Hola!
Bueno, muchas gracias por todos los reviews que he recibido, sé que me tardo mucho con este fic, pero no por eso dejaré de publicarlo ¿Qué creen? xD
Me alegra mucho que les guste esta loca historia, es por eso que sin más, les dejo la conti, espero que la disfruten ^^
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Capitulo 7: Cásate Conmigo
—¿Chibi?
—¡Sasori-kun!
Hinata se volteó horrorizada, abriendo los ojos como platos. Rápidamente empujó a Naruto, con todas las fuerzas que tenía, para así quitárselo de encima. El rubio cayó sentado en el suelo duro y frío, cosa que no le agradó para nada, era mucho más cómodo estar así encima de Hinata.
—¡E-esto no es lo que crees! – Trató de explicarse avergonzada, su rostro parecía arder de lo roja que se había puesto y su pecho se sentía apretado por los nervios, por el temor de que él pudiera pensar mal. Le miró de reojo y, se sorprendió al verlo sonreír.
—Vaya, pequeña Hina, no pensé que fueras novia de mi vecino Naruto – Dijo alegre, sin prestarle la mayor importancia a la escena tan comprometedora que había visto, lo que desconcertó a Hinata.
—¿Eh? – Ella lo miró por unos segundos, hasta que reaccionó a sus palabras —. ¡Y-yo no soy novia de ese troglodita!
—¡Troglodita mis calzones! – Exclamó Naruto ofendido, estaba cansado de que Hinata le tratara como a una bestia salvaje. Se paró de un salto y miró a la chica con el ceño fruncido.
—¡Así es como demuestras tu falta de educación! – Le rectificó la ojiperla, tocándole el pecho don su dedo índice. Naruto simplemente arqueó una ceja y ante esto, Hinata escondió su mano detrás de la espalda —. Imbécil – Le insultó en voz baja.
Los dos se cruzaron de brazos, haciéndose un desprecio, era como si hubieran olvidado la presencia del pelirrojo, quien de un momento a otro estalló en carcajadas. Naruto y Hinata le miraron sin comprender.
—Perdón, pero ustedes son una pareja muy especial – Dijo Sasori, tratando de detenerse, pero le era imposible dejar de reír ante las caras atónitas que tenían esos dos.
—S-Sasori-kun, ya te lo dije, él no es mi novio – Habló la Hyûga, quien de pronto se había sonrojado levemente, poniendo una sonrisa dulce y comenzando a jugar con sus dedos.
Naruto observó incrédulo ese cambio ¿Cómo demonios podía pasar de fiera a mansa en un solo segundo? Y además, se había puesto así con sólo ver al idiota de su vecino, le llamaba idiota porque Sasori solía "robarle" a sus conquistas, o más bien, las chicas que salían con él se quedaban locas al ver a Sasori, pero él no les hacía mucho caso, era un tipo bastante serio; según Naruto era gay, jamás le había visto con una chica.
—¿No son novios? Pero chibi-Hina, lo parecen – Ella simplemente negó con la cabeza, tenía que convencerlo a él de que eso no era cierto, de que entre ella y Naruto no había nada, ni siquiera un compromiso falso y ridículo, la persona que ella quería no podía saber que estaba comprometida con alguien como Naruto.
—Yo no sería novio de una niña como esta, sabes muy bien el tipo de mujeres con las que salgo – Dijo Naruto arrogante, mientras Hinata le miraba ofendida por haber sido llamada niña, además al oír esas palabras "el tipo de mujeres con las que salgo" ¿Qué había de malo en ella? No era una top model, pero tampoco estaba mal ¿Quién se creía Naruto Namikaze para despreciarla de esa manera?
—Bueno eso es verdad, una niña tan dulce como Hinata no saldría con un mujeriego como tú, podrías romperle su corazón – Opinó sonriendo, causando el sonrojo una vez más en las mejillas de Hinata.
—Así es, muy bien dicho – Le secundó ella, sin siquiera molestarse por haber sido llamada niña otra vez, pues no habían problemas mientras Sasori lo dijera.
Naruto frunció el ceño, se dio cuenta de que cuando él hablaba Hinata siempre se enfadaba, pero cuando lo hacía Sasori, no importaba lo que dijera, ella estaba de acuerdo en todo y se comportaba totalmente diferente ¿Acaso Sasori le gustaba? ¿Y de donde diablos le conocía?
—Oh, que tarde es, me tengo que ir – Hinata arrebató su licencia de la mano de Naruto, que como estaba perdido en sus pensamientos no lo notó a tiempo —. Me llevo esto, con permiso, adiós Sasori-kun – Se despidió con una dulce sonrisa del pelirrojo, mientras a Naruto apenas y lo miró. Él simplemente hizo un gesto con su boca, como diciendo que ella tampoco le agradaba.
—Que te vaya bien Chibi – Se despidió Sasori, pero cuando ella se marchó, miró fijamente a Naruto —. ¿Y bien?
—¿Qué? No vas a creer que tengo algo con la chibi – Naruto dijo la última palabra con algo de sarcasmo, provocando que el entrecejo de su acompañante se frunciera —. Esa mujer no me interesa para nada, es demasiado histérica para mi gusto, está loca, dime una cosa ¿De donde la conoces?
—La conozco desde que era una niña, es como una hermanita para mí, así que si le haces algo ya verás – Advirtió antes de irse a pasos lentos, dejando a Naruto con sus palabras rondando en la cabeza.
Es como una hermanita para mí…
Simplemente no pudo evitar reventar de risa ¡La veía como a una hermanita! Pobre Hinata, Sasori nunca en la vida le haría caso.
—Que tonta es, por algo es mujer – Siguió riendo, mientras caminaba hacia el interior de su edificio.
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Esto era sin duda lo mejor de la vida, poder estar con la persona que amaba, besarse, abrazarse, entregarse el uno al otro sin importar nada.
—Te amo Gaara… - Susurró la castaña, sintiendo como poco a poco llegaba al clímax. Su esposo besó sus labios con pasión, apresando aún más su cuerpo desnudo sobre la cama, para dar por terminado su acto de amor.
Se recostaron abrazados bajo las sábanas, aún besándose en los labios, hasta que él se separó para mirarla.
—Te extrañaba – Le dijo al oído, haciéndola temblar por completo. Soltó una leve sonrisa y la abrazó más fuerte, tomando su cintura delicadamente.
—Yo también amor, reconozco que el bebé nos ha quitado mucho tiempo, pero siempre vale la pena este momento – Él asintió con la cabeza, dándole un beso suave —. Oye Gaara…
—¿Sí?
—Quería hacerte una pregunta, es sobre eso de tu hermano y Naruto – Siempre que decía el nombre de Naruto su tono de voz era áspero, no era nada personal, pero su mala fama le enfermaba. Era cierto que Gaara solía ser así, al menos eso le contaron, pues cuando ella lo conoció el pelirrojo sólo demostraba interés por su persona y nadie más parecía motivarlo, Gaara batalló un montón para que ella le hiciera caso, pues tenía miedo de enamorarse de él y que la lastimara, cosa que nunca pasó.
—¿Cuál es la pregunta?
—¿De verdad es posible deshacer ese contrato? – Se acurrucó sobre el pecho de su amado, el cual se dedicó a mirar al techo.
—La verdad es que no lo sé, según Kankuro existe la manera, pero yo no estoy tan seguro – Respondió sinceramente, era lo que él pensaba y no pretendía engañar a su mujer. Ella cerró los ojos, la respuesta no fue muy satisfactoria, pero sabía que Gaara le había respondido con la verdad.
—Ya veo…
El pelirrojo se levantó un poco, volviendo a quedar encima de ella, que lo miraba algo sorprendida.
—¿Por qué no dejas de preocuparte por ellos? Mejor, ocupémonos de nosotros – Dijo antes de besarla. Matsuri simplemente correspondió, él tenía toda la razón, en este momento debían pensar sólo en ellos y nadie más.
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—Lo odio, lo odio con toda mi alma – Decía Hinata enfurecida, mientras conducía hacia su casa. No dejaba de ver al frente, con los ojos crispados de rabia, estaba demasiado furiosa con ese imbécil de Namikaze ¿Cómo se atrevía a burlarse así de ella? —. Pero sea como sea me las va a pagar, ya lo verá.
La verdad era que ella nunca había sido una persona vengativa, pero no podía evitar querer recibir alguna compensación por todas las humillaciones que había recibido desde que había conocido a ese rubio impertinente, nunca creyó odiar a nadie en su vida, a pesar de ser a veces temperamental era una chica de muy buenos sentimientos, pero él definitivamente podía superar hasta la paciencia del más insensible.
Paró en seco al llegar a un semáforo y darse cuenta de que estaba en verde, pero los autos que venían detrás de ella se molestaron por haberse detenido tan de pronto.
—¡Oye, fíjate cómo conduces idiota! – Le gritó un tipo atrás de ella. Como si no tuviera suficiente con todo lo que Namikaze la molestaba, encima un tipo en la calle le recordaba lo mala que –según el rubio- era para conducir ¡Era el colmo!
Con una fuerza sobrehumana trató de ignorar todo aquello, el molesto sonido de las bocinas y los gritos enfurecidos de los demás conductores. Suspiró hondamente y siguió su camino como si nada, pero pensando en que mañana le enseñaría una lección a Naruto Namikaze.
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Las luces no le permitan adivinar de quién era el rostro de la joven con la que estaba bailando desde hacía un rato y a ella le sucedía exactamente lo mismo cuando trataba de adivinar de quién se trataba, pues ambos sentían que eran conocidos de alguna parte.
—Disculpa que pregunte – El azabache comenzó a hablar, dándole una vuelta a la chica en su lugar, para luego atraerla nuevamente a su cuerpo —. Pero me causa curiosidad ¿Cuál es tu nombre?
—Yo iba a preguntar eso – Rió la peli rosa, separándose varios centímetros de él. Sentía que la música llevaba su cuerpo a su propio compás, pero en realidad era él quién la llevaba, de un lado a otro por toda la pista, sin que ninguno prestara atención a nada más a su alrededor.
Ino estaba sentada en la barra junto a su novio, desde hacía un buen rato que no despegaba la vista de aquella pareja y sonreía mientras bebía un par de tragos.
—¿Por qué te pones tan contenta? Que yo sepa no es un milagro que Sakura baile con alguien – Le dijo el joven a su lado, un chico alto, de piel extremadamente pálida, con ojos y cabello negros. Era muy guapo, por eso un montón de chicas le miraban con atención, pero él parecía ignorarlas olímpicamente.
—No es eso ¿No te has dado cuenta de quién es el que baila con ella? – Cuestionó la rubia, a lo que el pelinegro negó con la cabeza, pero volteó a verlos nuevamente con mayor atención, a ver si lograba captar algo.
Fue después de varios segundos que al fin se dio cuenta de quién era la persona que bailaba con la peli rosa, las luces le habían iluminado por un momento y él centró toda su atención en lo que podía verse de su rostro.
—Es Sasuke Uchiha, vaya – Rió quedamente. Al igual que Ino, él conocía a la perfección cual era la historia entre ese par, amigos desde pequeños, se habían separado por el trabajo de los padres de la chica, aunque ella nunca le dijo que estaba enamorada de él, parecía el típico reencuentro de un Manga Shoujo —. Que gracioso.
—¿Te parece? Creo que aún no notan quienes son – Dijo la rubia soltando una sonrisa, sabía cuanto significaba este encuentro para su amiga.
—Vamos, no me evadas y responde – Insistió el azabache, tomándola de la muñeca para volver a jalarla hacia su cuerpo. De verdad quería saber, le intrigaba de sobremanera y no lo comprendía, la mayoría de las veces ni siquiera se enteraba del nombre de las mujeres con las que estaba, consideraba que era mejor así, de esa forma no tendría recuerdo alguno de ellas más que el sexo.
La chica sonrió, su corazón comenzaba a agitarse y no entendía por qué sucedía, sólo sabía que era algo agradable, que le gustaba estar con esa persona.
—Está bien, te diré, me llamo Sakura Haruno ¿Y tú?
Al instante en que ella dijo su nombre Sasuke dejó de bailar, la miró de arriba abajo con cierta sorpresa, sin poder creer que se tratara de la misma Sakura Haruno que él conocía, no había posibilidad de que se tratara de la misma chica nerd y fea ¿O sí?
—Sakura Haruno… - Repitió, aún algo sorprendido.
La chica soltó una risita.
—Sí, ese es mi nombre ¿Es que acaso tiene algo malo? – Su pregunta no tuvo una respuesta, al menos no una que fuera en palabras, sólo vio como el chico con el que había estado bailando gran parte de la noche se quitaba el antifaz blanco, dejando ver su rostro en su totalidad. Se quedó totalmente atónita, no podía creer que se tratara de él —. ¿Sasuke-kun?
El recién nombrado asintió con la cabeza. Acercó ambas manos al rostro de la chica y con cuidado retiró el antifaz plateado, dejando a la vista sus brillantes ojos jade y el resto de su blanquecido rostro, en definitiva era ella, debió haberlo adivinado antes por el color de su cabello.
—De verdad eres Sakura – Inconscientemente soltó una sonrisa, algo le decía que esto no se quedaría en un simple reencuentro de viejos amigos, por alguna razón la había vuelto a encontrar.
—No puedo creerlo, Sasuke-kun – Ella no era capaz de moverse ni de hablar demasiado, la sorpresa y la alegría que sentía no se podían comparar con nada, estaba frente a la persona que siempre había amado, una vez más.
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El día había llegado tan brillante como siempre y Hinata se levantó con una enorme sonrisa en los labios, a pesar de la pesadilla de anoche aún era capaz de levantarse de buen humor. Al levantarse se dio una ducha con agua tibia, disfrutando del suave masaje que le propinaban las gotas del agua sobre su suave piel. Cuando oyó el teléfono se estaba secando el cabello, por lo que salió del baño con una toalla cubriéndole el cuerpo.
—¿Bueno? – Respondió sonriente, sin embargo al oír aquella voz todo su buen humor desapareció, no podía creer que tan temprano él se propusiera arruinarle el día.
—Buenos días, querida prometida – Le saludó Naruto, se notaba que del otro lado se encontraba sonriendo con sorna, esa maldita cara de burla que ponía era irritante y aunque Hinata no lo estuviera viendo le molestaba.
—¿Qué es lo que quieres? – Cuestionó, sentándose sobre su cama que estaba ya hecha, pues antes de bañarse siempre la hacía —. No tengo ganas de que me fastidies.
—Oye, de hecho te tengo una muy buena noticia y una interesante propuesta ¿A qué hora estás por la oficina?
La chica miró la hora en su reloj de pie, sobre la mesita de noche, notando que aún era bastante temprano.
—No sé que te propongas, pero estaré allá en una hora más o menos.
—Perfecto, pásate por mi oficina – Dijo el rubio, lo que Hinata realmente sintió como una orden, estaba a punto de protestar, pero en ese momento él siguió hablando —. ¡Y recuerda mirar siempre al frente mientras estés conduciendo!
—¡Idiota! – Exclamó enojada, sin embargo Naruto ya había terminado la llamada, dejándola con sus insultos atragantados en la garganta. Tiró el celular sobre la cama y se echó de espaldas, soltando un suspiro —. Cómo lo odio… lo odio tanto…
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—¿Con quién hablabas, Naruto Nii-san? – Le preguntó la joven rubia, su linda hermanita menor, la cual lucía un hermoso vestido blando strapless, que la hacía lucir demasiado llamativa para el gusto del rubio. A él le gustaban las mujeres hermosas, pero si fuese por él su hermanita podía ser muy fea, así ningún idiota como Sasuke se le acercaría de nuevo.
—Ah, no era nadie importante – Respondió el chico, dejando el celular sobre la mesa. Se miró al espejo que tenía colgado en la pared de la sala, arreglándose la corbata —. Dime Naru-chii ¿A dónde es que vas a salir así de arreglada?
—¿Qué no te dije ayer? Iré contigo a la empresa, aún no he saludado ni a mamá ni a papá, eres el primero al que he visto – Dijo la chica mostrando su brillante sonrisa, pero Naruto frunció el ceño, ahí en la empresa había demasiado buitres que podían poner el ojo sobre ella, estaba seguro de que más de alguno terminaría prendado de la linda Naruko.
—Pues si vas a ir, será mejor que te cambies ese vestido.
—Ni hablar – Se negó la rubia, conocía a la perfección lo celoso que era su hermano mayor y también lo sobre protector, pero ella ya no era una niña, había crecido hace mucho tiempo y él debía aceptar eso, además, Naruto no tenía demasiada moral como para andarle espantando a los pretendientes, ella sabía perfectamente que su hermanito disfrutaba andando con una y con otra, de hecho le había sorprendido demasiado cuando dijo que Hinata sí era su novia.
Naruto no le dijo nada, cuando su hermana decía que no, era un no rotundo, así que lo mejor que podía hacer era terminar de arreglarse, necesitaba hablar cuanto antes con la loca de su futura ex esposa.
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Al llegar a la empresa lo primero que hizo fue dirigirse a la oficina del troglodita, esperando que si la había citado ahí, al menos llegase a tiempo. Cuando entró se dio cuenta de que tal y como ella lo había imaginado, aún no había nadie ahí.
—Es un impuntual, se ve que no tiene respeto por nadie – Murmuró para sí, aunque ella no tenía demasiado derecho de hablar de impuntuales, siendo la reina de ello.
—¿Quién es el impuntual? – Escuchó un suave susurro detrás de su nuca, algo que le hizo estremecer por completo todo el cuerpo, como si fuese una descarga eléctrica, fuerte y vertiginosa. Hinata se volteó, con el corazón latiéndole a mil por hora y el rostro tremendamente sonrojado, observando al apuesto Naruto parado detrás de ella, mirándola fijamente con sus ojos azules. Él tenía una taza de café de plástico en la mano, el cual humeaba —. Sólo fui por un café, te tardaste demasiado.
La chica frunció el ceño.
—Ya estoy aquí ¿Qué querías decirme? – Se alejó inmediatamente de él, yéndose hacia donde se encontraba el escritorio. Naruto sonrió con sarcasmo, pasándola de largo y sentándose en su silla con comodidad.
—Es una propuesta que nos conviene tanto a ti como a mí, pero siéntate – Ofreció. Hinata se dio cuenta de que estaba más amable de lo normal ¿Qué era lo que se proponía?
De todos modos, ella aceptó el ofrecimiento y se sentó sin decir una palabra, esperando a que él comenzara a hablar.
Naruto sonrió.
—Hinata Hyûga… - La miró fijamente, mientras ella se sentía expectante ¿De qué demonios iba a hablarle —. Cásate conmigo – Terminó, dejando a la chica boquiabierta.
¿Qué descabellada cosa acababa de decir?
Continuara…
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Quien dijo Sasori, acertó, quien dijo Nagato, pues no xD
Bueno, espero que les haya gustado el capítulo ¿Qué será lo que se propone nuestro rubio cabezota? Averígüenlo en el siguiente capítulo ^^
¡Bye!
