Capitulo 7

Hi, antes que nada les deseo que pasen unas muy felices fiestas en compañía de todos sus seres queridos.

A todos lo que leen mi fic muchas gracias le prometo que lo terminare, no se como, ni cuando, pero no la abandonare, asi que gracias por su paciencia y ojala les siga gustando. =)


*Disclaimer: Hey Arnold no me pertenece, Hey Arnold es propiedad de Craig Barttlet y todos los derechos le pertenecen a él.

*Para evitar confusiones las letras estarán en negrita cuando un personaje está hablando en voz alta.


En el capítulo anterior…

-Porque por fin descubrí que estoy loca y perdidamente enamorado de Helga G. Pataki!

Por un momento Gerald no pudo reaccionar ante la confesión de su amigo pero después de un rato simplemente le dio una sonrisa a su amigo y dijo:

-Vaya viejo creí que nunca te darías cuenta, empezaba a creer que eras un poco retardado jeje.

-Lo sabias? –El rubio veía con sorpresa a su amigo.

-Bueno desde hace ya algún tiempo que tenía mis sospechas pero con tu comportamiento de las últimas semanas me confirmaste todo.

-Vaya tan obvio he sido? –El cabeza de balón ahora se encontraba sonrojado.

-Viejo te conozco de toda la vida, como querías que no me diera cuenta? Aunque debo confesar que me ha sorprendido el grado de sentimientos que tienes por ella.

-No tanto como a mí créeme amigo.

-Si me imagino, y ahora será mejor que vayamos a casa, se está haciendo muy tarde.

Y así, aun metidos en su charla, se dirigieron hacia la casa del chico.


Mientras tanto en otro lugar del mismo muelle…

-Rayos, estúpido baile, estúpido Bob. –En ese momento pateo con fuerza una lata que se atravesó en su camino.

-Auch. –Un chico rubio conocido por ella había recibido el golpe.

-Vaya pero si eres tu cabeza de elote, que estás haciendo por aquí y a estas horas?

-Yo estaba a punto de preguntarte lo mismo, además porque me has golpeado en la cabeza con una lata hee? Acaso quieres que termine demandándote?

-Pero si fuiste tú el que golpeo con su cabezota a mi pobre latita.

-uff creo que no tiene sentido seguir con esto, te parece un empate por hoy?

-Por mi esta bien alcornoque, y vas a decirme que estas haciendo por aquí?

-Nada en especial, este lugar es uno de mis sitios favoritos de esta ciudad, es muy tranquilo, aquí puedo escaparme un rato. –en ese momento el chico se recargo en el barandal y guio su vista lejos de ahí.

-Escaparte? De que querría escapar un niño rico como tu?, cansado de que te mimen todo el día? –Helga tomo lugar al lado del chico.

-Je, acaso estas diciendo que soy un niño consentido?

-Vaya denle el premio Nobel al chico.

-Tú más que nadie deberías saber que las apariencias engañan. –dijo con cierto tono de diversión en su voz.

-He esto, creo que puedo darme una idea de lo que dices, es decir, no se necesita mucho cerebro para entenderlo. –La chica sudo frio.

-Jajaja si, bueno, la mayoría de la gente cree que el ser rico representa el no tener que preocuparse por nada y tener todo lo que uno quiere.

-Y no es así?

-Claro que no, las presiones de la sociedad son asfixiantes, todos esperan cosas importantes de ti, las miradas siempre están sobre uno.

-Y yo que creía que solo eras un simple zopenco jajaja, -Entonces vio como la cara del chico entristecía.

- Escucha si no te gustan todas esas tonterías de la alta sociedad pues no las sigas, ten valor y se tu mismo.

-Es fácil decirlo pero mi familia no lo aceptara tan fácilmente.

-Oye tonto nunca te dije que seria fácil, si te rindes ya no abra quien te salve, ten valor pelos de elote.

Wallas observaba a Helga sumamente sorprendido.

-Oye que tantos miras tonto, acaso te gusto o que?

-Jajaja pues la verdad empiezo a dudarlo, ahora es tu turno, cual es tu excusa? porque estas aquí?

-Deja de decir tonterías chico listo y pues todo es culpa de Bob y su estúpido baile.

-Bob?

-Mi padre, él quiere que toda la familia asista a un estúpido baile al que me interesa un comino ir y por si fuera poco tengo que soportar a mi querida hermanita Olga que se queda hasta el día del mismo.

-Vaya parece que la chica ruda le teme a un poco de agua y jabón para quedar presentable jajaja, no creí que fueras tan chillona, vamos tu hermana no puede ser tan mala.

-Te dije que dejaras de decir tonterías zopenco, y no es mala de hecho es terriblemente dulce, creo que le gana a tu querida señorita perfección.

-Ho rayos, que pena me da tu caso jajaja pero velo por el lado bueno, solo tienes que hacer una aparición rápida por ese baile que dices, bailas una pieza o dos y te esfumas de ahí, después de eso, y por lo que entiendo, tu hermana se ira y todo será agua pasada.

-Uff suena tan fácil pero la verdad es que, bueno yo...

-Suéltalo chica.

-No se bailar, bueno ya, lo dije, y pobre de ti si lo vas diciendo por ahí -le enseño a los cinco vengadores en señal de amenaza.

-Jajaja soy una tumba, pero la verdad es que ese no es un gran problema, yo te puedo enseñar si quieres.

-Tu?, que puede saber un zopenco como tu sobre bailar hee?

-Pues aunque no lo crea señorita, yo soy un experto bailarín, toda mi vida he tenido que asistir a los diversos eventos que ameritan mi presencia.

-Así? Pues te daré una oportunidad, veamos lo que puedes hacer pelos de elote.

-Siendo así, comencemos. –Justo en ese momento Wallas toma a Helga por la cintura.

-Alto ahí chico listo, aleja tus manos de mi, aceptare que me enseñes a bailar pero mantén tu distancia, entendido?

-Mmm pero así resultara mas difícil enseñarte, solo tengo que tomarte un poco por la cintura y...

-No hagas que te golpee pelos de elote, mira colócate al lado y yo imitare tus pasos de acuerdo?

-Ok ok, mira primero tienes que dar un paso al frente, después dos al lado y uno atrás, entiendes?

-Pues la verdad...

-Intenta seguirme, un, dos, tres, un, dos, tres...

Helga intenta seguir al chico pero la verdad era que le resultaba muy difícil seguir su paso, cosa que no paso desapercibida por el chico el cual se estaba divirtiendo mucho viéndola sufrir con esto de la bailada.

En ese momento comenzó a sonar una melodía tranquila de uno de los restaurantes cercanos.

Para Wallas fue como si todo pasara en cámara lenta, escuchaba la risa de otras personas que se encontraban a lo lejos, los niños jugando en la cercanías, la melodía invadía el ambiente, pero lo mas importante es que veía a una Helga que se miraba sumamente tierna, la niña aun intentaba lograr algún paso.

Wallas simplemente se dejo llevar por sus impulsos, en un rápido movimiento tomo a Helga por la cintura y por una de sus manos y comenzó a guiar a la chica en el baile.

-Pero que…? –la niña estaba muy sorprendida.

-No pasa nada solo porque bajes la guardia unos momentos no?, puedes confiar en mi.

-Mmmm bien pero no te pases de listo ok –con la mirada que le dedicaba el chico ella no podía resistirse.

-Un, dos, tres, un, dos, tres, eso es Helga, lo estas logrando -pero la verdad era que el chico ya hacia rato solo podía mirarla a los ojos.

-Si, es cierto, lo estoy logrando, lo estoy logrando! -a causa de la emoción Helga se abalanzo sobre el cuello del chico, el cual debido a la sorpresa solo atino a cerrar sus brazos sobre ella.

Estuvieron así solo unos segundos ya que…

-Wallas?, Helga?, que están haciendo?

-Kyo, es decir pelos de tomate, que estas haciendo aquí? –Debido a la sorpresa Helga empujo a Wallas lejos de ella.

-Pues, fui a casa de mi primo a buscarlo y al no encontrarlo supuse que estaría por aquí, dado que es un lugar al que le gusta venir, la verdad es que creí que estaría solo, acaso interrumpo algo? –esta ultima frase la dijo con un poco de molestia.

-Interrumpir? Pero que tonterías dices, el pelos de elote y yo solo estabam...

-De hecho querido primo, si estas interrumpiendo algo, así que te parece si nos vemos en otro momento. –en ese instante el chico volvió a tomar a Helga por la cintura como queriendo recuperar su postura anterior.

-Ya te dije que alejes tus manos de mi si es que no quieres que te de una buena paliza, y para tu información pelos de tomate no interrumpes NADA!, el zopenco este solo estaba tratando de enseñarme algunos pasos de baile, eso es todo. –Con un fuerte empujón la chica logro apartar al rubio, aunque este no paraba de seguir intentando tomarla de nuevo, tal parecía que la situación lo esta divirtiendo.

Tanta era la desesperación de la chica por alejarse del rubio que no se dio cuenta que se estaba parando junto al camino hecho exclusivamente para ciclistas hasta que, y para su mala suerte, una bici estuvo a punto de golpearla por lo que ni siquiera sintió en el momento en el que el chico pelirrojo la atrajo a sus brazos para sacarla del camino y así evitar el golpe.

-Te atrape. –el chico tenia una irresistible sonrisa.

Por un instante Helga no pudo hacer nada más que admirar esa linda sonrisa pero rápidamente recupero su carácter.

-Hey no te aproveches chico listo, que acaso esta en su genética ser abusadores, criminal! –diciendo esto se zafo de los brazos del chico.

-Por si no lo notaste súper girl acabo de salvarte de una visita al hospital.

-Pues a mi me parece que has hecho un rescate demasiado dramático. –Wallas lo veía de manera acusadora.

-Fue con estilo, no dramático primito. –El chico tenía ahora una sonrisa retadora.

-hais como sea, me han hartado, es todo, me largo de aquí.

-Espera Helga, te acompaño a tu casa! –gritaron ambos chicos al mismo tiempo que se colocaban al lado de la chica tomando cada uno una de sus manos.

-Hey!, será mejor que me suelten par de zopencos. –de un fuerte jalo se libero pero sus manos fueron apresadas nuevamente.

-Cada vez que te sueltes simplemente volveré a toma tu mano –le espeto Wallas.

-Una vez que la tome no te regresare, así que puedes forcejear lo que quieras. –Kyo no se quedo atrás.

-Pero que rayos…

Y así entre forcejeos, chistes y risas arrastraron, ejem sorry, llevaron a Helga a su casa.

Ha decir verdad la aparición de ambos chicos esa noche la había animado, prácticamente su enojo provocado por su familia había desaparecido así que tenían un punto a su favor y por ello no los golpearía, al menos por ahora.

-Bien señorita, hemos llegado, fue un honor escoltarla a casa. –Wallas hizo una reverencia al decir esto, tal parece que le estaba gustando confundir a la chica.

-Pues gracias zopencos, este ha sido mi tiempo record soportándolos, así que, hasta luego.

- Que duermas bien Helga, si quieres puedes soñar conmigo, tienes mi permiso. –En ese momento una maceta pasa volando muy cerca de la cara del pelirrojo.

-Tal parece que no le gusto la idea Kyo, jajaja.

-Bueno y ahora, que te parece si me llevas a mi a mi casa he primo? -Kyo se sube a la espalda del rubio aparentando ser un bebe.

-Hey llegaste tu solito y solito te vas. –Wallas dio la media vuelta y comenzó a andar.

-Pero que cruel te has vuelto, después no vengas llorando a mí cuando quieras algo, y más te vale llegar a tiempo mañana. –como respuesta lo único que obtuvo fue ver la mano de Wallas diciendo adiós sin siquiera voltearse este.

A la mañana siguiente en la P.S 118

-Quieres calmarte viejo? Has estado golpeteando con tus dedos la butaca desde que llegamos, eso sin mencionar que te levantaste tres horas antes para venir a la escuela. –decía un moreno con unas claras ojeras.

-Lo siento Gerald, la verdad es que tengo muchas ganas de ver su rostro, no pude dormir toda la noche pensando en ella.

-que suenen el clarín, ya lo perdimos.

-Gerald!

-Jajaja lo siento Arni pero es que todo esto es nuevo para mi, es decir, vemos a Helga todos los días y nunca te habías querido desmayar jajaja –el moreno se divierta de lo lindo.

-Eso no es cier… -ahora el rubio se había quedado congelado pues justo en ese momento una rubia de moño rosa iba entrando en el aula.

-Te lo digo Phoeb´s, un día de estos voy a terminar ahorcando a Olga. –Helga no se dio ni por enterada de la mirada del chico.

-Vamos Helga sé que puede ser un poco molesta pero creo que se preocupa por ti.

-Helga, me entere que mi querida hermana mayor adoptiva esta en la ciudad, es cierto? –una pelirroja irrumpía en la charla de ambas niñas.

-Hey un paso a tras niña, robas mi aire y es verdad Olga (con sarcasmo) esta en casa.

-Oh que emoción!

Helga giro los ojos en señal de fastidio, fue entonces cuando la pelirroja comenzó un monologo sobre lo "lindo" que será ver de nuevo a su hermana mayor, la rubia busco con la mirada algo que sirviera para salir de ahí, fue justo en ese instante que un par de chicos guapos iban entrando.

-Vaya pero que tenemos aquí? Pero si es mi "querido" compañero de equipo, hey pelos de elote recuerda que ayer quedamos que hoy discutiríamos algunos detalles del proyecto ese del cachorro.

Rápidamente tomo al chico por uno de sus brazos y lo jalo hacia el pasillo lejos de la pelirroja que miraba molesta la escena, aunque no fue la única con molestia, un rubio cabeza de balón se encontraba más que enojado.

Wallas, aunque se encontraba totalmente confundido ya que no tenia ni idea de lo que pasaba simplemente se dejo llevar.

-Uff creo que logre escapar, ya tengo suficiente con tener que escuchar a la empalagosa de Olga todo el día como para todavía tener que soportar a la señorita perfección.

-Quieres decir que he sido usado? –Wallas cruzo las manos en su pecho como si se estuviera tratando de protegerse, empezaba hacer su costumbre el molestar a la chica.

-Y ahí vamos de nuevo con tus tonterías, quieres que te golpee tan temprano por la mañana?–Helga levanto su puño en señal de amenaza pero se quedo congelada en el acto ya que el chico tenia ahora su mano en su cara, levantándole su fleco para ser mas exacto.

En un rápido movimiento el chico movió su rostro muy cerca del suyo.

-Mmm parece que la hinchazón de tu chichón ha bajado, eso es bueno. –tiernamente el chico toco el área afectada.

-Pero que?, tu, yo, te gol... –la chica no lograba articular palabras coherentes por la sorpresa.

-Si si ya se, si no me alejo me golpearas. –Entonces se acercó más a la chica, muy cerca de su oído. –Pero creo que vale la pena, soportare lo que venga.

Sin decir una palabra más el chico se alejó rápidamente y comenzó a caminar de regreso a su salón, dejando a una rubia petrificada.

Mientras tanto en el aula…

-Ya te lo dije Arnold, Helga dijo que tenia que hablar con Wallas sobre lo del proyecto, no le hará nada no te preocupes. –una chica de gafas explicaba por sexta vez a su compañero.

-Eso es lo que menos me preocupa. –Murmuro a duras penas el rubio.

-Dijiste algo Arnold?

-No, bueno, es decir, solo decía que debo ir al baño, ahora vuelvo. –Y sin más, salió rápidamente.

Iba tan deprisa buscando desesperadamente señales de los rubios que no se dio cuenta que al girar había una persona parada, por lo que irremediablemente el choque se dio.

-Auch y ahora cual es tu problema Arnoldo. –Helga que se había quedado congelada por la acción del otro rubio, recién tomaba conciencia gracias al impacto.

-Helga! –rápidamente se puso de pie y tomo a la chica de la mano para levantarla sin siquiera pedirle su permiso. –Te encuentras bien?

-Agradece que tengo huesos fuertes. –la chica quiso salir de ahí lo mas rápido posible, aun se encontraba sonrojada por lo de hace un rato y no quería que el chico la notara pero… -Me puedes devolver mi mano Arnoldo?

-He? –ya desde hace un rato que había sentido esa corriente que últimamente lo acechaba pero ahora que conocía el motivo quería sentirla mucho mas.

En ese momento sonó el timbre que anunciaba la hora de entrada.

-Sera mejor que nos demos prisa. –Y sin soltar la mano de la chica, jalo de ella para dirigirse devuelta al aula. Honestamente no quería dejar de sentir el suave contacto de sus manos, por ello fue una suerte que sonara el timbre.

Después se eso, el resto de la mañana paso sin mayores incidentes a excepción de una persecución que tuvo lugar a la hora del descanso por parte de Kyo el cual le había traído a Helga una bandida tamaño gigante para su chichón, según el, había que evitar que se infectara la herida, por ello era necesario cambiar la bandita en varias ocasiones, claro que tremenda curita con caritas sonrientes no fue bien recibida por la chica que, debido a las insistencias del chico, solo pudo echarse a correr.

Ya al final del día vemos a un Helga sentada en su butaca con cierta molestia debido a su nuevo accesorio.

-Muy bien niños ha llegado la hora que todos estaban esperando, es tiempo que le den la bienvenida a sus cachorros.

-Hurra!

Terminado de decir esto, el Señor Simmons hizo pasar a algunas personas que venían de la perrera con los ya mencionados cachorros.

-Niños iré llamando a cada una de las parejas, cuando oigan su nombre por favor pasen a recoger a su cachorro, bien empezare con Gerald y Phoebe, ahora Rhonda y Curly…-Y así prosiguió con cada uno de sus alumnos hasta que todos tuvieron un cachorro.

-Muy bien niños, ya saben cual es la dinámica, así que cuiden bien a su cachorro, espero que todos puedan conseguirle un hogar a estos animalitos.

Riiiing…

-Bueno eso es todo por hoy, ahora pueden irse casa, nos vemos mañana y que tenga una tarde muy especial.

Todos comenzaron a tomar sus cosas para irse, sin embargo el barullo debido a los animalitos no se hizo esperar, todos estaban encantados con sus cachorros.

-No te parece que es muy linda? –Wallas levanto a un pequeño y tierno labrador frente a Helga.

-Si, si, lo que tu digas pelos de elote, pero dime, quien se la llevara ahora a casa?

-Mmm para serte sincero olvide que hoy lo recibíamos por lo que no di aviso en mi casa, podrías tenerlo tu por hoy?

-Criminal! A eso le llamo yo abuso de confianza. –Por un momento se cruzo de brazos pero entonces vio como el animalito comenzaba a ladrarle a una mosca que pasaba por ahí, cosa que la enterneció.

Ujum bueno pelos de elote hoy se quedara conmigo, pero tendrás que quedártela un buen tiempo después ok?

-Jajaja claro no hay problema, es mas yo mismo te acompañare y la cargare hasta tu casa.

Dos chicos que se encontraban cerca de la pareja, habían escuchado todo y a pesar de que también estaban encantados con su cachorro Alaska, la conversación de ambos chicos no paso desapercibida, por lo que cada uno buscaba la manera de evitar que estuvieran los dos solos nuevamente.

-Helga, espera. –La primera en intervenir fue una pelirroja.

-Te molesta si voy contigo a casa?, es que estoy muy ansiosa por ver a mi hermanita mayor.

-Mmm pues si no hay mas remedio, creo que puedes acompañarnos. – Helga desvió su mirada a la del chico el cual se veía algo "asustado", por así decirlo y bueno no era para menos, el tener que soportar a la Layla no era tarea fácil.

-Entonces también iré con ustedes. –Rápidamente las miradas se dirigieron al rubio con cabeza de balo.

-Bueno, es que, no puedo dejar que Layla cargue todo el tiempo al cachorro y como ya habíamos quedado que este se quedaría con ella el día de hoy, seria mucho aprovecharme si permito que lo cargue tanto tiempo, jeje.

-Tan amable como siempre Arnoldo. –A Helga se le notaba el fastidio en su voz.

Claro era de esperarse, no iba a permitir que a la Señorita perfección se le cansaran su "lindas" manitas. –Pensaba con molestia la rubia, sin saber que era ella la causante de la excusa del chico.

-Bueno si ya terminaron de conversar es hora de irnos tontos. –la molestia de la chica no paso desapercibida por Wallas pero este decidió callar y seguirla, no sin antes despedirse de su primo que estaba teniendo problemas con su "pequeño" cachorro San Bernardo, junto con su compañero Lorenzo.

-Hey Kyo, nos vemos luego, suerte!

-Claro, es fácil decirlo, a ti no te va a desayunar tu mascota, hey bájateme de encima bola de pelos.

-Jajaja, creo que le agradas, pelos de tomate. –ahora Helga, gracias a Kyo, había olvidado la razón de su enojo.

-Bueno como sea ñoños, hora de irnos.- Y así los cuatro se dirigieron a la casa de la chica.

En el camino la única que iba hablando era Layla, la chica no perdía oportunidad de insinuársele a Wallas el cual ya se encontraba mas que fastidiado por la chica y solamente le respondía con monosílabos a sus preguntas.

Por su parte Arnold iba mas que feliz al lado de la rubia la cual lo miraba de reojo de vez en cuando para examinar su cara debido a la exhibición que estaba dando la pelirroja, pero para su sorpresa no logro encontrar ni pizca de tristeza en ella.

-Bueno bola de ñoños hemos llegado. –decía una rubia mientras les abría la puerta.

-Por fin! –Dijo Wallas sin darse cuenta que lo había dicho en voz alta.

-Es decir, esta pequeña pesa un poco después de todo jejeje. –Trato de corregir su error.

-Quieres que te ayude a cargarla un rato? –Se ofreció muy servicialmente Layla.

-No! –Rápidamente aparto a su cachorrita de las manos de la pelirroja, por alguna razón no quería que ella la tocara. –Es decir ya que hemos llegado seguro podemos sentarnos no?

-Como deseen ñoños, solo pasen de una vez quieren?

Todos ingresaron a la casa la cual parecía estar vacía hasta que una empalagosa voz se escucho por todo el lugar.

-Hermanita bebe has vuelto y veo que vienes acompañada. –la chica camino hacia ellos. –Oh Dios mio pero si es mi querida hermanita adoptiva, que gusto verte. –ahora ambas chicas se encontraban abrazadas.

-Oh hermanita mayor no sabes como te he extrañado….y así siguieron por un rato.

-Por favor dime que tienes raticida, me conforma con que me apuñales, lo que desees. –Wallas ya se encontraba asqueado de tanta "dulzura".

-Jajaja demasiado tentador chico listo pero mejor vayamos a la parte de atrás, ahí hay espacio para la bola de pelos.

-Yo voy con ustedes, creo que es mejor dejarlas solas un rato.

-Lo que tú digas Arnoldo. –ambos siguieron a la rubia al patio trasero. –bien quédense aquí iré a buscar un tazón para ponerles agua y comida a las bolas de pelos. –Y así salió dejando solos a los rubios.

-Y…así que conoces a Helga desde hace ya un tiempo he?

-Desde el kínder para ser mas exactos pero creo que ya lo había mencionado –contesto cortantemente el cabeza de balón.

-Si, así como también me habían dicho que eras el chico mas cortes de la escuela.

Arnold no dijo nada simplemente se limito a acariciar a su mascota.

-Mmmm... Esto es incomodo – murmuro Wallas para si mismo. –Puedes cuidar a "nuestro" cachorro? Necesito ir al lavabo.

-Claro, no me molesta ayudar a Helga en lo mas mínimo –dijo Arnold marcando bien cada palabra.

Como Wallas no sabia donde se encontraba el baño simplemente camino un rato por las habitaciones buscándolo, hasta que al asomarse a una de las puertas pudo ver a Helga que se esforzaba por tratar de alcanzar algo.

Al ver el esfuerzo que la pequeña estaba poniendo se acercó a ella y de un rápido movimiento la tomo por la parte inferior de los brazos y la levanto para que así pudiera alcanzar lo que buscaba (recuerden que Wallas era un niño alto incluso para su edad.)

-Pero que ray…

-Tranquila, no estoy aprovechándome, solo quiero ayudarte.

-Como Helga aun es muy orgullosa para admitir que la acción del chico es buena, se limito a tomar el tazón que buscaba y dejarse ayudar sin decir nada.

Para Wallas Helga no representaba ninguna carga, la chica era muy ligera, quizás demasiado para su gusto, eso quería decir que ahora tendría que ver que la chica comiera más.

Por un momento sus propios pensamientos fueron reprochados, porque tendría que preocuparse el por eso?

-Hey chico listo ya me puedes bajar.

-Ha, perdón. –Pero como aun seguía en su ensoñación en lugar de poner a la chica en el suelo la sentó encima de la mesa, de modo que la chica quedo justo a la altura de su cara y con el chico aun tomándola de la cintura, la verdad es que se veían muy tiernos así, mas importante aun, Wallas veía a Helga como una pequeña niña muy tierna.

-Sabes ahora que lo pienso –Hablo el chico sin moverse un solo milímetro a una nuevamente petrificada Helga –ahora tu y yo somos como una especie de matrimonio.

-Ma-matrimonio? Pero que tonterías dices zopenco. – La chica no ponía moverse debido a la impresión.

-No lo ves? Tú y yo tenemos que cuidar y criar bien a esa pequeñina, esa cachorrita es algo así como la hija consentida de la familia, yo soy como el Papa y tu eres...

En ese momento iba entrando Arnold que se había cansado de esperar a que Helga regresara por lo que decidió entrar a buscarla, pero de inmediato se arrepintió de su decisión ya que no solo le toco ver la "tierna posición de la pareja" si no que también le toco escuchar la ultima parte de su conversación.

-Tu eres mi esposa! Eso es, desde ahora así te llamare, esposa mía. –el rubio le dedico una hermosa sonrisa.

Fue entonces cuando escucharon el ladrido de uno de los cachorros por lo que ambos voltearon a ver solo para encontrarse a un Arnold parado en el marco de la puerta.

Continuara…