¡Hola!
Aquí el siguiente capítulo n_n
Me alegra saber que la historia aún gusta y veo que más usuarios la leen, me hace muy feliz.
No daré muchos comentarios porque son las 4:20 am y tengo sueño... ¡Espero que el capítulo les guste!
Los personajes King, Lucia y Shakuma son de Rave Master, pueden googlearlos para que se den una idea de su apariencia. Demon Card era una organización de RM también.
Déjen REVIEWS para que me hagan saber si la
historia les gustó n.n y también sugerencias o en qué puedo mejorar :)
Disclaimer: Ni Fairy Tail ni Rave Master ni sus personajes me pertenecen, todos son propiedad de Hiro Mashima.
El tenso silencio en la habitación era palpable y los tres magos presentes en ella, aún mantenían una ligera pose pensativa respecto a la situación.
—Con que Demon Card…— Se atrevió a hablar por fin Makarov. —Hace tantos años que no escuchaba sobre aquella organización, creí que había sido disuelta por el consejo mágico. Varios jefes de pequeños grupos criminales formaban parte de ella y según lo que sé, están en celdas especiales del consejo.
—¿Qué planea hacer, maestro? Debemos advertir a nuestros camaradas, pero no estamos seguras de que es lo que buscaban exactamente.— Recalcó la Scarlet con los brazos cruzados.
—Lamentamos no ser de más ayuda, maestro.— Se lamentó Lucy al no poder proporcionar más información acerca del enemigo o la misión. Se sentía preocupada por sus compañeros, pues si aquellos enemigos aún no encontraban lo que estaban buscando, no dudarían en obtener su objetivo o atacar el gremio de ser necesario. Ya había sufrido bastante de esas en el pasado.
—No es culpa suya— Respondió Makarov con tranquilidad dirigiéndose hacia la rubia. —Pero no es momento de lamentarnos, debemos averiguar el propósito de este nuevo enemigo, no podemos permitir que algún miembro arriesgue su vida por los malignos propósitos de Demon Card.— Afirmó el anciano con una dura mirada en su rostro. —Lucy— Llamó después de unos segundos a la maga. —¿Te encuentras bien?
La pregunta hizo que la pelirroja prestara atención a su compañera y notando que de nuevo mantenía una mano sobre su frente con una angustiosa mirada en su cara. Por otro lado, la mencionada mantuvo baja su mirada, pero contestó rápidamente a la pregunta.
—Estoy bien, enserio— Dijo levantando por fin la mirada. —¿Por qué siempre la misma pregunta?— Preguntó un poco molesta, algo muy poco común en ella, pues podía molestarse constantemente con Natsu, Gray y Happy por su comportamiento, pero no era común que respondiera de esa manera ante el maestro o Erza.
Ante esto, ambos se quedaron callados y Lucy se dio cuenta de lo que había dicho y se disculpó.
—Lo siento, maestro. De verdad estoy bien.— Contestó apenada alejando su mano de la frente. —Quisiera retirarme, estoy algo cansada por la pelea y por el viaje.— Mintió con la mejor cara de cansancio que pudo esperando poder salir de la incómoda situación.
—No te preocupes Lucy. Yo me haré cargo de esto por mientras, puedes ir a descansar.
—Gracias, Erza. No duden en llamarme si surge algo. Maestro.— Y seguido de eso, dio una leve reverencia y salió de la habitación, dejando a ambos magos observando la puerta por donde la joven se había marchado.
—¿Sucedió algo más que no me hayas contado Erza?— Preguntó serio el maestro retomando de nuevo la atención por parte de Titania.
—Aquel mago que enfrentamos hizo algún tipo de… hechizo sobre Lucy. No sabría cómo decirlo, pero aquel hombre tocó por unos segundos la frente de Lucy y la dejó en un estado de trance por breves momentos.— Dijo pensativa con una mano sobre su barbilla observando hacia el suelo. —La he visto con la mano sobre su frente varias veces desde el ataque de aquel hombre.
—En ese caso será mejor tener un ojo sobre ella, puede ser sólo sugestión después de lo ocurrido, pero más vale estar alerta.
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Lucy salió apresurada de la oficina y se recargó en la puerta por un minuto dejando salir un profundo suspiro.
—Que problemático es esto…— Susurró para sí misma mientras se dirigía a paso lento al salón principal donde se encontraban todos los miembros del gremio, donde podía escuchar a distancia el gran escándalo que traían todos sus amigos, como era costumbre.
Pudo ver a la distancia que la tensión de hace un buen rato cuando regresaron había desaparecido por completo, pues varios animaban una pelea entre el pelirrosa y el mago de hielo.
—¡Usted puede Gray-samaaa!— Gritaba una animada Juvia mientras observaba embelesada el torso desnudo de su compañero.
—Tee-hee, no permitiré que ustedes dos se lleven toda la diversión.— Dijo Gajeel uniéndose al pleito con algunas quejas de Levy escuchándose de fondo.
Una sonrisa de alivio salió de los labios de Lucy y se dirigía donde Mirajane mientras observaba el panorama.
—Hola Lucy, ¿qué tal la misión?— Escuchó decir a la peliblanca logrando prestarle atención.
—No muy bien, hubo ciertas… complicaciones. Creo que será mejor esperar explicaciones por parte del maestro.
—Suena como si fuera algo muy delicado.— Respondió Mira con un suspiro y rostro cansado, pero acompañado de una débil sonrisa.
—Al parecer lo es— Respondió viendo directamente a sus ojos, sentándose en un banquillo frente a ella olvidando que la persona que la traía de los nervios de punta se encontraba a unos metros detrás de ella llevando a cabo una pelea. —Mira-san, ¿te encuentras bien?— Preguntó después de unos minutos, notando que la peliblanca se encontraba algo desanimada.
—Por supuesto, no es nada.— Respondió regalándole una de sus típicas sonrisas bajando un poco la preocupación en la maga estelar.
Lissana observaba a su hermana desde un buen rato, pero disimulando para que ella no pudiera percatarse de su mirada, conocía bien a la peliblanca para saber que podía intuir cuando alguien la miraba o sucedía algo. Fue hasta la llegada de Erza y Lucy que la distrajeron por un momento por el extraño silencio en el lugar y después la pequeña pelea de miradas que había sostenido con la maga celestial. La pequeña Strauss se sentía algo extraña respecto a lo que había sucedido, puesto que desde que había llegado Lucy nunca la había tratado mal y ese pensamiento la había hecho sentirse culpable por unos breves momentos y las palabras de su hermana resonaban en su cabeza.
No la conoces, no tienes el derecho de juzgarla.
Sabía que su hermana tenía razón, pero no podía evitar sentir ese sentimiento de rechazo hacia su persona. Lissana podía notar que había cierta conexión entre Natsu y la rubia y se sentía desplazada de algún modo. Dirigió su vista al pelirrosa y después la dirigió a Lucy que aún mantenía una charla con Mirajane.
"Lo siento hermana, sé que lo que hice no está bien, pero estuve dos años lejos de Elfman y de ti, al igual que de todo el gremio y de Natsu, no quiero perderlo, pero tampoco fue mi intención ser una mala persona con Lucy." Pensó afligida. "Pero… me prometí a mí misma que lucharía por ganarme el corazón de Natsu."
Cerró ambas manos hasta hacerlas puños y se levantó decidida de la mesa donde se encontraba para dirigirse hacia el lugar donde estaba sentada la rubia y su hermana en la barra tratando de llamar la atención de Natsu para que observara la acción que estaba a punto de realizar, cosa que logró deteniendo los movimientos del dragón slayer. Él por fin pudo darse cuenta que Lucy estaba en compañía de Mirajane y había perdido tiempo en la pelea con sus dos mejores amigo-rivales.
Después observó atentamente a Lissana dirigirse hacia Lucy y fue rápidamente hacia ella, pero deteniéndose ante las palabras de la peliblanca y para sorpresa de Mirajane.
—Lucy, por favor ¿podrías perdonarme?— Dijo con una mirada arrepentida. —Sé que no te he tratado bien por la manera en la que te he ignorado y te he juzgado sin conocerte. No quisiera que te hicieras una mala imagen de mí y por eso quiero pedirte perdón.
La rubia observaba atenta la arrepentida mirada en el rostro de la chica y sintió que un peso se le iba de encima y pudo sacar el aire que estaba reteniendo desde que la peliblanca se había acercado para hablar con ella.
—Mmh.— Asintió —No tienes que disculparte por nada, sé que no me conoces ni yo a ti. Tal vez yo hice algo que te molestó y me disculpo por eso.
"No tienes ni idea." Pensó irónica Lissana, pero sin quitar su mirada arrepentida del rostro.
—Al contrario. ¿Amigas?— Terminó alzando su mano para estrechar la de Lucy, cosa que ella correspondió y una sonrisa aliviada surcó de los labios de la maga celestial.
"Creo que Erza tenía razón y todo ha sido un mal entendido." Pensó Lucy. "Aún tengo una oportunidad…"
Ambas chicas se soltaron las manos y se dirigieron una sonrisa, sincera por parte de Lucy y algo extraña por parte de Lissana, cosa que sólo su hermana pudo notar.
Mientras tanto Natsu y otros miembros del gremio observaban expectantes a las dos magas sin entender la situación. Entre algunos surgían preguntas como cuándo estas dos jóvenes se habían peleado o por qué desde hace unos días se había percibido una tensión entre ellas; y al parecer nadie iba a decirles que era lo que sucedía, por lo que continuaron con sus acciones habituales sin prestar mayor atención.
—¡Lucy!— Dijo Happy al mismo tiempo que se lanzaba sobre ella para darle un abrazo. —¡Te extrañé mucho!— Sollozó en su pecho y la maga miró enternecida a su azulado compañero. Sintió una mirada sobre ella y elevó su mirada hacia el frente y notó que Natsu se encontraba a tan sólo unos pasos de ella; él no dijo ninguna palabra ni ella decía algo tampoco, ambos sólo se sostenían la mirada y Lucy pudo sentir el calor subir por sus mejillas lo que provocó que desviara la mirada hacia un lado, dándose cuenta de que Lissana aún seguía a su lado, pero a diferencia de la rubia, ella miraba al pelirrosa con una sonrisa.
—Yo también te extrañé Happy.— Susurró obteniendo la atención de la peliblanca que le dirigió una mirada de molestia.
"Ni siquiera me ha mirado, no le ha importado que me haya disculpado con ella."
—Lissana.— La voz de su hermana la sacó de sus pensamientos deshaciendo su cara de molestia y regresándole una mirada cansada, ya sin rastro de enojo por la discusión que habían tenido. Comprendiendo las intenciones de su hermana mayor, decidió dejar por hoy la situación como estaba; lo único que deseaba hacer era ir a su habitación a pasar un momento a solas y se fue sin llamar mucho la atención, más la rubia observó de reojo a la joven maga marcharse.
Dirigió una mirada tímida a Natsu con Happy aún en brazos y dio tan sólo un paso hacia él, acercándose, pero sintiéndolo lejano a la vez y no entendía por qué.
—Lucy…— Comenzó, pero la voz del Makarov lo interrumpió y llamando la atención de todos los magos del gremio y rompiendo el contacto de sus miradas para prestar atención a las palabras del maestro. Erza se encontraba a su lado en el balcón que se encontraba al fondo del lugar.
—Hijos míos, hay un anuncio muy importante que quisiera decirles.— Comenzó muy seriamente. —Una de las misiones que fue colocada en el tablero fue enviada por una organización muy peligrosa llamada Demon Card, pero fue puesta como una misión normal que clase C.— Con cada palabra, los magos prestaban total atención y Happy regresaba al lado del pelirrosa. —¿Quién la mandó exactamente? ¿Qué era lo que buscaban en realidad? Tampoco lo sabemos, pero gracias a la información que Erza y Lucy, quienes tomaron la falsa misión en sus manos,— Ante estas últimas palabras, Natsu dirigió su mirada hacia Lucy examinándola. —nos han proporcionado, hemos podido saber que miembros de esa peligrosa organización que creía desaparecida, está en busca de uno de nosotros.
Varios magos empezaron a hablar al mismo tiempo cuestionando las intenciones de Demon Card, que era lo que buscaban, acompañado de algunos gritos de sorpresa por parte de algunas y cuestionamientos por parte de otros, pero acompañado del extraño silencio del dragón slayer de fuego y la maga celestial. El volumen de las voces fue haciéndose cada vez más alto, dejando la explicación del maestro a medias. Los únicos que mantenían la compostura y escuchaban atentamente eran Laxus, Mirajane, Gray, Lily, Wendy y Charle.
—¡Silencio!— Gritó Erza silenciando a todos en el lugar. —Dejen que el maestro termine la explicación.
—Gracias.— Dijo seguido de un carraspeo. —Como verán, no tenemos información completa acerca de sus objetivos, pero sólo puedo decirles que a palabras del enemigo que Erza y Lucy enfrentaron, ellos buscan a alguno de nosotros.— Repitió. —Estemos todos alerta y si notan algo sumamente extraño en cualquier misión aborten de inmediato.
—¿Ha dicho abortar la misión? ¿Cómo si nada?— Cuestionó Gray muy serio. —Ese no es nuestro estilo.
—Apoyo a Gray-sama.— Apoyó Juvia.
—Debo decir que hielito tiene razón. Eso sería cobarde.— Comentó Gajeel mientras se cruzaba de brazos sin entender las palabras del maestro.
—Pero, ¿Que no Demon Card era una organización que había desaparecido hace varios años?— Se atrevió a preguntar la pequeña Levy dejando a varios con muchas más dudas que al principio.
—Yo había escuchado ya varias veces de ellos, pero no sabía que ahora se encontraran en Magnolia.— Dijo Makao.
—No sólo en Magnolia,— Habló por fin Lucy después de toda la explicación obteniendo la atención de sus compañeros. —él ha dicho que en todo Fiore.— Terminó llevando inconscientemente una mano hacia su frente ante la atenta mirada de Titania, que observaba atentamente los gestos en el rostro de la rubia.
—A partir de ahora, todas las misiones que sean recibidas serán investigadas— Comenzó de nuevo Makarov —No vayan solos de misión, vayan en equipos. Demon Card no es una organización que debamos tomar a la ligera, pueden ser incluso más peligrosos que algunos gremios oscuros, ellos están esparcidos por el mundo, no sólo en Fiore. Su sistema es muy grande y poderoso, no deben confiarse.
Varios magos asintieron ante las palabras de su maestro, mientras que otros se preguntaban cuan poderosos podían ser estos enemigos para que Makarov se tomara tantas molestias. La explicación había sido dada por terminada y varios charlaban entre ellos ante este nuevo acontecimiento. Erza bajó del balcón habló primero con Wendy.
—Wendy, ¿puedes venir un momento?
La pequeña peliazul asintió de inmediato y la siguió.
—Lucy— La llamó Natsu una vez terminada la reunión. —¿Estás bien? ¿Qué ha sucedido en aquella misión?
—Pues…
—Espera Lucy,— Llamó Titania provocando que la rubia le diera la espalda a su amigo. —deja que Wendy te examine primero.
—¿Examinar para qué?— Preguntó el dragón slayer confundido y desafiante acercándose a la maga estelar, y aún sin importarle que fuera Erza a quien le estaba preguntando de aquella manera.
Titania estaba tan concentrada en Lucy que no prestó mayor atención a las palabras del pelirrosa que comenzaba a ponerse molesto al ser ignorado.
—Permíteme Lucy-san— Dijo al mismo tiempo que la mencionada tomaba asiento y se dejaba examinar por su amiga. La peliazul colocó su mano sobre su frente y emanó un poco de su magia en ella ante la atenta mirada de Erza, Charle, Happy y Natsu. —No percibo nada extraño en ella. Parece que está muy bien de salud, Erza-san.
—Entiendo— Contestó pensativa. —Gracias Wendy— Dijo dedicándole una gran sonrisa característica.
—No te preocupes Erza, yo me siento muy bien ahora, aunque la verdad no recuerde mucho después del ataque de ese anciano.— Dijo con un escalofrío recorriéndole por todo el cuerpo al recordar la mirada de aquel hombre antes de olvidar lo que pasó después.
—¡¿Alguien podría explicarme ya qué sucede?!— Preguntó exasperado el mago de fuego alzando la voz mientras observaba atentamente a la pelirroja esperando que dijera algo.
Lucy se puso nerviosa por su amigo por la mirada que la Scarlet le estaba dirigiendo, pues según ella, se estaba pasando con el tono con el que le estaba cuestionando, pero después la expresión en el rostro de la pelirroja se suavizó, dando paso a una sonrisa extraña que confundió a los que la rodeaban.
"Esa sonrisa me asusta más que su mirada molesta." Pensó Lucy sospechando sus intenciones.
—¿Por qué no se lo preguntas a Lucy? Al parecer ustedes dos tienen mucho de qué hablar.— Comentó con una sonrisa pícara y después se alejó del grupo para acercarse nuevamente al maestro que charlaba con Mira.
"¿Eh?" Pensó Lucy nerviosa con los ojos abiertos de par en par. "¿Hablar con él ahora?" Y seguido dirigió su vista a Natsu que la observaba igualmente como esperando algo.
"¿¡En verdad está esperando que le responda!? ¡Erza!"
—Se gusssssstan— Dijo el gato azulado de manera traviesa provocando un fuerte sonrojo en la cara de la maga por lo que Wendy y Charle decidieron alejarse de aquella situación y Happy se marchaba con ellas con risas de por medio.
—Lucy…
—¡No ha pasado nada! ¡Fue sólo una misión donde un grupo de gente rara nos engañó!— Comentó exasperada levantándose de su lugar. Comenzó a sentirse frustrada y enojada al mismo tiempo, no tenía dinero para la renta de su casa y apenas tenía para la compra de algunos víveres.
—Oe… Tranquila Luce, no es para tanto.— Dijo con una cara de molestia.
Suspiró pesadamente y se dejó caer de nuevo en su asiento.
—Lo siento, es sólo que después de esta falsa misión, no tengo el dinero suficiente para pagar mi renta.— Dejó caer su cabeza sobre la mesa y la mantuvo siendo rodeada por un área de depresión. —Me echarán de mi casa.— Dijo para sí misma, pero fue escuchada por el mago.
—No te preocupes por eso, eres bienvenida con Happy y conmigo.— Contestó con una enorme sonrisa que la rubia no pudo ver y pensando en la sugerencia de su amigo, pero la escena de su hogar siendo un desastre y un gato burlón todo el día no era algo que le animara mucho. Dejó escapar un suspiro más pesado y se levantó por fin de la mesa olvidando por completo la embarazosa situación en la que Erza la había metido.
—Me voy a casa o al menos el tiempo que me queda con ella.— Susurró débilmente y comenzó a caminar hacia la entrada del gremio siendo seguida por Natsu.
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Pudo distinguir a lo lejos cuando la rubia salía del gran edificio que era Fairy Tail y agudizó su vista.
—Ahí está la chica… Oh, pero que sorpresa— Comentó y después soltó una risa divertida. —El hijo de Igneel va con ella.
El joven rubio se enderezó para poder observarlos mejor y comenzó a saltar de techo en techo para saber a dónde se dirigían.
—Lucia— Se escuchó la voz grave de un hombre.
El nombrado alzó su muñeca derecha y pudo verse a un hombre igual de rubio, pero más viejo con una mirada de molestia a través de una pequeña lácrima.
—¿Qué es lo que quieres? Estoy muy ocupado por aquí.— Dijo sin perder vista de ambos magos.
—¿Qué crees que estás haciendo? Se suponía que debías estar buscando al dragón slayer para continuar con nuestros planes.
—Tus planes— Recalcó —Shakuma se está encargando de eso, a mí no me interesa lo que tengas planeado, King.
—No te atrevas a hablarme de esa manera, yo soy tu padre y las órdenes ya fue dadas, así que deja de perseguir chicas y cúmplelas— Dijo bastante molesto; su hijo era el único que lograba sacarlo de sus casillas.
—Lo que digas— Y cortó la comunicación. El rubio sabía que el mago que estaba ante sus ojos en ese mismo instante era aquel que su padre y Demon Card estaban buscando, pero decidió omitirle aquel pequeño detalle para divertirse un poco más con toda la misión y aprovecharía lo que fuera de ella. Pensó así prolongar un poco más los planes de su padre.
Notó que ambos magos se detenían frente a un pequeño lugar e ingresaban en el. Las ventanas de aquel edificio estaban cerradas por lo que no pudo ver más allá de lo que sucedía dentro, pero satisfecho de haber encontrado el hogar de la chica o del mago.
—¡Natsu! ¿Cuántas veces tengo que decirte que no entres a mi casa sin permiso?
—¡Pero si llegamos al mismo tiempo!
El fornido rubio logró escuchar los gritos de la rubia y el pelirrosa y sonrió satisfecho.
—Parece que hoy es mi día de suerte, encontré donde se refugia la pequeña conejita.
"Ya no hay nada que hacer por hoy." Pensó y seguido bajó del techo donde se encontraba para admirar más de cerca el lugar para después retirarse y perderse lentamente en las solitarias calles de Magnolia.
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Lucy había entrado tranquilamente hacia su casa sin percatarse de la presencia de Natsu en todo el camino. Dejó su equipaje y las llaves en la entrada y se dejó caer en el sillón.
—¿Ahora me dirás qué pasó en esa misión?
Lucy respingó espantada, pues no supo en qué momento había llegado su amigo pelirrosado.
—¡Natsu! ¿Cuántas veces tengo que decirte que no entres a mi casa sin permiso?
—¡Pero si llegamos al mismo tiempo!— Contratacó él en su defensa para sorpresa de Lucy.
"Tengo tantas cosas en la cabeza que no me percaté de él."
—Olvídalo entonces— Comentó resignada y tomando algunas cosas para poder tomarse un baño.
—Si piensas quedarte aquí, no hagas desastre. Me daré un baño— Dijo esto último dándole la espalda y con el rostro rojo de pena.
Desde que se había dado cuenta de sus sentimientos por Natsu, no podía evitar sentir nervios por tenerlo cerca, pues tenía miedo de que en cualquier momento alguna acción de su parte pudiera delatarla. No se sentía preparada para confesarle lo que sentí por más que lo reflexionó de regreso a Magnolia.
"No puedo hacerlo, no aún." Pensó por último y entró rápidamente al baño sin dirigirle una mirada al mago.
Natsu sólo se mantuvo en medio de la habitación con los brazos cruzados sobre su pecho, olfateando nuevamente el olor de Lucy en todo el lugar. Se sentó tranquilamente en el sillón que había sido ocupado por ella hace unos minutos y se mantuvo en esa posición, sin hacer desastre como Lucy le había dicho. Raro en él.
Empezó a reflexionar acerca de las palabras del maestro, sobre la organización Demon Card y las precauciones que ahora tomarían con las misiones.
"No volveré a dejar ir a Lucy a una misión si no voy con ella." Sentenció. No es que no confiara en Erza, pero sentía que debía estar con ella por si algo llegara a suceder o evitar en todo caso, que algo la lastimara.
Las luces comenzaron a bajar dando paso al atardecer y un tono naranja adornó la habitación de Lucy por completo. Pasaron unos cuantos minutos y la rubia salía del baño con un conjunto ligero para dormir en esa época de calor mientras cepillaba su cabello suavemente ante la atenta mirada de Natsu.
—Vaya, todo está en orden. ¿En verdad eres Natsu? ¿Te encuentras bien?— Bromeó la chica dejando el cepillo en su escritorio, pero pequeñas gotas aún escurrían de su cabello.
—Que graciosa.— Contestó levantándose del sillón y daba unos pasos hacia la rubia que se mantuvo pegada en su lugar a un lado de su escritorio. Él la observó atento y en silencio, mientras que ella se ponía cada vez más incómoda por el semblante silencioso de su compañero. El asunto de la misión y aquella maligna organización fueron desapareciendo de su cabeza; tan sólo observarla ahí frente a él después de tres días de ausencia, le hacían comprender lo mucho que le gustaba su presencia y lo mucho que la había extrañado.
Ambos formaban un equipo y quería que siempre fuera así.
—Tenemos que hablar.— Habló Natsu después de unos minutos de incómodos silencios para Lucy.
De pronto esas palabras le sonaron amargas para la rubia y pensó en Lissana y en su mente se formaron miles de pensamientos acerca del posible rechazo de Natsu, tal como lo había soñado hace dos días, pero eliminó esas imágenes de su mente y se tranquilizó, pues sabía que él aún no estaba enterado de sus sentimientos.
Se acercó a su cama y se sentó pegando su espalda a la ventana e invitándolo a él a hacer lo mismo.
—¿De qué quieres hablar?— Preguntó tratando de sonar lo más natural posible.
—Perdóname, Lucy.
—¿Qué?— Respondió mirándolo con los nervios a flor de piel. "¿Acaso él sabe…? No es posible" —Pe-perdonarte ¿qué cosa?
—Hace tres días, te ignoré completamente antes de que te marcharas con Erza de misión.— Lucy se sintió aliviada. —Es sólo que Lissana es una gran amiga de la infancia y todo fue tan rápido, el regreso de Edoras y tan sólo unos segundos para asimilar que ella no estaba muerta— Prosiguió y la mirada de Lucy se tornó triste. —Aún estamos procesando su regreso, incluyéndome.
Lucy le regaló una dulce sonrisa y asintió. —Entiendo, debieron ser difíciles los años en los que ella no estuvo, creyendo que estaba…— Dijo sin terminar aquella frase, pues cualquier palabra con referencia a la muerte le era difícil de pronunciar.
—¡Así es! Pero por eso quiero que me perdones. Te ignoré y no salimos de misión para que puedas pagar tu renta, pero no te preocupes, conseguiremos el dinero.— Dijo regalándole una gran sonrisa que la hipnotizó.
—¿Cómo lo logras?— Susurró débilmente desviando la mirada a otro lado evitando sus ojos; deseando que la escuchara, pero que no lo hubiera hecho al mismo tiempo.
—¿Mm? ¿De qué hablas, Luce?
—¿Cómo logras… logras levantarme el ánimo en tan sólo un segundo?— Dijo por fin sonrojada, doblando las rodillas pegándolas hacia ella y recargando sus brazos y cabeza en ellas con la mirada fija hacia el otro lado de dónde él se encontraba.
—Para eso están los amigos— pausó y continuó —para apoyarte y animarte cada vez que estamos tristes y necesitamos una mano. Somos una familia, todos en el gremio.
—Sí, somos amigos— Suspiró y cerró sus ojos un momento.
"Estás tan cerca, pero a la vez te siento tan distante. A tan sólo un paso, pero soy una cobarde para atreverme a confesarme."
Levantó su rostro y volvió su vista hacia él. —Gracias Natsu. Eres… un gran amigo.— Dijo con un tono decepcionado.
Natsu se sintió totalmente confundido por sus palabras y a la vez incompleto. La palabra "amigo" refiriéndose a él saliendo de su boca le sabía un poco amargo. La miró atentamente tratando de encontrar las palabras que pudieran servir como contestación, pero no halló ninguna. Ambos recargaban su espalda en la ventana y la poca luz del sol al atardecer comenzó a bajar cada vez más dejando una habitación cada vez más oscura, pero iluminada un poco por la pequeña lámpara que adornaba el escritorio de Lucy.
Algunas gotas de su cabello mojado seguían cayendo por su rostro y hombros, algo que percibió debido a la cercanía entre ambos, sus cuerpos estaban hombro con hombro y se miraban directo a los ojos.
El pelirrosa perdió todo control sobre su cuerpo y su brazo derecho se alzó hacia el rostro de la maga, retirándole algunos mechones rebeldes y bajando hasta tocar suavemente su mejilla. El rostro de Lucy se tornó de un color completamente carmín, pero disfrutando a la vez la caricia que le proporcionaba el mago de fuego.
La mente de él se encontraba totalmente en blanco y sólo podía concentrarse en la mujer frente a él.
—Eres hermosa.— Dijo en voz baja, pero audible para la rubia.
Los ojos de Lucy brillaron más que nunca y el ritmo de su corazón se aceleró, sentía que estaba en un sueño y que pronto despertaría para saber que lo que sucedía en esos momentos, lo había maquinado una maquiavélica parte de su cabeza queriendo hacerle una broma. No era posible que ella se diera cuenta de que estaba enamorada de él y en muy pocos días ambos estuvieran así de esa manera, como la situación en la que se encontraban. No era posible, se volvía a repetir.
—Debo estar soñando, ¿cierto?— Dijo y soltó una suave risa sin apartar su mirada de la del dragón slayer.
—Entonces no quisiera despertar.— Confesó Natsu con una traviesa sonrisa en su rostro, muy típica de él.
La cercanía de sus rostros seguía intacta y el contacto de la mano del pelirrosa en el rostro de Lucy seguía ahí. "¿Cómo fue que terminamos así?" Se cuestionó a sí misma, pues no recordaba la conversación que habían sostenido en primer lugar.
Ninguno sabía la hora exacta a la que habían llegado o salido del gremio; tampoco sabían a que se debía el extraño comportamiento de la rubia; ninguno sabía cuándo empezaron a hablar y no sabía acerca de qué; ninguno sabía el momento en que se habían sentado en la cama y no se habían dado cuenta del momento en el que ambos se hipnotizaron con la mirada del otro o lo más importante, ninguno sabía en qué momento la distancia entre ellos había desaparecido por completo.
La inexperiencia era visible, pero a la vez era un suceso mágico para los dos. El suave roce de sus labios seguía y Lucy sentía que flotaba. La mano de Natsu acarició el rostro de la rubia y se atrevió a tomar su otra mejilla con la mano libre para profundizar el contacto y seguido de eso sus labios comenzaron a moverse en una danza sincronizada.
El pelirosa era quien dominaba la situación a pesar de ser también su primer beso acompañado de su inexperiencia. Pudo sentir el tembloroso cuerpo de Lucy a su lado, hasta que ella se atrevió a pasar sus brazos en su cuello por encima de su bufanda, calmando su ansiedad. Continuaron así por más tiempo, ninguno de los dos parecía querer detenerse, pues Lucy mantenía en su pensamiento que en cualquier momento podría despertar de aquel extraño sueño y por otro lado, Natsu se sentía embriagado con el dulce olor de ella al igual que se sintió adicto al sabor de sus labios. El dragón slayer pasó una de sus manos hasta la cintura de la maga estelar, causándole una serie de escalofríos. La noche era calurosa y aún más en compañía de Natsu que siempre transmitía una calidez a través de su cuerpo, más no quiso apartarse en lo más mínimo.
Al paso de un minuto ambos se separaron mínimamente y donde el pelirrosa recargó su frente con la de ella.
—M-me gustas mucho— Susurró quedamente la joven maga con los ojos cerrados, mientras él la observaba con sus ojos muy abiertos. En respuesta, él sólo atinó a acariciar su cabello ahora seco con una de sus manos y peinarlo suavemente con sus dedos. Él no era una persona de palabras en ciertos temas y temía no saber las palabras correctas para decirle, por lo que sólo atinó a recurrir a las acciones.
"Ya no hay vuelta atrás. Le he dicho que me gusta."
De pronto sintió una extraña sensación de pesar en ella misma y algunas lágrimas empezaron a recorrer sus mejillas logrando confundir al pelirrosa.
—He-hey Luce, ¿qué sucede? ¿hice algo mal?— Dijo separándose más de ella para poder observarla.
La chica colocó su mano en su pecho y limpió sus lágrimas con la otra.
—No… es sólo que, tenía miedo… miedo a que me rechazaras.
La mente de Natsu era un lío en aquellos momentos, pero pudo entender la sensación de bienestar cuando estaba con ella; cuando la sentía cerca y percibía el olor del cual estaba tan acostumbrado. Esa era la razón por la que no podía corresponder a los sentimientos de Lissana.
—Nunca te rechazaría— La pegó contra su pecho en un abrazo. —Ahora, de aquí en adelante sólo irás a misiones donde yo esté presente.— Sentenció provocando una risa por parte de Lucy y una enorme sonrisa por parte de Natsu. Acto que marcaría sus vidas a partir de ese momento. Para bien y para mal.
Bueno, no necesitan explicaciones, ahí está su NALU XD
Espero que no haya habido errores, pero pues ya es tarde y em... ya quería subir el capítulo :D estaba ansiosa.
Como expliqué hace uuuuuuuuuuhhhhhhh... no pensaba hacer esta historia muy larga, pero ya lo estoy dudando, bueno veré como transcurre y si les va gustando también. Ya metí el NaLu, entonces creo que avanzará más rápido a partir de este punto.
No olviden dejarme sus comentarios y muchas gracias a los que lo hacen, al igual los que dan FOLLOW o FAVORITO a la historia.
Saludos.
XIMEN-ALE ~
