Skip Beat no me pertenece.


Muchas gracias a mutemuia, , kotoko-98, PaulaGaTo, okita kagura, Lunabsc, Misaki y Mizuki por sus reviews en el capítulo anterior.


Summary: [EN PROCESO] La tragedia los marcaría sin saber que compartirían el mismo ángel guardián. -"Nunca pensé tener que tomar una decisión así, no podía elegir... No podía jugar con dos vidas, menos con las vidas de los dos hombre que marcaron mi infancia"


Ángel guardián.


Kyoko se encontraba sin palabras, podría ver a su amigo, podría ver a Sho...

¿Quizás él habría podido cumplir su sueño? Estaba segura de que él lo habría logrado, tenía talento y la capacidad para hacerlo, bien sabía que para ciertas cosas no era un tonto o mucho mejor, debía ser un gran chico...

—¿Podré verlo?—Murmuro sin dar crédito a lo que sus oídos habían escuchado momentos antes.

—Lo veras. Apresúrate, se hace tarde—Como siempre esa voz era enigmática...

—¿Tarde para qué?

—Es algo que debes descubrir por ti misma, no tiene gracia a que te diga cada paso que tendrás que dar y cada cosa que te tocara ver—Dijo antes de que Kyoko decidiera por si sola que debía irse, era su oportunidad de ve a Fuwa Sho, quizás su oportunidad para verlo triunfar.

Kyoko apareció en un espacio bastante amplio, un apartamento un poco sombrío pero que era fácil reconocer de quien era, sin duda era en donde vivía Sho.

Escuchó voces, voces que desconocía y que no se atrevía a moverse, aunque bien sabía que no podría ser vista por nadie, no al menos que ella quisiera.

—Sho, ¿Dónde estás? Querido—Hablaba una mujer.

Kyoko camino para ver quien era y se encontró con una hermosa mujer castaña que buscaba a Sho. Le siguió por el amplio lugar y se sobresalto al ver aquella escena, en esos momentos no sabía que decir, si negar la vedad o ver esa triste realidad.

Bien sabía que en la vida podías tomar decisiones, pero siempre era uno mismo él que tomaba el camino que debía seguir y lo que quería ser pero ahora por el peso de la fama, el peso de su vida, el peso en sus hombros era demasiado para un chico como Fuwa Sho.

Shotaro se encontraba sentado contra una pared casi desvanecido, mirando al frente sin mirar, con la camisa arremangada y con una jeringa en su otra mano.

—¡Sho!—Escucho gritar a la mujer casi histérica—¿Qué hiciste?

—Necesitaba sentirme bien—murmuro.

—Prometiste no volver a hacerlo, ¿Recuerdas?—La mujer estaba con los ojos llenos de lágrimas.

—Como también le prometí a Mimori serle fiel—Dijo riéndose—Shoko-san, estas especialmente hermosa este día.

Ante aquello Shoko se quedo en silencio, con una punsada de dolor en su pecho.

—Pensé que la habías dejado—Dijo la mujer acercándose a él.

—La dejé pero ella sola regresa...

—Estas muy drogado, Sho...

—Es verdad, Shoko-san... La dejé por ti.

—Sho soy tu manager...

—Eso no importa—Rió divertido—Sabes que nos divertimos mucho, como sólo tu y yo lo sabemos hacer.

—Basta, Sho. Ya no más, no quiero ser la otra ya no.

—Pero si eres única.—Le dijo mientras ella lo ayudaba a levantarse.

Shoko lo llevó al baño para que se diera una ducha, Kyoko solo pudo ver las dosis de drogas que quedaban en el piso y negar con su mente...

Volvió a desaparecer, quizás allí no tenía que hacer nada más, era algo molesto que ese sea el presente de cada uno de ellos, de sus amigos y ó aire y de repente, sin explicación y sin que ella hiciera nada, volvió a aparecer en aquel apartamento.

Vio entrar a una chica rubia, joven y bonita. Pero esto no era todo, tanto ella como la joven escucharon ruidos "extraños" por decirlo de algún modo.

Ella siguió a la joven, con un extraño presentimiento en su corazón, de algo que no podía describir que era.

La chica abrió la puerta y lo que vio le destrozo el corazón, Kyoko se acerco y sintió asco, repulsión por aquella escena.

Claro que aquello le rompería el corazón a cualquier chica enamorada, más si amaba a un estúpido como seguía siéndolo Fuwa Sho.

Shotaro completamente desnudo y su manager gimiendo de placer bajo él.

—Ahh... Shoko, eres la mejor—Decía mientras aumentaba el ritmo de sus embestidas.

—Más, Sho... Quiero que me des maass—Decía aferrada a la espalda de su joven amante.

La joven o mejor dicho las dos chicas no daban crédito a lo que veían, la chica rubia salió de allí sin decir nada. Con lágrimas en los ojos, cerro la puerta de golpe haciendo sobresaltar a los ahora asombrados amantes.

—¿Qué fue eso?—Pregunto Shoko.

—No lo sé. No me importa—Dijo descaradamente para seguirla embistiéndola de forma más ruda.


Kyoko decía seguir a la chica, estaba claro que Fuwa Sho era un cerdo.

Siguió a la joven desde cerca, no quería que ella la viera, no era el momento, la chica estaba muy dolida y supuso que aquella era la novia de aquel puerco sin corazón que la engañaba de tal modo.

—¿Por qué?—Murmuró Mimori entrando en su departamento.—¿Por qué me hiciste esto, Sho?

Kyoko entrecerró los ojos y vio como la chica se derrumbaba sin poder evitarlo y odiaba poder sentir su dolor sin siquiera tocarla, sus dones eran más bien un maldición.

Vio como la joven se acariciaba el vientre y no pudo evitarlo, comprendió lo que sucedía: la chica estaba embarazada.

Camino hacia ella, la joven no la podía ver, no la quería ver.

La chica furiosa arremetió contra toda la decoración en su apartamento.

Ante sus ojos, vio a Mimori tirar cuadros, porta-retratos en donde estaban Shotaro y ella abrazados, un sin fin de más cosas que Kyoko supuso, tendrían en común.

Sintió tanta pena, dolor, rabia... Todo provenía de la chica que salía de su apartamento sin rumbo.

Momento más tarde, Kyoko apareció en la azotea de aquel edificio y la chica estaba allí, a punto de saltar.

Ella se apresuro y la detuvo antes de que se tirara al vacío.

—No...—Le murmuro en el oído.

—¿Quién eres?—Pregunto asustada.

—Eso no importa, tienes que vivir... Por ti, por tu bebe...—Le hablo.

—¿Por qué no te puedo ver?—Dijo asustada Mimori.

—Quiero que me escuches, vive. Yo estaré siempre para ti, aunque no me puedas ver—Le dijo con voz maternal.

—¿Puedo vete?

Después de que la alejara del peligro, poniéndola en una distancia prudente y alejada del peligro, decidió aparecer con otra forma.

Ante la joven y para su sorpresa vio a una chica vestida de blanco que se acercaba a ella, de cabello largo y rubio, ojos azules, cálidos...

—¿Eres mi ángel guardián?—Pregunto la chica antes de perder el conocimiento e los brazos de lo que ella consideró, su ángel.

Kyoko la llevo a su casa, para que durmiera más cómoda y pudiera pensar. Sabía que aquella chica tendría que enfrentarse a muchas cosas y que mañana quizás tendría que enfrentarse a Fuwa Sho.


Furiosa volvió a aparecer en el vacío de siempre, esperando escuchar aquella voz.

—¿Por qué?—Pregunto a la nada.—¿Por qué hiciste y quisiste que viera aquello? ¡Dime!

Pero la respuesta nunca llegó, no en ese momento, lo peor es que pudo sentir el dolor de aquella chica, pudo sentir el dolor de la traición.


Continuara.