CAPÍTULO 7

El beso duró unos instantes. Los labios de Sachiko se liberaron de sus iguales en segundos. Fue dulce, corto, pero aún así intenso y significativo. A la chica no le dio tiempo de cerrar los ojos o empujar a Madoka para quitárselo de encima. Vio cómo se volvió a erguir y abrió sus ojos al mundo y a ella.

Tenía que decir algo. No podía quedarse ahí parada mirándolo mientras su mano aún agarraba su brazo derecho. Él esperaba una respuesta, y si no hacía o decía nada, significaría que no lo rechazaba. Pero lo único que se volvía a repetir en su mente una y otra vez era esa tremenda e increíble sensación de ser besada por primera vez, y de lo que bien que la había hecho sentir. No se formaba en su mente ningún diálogo o reacción.

-¡Madoka!

La mano que la sujetaba liberó su brazo. Ya no sintió esa segura y cálida presión. Los dos se giraron para ver quién era la voz. Pero ya lo sabían antes incluso de mirarla. Ahí estaba Natsumi, con el rostro lleno de lágrimas y el corazón roto.

Madoka empezó caminar hacia ella con rapidez.

-Natsumi yo…

No le dio tiempo a seguir la frase.

-¡Sabía que tenía razón! ¡La quieres!

Madoka se inclinó hacia ella, y le cogió de la mano con suavidad.

-No es verdad. No la quiero. Y ella no me quiere a mí.

Algo hizo clic en la mente de Sachiko. Estaba mintiendo. Él la quería, la deseaba… Y ella también lo quería y deseaba a él. Parecía por un momento, tras ese beso, que todo parecía poder funcionar y que iba a ser perfecto, bonito y feliz, cómo siempre había querido. Se habían estado mintiendo todo este tiempo, y ahora que habían demostrado sus sentimientos y los habían dejado flotar en el aire, no iban a poder recogerlos y meterlos en sus corazones. El de Madoka estaba lleno de mentiras, al igual que el suyo, y guardaba los falsos sentimientos hacia alguien que sí sentía y amaba con verdad. Pero había espacio de sobra para albergar los nuevos y puros, así cómo había tiempo para expulsar los falsos y llenos de mentiras.

Natsumi estaba gritando como una loca. No hacía caso al tono reconciliador y pacífico de Madoka.

-Deja de mentir.

Las palabras salieron solas de su boca. No lo pudo evitar. Él y ella se giraron para mirarla. Cada uno con un gesto diferente.

-No la amas, Madoka. Tú me quieres a mí, y yo a ti. Dejemos de mentir.

Entonces se hizo el silencio. Sólo los sollozos de Natsumi se oían.

-Está bien. Dejemos de mentir-dijo Madoka con seguridad-. Natsumi, ella tiene razón. La quiero… Siento mucho haberte hecho daño, no te lo merecías.

Natsumi negó con la cabeza, y comenzó a llorar con más fuerza aún. Entonces, sin decir nada, salió corriendo. Madoka miró a Sachiko durante unos segundos con un gesto indescifrable y después se fue él también.

Sachiko se quedó sola. Mirando hacia delante, dónde había roto una relación y dos corazones. ¿Podía volver atrás?... ¿Querría volver atrás?

Se sentó en el banco, dónde todavía reposaba su caja del almuerzo, y empezó a reflexionar sobre lo que había pasado. La había liado. Bastante. Ahora la gente tendría un buen motivo para murmurar y cotillear sobre ella. Se rió ante esta idea. Al final había algo de verdad en lo que comentaban sobre Sachiko: había roto una relación y le había hecho daño a Natsumi. Mañana sí sentiría un merecido acoso y rechazo de parte de sus compañeros, de eso no le cabía duda.

Pero había merecido la pena. Se sentía libre. Y de hecho, había liberado a dos personas más. A un chico y una chica dentro de una relación fingida. ¿Si sus compañeros supieran esto último cambiarían de idea respecto a ella? Además, no había empezado a salir con alguien que no amaba. Ella no le había mentido y le había hecho daño de esa manera. Había ocultado sus sentimientos, al igual que Madoka, pero no había comenzado una relación por puro despecho y celos. Por si eso no fuera poco, Natsumi al parecer conocía los verdaderos sentimientos de Madoka, y aún así había seguido saliendo con él. Pero claro, ¿quién iba a decirles eso? No Natsumi, desde luego.

Esperó a que Madoka volviera para poder hablar con él. Pero no volvió. Así que durante Educación Física, que afortunadamente tocaba ese día, entró en el aula y cogió sus cosas para irse. No tenía fuerzas para enfrentarse al resto de la jornada con personas que la despreciaban. Salió del instituto con cuidado de que no la viera nadie, y empezó a caminar hacia su cafetería preferida. Si volvía a casa, su madre empezaría a interrogarla sobre por qué estaba tan pronto allí, y no tenía ganas de tener esa conversación.

Se quedaría dentro de la cafetería tomándose un batido y un sándwich mientras reflexionaba sobre qué hacer.

Había dos cosas. Para empezar, no se había quedado parada y congelada cómo siempre hace cuando pasa algo que la supera. De eso podía sentirse satisfecha. Se prometió una vez que no iba a volver a pasar, y que no iba a actuar como una niña indefensa. Y por fin había cumplido esa promesa. Había sido madura (aunque al final) y había tomado las riendas de la situación, enfrentándose a Madoka y a Natsumi con la verdad.

La otra certeza es que Madoka y ella por fin se habían confesado como era debido. No en las mejores condiciones. Pero era un paso muy grande. Y, en teoría, aunque Madoka se fue corriendo detrás de Natsumi, ¿no sería lo normal empezar una relación? No es lo ideal después de una ruptura y una situación así, pero… ¿Qué iban a hacer? ¿Esperar a qué Natsumi lo superara o a qué cesaran los rumores? No estaría bien después de esperar tanto tiempo y de haber pasado por tantas cosas… Puede que Sachiko fuera una insensible por pensar así, pero bastante tiempo habían perdido ya. Aunque si eso era lo que Madoka quería, ella lo aceptaría.

Ahora, la duda era si debía hablar o no con Natsumi. Antes de que ella empezara a salir con Madoka, se llevaban bien. Daba igual que fuera por puro interés hacia él, ellas dos eran amigas y compañeras. Y aunque ése no fuera el caso, ¿no debía dar un paso y disculparse con ella? Y Natsumi también tendría que pedirle disculpas por haberla tratado así…

Su móvil empezó a sonar indicando una llamada cuando estaba por la mitad de su batido. Tragó rápidamente y contestó sin mirar ni siquiera quién la contactaba.

-¿Sachiko?

-Sí.

-Lo siento.

Madoka sonaba serio, y estaba exponiendo su lado serio al 100%. Bueno, de hecho lo había estado haciendo durante todo ese día. A Sachiko siempre le había gustado, era maduro, sincero y responsable. Pero amaba todos y cada uno de los factores que le hacían ser él, y no sólo ese lado de su personalidad.

Sin embargo, empezó a ponerse nerviosa y a temer lo peor. Ese «lo siento» había sido por todo lo que había pasado, ¿verdad? ¿Y si lo que venía a continuación era rechazo, todo lo contrario de lo que había pensado antes? ¿Y si Madoka resultaba ser cómo siempre había sido, un ligón y un rompecorazones?

-¿Por qué lo sientes?

No puedo evitar preguntarlo.

-Porque todo haya salido de esta manera. Yo he tenido la mayor parte de culpa en esto. Por eso lo siento.

Sachiko casi suspira aliviada.

-Bueno, es verdad. Tienes mucha culpa en lo que ha pasado. Pero todos deberíamos disculparnos por lo que nos corresponde. Y yo… Yo… Siento haber sido tan poco sincera y haberte hecho daño durante todo este tiempo.

-Y yo siento el haberte llevado al límite. He sido un idiota… También me he disculpado con Natsumi, y he estado hablando con ella durante un rato.

¿Por eso no había vuelto con Sachiko?

-Me ha costado bastante hacerle comprender que tú no tenías nada que ver en todo esto y que yo he sido el que ha provocado la situación. Pero al final me ha prometido que pararía los cotilleos sobre ti y también se ha disculpado de su parte por lo que había hecho.

Al final, habían manejado la situación de manera madura e inteligente. Las heridas estaban ahí, recientes y aún dolorosas, pero con el tiempo y con una cura adecuada, sanarían.

Sachiko miró a través de los cristales del establecimiento. Empezaba a anochecer, y el cielo se había teñido de los colores del atardecer. Naranjas, violetas y un poco de azul por aquí y allá.

-¿Podemos vernos ahora?

-Sí. ¿Dónde estás?

-En la cafetería.

-Vale, voy para allá.

-No hace fal…

Había colgado el móvil. Le iba a decir que no era necesario que viniera aquí, ella podía moverse hasta dónde estaba él. Suspiró con una sonrisa en la boca. Mira que era impulsivo…

Se levantó para pagar y cogió sus cosas.

No pasaron más de dos minutos para que Sachiko lo viera corriendo hacia ella por la calle. Sintió un nudo en el estómago de la emoción y sus mejillas se sonrojaron. Ahí iba el chico al que quería con toda su alma. El que la había enamorado, manipulado, cuidado y mentido. Todo a la misma vez. Nadie es perfecto. Y él, con su fachada atractiva y hermosa, lo parecía en un primer vistazo. Pero tenía defectos, al igual que ella y que todo el mundo.

Aprenderían a quererse por todo lo que representaban, y cuando él llegó a esta ella y se fundieron en un abrazo, supo que podrían hacerlo juntos.

FIN