Ten-Ten se despertó sintiendo los rayos del sol tocando su piel, bostezando y a la vez se estiró en la cama que le brindaba una gran comodidad; hubiera deseado quedarse más tiempo pero tenía que ir por Tsukiko. Levantándose con pereza arrastrando los pies en el suelo de madera fue al cuarto de lavado, enfrente del espejo se dio por enterada la predicción anterior que tuvo antes de dormir; unas tremendas ojeras adornaban abajo en sus ojos y no era de más se había quedado despierta hasta demasiado tarde tratando de conciliar el sueño.

Giró el grifo del lavado para lavarse la cara, al sentir el agua cristalina y fresca en su rostro la hizo relajarse pero aun necesitaba algo más para mantener una buena energía en la mañana. Un poco más animada tomó la bata que estaba descansando en la silla del tocador, la deslizo en su cuerpo para luego masajearse el cuello ya que se encontraba demasiado tenso, se dirigió a la cocina para prepararse una taza de café.

Todavía era temprano por suerte ese era su día libre y pasaría todo el día con Tsukiko, le enseñaría a arrojar shurikens o kunais; sabía que su hija era todavía pequeña pero eso no le importaba, era mejor que aprendiera antes de entrar a la academia así podría ser la mejor de la clase, más tarde le enseñaría como dominar el chakra aunque esto último si sería difícil y luego… luego jugarían lo que Tsukiko quisiera, probablemente sería que Ten-Ten la persiguiera y le hiciera cosquillas. Sonrío ante tal pensamiento, podía oír en su cabeza las carcajadas de Tsukiko y los pequeños gritos que daba al tratar de escapar de ella.

El olor tan atrayente y reconfortable del café la hizo salir de sus planes, tomó una taza pero antes de probarla un toqueteo en la puerta hizo llamar su atención.

Con el ceño formado se apresuró a llegar al puerta para despachar rápidamente a la persona ya que el café le estaba pidiendo a gritos que lo bebiera; cual fue su sorpresa al abrir la puerta ver la razón del cual ella no pudo dormir la noche anterior.

—Ten-Ten, tenemos que hablar —escuchó a la voz ronca y observó el rostro serio de Neji. La pregunta se presento como un azote en su mente ¿Cómo había descubierto donde vivía? Pues la respuesta era obvia por algo le decían genio.

— ¿Cómo es que?... olvídalo ¿de que quieres hablar? —preguntó un tanto molesta.

—Déjame pasar, te aseguro que no llevara mucho tiempo —contestó Neji esperando una afirmación de su esposa.

Ten-Ten apoyó su cabeza en marco de la puerta, su intuición le decía que algo no iba bien ahí. Neji se encontraba demasiado extraño; no era aquel que había abandonado en la mansión aquella noche tormentosa. Lo notaba un poco más… ¿humano? Sacudió ligeramente su cabeza, esa no era la palabra que lo identificaba en ese momento.

Se hizo un lado para dejarlo pasar, Neji al ver esto no desaprovecho la oportunidad. Cerró la puerta lentamente y suspiro con resignación, al fin y al cabo ella le debía una explicación aunque el plan era el mismo: no se dejaría intimidar como antes y menos como la última vez.

Le ofreció una silla cerca del comedor y por cortesía le llevó una taza de café. Estando sentados comenzaron a beber el liquido caliente y agradable, tratando siquiera que por lo menos ese objeto tan insignificante fuera a darles más valor para ambos. Fue Neji que al notar el mutismo de la situación y harto de escuchar sólo sorbos decidió abordar cuanto antes el tema.

—He decidido dejarte ir —anunció resignado viendo la reacción de sorpresa de su compañera.

Ten-Ten no podía creer lo que había escuchado, notó un alivio pero tampoco evito notar una decepción que comenzaba agujerear sus sentidos, trato de rebatir esa emoción mas no lo logro y cierto desconcierto se comenzó a formar en su pensamiento. Neji al notar el silencio por parte de ella decidió continuar.

—Es obvio que has comenzado una nueva vida y no soy parte de ella —al decir esto hizo que ella subiera la vista para enfrentarlo, al tener su atención añadió— Sé que tienes una hija.

Esa aclaración la hizo perder todo su temple pero aun en ese estado trato de verse lo más calmada posible, igual todo lo que Neji le estaba diciendo hasta ahora le parecía un tanto confuso.

—Sí, es cierto —afirmó en voz baja.

—Y dado que no es mi hija he decidido que al llegar a Konoha anular nuestro matrimonio —aclaró de forma segura.

"Dado que no es suya…"

En ese momento se desato un caos en la mente de la maestra de armas tratando siquiera entender lo que él acababa de decir. Apretó la taza que tenía en sus manos hasta que los nudillos se le pusieron blancos, la cólera hizo que su sangre hirviera y le comenzara a palpitar la cabeza causándole dolor.

Esas miserables palabras era el peor insulto que una mujer podía recibir, luego de tener tobillos hinchados por la retención de líquidos, los antojos estúpidos a toda hora del día, orinar como una cigarra, tener las hormonas hechas un embrollo, los dolores de espalda y el maldito parto que parecía que estaba dando a luz a un ser de otro planeta por el cruel dolor desgarrante que hacía taladrar sus entrañas. Amaba a Tsukiko pero vamos, dar a luz a esa niña no fue nada fácil.

Se paro de la silla dando tal impulso que la hizo caer haciendo un ruido seco en el suelo, era obvio que estaba enojada, no, enojada era una palabra corta; estaba indignada y faltaba poco para tirarle la taza en la cara si sólo agregaba otra estupidez a su vocabulario.

"Tanto problema sólo para que este imbécil llegue alegando que no es su hija, pero que acaso no la ha visto pedazo de mier…"

Se detuvo al reparar esta observación, si él decía que no era suya era por que no la había visto si hubiera sido todo lo contrario él por la fuerza se la hubiera llevado.

— ¿Pasa algo? —preguntó Neji extrañado por la reacción tan alocada de Ten-Ten. Esta al sentirse observada y escuchar esa pregunta se dio cuenta del error que estaba cometiendo, se supone que él no tenía que saber que era su hija; esta podría ser su oportunidad para evitar que su Tsukiko se convirtiera en alguien sin voz ni acción. Carraspeo un poco la garganta e hizo una pequeña improvisación.

—Sí, he dejado la estufa encendida espera un momento —diciendo esto salió precipitada hacia la cocina, en ella pudo escuchar claramente la voz molesta de Neji.

— ¿Te digo algo importante y eso te recuerda que dejaste la estufa encendida?

— ¿De que hablas? Esto es importante, que tal cuando estuviéramos hablando explotara o se incendiara algo —replicó Ten-Ten en su defensa.

—Cómo sea… — murmuró molesto.

Ten-Ten salió de la cocina y levanto la silla que había tirado, de nuevo se posiciono sobre ella comenzó a tamborilear sus dedos con la taza.

—Lo siento mucho, Neji —dijo con voz baja, y con su mirada en la taza sin atreverse a enfrentarlo— no sabes como deseo que todo fuera diferente.

—No te disculpes, los dos sabemos que yo fui el culpable de esta situación —dijo Neji un poco apenado pero sin cambiar su seriedad.

—Digamos que yo también tuve la culpa, si me hubiera negado al casarme contigo los dos no estaríamos tan lastimados como ahora y nuestra amistad no hubiera acabado —explicó Ten-Ten lanzando su mirada café hacia los ojos grises.

—Todavía no es tarde, podemos quedar como amigos somos una buena pareja en ese estilo, si me lo preguntas —expresó lanzando una leve risa.

Ten-Ten sólo sonrío, no podía negar que esa aclaración le había desagradado pero en realidad ya se lo esperaba. Sabía que jamás sería algo más para el genio Hyugga y ahora ya no le importaba de todas formas ya estaba harta de sentirse mal a causa de él así que trato de verlas de forma positiva.

—Sí, es cierto —exclamó juguetonamente— sobretodo cuando íbamos a comer, y tu hacías competencia con Lee a ver quien comía más rápido.

—No seas ridícula, yo no hacía eso —rebatió Neji un poco molesto evadiendo la mirada burlona de Ten-Ten. La joven mujer al ver esto estallo en una divertida carcajada hacía bastante tiempo que no molestaba a Neji de esa forma.

Neji simplemente la miro y le correspondió con una media sonrisa, bebió el contenido de su taza y lanzó un suspiro. Ten-Ten en cambio seguía sintiendo el reconfortable calor del recipiente.

—Sin embargo, me alegra que hallas salido adelante a pesar de todo —expresó Neji observando los colores de la taza la cual tenía unos patrones tricolores de rojo, verde y anaranjado. — Dicen de que tu hija se parece a Gaara.

Ten-Ten enarco una ceja, estaba estupefacta preguntándose a si misma como era que la gente fuera tan idiota.

"¿En que se parece en Gaara…en que los dos tienen nariz?"

Se preguntó a si misma lanzando una sonrisa divertida, un momento después lo volvió a mirar y prefirió no haberlo hecho. El rostro de Neji era distinto, no mostraba la seriedad imperdurable de siempre y aunque los ojos masculinos seguían inspeccionando la taza se podía notar un sentimiento que no lograba entender. No sabía por que pero algo le decía que esa mentira le había afectado, bajo la vista antes de que el se la devolviera.

—Es hora de que me vaya —anunció Neji levantándose de su silla y observándola cordialmente.

—Esta bien… —expresó con voz baja levantándose.

Ten-Ten lo acompaño hacia la puerta donde le deseó feliz viaje, ya con a puerta cerrada y con su frente apoyada en la dura madera comenzó a reflexionar sobre lo que acababa de pasar.

Se convenció a si misma diciéndose que había sido lo mejor para los dos esperando que en esta decisión fuera beneficiosa entre ellos, lo había hecho por Tsukiko, por su libertad, por su sonrisa… entonces ¿Por que razón sus ojos cafés derramaban lagrimas que se habían negado a salir desde hace mucho tiempo? ¿Por que sintió que se estaba despidiendo de su amigo al que conoció y al cual se enamoró rápidamente, y no al hombre prepotente que había dejado años atrás?

Inconcientemente el rostro de Neji seguía en su mente haciéndola sentirse culpable, le hubiera gustado decirle la verdad, le hubiera gustado ver su rostro lleno de sorpresa pero quien le aseguraba a ella que Neji no le quitaría a su hija. Era mejor así.

Tapó su boca a la vez que liberaba un sollozo contenido y derramó todas las lágrimas que había guardado en esos tres años puesto ni siquiera cuando tuvo a Tsukiko no derramó ninguna. Se mantuvo así un momento desahogándose y sintiéndose cada vez más miserable.

Respiró hondo recordando a su hija la tenía que ir a recoger levantándose rápidamente se fue a tomar su ducha matutina.

Momentos después salió del edificio un poco más relajada pero todavía con una mezcla de amargura y pena.

La gente pasaba a la par suya hablando de cosas sin importancia, podía sentir el aire caliente acariciando su rostro y los olores de comidas le invadían cada vez que pasaba cerca de un restaurante o puesto de comida. El sol no era tan pesado; sus rayos daban una sensación calida pero no sofocante.

Decidió no desesperarse más y no bombardearse sobre si había hecho o no lo correcto, la situación ya había cambiado esperando mejorar. Llego a la casa de Temari tocó suavemente la puerta, minutos después apareció su rubia amiga.

—Ten-Ten, has venido temprano —dijo Temari sorprendida.

—Sí, me levante temprano ahora para pasar más tiempo con Tsukiko —expresó con una sonrisa.

Temari hizo un sonido de desaprobación e hizo una sonrisa con un poco de pena.

—Pensé que ibas a venir más tarde, es que Shikamaru se llevo a los chicos a la academia y le dije que llevara a Tsukiko así que por ahora esta con él —explicó lanzando una risita.

—Vaya que buena idea, la verdad que le iba a enseñar ahora a lanzar shurikens y kunais pero si Shikamaru se la llevo a la academia mejor, así vera lo que implica ser una Ninja. —dijo Ten-Ten con un dedo en sus labios.

—Oye ¿Te encuentras bien? —preguntó Temarí un poco preocupada.

—Sí, ¿porque lo preguntas? —respondió con otra pregunta la maestra de armas fingiendo naturalidad.

—Bueno, es que tienes los ojos hinchados y están rojos —replicó enfocando más la vista.

Ten-Ten río con nerviosismo y comenzó a ver hacía los lados tratando de evadir la mirada penetrante de su amiga.

—Sí, es que me desvele anoche —luego de decir esto se dio la vuelta— Temari tengo que comprar víveres ya que se han acabado. Nos vemos.

— ¡Espera! —gritó Temari haciendo que Ten-Ten se detuviera de su huída— ¿Que harás si te topas con?… ya sabes.

—No te preocupes ese tema ya se ha acabado —dijo Ten-Ten reanudando su caminata con paso acelerado.

— ¿Qué quieres decir con eso? —inquirió insistente.

— ¡Me ha dejado ir! —vociferó Ten-Ten perdiéndose en una multitud de personas.

Corrió como si alguien la persiguiera llevándose un de encuentro a diferentes personas, decidió visitar a Kankurou así entrenaría un momento con él para despejar su mente.

En una dirección contraria se encontraba Neji un poco meditabundo y comprando algunas cosas de regreso a su hogar, podría decirse que sus ademanes eran los de un robot y su mente se encontraba en otro lugar lejos de la realidad.

Cuando iba a dirigirse al hotel sintió unas cuantas palmadas en su espalda.

—Neji Hyugga, jamás pensé encontrarte aquí —exclamó una voz ronca pero agradable.

Neji percibió el olor del tabaco y el suspiro molesto de alguien conocido, sonrió al reconocerlo y se dio vuelta para confirmar sus sospechas.

Enfrente de él se encontraba Shikamaru con un cigarrillo en sus labios; una media sonrisa cruzaba en su boca mientras que su nariz expelía el espeso humo el cual formaba figuras indefinidas.

—Lo mismo digo, Nara —replico Neji regresando sus pasos y con sus bolsas en su mano.

— ¿Quieres ir a tomar algo o estas demasiado ocupado como para hablar con viejos compañeros? —preguntó Shikamaru al tiempo tiraba el cigarrillo.

—Bueno, ya que has tirado ese ambientador aromático tomar algo no me parece mala idea.


los personajes de Naruto no me pertenecen