Capitulo 7: Dudas, Verdades, Ausencias
Hermione se metió muy despacio en la cama, tenia mucho en que pensar, las palabras de su hija resonaban en su cabeza; además, no quería despertar a Ron, mañana salía de viaje, y se ausentaría por quizás un mes. Le prometió que volvería justo para cuando los niños se fueran al colegio.
Las cosas entre ellos dos eran cada ves más frías, los continuos viajes, las ausencias, los silencios, era como si estuvieran otra vez en la escuela y Ron no se animaba a decirle que la quería.
La luz de la mañana llegó demasiado pronto para Hermione, casi no había podido conciliar el sueño. Aún no podía entender la actitud de su hija, sabía que ya era casi una adulta, pero lo que más la intrigaba era que parecía que protegía más a Draco que a su propio padre, a decir verdad mucho no le llamaba la atención, Rose y Ron no se llevaban demasiado bien. La joven era muy parecida a Hermi a esa edad, era una sabelotodo insufrible la mayor parte de las veces y eso era algo que fastidiaba a Ron constantemente. En cambio Hugo era mas compinche con su padre, pero en el momento de problemas, el niño siempre estaba de parte de su hermana.
Ron despertó despacio, sintió el calor del cuerpo de su esposa en la cama, sabía que Hermione jamás le seria infiel, pero…..pero ya no estaba seguro de nada. Porque nunca trajo a su prima "Druella" a comer a la casa. Siempre que lo preguntaba recibía la misma respuesta "podría darse cuenta de algo, es muggle". Además, últimamente las salidas de los jueves de su mujer coincidían con las de su hija, seguramente era algo tonto y se preocupaba sin motivos. Su hija nunca se involucraría en nada raro estaba seguro de ello. Se convenció a si mismo y se dispuso a levantarse hoy, tenia un largo día por delante, muy largo.
-Hermi, me voy a levantar para bañarme y preparar las cosas- le dijo a la castaña que dormitaba a su lado
-Está bien, yo también ya me levanto y pongo el desayuno a hacer- le respondió la castaña.
En el cuarto continuo, casi en un susurro, habla Rose con el espejo, aunque el espejo devolvía, no su reflejo, sino el reflejo de Scorpius.
-Yo ya cumplí mi parte del plan, pero no sé si me fue muy bien; a tí como te fue? -Preguntó al reflejo Rose
-No lo sé, creo que bien, ya le dí la idea del día de campo y creo que le ha caído bien, si no me equivoco hoy se verán para devolverse el auto, seguro se lo comenta- contestó el reflejo de Scorpius.
-Genial, entonces esperamos a la tarde y vemos que pasa. Ahora me voy, ya se están levantando para desayunar, besos. -Dijo la joven despidiéndose del reflejo
Draco silbaba y canturreaba Beautiful Day de U2, mientras se acomodaba la corbata, no por algo era el abogado mas sexy del condado, arregló su pelo dejando que algunos mechones cayeran sobre su frente, se acomodó el chaleco, se puso el saco, se perfumó y sonrió frente al espejo. Se sentía todo un ganador. Hoy vería a su amada otra vez, seguro le traería el auto en el receso del almuerzo, ocasión que no perdería para invitarla a comer.
Se dirigió a la cocina donde su hijo ya estaba desayunando, mientras leía los diarios, tanto "El Profeta" como el diario local.
-Buenos Días hijo- dijo el rubio- Me voy, pues no tengo el auto y aprovecharé para caminar un rato. Tú que vas a hacer en la mañana?
-Pues, yo terminaré con esto, y luego me pondré a repasar algo de Historia de la magia, en la tarde estudiaremos pociones, verdad?- le contestó el joven
-Si, claro, le avisaste a Rose? Según me dijo ella también tenía problemas con Pociones y quería hacer la tarea aquí. -Le sonrió el rubio en respuesta a su hijo.
-Oh si!, ya sabe, también me preguntó si puede venir su hermano pequeño, que también tiene problemas y al parecer le gusta como tú explicas las cosas- preguntó con cara consternada Scorpius.
-Por mi no hay problema, sabes que me gusta tenerlos estudiando en casa. Bueno, me voy porque ya se me hace tarde. Adiós, hijo- se despidió besando la frente de su hijo.
-Hermione hay un auto en la entrada, otra vez te viniste en el auto de tu prima?- preguntó Ron en voz alta mientras acomodaba las valijas junto a la chimenea.
-Opps, si, olvidé de decírtelo anoche, es que no te quería despertar, pero si. Y hoy me lo llevo al trabajo también, luego se lo devuelvo, en la tarde- le contestó Hermione, y prosiguió la charla que mantenía con su hija en el desayunador de la cocina.
-Entonces, qué es lo que me decías que van hacer en la tarde? -Le preguntó a su hija, tomando un sorbo de té con miel y miraba intrigada a la niña
-Que vamos a ir a estudiar pociones a la casa de tu-ya-sabes-quien,- le contestó levantando las cejas a fin de que su madre se dieran cuenta de quien hablaba.
-Y yo los voy a acompañar, lo entiendo muy bien a Drac…. – no alcanzó a terminar el nombre, pues tanto su madre como su hermana lo miraban fijamente es señal de desapruebo- ...que yo entiendo muy bien cuando me explican las cosas – terminó de aclarar.
-Qué van a hacer? -les interrumpió Ron, mientras se les unía en la mesa y tomaba su taza de café.
-En la tarde vamos a estudiar, en una de esas terminamos con los deberes que tenemos asignados- le contestó Rose antes que su pequeño hermano, por temor a que a éste se le escapara algún comentario desafortunado.
-Umm...- dijo Ron saboreando el café- ...pero si faltan seis semanas para que empiecen las clases, que apuro tienen? –pues continuaba consternado.
-No los retes, yo era igual a la edad de ellos. Ahora vete porque vas a perder el intertraslador del aeropuerto- le espetó la castaña.
-Vale, vale, tienes razón, al final se parecen más a tí que a mí- con esto el pelirrojo se despidió de sus hijos con un beso a cada uno y se dirigió hacia la chimenea, donde Hermione lo esperaba.
-Cuídate mucho, si? Recuerda no comer nada raro, al menos trata de mandarme una lechuza de vez en cuando para saber como va todo, a los niños les gusta que les escribas- le decía Hermione mientras tomaba la mano de su esposo y lo miraba.
-Mione, pareces mi madre- le reprochó Ron- Además, sabes bien que a mi no me gusta escribir, voy a estar bien, lo prometo, en apenas mas de un mes estaré de vuelta- con esto le dió un beso tierno en la mejilla a su mujer y se marchó por la chimenea
Hermione suspiró, ahora era el turno de hablar seriamente con sus hijos, pues no dudaba de que estos se trajeran algo entre manos. Despacio y con firmeza, la misma firmeza que llevaban los condenados cuando caminan hacia la silla eléctrica caminó hacia la cocina.
Cuando entró en la cocina notó que sus hijos se habían marchado dejándole una pequeña nota en el pizarrón que usualmente utilizaba para anotar las cosas que Ron no tenía que olvidar: "En la tarde pásanos a buscar". Esto la puso más que nerviosa, los niños estaban tramando algo.
