"Beteadopor Day Aguilar, Beta FFAD. www .facebook groups / betasffaddiction / "
Day, muchas gracias por corregir este fic, no sé qué sería de mi sin ti (?)
Disclaimer: como ya la mayoría sabe, nada me pertenece, excepto la trama que salió de mi loca cabeza, que no daría yo porque Edward me perteneciera :P
La castaña deja caer una última caja en el piso del apartamento que ha arrendado el día anterior. La verdad, fue suerte el encontrarlo tan rápido, había salido de una cafetería (La cual no sabía que quedaba cerca de su —Ahora— antigua casa) cuando en una esquina vio un letrero casi escondido en donde se anunciaba que rentaban un apartamento en el centro de la ciudad. No dudó en comunicarse con la dueña y ésta, necesitando urgentemente a una inquilina, no tardó en ofrecerle el contrato de arrendamiento. Así que, aprovechando que en las mañanas Edward no se encontraba en casa, fue por sus pocas pertenencias y las trasladó hacia el que sería su nuevo hogar.
El sonido del móvil la hace dar un respingo, pues el lugar estaba en completo silencio.
—¿Sí? —contesta sin revisar quién es, colocándose el móvil entre su hombro y mejilla.
—Isabella, querida, hasta que te dignas a contestar. —La voz dulce de Elizabeth (Su suegra) le suena a reproche.
—Uh, hola Lizzie —saluda algo nerviosa, pues su suegra tiene razón, lleva tiempo sin hablar con ellos y mucho menos visitarlos. Ruega que no sea ese el motivo de su llamada.
—¿Cómo han estado cariño? Nos tienen muy abandonados.
—Amm… Pues… Bien, ¿y ustedes? —Espera que no insista con la visita, sin embargo sus ruegos no son escuchados.
—Bien, también. Escucha, mi hijo llamó diciendo que vendrían a comer, pero no dijo a que hora, ¿te espero antes para ayudar a Rose con los preparativos de la fiesta de mi nieto?
—Uhm, sí, sí, claro, yo te aviso. Tengo que dejarte Lizzie. —No le importa sonar grosera, pero el que Edward la haya comprometido sólo hace que su sangre hierva.
—Oh, de acuerdo. Aquí nos vemos. —Cuelgan y Bella toma las llaves de auto, sin importarle el como va vestida, pues ese día lo tenía contemplado para dedicarse a su nueva casa, así que, con pantalones cortos y una playera que había sido de su universidad, arranca hacia el despacho de su ex marido.
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Un Jasper con el rostro algo mallugado y el labio partido, llega casi a media noche a su apartamento. Da gracias a Dios que su hermanita no esté ahí, pues no le hubiese gustado que lo vea con estas pintas, y menos que se enterase de que fue por dinero que llegó (Otra vez) así. Y es que le había costado que Paul le pague lo que le debía desde el día que se había encontrado con el cobrizo. Había decido dejarlo por la paz, pero ahora que necesita el dinero para devolverle hasta el último centavo a Masen, no podía olvidarlo. Así que el mismo día que Bella se había ido, después de la noche que pasó en su pequeño apartamento, fue a visitar a su hermana, a quien darían de alta al siguiente día; después se encaminó hacia el barrio de mala muerte que semanas atrás visitaba. No le fue difícil dar con Paul, lo complicado fue que le diese el dinero, pues hasta que el moreno no le pidió un juego de cartas, aún sabiendo que el rubio le ganaría, no se lo entregó; pero aún así, Jasper no pudo evitar desquitarse por la ultima paliza que se habían dado, en la cual Paul había huido como una nenita, así que, con golpes y sangre encima, salió de aquel barrio contento por haber recuperado el dinero que le correspondía, e incluso más, ya que en un descuido del moreno, el rubio tomó un bolso de cuero que había visto en una de las orillas de la mesa.
Avienta los bolsos que trae al pequeño sofá que tiene y se dirige al baño para darse una ducha rápida, con el fin de relajar su cuerpo y quitarse los restos de sangre. Quince minutos después, sale vestido sólo con sus bóxers, dispuesto a dormirse, no sin antes tomarse una pastilla para que, al día siguiente, no le amanezca el rostro adolorido ni hinchado.
La mañana siguiente, con suma tranquilidad se da otra ducha y, vestido y con dinero en mano, sale hacia el despacho del cobrizo. Espera que esté trabajando, pues es sábado. Para su suerte, sí se encuentra allí.
—Buenas tardes, vengo a ver a Masen. —Le dice a la chica que está fuera de la oficina, sentada tras un escritorio.
—¿Tiene cita con el Sr. Masen? —pregunta, subiendo sus lentes por el puente de su nariz.
—No, no. Pero si le dice que Wihtlock lo busca, me hará pasar de inmediato.
—Permítame un minuto. —Levanta el teléfono y pregunta si podrá recibirlo. La chica escucha en silencio, para luego colgar y decirle que entre.
El cobrizo lo espera sentado detrás de su escritorio, con sus manos cruzadas sobre éste. Lo observaba fijamente, casi esperando que el rubio haga un movimiento indebido para saltar sobre su cuello. Y es que motivos no le faltan, es decir, después de seducir a su mujer y habérsela follado, no se puede esperar menos.
—Buenas tardes. Aquí está el dinero —saluda el rubio, lanzando el sobre en el escritorio. Edward siente un deja-vu al ver esa acción.
—Vaya, pensé que no me lo regresarías —comenta con ironía.
—¿Y por qué haría tal cosa? —cuestiona, cruzándose de brazos.
—Porque después de todo sí cumpliste con el trato. —Furioso, empuña sus manos, todavía conteniéndose.
—¿De qué hablas?
—¡Maldita sea, no finjas! ¡Sé que te follaste a Bella! —explota, dándole un golpe al escritorio, dejando al rubio desconcertado.
—¡Eso no es verdad! —refuta molesto
—Claro que sí, Bella me confesó todo, así que llévate el dinero, el trato sí se cumplió.
Jasper no entiende por qué Masen le dice eso, aunque tiene la ligera sospecha de que supone que, como Bella no llegó esa noche, estuvo con algún hombre, y se imagina que fue con Jasper.
Sacudiendo la cabeza, habla: —Dejaré que lo pienses, pero ahí te dejo el dinero. Te dije hace días que ya no seguía con el trato de acostarme con Bella y lo cumplí, que tú siguieras engañándola no es mi problema. Ahora, si no te importa, me voy. —Dándose media vuelta, camina hacia la puerta, abriéndola y topándose con el rostro de Bella bañado en lágrimas.
Ambos hombres quedan estáticos en sus lugares, al saberse descubiertos. Al rubio le hubiese gustado que Bella nunca se enterara de lo que el cobrizo le había pedido, pero al parecer sus deseos no se cumplieron. Al contrario de Jasper, el cobrizo ve su oportunidad para hacer quedar mal al chico.
—Vaya, esto me pasa por escuchar conversaciones ajenas. —Se burla de sí misma, aunque de sus ojos no dejan de salir lágrimas.
—No, cariño, esto tiene una explicación. —El rubio trata de acercarse, pero Bella retrocede, observándolo dolida y sintiéndose traicionada también por él.
—¿Y qué me vas a decir? ¿Qué te divertías hablando con Edward sobre lo patética que me veía? —cuestiona, haciendo que los hombres se remuevan incómodos por la acusación.
—No, Bella, así no pasaron las cosas. Es cierto que acepté esta estupidez, pero cuando te volví a ver supe que no podría seguir con esto. No podría lastimarte. —Trata de explicar, sin embargo la castaña se siente demasiado traicionada como para escuchar sus palabras.
—¡No me importa cómo fueron las cosas! Escuché lo suficiente como para saber qué era lo que tramaban. ¿Esto fue idea tuya, no, Edward? Claro, de ti ya no me sorprende nada, pero… ¿Tú, Jazz? Nunca me lo imaginé de ti. —Jasper se queda callado, no sabiendo que decir. En cambio, Edward sí quiere defender, aunque sea, su orgullo.
—Es cierto, yo lo planeé, pero no amenacé a Wihtlock para que aceptara. Esa fue su decisión…
—¡Maldita sea! Necesitaba al dinero para el hospital de mi hermana, lo vi como dinero fácil. —Encara Jasper a Edward, olvidándose por un momento de que Bella se encuentra como espectadora.
—Claaaro, y el follarte a Isabella lo fue aún más. —Se burla Edward, sonriendo cínicamente.
—Lo fue para ti, engañándola con cualquier mujer que te pasara por enfrente. ¿O qué me dices de esa idea estúpida de solicitar el divorcio, dejando que Bella encuentre los papeles que tú, en un descuido, no guardaste? Porque si a esas vamos, tú sales perdiendo.
—¿Tú, qué…?
—¡Basta! —La voz rota de Bella los hace voltear a verla y Jasper se odia por decir todo eso. Olvidándose de la presencia del cobrizo, esta vez, cuando ve a Bella destrozada, no se contiene y corre a abrazarla. Bella, necesitando un hombro en el cual llorar, sólo se aferra a la camisa del rubio, dejando salir sus lágrimas.
Edward observo la escena sintiéndose un intruso. Y es que al ver a Bella aferrada al chico, y como éste la sostiene contra su cuerpo, comprende que Isabella nunca le perteneció del todo, siempre hubo una parte de su corazón que estuvo restringida para él. Y ahora, viéndolos ahí, recuerda a la chica que conoció en el instituto, la que siempre andaba cabizbaja y, casi siempre que sonreía, la alegría no llegaba a sus ojos. Muy vagamente recuerda que, al momento en que le pidió ser su novia, ésta le había dicho: "Tienes una parte de mi corazón, Edward, cuídala". Que tonto había sido, Bella se lo había dicho y él no había hecho caso a sus palabras.
Así que cuando los ve irse, no hace amago de detenerlos, pues todo entre ellos ya está terminado. Espera que Bella lo perdone algún día, pues él siempre cargará con esa culpa de haberla perdido por estúpido.
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Bella no se da por enterada de que se encuentra en el departamento de Jasper hasta que siente algo mullido en su espalda. Observa a su alrededor, viendo el entorno ya conocido. Suspira tristemente, quitándose los restos de lágrimas que tiene en la cara; otra vez la engañaron, y había sido quien menos esperaba. ¿Qué sigue? ¿Qué a Edward le salga un hijo con una de sus amantes? Ya no sabe ni que pensar. Al final, ni siquiera había salido el tema del que ella esperaba hablar con el cobrizo, en cambio terminó enterándose de toda la verdad, verdad que hubiese sido mejor no saber, pues ahora se siente una mujer indigna de cualquier hombre. ¿Para qué los necesita? Si de todos modos estos la terminarán traicionando.
—Bella, cariño… —La castaña lo calla haciendo un ademan con su mano.
—No, Jasper. No digas nada, ya está todo dicho —habla, sentándose en la cama. No sabe por qué sigue allí, si lo único que quiere en este momento es estar sola.
—No es cierto, todo eso que oíste lo dije porque estaba molesto —explica, tomando asiento a su lado y agarrando su mano.
—Oh, ¿y me vas a decir que no es verdad? —refuta, soltándose de su agarre y poniéndose de pie.
—No… Bueno, sí… Cariño, mi intención no era lastimarte. Cuando Masen me ofreció ese estúpido trato, acepté porque necesitaba el dinero, pero después de enterarme que eras tú a quien tenía que… Hacer eso, decidí no continuar y se lo dije. Pero ahora lo que no entiendo es por qué piensa que sí estuve contigo —confiesa, sintiéndose liberado al haberle dicho la verdad.
—Bueno, puede que le haya hecho creer a Edward que pasamos la noche… Juntos. —Sonrojándose, baja la cabeza.
—¿Y por qué hiciste tal cosa? —cuestiona confundido el rubio.
—La noche del bar, lo vi con una chica, pero al parecer él también nos vio. Y como notó que me fui contigo y no llegué a casa, asumió que estuvimos juntos. Yo no lo negué, ni confirmé.
—Vaya… Me alegra haberte detenido. —Se quedan un momento en un silencio algo incomodo y Bella decide que es momento de irse.
—Amm… Esto… Creo que mejor me voy. —Sin mirarlo se encamina hacia la puerta, dando apenas dos pasos cuando Jasper la detiene tomando su mano.
—Espera, cariño, dime que estamos bien. Sé que no lo merezco, pero… —Deja de hablar cuando ve que Bella se zafa y retrocede.
—Jasper, creí que me conocías mejor, sabes que una traición no la perdono fácilmente. Sí, sé que tú te arrepentiste y no quisiste seguir con esa… Estupidez, pero en este momento estoy muy lastimada. Si te digo que te perdono, sabré que no lo hago del todo. Es mejor que me aleje por un tiempo.
El rubio se queda en silencio por unos segundos antes de volver a hablar.
—Está bien… ¿Te volveré a ver alguna vez? —pregunta desesperanzado, pues ver a Bella firme en su decisión de alejarse de él, lo desarma. Aunque sabe que si estuviese en su lugar, no querría verlo nunca más. En parte entiende su decisión, duela o no, respetará lo que ella diga.
—Jazz, no es como si nunca más me fueras a ver, sólo… Necesito tiempo para mí, para sanar. No es fácil enterarse de que tu marido solicita el divorcia y que, cuando se lo das, se arrepiente. Y, para terminar, descubres que había contratado a un chico para que le fueras infiel. —Escuchándolo así, hasta él se siente mal, pues en parte es su culpa.
—Tienes razón, cariño. Entenderé si ya no me quieres ver, sólo… Cuídate mucho, ¿de acuerdo? Recuerda que en mí siempre encontrarás un hombro en el cual llorar, un amigoen quien confiar. —La abraza fuerte, no queriendo soltarla. Ella le regresa el abrazo, los dos sintiéndolo como una despedida. Bella no puede evitar soltar unas lágrimas.
—Tú también Jazz, cuídate y cuida de Charlotte, espero que pronto salga del hospital —desea, dándole un beso en la mejilla y viéndolo por última vez. Da media vuelta, saliendo del aquel apartamento que le sirvió como refugio en antiguas ocasiones, creyendo que tal vez, nunca regresaría.
¡hoooola chicas! Espero disculpen la demora, como lo dije en el grupo, tarde en enviarle el capitulo a mi beta, y ella tuve problemas para enviármelo, pero aquí lo tienen. Espero que les haya gustado y que no se decepcionaran por como estoy manejando/escribiendo el fic, tampoco le quitare créditos a Day por ayudarme en todo, tanto en la ortografía como en la trama, que la mayoría de las veces no me gusta como desarrollo algo y ella me ayuda *.*
Cuéntenme, ¿Qué tal vieron a Bella? ¿hizo lo correcto? Que me dicen de Edward, que aunque se ve que ya no se leera mas de el, ah-ah, eso no pasara, todavía habrá algo de el, algo pequeño pero habrá (y no hablo de bebes Masen xDD) ¿Cómo vieron a Jazz? ¿se merece el perdón? "todos merecen una segunda oportunidad" :P
este capi viene siendo el "penúltimo capitulo" :/
Bueno mis niñas, ya saben como es esto xDD si alguna gusta un adelanto solo me avisa, espero nos leamos pronto muchas gracias por esperar *.*
"COBRIZO"
