La Bella Y la Bestia
Capítulo 7
Disclaimer: No soy dueño de RWBY o cualquiera de los elementos mencionados y referentes a su mitología. Únicamente utilizo estos elementos con el fin de entretener y sin sacar ganancia alguna.
Blake Belladona observaba el tiempo pasar a través de la única ventana con persiana que había en la vieja oficina de la antigua y abandonada fábrica de la SDC en la que rabia estado residiendo. Había sido una suerte encontrar aquel lugar para hacerla su base de operaciones en Vale. Un lugar al que nadie se acercaba por la superstición de que estaba maldito.
El complejo era caluroso y tétrico por las noches, pero se las había arreglado para poder tener todas las comodidades que pudiera desear, salvo por una ducha, naturalmente. Había estado abandonado por al menos una veintena de años, después de que un accidente en uno de los almacenes de Dust volara en mil pedazos y matara a al menos cien personas, de las cuales su mayoría eran faunos. Naturalmente las personas mostraron más interés en las víctimas humanas, puesto que por aquel entonces todavía estaban presentes las tensiones raciales que marcaron la época y sentaron las bases para el trato que los faunos sufrían a día de hoy, dejando en la obscuridad a aquellos explotados trabajadores faunos que también perecieron. Aquella era solo una de muchas anécdotas que demostraban los crueles tratos que sus hermanos sufrían y que hacían que la sangre de Blake hirviera, aunque gustaba de pensar que los espíritus de sus hermanos caídos la protegían y mantenían los males lejos.
Se apartó de la ventana y se recostó en el desgastado colchón que había conseguido en una rebaja durante unos de sus acostumbrados viajes a la ciudad en busca de suministros. Observando al podrido cielo raso lleno de manchas de humedad, recordó los sucesos de la noche anterior luego de secuestrar a aquel chico.
Una vez que el chico asintió para ella, Blake le disparó un tranquilizante de efecto rápido en el cuello, sin siquiera darle tiempo a quejarse antes de caer pesadamente al suelo. Lo levantó rápidamente sobre su hombro derecho y desapareció en el cobijo de las sombras de media noche.
Para cuando Salvatore despertó, ya estaba atado de pies y manos a una silla de madera y con el rostro cubierto por una capucha negra que no le permitía ver absolutamente nada, pero que le daba la libertad para respirar sin problemas. De inmediato se sintió aterrado y mil cosas atroces pasaron por su mente.
Blake estaba sentada frente a él con las piernas cruzadas y el arma en su mano derecha, esperando a que el chico dejara de agitarse.
―Quédate quieto de una vez ―ordenó, su cara inexpresiva.
― ¡Creí que solo iban a ser unas preguntas! ―bramó él con más miedo que cólera.
― ¿Y creíste que te haría preguntas cerca de un puterio de mafiosos y rodeada de cadáveres?
Salvatore se detuvo de inmediato al escuchar aquello. Tenía su parte de razón. Suspiró y se calmó, pero solo un poco.
― ¿Qué quieres saber?
Blake casi sonrió al ver lo servicial que era el chico.
―Dime dónde están los campamentos del White Fang.
Un escalofrío recorrió la espina del chico y en segundos quedó cubierto de un sudor más frío que el toque de la parca. Sabía perfectamente que, si lo revelaba, ellos lo matarían; si no lo hacía, ella lo mataría. Difícil decisión.
― ¿Para qu…?
―Yo hago las preguntas aquí.
Él chasqueó la lengua.
― ¿Qué me garantiza que me dejarás ir en paz?
Ahora era ella quien chasqueó la lengua.
―Nada, pero también podría matarte de una forma cruel si quisiera. Date cuenta de que estás en una posición en la que no tienes nada que perder.
― ¿Puedo al menos saber para qué quieres esa información?
―Venganza. Quiero ver al White Fang arder por lo que le hicieron a Vale. Deseo bañar mi espada en la sangre de Adam Taurus, que se retuerza en el suelo mientras agoniza.
Cuanto odio y cuanto desprecio contenido en aquellas palabras. Ciertamente Adam era uno de los mayores defensores de la causa, pero hacía tiempo que se había distanciado del pueblo para irse sumiendo más y más en las tinieblas.
Estaba segura de que ella haría una masacre y era mejor no empeorar su genio para que no se desquitara con él. Decidió responder a todas sus preguntas, esperando que se apiadara y lo dejara ir, o que al menos lo matara rápido.
Para cuando terminaron, Blake ya tenía la ubicación de varios campamentos del White Fang en su poder. Al parecer Adam los usaba como escondites que cambiaba aleatoriamente y sin quedarse más de tres días en ninguno. De más está decir que nadie, salvo su lugarteniente, sabía cuál sería su siguiente destino. Todo aquello no eran sino medidas para evitar que sus enemigos lo sorprendieran con un ataque sorpresa.
Salvatore estaba callado, meditando sobre si sus acciones habían sido las correctas. Ahora era oficialmente un traidor a la causa. Aun así, se preguntaba si habría verdaderamente una causa mayor o si solo era una excusa para derramar sangre de humanos. Fuera cual fuera la razón, él había abierto una caja de pandora que ya no podría cerrar.
De un momento a otro sus ataduras cedieron y ya no sentía aquella presión en sus muñecas. Justo cuando iba a quitarse la capucha, escuchó la voz de ella que nuevamente le hablaba.
―No te quites la capucha sino hasta un par de minutos hasta que me haya ido. Juro que te mataré si lo haces antes.
Blake salió por una ventana posterior que daba a un pequeño jardín y luego a una calle. Observó los alrededores de aquel marginal vecindario "dedicado" a los faunos por su "contribución" a la sociedad. No había nadie en la calle, puesto que la mayoría de sus habitantes eran trabajadores de la SDC, seguramente estarían haciendo horas extras para nivelar un poco su miserable paga.
Escupió al suelo maldito y nuevamente desapareció entre las sombras de la media noche.
Posó su antebrazo derecho sobre su frente y se secó el sudor. Estaban llegando a verano y el enorme aumento de la temperatura la estaba volviendo loca. Pensó en que un ventilador no vendría mal para el lugar, pero recordó que, al ser una fábrica abandonada, esta no tendría un suministro de electricidad y tampoco quería arriesgarse a hacer una conexión a uno de los postes de la calle por dos sencillas razones; primero, porque sería demasiado notorio y podría atraer atención de indeseados; segundo, porque no era una electricista y muy seguramente se mataría ella misma tratando de hacer aquel trabajo.
Torció el gesto al pensar nuevamente en el White Fang. Hervía de rabia al recordar a Adam y las bajezas de las que había sido capaz. Detestaba no poder estar cerca de sus amigas ahora que más la necesitaban. Y por sobre todo, se detestaba a sí misma por haber sido tan débil y cobarde.
Sólo Dios sabía cómo le estaría yendo a Ruby en la academia, siendo la única que se había quedado luego de que ella huyera, Yang fuera enviada a su casa en la isla de Patch para su recuperación y Weiss fuese arrastrada a Atlas por su padre. La pobre debía de estar hecha un mar de lágrimas sin nadie que pudiera consolarla. No contaba con el remanente del equipo JNPR para aquella tarea, puesto que ellos estarían demasiado ocupados lamentándose por Jaune.
Hablando de Jaune, Blake era quizás la que menos había sufrido con la pérdida del rubio a quien recordaba más por ser un dolor en el trasero para Weiss y una amena compañía para Ruby, además de un blanco seguro para las bromas de Yang. Dado que nunca habían llegado a pasar mucho tiempo juntos dada su personalidad arisca y taciturna, Blake no se sintió demasiado afectada por la noticia de su muerte, aunque si le sorprendió el hecho de que aquel chico, que todos tildaban de bobalicón, se las había arreglado para vencer a un enemigo que ni siquiera la campeona Pyrrha Nikos había podido hacer frente. Aun cuando no hubiese tenido verdadero aprecio por Jaune, podía decir con certeza que lo respetaba como guerrero que había sido.
Rápidamente apartó aquellos pensamientos de su mente y volvió a centrarse en lo importante: Adam. Cómo Salvatore le había dicho, su lugarteniente —Quien Blake recordaba como un robusto hombre que portaba una motosierra— era el único que tenía idea de dónde aparecería su jefe, por lo que Blake tendría que encontrar primero al peón para dar con el rey.
Quiso quedarse recostada otro rato, pero Adam Taurus no sería tan amable de suicidarse, por lo que se fue a hacer una ronda rápida por la fábrica, verificando que no hubiese intrusos y luego salió de la fábrica para meterse en los callejones y adentrarse en la ciudad. Era jueves de ofertas y debía aprovechar el poco dinero que había podido conseguir de sus enemigos caídos.
…
El Grimm de dorado dormía plácidamente en su jaula, siendo cargado en un camión con rumbo desconocido. No se encontraba solo, pues con él iban algunos efectivos de seguridad de Crosswood, quienes tenían orden de liquidarlo si se volvía incontrolable. Había sido sedado antes de ser entregado a su nuevo dueño, para hacer que el cargarlo al camión fuese más fácil y evitar muertes por mala suerte.
El efecto de los sedantes comenzó a desaparecer y abrió lentamente los ojos, observando con curiosidad a las personas que lo acompañaban. Trato de asomarse a los barrotes, pero inmediatamente alzaron sus armas hacia él.
―No, no, no ―dijo la voz en su mente―. Estate quieto.
El Grimm dorado no se atrevió a contradecir al tono mortalmente serio de aquella voz en su mente. Poco sabía de aquella cosa que hablaba dentro de su cabeza, salvo que hablaba cuando le daba la gana y nunca daba demasiados detalles de nada, sintiendo que más bien le daba órdenes en vez de consejos.
Se sentía intrigado y curioso por la forma en que aquella misteriosa entidad se manifestaba en su mente, ya que más que escucharlo, era como si lo "sintiera" sus palabras. Ya antes había escuchado el lenguaje de los humanos durante su estadía en sus dominios en el bosque y realmente no comprendía nada de lo que decían. Lo mismo sucedía con sus semejantes, los cuales solo hacían sonidos graves y agudos que no le ayudaban de ninguna forma a entenderlos. Confiaba en que un día encontraría la forma de poder entablar un tipo de comunicación similar a la humana, aunque por el momento tuviera que seguir aprendiendo del mundo que lo rodeaba.
A unos metros por delante, Crosswood se encontraba viajando en una lujosa limusina color negra, del año, por supuesto. Vestía un traje negro, demasiado elegante para cualquier cosa que no fuese una fiesta de alta sociedad y que ciertamente se veía de mal gusto para el día a día. En su rostro estaba pegada la sonrisa más amplia y repugnante a la que un malhechor pudiera aspirar, la cual se ensanchaba al pensar en lo que haría con sus nuevas adquisiciones una vez que llegase a su mansión. Ciertamente se había divertido mucho la noche anterior y esta no sería la excepción.
En aquellos momentos se dirigían al aeropuerto internacional de Vale, donde su avión privado los esperaba para llevarlos directamente a Atlas pa
Volteó hacia la izquierda y vio que su nuevo juguete estaba temblando de miedo, pensando quizás en lo que harían con ella. Su sonrisa se ensanchó más y mostro la mayoría de sus amarillentos dientes.
Posó su mano derecha sobre uno de los muslos de la chica y comenzó a masajearlo lentamente, emocionándose al comprobar la suavidad de este. Aquella había sido una compra grata y él se aseguraría de sacarle todo el jugo antes de desecharla, justo como a las anteriores amantes y como haría con las futuras.
Se relamió los labios al pensar en cómo gozaría los días próximos en su mansión.
…
Mientras tanto en Beacon, el nuevo equipo se encontraba entrenando para mejorar su trabajo conjunto, aunque no con muy buenos resultados. Como se había esperado, los roces se produjeron entre Ruby y Pyrrha.
Era claro que Ruby trataba de imponerse como un líder para el equipo, dando órdenes a todos e ignorando otras ideas, llegando a gritar a sus nuevos compañeros de forma ligeramente agresiva. Pyrrha por su parte era defensiva y no cedía a que Ruby tomase liderazgo de su equipo de buenas a primera, debido a que, si uno se apegaba a los hechos, ella era la adecuada para aceptar el rol por ser parte del equipo original y tener más experiencia de combate. Ambas tenían diferentes puntos de vista, los cuales las llevaban a pelear más entre ellas que con sus objetivos.
Para Ren y Nora era difícil el interactuar con ellas en equipo, y no podían ocultar ya su preocupación por el destino de su equipo. Llevaban menos de una semana desde que el equipo se formó y no había un día de Dios que aquel par de pelirrojas no estuviesen llevándose la contraria por cualquier cosa. Al menos cuando estaban en los dormitorios se ignoraban mutuamente, metiéndose cada una en sus asuntos, cosa que era agradecida por Ren y Nora, aunque sabían que los problemas volverían tan pronto volvieran a entrenar.
Aquella situación le recordó a Ren un viejo dicho que su padre le había enseñado en su niñez: Dos tigres no pueden compartir la misma montaña. En este caso, esas tigresas no podrían estarse quietas aceptando el liderazgo de la otra.
Sorprendió un poco la actitud Ruby, puesto que esperaban una personalidad más mansa en comparación con lo que tenían enfrente. Pero no podía culparla, seguramente tendría severos traumas luego de lo ocurrido. Eso, sumado a que no había nadie de su equipo cerca para que la apoyara en aquellos momentos, le había hecho desarrollar aquella personalidad tosca y agresiva hacia ellos.
Aunque Nora y Ren trataron de entrenar en equipo, las constantes discusiones lo hicieron imposible, por lo que al final optaron por marcharse a descansar a su dormitorio. Ninguno se sentía con humor para tratar con aquel par de pelirrojas cabezas dura. Una vez que Ren y Nora estuvieron solos esta última se puso a llorar en el pecho de su amigo.
Cuando finalmente el programa de entrenamiento se acabó, tanto Ruby como Pyrrha estaban sudorosas y muy agitadas. Más por pelear entre ellas que por entrenar. Ambas se miraban con desdén, diciendo con sus ojos lo que sus bocas no se atrevían a soltar.
Pyrrha estaba desesperada con la actitud de Ruby, comportándose como una malcriada que no comprendía su lugar como nueva integrante. Estaba harta de que ella fuera tan cerrada respecto al trabajo en equipo, aunque no sentía que pudiera culparla, ya que seguramente estaría dolida de que su equipo, que incluía a su propia hermana, la hubieran dejado a su suerte. Realmente extrañaba a aquella niña hiperactiva y sonriente que podía devorar una montaña de galletas y siempre pasaba leyendo revistas de armas.
Ruby por su parte se estaba frustrada. Aun cuando se esforzaba en tratar de ser una buena adición, ellos parecían rechazarla sutilmente al ignorar sus estrategias. Aun cuando era cierto que ellos ya tenían una forma de luchar, debían de aceptar que ella tenía una forma diferente de luchar y que sus combinaciones no funcionarían correctamente como hacían con Jaune. Porque ella no era Jaune, ella era Ruby Rose y debían de aceptar la realidad.
Luego de varios segundos de incómodo silencio, Pyrrha fue la primera en retirarse hacia el dormitorio, yendo primero a la zona de casilleros para dejar su equipo, darse una ducha en el baño de mujeres y finalmente cambiarse a su uniforme. Quería hacer sus deberes pendientes y dormir un poco, aprovechando claro que era sábado y no tendrían más clases hasta el lunes.
Una vez que Pyrrha dejó la sala de entrenamiento, Ruby hizo lo mismo que su compañera y fue a darse una ducha en el baño de ahí, para quitarse todo el sudor y relajarse un poco. Necesitaba enfriar su cabeza luego del disgusto que sus compañeros le hacían pasar continuamente. Se encaminó primero a la zona de casilleros y dejó ahí su equipo, para luego cubrirse con una toalla e ir a los aseos para chicas.
La zona de las duchas no era nada sorprendente, y en cierta forma recordaba a las duchas de una prisión, aunque con colores un poco más vivos que servían para recordar que estaban en una academia.
Ruby se metió a uno de los cubículos y puso su toalla sobre la puerta, abrió la llave y cerró los ojos al sentir el agua fría correr por su cuerpo. Dejó salir un suspiro al sentir como el cansancio se iba desvaneciendo y dejaba atrás la sensación de los músculos tensos luego del ejercicio. Tomó su esponja y vertió sobre ella su gel de baño, para luego comenzar a frotarse el cuerpo lentamente, como si no quisiera salir de aquel pequeño cubículo apartado del mundo. Mientras se lavaba, volvió a recordar el mal momento que había pasado con su nuevo equipo. Esas cosas no pasaban con el equipo RWBY.
Su mirada se oscureció al recordar a sus compañeras. No pasaba una hora del día sin que revisara su Scroll con la esperanza de que alguna de ellas se comunicase para siquiera dignarse a preguntar cómo se encontraba. No había palabras en el mundo para describir la traición y decepción que había sentido cuando la dejaron sola en Beacon, sin siquiera decir adiós. Yang era quizás la única a la que no podía reprocharle el haberse marchado, el buen Dios sabía que había quedado traumada luego de perder un brazo y tomaría tiempo para que siquiera se acostumbrara a ello. Ruby sabía que su hermana no lo tenía fácil, pero no se moriría por escribirle un mensaje para preguntarle cómo estaba. Weiss y Blake eran otra historia, puesto que, hasta donde ella sabía, seguían enteras y perfectamente bien de salud.
Quería creer que eventualmente ellas regresarían para sacarla del infierno que era estar en JNPR y volverían a formar el equipo RWBY como antes. No quería seguir atrapada con ellos en aquella situación de disconformidad. Odiaba al director Ozpin por forzarla a tomar un nuevo equipo, aun cuando entendiera las circunstancias de su decisión. Simplemente no era justo.
Y hablando de JNPR, Ruby no pudo evitar recordar a Jaune. Lágrimas amenazaron con salir de sus ojos al recordar a su buen amigo en Beacon. Nunca en su vida se había sentido tan pequeña y débil como aquella fatídica noche. Todos la llamaban prodigio y siempre le recordaban lo asombrosa que era por ser seleccionada por el propio director Ozpin para saltarse dos años y entrar a la academia; sus habilidades eran excepcionales y siempre se las arreglaba para salir airosa de cada situación dura que se le presentaba. Cuando estuvo frente a Cinder no fue diferente, teniendo a Pyrrha a su lado se sintió confiada y pensó que entre ambas podrían derrotarla; que equivocada estaba. Cinder se encargó de recordarle su lugar a base de fuerza y le mostró que aún no estaba a su altura; que los buenos no siempre ganan, que la estupidez tiene un precio muy caro; un precio que Jaune había tenido que pagar por su culpa.
Se sentía como una estúpida al recordar lo arrogante que había sido aquella vez. De todas las opciones y formas de enfrentar aquella situación, ella tomó la peor. Quizás si se hubiese retirado con Pyrrha para buscar ayuda, ninguna de las dos hubiese sido herida. Quizás hubiesen podido reunir un grupo que pudiera hacerle frente y acabar con aquella pesadilla. Quizás Jaune no hubiese muerto.
Una vez más, Ruby Rose sentía un dolor en el pecho y un nudo en la garganta; era su vergüenza y remordimiento que se la comían viva. Muy en el fondo ella sabía que la razón por la que su nuevo equipo no la aceptaba era porque la culpaban en cierta forma de no haber podido hacer nada para salvar a su líder. Lo que más odiaba era tener que verlos todos los días, porque eso le recordaba su amargo fracaso y le recordaba que sin importar cuánto se esforzase, jamás llenaría el hueco que Jaune Arc había dejado en el equipo.
Ruby se recostó contra la pared de la ducha y se cubrió el rostro con las palmas, dejándose caer lentamente hasta el piso, donde se sujetó las piernas con ambas manos y hundió su rostro entre sus muslos. Fue ahí cuando finalmente dejó de contenerse y dejó salir las lágrimas que tanto se había esforzado por contener minutos atrás. Lloró en el piso del baño mientras el agua todavía caía sobre ella y enmascaraba sus gemidos de dolor y miseria. Ahí no había nadie para para que le tendiera una mano y la sacara de aquel abismo de sufrimiento en que se encontraba, porque nadie quedaba ya en Beacon para consolar a Ruby Rose.
…
Yang Xiao Long se encontraba sentada en el sillón de la modesta casa de su padre en la isla de Patch, cambiando canales para ver si había algo entretenido que ver en la televisión. Como de costumbre, solo había basura en los más de cien canales que su padre se molestaba en pagar para que ella estuviera entretenida mientras estaba en casa. Su padre. Dios sabía que el hombre era comprensivo y la apoyaba cuanto podía para que ella pudiera salir adelante. No había un solo fin de semana que Taiyang Xiao Long no le pidiera hacer un poco de práctica para que ella no se oxidara, pero sus intentos hasta ahora no habían tenido frutos; y aquella falta de ejercicio por falta de Yang era bastante notoria, sobre todo en su estómago y muslos, los cuales poco a poco se iban engrosando y perdiendo firmeza.
Apagó el televisor y salió al patio de su casa para tomar el aire fresco; se sentó en un columpio de rueda que su padre hizo para Ruby cuando esta era más pequeña. Ahí recordó los buenos viejos tiempos cuando entrenaba con su padre para entrar a Signal y cumplir su sueño de ser cazadora. Ahora esos sueños se veían tan distantes e imposibles.
Ya habían pasado varios meses desde que su herida había sanado completamente, muchos menos desde que dejó de sentir el dolor fantasma de su brazo perdido. Aquella había sido una fase bastante problemática, puesto que su cerebro tardó un tiempo en acostumbrarse a la idea de que ya no tenía un brazo derecho, por lo que de vez en cuando se asustaba cuando su cuerpo recordaba la sensación de su extremidad siendo cortada limpiamente; como si su muñón no fuerza suficiente recuerdo. Los doctores le dijeron que ese dolor desaparecería eventualmente, por lo que le dieron medicinas para aliviarla durante el proceso. No negaría que aquellas medicinas disminuían el dolor físico, pero nada podría curar la herida en su alma.
Aquel no solo era un recordatorio de su fracaso; también era una muestra de la falsa amistad de Blake, su supuesta amiga quien la había dejado abandonada para huir lejos. Nada le había dolido tanto a Yang como la traición de aquella chica taciturna.
Sumado al dolor también estaba la vergüenza que sentía al saber que hizo con su hermanita lo mismo que Blake había hecho con ella. La había dejado tirada en Beacon sin nadie que le ayudase, puesto que todos tenían sus propios problemas y pérdidas. Ni una vez había llamado ni enviado un tan solo mensaje desde que llegó a Patch; tenía miedo de que Ruby le gritase cuanto la odiaba por no estar para ella. Yang no soportaría escuchar aquellas palabras de su hermanita.
Al menos ella solo había perdido un brazo. Muchos otros no habían tenido tanta suerte, como Jaune, por ejemplo. Yang soltó un suspiro y apartó aquellos recuerdos de su mente, ya había llorado la muerte del chico en su tiempo y no quería atormentarse con ello; como si no tuviera ya suficientes cosas malas en su vida. Simplemente se quedó sentada en aquel rústico columpio, esperando a que su padre llegase de su trabajo y así poder cenar, charlar un rato sobre su día y luego ir a dormir y así repetir el proceso el día siguiente.
Yang suspiró pesadamente después de revisar su Scroll y ver que aún faltaban dos horas para que su padre volviera a casa. Quizás entraría nuevamente a la casa y probaría suerte con la televisión nuevamente. Quizás esta vez sí habría algo interesante que ver. Quizás.
¡No estaba muerto, andaba de parranda!
Bueno señores, dos años de no dar señales de vida, pero no se preocupen, que estoy de vuelta y recargado.
Primero que todo, reescribí el capítulo siente, ya que sentí que la versión anterior había quedado demasiado oscura y "edgy", tratando de ser más impactante que importante, por lo que preferí rehacerlo y quitar algunas partes, además de reescribir otras. Con eso no quiero decir que voy a quitarle el toque oscuro, simplemente que lo voy a moderar y ponerlo cuando sea necesario y no por hacerme el interesante XD.
En fin, espero que hayan disfrutado este capítulo y me gustaría que me hicieran saber qué les pareció y en qué podría mejorarlo. Dado que llevó demasiado tiempo sin publicar nada, mi habilidad ha decaído, por lo que es posible que este cap no tenga la misma calidad que los anteriores, por lo que me gustaría que me den su feedback y así mejorar en futuros capítulos.
Quiero decirles también que voy a empezar nuevas historias en este fandom. Las cuales están mejor estructuradas y su historia es más consistente que mis anteriores trabajos en otros fandoms. Esto lo digo más que todo por los lectores de mis fanfics de Naruto que se puedan sentir atraídos a estas historias y teman que pase lo mismo que dichas historias, las cuales fueron abandonadas por que ya no encontraba cómo continuarlas de forma coherente.
Eso fue algo que me propuse al volver a fanficion: ¡Aprender a hacer historias! No quiero dejar más cosas inconclusas y siento que esta historia merece que la termine y que sea bien hecha. Uno de mis peores hábitos cuando comencé era escribir un capítulo de una historia y continuarlo con lo que se me saliera de la cabeza, dejando unas inconsistencias del tamaño de zeppelines y que más adelante tenía que sacarme algo de la manga para justificarlas. Ahora trato de anotar las cosas en un block de notas y luego ir estructurando la historia con esas ideas, dividiéndola en capítulos y que así tenga algo por lo que guiarme para que la calidad de las tramas no decaiga.
Por cierto, repecto a RWBY, siento que la historia principal cada vez está decayendo más y más conforme pasaron las últimas dos temporadas. No sé ustedes, pero para mí la quinta temporada fue decepcionante y con varios momentos que califíco como "Estúpidos por el bien de la trama". Me podría explayar sobre todas las incongruencias de la quinta temporada y de lo aburrida que fue para mí, pero eso sería demasiado trabajo y por hoy quiero dejarlo aquí.
En fin señores, he vuelto y tengan la certeza de que aunque no voy a hacer publicaciones tan seguidas como cuando inicie, estás van a estar mejor hechas y van a tener un final. De una forma u otra.
Por cierto, si alguien llegó hasta aquí, quiero decir que aún estoy en busca de un beta reader para que revise mis historias y me dé una segunda oportunidad antes de publicarlas. Si alguien tiene tiempo y desea ayudarme a mejorar la calidad de mis fancics, mándeme un PM, por favor.
Mi meta por el momento es que mis fics alcancen la calidad de Coeur Al´Aran, que algunos conocerán del fandom en ingles por hacer historias de muy buena calidad, tales como: Service with a smile, White Sheep, Forged Destiny, entre otras.
Llámenme loco, pero he tomado a esta persona como mi ejemplo a seguir para la calidad de mi trabajo, por lo que cualquier ayuda para alcanzar mi meta será bien agradecida.
En fin, siento que estoy siendo redundante, por lo que paro ya aquí y me despido de ustedes por el momento.
¡Adiós!
