Capítulo 7
Robo de Semillas Estelares y algo más
- ¡Iron Mouse!
La sailor tragó saliva y temblaba como una hoja ante la poderosa voz de su ama. Bastaba ver sus brazaletes para saber que le debía su vida. Había estado fallando en conseguir semillas estelares y sus intentos estaban siendo frustrados por otras sailor scouts. Sabía que detrás de Galaxia estaban otras sailors que aguardaban por sustituirla.
- ¡Señora Galaxia, le juro que no es mi culpa!
- Si vuelves a fallar esta vez… ¡no dudes que voy a matarte!
- ¡Por favor, no lo haga! – lloriqueó Iron Mouse. Le prometo que ahora sí le voy a conseguir una… hay un grupo musical muy famoso… planeo sacarle la semilla estelar a su vocalista.
Unas risillas se oyeron detrás del trono de Galaxia pero ésta con ojos de águila pareció penetrar el alma de Iron Mouse.
-Si me fallas, sabes a lo que te atienes…
S&S
En el templo Hikawa, Rei, Amy, Lita y Mina discutían el ataque de una sailor para quitarle una semilla estelar a una persona. Afortunadamente, Rei había logrado llegar a impedir el ataque pero Serena, ni sus luces. Al contrario, la que había llegado era una sailor scout que no conocía, una tal Sailor Star Maker que con un Poder de Creación Estelar, había terminado en un santiamén con el ataque y santo remedio. Aquello era inconcebible. ¿Quién era esa sailor? Las cuatro estaban delante del fuego de Rei.
- ¿Va a venir Serena?
- Olvídalo Rei… no se va a parar por aquí en todo el día… - dijo Luna entrando mientras todos se quedaban asombrados. Artemis se quedó impactado.
- ¡Pero la necesitamos aquí!
- La verdad es que creo que debemos dejarla en paz… - Luna recordó su plática con ella y sabía que ya le había exigido demasiado. Tenía que dejarla ser una adolescente normal. – Hagámoslo nosotros… ¿Qué ves, Rei?
- Pues… estoy tratando de ver si la sailor scout que acabó con la otra anoche está de nuestro lado y… esto es muy raro…
- ¿Por qué? – preguntó Amy.
- La sailor que nos atacó no pertenece ni siquiera a nuestro sistema solar. Pero la que acabó con ella…
- Pues es obvio que tampoco es de aquí… - dijo Mina.
- Es que el fuego me dice que su alma pertenece a la Tierra…
- ¿Qué? – Lita, Artemis y Luna casi gritaron.
Amy se levantó y se puso sus lentes de inmediato. Sacó su computadora.
- ¿Qué haces? – preguntó Mina.
- ¿Se te hace poco? Tengo que comunicarme con Haruka y las demás. Y ponerme a investigar este asunto.
S&S
Serena se encontraba esperando a Seiya en el parque. Una parte le decía que se fuera y otra que lo esperaba. Lejos estaba de pensar que Amy ya se había comunicado con Haruka y que ella y Michiru ya iban rumbo al templo Hikawa junto con la información que habían recolectado del espejo. Pero el destino quiso que Haruka distinguiera a Serena en la banca del parque.
- ¡Gatita! ¿Qué haces aquí sola?
- En estos días, sólo las parejas y las palomas están en el parque… - dijo Michiru.
- ¿Tienes una cita?
- Pues… emmm… no exactamente… bueno, no sé. Me invitó a salir Seiya Kou.
- ¿Seiya Kou? – Michiru empezó a reírse. - ¿No es del que te pusiste celoso porque me ayudó a cambiarme en el concierto que di con Three Lights?
- No me hables de eso ¿quieres? – Haruka rodó los ojos en blanco. – Pues te recomendaría que te regresaras a tu casa ahora mismo.
- No le hagas caso… Seiya es muy buena persona… y muy guapo…
- Pues yo sólo te advierto una cosa gatita… no juegues con fuego porque después el lobo te comerá…
Haruka y Michiru se alejaron y Serena se quedó pensativa. ¿Cuándo Darien había jugado con fuego y había querido comérsela? Nunca. Ella también tenía necesidades. Un beso en el cuello, en la nuca, un apretón en la cintura… su imaginación voló y no se dio cuenta cuando la tomaron de la cintura tan fuerte que la hicieron girar.
- ¡Hola! ¿Me tardé? Lo siento… mis hermanos andaban levemente histéricos… ¿nos vamos? – Seiya le tendió la mano para tomársela y Serena aturdida, se la dio entrelazando sus dedos entre los suyos.
S&S
La mañana y la tarde se pasaron volando. Seiya y Serena pasaron parte del día en el zoológico comiendo algodones de azúcar, en la casa de los sustos donde Seiya a propósito gritaba para abrazar a Serena y después en la rueda de la fortuna. Seiya, totalmente embelesado, se atrevió a ir más allá.
- ¿De verdad no tienes novio, bombón?
- ¿Importa? – Serena tenía la vista perdida en el cielo.
- Es que… ¿se te haría loco si te digo que me estoy enamorando de ti? Y te lo pregunto porque yo te vi en el aeropuerto por primera vez… e ibas acompañada de un hombre…
- Sí… se llama Darien. Tienes el tipo de él. Cabello negro, ojos azules… pero un carácter totalmente diferente. Tú eres vivaz, chispeante, te dejas ir, nunca me corriges y me dejas ser yo misma… hoy lo comprobé…
- ¿Y él no era así? – Seiya preguntó casi con dolor.
- No… se molestaba si quería ir de la mano con él. Jamás me habría tomado de la cintura en público.
- ¡Pues es un idiota! Yo que daría por estar siempre así… gritar a los cuatro vientos que estoy contigo bombón… que eres una princesa… Me recuerdas a una…
- ¿Y si lo fuera? – preguntó Serena coqueta.
- Serías el paquete completo…
Una lágrima rebelde no se pudo contener de los ojos de Serena y rodó por su mejilla. Seiya recordó a Kakyuu y se hincó para limpiársela con sus dedos. No sabía que había detonado esa lágrima pero tenía que eliminarla.
- ¡Vámonos!
S&S
Serena y Seiya llegaron a un club nocturno súper exclusivo. Seiya sólo le hizo una seña al de seguridad y éste inmediatamente lo hizo pasar. Taiki y Yaten lo observaron desde el segundo piso cuando llegó acompañado de Serena.
- ¿Por qué la trajo aquí? ¿Es la chica de la Prepa?
- Sí… la que dijo que tenía la esencia de princesa… tal vez sea bueno que la haya traído…
- La lleva al cuarto privado…
- No nos metamos en lo que hace…
Seiya entró con Serena y tecleó los dígitos en la pared para que sólo se pudiera abrir el cuarto desde adentro. De pronto, Serena recordó las palabras de Haruka: "no juegues con fuego porque después el lobo te comerá…" y tragó saliva. ¿En qué se había metido? Sin darse cuenta, terminó de rodillas recordando que nunca había estado así en una situación con Darien. Dos largos años y nada de nada. Ni siquiera un beso que le hiciera humedecerse y ¿se suponía que tenía una hija? De pronto, Seiya se hincó junto a ella.
- ¿Estás nerviosa?
- No…
- No te preocupes… te vas a sentir muy bien…
Serena de pronto se imaginó una escena donde Seiya la tomaba de la barbilla, la tomaba por la espalda para pegarla a su cuerpo y acorralarla en la pared y comenzar a besar su cuello, desgarrar su blusa y empezar a besarla por todo su torso y sin querer hizo una mueca de placer. ¿En qué demonios estaba pensando y se rió nerviosamente.
- ¿De qué te ríes?
- No, de nada…
- ¿Es tu primera vez?
Serena sintió que el calor le invadía el cuello, las orejas, el cuello y allá abajo. Tenía ganas de decir una palabrota. ¿Darien quién? Su corazón, rebelde ahora, anhelaba contestar algo pero no podía. Sus ojos se dirigieron a los ojos azul zafiro de Seiya.
- Hay algo en ti…
- Eh…
Seiya no podía dejar de ver a Serena. Sabía que había algo especial en ella. Odiaba siquiera imaginarla con otro y era una locura, ni siquiera se conocían pero él sentía que estaba destinado que estuvieran juntos. Y sin pensarlo, apagó la luz.
- Seiya… ¿Seiya? – Serena se sintió confundida.
- Aún en la oscuridad… te encontraré… - y fundió sus labios con los de Serena de una manera tan anhelante que hubieran podido salir chispas. Serena tomó aire, olvidó todo, se abrazó a su cuello y se dejó llevar en el mejor beso que había dado en toda su vida mientras se perdía en las mieles del roce de aquellos labios.
