Capítulo 6: Socios, hermanos.
Min Sun comenzó a sentirse deprimida. Haruto ni siquiera se volteaba a mirarla ni hablarle. Joon Pyo estaba preocupado por su hermana, pero ella le pidió que por favor no se metiera en esa situación.
Eran las seis de la mañana. Joon Pyo se despertó al oír algo quebrarse, agarró el nuevo revolver que Min Sun le había regalado y fue donde provino el ruido. Se calmó de ver a Min Sun, pero por descuidada había dejado caer una copa.
—… Perdón. — Bajó la mirada avergonzada. Él se acercó y acarició su cabeza.
— Me asustaste. — Fue lo único que pudo decir. Notó que Min Sun estaba más pálida de lo normal y tenía ojeras. — No te ves muy bien.
— Estoy bien, no pude dormir mucho por mi dolor menstrual. — Dijo con voz cansada. — Quise tomarme una taza de té, pero por no ver nada agarré una copa. — Se rió sin ganas. — Además, planeo irme todos los días de casa como a esta hora.
— ¿Por Akashiya?— La menor asintió. — Min Sun, tu salud está por los suelos.
— No quiero esa fría actitud conmigo, prefiero mil veces no verlo a ver esa gélida mirada en mí. — Replicó con los ojos llorosos.
Joon Pyo soltó un suspiro y la abrazó en tono de consuelo. Se separaron al oír a alguien más entrar a la cocina.
— ¿Qué hacen tan temprano?— Preguntó en un bostezo la castaña.
— Buenos días, Jan Di. — Saludó la menor con una sonrisa melancólica.
— Buenos días. — Bostezó nuevamente.
— Y bien, volviendo al tema. — Joon Pyo miró a su hermana. — Saldrás de aquí a las seis, siendo que tus clases comienzan a las ocho, ¿qué harás en todo ese lapso de tiempo, eh?
— Entrenaré con la OSGSH. — Dijo simplemente.
— Y cuando estés… En tu lapso de pubertad… ¿Qué harás?— Min Sun se rió muy a su pesar.
— Supongo que me tomaré una taza de té como lo haré ahora. — Se encogió de hombros. — Y luego entrenaré.
— ¿Todos los días?
— Solía entrenar con Haruto a solas, porque apenas teníamos 10 años cuando supimos de la OSGSH y no teníamos suficiente edad para entrar. Aprendimos artes marciales para defendernos y ahora que tengo 15 años, me dejaron entrar.
— ¿Y qué hacen?
— Entrenamos nuestra puntería con las armas, aprendemos a manejar un arma blanca, se reúnen los mejores miembros para pelear y para ver quiénes son los más dotados. Cada uno en una parte del sistema, ya sea de investigación, espía o… reunión.
— ¿En qué formas tú?— Preguntó la castaña, interesada en el tema.
Los tres se sentaron en el sofá, Min Sun en el medio.
— En los tres. — Los mayores se quedaron sin habla. — Investigo a los hombres que contrata Kang cada mes, en la parte espía me infiltro como una persona X y formo parte de las "reuniones", pero en general solo tengo que sacar información. Si me descubren, mis jefes me dijeron que los matara…-
— Hey, hey, un momento. — La interrumpió con el ceño fruncido. — Tú… No has hecho eso, ¿no?
— Claro que no. — Negó rápidamente. — Solo los dejo inconscientes.
— ¿Y Haruto no ha matado a nadie?— Jan Di temió por la respuesta al ver la expresión miserable de la menor.
—… Después de una misión, unos hombres nos descubrieron, eran dos solamente, a uno logré noquearlo, pero el otro, en un descuido se tiró encima de mí. Al parecer, quiso abusar de mí…— Joon Pyo iba a protestar, pero Min Sun levantó la mano en señal de que callara. — Pero Haruto en un acto de desesperación, le disparó… Y… El hombre murió.
Un silencio sepulcral se hizo presente. Ahora comprendían la dura actitud del joven.
— Cada vez que recordamos eso, le digo que no fue su culpa, que solo lo hizo para salvarme, pero él sigue culpándose sobre que mató a un ser humano, que jamás se lo perdonaría, por más maldita y miserable fuese la persona, él se prometió nunca matar a alguien, pero…— Bajó la cabeza.
—… ¿Hace cuánto sucedió eso?
— Dos meses antes de que ustedes llegaran. El hombre que viste la primera noche que nos encontramos, era su acompañante. Nos descuidamos y fuimos arrinconados en un callejón.
El ambiente se hizo pesado, incapaz de decir algo inteligente. Min Sun suspiró y se levantó.
— Bueno, me voy a entrenar. — Se estiró un poco.
— ¿No desayunarás?
— Ya me siento mejor. — Dicho esto, salió rápidamente del departamento. Al hacerlo, soltó un gemido de dolor. Obviamente había mentido.
Una hora después, Haruto salió de la habitación y se fue sin comer nada. Algo ya común, logrando que los mayores suspiraran.
— Esto es ridículo, Geum Jan Di. — Se quejó deprimido. — Comienzo a creer que Min Sun se está apartando de nosotros por ese chiquillo. — Escuchó una suave risa de su novia. — ¿Por qué la risa? ¡Esto es serio!
— Lo es, pero es tierno que seas celoso en todo. Con tus cosas, con tus amigos, conmigo… Incluso tienes celos de hermano. — Se rió.
—… Déjame en paz. — Se levantó del sofá y se fue a duchar.
La joven solo sonrió. Levantó los platos sucios y comenzó a lavarlos.
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Min Sun tenía enterrada su cabeza en el pupitre, rodeada por sus brazos. El dolor menstrual no disminuía. Se sentía horrible, sobre todo porque estaban en Forks, un lugar más frío que el mismísimo infierno.
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— Bueno, eso es lo que entrará en el examen de la próxima semana. — Agradeció mentalmente oír que la campana de descanso había sonado. — Nos vemos, alumnos.
— Hasta luego profesor. — Fue una despedida general.
Sintió que alguien se le acercaba, le dio igual.
— ¿Qué pasa, querida?
— "Mierda… Rose". — Maldijo mentalmente y subió su vista ojerosa a la rubia con una torcida sonrisa, fingiendo dulzura.
— Estás muy pálida, y te ves más horrible de lo que ya eres… Ya creo saber por qué. — Min Sun entrecerró los ojos. Detestaba que esa loca notara su "punto débil al mes".
— Déjame en paz, Rose. — Se levantó rápidamente de su pupitre, pero al hacerlo, se tambaleó. Rosa soltó una carcajada y la agarró rudamente del cabello. La joven soltó un quejido.
— Al parecer, dudo que tu guardaespaldas venga por ti.
Min Sun abrió los ojos de par en par, advirtiéndole con la mirada. Fue zamarreada del cabello. Volvió a gemir de dolor. Fijó su vista en Haruto, quien se iba del salón sin prestarle atención el que estuviese en problemas. Su corazón se encogió de dolor.
— ¿Qué me hará tu hermanito si te tocó aunque sea un cabello? — Su voz destilaba deseo. La miró con repulsión.
— Deja tus fantasías, perra. Mi hermano jamás estaría con una zorra que contagia el sida al primero que se encuentra.
— ¡CÓMO TE ATREVES, HIJA DE PUTA! — La empujó bruscamente. Min Sun se agarró del escritorio más cerca, el cual era de su profesor, aunque no sabía cuando habían llegado allí, pero para su desgracia, el escritorio cayó encima de ella, aplastando especialmente su vientre. El dolor en su interior aumentó y soltó un jadeo, tanto de falta de aire como dolor. Rose se arrodilló. — Mírate lo patética que te ves así. ¿Zorra? ¿Yo? Debes estar bromeando. — Sonrió con cinismo. — Y dudo que no le guste a tu hermano, ya verás que para tu desgracia, pronto seremos familia. — Frunció el ceño al oír a Min Sun soltar una carcajada, muy a su pesar. — ¿Qué es tan gracioso?
— Lo que dijiste. Te lo vuelvo a repetir. ¡Él jamás se fijaría en cualquieras como tú! — Gritó quitándose el escritorio de encima.
Rose entrecerró los ojos. Miró a alguien que estaba detrás de la joven castaña, quien iba a voltearse para saber quien era, pero no logró hacerlo debido a que fue agarrada rudamente del cuello mientras la ponían de pie. Pero Min Sun conocía esa cercanía, esa… repugnancia: Nick.
— Vaya, vaya, vaya… La gótica Megan, molestando a mi querida Rose. — Sonrió con sorna. — Supongo que te mereces un castigo.
La subió a sus hombros y salió corriendo junto con Rose. Ambos reían sonoramente, mientras que Min Sun pataleaba y gritaba sin parar.
— ¡SUÉLTENME, BASTARDOS! ¡MALDITOS MISERABLES, SUÉLTENME!
Cierto chico de cabellos azabaches, escuchó esa voz, cargada de desesperación, ira contenida, pero sobre todo… Dolor. Haruto se giró bruscamente para ir tras el trío, pero lo detuvieron unos compañeros de Nick.
— ¿A dónde crees que vas, Harry? A Nick le debes algo y nosotros te lo cobraremos.
Haruto sabía a qué se referían. Los cinco chicos se abalanzaron sobre él, quien trató de zafarse lo mayor posible, pero un golpe en el estómago lo hizo caer de rodillas, tratando de recuperar aire.
— "Demonios… ¡Qué alguien…! ¡QUÉ ALGUIEN AYUDE A MIN SUN!"
En los jardines traseros, se escuchó otro grito femenino. Min Sun se abrazaba inútilmente las rodillas. Estaba empapada. Rose solo la miraba con malicia, mientras que Nick se preparaba nuevamente a volver a mojarla con la manguera.
— Por última vez, ¿suplicarás perdón?
—… ¡SIGUE SOÑANDO, ZORRA ESTÚPIDA! — Gritó lo mayor posible, pero su voz se quebró. El dolor era tan fuerte que sus ojos se llenaron de lágrimas.
—… Tú lo pediste, perra. — Min Sun cerró los ojos, esperando el siguiente chorro de agua fría.
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— ¡¿CÓMO NO SABEN DÓNDE ESTÁN?! — Gritó exasperado. Jan Di lo miró asustada. — Si algo le pasó a mi hermana y ocurrió en esa escuela, ¡LOS VOY A DEMANDAR!
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— Goo Joon Pyo, ya basta. — Pidió con voz temblorosa.
El aludido solo colgó con furia. Eran las nueve de la noche, usualmente esos dos llegaban a la hora de almuerzo. ¿Qué sucedió con Min Sun y con Haruto? ¡Ninguno contestaba su teléfono!
La pareja dio un respingo al oír la puerta principal abrirse bruscamente. Joon Pyo sacó el arma, escondida en su bolsillo, pero no eran ladrones ni nada por el estilo, pero hubiese sido menos preocupante que ver esa escena que ahora estaba en sus ojos.
En la entrada estaban Haruto, sangrando de su frente, el labio partido y de él, saliendo sangre, de seguro tenía más moretones debajo de la camisa, porque estaba temblando. Min Sun estaba en la espalda de Haruto, empapada, con los labios morados y con un poco de sangre y tenía un moretón en la mejilla. Sus manos, blancas como el papel, estaban rojísimas quizá por el frío. Su piel se veía delicada, como si en cualquier momento, un simple roce, destrozaría su piel. Joon Pyo y Jan Di se acercaron a ellos, presos del pánico.
— ¡Dios mío! ¡Min Sun! ¡Haruto! ¿Q-Qué pasó?— Jan Di vio con lágrimas en los ojos a Min Sun, que al parecer estaba inconsciente.
— Esos bastardos…— Murmuró débilmente el azabache. —… No se preocupen por mí. Min Sun está muy fría… Yo…-
Se vio interrumpido al dejarse caer en el suelo junto con Min Sun, ambos inconscientes. Joon Pyo y Jan Di se miraron preocupados, presos del pánico.
— Yo cuidaré a Min Sun, cuando despierte, necesitaré que se de un baño. Tú cuida de Haruto y atiende sus heridas. — Pidió su novia mientras subía a la menor en su espalda, pero se tambaleó un poco.
— ¿Pesa mucho? — Joon Pyo enarcó una ceja.
— ¿Bromeas? — Se rio con una sonrisa cansada. — Claro que no, es más liviana que una hoja, pero me mareé un poco. — Dicho esto, entró a una de las habitaciones.
Joon Pyo levantó al joven, lo colocó en su hombro y entró a la habitación de al lado. Dejó a Haruto en la cama. Lo oyó jadear. Lo miró con un peso muerto en el estómago.
— ¿Qué pasó? — Preguntó apretando los puños. Si descubría quienes eran los culpables, sería capaz de dejarles tarjetas rojas por todos lados. El azabache abrió pesadamente los ojos.
—… No lo sé. Yo… Fui golpeado por el equipo de basketball, es todo. Pero… No sé que ocurrió con Min Sun… La encontré en el… patio trasero de la escuela… Estaba muy… fría…— Murmuró con debilidad. Joon Pyo apretó los dientes. — Pero tengo una idea de quienes quizá… fueron.
En la habitación de al lado…
Jan Di abrazaba cariñosamente a la castaña de cabellos largos, que lloraba desconsoladamente en su hombro.
—… Tranquila, Min Sun… Ya pasó.
— No sé que hacer, Jan Di…— Sollozó nuevamente. — Estoy harta de esta vida… Que todos me hagan daño… Mi madre me odia… No pertenezco a Forks… Me odian aquí… Haruto no quiere saber nada de mí…
— No es así. — La separó rápidamente de ella y la miró a los ojos. — Si él no quisiera saber nada de ti, no te hubiese salvado. — Agarró ambas manos entre las suyas. — Estás muy fría. Toma un baño caliente. Relájate, cálmate y ve a cenar. Estás muy pálida. — Acarició su mejilla herida. — ¿Quién te golpeó?
—… Rose me lanzó al suelo, Nick sacó la manguera con la que riegan los jardines… Y ya debes imaginar qué pasó. — Finalizó al verse a si misma a sus ropas mojadas. Un punzante dolor se hizo presenté en su vientre. — Demonios…
— ¿Duele mucho?
Min Sun solo asintió.
—… No irás más a esa escuela, Min Sun. — La aludida iba a hablar, pero Jan Di se le adelantó. — Haruto tampoco. No más peleas. — Dicho esto, se dirigió a la salida.
Min Sun se iba dirigir al baño, pero entró sigilosamente a la habitación donde estaba Haruto, quien miraba distraídamente el techo. Tenía un parche en la frente y uno en la comisura de los labios. Su torso, una vez más, estaba vendado. Su respiración era calmada. Min Sun soltó un suspiro, haciendo que Haruto se volteara a verla con sorpresa, esta solo se asustó al verlo a los ojos y salió apresuradamente de la entrada de la puerta y se encerró en el baño.
Estuvo alrededor de una hora encerrada en el baño. Se colocó una camisa de Haruto como de pijama, aunque le causó algo de vergüenza, siendo que ellos ni se hablaban, pero no cambió de opinión. Salió del baño con el cabello húmedo. Dejó su ropa sucia y dañada en la lavadora.
— Oye. — Se volteó bruscamente al ver a su hermano. — Akashiya se encuentra bien, por si quieres saber para que te sientas mejor. — La joven no dijo nada. — La cena está lista, pero antes sécate el cabello. — La garró suavemente del brazo.
Ella solo de dejó guiar a su habitación. Joon Pyo sacó el secador y la encendió mientras le cepillaba el cabello. Un incómodo silencio se hizo presente entre ambos, solo escuchando el sonido del aparato. Finalmente Joon Pyo terminó su trabajo y dejó el secador a un lado.
—… Min Sun, si no quieres hablar de eso, no insistiré… Por el momento.
—… Te lo agradezco. — Cerró los ojos aguantando las lágrimas. —… Eres bueno secando el cabello de una chica. — Apartó el tema con una sonrisa.
— Cuando tenía tu edad, perdí una apuesta con Joon Hui y tuve que ser su esclavo las 24 horas. Me pidió secar su cabello, pero era muy mediocre. — Se rio. — Me enseñó y a veces "practico" con Geum Jan Di.
Min Sun no pudo evitar reírse y lo miró.
— Dime… ¿Joon Hui también me quiere?
Joon Pyo vio la expresión de su hermana, llena de tristeza y a la vez esperanza.
— Debe hacerlo, ¿no? Después de todo, estuvo pendiente de ti antes de que nacieras.
Min Sun sonrió muy a su pesar.
— ¡A cenar! — Escucharon la voz de Jan Di. Ambos se rieron.
Min Sun le pidió a Joon Pyo si podía sentarse con ella, no quería estar lado de Haruto. Por más inmaduro y estúpido que sonase, no se atrevía a verlo a los ojos. Su hermano no protestó. Se sentó a su lado y Jan Di con Haruto en frente de ellos. La cena transcurría en silencio, Joon Pyo se miraba con su novia con expresiones preocupadas hacia los menores. Min Sun casi no había comido y Haruto ni siquiera había tomado los cubiertos, mirando de reojo a Min Sun.
— Muy bien… Hace tiempo quería preguntarle a ambos algo. — Se armó de valor para romper el silencio. Haruto y Min Sun miraron a Joon Pyo. — Quiero unirme a la OSGSH.
Jan Di escupió el jugo que estaba bebiendo y miró sorprendida a su novio.
—… ¿Cómo?
— Quiero unirme. — Repitió. Min Sun se levantó energéticamente de la mesa.
— ¡¿Qué demonios estás diciendo?! ¡¿Sabes lo difícil que es estar allá?! Fingir ser alguien que no eres, ser alguien de sangre fría… ¡¿CÓMO PUEDES DECIR ESO?!
— Estás débil, Min Sun. Mírate, apenas puedes mantenerte de pie. — Reclamó su hermano.
—… Eso no importa. Aunque todos están en contra del Grupo Shin Hwa, no significa que todos sean colegas, hay odio entre todos con todos. Fingir que no conoces a nadie, fingir que no conozco a Haruto, haciéndoles creer que no hay una estrecha confianza, porque sé que quizá nos traicionen y usen la confianza que hay entre nosotros en nuestra propia contra.
Todos callaron al oír a Haruto ponerse calmadamente de pie, colocó el plato en la cocina y se fue a su habitación, ignorando las miradas del trío. La pareja que se quedó allí, miraron a Min Sun, quien sintió sus ojos llenos de lágrimas y salió rápidamente del comedor, encerrándose en la habitación de al lado.
Al cerrar la puerta con seguro, comenzó a llorar, mientras escuchaba los lamentos de su hermano y su amiga, junto con los ruidos de la habitación de al lado, donde Haruto soltaba una que otra maldición mientras lanzaba cosas brutalmente al suelo, haciéndolas pedazos.
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Los días se transformaron en largas semanas, casi un mes, donde Haruto y Min Sun se habían separado por completo. Ninguno iba a la escuela, pero entrenaban por separado en la organización, la castaña se levantaba a las cinco de la mañana y Haruto una hora después. Mientras tanto, Joon Pyo entrenaba día a día con tal de ser aceptado en la organización. Jan Di se quedaba en casa, a veces acompañaba a Min Sun a los bosques de Forks para entrenar. La menor le enseñó tácticas para defenderse en cualquier situación, ya fuese sola y estando con ellos. Le enseñó a usar un arma de fuego y un arma blanca. Las cosas cada vez se hacían más complicadas en cuanto a la relación de los cuatro. Min Sun seguía teniendo una estrecha confianza con Jan Di, pero ya no le contaba tantas cosas a Joon Pyo, quien se sentía mal por ello, siento consolado por su novia. La relación entre Joon Pyo y Haruto nunca fue buena, así que iba de mal en peor. Se peleaban por Min Sun, quien les gritaba que se detuvieran. Las peleas, golpes y patadas eran muy seguidas. Min Sun se ponía de lado de Joon Pyo, mientras que Jan Di, de vez en cuando, se ponía de lado del menor, causándole más ira a su novio. Definitivamente las cosas estaban mal.
— ¿No hay día en que no peleen? — Le regañó una vez más su hermana, mientras que limpiaba la sangra de su nariz.
— No soporto a ese mocoso.
La joven solo soltó un suspiro. Escucharon algo pesando caer al suelo en la cocina. Ambos llegaron y vieron a Jan Di tirada en el suelo.
— ¡Geum Jan Di!— Su novio se arrodilló rápidamente y la recostó en su pecho. — Oye, reacciona. Hace semanas que estás así, con suerte comes y estás muy pálida.
—… Quiero un helado. — Abrió los ojos pesadamente. Los dos la miraron sorprendidos. ¡¿Un helado, haciendo tanto frío en Forks?!
— ¿Qué demonios te pasa?
Min Sun notó un punto, quizá… Había una gran posibilidad. Pero debía confirmarlo, aun no era seguro…
—… Yo tengo que irme. Tengo reunión con la OSGSH. — Se colocó su abrigo y salió del apartamento, pensativa. Llevaba un vestido negro y unas botas negras con tacón alto, acompañado del abrigo. Notó que Haruto se acercaba, pero fingió no haberlo visto.
Sin embargo, para su sorpresa, fue él quien la agarró del brazo y la volteó con fuerza. Lo miró sin comprender por el atrevimiento, pero no pudo decir nada al ser estrechada fuertemente contra su cuerpo, quitándole aire. Min Sun comenzó a temblar, no precisamente de frío. Había extrañado tanto el calor de su mejor amigo que no sabía que hacer. Se estremeció al sentir el aliento de su mejor amigo contra su cuello.
—… Haruto… tú…-
— Perdóname, pero no pude resistirlo. Tan solo unos segundos…— La abrazó con más fuerza, si es que eso era posible.
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Joon Pyo recostó a su novia en la cama.
— Haz estado muy extraña. ¿Qué sucede?
—… Sinceramente no tengo idea. — Se llevó una mano en la cabeza. — ¿Me comprarás mi helado?
—… ¿De qué sabor?
—… Pues… Mm… Chocolate. — Sonrió. — Y… Antes de que vayas, abre la ventana. Necesito aire fresco.
Joon Pyo enarcó una ceja, definitivamente Jan Di estaba muy rara. Le abrió la ventana y se fue a comprar.
Jan Di se quedó allí, luego prefirió levantarse e inspeccionar la casa, como lo hacía en la casa de Joon Pyo. El lugar era acogedor a pesar de parecer que se caería en cualquier momento. Fue a la habitación de Min Sun y vio sus cosas. Vio una caja llena de polvo. La curiosidad la invadió y abrió la caja, encontró unas antiguas armas y algunas agendas donde anotaba los datos del Grupo Shin Hwa. Eran bastantes. Levantó la caja, pero al hacerlo, notó un viejo sobre que estaba debajo de esta. El papel estaba muy gastado, sucio. Lo cogió entre sus manos y lo abrió.
—… No puede ser. — Murmuró apenas audible, sin notas que su novio la llamaba, anunciándole que ya había llegado.
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—… Goo Min Sun. El principal enemigo del Grupo Shin Hwa somos nosotros, pero especialmente tú, ya que eres la hija de la presidenta Kang. Muchos de la organización han sido asesinados últimamente al no hablar sobre tu localización, tendrás que moverte.
Min Sun tragó saliva. Tendría que irse de Forks lo antes posible. ¡Cómo detestaba a esa mujer que le dio a luz! Si no la quería, ¿por qué la dejó vivir ese infierno? Hubiese sido mejor que lña hubiese matado de un principio.
Tragó saliva.
—… Entiendo, señor. Supongo que tendré que dejar la ciudad.
— Más bien, del país. La OSGSH ya no está segura aquí, gran parte de la organización se irá, así que será mejor que hagas lo mismo. Y por cierto. Un hombre estuvo aquí, dijo que te conoce. Jake Grable. — Min Sun apretó los dientes. Según recordaba, era el nombre falso de Joon Pyo. — Su examen para ingresar a la organización es aprobada. Como lo conoces, supongo que debes saber dónde vive para informarle.
—… Claro…— Se mordió el labio. — ¿Eso es todo?
— No, señorita. De hecho, Jake será su socio.
— ¿Se agregará a mi grupo con Haruto? — El hombre asintió.
— Son uno de los mejores de la OSGSH, además de ser los más jóvenes y pueden pasar desapercibidos. Hacen un excelente trabajo. Eso es todo. Puede retirarse.
La joven se inclinó y se fue. Al estar a mitad del camino a casa, su teléfono vibró. Vio la pantalla: Era un mensaje de Haruto. Tragó duramente saliva y lo leyó.
De: Haruto.
Asunto: URGENTE.
Debes haberte enterado de que nos iremos de Forks, pero hay algo que debemos hacer primero. Jan Di encontró algo que era para mi padre…
El remitente es tu padre.
Min Sun no se lo podía creer. Después de tanto tiempo… ¡Tenía información de su padre!
—… Papá…— Murmuró antes de salir corriendo hacia su casa.
Continuará…
PERDÓNENME POR NO ACTUALIZAR! Pero como ya puse en el Summary, mi compu murió y me compraron otro. Tuve que instalar la aplicación para seguir este cap. Es corto, lo sé :'c y las cosas no van muy bien, y se pondrán peor u_u Bueno, eso… Ojalá les haya gustado! REVIEWS! :'D
