Los Personajes de este fic no me pertenecen a excepción de uno o dos que saldrán posteriormente en esta historia. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.

Este fic no está hecho con fines de lucro solo es por entretenimiento y diversión.

Como siempre antes que nada me doy el lujo de recordar lo siguiente:

Las escenas están separadas por una rayita_ y puede haber alteraciones cronológicas entre cada una de estas, los pensamientos están entre "comillas", las notas de la Autora, están puestas en N.A. al final del cada capítulo e indicadas con un * en el intertexto. Finalmente las referencias a frases u otras cosas estarán en "cursiva y con comillas". Los recuerdos siempre estarán en cursiva y pueden aparecen en cualquier punto del texto sin previo aviso.

Comentarios sobre el capítulo al final porque así es más cómodo xD


...

Capítulo 7: Promesa más allá de las estrellas…

-Nada es para siempre.

Escuche que Impa decía mientras las campanas del templo resonaban fuertemente, como si con aquel sonido lastimero expresaran la tristeza que yacía en esos instantes en mi corazón. Una tristeza tan grande y tan profunda que en cierta forma era inexplicable para aquellos ajenos a mí ser.

-Adiós rey Nohansen- volvió a hablar mientras depositaba una bonita flor de color blanco sobre su tumba.

La eterna ceremonia había terminado, y entonces yo salí corriendo. No podía quedarme porque mi corazón se derrumbaba.

-"Me he quedado sola"- pensé amargamente.

Pero ese sentimiento solo duro por unos instantes. Unos pequeños pasos se escucharon a mi lado y en menos de lo que pensé ya me había abrazado con dulzura.

Ese día se quedó a mi lado y también el que le siguió, y el que le siguió, y el que le siguió. Durante muchos días.

Después de un largo tiempo Impa me confeso que durante muchas noches lo había visto dormir junto a la puerta de mi cuarto.

-Link- lo llame una noche mientras miraba las estrellas desde una de las lomitas de la pradera de Hyrule.- ¿Crees que alguna vez volvamos a vernos?

-No lo sé princesa- me contesto sentándose a mi lado.- mucha gente afirma que existen las reencarnaciones.

-¿Y tú que piensas de eso?

-Tampoco sé, si alguna vez me he reencarnado seguro que no lo recuerdo.

-¿Y si reencarnaras y pudieras recordarlo todo, que te gustaría hacer?

-Volver a buscarte….

.

/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/

.

-¡Que cruel eres!, ¡Te fuiste y me dejaste abandonado!- dijo mientras corría con cierta fuerza y tomaba vuelo para colgarse de su espalda.

Quien sabe de dónde rayos había salido, pero ahora se encontraba ahí jugueteando con mi amigo, como si hace días no hubiera pasado nada. Como si no se hubieran peleado y como si no se hubieran batido casi a muerte.

-SIGH…*- suspiro Link larga y profundamente – Mugetsu, ni pienses que voy a cargarte todo el camino.

-¿Y porque no?, ya soy bastante anciano.

-Eres anciano cuando te da la gana, y se te olvida que cuando me robas la comida siempre dices "debes de ser más rápido cuando estas en la flor de la juventud"- dijo imitándolo de una forma graciosa.

-Eres un chico muy cruel.- le bufo de una manera un tanto sonora.

Sir Raven lo miro con una mirada inquisitiva y el pobre Link volvió a suspirar.

-¿Y por cierto?,¿Porque todavía están aquí?, a estas alturas creí que ya casi habrían llegado a Holodrum.

-Hemos tenido algunos percances- le contesto Ralph mientras miraba insistentemente un mapa.

-Pare ser que los desastres ocasionados por los monstruos se extienden más allá de Labrynna, hay muchos derrumbes en la Cordillera Ondulada y varios de los caminos que solemos usar normalmente han sido bloqueados- continúo Sir Raven

-No habíamos tomado nada de eso en cuenta cuando decidimos venir por aquí- termino Link.

-Bueno no está del todo mal- dijo con un tono de voz extraña y los otros tres se quedaron mirándolo.

¿A qué se referiría con eso?, llevábamos algunos días de retraso y eso comenzaba incomodarme, de vez en cuando, cuando esperaba no podía evitarlo y simplemente pensaba en Nayru e Impa.

-Por lo menos así podrás acompañarme hasta ese sitio. Tengo un favor que pedirte.- hablo muy despacio y su voz seguía sonando extraña, como en cierto tono de amargura.

-¿Podrías explicarte?- le dijo Link con un tono que me parecía preocupado.

Mugetsu acurruco su cabeza entre su cuello y entonces hablo nuevamente muy despacio.

-El otro día en la noche me hablaron las estrellas. He recibido un mensaje muy triste.

-…- Link no dijo nada pero se notaba que las palabras se le habían atragantado.

-Me siento muy triste, ¿Podrías realmente acompañarme hasta ese sitio?, se muy bien que no es el momento y que necesitas hacer otras cosas importantes. Pero si me atrevo a pedírtelo es porque de todas formas nos queda de paso.

-Si…- añadió él con la voz un poco ahogada.

Ralph y Raven Cruzaron las miradas como si hasta cierto punto supieran de que hablaban esos dos.

-Ya había pensado en esa ruta,- añadió Ralph- pero como no estabas me daba miedo sugerirla.

-Creo que todos ya habíamos pensado en esa ruta Ralph, y también nos daba miedo sugerirla.- agrego Raven.

-Si- volvió a añadir Link en el mismo tono de voz.- ¿Princesa le gustaría ver a los verdaderos Dragones?

-Eh?

-Porque iremos por ese sitio. Por el valle de los dragones.

-¿Qué?- todavía no comprendía muy bien.

-No se Preocupe Zelda- me hablo Mugetsu con cierta informalidad mientras saltaba desde la espalda de Link hacia el suelo.

Hasta el momento no había sabido si dirigirle la palabra, no sabía si todavía estaba enojado por lo del otro día. Pero de una forma muy curiosa su aura volvía a ser calmada y serena.

-Ejemp- Link carraspeo y le dedico cierta mirada.

-Ok, vale, ya entendí, No se preocupe princesa Zelda,- corrigió su oración –Estaré con ustedes en todo instante, y además si vamos por ese camino llegaremos a Holodrum mucho antes de lo que hubiéramos pensado, el valle es un pasaje recto y no da tantas vueltas como los senderos de esta Cordillera.

-Sí. Bueno, por algo la llamamos "La Cordillera Ondulada"- refunfuño Ralph. Y los otros tres simplemente sonrieron.

No pude evitar sonreír también, era tal y como Link alguna vez me lo había dicho, todo era mejor si él conservaba su carácter.

Mientras caminábamos simplemente le pregunte.

-¿Ya te sientes mejor?

-Sí, gracias alteza. Link tiene razón debo salvar a Nayru y no puedo quedarme para siempre deprimido y confundido en la soledad. Es bueno saber que siempre cuento con ellos- me dijo al tiempo que señalaba a los caballeros con la mirada.

De verdad que Link había hecho muy buenos amigos durante su ausencia, hasta cierto punto sentía un poco de envidia.

-Y ahora que lo pienso… ¿Cómo fue que ustedes dos se conocieron?- le pregunte.

-Esa es una larga historia. Pero en resumen supongo que todo es culpa de Raven y Mugetsu. Y además es porque en Labrynna yo soy el único mago que queda, por alguna extraña razón los poderes en mi familia se saltaron una generación y mi padre no pudo enseñarme nada acerca de estas artes, pero conocía a Mugetsu y le pidió que me entrenara como su discípulo. Así que….-

Me dijo mientras miraba a Link de reojo.

-Según la terminología de ese enano, Link y yo somos como "Estudiantes-hermanos"- Añadió haciendo comillas aéreas con las manos.

-Pero Link no es un mago.

-No. Pero Mugestu sabe las artes de los caballeros y también es el guardián del tercer nivel en las pruebas del espíritu. Así que, en estos últimos tres años mientras Link aprendía a ser caballero yo mejoraba mis artes mágicas y como no podíamos partir al maestro en dos casi siempre terminábamos por hacer sus raros encargos juntos.

-Entiendo- conteste, de alguna forma ahora comprendía porque ambos eran tan unidos aunque todo el tiempo se la pasaran peleando.


Nos adentramos en el valle y Mugetsu nos dio unas cuantas palmaditas en la cabeza. Al inicio no supe de qué se trataba pero después del mediodía cuando habíamos llegado a la parte central del pasaje Link me tomo por la cintura y me acerco dulcemente a su lado, como si quisiera protegerme de algo o como si tuviera miedo de que me separara. Lo mire con ojos dubitativos y después él señalo el cielo con la mirada. Ahí arriba no pude ver nada pero a medida que caminábamos una fuerte presencia mágica se sentía cada vez más y más cerca.

De repente una sombra cruzo el cielo sobre nosotros. Los caballos relincharon inquietamente. Sir Raven sujeto las riendas de su corcel y también del de Ralph, y Epona se quedó a nuestro lado, sus pequeñas orejas viraban de dirección de vez en cuando como si algo en aquel lugar la pusiera nerviosa.

Sir Raven refunfuño un poco, retener a ambos corceles le costaba cierto esfuerzo.

A ambos corceles….. …..?

¡Un momento! ¿¡y en donde rayos estaba Ralph!?, se suponía que debía estar al lado de su caballo.

Vacile un poco buscándolo con la mirada y cuando lo encontré no sabía si reírme. Link me había tomado a mí por la cintura y él había tomado a Link por la cintura, como si tuviera miedo de algo. Mi amigo suspiro con desgana, pero en lugar de apartarlo o de golpearlo solo siguió caminando.

-Ustedes dos me decepcionan- dijo Mugetsu quien caminaba al frente, no se viro en ningún instante pero agacho la mirada.

-Todavía tengo malos recuerdos- pronuncio Ralph mientras una gota de sudor frio le caía por la cabeza.

Link rodo los ojos de manera disimulada.

-El otro día te dije que dejaras de esconderte tras de Zelda. Link en verdad me siento desilusionado.

Entonces se viro y Link le señalo su brazo derecho de forma inquisitiva.

Mugetsu dio unas cuantas vueltas por el camino, Link y Ralph se miraron disimuladamente.

-Vamos a los sitios de anidaje- dijo Ralph soltándose de la cintura de Link y dejando salir un suspiro un tanto ahogado como si el alma le hubiera vuelto al cuerpo.

-¿Por qué vamos hacia allá, Mugetsu?- pregunto Link

-Se encuentra detrás de la pequeña montaña- dijo en tono triste- Por favor camina rápido, es posible que se valla esta noche.

Link miro tristemente hacia suelo, el terreno había dejado de ser empinado y resbaladizo, llamo con una mano a Epona y después me monto sobre su lomo. Desde que habíamos entrado a las montañas montar se había vuelto algo peligroso y por eso era que hasta entonces nos habíamos movido caminado.

Ralph también monto su corcel y solamente los tres caballeros siguieron caminando.

Después de mucho andar llegamos al final de aquel pasaje, casi junto con el ocaso, el valle se extendía a forma de planicie, bordeada por pequeñas formaciones rocosas. Antes de adentrarnos Link me llamo con los brazos, hice algunos movimientos y baje de la montura para que el me atrapara, me reí de manera un tanto juguetona aferrándome a su cuello.

-¿Ya llegamos?- Pregunte sintiendo que de nuevo me dolía un poco el trasero.

-Sí, ya llegamos- me dijo con dulzura mientras sus ojos azulinos se cruzaban con los míos

Después escucho suspirar a Mugetsu y su mirada nuevamente se volvió triste.

-No te vayas a asustar- me dijo tomándome de la mano.

-Hay!, qué alivio,- dijo Ralph estirando los brazos hacia el cielo- no sé lo que Mugetsu está buscando, pero menos mal que está en los sitios de anidaje.

-¿Los sitios de anidaje?, ¿De qué creatura?- pregunte.

-Pues de los dragones- contesto Sir Raven apuntando con un índice hacia el cielo.

De pronto sin previo aviso aparecieron un montón de ellos, volando majestuosamente por el cielo y descendiendo unos metros delante de donde nosotros estábamos.

-¡Cielos!- dije abrazándome a Link al ver aquello.

-No se Preocupe Princesa- Me dijo Ralph de manera calmada – Aquí solo están las hembras y los jóvenes, la raza más pacífica de ellos.

-Y los machos, ¿No son de la misma raza?- dijo Sir Raven casi riéndose.

-¡Claro que no!- contesto levantado los brazos- son crueles y malvados como el enano que va ahí adelante- dijo de manera graciosa.

Sir Raven movió la cabeza de un lado a otro y por primera vez a Link el comentario no le hizo nada de gracia.

-Eres un cobarde Ralph- le dijo Raven mientras avanzaba.

El mago refunfuño un par de veces pero no le devolvió el insulto. Y Mugetsu no voltio en ningún momento solo siguió con su lenta marcha.

-Acampen- dijo sin detenerse – Link… te espero detrás de la formación rocosa.

Mi amigo asintió. Y una vez que el campamento estuvo listo me llamo de manera seria.

-Princesa me puede hacer un favor.- me dijo con voz algo seria

Pero entonces no supe si asentir, algo en el fondo me decía que no debía de hacerlo. Entonces él suspiro.

-¿Qué quieres que haga?- pregunte.

-Por favor- dijo acariciándome un poco la cabeza, me reí ante su gesto pero después le gruñí porque me había despeinado, él simplemente me contesto con una sonrisa – Quédate al lado del maestro Raven.

-Quédate?, ¿A dónde vas?

-Debo ir con Muegetsu- me contesto en tono melancólico.

La noche ya casi se había cernido.

-¿No puedo ir contigo?- pregunte con algo de tristeza, no sabía porque pero mi corazón no quería dejarlo ir solo.

-No sería prudente.- me hablo mientras Sir Raven se acercaba.- Maestro, nuevamente se la encargo, esta vez, por favor no la pierda de vista.- le dijo con mirada suplicante.

-No te prometo nada- le dijo con una sonrisa.- Pero tal vez ella si pueda, Princesa. ¿Va a portarse bien? ¿Cierto?

Pero nuevamente no pude contestar a nada. Sir Raven coloco una mano sobre mi hombro y después vi como Link se alejaba.

La noche en el valle de los dragones se había vuelto fría, así que el mago y el caballero se sentaron cerca de una fogata. Pero yo me quede sentada en una roca mirando fijamente en la dirección que Link se había marchado.

Escuche como Sir Raven y Ralph conversaban de manera un tanto distraída dándome la espalda.

-Link- susurre con un poco de tristeza, ya no podía estar sentada, me levanté lentamente y me escurrí entre las formaciones rocosas con sigilo.

-Raven, ¿Vas a dejar que se valla?- escuche que a lo lejos preguntaba el mago con cierta tranquilidad

Pero el comentario me había desorientado totalmente, me habían descubierto con bástate facilidad y me oculte de manera tonta detrás de una roca.

-Si…- contesto Sir Raven en voz bajita.

-Pero Link dijo…-

-Link, va a necesitar un abrazo después de eso.- le rebatió con cierta tristeza.

-¿Que está buscando Mugetsu?

-A La estrella roja

-oh….- profirió finalmente y su tono siempre alegre y escandaloso se volvió de tristeza.

Mi corazón se acongojo después de oír aquellas palabras y de manera rápida me deslice entre las formaciones rocosas, no sabía a donde se habían ido pero la energía mágica de Mugetsu había dejado un rastro bastante visible.

Y después de unas cuantas vueltas escuche un leve rugido, asome la cabeza por el filo de una roca y delante de mi encontré a Mugetsu, estaba sentado en el suelo con las piernas cruzadas y Link estaba parado a su lado.

Me quede oculta mirado aquella escena, delante de ellos se encontraba recostado un enorme dragón rojo, trague saliva por unos instantes y después me lleve las manos a la boca tratando de no soltar algún ruido involuntario y sorpresivo. Por unos momentos había pensado que lo que ahí había adelante era otra formación rocosa. El dragón rojo era realmente inmenso, era incluso más grande que Mugetsu cuando usaba su magia de animago.

El pequeño maestro rio de forma risueña y melancólica. Al parecer estaba platicando con la gran creatura.

-" ¡Madre mía!"- proferí para mis adentros y yo que hace unos meses creía que los dragones estaban extintos, y ahora de repente había demasiados, por aquí y por allá y en todos lados.

-Sí, estoy satisfecho- escuche que hablaba.

Link solo miraba fijamente.

-La academia ha prosperado, mi pequeño elegido ya casi está listo. Si… ella también lo estará dentro de pronto.

Era como escuchar la mitad de una conversación, evidentemente ni yo ni Link entendíamos lo que el dragón decía porque él también tenía cierta cara de confusión.

-Crees que Link se ha puesto fuerte, bueno gracias es un halago- dijo con mucho orgullo. – Ya casi he cumplido aquella promesa, es una lástima que te vallas.

Los grandes ojos ambarinos de la bestia miraron en la dirección en la que yo me encontraba, no sabía si se había dado cuenta o si de cierta forma me estaba viendo, pero por si las dudas me quede ahí escondida.

-Si.. voy a decírselo, ¿Querías que estuviera más cerca?, pero Link me habría regañado, es demasiado sobreprotector- añadió con una sonrisa.

Se levantó de manera parsimoniosa, el dragón emitió un leve rugido.

-Ya te vas…?- le dijo con suma tristeza.- entonces, Adiós…- negó con la cabeza.- discúlpame, he pasado mucho tiempo entre los humanos, lo que solemos decir es… hasta luego…. ¿Link?

-Hasta luego- dijo mi amigo con suma tristeza haciendo una reverencia a modo de despedida.

Una luz semidorada rodeo al cuerpo de la majestuosa bestia, y de un momento a otro se convirtió en polvillo brillante.

Me quede mirando fijamente, una lagrima resbalo por mi rostro, ahora entendía la tristeza de mis amigos. El gran dragón había muerto, el polvillo subió lentamente hacia las estrellas como si su espíritu realmente se fuera al cielo.

-Ya casi te alcanzo.- dijo Mugetsu, con el mismo tono de melancolía.

Link alzo la mirada, lo vi frotarse los ojos, no lo demostraba pero de seguro que también estaba llorando, seguramente mientras estuvo con Mugetsu aquel dragón también se había vuelto su amigo.

-Es muy triste.. ¿Verdad Princesa?- dijo el joven con voz serena mientras las ultimas partículas de polvo desaparecían.

-¿¡Que!?- profirió Link virándose de inmediato

Me sorprendí al escuchar su voz, después parpadee un par de veces.

-" ¡Ah! ¡COMO DIABLOS LLEGUE HASTA AQUI!"-brame mentalmente totalmente espantada, mire a mis espaldas, la formación rocosa que me había servido de escondite yacía detrás de mí a varios metros y ahora me encontraba justo detrás de Link y del maestro.

Mugestu profirió una risita, como si se burlara de mi desgracia.

Link suspiro profundamente- ¡Zelda!- me regaño con suma tristeza.

-Creo que su cuerpo camino involuntariamente- añadió Mugetsu- Posiblemente fue atraído por el despliegue de magia- dijo mirando hacia el cielo.

-Perdóname- le dije a Link sumamente avergonzada y después me aferre contra su pecho, no quería que se enojara, me había pedido que me quedara con tanta vehemencia y al final no lo había obedecido.

-No quería que vieras eso- me dijo con suma tristeza mientras me abrazaba.

Mugetsu seguía mirando hacia el cielo, suspiro y después hablo con gran serenidad.

-No es un final absoluto. Link perdóname por haberte traído, pero es que debes saberlo. Ambos deben saberlo. - Link y yo nos separamos un poco para mirarnos furtivamente.

-Princesa ¿puede ver hacia las estrellas?, hoy hay una nueva en el extenso firmamento. Cuando un dragón muere, en realidad no deja este mundo, su espíritu pervive, se une a la naturaleza y da esperanza para el futuro*

-Lo lamento- dijo Link

-Está bien, no tiene nada de malo sentirse triste, nuestros sentimientos son los que nos unen a este mundo.

-¿Pero es cierto eso, Mugetsu?, ¿Princesa?, de verdad fuiste atraída por la magia.

-Más o menos, le dije sin poder evitar ruborizarme.

-Más o menos- agrego Mugetsu con voz juguetona.

El ambiente de tristeza ya se había disipado, aunque presentía que cierto vacío había quedado en el pecho de mi amigo.

-De esas rocas hasta aquí, si.- le conteste siendo sincera.

Link meneo la cabeza de un lado a otro, pero el disgusto ya se le había pasado, es decir, si es que alguna vez lo había tenido.

-Estabas actuando extraño y me preocupe mucho- le confesé después de que volví a atraparlo en mis brazos.

-Lo siento...- me susurro.

-Es que no puede evitarse. Link tú eres como un libro abierto- Le dijo Mugetsu todavía con la vista clavada en el cielo. Link suspiro, tomo aire un par de veces y finalmente se separó de mi lado para poder ir junto a su maestro.

-Bueno, ya estamos aquí- dijo recobrando su tono de voz normal.- ¿Me darías permiso?

Mugetsu lo miro de reojo y durante unos instantes no dijo nada.

-Es tu decisión.- hablo finalmente.- pero ten cuidado.

Entonces lo vi asentir gustosamente, se apartó del joven de cabellos azules y volvió a mi lado.

-Princesa.- me llamo haciendo reverencia.-¿Le gustaría acompañarme?- me pregunto ofreciéndome su brazo.

-Por supuesto- le conteste con una sonrisa, me alegraba de sobremanera que no estuviera enojado.

Lo tome de la mano y nos alejamos lentamente, de alguna forma me dio curiosidad por mirar hacia atrás. Mugetsu no se había movido de su sitio y por algunos instantes me pareció ver que en su rostro se erguía una imperceptible sonrisa, pero no era una sonrisa común y corriente sino una en la que se notaba una extensa confusión, como si miles de emociones se hubieran arremolinado en un solo sitio y como si cada una de ellas luchara por salir a flote.


-¿A dónde vamos Link?- pregunte

-A ver a un amigo

-¿Un amigo?, ¿Aquí?

-Si- me contesto ofreciéndome su brazo para que yo pudiera descender de manera segura de una de las rocas que formaban aquel camino.

Nos adentramos cada vez más y más en el valle de los dragones y mientras avanzábamos nos divertimos caminado de manera tonta como un par de niños sin preocupaciones*. En ese momento y en ese preciso instante estábamos completamente solos, y fue entonces cuando me di cuenta que por mucho que Link quisiera a sus amigos de cierta forma estando frente a ellos guardaba las formalidades, tal vez si alguno de ellos nos hubiera acompañado ahora él se mostraría de forma recatada como lo había hecho desde que habíamos vuelto a encontrarnos.

-Oye Link, ¿Ya casi llegamos a Holodrum?

-Sí, ya casi- me contesto con tranquilidad.- es una ciudad bonita, no tan grande como Hyrule pero de seguro que te encanta. La academia de Caballeros tampoco está nada mal.

-Seguro que has estado cómodo estos tres años.

-Más o menos- me dijo con cierta nostalgia.

-Ahí todos son muy mables conmigo, la comida también es buena y no puedo quejarme de los maestros pero...

-¿Pero?

-Cuando estaba ahí, siempre pensaba, Hay algo que me falta

Después se ruborizo un poco, dio unos cuantos pasos y se me adelanto en el camino.

-¿Qué cosa Link?- le pregunte sintiéndome extrañada, el no solía ser esa clase de persona a la que le daba por exigir un "algo".

-Es que...- dijo dibujando círculos en el piso con la suela de su bota.- Te extrañaba demasiado- soltó finalmente- siempre que estaba en mi habitación lo único que pensaba era extraño tanto a Zelda.

Sus palabras me dejaron un tanto atontada, ¿De verdad me había extrañado tanto?, me acerque a su lado y tenía la vista completamente clavada en el piso como si tratara de ocultar su rostro.

-También te extrañaba Link- le susurre tomándolo de la mano.- ¿Pero ya no vas a dejarme sola?, ¿Cierto?

-No- me contesto levantando la mirada. Había cierto rastro de rubor en su rostro, de seguro que nuevamente le había dado vergüenza pronunciar aquellas palabras.

Un pequeño rugido se escuchó en las cercanías y provoco que ambos nos separáramos, de cierta manera durante algún tiempo nos habíamos quedado paralizados.

Él movió ávidamente su cabeza como para tratar de despejarse.

-Ven- me dijo guiándome de la mano y después mientras caminábamos volvió a erguir una sonrisa.- El año pasado mi amigo encontró una bonita pareja.

Alce una ceja ante el repentino cambio que había tomado la conversación.

-Seguramente para estas fechas ya debe de tener algunos pequeños.

-¿Pequeños?

-Pequeños...

-¿Pequeños?

-¡Dragones!- soltó finalmente y cuando pasamos cierta roca nos encontramos frente a un gran nido.

-¡Cielos!- volví a decir. Por más que los viera no dejaban de impresionarme.

Un bonito dragón blanco estaba recostado sobre el nido mientras que otro color verde nos miraba desde lo lejos. Ninguno de los dos era como Mugetsu y su fallecido amigo, pero ambos se veían amigables y a pesar de ser asombrosos apenas si eran más grandes que un caballo.

El dragón verde voló rápidamente y descendió justo enfrente de mi amigo.

-Hola- le dijo acariciándole la cabeza, mientras me hacia una invitación con la mano, me acerque con algo de nervios.- Esta es la princesa Zelda- me presento.

El reptil me miro con cierta curiosidad, ladeo un poco la cabeza y acerco su hocico para olisquearme.

No pude evitarlo y me gano a risa, su escamosa nariz era lisa y suave pero también estaba muy fría. Nuevamente se escucharon los pequeños rugidos. Miramos hacia el suelo y tres dragoncitos se nos acercaron.

-¡Hay que hermosura!- clame sin poner atención a nada más y sin pensarlo dos veces abrace a uno de ellos, sus grandes ojos ambarinos me miraron con dulzura y entonces lo apachurre entre mis brazos como si se tratara de un osito de peluche cualquiera.

El dragón blanco bufó un poco, pero después de ver que le verde estaba tan tranquilo simplemente se recostó dándose una vuelta.

-Eres muy bonito- le dije dando un par de vueltitas como chiquilla con juguete nuevo.

-Verdad que si- dijo Link.

Me detuve un poco para observarlo, se había inclinado para acariciar a otro de los pequeños.

-¿Pasa algo?- le pregunte al ver cierta tristeza en su rostro.

-No, solo pensaba.

Hablo mientras acariciaba al dragoncito, el pequeñín se había tirado en el suelo para que Link le rascara la panza.

-Princesa, ¿Puedo pedirte un favor?

-Ya sabes que si Link

-No le cuentes de esto a nadie.

-¿Qué?...¿Porque?

-Es que no está permitido.- suspiro por unos momentos.- Los dragones y los Caballeros son enemigos naturales.

-Pero...no es verdad- le dije, entonces me miró fijamente.- ahora que lo veo me doy cuenta, las leyendas son simplemente eso...leyenda. ¿Los dragones son bestias come hombres?

-Sí. Pero solo porque tienen miedo- respondió

-Las cosas que sabemos sobre ellos están mal. ¿Y porque no se lo decimos a todo el mundo?

-Son creaturas peligrosas princesa, aunque no lo creas, lo que ven esos pequeños no es a una persona, tal vez no te has dado cuenta pero incluso ahora estamos siendo protegidos por la magia de Mugetsu.

Fue entonces cuando lo recordé. Antes de entrar al valle nos había dado a todos unas palmadas en la cabeza.

-Es muy difícil ganar la confianza de un corazón herido- hablo mientras se levantaba, acaricio la cabeza del dragón verde mirándolo fijamente a los ojos.

Entonces también suspire. Había algo que todavía no cuadraba.

-Estamos protegidos...- murmure- ¿Y porque Ralph tenia tanto miedo?

-Es una magia que solo funciona con los dragones pequeños- me contesto encogiéndose de hombros.

-Ahora todo tiene sentido- dije con sarcasmo provocando que él se riera.

-Ya es tarde será mejor que volvamos.

-Si…

Mire nuevamente al pequeño entre mis brazos, era demasiado lindo así que lo estruje de nuevo.

-Hay Link, ¿Puedo quedármelo?- le pedí de forma juguetona y suplicante.

Mi pobre amigo abrió los ojos como platos.

-¡No!, ¡no!, ¡no! ¡Princesa!, ¡no me pida eso!- dijo alarmado moviendo los brazos como loco de arriba a abajo.

Entonces me reí para mis adentros.

-"Hay, Link que bien me conoces"- Pensé- "Pero no te preocupes, esta vez… y desde ahora, ya no pienso dejarme llevar por mis caprichos."

Solté finalmente al pequeño y el pobre Link suspiro de alivio.

-Exijo una compensación- le reclame de manera divertida. Se acercó de manera burlona y me ofreció su cabeza. – "Que bien te acuerdas de todo"- pensé con alegría mientras le despeinaba el cabello.

Continuara…

.

.

N.A.: * tengo una superr duda sobre esto ¿Alguien sabe cómo se escribe la onomatopeya del suspiro?, es que no sé, como que no me convence y en mi otro fic también me he liado mucho con esto.

*Ignitus, su frase final en La Leyenda de Spyro, me hizo llorar mucho TT_TT

* ¿Se acurdan del Manual de Supervivencia Escolar de Ned? Bueno pues creo que esa es la única forma de caminar de manera tonta jajaj xD


Cometarios del capítulo:

Y resurgió de las llamas como el mismísimo fénix jajaja cielos con lo que me costó poner esto en forma, de manera torpe sobrescribí este capítulo en mi USB y pensé que lo había perdido para siempre TT_TT. Así que de un momento a otro pase todo un día tratando de recuperarlo, porque lo había reescrito y no me gustaba como quedaba, tal vez fue eso lo que me impulso a buscar como loca algún programa que me ayudara a recuperarlo, al final lo conseguí pero haciendo un montón de chanchullos raros y desbarajuste y medio xD.

Bueno solo resta decir que aunque parece un capítulo de relleno en realidad es un aparte sumamente importante de la historia, también es una especie de homenaje a uno de mis juegos favoritos La Leyenda de Spyro.

En fin como siempre espero que les haya gustado