BLEACH NO ME PERTENECE

CUENTO VII: DO IT LIKE A DUDE

"Tráeme a Rukia"

Suspire al recordar sus palabras –como si fuera tan fácil…

Esa fue la orden del estirado de Kuchiki Byakuya hace un mes atrás. Desde ese momento no he tenido tiempo de verlo –una parte de mi lo agradece- debido a que su estúpida tarea me lo había impedido. Desde que vi la foto de la chica supe que algo raro ocurría. Que yo sepa el flamante abogado no era de esos pederastas que andaban tras niñitas debiluchas, por mucho que esta se pareciera a su difunta esposa, créanme es increíble cuanto se asemejan, asi que intentaba darle una explicación lógica a esta cuestión sin sentido. Hasta que algo pesado golpeó fuertemente mi cabeza haciéndome caer en el frio suelo de este improvisado gimnasio. Mi ´tarea´ me había lanzado un cubo de latón. Otra vez

vete de aquí cabeza de zanahoria! Ya te he dicho que no conseguirás nada de mi

Me levante de un golpe para encarar a la 'chica' que casi me había noqueado. Rukia se encontraba en medio de un cuadrilátero al lado de un pobre chico que parecía saco de arena

-TENGO QUE HACERLO- le grité, era la única forma de comunicarme con ella- te está esperando

-pues dile a ese señor que no iré ni por la fuerza

Y volvíamos a la discusión de siempre. Era difícil razonar con aquella mujer bajita, terca y grosera dueña del gancho más poderoso del club de pelea donde me encontraba. ¿de que forma se relaciona con Kuchiki Byakuya? Aghh ojala me pagaran por intentar resolver enigmas. En fin, me dirigí a la salida momentáneamente derrotado, antes de salir me di la vuelta y contemplé el lugar.

Las chicas veían atentamente como su ídola de los ojos violetas practicaba para su próxima pelea. Algunas cuando se daban cuenta que estaba allí me sonreían, era difícil pensar que la primera vez que estuve aquí estuve a punto de ser literalmente asesinado por esta jauría de amazonas. ¿de que otra forma podría describir que me hayan acorralado en un pseudocalabozo mientras se interponían ferozmente entre mi objetivo y yo? Se me eriza la piel de sólo recordarlo

-otra vez por aquí guapo- se me acercó una rubia de gran… ejem… personalidad

-Rangiku-san no pararé hasta llevarme a Rukia

-¿Por qué tanto interés por la pobre chica? - ¿había dicho pobre? ¿Seguro era su mejor amiga?

-es personal…-le respondí automáticamente recordado la amenazante cara de mi jefe

-¿personal? –se rio- cualquiera diría que te gusta y la quieres para ti solito

Me despedí con una señal de mi mano. A esa chica le faltaba cerebro ¿Gustarme alguien como Rukia? ¡ja! Ni que me pagaran. Caminaba por las calles pobres de Karakura en dirección al estacionamiento, a buscar la joyita que me llevaría al hogar momentáneo al cual estoy recluido hasta completar mi misión.

Mi celular sonando me hizo reaccionar. Palideci al ver la pantalla. Era mi jefe. Trague saliva antes de contestar

-¿has conseguido algo?- intervino la imponente voz del abogado antes de que pudiera articular alguna palabra

-no Señor, la chica no quiere ir con usted

-estoy perdiendo la paciencia Kurosaki- me amenazó, menos mal que no estoy frente a él en estos momentos

-si al menos me diera alguna razón válida…

-es personal-me interrumpió

-pero, Señor…

-espero resultados Kurosaki

Y me cortó.

Una semana pasó desde esa llamada y seguía sin lograr avances. Más de alguna vez pensé mentirle a la chica y decir que era una especie de familiar buscándola o que se había ganado la lotería pero extrañamente apenas la contemplo siento que no tengo el derecho a engañarla. Los tres últimos días ni siquiera había conseguido oportunidad para hablar con ella porque estaba recluida no se donde preparándose para la gran pelea de hoy. Llegué a la entrada del club, en la recepción estaba una chica a la que llamaban Momo recibiendo el dinero de la entrada. En cuanto saqué algo de mi cartera no dejo que le pagara

-no tienes que pagar Ichigo-san eres como de la casa, además Rukia-chan estará muy feliz porque la viniste a ver pelear

-no estoy aquí para ver como le lanza golpes a otro tipo

Tras mi respuesta sólo me sonrió- lo se, pero será la primera vez que la vez en este tipo de pelea

-porque…

Unos reclamos desde atrás me hicieron avanzar sin obtener respuesta alguna. Resignado me dirigí a las gradas. A pesar de lo arruinado que estaba la gran sala de enfrentamientos era digna de un coliseo romano, con el ring totalmente iluminado al centro. Avance algo para tener una visión suficientemente buena y no perder a Rukia cuando terminara, pero un brazo me cogió llevándome a otro lugar

-si quieres ver bien a tu chica deberías estar más adelante…-me dijo Rangiku mientras me arrastraba por las escaleras

-no es mi chica

-eso no es lo que dicen tus ojos…- su mirada me hizo sentir nervioso- si al menos tuvieras la valentía de reconocer que te gusta Rukia las cosas serían más fáciles

-¡no me gusta!- le grite ¡hasta cuando iba a estar con lo mismo!

-si, si, lo que tu digas

Me soltó cuando llegamos a primera fila. No tomó atención a mis reclamos y siguió con su labor de cobrar apuestas. Era insoportable. Al igual que todas las locas de este estúpido club de pelea que por mas parecer fuertes y dominantes seguían haciendo cosas de niñas como esto de andar imaginando relaciones amorosas donde no las hay. Me senté resignado en mi butaca, con el pasillo a mi derecha y dos hombres extraños a mi izquierda. Uno parecía mayor con el cabello castaño desordenado y unas grandes gafas cuadradas, el otro tenía una sonrisa zorruna y el pelo plateado. Y a mi me decían que mi color de cabello era extraño. El de gafas me miró y me sonrió a modo de saludo, le imité sólo por cortesía.

Pronto el lugar quedó iluminado solo por las luces del ring. Gritos y abucheos seguidos de la voz nasal del comentarista marcaban el inicio de la jornada.

-… en esta esquina con 33 kilogramos y 1.44 de estatura, tenemos a la pequeña gigante Shirayuki- Rukia saltaba en el ring lanzando besos para todos lados recibiendo a cambio gritos de admiración, suspiros y uno que otro piropo-… y en esta otra esquina con 350 kilogramos y 1.83 de estatura el coloso Omaeda…

No podía creerlo. Anteriormente la he visto pelear contra mujeres , hombres 'normales' o afeminados pero no contra mastodontes como este. Mis manos comenzaron a sudar frio, tengo miedo, miedo de que puedan dañarla, como me gustaría estar allí y defenderla. El timbre suena y el gigante se acerca rápidamente a Rukia, esta lo esquiva fácilmente, del alivio alcanzo a soltar un suspiro, el tipo sentado a mi lado me mira extraño, me importa un comino, estoy preocupado y nervioso no puedo evitar temblar. Pronto llego un momento catastrófico: el tal Omaeda la tenia prisionera entre sus brazos, estrujándola como a un simple pañuelo, se estaba colocando morada ¡oh no la matará! Busque al árbitro con la mirada, estaba de lo mas tranquilo coqueteando con una chica de la primera fila ¡como no se da cuenta que la matará! Quería levantarme y gritarle en cara que hiciera bien su trabajo y detuviera la pelea pero un estruendo me detuvo. No supe como Rukia tenia a Omaeda contra el piso con una mano en su cuello aprisionándolo en una extraña llave.

El idiota del arbitro comenzó a contar… a los 10 el tipo seguía sin levantarse

El timbre volvió a sonar. Rukia había vencido. Mi alegría se manifestó en una carcajada alocada que dejó algo atónitos a los que estaban a mí alrededor. Rápidamente me levante para alcanzarla, felicitarla e intentar convencerla como siempre pero la perdí entre tanta gente. Encontré a Rangiku-san custodiando uno de los camerinos, quizás estaba allí

-¿está Rukia?

-ahora no guapo deja que descanse

-pero quiero felicitarla - exclame de lo más inocente

-me encantaría dejarte pero me dijo dos cosas: la primera que no te dejara pasar y la segunda que te espera mañana a las cuatro en el café bella luna- dijo antes de entrar y cerrar tras de si la puerta con llave.

En medio del café "bella luna" los meseros que parecían ser italianos corrían de un lado a otro para atender a toda la gente de aparente alcurnia que concurría. Era extraño que me citara aquí, en un lugar tan distinto al ring donde arrasaba con todas y todos. Había llegado diez minutos antes de lo acordado porque desconocía si trataba con una persona puntual o no. A la hora indicada una chica con un gran sombrero y un vestido blanco hasta las rodillas se sentó frente a mí como si nada. Su ostentoso accesorio no me dejaba ver completamente su rostro pero por lo que alcance a notar me miraba con una sonrisa.

-disculpe señorita…

Intente buscar las palabras correctas para correrla sin parecer pesado. Estaba esperando a Rukia después de todo. La chica ante mi aparente debate mental sólo levantó delicadamente su blanca mano en busca de alguien que la atendiera

-me puede traer un skinny caramel macchiato por favor- a pesar de sonar dulce y refinada esa mujer distaba mucho de serlo. Ahora que lo noto bien, su tamaño, su blanca piel, su corto cabello negro concuerdan, pero mi mente aún no logra relacionar los datos correctamente. Fue necesario que ella se quitara el gran y ridículo sombrero y me mirara con sus potentes ojos violetas para que concluyera de quien se trataba

-¿Rukia?

-te he dejado prendado… nunca pensé que te costara tanto reconocerme cabeza de zanahoria

Obviando su insulto y algo sorprendido continúe la conversación-¿qué haces vestida así?

-¿por qué? ¿no te gusta?- preguntó inocente. No es que no me gustara. Al contrario… el problema es que parecía gustarme más de lo que debería- es agradable darse un gusto de vez en cuando, principalmente cuando se puede- sabía que era una chica después de todo- gracias- le dijo al mesero tras traer su café con una sonrisa mayor a la que me había dedicado al principio que lo dejó babeando. Estúpido tipo. Como si pudiera leer mis pensamientos me vio y luego huyó despavorido ¿tenía algo en la cara o qué? Suspiré pare relajarme antes de continuar

-¿para que me citaste aquí?

-reconsidere tu propuesta… conoceré a ese tal Byakuya –por fin la enana testaruda había recapacitado- pero antes de que saltes de felicidad tengo una condición

-¿Cuál?

-lo haré después de mi pelea con Grimmjow- Dijo con toda tranquilidad ¿Dónde había escuchado ese nombre? Me suena pero…- obviamente ese nombre te suena…- dijo ¿había hablado en voz alta?- es el campeón del grupo arrancar, es un tipo como de tu porte con el cabello azul, es conocido por eliminar a su competencia antes de la pelea…- sus seguridad me desconcertó

-ese tipo es un asesino ¿por qué crees que sigue siendo numero uno después de más de un año?- simplemente elevó los hombros y le dedicó una mirada soñadora a lo que quedaba de su café-¿aún así pelearás contra él?

-si…- note mi ceño fruncirse más de lo habitual y mis orejas rojas, me estaba enojando- no entiendo porque te molesta

estupida! ¿Cómo no me va a molestar? pueden hacerte daño" Menos mal que no dije eso ultimo en voz alta, sino la princesita me hubiera molestado por preocuparme por ella ¿y que si me preocupaba? Era sólo por mi trabajo de mantenerla sana y salva… ¿cierto?

-no es para alarmarse- se terminó el café con un gran 'ahhg' como los niños pequeños cuando terminan su coca-cola- el idiota no me considera la gran cosa así que buscará vencerme por su cuenta para mantener lo poco que queda de su orgullo como peleador… que pena por él que no le resultará

-¿de donde sacas la certeza?

-soy la mejor, con eso me basta… - su cara se iluminó con una sonrisa… esperen ¿se iluminó? Me está haciendo mal juntarme con el baboso de Ishida- ¿porqué no hablamos de otra cosa?

-si hacemos eso estaríamos como en una cita

¿Por qué rayos dije eso? ¿Necesitaba hacer más incomoda la situación? ¡claro que no! Que tarado haría eso… ja ja sólo yo. Rukia me miró extraña y se sonrojó, no se si fue por la cafeína que le estaba haciendo efecto o por… definitivamente debió haber sido el café

-sabes es imposible hablar seriamente contigo- se levantó de la mesa- más te vale que no te aparezcas por el gimnasio hasta que yo te avise

-¡oye espera! Es por mi trabajo

Detuvo su marcha hacia la salida, debía sentir frio porque temblaba, que extraña con este calor…

-lo se… pero estoy harta que me pregunten sobre ti, así que como llegamos a un acuerdo y soy simplemente un trabajo para ti deja de espiarme hasta el dia que decida ir con tu jefe. Adiós

La vi marcharse abandonando toda la delicadeza con la que había llegado. Ese adiós me hizo sentir un vacío, que raro, nunca me había pasado.

Al día siguiente mis pies me llevaron de manera inexplicable frente al sitio de entrenamiento de las chicas. Sabía que no tenía motivo para estar allí pero extrañamente necesitaba verla. Continúe de tal forma los diez días siguientes. Llegaba a la entrada me interceptaba alguna de las residentes diciéndome que estaba ocupada por lo que volvía a mi hogar desanimado. Sin que suene masoquista extraño que me golpee o que me discuta las cosas. Extraño su forma de ser y lo que representa como persona. La extraño, aunque me cueste reconocerlo.

Un día me camufle un poco y me quede a la cerca de la entrada del club hasta que todas salieran esperando que ella también lo hiciera, pero no salía. Espere y espere hasta que me dieron las 6 de la mañana pero ni rastros de Rukia ¿existiría la posibilidad de que aún estuviera dentro? Utilizando mis habilidades de espía forcé silenciosamente la entrada y me escabullí en el recinto. El lugar en plena oscuridad era tenebroso, estaba seguro que en cualquier momento un asesino con mascara me atacaría a lo más película de terror. Dejando las estupideces de lado recorrí el perímetro del gimnasio principal, desde una de las puertas se escuchaban grititos frustrados y quejidos, nervioso me atrevi a entrar.

El cuarto estaba iluminado tenuemente por una lámpara de escritorio, cuando ajuste mi visión distinguí como Rukia golpeaba con ahínco un saco de arena que estaba en medio de la habitación. Se veía cansada ¿habrá estado toda la noche aquí? Aprovechando que no nota mi presencia me quede analizando sus movimientos. En un momento casi se cae por lo que detuvo el saco con sus manos y se sentó en la esquina frente a mí, al levantar la vista su rostro cambió de cansado a impactado

-¡¿Qué haces aquí?-se levantó rápidamente- te dije que me dejaras tranquila hasta terminar esta pelea- Estaba tan molesta que no sentía ganas de responderle. No esta vez - ¡¿Qué esperas? ¡ANDATE!- me dio un empujón hacia la puerta. Noté como sus brazos temblaban. En un rápido movimiento la tome de las muñecas

-¿estuviste entrenando toda la noche? ¿todos estos días?- no me respondió sólo volteo el rostro- ¡tonta! ¿Cómo puedes ser tan irresponsable con tu cuerpo? Acaso crees que asi de temblorosa como estas podrás hacerle daño sin que te mate…

-¡COMO SI ESO TE IMPORTARA!- me gritó mientras me miraba fijamente, claro que me importaba, el sólo pensar en no verla más es un tormento. Tras un silencio incómodo ella continúo- necesito derrotarle- expresó más relajada

-¿Por qué?

-porque necesito demostrarles a todos estos gilipollas que las mujeres podemos ser tan fuertes como ustedes- bruscamente hizo que soltara sus muñecas- tu no sabes lo que significa para una chica sobrevivir en este mundo… que te llamen débil, que te aparten, que te traten como basura e incluso que te usen en contra de tu voluntad

Palidecí -¿acaso tu…?

-no, no me han violado, pero a muchas de mis amigas sí… se siente horrible el intentar consolarlas sin lograrlo y como algunas se matan porque no aguantan más toda esta mierda

-Rukia

-si le derroto lograré marcar la diferencia por ellas… no me importa lo que pase después, no me importa si me mata o si…

Tenia que callarla de alguna forma. No podía permitir que continuara su frase, sabía que no me escucharía por las buenas asi que hice recurrí a la más baja de las formas, la tome del rostro, la acerqué a mi y la bese. Comenzó furioso por las palabras acumuladas en su boca, se tornó romántico y suave dejándome sentir aquellas mariposas en el estómago que hace mucho que no tenía dejándome probar su dulce sabor a melocotón, luego cuando le acaricié la mejilla para expresarle que la anhelaba ella se tensó y me mordió. El metálico gusto de la sangre, mi sangre, caía por mi rostro y el suyo. Volvió a apartarme de un empujón.

Estaba pálida, como si la que estuviera perdiendo sangre fuera ella, mantenía su antebrazo cubriendo su boca y sus ojos abiertos hacia mí, intentando juzgarme bien o mal. El dolor me molestó

-¿porqué hiciste eso?-le grite

-¡vete!- me gritó a todo pulmón. Me alarmé ¿qué estará pensando para gritarme así?

-espera… no puedo irme todavía… necesito…

-¡vete!- me repitió. Sus ojos brillantes estaban a punto de romperse en un mar de lágrimas. Quería acercarme y consolarla pero dos personas me detuvieron. Y me arrastraron a la salida de una forma no muy cortes. Recien cuando me soltaron me di cuenta que eran Rangiku-san y Momo

-necesito explicarle…- les rogué

-de eso nada guapo… ella no quería que la molestaras y ¡es lo primero que haces!- se veía aterradora- no vuelvas hasta que se contacte contigo

-pero…- la mano de la otra chica se levantó frente a mí para detenerme

-no tienes porque asustarte Kurosaki-san, tu trabajo no se irá a ningún lado- me estaba sonriendo tiernamente, pero sus palabras parecían balas directo a mi corazón, me hizo sentir mal- vámonos Rangiku-san

Las escuché murmurar cosas que no pude captar. Resignado me fui del lugar.

Volví después de un largo día de meditar la situación. A la mierda con mi trabajo. Mi conexión con Rukia se había transformado en mucho más que eso, no se de que forma esa chica testaruda logró golpear mi amígdala como una roca e instalarse en mi cerebro y corazón. No podía pasar un minuto de vida sin pensar en lo que estaba haciendo, escuchando, con quien conversaba, lo que deseaba. Quería todo de ella y quería darle todo de mí. Necesito hacérselo saber de alguna forma. Frente al club de pelea había una aglomeración de personas, alcance a leer en un cartel el nombre de Grimmjow y Shirayuki ¿sería hoy su gran pelea? Me acerqué a la entrada, esta vez un chico moreno con treinta centímetros más de altura y como cincuenta kilos más de masa muscular que yo me detuvo

-no puedes pasar…-me exclamó sin expresión alguna en su rostro

-no importa… solo quiero saber si hoy pelea Rukia

-si

Me aparte para sentarme en el banco más cercano. Tenía una sensación extraña. Confiaba en la fuerza y destreza de Rukia en su rubro, pero eso no me tranquiliza, necesito que además ella este segura después de la pelea. Asi que pienso esperarla hasta que termine. Además así no estaré tan nervioso viéndola. Me estresaría en demasía verla ser golpeada en estos momentos, prefiero conocer el resultado final sin los acontecimientos.

A los cuarenta minutos unos tipos salieron molestos, creo que eran los mismos que estaban sentados a mi lado cuando Rukia se enfrentó a ese mastodonte. Algunas personas salían alegres, eufóricos, otros salían tristes y enojados pero nunca tan al extremo como los primeros. Cuando empezaban a disminuir las personas a la entrada me acerqué al guardia de antes que respondía con monosílabos a las intervenciones de una hiperventilada recién llegada Momo

-Kurosaki-san gano… ella ganó- me sonrió apenas me acerqué

Apenas escuché eso me bajó un alivio. Por fin podría verla –¿Cuánto le falta para salir?

-creo que poco… ¿porqué no la esperas? Le diré que estas aquí

Con una actitud bastante distinta a la de la ultima vez me dejó esperando. Crucé la calle para volver al banco de la placita. Al rato Rukia apareció en la entrada con una sonrisa de satisfacción que sólo le vi ante ese estúpido café de caramelo. Me levante para hacerle una seña que captó inmediatamente, dispuesta a alcanzarme iba a cruzar la calle pero una luz la cegó. Me voltee hacia donde esta venía, un auto a toda velocidad se acercaba a ella

-RUKIA-grite pero parecía no oírme, estaba parada en medio de la vía entre la trayectoria de ese auto endemoniado. No se como mis pies lograron moverse del suelo en menos de un segundo para acercarme, logrando empujarla hacia la vereda antes de que el impacto me enajenara de todo

Me sentía flotando. Flotaba en una especie de cálido y pacifico mar transparente. Entre edificios blancos y cajas amontonadas con un cielo azul eléctrico que me arrastraba de a poco ¿estaré yendo hacia el otro mundo? Ojalá que no. Aún me quedan cosas por hacer, como terminar con mi trabajo y explicarle a esa chica lo que siento por ella así que Dios aún no me puede llevar ¡no puede ser mi hora, joder!

-por favor despierta

¿despertar? Pero si ya estoy despierto en este universo paralelo ¿Cómo puedo salir de aquí? Necesito una puerta o algo

-por favor despierta

No es tan fácil amiga

-por favor despierta

Esa voz

Por fin podía reconocer esa voz de ángel llamándome. Pronto todo se volvió negro y ya no me sentía flotando en medio de la nada sino que estaba tendido sobre algo blando con la brisa golpeándome de a poco. No quería abrir los ojos y descubrir que esa voz llamándome podría ser una mentira, una jugarreta de mi mente, al fin y al cabo ¿Qué tendría que estar haciendo ella a mi lado? así que seguí disimulando inconsciencia

-por favor… ya no aguanto más verte así, a ti, al idiota más grande de la ciudad… -bien, no me gustó eso- al guardaespaldas con el cabello más ridículo del escuadrón- ¿quieres hacerme enojar pequeña bruja? Pues fijate que esta resultando –al obstinado que no me deja actuar ni pelear con libertad… -suspiró, por favor que pare con su perorata que apenas aguanto no ahorcarla -por favor… ya te prometí que esta sería mi última pelea… te juro que ya no lo haré más pero despierta, no puedo dejar atrás mi antiguo mundo sin ti… -algo frio alcanzó mi mano ¿lágrimas tal vez? Esa sensación no puede ser una farsa. Ella tiene que estar aquí. Así que abrí los ojos.

Efectivamente estaba a mi lado, vestida como aquella vez en el café, con el pelo tomado y el rostro mirando el suelo, temblaba, estaba llorando… ¿por mi?

-¿la gran Rukia admite depender de mi?- bromee para romper la tensión. Levantó el rostro para verme. Se veía tan cansada, pálida, con lágrimas secas por todos lados y ojeras de gran tamaño

-Ichigo…- exclamó sorprendida en cuanto le sonreí para subirle el ánimo, a pesar de su estado su rostro se iluminó. Ahora que lo pienso creo que es la primera vez que la escucho llamarme por mi nombre. Habían sido muchos idiota, cabeza de zanahoria, estúpido, gilipollas pero nunca Ichigo. Quería incorporarme de la cama y abrazarla pero me detuvo- no hagas fuerzas, debes descansar… no cualquiera sobrevive a ser atropellado así

-¿Qué ocurrió?

-después de la pelea Aizen y Gin, los manager de Grimmjow intentaron atropellarme, pero tu te cruzaste en el camino… pensé que no volvería a verte así…- y volvió a llorar

-no sigas, por favor… no es agradable ver a la persona que quieres llorar y no poder hacer nada para evitarlo

-¿Qué dijiste?- me miró sorprendida. Esperen un momento ¿me confesé? ¿asi de fácil, corto y sencillo?- ¿tu me quieres?

Aghhh pregunta de mier…- acércate un poco… -le pedí, me obedeció, pero no estaba lo suficientemente cerca- otro poco… -otra vez los mismo- otro poco que no muerdo

Y cuando estaba a la distancia adecuada levanté la cabeza y la besé

Ella se aparto desviando su rostro hacia la pared, dejándome caer en la cama- ¡oye… que no puedo moverme tanto!- me gustó verla sonrojada y tan indefensa- Rukia… mírame…- cuando tuve esos ojos índigo frente a mí suspiré y me rendí completamente a mi veta romántica- te quiero, no se cuando ni como ni porque pero estoy enamorado de ti… me tienes atado… mi corazón es tuyo

-entonces…- dijo nerviosa- ¿no soy un simple trabajo para ti?

¿eso era lo que le preocupaba? Chica tonta. Como pude me senté en la cama, ella se acercó para ayudarme, aun me costaba moverme entre tanta venda y yeso, cuando sentí algo de estabilidad la tomé de la cintura y la acerqué para volver a besarla, esta vez fue lento, total teníamos todo el tiempo del mundo. Estaba tan concentrado en ella que no me di cuenta lo que pasaba a nuestro alrededor hasta que un carraspeo algo particular me sacó de mi ensoñación e hizo que Rukia se separara de mi avergonzada mirando hacia la ventana. Iba a reclamar contra cualquiera que tuviera el valor de interrumpirlos pero apenas vi hacia la puerta cualquier palabrota se quedo atascada, junto con la sangre que debería estar en mi rostro y la valentía que hace poco profesaba.

-mas te vale que le quites las manos de encima a mi hermana Kurosaki

¿Qué hacia el imponente Kuchiki Byakuya mirándome con cara de odio y llamando a Rukia hermana?

-le avise a nii-sama que vendría y me quiso acompañar-me explicó la aludida más recuperada. La miré confuso

-¿nii-sama?-apunté descaradamente a mi jefe

-pues sí-me sonrió- mucho gusto… soy Kuchiki Rukia

¡oh no! Ahora si que soy hombre muerto

FIN

N.A: HOLA A TODOS Y TODAS TANTO TIEMPO! PRIMERO QUE TODO ESTE ULTIMO CUENTO ESTA BASADO EN LA CANCIÓN ' DO IT LIKE A DUDE DE JESSIE J'. ME COSTÓ TERMINARLO, LA INSPIRACIÓN SE ME IBA A CADA RATO, QUERÍA HACER ALGO CORTO PERO AL FINAL RESULTARON ONCE PAGINAS DE WORD ¿GENIAL NO?

MUCHAS GRACIAS POR EL APOYO DURANTE ESTE LAAAARGO CAMINO Y LAMENTO NO PODER RESPONDER A SUS PETICIONES DE CUENTO. ESPERO QUE ESTE ULTIMO LES HAYA GUSTADO, FUE UN POCO DE FELICIDAD A TANTA TRISTEZA QUE HABIA DESCRITO ANTES

ÉXITO EN TODO LO QUE SE PROPONGAN Y NOS ESTAMOS LEYENDO PRONTO

XOXO

P