Lily Evans, sigo aquí. Capítulo 7.
MaryJane: espero que os guste. Y esperad a que termine exámenes para más. Besos.
26 de enero
Oh, ya sé lo que estás pensando. ¿Qué ha pasado con Remus?
Bien, en vistas de que soy tonta, tonta, pero tonta de remate… No, un segundo, te lo explicaré de otro modo:
Hablé con James, que ya había hablado con Remus, y entre mirada de reproche y mirada de reproche, me soltó un par de "Lily eres tonta". ¿Qué hubieras hecho tú? Quiero decir… acudes a la persona que se supone que tiene que aportarte apoyo incondicional y el consejo que necesitas y, encima, te insulta. A veces creo que he muerto y estoy en el purgatorio. No hay mejor manera para darte cuenta de que has hecho mal que el hecho de que alguien te recuerde una y otra vez lo extraordinariamente estúpida que has sido. Lily: mula de carga, peso inaguantable de la estupidez, nulidad absoluta en materia gris que se deja llevar por un par de hormonas confundidas y un ataque de celos inoportunos, montón de malas ideas (Dios mío ese ha sido un insulto muy flojo). No se me ocurren más. Pero me ha hecho sentir fatal y ahora no le hablo.
Pero, ¿cuáles eran mis alternativas?
a) Disculparme con Remus. Hubiera estado muy bien, pero nunca, y repito, nunca jamás, había visto a Lupin enfadado, por lo que nadie me puede recriminar que no supiera qué hacer. Porque realmente mi mente entró en un estado de shock del que me está siento bastante difícil salir.
b) Como James me ha perdido el respeto y el cariño, la alternativa lógica era hablar con Deidre o con Remus, pero como es él el que está enfadado conmigo y Deidre no está para estas cosas… Sirius. Que seguramente terciará lo de los otros dos, al igual que Peter, en el caso en que pudiera encontrar un modo de pedirle consejo. Aunque Peter es un pelín más… neutral, a lo mejor… si busco su dirección y voy a verle… no, ¿o sí? Al fin y al cabo es un buen amigo de James y… durante las últimas navidades nos llevábamos bastante bien. Pero no puedo parar de repetirme mentalmente que no es para tanto…
27 de enero.
12:46 Sí lo es. Lo es, es para tanto, es horrible, fatal y asqueroso. Lo odio. Odio no hablarme con ninguno de ellos. Porque no puedo, soy así de orgullosa, no me da la gana y no voy a hablar con James aunque me esté mirando desde la otra punta de la biblioteca con la cara de disculpa más encantadora que he visto en mi vida. No.
13:25 Lupin ha pasado frente a mí y me ha saludado con un gesto de la cabeza. Mientras, atención, se dirigía en dirección a la mesa de la morena despampanante que debe de odiarme a muerte. "No es él. Alguien le ha sorbido el cerebro" fue lo primero que pensé. Pero cuando James recogió sus cosas y vino hacia mí directamente… no tuve tiempo de pensar. No le iba a dar el gustazo de ver cómo Lupin le hacía caso (porque lo sé, sé por instinto que lo de ir a hablar con su morenidad en persona y lo de los coqueteos en la cafetería con ella fueron idea de James), y encima quedarme allí con él a comentar la jugada. Así que me fui. Me puse en pie, dejándome la pluma sobre la mesa y llevándome mis libros a toda prisa.
Ahora, la cosa es un poco más difícil, porque llegará a casa de un momento a otro para comer y… seguramente seguiremos hablando del tiempo como desde hace un par de días. Odio esto. Lo odio.
28 de enero.
Es oficial, Mrs. Morena y Lupin están saliendo. ¡Bravo por mí! (nótese la ironía y la falta de entusiasmo). Sirius me lo ha comentado como queriendo hablar del tema, medio preocupado, medio esperando a que yo le contara todo lo ocurrido aquél fatídico día en la cafetería.
Mi primera reacción: Vaya, no pierden el tiempo.
Después: mierda, me odiarán para siempre y ya no seré dama de honor en la boda.
Últimamente: en lo único que pienso es en la pobre Alice. Me hubiera gustado que, por lo menos, se hubiera hecho ilusiones, la pobre chica, pero la he visto pasar a su lado y solo saludarles con una sonrisa estúpida. Como mis sonrisas de siempre, pues igual, pero en Alice.
Y James… tenía que hablar con él, en un momento u otro de ayer por la tarde me volví la yo responsable y hablé con él en serio, pero no sobre Remus. Sobre algo mucho más importante. Porque he vuelto a poner al día mis prioridades y, ahora mismo me intento auto-convencer de que la seguridad nacional es mucho más importante que el hecho de que Lupin esté saliendo con una especie de fregona pálida y morena sin neuronas.
Hablé con James, y hablé con él sobre Moody. Sí, desconcierta pensar que casi me pasé una hora y media hablando sobre el hombre que tiene una enorme bola de bolos por ojo pero, créeme, valió la pena.
Verás, te he hechizado una barbaridad, te he puesto contraseña y… ¡Madre mía! Tenía que terminar una práctica para mañana.
30 de enero.
12:23 Las cosas van a peor. Me rindo. Estoy en clase y no me entero de nada. Pero de nada de nada. Me duele todo y tengo sueño. James me está agobiando. He llegado de casa pálida, sí, más de lo normal, y con unas ojeras descomunales. James cree que es gripe. Al menos se ha preocupado por mí.
Sirius ha insinuado algo de muy mal gusto sobre el hecho de que esté cansada tenga algo que ver con que James y yo durmamos juntos. Y Remus… pasa de mí. Sí, sigue pasando de mí.
Se sienta cerca de su amiguita, de pestañas largas y jersey de cuello alto. Me encuentro mal, le echo de menos y sigue sin hablarme. Empiezo a estar enfadada con él. No, miento. Lo estaría si no me encontrara tan mal, ni siquiera me llegan los ánimos para enfadarme.
Le he saludado esta mañana y se ha limitado a mirarme con cara de póker antes de irse un par de filas delante sin decirme nada. Me siento como si me hubiera pasado la noche jugando a Quiddich en plena tormenta eléctrica.
12: 40 Tengo frío. James me mira como si fuera un fantasma y Sirius cree que debería irme. Pero no va conmigo, salir de clase no me va. Pero a lo mejor, si me marcho Remus cree que es porque estoy enfadada y sale detrás de mí para pedirme disculpas y… ¡oh! cállate Lily.
Tiene gracia, me paso la clase sin estar atenta, escribiendo en el diario, pero no quiero irme aunque seguro que estaría mejor en casita.
12:54 Es definitivo, tengo escalofríos, estornudo y me lloran los ojos. Estoy enferma.
13:02 Si es que me lo merezco. Todos van con chaqueta y yo he venido a clase con manga corta. Qué poco me quiero a mí misma. Y lo de Lupin también me lo merezco. No tengo suficiente fe en la humanidad como para esperar que quepa la posibilidad que haya alguien que acepte el reto de quererle a pesar del compromiso que conlleva. No se si me entiendes, la gente es cruel, y pensaba que Lupin lo sabía mejor que nadie. Seguro que hay una chica que le aceptará como es, seguro que será una chica excepcional, no una tonta con pestañas largas y look a la moda.
Esto ya es el colmo, estoy súper sensiblera.
31 de enero
8:57 Sueño, sueño, sueño…. Las transformaciones molan a un nivel superior. Pero si este hombre sigue hablando con ese tono tan monótono te juro que me duermo. No sé porqué he venido a clase enferma…
09:03 Nada, me vuelvo a casa.
10:15 En la cama. Me he tomado una tila y un par de galletas. Son lo único que me entra en el estómago cuando estoy enferma. Además son lo único que sabe bien cuando te chorrea la nariz y hasta saboreas el catarro… literalmente.
10:47 Como estoy… tengo que estar muy pero que muy mal para no haberte contado lo que me pasó con Moody. ¿Recuerdas que pidió mi presencia en su despacho hace poco? Fue por algo muy importante. Y no, Dumbledore no le había pedido que me preguntara el color exacto de mi abrigo favorito o dónde había comprado mis zapatos por encargo de su estilista personal, no. Es algo realmente trascendente.
Me hizo pasar con una sonrisa de oreja a oreja, y cerró la puerta con un ¡clack! Que sonó más bien como si la habitación estuviera cerrada herméticamente. Eso debía haberme hecho sospechar, pero tengo que confesar una cosa: el ojo-bola-de-bolos de Moody me incomoda.
Cambió radicalmente de expresión en cuanto llegamos al escritorio.
- Verá señorita Evans. – dijo, muy pero que muy serio-, la he escogido entre sus compañeros porque sé que forma parte y tiene una influencia importante sobre los que Dumbledore me ha asegurado que son los mejores alumnos de la última promoción de Hogwarts.
Su descomunal ojo me miraba con atención. Tuve miedo de que se diera cuenta de la cara de imbécil que ponía mirándole directamente el ojo, y se sintiera incómodo él también, y se lo quitara (¡arg!), o me echara del despacho. Pero en lugar de eso siguió hablando:
- Están Lupin, James, Black…
- ¿Black?- no sabía que decir.
- No estamos hablando de calificaciones académicas, Señorita Evans, estamos hablando de magos valiosos.
¿Qué quería que le dijera a eso? ¿Qué me sintiera halagada y le correspondiera con un halago del estilo de "su ojo es muy sexy, profesor"?
- Y como ya sabrá, - siguió explicando mientras su ojos recorría lo que yo sospechaba que era el pasillo fuera del despacho- No es el mejor momento para ser auror, de hecho el país no está en su mejor momento. – y yo seguía con cara de imbécil, él chasqueó la lengua mientras su ojo daba vueltas en todas direcciones- Seré más claro, la guerra es peligrosa para magos como usted, candidatos a ser atraídos hacia el bando equivocado.
Asentí con la cabeza enérgicamente. Creía saber a qué se refería, porque todavía tengo la imagen de Severus Snape pidiéndome que me uniera a su causa.
- Lo entiendo, profesor. – dije, pero mi atención seguía en su ojo.
- Entonces, ¿cuento con su colaboración? – me dijo muy serio con las cejas alzadas.
- ¿Para qué? – no sabía a qué se refería ni de qué estábamos hablando.
- Me acaba de afirmar que comprende la complejidad del momento que vivimos. – yo afirmé con la cabeza- y que se hace cargo de que usted y sus compañeros podrían ser atraídos al bando que ambos entendemos como erróneo- afirmé otra vez- entonces… ¿ha entendido la oferta que le acabo de hacer?
- No. – dije, porque yo, seguía fija en su ojo, un ojo enorme redondo y que no obedece al otro ojo.
Dios Santo, acabo de comprender la paciencia que debió tener este hombre conmigo.
Moody respiró hondo.
- Señoria Evans, a riesgo de que alguien no esté escuchando,- parpadeé un par de veces, ¡es que es difícil hablar con él y no mirarle al condenado ojo! - ¿Será usted tan amable de unirse a La Órden del Fénix?
- Por Zeus y el resto de los dioses. – dije de un tirón, en un tono más bien de incredulidad que de sorpresa.
Moody chasqueó la lengua otra vez, y puso ambos (repito, ambos) ojos en blanco. Se puso en pié y terminó su propuesta mientras acompañaba a una yo atónita hacia la puerta.
- Y, ¿si no le es un gran inconveniente, en condiciones de extremada seguridad, comentarles la propuesta a aquellos en los que confíe?
La puerta volvió a sonar herméticamente cerrada.
La Órden del Fénix, cuesta de creer que Dumbledore de verdad presida un batallón anti-mortífagos. Quiero decir, la Órden del Fénix es como… como… todo el mundo sabe que existe pero nadie puede afirmar nada. Me siento en peligro y… ¿sabes qué? Me encanta.
3 de febrero
14:56 Como supondrás, he comentado lo del otro día con James y con Sirius, obviamente no lo he hecho con Lupin porque con él ahora no me hablo. Estoy deprimiéndome por momentos, no entiendo como aquella… no tengo calificativos que se merezcan tal deshonor, haya conseguido atontarlo tanto como para que me ignore. Creo que iré a dar una vuelta para despejarme.
15:34 Menuda vuelta. Se ha puesto a diluviar, mañana tendré fiebre.
4 de febrero.
08:22 Sí, tengo fiebre, pero soy masoquista y he ido a clase de todas maneras, moqueo, me lloran los ojos y a veces la clase da vueltas sin parar, pero prefiero estar en clase como si hubiera pasado la tarde fumando cosas raras con mi sexy exjefe.
09:45 Me muero. Quiero irme a dormir a mi casita. Pero ya. El profesor habla y habla y habla y no se calla nunca jamás y se me cierran los ojos y James me pellizca el brazo para que me despierte, él también… podría hacerlo de otro modo, que duele. A este paso me caeré dormida sobre los apuntes. Se terminó, no puedo más, me voy.
10:56 Sí, es increíble pero cierto, yo, la responsable, he sido capaz de marcharme en mitad de la clase… en mitad de la clase. La ventaja de ser la responsable es que el profesor seguramente ha pensado que tenía una buenísima razón para hacerlo. Seguro. Pero es que me dolía mucho la cabeza, muchísimo. Era como si alguien me estuviera presionando la cabeza desde todos los ángulos posibles… pero ahora estoy bien, medio atontada, pero bien. Y todo gracias a que soy un genio con las pociones.
5 de febrero
09:44 Sirius me ha hecho el gran favor de hablar con Lupin sobre la propuesta de Moody. Cada vez que me ve, me mira con aquel ojo tan grande…. Y no puedo hablar con él directamente, sería una falta de discreción horrible y además, no puedo hacerlo sin consenso pero… tal y como van mis relaciones con Remus no creo que pueda hacerlo hasta que aquella mosca asquerosa deje de rondar alrededor de mi mejor amigo.
6 de febrero
La odio. La odio, la odio y la odio. La detesto con todas mis fuerzas. Y no, no me refiero a Madame Menstruación, que también la odio bastante, porque me inflama de rabia y parece que vaya a explotar en cualquier momento. Diría más, Madame Menstruación es mi mejor amiga comparad con…la otra. Sí, querido diario, estoy hablando de la morenaza que sale con Lupin.
James no se va a creer esto y seguro que si cojo a Lupin a parte y se lo comento me enviará a paseo, así que te lo cuento a ti,… que estás para eso.
Estaba yo, preciosa, preciosa e inflada, sentada en la biblioteca rellenando mágicamente mi tintero cuando la vi pasar con sus compañeras sonrientes y superiores al resto de la humanidad. Como es normal, ni me inmuté porque había decidido (nótese que estoy hablando en tiempo pasado) ignorarla tal y como se merece, y va la muy zorra (sí lo sé, eso es una palabrota basta y malsonante, pero se la merece y la repetiría hasta la saciedad) y suelta un:
- En fin, no tiene nada, pero está loco por mí- chasqueó la lengua despectivamente-, y no parece haber tenido nada con nadie hasta ahora, ya me entendéis…
Y ahora viene mi enorme y soberana superioridad moral a la que cedieron sin tener ni la más remota idea. Una de sus amigas, la más idiota seguramente, va, se sienta a la mesa de mi lado y le susurra a la zorra descomunal:
- Oh, pero ¿no estaba con esa chica…? ¡Evans!
- Sí,- dice el pedazo de carne sin alma- pero no salía con ella…
- Ya…- dijo una tercera que tampoco me había visto- esa está con Potter.
- ¿Potter?
La zorra asintió.
- Será guarra.- soltó la segunda, con todas sus letras- Algunas tienen una suerte que no se la merecen.- y terminó de iluminar la conversación con aquella voz de pito que tienen todas.
Y yo, sonriente, inflada, y con ganas de liarme a tortazos con las tres, cerré el tintero y guardé las cosas haciendo todo el ruido que pude, me puse en pié mirando al infinito y las pasé de largo resistiendo con mucha dificultad la tentación de hacer algún comentario obsceno sobre James. Pero no lo hice, me fui sin mirarlas siquiera. Y aquí estoy, en la cafetería, sintiendo como mi instinto homicida se vuelve loco.
8 de febrero.
22:46 Santo cielo. Que día mas horroroso. Patético. Desastroso. Todavía no puedo creerme que el mundo sea tan asombrosamente injusto como para haber desembocado en un día como este.
Para empezar, James se ha quedado en casa porque sí, ahí, tirado en la cama. He intentado despertarle y he estado a punto de quedarme con él acurrucadita bajo el edredón, pero había una especie de vocecita en mi mente que no dejaba de repetirme una y otra vez que aquello estaba mal… aunque se estaba tan bien…
Y además, al salir del baño, vestida, maquillada y semi-peinada, he vuelto a ir a la habitación a ver si a James se le ocurría tener un ataque de solidaridad o de remordimientos y se ponía en pié y se vestía para acompañarme comportándose como un caballero… pero no. Seguía como si nada, acurrucado legañoso y despeinado. Solo ha soltado un gruñido que sonaba a "Bujía" y se ha dado media vuelta, hundiéndose todavía más en el colchón.
Así que, como puedes ver, mi día ha empezado muy mal. Enfadada por tener que ir sola a clase, he llegado diez minutos antes y me he encontrado a Lupin haciendo lo mismo que yo: sentarse en la cafetería y beber café. Era ridículo, yo sentada al otro lado de la cafetería, sola y enfadada y ni a él ni a mi se nos ocurría nada mejor que observar el café de cerca, como si no hubiera otra cosa en el mundo.
Al final suspiré y me fui a sentar a su lado.
- Hola Remus.
- Hola Lily. – dijo sin ganas.
Quería contarle lo del otro día, lo de las voces de pito y yo haciendo ruido para cerrar el tintero pero lo último que quería era empeorar mi desayuno con una mala conversación con él. Así que salté a otro tema.
- ¿Has hablado con Sirius sobre lo de Moody?- ¿qué? he dicho otro tema, no un tema mejor- él asintió- y ¿bien?
- Peligroso. – dijo enseguida, sin apartar la mirada del café.
- Lupin, estar aquí ya es peligroso, solo…
- Haré como que no me habéis dicho nada, como si no supiera nada del tema, - empezó a parecer nervioso- es solo que no me parece lo más sensato.
Increíble. Dumbledore nos está brindando una manera única de hacer historia, yo quiero ser parte del colectivo rebelde. Sí, vale, es peligroso pero ¿y qué? Estaba a punto de decirle que se fuera a desgnominzar Kensington Gardens, pero él se puso en pié, me dijo adiós de mala gana y se fue con su chica, la zorra descarada que le saludaba desde la puerta de la cafetería.
Así que nos quedamos a solas, mi café y yo. Y ahora querido diario, llega la parte agridulce y deprimente. Por si no fuera suficiente con lo que te he contado hasta ahora. Eran las 12:45, lo recuerdo porque era la hora de mi pausa solitaria y acababa de perder la esperanza de que a James se le ocurriera venir a hacerme compañía durante las clases que quedaban. Así que como puedes imaginarte no estaba preparada para que pasaran tantas cosas y tan rápido.
A aquella hora, los pasillos están a punto de reventar, mientras la gente va bajando para comer, así que al principio no me extrañé de los gritos que venían de la entrada. Pero cuando llegué a la entrada de la cafetería, me encontré a la zorra gritando a pleno pulmón, algo que no voy a reproducir de ningún modo, porque me dan náuseas al pensarlo, solo diré que ella repetía y repetía de modos distintos aquel insulto, humillándole frente a todo el mundo que pasaba por allí. Algunos se quedaban a intentar averiguar qué pasaba y otros solo miraban la escena de reojo, pero igualmente, era absolutamente humillante. Y Lupin solo la miraba con el entrecejo fruncido y expresión de profunda decepción.
Tengo que admitir que me costó como medio minuto reaccionar, pero por las miradas de la gente, lo entendí todo. Debía de pasar tarde o temprano y no sé como no lo había visto venir. Era obvio, él, en un exceso de confianza seguramente acababa de confesarle su condición de hombre lobo. Primero pensé: "mira que es tonto cuando quiere" después, mi mente no lograba comprender cómo había tardado años en contármelo a mí y al fin… al fin, me convertí en otra persona, me metí en medio de la escena, como en el colegio cuando creía que podía iluminar a todo el mundo en cualquier pelea con un mensaje de paz y amor universal.
Solo que esta vez, olvidándome del resto del universo, incluso de que un montón de profesores estaban delante, la miré fijamente a los ojos, sin decir una palabra. Ella debió de quedarse algo desconcertada, pero intentó suplirlo con una mirada desafiante. Lupin quiso hacer un gesto para que no me metiera pero yo no pude aguantar más y le solté, alto y claro:
- Zorra.
Lo que vino después, lo tengo un poco borroso. Bueno, sí, obviamente todo el mundo sacó la varita, yo… creo que mandé a su moreneidad al otro lado de la sala y la estrellé contra la pared en una especie de acto reflejo no intencionado y después… creo que Moody convirtió a una de las zorras con voz de pito en caniche. Sí, exacto, me suena algo relacionado con una maldición imperdonable que al final no fue pronunciada. En fin, no sé como alguna de ellas consiguió alcanzarme con algún hechizo transformador extraño y me substituyó una pierna por un tentáculo gigante. Pero no me hagas caso, todo está muy borroso y claro, lo que se dice claro, solo recuerdo despertarme en una camilla, con un profundo olor a mar impregnado en todo el cuerpo que va a hacer que en cuanto venga James a casa se asquee bastante. La enfermera de La Academia dijo que se iría en unas horas, pero me da un asco… Mmmh… sorprendentemente, me apetece muchísimo un poco de salmón o, mejor, ¡sardinas!
