"El sincero arrepentimiento de los Lestrange"
Al día siguiente, los chicos se levantaron muy temprano para asistir a sus respectivas clases como de costumbre, los padres mientras tanto, se dedicaron a pasear. Arthur, Sirius y Molly se dedicaron a mostrarles las instalaciones a los padres de Hermione, pasearon por la torre de astronomía, por las aulas, las mazmorras, los patios, los invernaderos y hasta la cabaña de Hagrid, los Muggles estaban encantados con las cosas que veían, y solo se llevaron un gran susto cuando Sirius intentó presentarles al fantasma de la casa Gryffindor
- Cada casa tiene su fantasma, el de Gryffindor es Nick casi decapitado - Explicaba Sirius con aire de suficiencia mientras caminaban por uno de los corredores, luego giró la cabeza en todas direcciones y se dedicó a llamar al fantasma – ¡Oye Nick! ¿Dónde estás? Soy tu viejo amigo Canuto
- Sirius yo creo que deberías primero… - Intentó hablar la señora Weasley
- ¡Hey Nick! ¿Dónde te metiste? – Continuó llamándolo Sirius
- ¿Nick casi qué? – Preguntó Anastasia muy extrañada
- Nick casi decapitado – Respondió el aludido apareciendo de repente mientras desprendía parcialmente su cabeza medio cercenada en una especie de dantesca reverencia – Aunque prefiero que me llamen Sir Nicholas, Es un gusto saludarla señora mía, ¿Cómo estás Sirius?
La mujer gritó aterrorizada mientras se refugiaba en los brazos de su marido que también temblaba
- ¿Es un… un… Fantasma? – Preguntó William con voz vacilante
- Pues si lo soy – Contestó Nick con orgullo – ¿Acaso no lo sabían?
- Pues creo que Sirius olvidó explicarles ese pequeño detalle cuando les hizo la presentación – Respondió Arthur
- Pues yo creí que Hermione les había contado – Se defendió Sirius
- Pues ya vez que no – Dijo Molly cortante
Los padres de Hermione continuaban temblando al contemplar la lúgubre figura que tenían frente a ellos y se volvieron a escuchar sus gritos cuando Pevees, el polstergaist, pasó volando sobre sus cabezas esbozando una maligna sonrisa y haciendo pedorretas con la boca
- ¡Muggles asustados! ¡Muggles asustados! – Canturreaba
- ¡YA BASTA PEEVES! – Gritó el fantasma – O tendré que llamar al barón sanguinario
- ¡Ay madre! – Exclamó nerviosa la madre de Hermione - ¿A quién dice que llamará?
- Tranquilos, tranquilos no se alarmen – Trataba de tranquilizarlos Sirius – Ninguno de los fantasmas van a hacerles daño
En ese momento Severus iba pasando acompañado de su amiga Lily, y al ver a la pareja de Muggles abrazados y temblando mientras contemplaban con horror al travieso duende que se alejaba canturreando mientras volaba sobre sus cabezas, quiso saber que pasaba
- No lo sé profesor Snape – Respondió Nick mirando a la pareja con extrañeza – Mi buen amigo Sirius me los presentó y comenzaron a gritar, creo que nunca han visto un fantasma
- Efectivamente – Nunca han visto a un fantasma porque son Muggles – Afirmó Severus haciendo énfasis en ésta última palabra – Que inconsciente eres Black ¿Qué querías? ¿Matarlos de un susto?
- Por supuesto que no quería que murieran del susto Quejicus, pero supongo que eso será inevitable ahora que apareciste tú con tu horrenda apariencia de Dementor – Respondió Sirius con un gesto de profundo desprecio
- ¡Ya basta! – Exclamó Lily alzando los brazos por encima de su cabeza – Ya me están hartando ustedes dos, ¿Qué no les da vergüenza? – Luego se giró hacia los padres de Hermione que ya parecían menos asustados, pero si más intrigados con la reciente discusión – No deben preocuparse por los fantasmas y en especial por Nick, él no les hará ningún daño
- Desde luego mi querida Lily – Aseguró el fantasma dirigiéndoles una sonrisa – Discúlpenme si los impresioné saliendo de repente, pero es que no tenía idea de que ustedes eran Muggles y entonces pensé que ya estarían acostumbrados – Se apresuró a excusarse
- No se preocupe Sir… Nicholas – Dijo Anastasia en un tono más amistoso – Ya no le tenemos miedo a usted, más bien disculpe nuestra ignorancia
- Descuiden – Dijo el fantasma después de hacer una ligera reverencia mucho más aceptable que la anterior y se marchó
- Lo mejor de Hogwarts, es que en cada rincón te puedes encontrar una sorpresa – Añadió Lily
- Ya lo creo que si – Contestó William
- Si, pero también se puede encontrar uno con sorpresas desagradables – Musitó Sirius mirando descaradamente a Snape
- ¡Ah Severus! ¿Ya conocías a los padres de Hermione Granger? – Preguntó Arthur para evitar una nueva discusión
- No – Respondió Snape cortante – Solo sabía que eran Muggles
- ¡Ah Bien! – En ese caso, ellos son William Granger y su esposa Anastasia Granger – Luego se dirigió a la pareja – Y este es el profesor Severus Snape, enseña pociones y defensa contra las artes oscuras
Severus levantó una ceja y con su característico aire arrogante estrechó las manos de los Granger
- Es un placer – Dijo con su tono de voz pausado – Y ahora si me disculpan – Hizo una ligera inclinación de cabeza a modo de reverencia – Debemos seguir
Severus se marchó y Lily lo siguió no sin antes dedicarles una sonrisa simpática a sus amigos
- Nos vemos en el almuerzo – Dijo y se despidió con la mano
En el patio de Hogwarts, cerca de los invernaderos la pareja Longbottom paseaba alegremente, recordando los días en que eran estudiantes, de pronto, toda su atención se concentró en otra pareja que se acercaba a ellos, estos dos, aunque físicamente permanecían casi iguales, habían perdido todo esa arrogancia propia de su estirpe, caminaban con paso firme, sin vacilaciones pero en sus rostros había arrepentimiento, pesar y hasta dolor. Eran Rodolphus y Bellatrix Lestrange que al quedar frente a la pareja Longbottom se quedaron momentáneamente sin palabras. Frank levantó una ceja, se puso por delante de su esposa para protegerla y empuñó su varita preparándose para un ataque, pero se sorprendió muchísimo cuando advirtió que los Lestrange ni siquiera se inmutaron, permanecieron allí mirándolos con esos ojos tristes y vacíos que alguna vez estuvieron cargados de odio y desprecio, hasta que al fin Bellatrix rompió el silencio
- Los estuvimos buscando por todos lados – Dijo tratando de evitar sus miradas
- ¿Ah sí? – Preguntó Frank - ¿Acaso quieren continuar con lo que empezaron una vez?
- No se preocupen – Dijo negando con la cabeza – No hemos venido a hacerles daño, no sé si habrán escuchado que Rodolphus y yo fuimos absueltos por el Wizengamot…
- ¿Y qué pretenden? ¿Qué los felicitemos? - Preguntó Alice con sarcasmo y saliendo al frente
- No, no es eso – Respondió Rodolphus – Lo que mi esposa quiere decir es que…
- Déjamelo a mí cariño – Pidió Bella tomándolo de la mano – Rodolphus y yo fuimos absueltos porque nos arrepentimos profundamente – Agregó ella mientras miraba al suelo pues no se atrevía a mirarlos al rostro
- Nos condenaron todos estos años a vivir sin conciencia en San Mungo y a perdernos la infancia de nuestro hijo Neville al cual casi matan en el ministerio el curso pasado Y DESPUÉS VIENEN AQUÍ PRETENDIENDO QUE NO PASÓ NADA – Dijo Frank alterándose cada vez más al tiempo que subía la voz mientras algunos alumnos y padres los miraban
- ¡Cálmate querido! No vale la pena – Dijo Alice sujetándolo por los hombros
- Estamos conscientes de que nada que digamos podrá reparar el daño que Bella, Barti y yo causamos en ustedes, pero aun así nos gustaría que supieran que lo sentimos y mucho – Dijo Rodolphus mientras acariciaba el rebelde y largo cabello de Bellatrix que lloraba desconsoladamente
- Sé que su arrepentimiento es sincero – Habló Alice – Pues han pasado por estrictas pruebas ante los miembros del Wizengamot pero aun así se nos hace muy difícil perdonarlos por lo que hicieron
Bella que sentía un profundo dolor en su corazón con cada palabra que salían de los labios de los Longbottom, los cuales le hacían recordar inevitablemente esos fatídicos días en que era una cruel mortífaga, las expresiones y los gritos de dolor de ellos mientras su hijo pequeño lloraba en su cuna, no lo soportó más y deshaciéndose de cualquier ápice de orgullo, cayó de rodillas frente a la pareja implorando su perdón, frente a la mirada atónita de Alice y Frank , Rodolphus imitó el gesto de su esposa
- Por favor, sé que causamos mucho daño – Decía Bella – Pero ya hemos pagado nuestro castigo, muchos años en Azkaban y este remordimiento de conciencia que no nos abandona – Añadió la mujer dándose ligeros golpecitos en la cabeza
Al ver que aquella era la mayor prueba de su arrepentimiento, pues en otros tiempos los Lestrange jamás se abrían humillado frente a un par de Aurores, los Longbottom sintieron compasión. Alice tomó a Bellatrix por los hombros y la ayudó a levantarse, Frank hizo lo mismo con Rodolphus
- No sé si algún día podamos ser amigos – Dijo Frank con sinceridad pero sin dureza – Pero al menos trataremos de deshacernos del rencor
Alice en cambio parecía más conmovida, al tocar a Bellatrix pudo sentir como temblaba, percibió tanto dolor en sus lágrimas como en sus palabras al igual que en Rodolphus, así que llorando también, abrazó a la ex mortífaga para indicarle sin palabras que le había tocado el corazón
- Solo Dios sabe cuánto lo sentimos – Agregó Rodolphus mirando al cielo – Luego tomó a su esposa y se dispuso a marcharse, pero la voz de Frank lo detuvo
Frank no sonreía pero sin duda los rasgos de su rostro se habían relajado bastante y sus ojos estaban bastante humedecidos
- ¡Lestrange! – Lo llamó – Solo dennos tiempo, es todo lo que pedimos
