7- ''Sé que he sido el primero.''

En Hogwarts no se habla de otra cosa. La película de terror en directo que se había emitido en el Gran Comedor ha causado sensación, y los protagonistas se han convertido en los nuevos héroes de Hogwarts. La gente los asalta por los pasillos y les hace preguntas sobre lo que no se ha visto en la pantalla. Lily está muy aliviada. Se ha enterado de que el momento detrás del tapiz no ha sido emitido. Sólo de pensar en lo que habría pasado si se hubiera dado a conocer ese "asuntillo" se pone roja de la vergüenza.

No se ha podido sacar a Potter de la cabeza en todo el día. Menos mal que es domingo y tiene una excusa para quedarse en el dormitorio. Sólo de pensar en mirarle a la cara se pone enferma. Y lo peor es que no sabe sus sentimientos al respecto. No puede evitar pensar que si ese incidente hubiera ocurrido unas semanas antes, ahora Potter tendría la forma de sus dedos grabada en la cara, y posiblemente sería víctima de algún tipo de deformación ocasionada por el maleficio que, sin duda alguna, Lily le habría lanzado. Pero cada vez que piensa en bajar a la Sala Común y cruzarle la cara a Potter más fuerte aún que después del rato tras el tapiz, viene a su cabeza el momento del vestíbulo.

-"Joder, Evans… nunca más me hagas esto''Las palabras de Potter resuena una y otra vez en su cabeza, acompañada por la imagen de esa mirada cargada de ternura… No es que Lily no sepa que le gusta a Potter, la verdad es que está bastante claro, y él no hace nada por ocultarlo. Sus continuos "Sal conmigo, Evans", lo demuestran a la perfección. Pero Potter nunca ha sido sutil, y mucho menos romántico. Siempre ha sido rudo y exigente en sus intentos por ligarse a la chica. Sin éxito alguno, huelga decir. Pero la noche anterior ha sido… desconcertante, a falta de una palabra mejor. Esa mirada, como nunca se la había visto a Potter, esas palabras de "Era mi única oportunidad de hacer realidad el sueño que me ronda por la cabeza desde que te vi. Ése, y el de besarte. Lo siento, me he pasado" junto con varios momentos de la noche hacen que Lily se sienta desconcertada con Potter. Y es una sensación que no le gusta. Para nada.

- ¡Lily! – grita una voz desde el cuarto de baño del dormitorio. - Al menos bajarás a cenar, ¿no?

Alice. La ha estado interrogando sobre lo acontecido la noche anterior durante toda la mañana. Sabe que de un momento a otro tendrá que darle respuestas. Por un momento piensa en decirle que pasa de comer, que ha pasado una mala noche (lo cual es la pura verdad), pero el rugido de sus tripas vacías desde la noche de ayer la convence de lo contrario.

- Sí, Alice.- dice mansamente. Se levanta y se viste cansinamente. Golpea la puerta del baño.

-¡Alice! ¡¡ALICE!! ¡Tengo que peinarme! ¿Te importaría dejarme entrar?

Detrás de la puerta suenan unos gruñidos y refunfuños de Alice. Poco después se abre la puerta y una Alice con la cabeza envuelta en una toalla y evidente cara de fastidio aparece por la puerta. Con una mueca le cede el paso hasta el interior del baño.

Mientras Lily peina su melena pelirroja, Alice cotorrea sin cesar sobre Frank. Lily pone los ojos en blanco y carraspea audiblemente, pero Alice no se da por aludida.

- Y en uno de esos sustos… en el que los dos de Ravenclaw, ya sabes, Janet y ése chico tan delgado… no me acuerdo cómo se llama. Bueno esos dos se encontraron con un gorro rojo que aparecía de repente… Creo que Potter y tú no os encontrasteis con él… Bueno, el caso es que me dio un susto tremendo, y pegué un bote… Y entonces Frank me cogió la mano, súper mono. ¿No es un encanto, Lily? Lily… ¡Lily!

-¿Qué? – dice Lily, distraída. Se ha quedado embobada mirando al espejo, pensando otra vez en Potter. "No es correcto, ¡no es correcto!'' , se dice a sí misma.

-¡Que pasas de mí! – Alice está cabreada.

- Lo siento, Alice, es que estoy cansada. Ayer fue una noche movidita. –dice con ironía.

-¿Me vas a contar algo ya? No has hablado nada… ¿Te hizo algo Potter? – Alice se divide entre la curiosidad y el enfado.

- Mira, Alice… fue un poco raro… Es que no estoy segura de la mitad de lo que pasó ayer… Era tan surrealista que no me extrañaría que me hubiera imaginado la mitad.

Alice la invita a seguir, pero Lily no está segura. ¿De verdad es prudente contarle todo a Alice? Es su mejor amiga pero… podría irse un poco de la lengua. No lo hace adrede, pero hay veces que su amiga es un poquitín maruja. Pero por otra parte… necesita contárselo a alguien. No es capaz de dejar de pensar en todos los momentos… inusuales que han tenido lugar esa noche. Al final, se decide. Sabe que se va a quedar más tranquila, además, Alice podría ayudarle a aclararse.

- Como cuentes una mínima parte de esto a alguien, juro que te mato.

Alice protesta, pero escucha con atención toda la historia acontecida durante la noche sin interrumpirle. Cuando Lily concluye, se queda callada asimilando toda la información.

- Mira, Lily… esto… ¿qué sentiste? Ya sabes… detrás del ta… - Lily se abalanza sobre Alice para taparle la boca al oír unos ruidos tras la puerta. Esperan tensas mientras las bisagras oxidadas chirrían. Rachel Looper entra en el baño. Las mira, y una mueca de odio se dibuja en su cara al encontrarse con la mirada verde de la pelirroja.

- Buenos días –saluda fríamente la chica. Acto seguido, se dirige al espejo más alejado de la pareja de amigas y se dispone a lavarse las manos, mientras Alice arrastra a Lily hasta la puerta, no sin dificultad.

- ¿Por qué la odias?

A Lily le encantaría saber por qué. El porqué de que cuando ve a esa furcia le entran unas ganas tremendas de darle una patada. Si se pone a pensar, ella no le ha hecho nada. Claro que es una creída, una suelta y una mandona, pero esos hechos no bastan de por sí para odiarla. Simplemente bastan para que le caiga fatal. Pero Sirius Black también le cae mal, y no le odia. No tiene ganas de cruzarle la cara de un tortazo cuando le ve (igual cuando habla, a veces y sólo a veces, sí que le apetecería darle una colleja) y reconoce que a veces es gracioso. Pero Rachel… le saca de quicio, hace que quiera darle no una, sino varias collejas y nunca, nunca tiene ni pizca de gracia.

- Por ser ella. – responde Lily de mal humor. Ambas se dirigen al Gran Comedor en silencio. La primera pregunta de Alice, sobre qué sintió detrás del tapiz, ha caído en el olvido. Lily camina malhumorada, seguida de una callada Alice que sabe de sobra que no es un buen momento para iniciar una conversación.

Lily camina sumida en sus pensamientos. Tiene que hablar con Potter. Como se dé a conocer algo de lo que ha pasado, Lily está segura de que se cambiará de colegio. Le horroriza la posibilidad de que se sepa cualquiera de los momentos embarazosos ocurridos junto a Potter.

Cuando llegan al Gran Comedor, ya es tarde y no hay muchos alumnos en las mesas. Sin embargo, con la llegada de Lily, se levantan mil murmullos y miradas. Lily no es alguien que se deje intimidar fácilmente, pero esa situación le abruma. Se pone roja como un tomate y arrastra a Alice al extremo más alejado de la mesa de Gryffindor. Una duda asalta su cabeza.

- Alice… de lo que te he contado… ¿qué se vio aquí? ¿Algo… embarazoso? – Lily está preocupada. Como se haya visto algo comprometedor… La mirada de Alice no le gusta nada.

-Esto… -Alice parece algo apurada, pero ante la mirada fulminante de Lily, continúa. – Pues… se vio el abrazo final que os disteis… la gente habla mucho de ello…

A Lily se le cayó el alma a los pies. Se sentía fatal. ¿Qué iba a pensar la gente? Al ver la preocupación de su amiga, Alice continuó:

-Pero tranquila, como enseguida te lo quitaste de encima… la gente se limita a comentar que es un nuevo intento de Potter. No es un secreto que está por ti… Aunque igual te quedaste pegada a él más tiempo de lo normal…

Alice no puede evitar sentirse más aliviada. Esos intentos de Potter son de lo más común, todo el mundo está enterado. Pero el recuerdo de la tierna mirada de Potter clavándose en ella como un puñal le sigue preocupando. Se levanta veloz y se dirige hacia la puerta del Gran Comedor, ignorando a Alice y todos los murmullos que le siguen hasta la salida. Tiene que hablar con Potter.

Una hora más tarde, Lily está agotada. Ha buscado por todo el castillo y ni rastro de Potter. Ni siquiera ha encontrado a sus amigos. Básicamente, no ha dejado ni una habitación por registrar. Y pensando en sus amigos… el boggart que apareció al pie de la torre de Astronomía la ha hecho pensar. ¿Por qué Potter tendrá miedo de que su amigo Lupin se convierta en licántropo? La verdad, no es un temor muy general… ¿Por qué precisamente Lupin? Piensa preguntárselo cuando lo encuentre, Lupin es el único que le cae bien de esos cuatro.

Eso le hace pensar en su propio boggart, y su semblante se ensombrece. Su abuela… le preocupa lo que pueda pasarle. Ha aprovechado el rato buscando a Potter para enviar una lechuza a su familia. Sabe perfectamente, aunque su madre haya tratado de encubrirlo, que el estado de su abuela es preocupante. Ya desde el verano anterior ha estado acarreando problemas cada vez más numerosos.

Se detiene en los escalones del quinto piso, que ahora están desiertos. No sabe dónde más buscar. "Si fuera Potter, ¿dónde estaría un domingo?" Desde luego, no en la biblioteca. Quizás en la Sala Común… pero acaba de volver y está desierta. En los dormitorios tampoco está, ya ha preguntado. Mientras se come la cabeza con ahínco, la respuesta llega a ella, simple y brillante. El campo de quidditch. ¿Cómo no se le ha ocurrido antes? Se levanta con energías renovadas y comienza a bajar las escaleras hasta su destino.

Cuando sale a los verdes terrenos del colegio, le recibe una brisa fría en el rostro. Aunque es uno de los únicos días despejados de los que ha podido disfrutar desde que el curso comenzó, el sol es engañoso, el viento te hiela los huesos. Mientras se dirige al campo de quidditch, ve varias parejas que han salido a disfrutar del día sin clases. Siente nostalgia. Lo único parecido a un novio que ha tenido fue Severus, y ambos eran muy pequeños como para saber sus sentimientos.

Conforme se acerca al campo, del que ya ve sobresalir como altas agujas los aros de gol, comienza a oír voces y risas. Seguro que son ellos. Aprieta el paso, aunque cada vez se siente más insegura. Al llegar observa dos chicos riendo y persiguiéndose, ambos montados en una escoba. Otros dos les observan en lo alto de la grada, charlando entre ellos. Claramente son Remus y Peter, nunca les ha gustado montar en una escoba. Penetra a paso firme en el campo de quidditch, pisando el verde césped. Enseguida los dos de las gradas reparan en su presencia. Remus le saluda alegremente, y a pesar de la distancia, Lily puede ver su sonrisa. Sonríe a su vez mientras agita la mano. Potter y Black siguen arriba, sin percatarse de su aparición. Prueba a gritarle un débil "¡Potter!", pero el fuerte viento se lleva su voz.

Sonorus! –murmura, apuntando a su garganta con la varita. - ¡¡POTTER!!

Esta vez, su voz resuena por todo el campo de quiddicth, reverberando en cada rincón y haciendo que Potter se sobresalte y casi se caiga de su escoba. Al reparar en ella, baja en picado pavoneándose, y una vez toca tierra, se revuelve el pelo y se acerca a ella con una sonrisa.

-¿Podemos hablar? – Lily trata de ser amable, a pesar de la estúpida sonrisa que Potter tiene pintada en la cara.

- Claro, Evans, soy todo oídos. –dice con sorna.

- En privado.

Parece que Potter va a protestar, pero ante la mirada de Lily, calla y la precede fuera del campo de quidditch, gritando a sus amigos que le esperen a gritos. Detrás de él, Lily hace una mueca.

Andan durante unos minutos hasta el límite del bosque prohibido. Lily se apoya en un cercado que es acariciado por los árboles de la linde del bosque, y Potter se queda en pie frente a ella.

-¿Qué quieres, Evans? – pregunta, con un pequeño brillo de esperanza en sus ojos castaños.

"Iluso", piensa Lily. Pero por alguna razón, no disfruta como otras veces al pensarlo.

- Mira… sobre lo de ayer… lo que pasó detrás del tapiz, ya sabes. –se sonroja al decirlo, y Potter sonríe.

- Oh, ese incidente.

- Cállate, imbécil. Como digas una sola palabra… juro que te mato. – Lily se sorprende. Ya ha amenazado de muerte a dos personas en el mismo día. Se va a convertir en una asesina en serie, a este paso.

- ¿Por qué, Evans? ¿Tienes miedo de manchar tu reputación? ¿O acaso no quieres admitir que te gustó?

Lily hace ademán de darle una bofetada, pero Potter detiene su brazo con su mano, extrañamente caliente a pesar de lo frío del día.

- Eres idiota. –murmura.

- Pero no has contestado a mi pregunta, Evans… ¿Te gustó?

Sus ojos la taladran, y Lily no puede sostener su mirada durante mucho tiempo. ¿Le gustó? No, por supuesto que no. El hecho de que sintiera esa agradable sensación… La verdad es que no se lo explica. Y tampoco es el momento.

- Claro que no. –pero algo en su voz la delata. Está insegura, y sabe que Potter también se ha dado cuenta.

El chico sonríe.

- Claro…

Sin previo aviso, Potter se inclina sobre ella. Antes de que Lily se dé cuenta de lo que está ocurriendo, él ya la está besando. Sus labios suaves y húmedos se encuentran con los suyos, fríos y temblorosos. El chico acaricia su boca con la suya de una manera suave y deliciosa. Lily se queda quieta, sin saber qué hacer. Quiere morirse, está petrificada. El chico va introduciéndose en su boca lentamente, y su aliento cálido se mezcla con el de la chica. Las manos de Potter se enredan en su pelo, mientras que las de Lily cuelgan lacias a ambos lados de su cuerpo. Cuando siente la lengua del chico en su boca, cree que no podrá controlarse más. Potter se separa de ella y la mira a los ojos sonriendo.

Ella le mira tratando de preguntarle por qué lo ha hecho, en qué estaba pensando. Está indignada, pero a la vez confusa. No sabe qué siente, y no encuentra palabras para decirle al chico que aún la tiene entre sus brazos, al chico que acaba de robarle un beso. Su primer beso. Potter la mira y con una sonrisa, le susurra al oído, con infinita dulzura:

- Sé que he sido el primero.

Las palabras retumban en los oídos de Lily, cuyos ojos se llenan de lágrimas. De rabia, de confusión, de impotencia… Una maraña de sentimientos se debate en su interior.

- Te odio. –susurra ella a su vez, con la voz temblorosa.

Sin mirar su reacción, se zafa de sus brazos, y corre, escapa del único chico que hasta el momento la ha besado. Tiene gracia que sea el que más detesta. O no. Y mientras las lágrimas resbalan por sus mejillas, libres, se siente indigna, sucia, por no saber qué sentir al respecto.


Qué rápido voy últimamente... pero es que me gusta! :) ¿Qué os parece? Tengo que deciros a todos que muchas gracias, es de gran ayuda ver todos vuestros reviews dándome sugerencias y dejándome opiniones. Sois de gran ayuda. Leslie, me encantan las novelas que me escriben, y espero que te hagas pronto una cuenta :D. Krisy Weasley, gracias por tu ayuda ;) ginnynena, Skinniy, asami - Black y compañía, GRACIAS. Es de gran ayuda teneros por aquí, sois un gran apoyo para que siga escribiendo. :D