Capítulo 6: Sucesos importantes… Para quién?

La luz del sol iba adquiriendo una tonalidad rojiza sobre las aguas cuando Shaoran izó la vela, levó el ancla y emprendieron el regreso a La Caleta. Sakura volvió a sentir que la miraba mientras timoneaba a la luz débil del anochecer. El clima se estaba volviendo frío; levantó las piernas y las apoyó contra su pecho, envolviéndolas con los brazos. El asunto de cómo pasarían la noche era algo que ya tenía totalmente resuelto, aunque le molestaba dar un paso tan irrevocable con un hombre a quién adoraba pero acerca de quien sabía tan poco.

-¿En que estás pensando? -le preguntó él de repente.

Sakura dudó un momento antes de contestar.

-Pensaba en lo poco que sé acerca de ti.

-¿Y qué te gustaría saber?

Era la oportunidad que ella tanto deseaba.

-Bueno, para empezar, cuéntame cómo conoces a Tracy Middleton y a toda esa gente de la fiesta?

Como si demorara su respuesta, Shaoran sacó un cigarrillo del atado que tenía en el bolsillo y se lo llevó a los labios. Prendió un fósforo, protegió la llama entre las manos y lo encendió.

-Tracy y yo crecimos en el mismo barrio; vivíamos en casas vecinas,-dijo, mientras apagaba el fósforo con un hábil movimiento de la mano izquierda- Muy cerca de donde está el restaurante de Yuki.

Sakura le escuchó estupefacta. El restaurante de Yukito estaba ubicado en lo que en ese momento era un barrio elegante. Pero quince o veinte años antes, cuando Shaoran y Tracy eran chicos, debió de ser un barrio muy poco agradable.

Shaoran observó las emociones que se pintaban en su rostro y sin duda adivinó el curso de sus pensamientos

-Tracy se casó con Gerald, que le doblaba la edad, para escapar del ambiente en que había­mos crecido.

Con cautela, Sakura abordó el tema que Shaoran había evitado el día anterior y que era el que más le interesaba.

-Shaoran, me contaste que tu padre murió cuando tenías cuatro años, y que te criaron tus abuelos, pero dime; ¿qué pasó con tu madre?

-No le sucedió nada. El día después del entierro de mi padre, se volvió a vivir con sus padres.

Extrañamente fue su completa indiferencia lo que alertó a Sakura y la llevó a observarlo con interés.

Demasiado compuesto, demasiado poco emotivo, pensó.

No quería ser entrometida, pero se estaba enamorando de ese hombre atractivo, enigmático y apasionado, y necesitaba comprenderlo.

-Y tu madre no te llevó con ella?-preguntó vacilante.

El tono cortante con que le contestó Shaoran le indicó que no le gustaba el giro que tomaba la conversación, pero de todos modos contestó su pregunta.

-Mi madre era una joven rica y malcriada que vivía en una de las grandes man­siones de Grosse Pointe, que conoció a mi padre cuando él fue a reparar unos cables eléctricos. Seis semanas después ella dejó a su novio, un hombre soso pero muy rico, y se casó con mi padre, un hombre orgulloso pero sin un solo centavo. Por lo visto lo lamentó casi enseguida. Mi padre insitió en que debían vivir con lo que él ganaba, y eso hizo que ella lo odiara. Aún cuando su negocio empezó a andar mejor, ella despreciaba la vida que llevaban y lo despreciaba a él.

-Entonces, ¿por qué no se separaron?

-Según mi abuelo-contestó él con sequedad- había un aspecto en que mi padre le resultaba irresistible.

-¿ Y tú te pareces a tu padre? -preguntó entonces Sakura impulsivamente.

-Dicen que somos como dos gotas de agua. ¿Por qué lo preguntas?

-No, por nada.-contestó ella, peo creía comprender exactamente lo irresistible que debió resultarle el padre de Shaoran a su mujer- Continúa con tu historia, por favor.

-No hay mucho más que contar. Después del entierro, mi madre declaró su intención de ol­vidar la vida miserable que había llevado hasta entonces y se fue a vivir de nuevo con sus pa­dres, en Grosse Pointe. Al parecer, a mí también quería olvidarme, porque me dejó con mis abuelos. Tres meses más tarde, se casó con su antiguo novio y pasado un año tuvo un hijo... mi hermanastro.

-Pero iría a verte de vez en cuando, ¿no?

-No.

La idea de una madre que abandonaba impunemente a su hijo para irse a vivir una vida opulenta a poca distancia de él resultaba terrorífica para Sakura. Grosse Pointe era el lugar donde también vivían los Whitworth, y no quedaba lejos del barrio donde Shaoran se había criado.

-¿Entonces, no volviste a verla nunca?

-Sí, la veía de vez en cuando, pero siempre por accidente. Por ejemplo: una noche entró con el auto en la estación de servicio donde yo trabajaba.

-¿Y qué te dijo?-preguntó Sakura en un susurro estremecido.

-Me dijo que le revisara el aceite -respondió Shaoran sin inmutarse.

A pesar de su actitud exterior de total indiferencia, Sakura no podía creer que cuando era más joven hubiese sido tan invulnerable. Sin duda el hecho de que su madre lo tratara como si no existiera debió de haberle dolido muchísimo.

-¿Y nada más?-preguntó con voz tensa.

Sin darse cuenta de que Sakura no compartía su humor irónico con respecto a la historia, Shaoran le contestó:

-No... Bueno, sí, creo que también me dijo que comprobara cómo andaba el aire las de ruedas.

Sakura había mantenido un tono impersonal, pero por dentro se sentía enferma. Tenía los ojos llenos de lágrimas y volvió el rostro hacia el cielo púrpura para ocultarlas, mientras simulaba mirar las nubes que tapaban la luna.

-¿Sakura?-la voz de Shaoran parecía cortante.

-¿Hmmmmm?-preguntó ella, sin dejar de mirar la luna.

Él se inclinó hacia delante, le tomó la barbilla y lo obligó a mirarlo. Miró sus ojos con incredulidad.

-¡Estás llorando! -exclamó, sin dar crédito a sus ojos.

Sakura hizo un gesto indiferente con la mano, como para quitarle importancia:

-No te preocupes por eso… también lloro en el cine.

Shaoran se echó a reír y la atrajo hacia sí. Con una sensación extrañamente maternal, Sakura le rodeó los hombros con un brazo y le acarició el pelo oscuro.

-Me imagino -le dijo con voz trémula-, que mientras eras chico tu hermano tenía toda clase de cosas con las que tú sólo podías soñar. Autos nuevos y todo eso.

Él le levantó el mentón y sonrió al ver una expresión sombría en sus ojos verdes.

-Tuve unos abuelos maravillosos y te aseguro que lo ocurrido con mi madre no me ha dejado cicatrices sentimentales de ningún tipo.

-Por supuesto que las tienes! Cualquiera las tendría! Te abandonó y después prácticamente delante de tus propios ojos, se dedicó por entero a su nuevo hijo.

-no sigas -bromeó el peligro de que yo también termine llorando.

-lloraba por el niño que fuiste, no por el hombre que eres ahora -aclaro ella con tranquila seriedad-. A pesar de aquello… no, gracias a ello, te has convertido en un hombre fuerte e independiente. En realidad al que hay que tenerle lástima es a tu hermanastro.

Shaoran lanzó una risita.

-Tienes razón... Es un imbécil!.

Sakura ignoró su frase humorística.

-Lo que yo quería decirte es que tú has alcanzado el éxito por tus propios medios, sin la ayuda de una familia rica. Eso te convierte en un hombre mucho más importante que tu hermanastro.

-Así que por eso soy más grande? Yo creía que era cuestión de los genes.Verás mi padre y mi abuelo eran muy altos...

-¡Shaoran, estoy hablando en serio!

-¡Perdón!

-Cuando eras un niño, debes haber soñado con convertirte en un hombre tan rico y exitoso como el marido de tu madre y tu hermanastro.

-Más rico.-confirmó Él- Y más exitoso.

-Y entonces fuiste a la universidad y estudiaste ingeniería.-concluyó Sakura- ¿Y después qué hiciste?

-Quería iniciar un negocio propio, pero no tenía dinero suficiente.

-Qué pena -suspiró Sakura, comprensiva..

-Y por ahora, no sigamos con la historia de mi vida -dijo él con tono evasivo-. Ya casi hemos llegado a casa.

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Por un minuto entero, no pudo hacer más que mirar directamente esos profundos ojos del color del roble; seguía en cuclillas, y podía sentir la mirada interrogante de su hijo sobre ella… no obstante, ella no tenía ojos más que para él… y aún así, a pesar de que hacía años que no lo veía algo había cambiado, no sabría decir en qué radicaba la diferencia… pero así era.

Casi al instante, tomó conciencia de su infortunada posición, e inhalando en el ínterin, se levantó; aún sosteniendo entre sus manos, una de las de su hijo.

Repentinamente; el niño, cansado de tanto dramatismo, miró a los dos adultos y expresó:

-Mamma, por qué miras a papá como si fuera un animal de circo?

La sangre en sus venas se congeló; por qué Franchesco le decía "papá" a Touya? Él no era más que un tío para el pequeño…

Algo en su semblante debió de mostrar su confusión, porque Touya le tomó la mano libre y se la besó.

Ella lo miró aún más confundida, si cabía, y allí lo notó…

Oh! Ese desgraciado siempre le juzgaba la misma y horrible broma!

-Sebastian Ranieri!-exclamó arrancando su mando de la de él de un tirón, y observando su cómica mueca-Es la última vez que me haces una cosa así! Ya te lo había advertido la vez pasada.

Dicho esto, alzó a su hijo en brazos y empezó a caminar en dirección opuesta… Ese hombre y sus bromas.

-Vamos Tommy!-el hombre se le acercó a pasos apresurados, tomándola del brazo con que sostenía la cabeza de su hijo-Fue una broma, nada más.

-Que fue un chiste nada mas?-Exclamó iracunda- Si hasta te pusiste lentes de contacto!-le indicó señalando con su índice, sus ojos; que ese día brillaban con una extraña tonalidad marrón.

-No sé si recuerdas amore mío-le indicó divertido- Que mis ojos cambian con el tiempo… y los días nublados cuando el sol viene y se va, se vuelven marrones.

Ella iba a replicar algo, cuando recordó que él tenía razón, y que ella era la única responsable por no prestarle suficiente atención a la persona que fue su marido y amigo durante años.

-Lo siento, te confundí-dijo con una trémula sonrisa, al tiempo que depositaba a Franchesco en el suelo, le tomaba la mano y se abrazaba al brazo de Sebastián.

-Siempre lo haces-contestó él, con una sonrisa y sin rastros de rencor en ningún sitio de su rostro-Gracias al cielo que ya no estamos casados… no podría vivir con una mujer que piensa que soy otro constantemente.

-Pues lo hiciste a la perfección durante tres años-acotó ella triunfalmente,

-Todo en honor al amor fraternal.

Ambos se miraron, sabiendo que sólo ellos comprendían el significado de aquéllas palabras.

-Sabes? El llamado que me hiciste la semana pasada; me dio para pensar… de modo que me decidí a venir aquí y darte una mano, después de todo, aún conservo mi casa en la ciudad, Franchesco puede quedarse conmigo unos días, hasta que resuelvas qué hacer, si te parece.

-Sí, creo que sería lo mejor, al menos hasta que mí hermana regrese y pueda hablar con ella-asintió, y luego se dirigió hacia su hijo-Qué te parece Franch? Te gustaría quedarte con tu padre un tiempo?

El niño que estaba algo distraído, buscando algo o alguien en el aeropuerto, volvió instantáneamente su atención hacia su madre.

-Sí, me gustaría… pero tú me prometiste que viviríamos juntos esta vez-expresó con cierta desazón.

Su padre se detuvo, y lo alzó en brazos a la vez que reía:

-Si no te conociera, diría que no me quieres… tu madre tiene que resolver ciertos asuntos; pero a más tardar en una semana estarás instalado con ella, de acuerdo?

El niño lo miró con esos ojos tan profundos y penetrantes que tenía a pesar de su corta edad, hasta que finalmente dijo:

-De acuerdo.

Sebastián le sonrió y Tomoyo suspiró aliviada; retomaron la marcha de esa manera; con Sebastián cargando a franchesco sobre su lado izquierdo, y con su brazo derecho encima del hombro de Tomoyo.

Eran la perfecta imagen familiar-pensaba ella con ironía- Sin embargo, eran todo lo contrario, no más que dos farsantes tratando de manipular la realidad para adaptarla a su vida; y un pequeño inocente que tarde o temprano sufriría las consecuencias.

Y ella tenía el oscuro presentimiento de que sería más temprano que tarde.

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La intimidad que se había creado entre ellos durante la navegación todavía los envolvía mientras cenaban a la luz de los faroles en la galería de cedro suspendida sobre el risco.

-No te molestes -dijo Shaoran cuando Sakura se levantó con la intención de levantar la me­sa-. La casera se ocupara de eso mañana.-Tomó una botella de Grand Marnier y sirvió un poco de licor en dos frágiles copas. Le entregó una a ella, y luego se reclinó contra el respaldo de su sillón. Se llevó la copa a los labios mientras la contemplaba por sobre el borde.

Sakura hizo girar la copa entre sus dedos, tratando de ignorar el clima de expectativa que se había creado entre ellos. Se le estaba acabando el tiempo; Shaoran había satisfecho el hambre física de ambos y ahora se disponía a satisfacer su apetito sexual; Sakura lo notaba en su manera perezosa de mirarla, y en la sonrisa, cálida e íntima que le dedicaba al hablarle.

Para darse ánimos, ella bebió un fortificante trago de su copa de naranjada con coñac. En cualquier momento Shaoran se pondría de pie y la llevaría dentro. Levantó la mirada cuando él prendió un cigarrillo. A la luz titilante del farol, sus facciones le parecieron sombrías y casi amenazadoras. Un escalofrío, en parte provocado por el miedo, en parte por la excitación, le recorrió la columna vertebral.

-¿Tienes frío? -preguntó él en voz baja.

Sakura meneó la cabeza con rapidez, temerosa de que aprovechara aquella excusa para hacerla entrar. Pero enseguida se dio cuenta de que Shaoran debió haber vito su estremecimiento y aclaró:

-Es decir, sí, hace un momento tuve un poquito de frío, pero aquí fuera está tan lindo que preferiría que todavía no entráramos.

Al cabo de unos minutos, Shaoran apagó el cigarrillo y retiró su silla de la mesa. El corazón de Sakura le saltó dentro del pecho. Bebió lo que le quedaba en la copa y se la tendió.

-¿Me podrías servir un poquito más?.

Shaoran pareció sorprenderse un poco al principio, pero enseguida volvió a llenar las dos copas y luego se volvió a dejar caer en su silla, mientras la observaba abiertamente.

Sakura estaba demasiado nerviosa como para devolverle la mirada o soportarla siquiera. Se puso de pie, esbozó una sonrisa trémula y se acercó al borde de la galería para mirar el lago negro y las luces que titilaban en las colinas. Tenía una necesidad desesperada de satisfacerlo, siempre y en todo, ero y si esa noche fallaba? Shaoran era tan alarmantemente viril y tenía tanta experiencia, que su virginidad y su inexperiencia tal vez le molestaran.

Las patas de la silla de Shaoran rasparon el suelo de madera de la galería y Sakura lo oyó acercársele y detenerse a sus espaldas. Le puso las manos en los hombros y ella se sobresaltó.

-Tienes frío -murmuró él, envolviéndola con sus brazos para darle calor a la vez que la apoyaba contra su pecho-. ¿Así estás mejor?-preguntó, con los labios contra el pelo de ella.

Al sentir las piernas y los muslos de Shaoran contra su cuerpo, Sakura perdió roda posibilidad de hablar. Asintió y enseguida comenzó a temblar.

-Estás temblando- Shaoran le apoyó las manos sobre la cintura y la volvió en dirección a la casa- Entremos, en la casa no tendrás frío.

Sakura estaba tan nerviosa que no se dio cuenta de que las puertas corredizas hacia las que la llevaba Shaoran no eran las que daban al living. Recién lo supo al entrar, cuando se encontró en un lujoso dormitorio decorado en tonos de caramelo, blanco y marrón. Entonces se detuvo en seco, con la mirada fija en la enorme cama que ocupaba todo el centro de la habitación. Oyó que Shaoran cerraba la puerta, y se puso completamente tensa.

Desde atrás, él le pasó brazo alrededor de la cintura, acercando hacia sí su cuerpo rígido. Con la otra mano le apartó la pesada cabellera, para dejar libre su cuello. Cuando apoyó los labios sobre la nuca de Sakura, ella empezó a respirar entrecortadamente y con rapidez. Después, Shaoran deslizó la boca hasta su oreja, mientras empezaba a acariciarle la espalda y deslizaba con suavidad las manos hacia arriba.

-Shaoran-protestó Sakura-yo... todavía no estoy cansada.

-Me alegro -susurró él, acercando los labios a su oído-. Porque te aseguro que van a pasar horas antes de que te deje dormir.

-Lo que quiero decir es que… -Sakura emitió u gemido cuando él introdujo profundamente la lengua en su oreja, provocándole una sensación cálida en las extremidades. Se apoyó contra él con el cuerpo débil y percibió la pronunciada evidencia de su creciente pasión que se apretaba contra ella--. Lo que quiero decir-aclaró con voz temblorosa- es que no estoy preparada para… que todavía no estoy preparada para acostarme.

La voz profunda de Shaoran fue un afrodisíaco para ella.

-Ya te he esperado una eternidad, Sakura. No me hagas esperar más.

El significado que Sakura le dio a esas palabras hizo desaparecer sus últimas dudas acerca de la profundidad de los sentimientos que él abrigaba hacia ella, y la terminó de convencer de que lo que estaba por hacer no tenía nada de malo. No hizo nada por detenerlo cuando él puso sus manos sobre su top, pero cuando se lo quitó y la hizo volverse y mirarlo, su corazón latía a un ritmo desaforado.

-Mírame -pidió Shaoran con suavidad

Sakura trató de levantar su mirada hacia él y no pudo. Tragó convulsivamente.

-. Esto es algo que haremos juntos-Dijo en voz baja. Le tomó una mano y la colocó sobre la parte delantera de su camisa-Desabróchame la camisa.-urgió con suavidad- En alguna parte de la caótica turbulencia en que se había convertido su mente, Sakura comprendió que Shaoran creía que vacilaba porque sus anteriores amantes, menos experimentados que él, no le habían enseñado apropiadamente pospreliminares del amor, y que por lo tanto él trataba de suplir ese desconocimiento.

Sakura bajó los ojos con timidez, se ruborizó y obedeció con dedos que una mezcla de pánico y júbilo volvían torpes. Shaoran le desabrochó el corpiño del encaje mientras ella iba soltando, uno a uno, los botones de la camisa, ignorante de que su lentitud lo excitaba aún más de lo que ya estaba.

Tuvo la sensación de que sus dedos se movían con voluntad propia cuando le abrió la camisa y dejó al descubierto el pecho bronceado y musculoso de Shaoran. "Es un hombre maravilloso y es mío, lo puedo toar"-pensó Sakura. Y eso la fascinó hasta tal punto que prácticamente ni se dio cuenta cuando él le deslizó el corpiño por los brazos.

-Acaríciame-ordenó Shaoran con voz ronca por la emoción

En ese momento a ella no le hicieron falta más instrucciones. Guiada por el amor y el instinto, deslizó las manos con sensualidad por el oscuro vello de su pecho y se inclinó para besar su carne dura y musculosa. Ante el contacto de los labios de Sakura sobre su pecho, Shaoran se vio recorrido por un escalofrío y hundió las manos en el pelo suave de la nuca de ella, obligándola a levantar la cabeza hacia él. Durante algunos instantes no hizo más que mirarla, con ojo ardiente de deseo contenido, y luego inclinó la cabeza.

Al principio sus labios fueron cálidos y exquisitamente suaves, y probaron y dieron forma a los de ella. Y luego Shaoran los abrió con lentitud y comenzó a explorar su boca con la lengua, presa de un hambre lánguida que enloqueció de placer a Sakura.

Ella se arqueó contra el cuerpo de él, le pasó las manos por el pecho desnudo. Los ojos ardientes de Shaoran se clavaron en ella, y Sakura vio que reflejaban el deseo que le quemaba el cuerpo. Shaoran respiró con dificultad, sin duda haciendo un esfuerzo por desacelerar su pasión, pero perdió la batalla.

-Dios, cómo te deseo!-exclamó con fiereza; le separó los labios con la legua y la introdujo en su boca en un beso que explotó como fuego en todo el cuerpo de Sakura.

Ella lanzó un quejido y se amoldó a los muslos endurecidos de él, y Shaoran le acarició todo el cuerpo: los pechos, la espalda, y luego más abajo, forzándola a apretar las caderas a la calidez de su hinchada virilidad.

El mundo entero dejó de existir cuando él la tomó en sus brazos, con la boca devorando la suya, la tendió sobre la cama y la cubrió con su cuerpo.

Tomó en sus manos los pechos desnudos de ella y excitó sus pezones antes de cubrirlos con su boca. Después los labios de Shaoran volvieron a los de ella, le abrió la boca con la suya, tan hambrienta, mientras con sus manos expertas la exploraba, la excitaba y la atormentaba, bañando sus sentidos en un calidoscopio e placeres eróticos que hacían pulsar apasionadamente todos los nervios del cuerpo de Sakura.

Cuando él se ubicó mejor encima de ella, algo salvaje despertó dentro de Sakura, preparándola para recibirlo. Pero cuando Shaoran metió una rodilla entre sus piernas para separarlas, todo el cuerpo de Sakura se puso involuntariamente rígido por la alarma.

-Shaoran!-jadeó, esforzándose por cerrar las piernas- Shaoran, espera, yo…!

Él interrumpió su tardía negativa, con dos palabras:

-No, Sakura!

El tono dolorido que percibió en su voz destruyó en ella todo vestigio de resistencia, y le echó los brazos al cuello, lo abrazó con fuerza y lo acercó a sí, mientras levantaba las caderas para recibirlo. Shaoran la penetró, enterrándose en la suavidad de ella con tanta habilidad que ella tan sólo tuvo un instante de dolo, un dolor que olvido de inmediato cuando él comenzó a moverse en su interior con atormentadora lentitud.

-Sólo te he esperado algunos días, pero me han parecido una eternidad-murmuró mientras aceleraba el ritmo de sus embates, y la llevaba cada vez más cerca del clímax, hasta que el amor y la pasión de Sakura por fin explotaron en un éxtasis de temblores. Shaoran la abrazó con más fuerza y con un último embase te reunió con ella en ese dulce y salvaje olvido al que la había llevado…

Mientras descendía soñadora de la neblina de euforia en la que flotaba, saciada y feliz, poco a poco Sakura fue tomando conciencia del calor del cuerpo de Shaoran, y del peso de la mano que descansaba en su vientre. Pero mientras permanecía allí tendida, una vaga inquietud se fue adentrando con lentitud en su cerebro embotado. Hizo un esfuerzo por dejarla afuera, por impedir que turbara la dicha de ese momento, pero ya era demasiado tarde. Recordó que Shaoran la abrazaba con fuerza y que cuando la penetraba susurró: "Sólo te he esperado unos días, pero me parecieron una eternidad"

La felicidad de Sakura dio paso a la dura realidad. Había malinterpretado lo que Shaoran quiso decirle cuando afirmó que la había esperado una eternidad. Lo que en realidad dijo fue que los días que tuvo que espera para hacerle el amor le parecieron una eternidad. Eso no modificaba lo que ella sentía por él, pero la inquietaba.

Se habría dado cuenta de que era virgen? Qué reacción le provocaría eso? Y si le preguntaba por qué había decidido hacer el amor con él? Decididamente no podía decirle la verdad: que estaba enamorada de él, y que quería que él también la amara.

Sakura decidió que tendría que evitar el tema por completo. Abrió los ojos, vacilante. Shaoran se encontraba tendido a su lado, apoyado sobre un codo y la miraba con expresión intensa. Parecía intrigado, dubitativo… y también divertido.

Se había dado cuenta. Y a juzgar por su expresión, estaba decidido a hablar del asunto.

Sakura rodó sobre sí misma para alejársele, y se sentó en la cama, dándole la espalda. Tomó la camisa de Shaoran, que se encontraba a los pies de la cama, y se la puso para cubrir su desnudez.

-Me encantaría tomar un poco de café-murmuró, buscando una excusa para evitar sus preguntas- Yo lo prepararé- Se puso de pie y lo miró, pero enseguida se ruborizó cuando notó que Shaoran deslizaba la mirada sobre su piernas largas y bien formadas, antes de mirarla a la cara.

Jamás había sentido tanta timidez como en ese momento, allí parada, completamente desnuda debajo de la amplia camisa de hombre.

-¿No… no te importa prestarme tu camisa, verdad? -preguntó mientras hacía torpes esfuerzos por abotonarla

.-Por supuesto que no me importa, Sakura-respondió él con aire solemne, aunque con un brillo divertido en los ojos. A Sakura le resulto tan exasperante que la situación le pareciera divertida, que empezaron a temblarle las manos. Puso toda su atención en arremangarse la maciza y mientras lo hacía preguntó:

-¿Cómo te gusta?

-Exactamente como lo hicimos.

Ella lo miró a la cara y se sonrojó aún más.

-No me refería a eso sin al café-aclaró meneando la cabeza- Por favor dime cómo te gusta el café

-Puro.

-Y quieres un poco?

-Un poco de qué?-preguntó Shaoran con aire sugestivo y una sonrisa maliciosa.

-Un poco de café!

-Sí, gracias.

-Por qué?-bromeó ella y enseguida giró sobre sus talones y salió presurosa del cuarto antes de que él pudiera contestarle.

A pesar del aire decidido con que salió del dormitorio, cuando llegó a la cocina y prendió las luces, se sentía cerca de las lágrimas. Shaoran se estaba riendo de ella, y jamás imaginó que pudiera reaccionar así. Habría sido tan inepta, tan divertida, tan inexperta?

Oyó que Shaoran entraba detrás de ella en la cocina, y empezó a poner café en el filtro.

-Por qué los armarios están tan vacíos? Aparte de lo que comimos esta noche, no hay nada.

-Porque la casa está en venta.-Contestó Shaoran, colocó las manos con firmeza sobre la cintura de Sakura y la atrajo hacia sí, hasta que el género de sus jeans se apretó contra sus piernas desnudas.

- ¿Por qué no me lo dijiste?-preguntó en voz baja.

-¿Decirte qué?-contestó Sakura, tratando de no darse por enterada.

-Sabes perfectamente a lo que me refiero.

Ella miró por la ventana que había sobre la pileta.

-La verdad es que se me olvidó.

-Mal contestado-rió Shaoran-Prueba de nuevo.

-Porque nunca salió el tema,-contestó ella, encogiéndose de hombros con aire indiferente- y además, no creí que lo notaras-.

-No salió el tema-contestó él con sequedad- Porque hoy en día prácticamente no existe vírgenes de veintitrés años. Y menos aún, vírgenes de veintitrés años tan bonitas como tú. En cuanto al resto… bueno, fue evidente.

Sakura se dio vuelta para mirarlo, para interrogarlo con sus ojos verdes.

-Pero antes... antes de que llegara el momento... ¿te habías dado cuenta de que yo no había… no había… antes?

-No se me pasó por la cabeza que fueras virgen, hasta el momento en fue demasiado tarde para que hiciera diferencia para alguno de los dos-La rodeó con sus brazos y agregó-Pero debiste habérmelo dicho antes de que nos metiéramos en esa cama.

-Si te lo hubiera dicho... ¿Habrías cambiado de idea?-preguntó Sakura, fascinada por el sonido de la voz de Shaoran y por el calor de sus brazos que la rodeaban.

-No, pero habría sido más suave contigo-se echó atrás y la estudió con genuina intriga- Por qué creer que hubiera podido cambiar de idea?

-No sé... -murmuró Sakura, sonrojándose-.Pensé que tal vez tuvieras algunas… bueno reservas, acerca de… de…

-Acerca de qué?-se burló él con aire tolerante- Acerca de "robar" algo que le pertenece a tu futuro marido? No seas ridícula!. Él no va a esperar que seas virgen; hoy en día los hombres no valoramos la virginidad. No queremos ni esperamos que nuestra mujer sea inexperta. No­sotros también estamos liberados, ¿sabes? Tú tienes los mismos deseos físicos que yo, Sakura, y tienes derecho a satisfacerlo como se te dé la gana.

Sakura bajó cautelosamente la mirada y la clavó en el medallón que colgaba de la larga cadena de oro que Shaoran llevaba alrededor del cuello.

-¿Alguna vez te impor­tó realmente alguna de las mujeres con las que has estado?

-Sí, algunas me importaron.

-¿Y no te importó que hubieran mantenido relaciones sexuales con otros hombres?

-Por supuesto que no.

-me parece una actitud de enorme... sangre fría.

Shaoran bajó la mirad hasta los pechos de Sakura.

-Si te he dado la impresión de ser un individuo frío, creo que ya es hora de que regresemos al dormitorio.

Sakura se preguntó si habría malinterpretado deliberadamente su uso de la palabra porque quería evitar el tema. Si esas otras mujeres realmente le importaron, no era lógico que se sintiera posesivo con ellas? Y si ella realmente le importaba, no debería alegrarle ser el único hombre que le había hecho el amor? Sakura levantó la vista y lo miró.

-¿Shaoran?

Él contempló la belleza joven y hermosa que tenían en sus brazos. El rostro de Sakura enmarcado en ondas de cabello color ámbar, la boca era suave y generosa, los pechos turgente te apretaban tentadores contre su pecho desnudo. La abrazó con más fuerza y bajó la cabeza.

-¿Qué?-murmuró, pero abrió la boca contra la de ella en un beso profundo que le impidió contestar.

En algún momento después del amanecer, Sakura cambió de posición y la cabeza oscura de Shaoran sobre la almohada, a su lado. Con una soñadora sonrisa de satisfacción, cerró los ojos y volvió a hundirse en un adormecimiento de feliz extenuación. No volvió a despertar hasta que Shaoran apoyó una taza de café sobre la mesa de luz y se sentó a su lado en la cama.

-Buenos días! -dijo ella, pero la sonrisa se borró de su rostro cuando se dio cuenta de que él ya estaba duchado, afeitado y vestía un par de pantalones grises y una camisa gris con el cuello abierto- Sucede algo?-preguntó cubriéndose el pecho con una la sábana mientras se erguía sobre las almohadas. Le resultaba incómodo hallarse completamente desnuda cuando él estaba vestido, pero Shaoran no pareció notar su incomodidad. Y para el caso, tampoco pareció notar su desnudez

-Sakura, me temo que vamos a tener que cancelar nuestros planes para el día de hoy. Esta mañana llamó por teléfono una persona que… esta asociada conmigo en asuntos de negocios, y me anunció que llegará dentro de una hora. Yo encontraré quién me leve de vuelta a la ciudad.

Sakura se sintió terriblemente desilusionada, pero cuarenta minutos después, cuando Shaoran la acompañó hasta el auto, su desilusión se había convertido en confusión y en alarma. Su amante seductor y apasionado de la noche anterior había desaparecido por completo. Ahora Shaoran se mostraba amistoso pero impersonal y la trataba como si hubieran pasado una noche agradable pero poco importante jugando a las cartas en lugar de haber estado haciendo el amor. O sería ésa la manera en que los hombres siempre actuaban después? En el momento en que se detuvo junto al auto y se volvió hacia él, Sakura decidió que tal vez estuviera excesivamente sensibilizada.

Tenía la esperanza de que Shaoran la tomara en sus brazos y se despidiera de ella con un beso. Pero en cambio, él metió las manos en los bolsillos, la miró y dijo:

-Sakura, tomaste alguna precaución contra las posibles consecuencias de lo que hicimos anoche?

Embarazo! Sakura meneó la cabeza y tuvo la sensación de que se le incendiaba el rostro.

Percibió que su respuesta irritaba a Shaoran, a pesar de que él le habló con voz tranquila y carente de emoción.

-Si hubiera consecuencias, quiero que me lo hagas saber. No trates de enfrentar sola la situación. Me prometes que me lo dirás?

Sakura estaba demasiado avergonzada para poder hablar. Asintió y él le abrió la puerta del auto. Cuando arrancó, Shaoran y ase encaminaba de regreso a la casa.

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Mientras cruzaba las largas extensiones de tierras cultivadas de Indiana, Sakura miró el tablero de instrumentos. "Si hubiera alguna consecuencia, quiero que me lo hagas saber" Que me lo hagas saber… Esas últimas palabras giraban sin cesar en su mente.

El día anterior, cuando hablaban de su mudanza a Detroit, ella consiguió informar con tono indiferente que pensaba estaba estar de regreso en la ciudad el viernes, y que mientras tanto y había hecho los trámites necesarios para que instalaran un teléfono a su nombre en el departamento. Si quería hablar con ella, el viernes mismo Shaoran podía tomar el teléfono y llamar a informes para preguntar su número, y eso era algo que él sabía de memoria. Entonces por qué esa frase que sonaba como si no hubiera posibilidades de que se volvieran a hablar o a ver a menos que ella se pusiera en contacto con él para anunciarle que estaba embarazada?

En cierto sentido Sakura tenía la sensación de ser un objeto que había sido usado y luego arrojado al tacho de basura. Ella y Shaoran rieron juntos y llegaron a conocerse; se sentía tan cerca de él… que sin duda él debía de sentir esa misma cercanía con respecto a ella- No podía ser que simplemente pensara dar media vuelta, alejarse y olvidarla.

Amaba a Shaoran y sabía que ella, a su vez, le gustaba. Tal vez gasta hubiera comenzado a quererla… tal vez fuese por eso mismo que se mostró tan distante e introvertido. Después de treinta y cinco años de independencia, y después de haber sido rechazado por su propia madre, sin duda Shaoran no quería que su felicidad dependiera de una mujer. Lo más probable era que, cuanto más la quisiera, más luchara contra ese sentimiento, decidió Sakura.

El cielo estaba teñido del rosado del amanecer cuando Sakura cruzó el río Mississippi y se internó en Missouri. Estaba cansada, pero se sentía optimista. El viernes, cuando volviera a Detroit, Shaoran la llamaría. Tal vez no lo hiciera hasta el sábado o el domingo, pero sin duda no tardaría más que eso en ponerse en contacto con ella.

Continuara…

Notas de la Autora: Ante todo… Un GIGANTE perdón por la demora! Realmente no tengo excusa, sólo que tuve untar de problemas con el hardware (como decir que discutí con mi primo que es el que permite que utilice su máquina para pasar las historias a Internet, y me quedé sin medio para hacerlo) así que eso me demoró al menos quince días, cuando hace como un mes que tengo listo el capítulo, listo para tipearlo.

Mil disculpas, pero a cambio espero haber pagado mis culpas con este capítulo, estuvo prácticamente dedicado a Shaoran y Sakura… qué les pareció, les gustó? Espero que sí.. Que tal la actitud de él… yo más de una vez me hubiera dado media vuelta y lo hubiera pateado… pero supongo que eso no va con la personalidad de Sakura…

Y con respecto a Touya y Tomoyo? Dígame quién no está mareado con esa historia? Cielos, creo que hasta yo estoy mareada… y eso que mi mente ya tiene ideado qué va a pasar… pero por ahora, parece que nuestra tomoyo, no sólo tiene un hijo, sino también un ex marido… y por si fuera poco… es idéntico a Touya!

Bueno, espero que lo hayan disfrutado… gracias a todos por el apoyo! Y esperemos que de ahora en adelante, mi situación con respecto al Hardware se modifique… ya se los comentare la próxima vez… Suerte! Y no olviden deja su review! Gracias por todos ellos!