Nota de las birdgirls18 (autoras): Aunque no tenemos 5 reviús, os lo perdonamos, y aquí os va el séptimo. Somos muy buenas. Bueno, vale, no van tres días y nos aburríamos mucho, no teníamos nada mejor que hacer. Pero seguro que lo agradeceréis. Ahora sólo os queda esperar hasta el octavo, tan buenas no somos. Se nos olvidó en el sexto contestar a alguien. Que nooo, bestiajo, que las plumas nO son de fénix, pero gracias por la idea, quizá metanos a Jarry por ahí. Bueno, venga, esperamos que os quede el ombligo risueño.

Y Bush, que también había aparecido mágicamente en la escena, sujetaba también por arte de birlibirloque la ropa que el "hombre" le había quitado a Lizzie. Todo el mundo se quedó mirándolo; temían lo que podía hacer Bush con la hija de un Gobernador. El Rajoy realmente sólo estaba preocupado por el daño que aquel "hombre" podía hacer a su reputación en época de elecciones. Así que, de acuerdo con esa idea, sólo dijo seca y autoritariamente:

"Disparad"

"¡¡Papi!" interrumpió Lizzie. Quería saber cómo aquel "hombre" había conseguido unas pestañas tan largas y espesas antes de que su papi lo matase.

"¿Qué…?" respondió elocuentemente Rajoy, sin enterarse de nada, para no variar sus costumbres.

"Comodón, ¿No matarás a mi salvador? Antes tiene que decirme cómo ha conseguido tener las pestañas así."

El comodoro mandó bajar las espadas… bueno, medio dormido, empujó la suya al suelo, y los demás hicieron lo mismo. Mira que son copiones. El "hombre" miró picaronamente a Aznar, que se apartó un poco, recordándole esa atracción animal y fatal que ya le había demostrado un remojón atrás.

"Debo agradecérselo, creo"

Pikolín levantó un brazo, dejando ver su muñeca, y señalándola con un dedo de la otra mano (sin mover la mano, claro). Así que, uno de los soldados agarró al "hombre" y le quitó violentamente la manga de la camisa. Mejor no describiremos lo que sintió el "hombre" ante tal arrebato de… de… digamos que el soldado y él no vieron la acción del mismo modo.

Ante los ojos de todos, quedó al descubierto un tatuaje, en forma de M, con una pluma, un gorrión sobre el mar y bajo un arcoiris reluciente.

"Tuvimos bronca con los de las Indias, ¿Verdad, Marica?" Preguntó el soldado que había levantado la manga. El "hombre" sonrió. El gobernador Rajoy dio de forma inmediata su veredicto, incluso antes de fumarse su purito cubano.

"No pienso permitir los matrimonios entre homosexuales. Encerradlo en un convento de monjas."

El Comodón volvió a abrir la boca para decir: "Seguid apuntándole. Venus, grilletes."

El Comodón se fijó en el tatuaje del "hombre", y tras varios minutos tratando de enlazar sus neuronas para que los pensamientos fluyesen desde el cerebro hasta su boca, dijo: "vaya, Jackie Gorrión, ¿A que sí?"

"CAPITÁN(A) Jackie Gorrión, si no os importa. Y si os importa, también." Dijo el "hombre". Vamos a celebrar una fiesta, porque POR FIN, tras veinte páginas de fanfic, podemos escribir el nombre del "hombre", y quitarnos de encima esas engorrosas comillas. La culpa es nuestra, por ponerlas. Seguro que, sin ellas, también os habríais percatado de su hombría, que sois todos mu listos :-)

"No veo vuestro barco"

"Será porque tienes los ojos cerrados", pensaron todos los presentes. Jackie señaló su barco-submarino, que no se veía demasiado por eso de estar bajo el agua, y tal. Además, el Comodón no se dignó a abrir sus ojos. Aunque, claro, un submarino no es la nave apropiada para un Marica, así que…

"He venido a… a… "comprar" uno, por decirlo de algún modo."

"¡¡Es mentira!! Es un aliado de Sadám, el que quiso matar a mi papá, que viene a por nuestro petróleo gracias a una conspiración entre Sadám y Bin laden.

Nadie se creyó lo que dijo Bush. Un tipo que se atraganta con galletas no puede ser de fiar. A ver qué clase de "galletas" se toma este, porque si son blancas y pequeñas se llaman pastis.

"¡Que no, que ya te dije antes que te equivocabas, que no es ningún Irakí! Llevaba esto, Comodón."

Aznar, pelota como siempre, posó los objetos que Jack se había dejado sobre la mesa antes del patadón mulero con el que lo habían mandado al mar, con misión humanitaria. ¿Se nos olvidó mencionarlo antes? Porque dejó unos cuantos…

Primero cogió su rímel extrafuerte y extranegro, que Lizzie le arrancó literalmente de las manos con una furia jamás conocida, que hizo al Comodón replantearse su propuesta de matrimonio.

Después, una caja de música que no funcionaba.

Después, un móvil que, al darle a un botón, la antena salía disparada. Pero el Comodón lo dejó claro: "No os queda cobertura ni saldo"

Por último, cogió una espada en su funda. Desenvainó, y… apareció una sucesión interminable de sombras de ojos desde el blanco níveo hasta el negro petróleo, pasando por cuanto color os podáis imaginar. El Comodón puso cara de no enterarse de nada, pero Lizzie sintió una terrible y horrible envidia, y trató de robar/coger eso también, pero el Gobernador la interrumpió:

"Cariño, ¿Estás bien? ¡Te estás poniendo verde!"

Lizzie asintió, muy muy a su pesar. Ya se dormiría este "hombre", ya. Todo se puede arreglar con una paga bajo cuerda a la guardia personal, jejeje.

Entonces, el Comodón enlazó pensamientos: pestañas largas, más mucho maquillaje, más grititos de rata mojada, más uñas SEMIperfectas, igual a…

"Está claro: el marica peor disimulado del que he oído hablar."

Jackie se sintió ofendid, y protestó: "Por eso habéis oído hablar de mí; y seguro que también de mi línea de maquillaje y lencería fina."

El Comodón se sonrojó (pero poco, su sangre era tan vaga como él), pues tenía cierto secreto que ocultar al mundo… Era como en pinocho de Shrek 2. El Comodón acercó su mano al brazo del Marica, pero apretando poquito, y los que llevaban la hamaca caminaron un poco, para llevárselos. Al sentir el contacto de aquella mano muy suave y cuidada, con unas uñas tan… tan… masculinas (roídas y sin pintar), Jackie apenas pudo evitar emitir un gritito de placer… El Comodón era mucho, dicen que el sueño es bueno para la belleza… No nos vamos a meter en las visitas nocturnas que después se produjeron, ni lo que pasó en los calabozos antes del ataque. Eso no es de nuestra incumbencia.

Lizzie, que vio que, si se llevaban al marica, le costaría mucho más conseguir la hoja multicolores sombraojiles, los siguió, indignada. Me pregunto cómo es posible que un cutrepuerto de madera carcomida pudiese sujetar tanto peso (la madera para el nuevo embarcadero terminó en el Salón de la casa del Gobernador, en forma de mesa de banquetes) Pero el caso es que aguantaba.

Cuatro nombres masculinos deberían aparecer aquí, pero los llamaremos Porteadores 1 a 4, para seguir el guión. El Comodón se había ya dormido, muy a pesar de Jackie, que caminaba delante de ellos "para no escaparse". Estaba encantado de sentir a cinco hombres tan masculinos detrás de él, como en los viejos tiempos. Lizzie gritó tras ellos, corriendo despacito, para no sudar:

"¡Porteadores 1 a 4, parad! ¡Debo protestar!" (ahí aparecen los genes de su padre)

El Porteador3 paró, y llamó a Jackie: "Eh, tú, Gorrión, ven aquí". Y Jackie se acercó, casi dando saltitos, content cuando vio que Venus, otro hombre fornido… ¡Lo iba a esposar! Recordó otra vez viejos tiempos, cuando Barbarrosa… ups, que nos salimos de la historia!

Aaaa lo que íbamos. Jackie, esposado y con SEIS hombres viriles a su alrededor… bueno, os lo imagináis. Como necesitamos al Comodón despierto, hemos decidido que Jackie, en aquel momento, trató de darle un cariñoso besito en la mejilla… Como para no despertarse. Lizzie, a quien hacía rato que no hacíamos mucho caso, siguió hablando:

"Marica o no, este… "hombre" ha salvado mi vida. ¡¡¡¡Pero me ha estropeado el vestido!!!!" Entonces, Lizzie supo que era el momento… "¡¡¡Quiero esa espada como compensación!!!"

Aquí es donde el actorcillo ese, medio desconocido hasta en su casa, decía aquella frase taaan larga, complicada, y realmente profunda: Una única proeza no redime a un hombre de toda una vida de fechorías. Pero imaginaos pedazo esfuerzo sería para las neuronas atrofiadas del Comodón pensar aquello, y la hernia que le provocaría el decirlo. Así que, para abreviar, dijo algo también realmente profundo y complicado:

"Bah"

Y, tras algo taan profundo, volvió a dormitar. Pero se despertó de nuevo; Lizzie, enfadada, empezó a patalear y berrear en el suelo, y las vibraciones lo molestaron. Entonces, para ver si la niñata esa se callaba, Jackie dijo:

"¡Dios mío, no, condenadme a la horca ya! No me torturéis con tales amenazas."

El Comodón, murmuró entre ronquidos: "Que así sea"

Entonces Jackie, viendo que Lizzie no se callaba, y que su preciosa espada maquillaojos peligraba, decidió tomarse la justicia por su mano y poner a salvo todas sus pertenencias, superando su miedo, y a pesar de quizá perderse la compañía de tanto macho viril. Ui, que se me olvidó poner lo que hizo!. Cogió el cuello de la "mujer" a la que llamaban Lizzie, con esos preciosos grilletes. Lizzie, al verse de pie y con aquel "hombre" cerca de ella, se asustó tanto que… se quedó callada. Increíble. Los soldados se adelantaron, para dispararle, al grito de Bush y sus paranoias:

"¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Muerte al irakí!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!"

El Gobernador, un tanto más juicioso (aquí tenéis que reíros), pidió que nadie disparase. Todos, menos Bush, lo hicieron. Pobre paloma de la paz, ella, que volaba por allí, de vacaciones… creo que se la llevaron para hacer de pollo asado en acción de gracias a no sé dónde…

Jackie, que no se asustó por el disparo, viendo la oportunidad de salvarse, dijo: "En eso estamos de acuerdo." Viendo que, además de salvarse, podría recuperar sus cositas, pidió que le diesen el móvil que, al darle a un botón, la antena salía disparada, la caja de música que no funcionaba, el rímel extrafuerte y extranegro, y la espada multicolor. Cogiendo la espada, apuntó su filo hacia el cuello de Lizzie, que se relamió pensando en la cantidad de vestidos que se tendría que comprar para combinarlos con tanta sombra de ojos. Pensándoselo mejor, acercó el móvil que al darle a un botón la antena salía disparada, y lo acercó a la cabeza de Lizzie, gritando:

"Las ondas pueden matarla a largo plazo! ¡Podemos pasarnos así cerca de cien años!" Aunque, la verdad, teniendo en cuenta el tamaño del cerebro de Lizzie, sería mucho menos.

Entre los hombres se levantaron murmullos de disgusto. Algunos de ellos, sabiendo la velocidad de decisión de su gobernante, sacaron varias barajas de cartas y algunos cigarros, pa pasar el rato.

Jackie, medio asqueado por el contacto con la "mujer, siguió hablando: "Lizzie, ¿no?"

"SEÑORITA RAJOY, o Lizzie superguai" Replicó ella, mosqueada.

"Señorita Superguay, tendríais la bondad…"

"¡Quién, YO?" Gritó Lizzie "¿Hacer algo yo? ¡Para qué crees que tengo criados!"

Entonces, uno de los criados pasó los brazos hacia Jackie, con Lizzie en medio cual bocata de jamón campofrío; El comodón, viendo magreo entre las legañas de sus ojos, decidió que le apetecía hacer un cuarteto, y ordenó que lo acercaran. ¿Os imagináis a este hombre en su noche de bodas?. Pobre sirviente. Pero el Comodón vio la cara y los pestañeos de Jackie cuando se acercaba… y decidió mantenerse apartado.

"¡Cuidado con el género!" le gritó Jackie a Lizzie. Le daba igual que el sirviente hiciera cualquier cosa, es más, le encantaba… pero no esa "mujer" "Margaret Astor me mataría si se enterase de esto"

Cuando el esclavo/ sirviente terminó, Lizzie se giró hacia la cara de ese hombre, y utilizó todos los recursos de su supervocabulario para insultarlo de la mejor manera:

"Sois superdespreciable, osea, lo peor" Y, añadió algo que casi hizo que Jackie se muriese "¡Y esa ropa está pasada de moda!"

Realmente, no tenemos palabras para describir la desesperación, angustia y fiebre asesina que invadieron a Jackie. Así que, siguiendo la filosofía saltadora del director, nos saltamos el arrebato de furia de jackie. La verdad es que era interesante, tratando de ahogarla, la cara de Lizzie que acambió de rosa a roja, azul, púrpura, verde con ronchas naranjas…

Así que ahora mostramos a Lizzie ya seca, vestida, maquillada y peinada, y a Jackie también con todo eso hecho. Esa es la magia de Holliwood, todos aparecen secos nada más salir del agua. Lo curioso es que, la escena es la misma. Así que tenemos a Lizzie entre los brazos de Jackie, y al Comodón todo sopas, ajeno a todo. Jackie dijo algo, pa distraer al personal antes de su gran salida: "Dí lo que quieras, Lizzie Superguay, amorcito. Yo he salvado el lacito y mi espada."

"¿Qué lacito?" Preguntó lizzie, extrañada.

"No, nada, nada, cosas mías." Respondió Jackie, como cualquiera de nosotros habríamos hecho.

Nota: Weno, por hoy os llega y os sobra, a esperar tocan. Si queréis un capítulo realmente bueno… os lo buscáis, que para gustos, hay 7 capítulos. Ala, nos vamos a buscar más reviús.