Aviso: Harry Potter pertenece a J. K. Rowling.
Actividad sin fin de lucro.
Advertencia: Contenido para adultos, se sugiere discreción. Incluye lenguaje fuerte, violencia, sexo non/con, dub/con, con.
Lea bajo su propio riesgo.
THE WAR OF
HERMIONE GRANGER
Por
The Fox Lady
Parte cuatro
Someone Out There
Capítulo
1
* * * If a great wave shall fall
* * * It would fall upon us all
Es más de medianoche cuando al fin Ephram Rookwood cede a la tortura y confiesa. Sé que dice la verdad: lo testeo con unas gotas Veritaserum que Draco me pasa al final. Pero sus palabras me dejan boquiabierta y no hablo hasta que, tras dejar el sangriento despojo de mortífago, Draco y yo nos sentamos afuera de Blackgate, con una lata de bebida para los dos compartida, comprada en una de esas máquinas expendedoras muggles que para mi sorpresa Draco sabe manejar.
Es increíble.
- Una vez alguien dijo… que el lugar más seguro aparte de Gringotts para ocultar algo, era Hogwarts.
- Tiene sentido. Tras la masacre del Dos de Julio ha estado prácticamente vacío.
- La Orden del Fénix se reunía ahí a veces, ¿sabes?
- ¿Sí? Qué desmoralizadores eran ustedes. Nosotros hacíamos Voldiefest en los mejores hoteles.
Río y me seco los ojos. Sentados allí a medianoche en la calzada parecemos dos muertos de hambre, supongo. Dos vagabundos…
… suena bien. Hambrientos y buscando comida sólo para nosotros, no para millones…
Cuando alzo la vista, Draco tiene el rostro vuelto hacia mí, y me mira insistentemente. Las sombras son espesas, el farol frente a Blackgate no funciona, y son levemente azuladas, plateando su pelo y haciendo que sus ojeras parezcan golpes. Me pregunto qué aspecto tendré, por primera vez en mucho, mucho tiempo.
- ¿Qué miras?
- Tu pelo.
- ¿Qué?
- Tu pelo. Es… indescriptible.
Por un momento pienso que está loco de remate, luego se le arruga la cara, y suelta la risa.
- ¿De qué demonios te ríes?
-Jujujuju… HAHAHAHAHA!
- ¡Draco!
Se seca los ojos.- Es que… Perdona…- hipa.- Es que le das un nuevo significado a "bad hair day"…
Me toco. La verdad se siente muy áspero…
Suspiro. Mi pelo siempre ha sido mi cruz, en lo que me parece… ah, años ha, en que me preocupaba de él.
- … de pequeño pensaba que necesitabas un baño quitapulgas y una peinada, pero ahora… hahahaha… perdona… es que es tan… lo siento, no puedo tomar órdenes en serio de ti viéndote así…
- Eres un imbécil, Draco Malfoy.- siento una sonrisa empezar en mis labios. Idiota. ¿De dónde saca energía para burlarse de mí? Me levanto y echo a andar hacia casa, para sentirlo ponerse de pie y seguirme.
- ¿Adónde vas?
- A dejarte a tu casa. Las cosas no están muy seguras.
- ¿Qué les pasa a ti y a Harry?- bostezo, mis manos en los bolsillos.- Están todos hablando como John Wayne…
0
Draco tenía razón en reírse. Cuando entro a casa y me miro en el espejo polvoriento del baño, tengo el pelo que parece un afro sucio, manchado de tierra, tieso de sal y con sangre de Ephram Rookwood encima.
- Young hearts… run free…- Draco canturrea tras de mí, entrando a la sala.- ¿Tienes algo de comer, Ministra?-
Lo miro sorprendida. ¿Qué, echo a Harry y se me instala éste?
Mi rostro debe de haber traicionado mis pensamientos, porque Draco se endereza, rostro endurecido.
- Me ofrecía para ir a comprar algo de comer, no para convertirte en el platillo principal a ´la Potter. No acoso a mis jefes, en particular con ese pelo.
Suspiro.- No tengo hambre. Sólo quiero un baño y meterme a la cama.
- Yo creo que necesitas comer algo.- Draco estira los brazos. – pero un baño es una prioridad.
- Gracias por recordármelo.
- ¿Necesitas shampoo? ¿Jabón? ¿Talco antipulgas? ¿Una cortadora de césped?
- Vete.- le cierro la puerta en la nariz. Oigo su risa, y sonrío mientras me meto al baño y observo que las sábanas se han secado sin señales. Bien.
0
- Al menos está limpio.
- No puedo creer que sigas obseso con mi pelo.- estoy inclinada cuadrangulando un mapa de Hogwarts, aunque tengo mis exactas sospechas de dónde buscar. Mi pelo sigue siendo un nudo, así que lo retorcí y fijé con un pasador viejo, como suelo.
- ¿Has encontrado algo, además de tu escalpo?
- Ja ja. Creo que sé exactamente dónde está el tesoro de Voldemort, si te refieres a eso.
Draco me mira, acomodándose en el sillón de cuero pelado de mi oficina. A pesar del fárrago de trabajo, volví ansiosa a trabajar, y tras sacarme de encima lo más urgente me he dedicado a compilar datos sobre el estado actual de Hogwarts. Urge reconstruirlo, por supuesto, pero ahora mis prioridades infantiles han sido alimento y atención médica, no educación. Saqué de la cama al amanecer a Seamus, que estudiaba arquitectura con Padma, y lo mandé con Ginny, Terry Boot y Colin Creevey a tomar fotografías y estudiar la estructura.
Aunque ahora creo que los mandé a nada.
- ¿Dónde?
- ¿Porque debería contarte?- digo, de pronto, sintiendo que me echaré a reír, porque estoy llena de energía.
- Porque vas a necesitar mi ayuda.
- ¿Para sacar el tesoro?
- No. Para hacer algo con tu pelo.
- …
- Hablo en serio. ¡Me está enloqueciendo! ¿No tienes un cepillo de pelo?
- No me gusta que me tiren el pelo.
- No te lo tiraré. ¿Y una tijera y peineta? la voy a necesitar…
Cinco minutos después, con la puerta cerrada, estoy sentada en el escritorio y Draco, de pie, la peineta en la boca como un peluquero, observa mi pelo anudado en motas, que me cae hasta los omóplatos.
- Cuando lo desenrede, te caerá hasta las rodillas.- se burla, tomando de a mechones infinitesimales. Siempre intenté desenredarme a golpe de cepillo, y de pequeña me hacían llorar a gritos al peinarme: tengo una masa de ondas- no rizos: ondas- rebeldes que parten desde mis sienes, y que se anudan con una facilidad pasmosa, frizándose por nada. Ron solía burlarse y llamarme tío cosa, y la verdad lo parecía: sólo litros de poción alisadora y hechizos lograban darme un pelo bonito por… más o menos tres horas. Nunca he permitido que me toquen el pelo, por temor al dolor, pero Draco es delicado y seguro, y no me lastima, aunque a veces siento tijeretazos. No me importa: en la guerra, cuando no podía dominarlo, metía tijera en donde me parecía. Usándolo siempre sujeto, ¿qué importancia tenía?
Nip, nip, tick, brush… brush…
… me está entrando sueño.
Me recuesto en el pecho de Draco mientras él acaba con los costados, y me sorprende la sensación de que el cepillo pase sin dolor, como una caricia, desde la coronilla hasta la mitad de la espalda. Nip, nip... Draco va dejando puñados de pelo en mi papelero, y me sorprende que sea tanto.
Cálido…
… sus manos son cálidas.
Lo siento inhalar mi pelo, y de pronto la piel se me eriza, pero no es desagradable. Sus manos son suaves recogiendo mechones y sujetándolos en una coleta floja en la nuca con mi pasador, y luego levantándola, para…
Me besa la nuca. Respiro sorprendida, y me giro para verlo, tan cerca, tan suave.
- Hecho. Soy un hada madrina, oficialmente.- dice, pasando una mano por mi pelo. Me lo toco, y se siente suave, suave y ordenado, las ondas esponjosas: mi cabeza se siente mucho más ligera. Le quitó mucho volumen, y ahora siento las puntas suavemente rizadas.
- ¿Cómo…?
- Tuve que aprender a cuidarme el mío en la guerra cuando mataron a mi peluquero.- Draco me responde con una sonrisa de tigre.- Ser un mago oscuro y espía no es excusa para tener mal pelo, me lo enseñó mi padre.
- Pensé que tu héroe era Snape.
- ¿Porqué crees que no me doctoré en pociones?- Draco ríe, y luego me suelta el pasador.- Así. Como una leona.
- Las leonas no tie…- no alcanzo a acabar y sus labios están en los míos, burlones, juguetones, sin invadir mi espacio. No sé lo que hago, sólo que su boca es tenue y a la vez incitante, como si me demandara, me provocara y…
Inclino la cabeza hacia él y le succiono el labio. Siento hambre. ¿Qué hay en este chico, hombre, que da hambre? ¿Qué es? Es su juego de ser presa, no cazador, es la ausencia de sus manos, ¿qué… es?
Le aferro los hombros para sujetar esa boca burlonamente recatada que se aleja de mí. Domino el beso un momento, y al siguiente me doy cuenta que me he sentado en el mapa.
Oh, crap.
Lo suelto. ¿Qué estoy haciendo?
- ¿Quieres que te corte las uñas?- Draco se lame los labios.
- Idiota. Perdona. Perdona. De veras, per…
- ¿Me has oído quejarme?- él apoya un dedo en mis labios, y cuando veo su rostro de cerca, veo su palidez, su cansancio, y aún así, una sonrisa en sus ojos.
- ¿Has comido? ¿Y dónde dormiste anoche?
Él se acomoda de regreso en el sofá y abre el Profeta.- No creo que hayamos llegado a esa etapa de nuestra relación…
Suelto la risa. Y me interrumpe Harry, que entra en mi oficina, seguido por Ginny y un Ron con una valva en la pierna. Tras ellos Terry y Colin, y Seamus, que miran a Draco como si Voldemort se hubiera levantado de la tumba.
- ¡Hermione! ¿Qué hace éste…?
- ¿Te estás acostando con él?- voz conversacional.
- Cállate, Ginny.- digo con voz calmada, repantingándome en mi sillón.- Harry, gracias por venir.
- ¿Primero lo echas por abusador y luego lo llamas de regreso? Mujeres.- oigo tras ese viejo Profeta.
- Hermione, registramos los escombros de arriba abajo. No encontramos nada donde pudiera estar oculto, nada mayor que un conejo. Lo siento.- Seamus se encoge de hombros.- Lo que sea, no está en Hogwarts.
- No.- digo, sintiendo que una certeza me inunda al mirar los planos.- No, lo suponía.
- ¿Qué?
- Si Rookwood mintió, lo voy a hacer pedazos.- interrumpe Draco.
- No está en Hogwarts. Lo pensé, y es lógico.
- ¿Qué es lógico?- interviene Ron, moviendo la cabeza.- Si es un tesoro, no creo que lo hayan repartido en escondites pequeños, no…
- No. No está en Hogwarts.
Me miran. Y entendimiento empieza a aparecer en los ojos de Ginny y Draco.
- Está bajo Hogwarts. En un lugar donde sólo el heredero de Slytherin podría haberlo ocultado.
Ginny lo dice por mí.- La Cámara de Los Secretos.
- Me parece lógico.
Harry me mira.- Por eso me mandaste a llamar. Me necesitas para entrar.- dice, y hay pena en sus ojos, y todo lo que quiero es abrazarlo.
- Tú, Ron y Ginny saben cómo entrar. Y Draco nos puede ayudar con simbología Slytherin, por si acaso.- digo, y me tiemblan las manos de ansiedad. - ¿Los lavabos del segundo piso, los de niñas, siguen en pie, Seamus?- pregunto.
- Es gracioso que lo preguntes. Es la única parte del ala este entera.
Respiro hondo.
- Mañana, al amanecer. Tendré un traslador.- digo con voz temblorosa, y me siento. Tan cerca…
- … Lindo pelo. ¿Qué te hiciste?
- Se peinó. O la peinaron. O se la cepillaron…-
- Gracias, Ginny, fin del tema.-
0
つづく
Muchas gracias por sus comentarios :*
