intereses, no hay muchos que tengan un poco de corazón en el mundo…
-Tampoco es así, no me bajéis mi reputación de hombre peligroso. Yo no me considero un pirata que tenga corazón, prefiero dejarle el tema de los amoríos y corazones a las mujeres.-contestó Ace bebiendo de su jarra de cerveza.
-¡Estoy totalmente de acuerdo contigo jovencito!-Goro sonrió y bebió de la suya.
-Como digáis, pero formar una familia no es algo que concierne solo a las mujeres y ahí entra el tema del corazón-respondió Reiko resuelta.
-Tener una familia…no te hace libre.-objetó el pecoso que volvió a beber de su jarra el líquido alcohólico que contenía.
-Pero incluso el hombre más libre del mundo se enamoró.-le contestó Nerumi a un sorprendido Ace que casi se atraganta con el alcohol que estaba bebiendo.
-¿Te refieres a Gol D. Roger?-preguntó Goro. Nerumi asintió.-yo viví en la última etapa de su Era, y no sé qué pensará el resto del mundo pero yo creo que fue un gran hombre…-Ace alzó la vista y miró sorprendido la afirmación de aquel hombre que lo había acogido en su casa.
-Estoy totalmente de acuerdo.-contestó Reiko. A Ace le empezó a temblar la mano con la que agarraba su jarra. Nerumi lo miró de reojo con preocupación, pero antes de que pudiera preguntarle cualquier cosa, el moreno habló…
-¿Y…y si ese pirata…hubiese…hubiese tenido un hijo…antes de morir…?-preguntó tartamudeando y con la expresión del rostro desencajada. No sabía bien si de rabia, de frustración o de dolor…pero tenía que preguntarlo…aquellas personas hablaban de su padre biológico de una manera distinta y quería saber sus respuestas a aquella pregunta que siempre tanto daño le hizo… Por un instante los tres presentes miraron sorprendidos a Ace que había pronunciado aquella frase con la voz temblorosa del mundo. Reiko sonrió-¿Qué…pensarían?-increpó cuando se sintió terriblemente observando.
-Que fue afortunado-Ace alzó la vista sorprendido. Más aun cuando Reiko hablaba con una sonrisa sincera en los labios.-porque nació del amor puro entre dos personas…y aunque su legado, o el futuro que tuviese ese niño fuesen difíciles, siempre tendría que agradecer al ser que le dio la vida…Roger hizo cosas terribles como pirata, pero creía en la libertad de las personas, creía en un mundo donde no existiese malos o buenos, marines o piratas…sino personas que luchan por salvar y ayudar a las que más quieren en este mundo, a sus amigos, a su familia…estoy segura de que amaba a esa mujer y estoy segura de que hubiese adorado a su hijo…-de pronto ante aquellas últimas palabras a Ace se le hizo un nudo en la garganta. Recordó a la perfección el momento en el que habló sobre su padre con Elizabeth, Dadan, o su abuelo de niño…el momento en el que Shirohige lo invitó a su barco y lo llamó hijo…
Poco a poco y sin mencionar ningún tipo de palabra, se incorporó del suelo con la mirada fija en la alfombra, ensombrecida por su propio flequillo. Sin decir nada, salió del salón y se dirigió hacia la puerta de la calle para salir. Reiko y Goro le prestaron atención con una sonrisa, mientras que Nerumi observó preocupada su actitud.
-Ace…-susurró la joven mientras miraba la puerta por la que instantes antes había pasado el pecoso.
-Bueno, será mejor que nos vayamos a la cama, ¿no te parece?-Goro interrumpió el pequeño instante de silencio y Reiko asintió para luego incorporarse. Goro salió del salón.
-Nerumi, nos vamos a dormir, mañana nos vemos para desayunar. Aunque si necesitas lo que sea ya sabes dónde estoy puedes despertarme a cualquier hora de la noche sin problemas.-le sonrió.
-Claro Reiko…Gracias-la preocupación y el desconcierto eran palpables en el tono de voz y en el rostro de la joven.
-Quizás si vas, puedas ayudarle…-terminó por decir la futura mamá para salir igualmente de la sala. En el entorno, las velas y la chimenea seguían encendidas y el hilo de música suave continuaba sonando.
Se incorporó con lentitud, se adentró en el pasillo hasta llegar a la puerta que daba a la calle, la abrió y salió. Fuera, el frío helaba hasta al más fuerte de los hombres y del cielo, caían unos copos de nieve fina que embellecían el paisaje a cada momento.
Lo encontró allí, sentado en los escalones del porche de la casa con la mirada perdida en la blancura del suelo y en la oscuridad de la noche. Estaba triste y aquella desazón de su corazón se contagiaba…Bajó los escalones poco a poco y pisó la nieve con sus sandalias, para luego agacharse y quedarse frente a él…sin pensárselo dos veces le acarició el brazo que mantenía apoyado sobre las rodillas, ante el contacto suave y delicado Ace alzó la vista afligido y comprobó la preocupación que había en los ojos verdes de la joven.
-Vas a helarte con ese calzado Nerumi, vuelve dentro…-le murmuró derrotado.
-No…-le susurró ella, parecía evitar que cualquiera los oyera. Ace calló y la miró a los ojos. De pronto, su corazón volvió a latir con fuerza y un vuelco le sobresaltó el alma. Ella continuaba con aquel roce sobre su brazo. Y como acto reflejo a aquella mirada tan in intensa, le apartó la vista.- ¿Qué ocurre…?-hablaba con suavidad.
-Nada que debas saber.-su tono de voz serio sorprendió a la muchacha. Por nada del mundo quería involucrarla en sus problemas o en sus frustraciones.
-Entiendo…-suspiró ella apartando el contacto suave sobre el brazo del pecoso.-estás en tu derecho de no contármelo…pero si me dices porque estas así quizás te sientas mejor…y tal vez pueda ayudarte…-insistió con una sonrisa que pretendía trasmitirle confianza. Pero tan solo obtuvo silencio y un enorme suspiro cansado del pecoso.
-Quiero estar solo Nerumi...-terminó por decir. Sabía que cada vez estaba siendo más arisco con ella sin proponérselo y se sintió despreciable por tratarla así cuando solo pretendía ayudarlo.
Al ver aquella falta de tacto, la de ojos verdes se incorporó y se introdujo en la casa…Y entonces a él le sobrevino un horrible sentimiento. Un sentimiento que odiaba tener y el cual no se perdonaba nunca. El remordimiento. En cuanto Nerumi cruzó el umbral chistó con la lengua enfadado consigo mismo.
-Mierda…-susurró histérico y culpable para después ponerse en pie y darle una buena patada a la nieve bajo sus pies. Seguidamente, entró en la casa sin pensárselo dos veces y fue directo al salón, allí la encontró sentada en la amplia alfombra observando el fuego de la chimenea con la mirada perdida y la tristeza en sus labios.
-Nerumi…-la nombró.
-Solo quería ayudarte…-escondió la cabeza entre sus brazos y sus rodillas. Su voz desgarrada y triste se le clavaba como un puñal en el alma haciéndole sentir más horrible aun.-desde que salimos solo te he dado problemas…entiendo que no quieras contarme algunas cosas pero…-hizo una leve pausa para recomponerse-siento que…
-No…-la interrumpió.-ni se te ocurra pensar que estoy enfadado contigo o pedirme disculpas.-se sentó sobre la alfombra a su lado y apoyó la espalda en el amplio sofá de detrás. -Lo siento he sido demasiado brusco…-la joven alzó el rostro y lo miró aun con la maldita preocupación el rostro. Y él no pudo más que suspirar para dar paso a un extraño silencio en el que Nerumi volvió a llevar la frente a sus rodillas…
Muy a su pesar era la hora de contárselo. Por mucho miedo que le diese su respuesta, su reacción, no había vuelta atrás…Tenía que ser sincero con ella y lo mejor era empezar en ese punto tan doloroso para él…
-Perdóname a mí por mi estúpido comportamiento…-rompió el silencio susurrando aquello con una sonrisa amarga.-Pero no quiero…-calló para morderse la lengua. Jamás se le dio bien hacer confesiones y menos de aquel tipo.
Nerumi alzó el rostro un poquito para observarlo. Se mordió el labio, nerviosa, aunque intentaba aparentar tranquilidad.
-No te preocupes…-cambió su postura sobre la alfombra para poder, de nuevo, rozar el brazo de aquel hombre que tenía delante.
Y enseguida Ace lo sintió. Nada más el contacto. Otro maldito escalofrío le recorrió la espalda de punta a punta. Tuvo que cerrar los ojos un instante con fuerza para que no se le notara el temblor.
-Sé que no lo has hecho con mala intención…-de nuevo abrió los ojos y observó en Nerumi aquella sonrisa tranquilizadora en medio un rostro que seguía delatando desasosiego.
-Ya pero…-le cortó mientras se atrevía a coger un rizo castaño y dorado entre sus dedos.-no sé cual será tu reacción si te lo digo, y para ser sincero es algo que me aterra…-hablaba sin pensar casi. Los ojos de aquella mujer a la luz de las velas lo hipnotizaban.
-Confía en mí…por favor…-lo miró casi suplicante pero con endereza. Él se mordió el labio inferior y de nuevo ese vuelco al mirarla a los ojos, ¿qué demonios le pasaba últimamente?
-Confío en ti pero no debería contártelo. No es plato de buen gusto y no puede saberlo nadie…no es algo de lo que me sienta…orgulloso…
-Pero estoy aquí, no te preocupes…sea lo que sea todo saldrá bien…-volvió a sonreír sincera para reconfortarlo. El moreno suspiró y la miró entristecido. Soltó el mechón de pelo que se deslizaba por sus dedos para agarrar con fuerza aquella mano que ella tenía sobre su antebrazo. Luego suspiro.
Era el momento. Ya no había marcha atrás. Había sido totalmente vencido sin siquiera proponérselo.
-Está bien…-se rindió. Pero antes de contestar, la música suave inundó la habitación. Ante la expectación de la muchacha frente a él, titubeó…-Nerumi, es sobre mi familia…sobre alguien muy cercano a mi familia…-la de ojos verdes lo escuchaba con atención-verás…mi padre…mi padre biológico es…
...
Aquí el capítulo 7! Espero que les guste! :D
