Renuncia de derechos: Harry Potter y todo su universo son de J. K. Rowling. Tomo prestado parte de eso sin fines de lucro. Trama y algunos personajes sí son míos, por lo que me reservo su uso.
Advertencias: AU (Universo Alterno), debido a la naturaleza de la petición. Por lo tanto, no se aceptan reclamos por hallar personajes y/o situaciones que Rowling jamás escribió.
Este fic ha sido creado para el "Intercambio de Regalos de la Familia Friki" del foro "First Generation: The story before books"
Para Leonor Charon Friki, la sobrina viajera en el tiempo. Leo–chan, espero que disfrutes el regalo basado en tu primera petición, porque en caso contrario, seguiré los pasos de Onesan y un buen Crucio te caerá encima (figurativamente hablando, claro).
Siete: Libres.
La mañana del sábado, todos en el castillo organizaban el equipaje para el día siguiente, saboreando por anticipado el inicio de las vacaciones de Navidad.
Antes de eso, claro, los alumnos de tercero en adelante disfrutarían de la última visita a Hogsmeade del trimestre. Algunos comprarían regalos allí, pero la gran mayoría solo pensaba en divertirse.
—¡Eh, Neville!
El muchacho acababa de llegar al vestíbulo cuando Hermione Granger lo llamó, moviendo una mano en señal de saludo mientras se le acercaba.
—¿Ya vas al pueblo? —preguntó ella.
—Sí, ya. Compraré algunos dulces para mi madre y luego pasaré por Las Tres Escobas. ¿Qué planes tienen los demás, Hermione? ¿Lo sabes?
—Bueno, Ron ha quedado con Luna, está insoportable con ese tema —la castaña le dirigió una mirada apenada a su amigo antes de carraspear y continuar —Los Creevey saldrán en un momento, también tienen citas, ¿puedes creerlo? Y yo me voy con Fay, que últimamente Ginny… ¿Me prometes no decirle? —Neville asintió en silencio —Ginny parece molesta con todo el mundo y es difícil hablar con ella. Prefiero que salga con alguien más esta vez. De todas formas, nos veremos en Valle de Godric en Año Nuevo.
—Oh, entonces podemos tomarnos algo juntos en el pueblo, ¿te parece bien?
—¡Seguro! Pero… Disculpa, supe que Hannah…
—¡Eh, Longbottom!
Los dos amigos dieron un respingo ante la exclamación, algo chillona y con cierto tono autoritario. Luego, para su sorpresa, descubrieron a Pansy Parkinson caminando hacia ellos, vestida con una túnica color verde musgo y con cara de pocos amigos.
—¿Ahora qué querrá? —masculló Hermione, antes de recomponerse rápidamente y decir en voz más alta —Entonces en eso quedamos, Neville, ¡hasta luego! Fay me está esperando.
Mientras caminaba a las puertas principales, Hermione le dedicó una mirada de advertencia a Parkinson, esperando que no quisiera causarle problemas a Neville.
Antes de salir, la castaña creyó ver en la chica de Slytherin un gesto de reconocimiento.
—¿Qué se te ofrece, Parkinson?
—Bueno, ya que tengo algo de tiempo, pensé en que bajáramos juntos al pueblo. Quiero preguntarte algo. De los días que tuvimos que pasar "pegados".
Encogiéndose de hombros, Neville asintió, accediendo.
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Hicieron gran parte del camino en silencio, posando la mirada en lo que fuera, menos en su acompañante. Luego, saludando vagamente a quienes se encontraban, surgieron comentarios banales con los cuales el tiempo se les pasó más rápido hasta llegar a la calle principal, donde se detuvieron un momento, sin saber qué decir.
—Entonces… —comenzó Neville, dudoso —¿Cuál es tu pregunta, Parkinson?
—Ah, eso… —Pansy sonaba desganada, casi apática, pero al mismo tiempo procuraba no mostrarle la cara a su interlocutor —Verás, Longbottom, poco antes de deshacernos de esas esposas, parecías molesto por algo, ¿podría saber qué…?
—¿Ahora qué te hace estar con Longbottom, Pansy?
La chica miró por encima de su hombro y descubrió a Draco Malfoy dedicándole una sonrisa socarrona, casi despectiva. ¿Qué le pasaba últimamente a Draco, que no paraba de fastidiar?
—Tenemos un asunto pendiente —contestó ella con indiferencia —¿Y tú? ¿No te has conseguido a una novia que te soporte?
—En realidad tengo una cita hoy, pero eres mi amiga, me interesó saber por qué tomarse tantas molestias con el torpe de Longbottom.
—Creí que tu política era no entrometerte en los asuntos de los demás mientras no te involucraran, Draco, ¿podrías seguir así, por favor?
Acto seguido, Pansy fingió una seguridad que no sentía, le dio la espalda a Draco y se llevó a Neville allí, halándolo de un brazo.
—¿No es Malfoy tu amigo? —se extrañó Neville, mirando hacia atrás y dejándose llevar.
—Lo es, pero en ocasiones resulta irritante. Supongo que tus compañeros lo saben mejor que nadie.
—Sí, lo hemos notado… Oye, Parkinso, sobre tu pregunta…
—¡Ah, sí! ¿Tienes una respuesta?
Poco a poco, Pansy detuvo sus pasos hasta quedar frente al escaparate de una de las tiendas. Contempló su difuso reflejo en el cristal del escaparate, conteniendo a duras penas el arrugar la nariz, gesto que siempre la afeaba. Llevaba una bufanda al cuello, a rayas verdes y plateadas, y con disimulo se cubrió parte del rostro con ella.
—¿Te importaría mucho si te invitara a venir conmigo a una fiesta de Navidad?
—¿A mí? Tenía entendido que irías a Avalon con tus amigas.
—Hay cupo en el traslador. Y considerando que ellas irán con sus novios…
—No lo entiendo. Es decir, ¿alguno de tus amigos no puede…?
—Quiero que vengas tú conmigo. ¿Entiendes o no?
A juzgar por cómo fruncía Neville el ceño, no lo entendía del todo, pero tras pensarlo por un rato que pareció especialmente largo, acabó asintiendo.
Pansy suspiró contra su bufanda. Al menos eso no había sido tan difícil.
–&–
Años después…
La parte exterior de la mansión estaba cubierta de blanca nieve, nada raro siendo diciembre. Era una preciosa estampa, con algunos árboles bellamente decorados e iluminados, aunque era una lástima que ciertas personas no pudieran verlo.
—¡Bienvenidos!
Una mujer pelirroja de intensos ojos verdes, ataviada con una túnica verde esmeralda cubierta a medias por un abrigo blanco, recibía a sus invitados en el porche, dedicándoles una radiante sonrisa.
—Buenas noches, Lily —saludó un hombre joven, de cabellos bien peinados y con unas curiosas manchas oscuras en su túnica azul —Lamento llegar tarde.
—¡Tonterías, Neville! Estás a tiempo. Vamos a servir la cena en un momento.
—Oh, en ese caso, iré a saludar a los demás. Con su permiso.
Neville Longbottom, a quien los años le habían acabado de quitar la infancia de los rasgos y le añadieron más altura y serenidad, cruzó el vestíbulo de aquella casa a paso firme, asombrado de la decoración, como siempre. Pronto entró al comedor, una estancia bastante amplia y bien iluminada, donde varias personas se apresuraban a ocupar las numerosas sillas.
—¡Neville, llegaste! —un hombre de pelo negro, ojos verdes y anteojos, después de despedirse brevemente de un par de mujeres, se acercó al recién llegado —Creí que todavía estabas ocupado con el colegio, como este año mi madre insistió en hacer cena de Navidad a lo grande…
—Terminé mis compromisos a tiempo. Además, ya había dicho que vendría, Harry.
—Es verdad. ¿Cómo están tus padres?
—Bien, este año cenan con mi abuela. Prometieron venir para Año Nuevo, como siempre.
—¡Es verdad! Oye, mi madre comentó dónde quedaba tu sitio, ¿quieres que…?
—No, gracias. Aprovecharé para saludar.
Harry asintió y vio a su amigo girarse hacia uno de los extremos de la mesa, deteniéndose de vez en cuando al ser llamado por alguna persona. Meneó la cabeza y regresó con quienes había estado charlando recién, esperando de verdad que las cosas no salieran mal precisamente esa noche.
Por su parte, Neville era reconocido por varios ex compañeros, quienes le dedicaban cumplidos por su trabajo como profesor de Herbología en Hogwarts y bromeaban respecto a que querían que fuera indulgente con sus hijos. A Neville le hacía gracia pensar en los niños y niñas que aquellas personas llegarían a tener, seguramente sería un reto enseñarles, pues algunos saldrían iguales a sus padres y él los conocía de sobra, quizá no fueran tan dóciles. Finalmente llegó a donde una tarjeta ponía su nombre con una delicada letra cursiva y tomó asiento con cuidado, ya que en la silla a su izquierda se encontraba alguien enfrascado en una conversación. El cabello oscuro recogido en alto y adornado con brillantes delataba que era una mujer, lo mismo que su túnica rosa pálido.
—Buenas noches —saludó en un susurro, antes de mirar a su derecha.
—Buenas, Longbottom.
El otro giró la cara a la izquierda. El rostro femenino que se halló siempre fue considerado duro y poco agraciado para muchos, pero lo que llamaba la atención era la mirada de su dueña, intensa y al mismo tiempo, nublada por algo indefinible pero terriblemente similar a la tristeza.
—¿Cómo has estado? —inquirió ella, curvando los labios en lo que parecía una sonrisa, pero el gesto no resultó muy convincente.
—Ah… Las clases van bien. ¿A ti cómo te va, Pansy?
—Bien. Lily y Terence pronto querrán que sea su niñera, además de su asistente, ¿los viste?
—Sí, acabo de saludar a Lily. Me alegro mucho por ellos, ¿cuándo nacerá el bebé?
—A finales de enero o principios de febrero.
Se quedaron en silencio y cuando a Pansy Parkinson la llamaron desde su izquierda, ella dio una cabezada y se volteó, terminando así la conversación.
—¡Eh, Neville! —una cabeza coronada por abundante pelo rojo bien peinado se acercó, revelando ser la hermana pequeña de Ron —Me acaban de decir Ron y Luna que estabas aquí, ¿cómo te tratan esos pequeños granujas a los que debes enseñar?
—Los alumnos no son granujas, Ginny. Acuérdate que fuimos así también.
La pelirroja se echó a reír, se sentó a la derecha de Neville y él, de reojo, confirmó que ese era el lugar de ella, ¿por qué la señora Potter lo habría puesto en ese lugar?
—Zach cree algo parecido —comentó de pronto Ginny, mirando a Neville pero con el rostro vuelto hacia el frente —A veces me dan ganas de darle calabazas definitivamente, ¿sabes? Pero luego me recuerdo que él es mejor que Malfoy, aunque no parezca, así que lo sigo intentando. Y supongo que él hace lo mismo conmigo.
—Confieso que nunca he entendido bien tus gustos, Ginny.
La aludida sonrió con cierto aire pícaro. Sabía perfectamente lo que muchos de sus amigos pensaban de que, sin venir a cuento, hubiera salido con Draco Malfoy desde su sexto curso y luego, antes de iniciar séptimo, cortara con el rubio para relacionarse pocos meses después con Zacharias Smith. Estaba de más decir que a sus hermanos no les agradaba semejante comportamiento, lo mismo que a su madre, pero la pelirroja insistía en que sabía lo que hacía. Actualmente, si no recordaba mal, Ginny apenas tenía tiempo libre siendo cazadora de las Holyhead Harpies, pero siendo Smith un empleado de Deportes y Juegos Mágicos, algo en común sí que tenían.
—A todo esto, ¿acaso Smith sabe cómo tratar con niños? —se extrañó Neville.
—¡Claro que sí! Es muy amigo de Wayne, ¿lo recuerdas? Wayne Hopkins. Él tiene unos gemelos con su esposa. Son algunos puntos fuertes de Zach, es muy buen amigo y le gustan los niños.
—Bueno, siendo así…
—A propósito, Neville, ¿te ha saludado Parkinson?
Ginny había preguntado aquello en voz baja, para que solamente su amigo la escuchara. Él asintió, aunque su semblante dejó entrever que no había resultado como le hubiera gustado.
—No hace mucho que lo dejaron —indicó Ginny, de repente con voz seria y expresión comprensiva —Sé que no soy la mejor persona para decirlo, porque ella nunca acabó de caerme bien, pero…
—Lo sé. Créeme que lo sé.
Ante la expresión de él, Ginny asintió con un movimiento de cabeza y no volvió a tocar el tema.
Neville, por su parte, se dedicó a echar un vistazo a su alrededor. Vio muchas caras conocidas, tanto de sus días de colegio como del ambiente deportivo y de San Mungo, seguramente los Potter se habían dado vuelo invitando gente. Eso le hizo preguntarse quién habría invitado a Pansy, si según recordaba, no era muy amiga de Harry.
Acordarse de la extraña relación que mantuvo con Pansy Parkinson hacía que Neville se preguntara, de vez en cuando, qué le había pasado por la cabeza. La Navidad pasada con ella en Avalon, en diciembre de mil novecientos noventa y siete, fue inesperadamente buena, permitiéndole así conocer mejor a los amigos de ella. A su vez, él la invitó a la fiesta de Año Nuevo de los Potter y la pasaron estupendamente, charlando casi toda la noche a solas o con amigos de uno y otro (¡incluso habían logrado sacarle a Theodore Nott más de dos frases seguidas!). Sin embargo, conforme pasaba el tiempo no parecía haber una razón clara para que siguieran juntos, aunque intentaron conciliar sus desacuerdos y se sentían a gusto con lo que tenían en común. Finalmente, el verano pasado le llegó la propuesta de sustituir a Sprout en el colegio y Pansy, aparentemente inconforme, prefirió que cortaran antes de vivir una relación a distancia.
—Me sorprende de Weasley.
Como si la hubiera invocado, Pansy habló en ese momento, causando que Neville diera un respingo.
—¿Disculpa? —inquirió, confuso.
—Pensé que a Weasley le gustabas —indicó Pansy, volviendo a mirarlo con intensidad y tristeza a un tiempo —Cuando las esposas de sus hermanos nos dejaron atados, no era muy agradable.
—Lo sé, me lo explicó después. Ella me quiere, sí, pero como a un hermano. Como si no tuviera bastantes… —justo a tiempo, Nevulle contuvo una carcajada para poder proseguir —A lo que me refiero es que ella temía que me fuera mal en tu compañía. Prejuicios infundados, supongo. Por lo general, mis amigos confían en mis decisiones.
—Entonces son mejores que mis amigos —indicó Pansy con cierto desdén —¿Sabías que Malfoy intentó salir con Granger cuando acabamos séptimo?
—Sí, y no tenía mucho sentido. En aquel tiempo, aún salía con Ginny.
—¡Pues fue por eso que Weasley lo dejó, se enteró de todo! Y como Granger lo había rechazado, a Draco casi le dio un ataque. Hasta entonces, creía que cualquier chica caería a sus pies.
—¿Cómo está él, por cierto?
—Se fue a trabajar a Francia, vive en París. Recibí una lechuza suya hace unos días. Conoció a una bruja muy guapa, creo que se llama Gabrielle, aunque es más joven que él. Está tan convencido de que ella es la correcta, que solo espera a que sea mayor de edad para proponerle matrimonio.
—Viniendo de Malfoy, me sorprende un poco. Oye, Pansy…
Neville no pudo continuar. En ese momento sonó una campanilla, indicando el inicio de la cena, y por un largo rato, tanto él como Pansy solo pudieron hacer comentarios ocasionales con otras personas, pero no entre ellos. No fue sino hasta mucho después, que se sirvió el postre, que Neville sintió algo raro en la muñeca izquierda, como si de repente le apretara el reloj…
—¿Qué…?
—He decidido que fui estúpida, Neville, así que deberás soportarme por un rato.
El aludido miró a Pansy con el ceño fruncido, para luego sentir que movían su brazo izquierdo. Específicamente, tiraban de su muñeca, la cual fue poniéndose a la altura de sus ojos conforme Pansy alzaba su muñeca derecha, adornada por un brazalete de esmeraldas… y por un aro metálico que le resultaba vagamente familiar.
—Puedes deshacerte de mí antes de que termine la fiesta —apuntó Pansy con voz muy seria, y por primera vez en la velada, sus ojos mostraron algo más que tristeza: era determinación y un leve temor a estar equivocándose —Pero si no lo haces… Si no lo haces entenderé que me perdonas y me das otra oportunidad. Y esta vez lo haré bien.
—Pero en julio dijiste…
—En julio no quería que dejaras escapar el empleo, atolondrado. Lo habrías hecho si te decía que no quería que vivieras tan lejos. Pero eso no importa. Ahora sé que nunca ha importado. Y aunque no sea la mejor del mundo, quiero intentarlo de nuevo. Contigo.
Lentamente, como a cámara lenta, Neville observó las muñecas de ambos, nuevamente unidas por aquel artefacto mágico que les diera tantos dolores de cabeza años atrás; luego, miró a Pansy, que se veía firme y apenada a un tiempo, seguramente pensando que se estaba aprovechando de él.
Y supo entonces cuál sería su respuesta.
—Si resulta, sabes que discutiremos seguido, que siempre estaré rodeado de plantas y olores raros, que no siempre me acordaré de lo más simple…
—Y tú sabes que siempre andaré pensando un poco más en cómo me veo que en lo que digo, que soy algo engreída y que tengo amigos un tanto desagradables. ¿Qué hay de malo con ello?
Neville sonrió y para alegría suya, Pansy le devolvió el gesto.
—No hay nada de malo. Podemos intentarlo.
Eso bastó para que Pansy sonriera de lado, arrogante y satisfecha. Justo como ella era.
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¡Aleluya! (Bell lanza el final al mundo entre feliz y frustrada). ¿Cómo está todo el mundo?
Para este último episodio, pensaba en algunos detalles diferentes, pero básicamente todo acababa en Navidad. Que al final haya hecho que Neville y Pansy tuvieran una relación que terminaron y después retomaron… Bueno, eso me salió de la manga y del hecho de que no los veo mucho como pareja en ninguno de mis cánones mentales (tanto el propio como el de JK a futuro… Yo me entiendo). Por lo tanto, no sé qué tan convincente les resulte, pero siento que para esos dos, con sus personalidades, puede estar bien.
Respecto a otras parejas… Aunque no se diga, muchas de las parejas mencionadas a lo largo del fic siguen juntas (Terence Higgs y Lily Moon tendrán un bebé, por ejemplo). Aunque lo verdaderamente sorpresivo fue mencionar que Ginny sale con Zacharias Smith después de haber estado una temporada con Draco Malfoy… Lo cual, por cierto, es derivado de una idea que leí de alguien más (cofNeacof) y claro, de que en este fic Ginny se acercaba peligrosamente a ser un personaje indeseable, cuando en realidad no lo quería así. A Harry no lo emparejé claramente, tampoco a Hermione ni a otros, pero eso es para que cada quién se los imagine con quienes quieran.
Cuídense mucho y nos leemos en otra ocasión.
