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Locura Nº07
Malpensado
˙·٠•● Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ●•٠·˙
Por lo general, Ash nunca detenía una comida por nada en el mundo, salvo que escuchará algo con respecto a los pokémon; mas aquellas dos jóvenes que comían en el banco siguiente a donde descansaba él con su Pikachu, le había llamado la atención...
—¡Es verdad! —le afirmó la chica de coleta alta— ¡Los rumores corren fuerte! Pero no es de extrañarse, si su padre a pesar de ser el antiguo líder del gimnasio Plateado, igual se casó con una entrenadora de Pokémon de Agua.
—Increíble... —susurró el otro—. ¿Quién pensaría que el chico que traía loca a Misty sea el doctor Brock, y no Ash como todo el mundo creía?
Ok, aquello hizo que se atragantara con la bebida.
¿Qué Brock y Misty, qué? pensó. Sin resistirse se acercó a las jóvenes, que al reconocerlo se callaron abruptamente.
—¿De qué es lo que hablan?
—Pues —dijo la de coleta alta, algo intimidada—. Pues se lo han visto muy juntos visitando tiendas de bodas... —se detuvo al no saber que más decir.
—Sí, y siempre van abrazados, y se muestran muy efusivos el uno con el otro.
Definitivamente tenía que ser una broma.
—¡Eso no puede ser cierto!
—Pues yo los vi —afirmó la primera chica—. Yo los vi —señaló su mirada— con estos hermosos ojos azules.
Ash no dijo nada, se giró sobre sus pies para averiguar de una vez por todas que era eso de que Brock y Misty se iban a casar... el solo hecho de pensarlo, le daba escalofríos.
…
Ash llegó a ciudad Celeste, más rápido de lo que se puede decir "elequiporockethasidovencidootravez"
Al cruzar las puertas del gimnasio Celeste, fue recibido por Daisy, la mayor de las hermanas de Misty que se veía algo atareada detrás de una pila de papeles.
—¡Ash! —dijo apoyando ambos brazos cruzados sobre una de las pilas de hojas—, ¡Tanto tiempo, ¿Cómo estás?!
—Más o menos, ¿está Misty?
—Si con Brock en la cocina, creo que —volvió a sentarse—, deben estar como siempre, metiéndose manos...
—¿Qué? —exclamó furioso interrumpiendo a la rubia, y salió disparado hacia la cocina.
—¡Pero Ash! —dijo la chica tratando de detenerlo, pero era obvio que no lo iba a escuchar—. Mmm, creo que se escuchó algo raro lo que dije… —frunció el ceño, pero después sacudió su cabeza para volver a concentrarse en lo que importaba, sus papeles.
Ash caminó hacia la cocina con los puños apretados y los hombros pegados casi al cuello. ¿Qué clase de broma era todo esto? ¡¿Cómo era posible?! Pensó.
La puerta de la cocina estaba cerrada, así que se apoyó en ella para tratar de oír de que hablaban.
«¡Ya Brock! ¡No te detengas!» indicó la chica.
«Ok, ¿Cómo la sientes?»
«Está muy blanda»
«Tienes que sobarla a lo largo, mira déjame ayudarte»
«¡Auch! ¡Brock!» protestó «No me aprietes tanto la mano, sino, no puedo moverla a lo largo»
«Lo importante es que la sobes bien, apoya una mano abajó y trabaja con la otra hasta la punta, ¿ves cómo se va endureciendo?»
«¡Wow, si, genial!» exclamó emocionada la pelirroja «Ahora se siente más dura, pero no lo suficiente como me gusta»
«Entonces, tú ya sabes que hacer para que te quede como te gusta»
«Claro, la primera vez fue un asco, muy pegajosa, pero ahora… ya estoy toda una experta. A ver, porque no te pones aquí para poder hacerlo mejor»
«¡Tú mandas!»
Aquello fue suficiente para Ash, quien, apretando los ojos, llevó una de las manos a la manilla para abrir la puerta, pero la escena con la que se encontró sí que lo dejó helado.
Brock estaba cruzado de brazos apoyado en la encimera, mientras Misty -bastante llena de harina- pasaba de lado a lado una masa que terminó en el piso por la abrupta entrada a escena del entrenador pokémon.
—¿Ash? —dijo la chica, levantando la masa sin quitar los ojos del chico—. ¿Qué haces aquí?
—¡¿Qué estaban haciendo?! —preguntó con exigencia, Misty se miró con Brock quienes no entendían nada, hasta que, con una sonrisa ladeada, Brock se acercó al entrenador, tomando la mano de Misty.
—¿Eh? —susurró la pelirroja, pero se silenció al sentir el apretón en la mano de Brock.
—Nosotros estamos probando una masa para unas tartas crocantes que vimos en unas revistas de boda.
—¿De boda? —preguntó fingiendo ignorancia.
—¡Oh sí! —Brock acercó a la pelirroja hacia él— ¡Nosotros!
—¡Eso es imposible! —protestó Ash ofuscado—. ¡Ustedes no se pueden casar! ¡Ustedes son como hermanos!
—¡Pero no lo somos! —afirmó la pelirroja bien metida en su papel—. ¿Verdad, Brocky?
—¡Claro mi hermosa sirena! —confirmó Brock, con su voz de galán—. ¡Y pensar que todos esos golpes y jalones de oreja, escondían sus verdaderos sentimientos por mí!
—¡Es que soy muy tímida! —dijo Misty corriendo la mirada.
Ash veía todo atónico. ¿Qué demonios había pasado aquí?
—Supongo que —dijo con la voz estrangulada en la garganta— tengo que felicitarlos.
—¡Claro! —Misty dio un aplauso—. ¿Cómo no nos va a felicitar nuestro padrino?
—¡Ok! —gritó ya colapsado—. ¡Si esto es una broma, deténganla ahora! —ordenó.
—¡¿Broma?! —se miraron entre sí con una sonrisa y luego a Ash—. ¿Cuál Broma? —insistieron los dos.
—¡Ésta! —protestó—. ¡Tú, Brock, nunca te fijaste en Misty, la consideras tu hermana menor!
—Las cosas pueden cambiar —le recordó Misty, molesta.
—¡¿Ah sí?! —se paró delante de ella—. ¿Y a ti? ¡A ti no te puede gustar Brock! ¡A ti te gusto yo!
Aquellas palabras hicieron que tanto Brock como Misty se miraran.
—¡Vamos Ash! —Brock le dio un palmazo en la espalda—. Si eres tú quien siempre vio a Misty como su hermana, ¿Quién te crees que eres para venir a imponer cosas?
—¡¿Cómo qué quién?! —protestó.
—Bueno —susurró Misty mirando a Ash y luego a Brock, Ash se sintió iluminado por un segundo, solo un segundo—, Ash fue quien nos presentó.
—¡Tienes razón, Misty! —dijo Brock con una enorme sonrisa, tomándole ambas manos a la pelirroja
—¡No! —Ash se metió entre ellos para separarlos—. ¡Van a tener que casarse sobre mi cadáver! —los amenazó—. ¡Sobre mi cadáver!
—Bueno —susurró Misty y se dirigió a la puerta.
—¿A dónde vas? —preguntó Ash.
—A buscar la escopeta de mi papá para matarte.
—¿Qué? —gritó espantado.
—¡Para poder casarnos sobre tu cadáver! —se quedó pensante—. ¡Tú altura en el piso me sirve para elevarme justo para quedar a la altura de Brocky!
—¡Ya! —volvió a exclamar enojado—. ¡Ya! ¡Tú solo te puedes casar conmigo! —señaló a la pelirroja que estaba al lado de Brock.
—¡Ay Ash! —exclamó Brock algo sonrojado—. ¿Así me quieres?
—¡No a ti! —gruñó y miró a la pelirroja que estaba escondida detrás del doctor pokémon—. ¡Misty te estoy hablando!
—¿A mí? —salió detrás de su "prometido" y se señaló.
—¡Si tú! —gruñó moviendo los brazos con desesperación—. ¡No te vas a casar con Brock, ¿me oyes?! —se señaló con ambos pulgares—. ¡Es conmigo con la única persona con la que puedes pasar el resto de tu vida! ¡Conmigo! ¡Con nadie más!
—¿Qué quiere decir eso Ash? —dijo Misty sorprendida.
—¡Que tú me quieres realmente a mí, y yo… —bajó la mirada, pero después volvió a mirarla— y yo te quiero a ti! ¡Yo te amo Misty!
Y ante aquella anhelada frase, pasó algo que lo dejó sumamente plasmado.
Brock sacó un par de billetes y Misty, con una enorme sonrisa, le extendió su palma abierta.
—¿Qué está pasando?
—Bien Brock —le palmeó la espalda—. ¡Gané y reclamó mi premio!
—¡Está bien! —suspiró con negación—. ¡Tú ganas Misty, tú ganas! —dijo cuándo depositó una buena cantidad de billetes en la mano de su amiga, mientras Ash lo miraba a ambos con el mentón al piso.
—¡Te dije que pasaría! —festejó la chica emocionada mientras contaba los billetes—. ¡Si Ash llegaba pensando que nos casábamos ibas a tener que devolverme todo el dinero que te pague por las clases de cocina!
—Tienes suerte —gruñó el doctor cruzándose de brazos—. ¡Pero —la señaló—, igual vas a tener que seguir ayudándome con la fiesta por los veinticinco años de casados de mis padres! ¡Tiene que ser una segunda boda de lo mejor!
—¡Claro Brock! —dijo guardando el dinero en su bolsillo—. ¡Te invito unas cervezas bien frías!
—¡Suena delicioso!
Ash que aún los miraba no podía procesar bien la información…
—¿Qué demonios pasa aquí? —dijo sacudiendo su cabeza—. ¿No que no era una broma? —su desorientación pasó a ser un gran enfado.
—¡Es que no era una broma! —le dijo Brock.
—¡Era una apuesta de si caías o no en lo que decían de nosotros! —informó Misty dándole un golpe en la espalda con la palma de su mano—. ¡Y gané, caíste! —le sonrió— ¡Ven —le indicó la silla—, siéntate con nosotros a tomarnos unas frías!
—Realmente no entiendo nada —dejó de lado el enojo por el desconcierto de nuevo.
—¡Ash! —Misty soltó una carcajada y lo tomó del rostro—. ¡Por cierto! —lo besó—. ¡Yo también te amo, cariño!
Lo soltó y luego, golpeó la espalda de los dos con una enorme sonrisa, para ir a abrir su refrigerador para sacar unas latas de cerveza.
Justo, cuando un olor empezó a llamar la atención de los tres.
—¡La comida! —gritó Misty dejando las latas en la mesa y moviéndose rápidamente para salvar la comida. Y luego de un par de malabares, sirvió unas cosas raras deformes y con un color… negro.
—¿Esto se come? —preguntó Ash con miedo tras pinchar una de las que parecían salchichas carbonizadas.
—¡Lo sé! —se cruzó de brazos—. ¡Soy un desastre!
—¡Vas a tener que mejorar si realmente quieres que te pida casarte conmigo! —le aconsejo Ash bebiendo de su lata, y mientras dejaba petrificada a Misty, miró a Brock—. Así que Lola y Flint se casa de nuevo.
—¡Sí! —miró a Misty que aún seguía petrificada—. Ella estaba acompañándome a todos lados para ayudarme a decidir.
—¡Ah genial! —se puso de pie tras acabarse la lata de cerveza—. ¡Qué bueno que no tengo que impedir una boda! —miró a Brock—. ¡Pero invítame a la de tus padres!
—¡Claro! —dijo Brock con una gran sonrisa—. ¡Te la haré llegar por Delia!
—¡Estupendo! —refregó sus manos y se acercó a Misty que aún seguía como petrificada, sonrió y le dio un beso fugaz en los labios—. ¡Chao Cariño, sigue aprendiendo a cocinar, regresaré a mi viaje!
—¡Ayúdala! —le pidió a Brock y salió alegremente de la cocina y del gimnasio pokémon.
—¿Misty? —preguntó Brock pasando su mano por delante de la mirada de su amiga—. ¿Estás bien?
—¡Sí! —dijo sacudiendo su cabeza y sonrió—. ¡Sigamos con las clases de cocina! ¡Tengo que hacer esta receta otra vez!
—¡Claro!
