Una Melodía de Amor Verdadero

Escrito por

Airi Melody y EvilChipie

Una Melodía de

Amor Verdadero

Escrito por:

Airi Melody y EvilChipie

Capítulo 7:

– Ya veo que no has entendido bien este juego. La mejor manera de agradecerme es dejarme hacer lo que quiero con tu cuerpo –. Airi toma el rostro de Wynne entre sus manos, viéndola a los ojos y le sonríe seductora – No haré lo que tú me pidas, sino lo que yo quiera y cuando quiera –.

Wynne acaricia la mejilla de aquella mujer tan seductora, mientras se observan fijamente. Esos ojos color avellana la hipnotizan. Alguna vez unos ojos así, de ese color, la miraron de una forma muy parecida. Desliza su dedo índice por el labio inferior de su acompañante japonesa – Sabes que te debo mi vida. Si no fuera por ti, mi imprudencia hubiera tenido otras consecuencias. Me parece algo injusto que yo… sea quien disfrute más de este encuentro – mira los labios de Airi, ansiando besarla y sentir su lengua hábil recorriendo su boca; pero devuelve la vista hacia los ojos color avellana, recordando que antes le incomodó que la besara y no fue correspondida.

Airi acerca sus labios a los de Wynne como si estuviera a punto de besarla, pero tan solo le habla de cerca – ¿Por qué crees que yo no estoy disfrutando de esto? Lo estoy pasando genial. Quiero divertirme un poco más con tu cuerpo, antes de dejarte tocarme – roza los labios de la rubia, a punto de besarla.

Wynne se queda sin respiración al percibir la cercanía de esos labios tan deseables, puede sentir sus propios labios calentarse por el deseo de recibir ese beso, al tener los labios de Airi rozando los suyos. La desea, desea que la bese, quiere sentir su boca y su lengua poseyéndola por completo.

Suena el celular de Wynne, sacándola de su concentración en Airi. Puede reconocer el sonido del timbre de llamada, sólo una persona tiene esa melodía, le pertenece a Carmen. Pero los labios de Airi están tan cerca, que no puede resistirse y besa a Airi sin importar nada, ignorando la llamada, pero no puede… esa maldita llamada que llega en tan inoportuno momento no la deja disfrutar de esos exquisitos labios, mientras la mujer que ama, la llama.

Airi tiene los ojos cerrados, saboreando los labios de la rubia, correspondiendo a su beso esta vez…

Pero Wynne se separa de ella de manera abrupta – Espérame un momento, por favor – agarra el celular y se va corriendo de la habitación para responder la llamada.

Airi se queda desconcertada y sola en la habitación. Se frota la nuca con la mano encogiéndose de hombros, resignada. Debe tratarse de algo importante para que se fuera con tanta urgencia para hablar, piensa.

– Dime – responde la hermosa rubia a la llamada, caminando intranquila por la sala – ¿Cómo que vienes para acá? Se supone que hoy no ibas a venir porque estabas con ese flamante hombre… – responde confusa y molesta. – No, no es que no quiera que vengas, quiero que vengas, pero… no, no es nada importante. ¿Vas a quedarte esta noche? – pregunta con seriedad, enmascarando su esperanza de tenerla en su casa esa noche. – Bueno, te veo ahora… si, yo también quiero estar contigo. Te espero… bye – cuelga a la llamada. Suspira con una sonrisa, pero vuelve a ponerse seria al recordar que tiene a Airi en la habitación. Debería haberle dicho a Carmen que no, pero nunca puede negarse a estar con ella cuando la busca. Suspira de nuevo, sintiéndose culpable y una mala persona por lo que va a suceder a continuación. Vuelve a la habitación y observa a Airi avergonzada, acercándose con cautela – Creo… lo siento. Deberías irte – pedirle eso la hace sentir la persona más horrible del mundo.

Airi Taisei la ve sorprendida, sin entender qué está sucediendo – ¿Qué? ¿Por qué? Estábamos en mitad de algo –. ¿En serio me dejará tirada a la mitad? No, no. Ella ni siquiera ha empezado a tocarme a mí, después de que la hice tener un orgasmo, piensa, entre alterada y confusa. Se pone seria – Es algo importante que tiene que ver con esa llamada, ¿verdad? – le habla molesta.

En ese momento tocan el timbre y se escucha la voz de una mujer gritando – ¡Ya estoy aquí! No me hagas esperar, cariño –. Airi abre los ojos como platos al oír eso.

– Mierda – exclama Wynne y mira a Airi avergonzada – No puedo seguir, ella está aquí – suspira, sintiéndose terrible – No es lo que piensas. Bueno, sí es… Bueno, es algo complicado de explicar, pero… – agacha la mirada – Lo siento – dice arrepentida por todo aquello, por aceptar a Carmen sin dudarlo, por rechazar a una mujer como Airi, por ser tan débil. Airi le lanza una mirada asesina a Wynne que le produce escalofríos a la joven rubia.

– Ya veo, tienes novia y no quieres que vea que la has engañado. Claro, era de esperarse de una mujer borracha que se ofrece a pagar un favor con su cuerpo a una desconocida – Airi le suelta esas palabras con desprecio – Me das asco –. Pasa caminando a su lado y poniéndose el pantalón, el cuchillo, la pistola y encima la playera. No le importa dejar su ropa íntima en el baño. Lo único que quiere es irse de ahí aprisa para no volver a ver a aquella mujer descarada. Le enfada mucho toda esa situación, le recuerda a la chica que antes le gustaba y solo sabía jugar con sus sentimientos, dándole migajas de atención, jugando con otras personas también. Abre la ventana para salir por ahí.

El primer impulso de Wynne es explicarle a su acompañante lo que sucede, la verdadera razón de por qué la dejó tocarla, pero se contiene. Qué más da lo que piense de ella, si no van a volver a verse. – Lo siento – susurra con tristeza y arrepentimientos cuando la ve saltar por la ventana. Sale de la habitación y abre la puerta de la entrada, desnuda, para recibir a aquella mujer de la llamada. Carmen es una mujer ligeramente más baja de estatura, morena, de facciones finas, piel dorada; las características de una mujer hermosa de origen español.

– Perfecto – sonríe Carmen en la puerta de la entrada – Me ahorras quitarte la ropa, cariño – la besa efusivamente, abrazándola con fuerza. Los labios y la lengua de Carmen, saben a alcohol.

Wynne separa sus labios de ella. – Vamos entra, alguien me puede ver desnuda – seria, la deja entrar a su casa, apartándose a un lado de la puerta.

– No pasa nada, este cuerpo, por esta noche va a ser mío y de nadie más – sonríe Carmen, lasciva.

Wynne cierra la puerta, pensando en Airi. Ella la hizo llegar a un orgasmo increíble y se ha entregado a ella sin pensarlo. Wynne se ha quedado con las ganas de tocarla, tocar ese increíble cuerpo. Suspira desanimada. Y Carmen la abraza por la espalda, acariciando su cuerpo con manos urgidas por poseerla – ¿Qué pasa, Wynne? ¿No te alegras de verme? – besa su cuello.

– No es eso. No pensé en verte esta noche… – hecha su cabeza hacia atrás recibiendo esos besos en su cuello.

– ¿Tienes compañía? Podemos hacer un trío si quieres. Sabes que no me molesta – comenta Carmen y sonríe traviesa, mordiendo el cuello de Wynne.

Wynne se molesta cuando Carmen le dice esas palabras siempre, porque lo hacen cada vez que Carmen quiere, no le importa si son chicas que Wynne aprecie, o Carmen está con otra persona y Wynne debe unirse a ellos porque así lo pide la española. – Estoy sola – habla sin emoción la rubia.

– Bueno, entonces eres completamente mía – le dice Carmen en el mismo instante que la pega a la puerta, tocándole un pecho con violencia y metiendo su mano en la entrepierna de Wynne, manteniéndola a espaldas de ella – Estás muy mojada, Wynne. Fuiste una chica mala sin mí en la cama, ¿verdad? – le toca el clítoris sin delicadeza – Mereces un castigo, cariño. No puedes ser una mala niña sin mi permiso – se aparta de Wynne, dejándola jadeante, apoyada en la pared – Date la vuelta, Wynne – le ordena con voz fuerte, segura y autoritaria – Ponte de rodillas delante de mí. Ahora –.

Wynne sabe perfectamente qué tipo de castigo le espera a continuación y aunque no le guste, le dé rabia que le haga este tipo de cosas, no puede contradecirle. Si lo hace, aquella mujer se iría y la dejaría sin sus migajas de cariño por un largo tiempo, torturándola por una pizca de atención. Cabizbaja, Wynne se gira sin mirar a esa mujer. Sumisa, se arrodilla.

Carmen saca algo del bolsillo de su pantalón – Perfecto – rodea el cuello de Wynne con sus dedos – Obediente como debes ser. Aún tengo que educarte correctamente. ¿Lo entiendes, cariño? – le habla con regocijo por lo que va a ocurrir. Le pone un collar de perro en el cuello, apretándolo de manera que le hace daño a Wynne – Eres una escoria, cariño y las escorias… – ríe terrorífica – Deben obedecer – jala de la correa tirando a Wynne al suelo.

Wynne solo asiente sin palabras, solo emite quejidos ante el dolor.

Esa noche, Carmen hace lo que quiere con el cuerpo de aquella rubia de ojos azules, mientras la mente de Wynne vuelve hacia esa chica dulce que la hizo sentirse como una mujer querida aun sin conocerse. Tal vez nunca debió dejarla ir.

Esta historia continuará…

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