Amigos con Derechos
Por Dayanni
Capítulo VII
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Caminó de vuelta a su casa, cuando llegó miró el reloj y eran las siete de la noche. Una voz en el fondo le decía "No lo dejes ir, aun te queda tiempo ¡date prisa y búscalo!" posiblemente era su conciencia o su corazón el que hablaba.
—No me daré por vencida. —se dijo internamente. Corrió al baño, se duchó y buscó su ropa para ir en busca de su amigo. Estaba lista cuando miró su reloj y eran las ocho treinta "aún me queda tiempo" pensó.
El jinchuriki se encontraba arreglando la mochila con su ropa, se iría en la madrugada para no ser descubierto. Cuando terminó fue a la cocina, comió una taza de su ramen favorito y se recostó en la cama. Como de costumbre fue al baño a ducharse, por más que trataba no dejaba de pensar en Sakura.
Toc, toc sonó la puerta de Naruto, nadie contestaba. Él estaba bañándose y no escuchaba afuera. Duró 5 minutos esperando y nadie salía, "¿ya se habrá ido?" pensó la pelirrosa. Giró la manilla de la puerta y abrió, eso significaba que seguía allí. De lo contrario no dejaría la puerta de su casa abierta.
—Naruto. —dijo buscándolo con la mirada. Vio su mochila en la mesa y adivinó que seguía allí. Escuchó la regadera y se acercó al baño, observó la sombra de un hombre duchándose. Lo más silenciosamente que pudo se apartó de ese rincón y se sentó en la cama. Iba a esperar a que saliera.
El rubio terminó de bañarse y fue rumbo a su habitación, se sorprendió al ver a su amada sentada en su cama con las piernas cruzadas.
—¿Qué haces aquí, Sakura-chan? —preguntó asombrado de verla.
—No puedo dejarte ir, no quiero que te vayas. —expresó conteniendo las ganas de besarlo.
Se levantó de la cama y lo vio con el torso desnudo, la toalla atada a la cadera. Hilos de agua se deslizaban por el cuerpo del joven, ella lo miró con deseo. Sus mejillas se ruborizaron levemente, sin darse cuenta se paró frente a él.
—No me harás cambiar de opinión.
Ella no pudo contener las ganas de acariciarlo, posó su mano en los labios del rubio y la deslizó hasta el lazo de la toalla. Lentamente se acercó a sus labios y susurró —Te amo. —Esa frase escapó de su boca sin darse cuenta.
—También amas a Sasuke, no puedes amarnos a los dos. —sentenció respirando con dificultad. La mano de Sakura tocando su cuerpo y la manera en como lo miraba le despertó sus más profundos deseos.
—Si puedo, pero ahora te quiero a ti. —susurró en el oído del jinchuriki. Eliminó el espacio que existía y apegó su cuerpo al de él. Hundió su rostro en el cuello del rubio y lo olfateó—. Que rico hueles. —elogió en un tono seductor.
—S-Sakura-chan, no está bien que estemos solos aquí y yo sin ropa.
—Así estás perfecto.
El Uzumaki tragó grueso, Haruno no dejaba de tocarlo en ningún momento. Tenía una mano en la espalda y la otra en su nuca, aunque no las movía con frecuencia sí acariciaba esas zonas.
—S-Sakura-chan vete a tu casa. No es correcto que estés aquí.
La ninja medico ubicó sus manos en las mejillas de su amigo, miró intensamente los ojos azules de éste y acercándose a sus labios susurró —Hazme el amor, quiero ser tuya.
—Me muero de ganas por hacerte mía, pero estas comprometida con…—El rubio no terminó de completar la frase cuando ella lo besó apasionadamente. Perdió el control y se dejó llevar por lo que sentía. Besó y mordió los labios de la kunoichi, empezaron a acariciarse en todo el cuerpo. Luego de besar su boca, mordió y pasó la lengua por el cuello de la pelirrosada. Ella se perdió en las sensaciones que invadían su mente y su cuerpo, las caricias y besos de Naruto eran embriagantes.
Él la empujó levemente hacia la cama, cayó encima de ella. Continuó besando su cuello, con una mano que tenía libre comenzó a bajar el cierre de la blusa de la Haruno y la otra la posó en el muslo de la pierna acariciándola lentamente.
—N-Naruto. —suspiró en medio de su excitación. Las caricias de él la volvían loca de placer, se había olvidado de su novio por completo. En ese momento solo existían ellos dos. El calor empezó a hacerse presente, los besos eran muy ardientes e intensos. La ropa comenzó a estorbarles. Naruto con sus caricias, apretones y besos le quitó la blusa y el sostén a su amante. Lamió y besó con esmero sus pechos y hacia los movimientos que su cuerpo le decía.
Los dos tenían la frente empapada de sudor, pero seguían comiéndose a besos uno al otro. Naruto lentamente le quitó la falda que tenía, quedando solo en tanga. Quedó asombrado por la belleza de su cuerpo, ella se ruborizó levemente.
…
