Los radiantes rayos del sol chocaron contra mi rostro, abrí con mucha pereza mis ojos y me encontré con una silueta en mi ventana, mirando el sol, mientras no me dejaba ver su rostro.
-¿Qué haces aquí?- dije mientras con las cobijas cubría mi cuerpo y me sentaba para despabilarme.
-Aun me amas ¿verdad?- decía sin fijarse en mí, mientras su mirada se posaba fuera de la ventana y veía con desdén lo radiante del sol en el bosque.
Me quede callada unos instantes no sabia que responderle; seis meses sin tenerlo. Seis meses donde todas las noches pensé en él y soñé con otro, ya eran seis meses con él como jefe directo de todos lo anbu y yo como sub-jefa y seis meses de la muerte de Shisui. Tanto tiempo como para darse cuenta de que yo aún lo amaba.
-¿Porqué lo dices?- pregunté mientras me sentaba en la cama, sin importarme como estaba vestida, que en realidad no era una pijama, era solo una holgada playera que llegaba hasta mis piernas y apenas tapaba mi trasero y claro mis bragas. Esa era la ropa con la que yo dormía.
Lo observe mientras me pareció que había algo triste en su mirada, al darme cuenta una sensación de terror me invadió provocándome cierta presión en mi pecho que no se quitó hasta 8 meses después de ese día.
-Me he dado cuenta, por la forma en que me miras, en que tu musculatura se relaja cuando esta cerca mi presencia, y en como tu piel se eriza cuando llego a tocarte para el entrenamiento, de echo ahora mismo tu piel esta eriza por mí presencia ¿No es así Kyriu?-
No quería perderlo, de hecho nunca quise perderlo, pero en este caso mi dignidad femenina iba primero.
-Es cierto lo que dices Itachi…pero es mejor dejarlo así- le dije mientras lo seguía observando. Pude ver con claridad como su mirada endureció más y siguió sin observarme. Kami esa pose me enloquecía, estaba sentado en la ventana, recargado en su espalda, su pierna izquierda flexionada mientras recargaba en su rodilla su mano que volaba y la otra pierna completamente relajada mientras su mano derecha posaba sobre esta. Y me hablaba sin mirarme.
-Kyriu…si yo me convirtiera en criminal ¿seguirías amándome?- pregunto mientras ahora sus ojos azabaches posaban sobre mi. No se inmuto si quiera en como estaba vestida, solo me miraba directamente a los ojos. Esto me tomó por sorpresa a lo que todos mis pensamientos se hicieron presentes en mi voz, sin siquiera analizarlos.
-Itachi-san, ¿como dices eso? Tu te convertirás en el líder de tu clan, serás honrado y respetado por todos- le recordé más no cumplí con sus objetivos.
-Contesta a mi pregunta Kyriu- dijo autoritario a lo que yo me quede confusa, reflexione y conteste.
-No lo se- mentí pues mi mente contestó que sí, siempre lo amaría, fuera lo que fuera no le dejaría solo. Con mi respuesta se puso completamente furioso, y se quedó hay en ese mismo lugar sin moverse, observándome fijamente pero de un segundo a otro ese enojo en su rostro desapareció y volvió ha ser la misma expresión impasible que poseía.
-Arigato- y desapareció por donde vino dejándome más confundida y con ese miedo a flor de piel.
Todo el día estuve dándole vueltas al asunto, Itachi no se presentó al cuartel y me extraño eso pues él nunca faltaba y menos siendo el jefe. Esa presión en mi pecho no se me quitaba y me molestaba demasiado. Ese presentimiento a muerte me daba escalofríos a pesar de ser un día cálido. Ya era medio día cuando surgió un problema en el cuartel.
Como sub-jefa de Anbu, ejercí mi cargo sustituyendo al Uchiha, estaba checando unas próximas misiones y clasificando a unos nuevos shinobis para ver en que rama de anbu se quedaban, de pronto se escuchó un suave toque de nudillos.
-adelante- ordené.
-Kyriu senpai…la busca una señora dice que es muy urgente hablar con usted- me dijo una de chica del escuadrón. Era raro ver a civiles en el cuartel, así que la deje que pasara.
-Dile que pase- dije mientras acomodaba la máscara en mi rostro.
-Bien- y salió de nuevo. Segundos después una señora de impresión apacible y tierna entro ala oficina.
-Buenas tardes…mi nombre es Akira Serizawa- saludó con el debido respeto pero pude captar un toque amargo en su voz, además de que tenia el mismo apellido que uno de los ninja que había matado en suna hacia ya seis meses.
-Nanako Okamura…¿Qué se le ofrece?- cambie mi nombre y pregunte sus intenciones pues un ninja siempre debe saberlo todo.
-Solo quiero preguntarle quienes mataron a ¿Hisaki Serizawa?- decía mientras se soba el vientre pues con sus delgadas manos; pues estaba embarazada
-Discúlpenos pero no podemos dar información es confidencial-
-Tu…maldita perra…tu mataste a mi Hisaki…yo te vi hacerlo ¿Por qué no lo dices he?- todo esto me consternó un poco. -¿Por qué no aceptas que lo mataste maldita?- me decía con lágrimas en los ojos, con una amargura en su voz, todo esto me confundió, pues nunca se había dado el caso de un reclamo.
-Si, señora yo lo maté…listo ya lo reconocí, ahora váyase por favor- le dije fríamente como uno de mi organización debía hacerlo, o mejor dicho como Itachi lo hubiera dicho.
-Maldita… ¿Acaso no piensas en su familia?- me decía mientras se levantaba con inútil violencia, solo siendo separadas por el escritorio.
-Señora a mi no me importa su familia, yo solo cumplo ordenes- le dije mientras ahora me acercaba a ella para sacarla de la oficina. Sus lágrimas recorrían su tierna cara, mientras me miraba con rabia, seguía maldiciéndome hasta que inútilmente sacó una kunaí y la lanzo directo hacia a mí, pero fue inútil yo la esquive muy rápido.
-Kenji-san hazme el favor de sacar a esta señora del cuartel- le decía mientras la llevaba como se llevan a los criminales.
-hai- me obedecía y cuando yo estaba de regreso hacia mi oficina la señora comenzó a gritar cosas a las que en ese momento no les di interés pero ¡ah! Como dolerían en el futuro.
-¡Yo lo amaba!, ¡Yo lo amaba y tú me lo quitaste, me quitaste mi felicidad!, ¡Mi vida!, ¡Me quitaste todo!- gritó mientras se la llevaban.
-Como si me interesaras- Pensé para mis adentros mientras seguía hacia la oficina ha compensar el tiempo perdido. Se que tal vez había sonado egoísta mi anterior comentario pero un ninja de mi clase solo tenia que seguir ordenes, sin importarle los sentimientos personales o su propia vida. Y yo tenía fama de ser una desalmada en misiones de asesinato.
Transcurrió lo que sobraba del día con un sol cálido y un aire fresco en la sombra. La conversación con Itachi no salía de mi mente. Aún me amas ¿Verdad? Esa pregunta resonaba en mi cabeza a cada instante y siempre que me lo preguntaba a mí misma con la voz del uchiha grabada en mi mente yo solo contestaba.
-Fueras lo que fueras Itachi, yo te amo…pero mis principios son primero que tú- Respondía para él y recordaba su mirada llena de furia sobre mí. Me fui a mi casa mientras seguía pensando en su pregunta ya era un poco tarde, él viento corría con algo de fuerza y te refrescaba por momentos, pero cuando estabas mucho tiempo afuera te calaba hasta los huesos.
Llegue a mi casa y me dirigí directamente a mi habitación donde me deje caer en la cama, observé el techo mientras me reprochaba por la contestación que le di a mi jefe:
─No lo sé─
Pero yo sabia muy bien que era mentira. -¿Por qué me lo habrá preguntado?- otra cuestión que atacaba a mi mente y seguía reprochándome. Una esperanza de regreso entre Itachi y yo se abrió paso en la oscuridad de mi vida y movida por un impulso de esperanza me levanté de la cama, dejé mi máscara shinobi y me fui directa al residencial Uchiha. Iba dispuesta a aclararle que lo amaba, que no lo había olvidado y que no lo olvidaría nunca. Hay fue donde deje atrás los prejuicios de la gente; me valía un comino en ese momento, la sociedad, claro estaba que ellos no me daría la felicidad que Itachi me otrogaba, y si para ser feliz con Itachi tenia que ser la "Otra", pues lo sería con tal de ser feliz. Como lo dije ya esa noche abandone a unos compañeros de vida: mis principios. Y en especial a una amiga de toda la vida: La abstinencia.
Caminaba con firmeza por la calle, en mi mente repetía una y otra vez las palabras que le diría para que no carraspeara en el momento final. Se escuchaba un gran silencio, ya era muy tarde por un instante pensé en si decírselo o no, pero algo dentro de mí me obligó a seguir caminando y a encontrarlo sin importar la hora que fuera, pues mis sentimientos eran más importantes que el tiempo mismo.
Comencé a entrar por el bien adornado pasillo de entrada del barrio uchiha, esa presión en mi pecho no me dejaba en paz y me hacia suspirar más a menudo. Apenas había dado dos pasos dentro del barrio y esa presión en mi pecho se agudizo más obligándome a parar, cerré los ojos y tome una gran cantidad de aire dejándolo salir así como entro.
-Tu puedes Shizuka- me repetí mientras emprendía el paso y de reojo miraba la luna que llamó mi atención y volví completamente la mirada mientras sentía una sensación como hipnotizante y seguía caminando. Era simplemente hermosa.
─Hmm…los Uchiha si que duermen temprano─ dije mientras observaba las primeras casa que estaban completamente en oscuridad. De pronto observe el cuerpo de una persona tirada, eche a correr mientras llegaba a su residencia; tenía una kunai en la mano y varias shurikens enterradas en la espalda y estomago.
─Dios mío ¿Qué paso?─ mire el corredor y había gente del clan esparcida por el suelo, cobijadas solamente por su propia sangre, en la pared había varias shurikens, kunaís y todo tipo de arma ninja incrustadas en esta y lámparas y claro las mayores victimas: Los Uchiha.
─Emboscada─ deduje mientras caminaba entre los muertos, estaba completamente congelada, el miedo supuraba en cada poro de mi piel, mi respiración se hizo entrecortada. "Itachi" pensé, pues él era el motivo de mi preocupación y de pronto una fuerte patada vino directa hacia mi, gracias a mis reflejos y técnicas ninja pude evadirla con una mano. Inmediatamente reconocí esa calidad de chakra; desapareció apareciendo esta vez del otro lado con una katana directa hacia mi espalda, pero que también evadí con una kunaí . No podía creer que estuviera peleando con él. Cuando paró de sus intentos por golpearme pude constatar que mi hipótesis era verdad.
─¿Itachi? ─ fue lo único que mis labios pudieron decir.
─¿Qué haces aquí shizuka? ─ pregunto fríamente mientras me observaba con la misma mirada que en la mañana.
─Dios ¿Qué paso? ─ fue lo primero que mi mente formulo después de deducir que era Itachi.
─Los maté…¿tu tambien quieres morir?- decía con neutralidad en su voz, mientras acomodaba su katana en forma de batalla.
Me quede totalmente en shock, no asimilaba lo que me decía, y tampoco comprendía como es que el clan más fuerte de Konoha estuviera exterminado.
─¡¿Na..nani?! ─ tartamudee tratando de asimilar, pero el me saco de mi shock atacándome con la katana de nuevo, una kunaí paro de nuevo su trayecto hacia mí. No tenía tiempo de pensar en esa batalla lo que hizo Itachi, solo esquivaba sus golpes y los evadía con más armas o con mi cuerpo mismo, pero mis condiciones de ganar la batalla se redujeron a cero él tomo la delantera dándome una fuerte patada en el abdomen que me hizo recordar la patada que me dieron cuando entre a la casa del hokage.
Fui a estamparme contra la pared que contenía varios signos uchiha ilustrados en ella. Tosí sangre que fue a caer entre mis piernas, me sacó todo el aire haciendo que casi me desmayase por falta de aire y por el fuerte golpe en mi cabeza, sentí que algo salía de mi oído derecho, lo toque con las yemas de mis dedos y efectivamente pude ver que era sangre.
No sabia que pensar de Itachi, simplemente mi mente no quería trabajar para atacar al Uchiha y por un momento pensé en que si era mi corazón el que defendía al Uchiha, ¿Tanto era mi amor por él, que no era capaz de atacarlo?, me preguntaba mientras lo miraba y seguía hay sentada en el piso.
Desde el piso le ataque con una serie de kunaí, pero fueron totalmente inútiles contra la katana, en un abrir y cerrar de ojos, el Uchiha estaba totalmente frente a mi, me admire de su velocidad. Se puso de cuclillas entre mis piernas para quedar a mi altura, sentí que ese era el fin de mi vida, lo vi de cerca mientras el miedo se hacia presente en mi cuerpo con oleadas de escalofríos y con la respiración entrecortada.
─Tú no estabas en mis planes…pero pensándolo bien me serás útil─ susurró a mi oído mientras su lengua recorría de mi cuello ha este, probando el sabor de mi sangre. Me quede totalmente inmóvil cuando sus labios volvieron a besar con frenesí los míos, quitándome el poco aire que había recabado, reventó incluso mi labio inferior, cuando él lo mordió y volví a probar mi propia sangre con ese sabor especial que le caracteriza. Ese hilillo de liquido rojo bajo hasta mi barbilla donde itachi comenzó a repasar su lengua limpiando rastro de el, y volvió a mis lastimados labios donde deposito un tierno y suave beso, un gesto que simplemente el uchiha nunca me había dado.
Cuando se separo unos centímetros de mí, me tomo con fuerza del cuello y comenzó a levantarme tomando como apoyo la pared que estaba tras de mí, mis manos solo se posaban sobre el fuerte brazo que me estaba ahorcando, en un intento inútil y desesperado por quitarlas. Una mueca de dolor se dibujo en mi rostro mientras sentía como esa kunaí era clavada en mi pierna izquierda y como en mi rostro se concentraba esa sangre varada ; Trataba de gritar, de respirar, pero fue inútil él era más fuerte que yo, las lagrimas se abrieron paso entre mis ojos cerrados fuertemente y cuando los abrí me encontré con una mirada totalmente diferente a la que el tenía, poseía un aire de tristeza y melancolía o al menos eso yo pensé, pero sus ojos no eran los mismos, había un sharingan diferente al que había visto en él las veces pasadas; parecían como si unas aspas entrelazadas negras nacieran entre el carmín que inundaba sus orbes. Me parecieron tan hipnotizantes que concentre mi mirada en sus ojos color carmín.
Solo pude escuchar como mi corazón latía, una pequeña risa de Itachi, pude medio ver como un cuervo emprendía el vuelo y como unas lagrimas apenas y salía de mi ojos, antes de entrar a esa rara dimensión, que me pareció el Infierno mismo. Estábamos en el mismo pasillo donde nos encontrábamos luchando, solo que, en vez de ser esos vivos colores que el mundo otorga, eran colores, negro como la noche, rojo como la sangre y muy poco blanco, como mi esperanza albergada. Por un momento pensé que ya había muerto, pero no, no fue así.
El cielo era rojo, las nubes eran negras como el cabello del Uchiha y las sombras eran color blanco. Parecía que itachi hurgaba entre mi mente. De pronto pude visualizarlo a él, matando a todo el clan y yo simplemente no podía moverme, seguía hay sentada observando, mi cuerpo no respondía lo único que parecía tener vida dentro de mi eran mis ojos que se movían a cada movimiento. Cuando hubo acabado toda la masacre Itachi avanzó hacia a mi, sentí terror y la esencia de la muerte en el aire, mi respiración me traicionaba y mi cuerpo no obedecía. Itachi se puso frente a mí y sonrió un poco sádicamente, nunca le había visto esa sonrisa.
─No estas muerta Kyriu…estas en bajo mi genjutsu, y mira te he enseñado como he traicionado y asesinado a mi clan…- decía mientras su mano estaba atrás de él y sacaba una arma.
─Estas bajo mi Tsukuyomi…es el nombre de mi genjutsu, controlo el tiempo, el espacio hasta la masa corporal es controlada por mi─ me explicaba mientras lo observaba y yo solo abría mi boca para decir algo pero las palabras también estaban temerosas de salir.
─Bien Kyriu, para ti utilizaremos una de tus especialidades─ me decía mientras en su mano se posaban armas que yo contralaba a la perfección. ─Agujas Shinobi─.
Estaba hay sentada sin poderme mover, apenas respirando con dificultad. Itachi comenzó a enterrar una de las grandes y largas agujas en mi rodillas, sintiendo como era perforado el hueso, después siguió, con la otra, con mis tobillos, muñecas, codos, hombros, cadera, estomago, pecho y pies, estaba siendo atravesada por miles de agujas shinobi y yo siempre las utilizaba para inmovilizar al enemigo enterrándolas en las articulaciones del cuerpo y otras partes donde había órganos vitales.
Sentía un gran dolor y cerraba mis ojos con fuerza, cuando los volvía a abrir estaba completamente limpia, sin rastro de agujas e Itachi comenzaba de nuevo a enterrarlas y así, cada que cerraba mis ojos volvía a comenzar el ritual, me estaba obligando a ver como me mutilaba.
─Estarás 24 hrs en mi mundo─ decía mientras enterraba lentamente una aguja en la muñeca de mi mano. Sentía que ya había pasado como unas 3 horas después de entrar a su mundo y menciono el tiempo.
─Llevamos veinticuatro horas, cincuentainueve minutos y cincuentainueve segundos─
─¡¡¿Qué?!!¿Solo llevamos un segundo! ─ grite esta vez mientras enterraba otra aguja en mi tobillo.
─Prométeme algo shizuka─ paró y escuché los latidos de mi acelerado en una taquicardia, en un intento desesperado por salir. Regresamos a la realidad pude ver como las patas del cuervo apenas habían dejado la pared emprendiendo su vuelo, pude sentir como la lagrima que salía de mi ojo antes de entrar a ese genjutsu apenas caía por mi mejilla. Hay fue donde caí en la cuenta de que en el mundo real solo había pasado un segundo.
Itachi me soltó del cuello y yo me deje caer totalmente débil, sin fuerzas, observando mi cuerpo que no tenia ninguna perforación de aguja shinobi, recordaba la mutilación y sentía un ligero calambre donde habían estado pero claro sin la misma intensidad.
─I…I…Ita…chi…- fue lo único que pude articular. La respiración era muy pesada, como si el aire fuera denso, mi corazón latía desesperadamente, y mi mirada estaba ida, solo pensaba en el genjutsu.
─Prométeme…que me amarás shizuka─ decía mientras se ponía de nuevo a mi altura. Lo que me pedía Itachi me hizo caer más en la realidad y el miedo.
─ ¿Por qué Itachi…Por que lo hiciste? ─ esta vez mis palabras salieron solas gracias a la necesidad de una explicación.
─Para medir mis habilidades─ dijo fríamente. Mi cabeza comenzó a trabajar gracias a su respuesta pero no le encontraba ninguna lógica, no podía creer que Itachi hubiera matado a su familia solo para medir sus habilidades, ese en definitiva no era Itachi.
─ ¿Lo prometerás? ─ pregunto de nuevo y yo gracias al miedo no conteste nada. Solo pregunte de nuevo.
─ ¿Por qué quieres que lo prometa? ─
Cerró sus ojos y dio un ligero masaje en el puente de su nariz como intentando no perder la paciencia que le quedaba y contesto furioso.
─Por que si ya jodí mi vida…al menos en la distancia recordare que una persona me ama, y tal vez así…-hizo una pausa y su tono de voz bajó como en un susurró ─Tal vez solo así me sienta vivo de nuevo─
Sus palabras me habían dejado sin las mías, nunca me espere eso de él, entonces fue hay donde recordé la conversación de la mañana.
-Kyriu…si yo me convirtiera en criminal ¿seguirías amándome?- pregunto mientras ahora sus ojos azabaches posaban sobre mi.
Claro estaba de que esa pregunta era para este momento, hay fue donde todo encajó para mi. Y gracias al terror que se respiraba en aire e invadía mi cuerpo, de una manera conteste:
─Si…Si Itachi…yo…yo te amaré hasta que muera─ ese comentario lo dije gracias al miedo, gracias al terror que yo sentía fue como lo acepté, pero esta vez mi mente no trabajó. Y ahora que lo recuerdo estoy segura que en ese momento mi corazón fue el que contesto.
Entre mi delirio pude ver como una sonrisa se dibujo en su rostro, esta vez tierna y amorosa, pude ver como sus ojos se ponían cristalinos y como unas ligeras lagrimas salían ¿Itachi llorando? Me pregunte pero decidí descartarlo pues había sido capaz de matar a su clan sin siquiera tener alguna emoción.
─Ahora prométeme que cuidaras de Sasuke…yo regresaré…no se dentro de cuanto tiempo pero regresare para informarme sobre ustedes y la aldea─ dijo mientras se acercaba y depositaba otro suave beso en mis labios mientras me apretaba con fuerza los brazos como no queriendo separarse de mi, mis lagrimas comenzaron a salir sin previo aviso inundando mi alma de tristeza y dolor.
El se agacho y se dejó caer sobre mi, entre mis pechos mientras podía podía escuchar sus sollozos, tome su rostro entre mis manos y sentí como unas gotas caían sobre mis manos, pensé que eran lágrimas.
El Uchiha se levantó emprendió el paso con firmeza mientras acomodaba su katana y recuperaba su respiración, cuando estaba apunto de salir del barrio algo dentro de mi me impulso levantarme, eche a correr y cuando estaba como a cinco metros de distancia le grite:
─¡¡Uchiha!! ─ Mi grito sonó con mucha energía, la energía de una nueva vida. El solo volteo a verme mientras su rostro era inundado por lagrimas de sangre, me observo con algo de lastima y volvi a decirle.
─ ¡Te amo! ─ le recordé, esta vez mi mente y mi corazón se sincronizaron dando como resultado esa frase que muchos amantes se susurran en una noche ardiente.
Me mire las manos y efectivamente lo que yo deducía que eran lágrimas, si lo eran, pero eran de sangre.
─Arigato kyriu─ me dijo para irse lo más rápido de la aldea con una nueva carga de conciencia que lo atormentaría hasta el final de sus días. Pero quien iba a saber que Itachi era Inocencia envuelta en pecado. Su inocente mirada estaba envuelta en un mundo corrupto, en una guerra que no dejaba de visualizar. Su inocente alma estaba encerrada en sus propias manos, manos que mataron a su propia sangre a excepción de la persona que siempre amo hasta el fin de sus días, y no era precisamente yo. Siempre me he dicho que el verdadero amor de Itachi era Sasuke, el era verdaderamente la persona que amaba.
En pocas palabras, Itachi Uchiha era el demonio y pecado en persona, pero su alma, su espíritu y pensamientos eran los más puros e inocentes. Por eso digo que Itachi…el verdadero y autentico Itachi es inocencia envuelta en pecado.
Con apenas fuerzas suficientes, tome el valor de ir a buscar a Sasuke…tenía que cumplir con las ordenes de Itachi: Cuidar de sasuke. Me aventure a pasar entre los cadáveres y encontré al pequeño niño, hay tirado en el piso, temblando y con los ojos hinchados de tanto llorar mientras un ligero corte en su brazo izquierdo emanaba un poco de sangre.
Lo cargue entre mis brazos mientras él estaba completamente inconsciente ¿Qué le hiciste Itachi? Pensaba mientras lo llevaba en brazos antes de poder salir del barrio lo baje y recargue en la pared. Me sentía completamente mareada, adolorida, y de pronto sentí como mi corazón latía muy rápido, se paraba un breve momento, momento que por cierto dolía demasiado el pecho y regresaba a sus latidos desesperados. Jadee un poco, lleve el pulgar a mi boca y con uno de mis colmillos lo perfore un poco sacando algo de sangre, hice posiciones de manos y por ultimo el jutsu completo estampando letras y signos en el piso en menos de un segundo 3 anbu estuvieron a mi lado. Había llamado a mis escoltas.
─¿Senpai que pasa? ─ preguntaron pero no pude contestar, solo supe que me desplome pensando en Itachi, en lo inocente que se vieron sus lagrimas envueltas en una mirada de furia, solo me desplome con un gran dolor en el pecho, desconectándome del tiempo y del espacio pensando solamente en la Inocencia envuelta en pecado… que había escapado de Konoha esa fria noche.
N/A: hOLa!!. haha bien amm aqui tienen otro capii del fiq ezpeRo de todo corazon que les gustee. haha y que poca de Itachi haha como trató a la shizuka primero se la friega y luego se la besuquea haha no ma pero weno ya en el proximo capitulo veremoz que paza con shizuka e iRuka haha.. lo de siempre haha ya parezco disco rayado.
Cualquier comentario, recomendiacion, sugerencia, chizme, hasta mentadas de madre en review. No zean mala onda haha dejenmee uno, todo para mejorar la redacciOn y el gusto de los lindOs lectores.
Este capi se lo dedico a Kuchiki Yamiko erEs bn la onda haha cualquier duda te la respondo. Bueno no solo a ti a todos los lectores que tengan duda.
haha saludOz a la banda que son: tayuya-san su inneR que zon la mera onda, les mando buen kaRma haha, la xiadani,martha, rukia-chan, madona, zafiro, micheelle, poiO, jorgee, vivi bebe, y a todoz loz amanteez de narutO y el lemOn haha zaleez. me largO. att: Divana Uchiha.
P.D: vere zi puedo zubiiR hoy otro capii haha veremOz.
