VEGAS ATTACK.
CAPÍTULO 7: PISCINA
Abrí los ojos lentamente, intentando acostumbrarme poco a poco a la luz que entraba por la ventana de la habitación del hotel. Lo mejor del despertar fue ver a Edward a mi lado con los ojos cerrados fingiendo que dormía como un humano normal y corriente. Me senté levemente en la cama y le di un besito en los labios, un mero roce. Se removió un poco, pero no abrió los ojos. Solté una ligera risa, lo suficientemente alta para que la oyera y lo suficientemente baja para que Mike no se despertara.
Me volví a acercar a él, esta vez le di un beso un poco más duradero que el anterior. Se volvió a remover, pero seguía sin abrir los ojos. Vaya vampiro más dormilón.
-Vaya, parece que este bello durmiente no quiere despertar. Creo que me iré a buscar otro por ahí.- Susurré en su oído.
Hice el ademán de levantarme, pero un brazo en mi cintura me lo impidió. Me giré con una sonrisa para verle la cara y me encontré con sus ojos color oro perfectamente abiertos. Y mirándome fijamente.
-Ven aquí.- Me dijo antes de tirarme encima de él.
Comenzamos a besarnos apasionadamente. Cada vez más y más. No podíamos parar, nunca estaríamos saciados el uno del otro por completo, siempre nos faltaría más. Cuando la necesidad de respirar hizo estragos en mí, me separé de él. Pero Edward continuó con sus besos por mi cuello, rozando con sus dientes y dando caricias leves con su fría lengua. Yo solo podía jadear y mover mis manos con nerviosismo. Intenté dar un paso más y llevé mis manos al filo de su camiseta de pijama. Empecé a levantarla suavemente, sin querer presionar. Mientras yo levantaba la camiseta con lentitud, Edward seguía atacando mi cuello con su boca y sus manos estaban rígidas en mi cintura. Edward se separó de mi cuello para que yo pudiese sacarle la camiseta sin problemas. Tenía un cuerpo bastante tonificado, y no tardé nada en llevar mis manos hambrientas a sus abdominales formados.
Edward soltó un jadeo contra mi boca cuando comencé a acariciarle suavemente. Ni si quiera recordaba cuando habíamos vuelto a besarnos. En un momento de ese encuentro, sentí las manos de Edward en el borde de mi camiseta, subiéndola poco a poco. Al final logró sacármela por la cabeza, en cuanto estuvo fuera, mi boca volvió a la suya y sus manos fueron directos a mi pantalón. Yo jadeé sorprendida por ese acto por su parte, pero no le frené. Edward logró al final quitarme los pantalones por completo, acabaron en el suelo de la habitación.
Después de ese acto por su parte, yo hice lo mismo con él. Apartándome un poco, conseguí quitarle los pantalones del todo y se quedó en boxer. Unos boxer que se podría decir, estaban abultados, muy muy abultados. Mi mente no podía pensar en otra cosa que en Edward y en que su mano bajaba peligrosamente en dirección a mis bragas de hello kitty. Él metió la mano lentamente y yo solté un gemido. Edward comenzó a mover su mano lentamente en mi intimidad y yo no podía evitar gemir mas de lo conveniente. Comenzó a meter poco a poco sus dedos en mí, provocándome sensaciones que nunca antes había sentido. Al rato exploté en sus dedos, con mis piernas temblando y la respiración agitada de más, igual que él.
Levanté la cabeza y vi como Mike nos miraba con los ojos abiertos de par en par. Sentí como mis mejillas se ponían rojas como un tomate, o más bien dos tomates.
-¿Qué coño estás mirando, panoli?- Nunca había oído a Edward hablar así.
-No... yo... no he visto nada... lo juro.- Tartamudeaba Mike.
Yo me levanté rápidamente y me puse toda mi ropa en tiempo record.
-Vistámonos y bajemos al salón principal. A ver que vamos a hacer hoy.- Le dije mientras le lanzaba un cojín a Edward.
A la media hora estábamos los tres abajo junto con el resto de los estudiantes. Aunque yo estaba hablando con mi familia vampiro y Edward se dedicaba a fulminar con la mirada a mi amigo rubio.
-Déjalo ya, Edward. Empiezas a ser cansino.- Le dije con tono aburrido.
Él soltó un suspiro, pero dejó de mirar a Mike. Casi pude oír como Mike soltaba todo el aire que tenía en sus pulmones en ese momento. Me limité a rodar mis ojos.
A los pocos minutos después de eso, llegó el profesor en traje de baño. No pude evitar mirarlo como si estuviera loco de remate. Muchos de los alumnos se comenzaron a reír del profesor, pero él los ignoró por completo.
-Para vuestra información, vosotros también vais a tener que poneros trajes de baño. Hoy vamos a ir a la piscina del hotel.- Nos informó el profesor con cara serio y de que no estaba bromeando.- ¡Así que ya estáis subiendo a vuestras habitaciones, poniéndoos el traje de baño y bajando a la piscina!
Vaya, alguien se había levantado con el pie izquierdo esa mañana. Con resignación, todos fuimos subiendo a nuestras habitaciones para prepararnos. Subí con Edward a mi lado y Mike a tres metros detrás nuestra. Primero entré yo a la habitación, dejando a los dos chicos esperando su turno en la puerta. Después entró Edward y por último entró Mike. Los tres bajamos a la piscina del hotel, donde ya estaban la mayoría de los alumnos del viaje.
No era un día de sol, así que mi familia vampiro podía disfrutar de un hermoso día en la piscina junto con todos sus compañeros de instituto.
Me eché crema solar por todo el cuerpo, solo por si acaso, y me acerqué sigilosamente a la piscina. Pero justo cuando me iba a meter al agua despacito para ir acostumbrándome poco a poco. Mi querido cuñado Emmet apareció detrás de mi y me tiró a la piscina de boca.
Cuando conseguí sacar la cabeza del agua, que por cierto estaba congelada para ser una piscina, Emmet se estaba descojonando de la risa a mi costa. Y eso no me gusta, no me gusta nada. Comencé a temblar de la rabia que me daba que se aprovechase de mi.
-¡Juro que te voy a dejar sin pelotas, desgraciado!- Grité a todo pulmón.
Toda la gente que había allí se me quedó mirando como si fuese la loca del barrio. Sin pensarlo dos veces, me capucé en el agua. Cuando volví a salir a la superficie, me encontré con el profesor mirándome. Yo solo le dediqué mi mejor sonrisa. Rodó los ojos y creo que dijo algo como: la juventud de hoy en día. Pero no me regañó como creía que iba a hacer.
Justo cuando me iba a salir del agua, una niña pequeña se puso en las escaleras.
-Hola, guapa. ¿Me dejas salir?- Le pregunté a la niña.
-No.- Dijo y me echó agua.
A mi estaba a punto de salirme humo por las orejas. Hoy no era precisamente mi mejor día.
-Mira niña que te ahogo.- La amenacé.
Pero ella solo me sacó la lengua. Haciendo que la rabia aumentase todavía más en mi cuerpo. Puse mi mano en la cabeza de la niña y empujé para abajo. Rápidamente la niña se hundió y yo aproveché para salir del agua. Ahora la que sacaba la lengua era yo. Me giré para ver a Edward, quien me miraba con reprobación pero con una sonrisa pintada en su hermosa cara. De repente, se me ocurrió una tontería enorme.
Me acerqué corriendo a una barra que había en el fondo de la piscina, donde no había absolutamente nadie. Le hice señales a Edward para que se acercase a mi. Cuando estuvo a mi lado, me subí encima de la barra y dejé colgando mis brazos y piernas hacia abajo.
-Mira Edward. Soy una peresosa.- Le dije (n/a que conste que lo de peresosa es aposta)
Mi querido novio comenzó a reírse a carcajada limpia y yo me uní a él. Pero dejó de hacer gracia cuando el profesor se acercó a nosotros con cara de enfado.
-Hola, prof.- Le dije.
-Señorita Swan, haga usted el favor de acompañarme a la sala de detención.- Me dijo con voz seria.
-¿Sala de detención?.- Pregunté.
-Sí, es una habitación reservada para los estudiantes castigados. Hoy está usted sola.- Me explicó.
Edward, al oír que estaría sola, le metió un tortazo a Mike y le dio una sonrisa al profesor mientras Mike se iba sobándose la cabeza. El profesor soltó un suspiro.
-Parece que tendrá compañía por el resto del día en la habitación. No podrán salir hasta mañana por la mañana, ¿está claro?
Los dos asentimos mientras seguíamos al profesor hacia la sala de detención. Edward me cogió la mano y me la rozó sensualmente. Puede que todo el día encerrados no estuviera tan mal.
Lo siento, lo siento, lo siento. Se me fueron por completo todas las ideas. Ya que las suelo sacar de las locuras que hacemos mis amigos y yo. Los personajes son de SM, eso lo sabe todo el mundo. Creo que podéis imaginaros el próximo capítulo, pero por si acaso os lo digo. Sala de detención.
Nos vemos!
