Todos los personajes pertenece Rowling, solo la trama es de mi autoría.
.
Siete.
.
N/A: ¡Gracias por sus reviews, favoritos, alertas y sobre todo por su espera! You mean so much for me guys. Este capítulo es para mí tocaya Fer ¡gracias por tu apoyo, espero lo disfrutes!
.
Cedric aferró el agarre en la varita sin despegar los ojos de la esquina. Estaba tan concentrado en lo que pudiera venir que apenas si notó la ráfaga de aire que lo cubrió, aunque el sonido que lo siguió hizo estragos en su cuerpo.
-Shhh—le susurraron por la espalda.
El chico Hufflepuff se quedó paralizado. Sentía las piernas como gelatina y su mente dio un grito de terror, pero su cuerpo estaba tieso.
Draco Malfoy y sus lustrosos zapatos aparecieron justo como él esperaba, varita en mano y gesto desafiante.
-¿Quién diablos anda allí?—gruñó. Cedric se limitaba a observarlo. La parte de su mente que no estaba gritando aterrada se preguntaba porque Draco no le estaba mandando maldiciones imperdonables a diestra y siniestra.
Otro chico apareció por la esquina, la postura más que cautelosa.
-¿Lo encontraste?—preguntó el nuevo visitante del pasillo a Draco.
-No. Parece no haber nada pero yo no me fío de este maldito castillo y sus estúpidos habitantes.
Malfoy se acercaba peligrosamente al tieso Cedric, que seguía sin entender que rayos ocurría ahí. ¿Algún hechizo sobre él? ¿O era esto un sueño? De ser así Draco terminaría convirtiéndose en una versión más vieja de los Malfoy. Lucius levantaría la varita apuntando a su pecho con gesto cruel y burlón, listo para lanzar Cruciatus. Pero antes diría: '¿Estás deseando morir chico? No esperaría nada más de un sucio y vil Hufflepuff, la casa más insignificante de esa inmundicia que es Hogwarts. Claro que te mataré, pero antes me divertiré contigo justo como tu amigo Potter acaba de hacer…'.
-Dejémoslo estar Draco—interrumpió sus pensamientos el Slytherin No. 2—De todos modos no dijimos nada importante. Si, odias a Granger, gran cosa. Todo el mundo lo sabe. Vayámonos antes de que ocurra algo importante. O de que aparezca Filch. Parece tenerte manía este año.
El rubio seguía vigilante, pero terminó por volverse a su amigo de mala gana.
-¿Nada importante? El espía descubrió que te gusta esa sangre sucia—respondió con burla.
-Por favor. Como su yo me fuera a arriesgar a acercarme a alguien así. No seas ridículo Draco. Esa Gryffindor ni volviendo a nacer aspiraría a algo tan perfecto como nosotros.
Ambos Slytherin se marcharon entre bromas de mal gusto. Cuando se perdieron en una esquina, la persona detrás de él suspiró.
-Vaya, creí que no se irían nunca.
Por todo el cuerpo de Cedric corrió el alivio, pero de todas maneras se separó lo más rápido posible. Sin embargo, algo se le enredó en las piernas, haciéndolo tropezar sin remedio y llevándose a su acompañante al suelo con él.
Aún allí Cedric luchó por ponerse de pie, pues no le gustaba sentirse vulnerable, pero al levantarse tuvo la sensación de estar envuelto en sábanas. Comenzó a mover todas las extremidades para liberarse.
-¡Aww! ¡Basta, Cedric! Estás golpeándome las costillas, tranquilízate.
Dejó de moverse un par de segundos, sintió como si hubiera sido descubierto y entonces Harry Potter estaba a su lado, acomodándose los anteojos. A los pies de ambos descansaba una especie de manta.
-¿Qué es esto?—dijo Cedric tomando la manta de un extremo.
-¿Qué? Ah, la capa. Una capa de invisibilidad. Valiosa, ¿cierto? Era de mi padre.
Cedric la frotó con sus dedos.
-¿De tu padre? Parece estar en muy buen estado.
-Lo sé, es raro. Entiendo que las capas de invisibilidad no suelen durar. Se desgarran o envejecen muy rápido según la potencia del hechizo que se les aplique, pero por algún motivo esta aún está muy bien. Ron dijo alguna tontería parecida a: 'es que te la dieron con mucho amor', pero no creo que sea eso.
Ambos chicos terminaron por ponerse en pie y se hizo un silencio incómodo mientras Harry doblaba descuidadamente la capa y se la ponía en un brazo.
-Gracias, supongo—dijo Cedric. —No entiendo muy bien porqué, pero gracias.
-No tienes que agradecer. Lo habría hecho por cualquiera—respondió Harry quitándole importancia—De todos modos ¿por qué estabas espiando?
-No estaba espiando—se indignó Cedric—Yo estaba caminando tranquilamente por los pasillos y luego esos dos aparecieron y… bueno, sí. Eso. ¿Y tú qué Potter? ¿Qué con llevar una capa invisible a todos lados?
-Yo escuché la voz de Malfoy y vi tu postura aterrada al enfrentarte a él, por eso vine a salvarte. La capa la tengo porque la presté y me la acaban de devolver.
Pero Cedric acababa de desechar la última parte y se comenzó a poner rojo de ira.
-¿Aterrado? ¿Al enfrentarme a Malfoy? Eres estúpido, ¿no Harry? ¿O es que ya se te olvidó?
Harry palideció un poco, pero no se echó para atrás. Al contrario, tomó una posición más firme.
-No se me ha olvidado.
-Eso es genial, porque a mí tampoco. No se me olvida que tuve que combatir con él gracias a ti. No olvido todas esas maldiciones imperdonables aplicadas a mi cuerpo, todas con el objetivo de hacerme hablar. De decirle a Voldemort y a su estúpido séquito de borregos dónde estabas. ¿Y dónde estaba el bebé lloriqueante de Potter, eh? Estaba e—
-¡Cierra la boca Cedric!—rugió Harry, acercándose más al Hufflepuff—Tenemos un trato. Ambos tenemos un trato y lo sabes. Nadie va a hablar de esa noche y lo ocurrido. Me arrepiento, te lo he dicho hasta el cansancio, ¿por qué quieres sacarlo todo aquí? ¿Por qué estás enfadado? ¡No me refería a que eras una gallina cuando te dije que lucías aterrado! ¡Me refería a que quizá Malfoy podría despertarte recuerdos de su padre e intenté evitártelos, tú idiota!
Harry estaba tan cercano a lo que Cedric había sentido cuando pensó que quizá Malfoy no lo veía porque era un sueño, que su enojo disminuyó.
-Pues lo hizo. Malfoy me recordó a su padre. Pero más me asustaste tú susurrándome de la nada.
-No voy a disculparme por salvarte.
La hostilidad quedó en el ambiente cuando ambos chicos guardaron silencio. Todo permaneció así hasta que Harry suspiró.
-Escucha, vamos a dejar esto en el pasado. Será parte del trato. Por ahora, quiero hablarte de algo más importante. Bueno, no para mí, pero a Hermione de veras parece estarle molestando.
Cedric de inmediato puso atención.
-¿Hermione?
-Veo que de inmediato pones atención—dijo un irritado Harry— ¿Es que su amistad ha avanzado tanto? Hace nada le gritabas cosas hirientes.
Cedric tuvo la delicadeza de enrojecer.
-No lo decía en serio.
-Pero claro que lo decías en serio.
-¡No es como si tú nunca te hubieras peleado con ella!
Fue el turno de Harry para enrojecer. ¿Cedric sabría algo?
-¿Qué sabes tú? Hermione y yo nunca peleamos y yo nunca soy grosero con ella, es por eso que somos mejores amigos—se obligó a exclamar Harry. Ya estaba haciendo lo propio para borrar su ofensa anterior y el otro chico no tendría por qué entrometerse.
Cedric simplemente se le quedó viendo, sin revelar nada sobre ese asunto.
-¿Vas a hablar o qué, Potter? No tengo todo el día.
-Lo que pasa es que Hermione-
-¡Harry!
Ambos chicos se giraron para ver a Ginny que corría para alcanzarlos.
-¿Qué necesitas?—preguntó Harry.
-Bueno, hola para ti también—le dijo ella irónica y se giró al Hufflepuff suavizando su mirada—Hola Cedric.
Él asintió con cortesía.
-Ginny…-la llamó Harry.
-Ah sí. Tienes que arreglar lo del campo de Quidditch para las pruebas de hoy. Escuché a los Slytherin decir que sería lindo provocarte de nuevo pidiéndole el campo a Snape a última hora y se dirigieron a su despacho.
-¡Rayos, no pueden hacer eso!
Ginny rodó los ojos burlona.
-Como si no lo hubieran hecho antes.
-Cállate Ginny. De acuerdo, ahora voy. Hablamos después Diggory.
-Cuando quieras Potter—dijo el aludido con sarcasmo mientras miraba marcharse a ambos Gryffindor.
Cedric tomó el camino opuesto, metió las manos en los bolsillos y caminó tranquilamente. Sin embargo, no podía dejar de pensar en lo que Harry le había dicho antes.
Por ahora, quiero hablarte de algo más importante. Bueno, no para mí, pero a Hermione de veras parece estarle molestando.
¿Qué le había dicho ella a Harry que les incumbiera a los tres? Realmente no podía pensar en nada.
Como fuera, él se lo mencionaría más adelante esa misma tarde, entonces podría estar preparado para lo que fuera que Potter quisiera.
.
Hermione leía El Profeta distraídamente mientras miraba de reojo a Ron mover de un lado de la mesa al otro los pequeños trozos de comida que recientemente había dejado.
-Oye Hermione—le llamó él.
-¿Hmmm?
-¿Crees que soy un chico guapo?
Eso sí que llamó la atención de la chica, que alzó la cabeza y lo miró curiosa.
-¿Por qué?
Ron la miró también, repentinamente consciente de lo que había dicho, porque su piel se tornó rojiza.
-B-bueno yo…-sus manos se movieron compulsivamente y luego las pasó por sus pelirrojos cabellos—No sé, creo que tengo… ¿curiosidad?
Dado que la frase le salió como una pregunta, Hermione lo dudaba, pero no iba a torturar a su amigo. Abrió la boca para contestar y…
-¿Tienes curiosidad sobre qué tan guapo eres, Ron?
Luna acababa de llegar a la mesa de Gryffindor y se sentó con tranquilidad junto a la chica, mirando a Ron, que parecía querer que la tierra lo tragara. Tenía los ojos fijos en la castaña. Hermione conocía muy bien esa mirada.
Era la mirada ¡Haz algo, Hermione! Patentada de Ronald Weasley.
-Solo jugábamos Luna—habló con tono divertido Hermione. Luna la miró intrigada—Ya sabes cómo es Ron. Estaba haciendo burla de que yo no tenía ningún novio, pero él tampoco tiene novia, así que nos preguntábamos si éramos guapos.
Ella comenzó a reír y Ron lo hizo también justo detrás de ella. ¿El problema? Sonaba como uno de esos robots del futuro que aparecían en las películas que sus padres disfrutaban tanto antes de irse a dormir.
-Ha. Ha. Ha. Ha. Ha. Ha. H-¡Auch!—Hermione había pateado a Ron por debajo de la mesa para que dejara de reírse como un tonto. Él se inclinó un poco para sobar su espinilla magullada, pero no le dijo nada a la chica.
-Oh—dijo Luna casi en otro mundo. Lo usual—Bueno, yo tampoco tengo novio. ¿Entonces no soy guapa?
Los tres se miraron por unos segundos y luego estallaron en risas.
-¡Claro que soy guapo! ¿Por qué pensé lo contrario?—exclamó Ron. Las chicas se rieron ante su recién aparecida seguridad y él solo les rodó los ojos.
Lo que Hermione no sabía, era que su mentira estaba muy cercana a la realidad de Ron.
.
La biblioteca estaba muy silenciosa y Hermione lo agradecía porque así podía terminar más rápido sus deberes para luego dirigirse a la zona de Runas Antiguas. En el verano investigó un poco más sobre ellas y había un par de libros que sonaban más que interesantes y ella se moría por leerlos. Los dedos le picaban de la ansiedad. Pero antes de poder hacerlo…
La chica puso su mirada en su acompañante; Cedric tenía los pies sobre la mesa—peligrosamente cerca de sus deberes de pociones—, y los empujaba haciendo que la silla se balanceara peligrosamente sobre las patas traseras. Uno de sus brazos descansaba perezosamente sobre su abdomen y otro estaba levantado, de modo que permitiera a los dedos de su mano llegar a picarse los ojos.
-Cedric…
-Hmmm…
-Deja de picarte los ojos.
-¿Por qué?
-Porque eso es malo.
-No es cierto.
-Claro que sí. Escuché de un Troll que lo hizo y se quedó ciego.
Los dedos de Cedric vacilaron milésimas de segundo.
-Estás mintiendo.
-Claro que no.
-¿Sabes algo Hermione? Existe una razón por la cual la peor calificación de todas es Troll—Cedric detuvo sus movimientos, uniendo su brazo al del regazo y giró la cabeza para mirarla—Los Trolls, mi querida Hermione, son muy tontos. Híper tontos. Seguro que ese Troll del que escuchaste hablar no supo distinguir su propio dedo de una rama filosa, le dio un poco de comezón por el ojo y entonces… ¡BAM! Le dijo adiós a su preciosa vista.
Hermione le miró horrorizada y Cedric se echó a reír.
-Esa es… una historia horrenda—dijo ella en un hilo de voz.
-Es porque no es cierta. Supongo. No sé. Pero tú tampoco escuchaste de ese Troll, ¿no es así?
Las mejillas de Hermione enrojecieron un poco.
-Uh… no.
-Ya lo sabía.
Ella lo quiso ver con su peor cara irritada pero él estaba sonriendo. Era la primera vez que le miraba sonreír de esa manera; tan despreocupada y sincera, y Hermione se quedó embobada.
-De todos modos—continuó Cedric y ella parpadeó, regresando a la realidad—Estoy aburrido. Aquí no hay nadie y no tengo nada que hacer.
-Puedes repasar tus apuntes.
-Por favor… ¡Nadie hace eso…! Está bien. Quizá si lo hace alguien—agregó, al ver la mirada que ella le dio.
-Entonces búscate un libro o algo. Es imposible aburrirte en una biblioteca.
Cedric suspiró pesadamente y regresó a su posición inicial, irritando a Hermione.
-Cedric, me estás poniendo de nervios.
Él no le hizo el más mínimo caso.
-Cedric…
Nada aún.
-De acuerdo, ¿por qué no te marchas? Nadie te obliga a estar aquí.
-Lo hacen. Dumbledore se entera de todo lo que pasa en este castillo y si sabe que yo ando por allí sin ti a esta hora, no estará muy feliz que digamos.
Hermione regresó a su pergamino, pero no se podía concentrar como antes. Un molesto bicho de Hufflepuff había arruinado su tranquilidad. Adiós a los libros de Runas Antiguas…
-Muy bien, tengo una idea. De todos modos iba a pasar por ahí más adelante. Recoge tus cosas Diggory. Nos marchamos.
.
El viento en las gradas del campo de Quidditch era muy fuerte; Hermione se arrebujó más la capa y se acomodó la bufanda.
-¿Por qué rayos vinimos aquí?—se quejó Cedric frotándose la sonrojada nariz—No es que esté practicando Hufflepuff o algo.
-Vinimos aquí porque tú te estabas poniendo de un humor imposible y yo iba a venir aquí de todas maneras. Quería ver la práctica de Harry como capitán y a Ron aplicar para el equipo.
Cedric bufó.
En el campo, Harry parecía tener problemas para organizar a todos esos Gryffindor ansiosos por pertenecer al gran equipo de Quidditch. Era Ginny quien gritaba a los chicos para que se concentraran. Hermione soltó una pequeña risa; la menor de los Weasley solía ponerse de mal humor si era obligada a soportar el frío más de lo adecuado y los ingenuos que insistieran en retrasar las pruebas, se enfrentarían sin duda a la furia de la pelirroja.
-Como sea, ¿vienes a apoyar a Ronald?—dijo Cedric.
-Pues claro. Es mi amigo.
-Si bueno… no creo que lo necesite. Él trae a su porrista personal.
Hermione le lanzó una mirada interrogante y Cedric inclinó la cabeza hacia la izquierda, unas gradas más abajo.
-¡VAMOS RON, TÚ PUEDES! ¡WOOOO! ¡RON, ÁNIMO! ¡SI, ARRIBA GRYFFINDOR!
Lavender Brown estaba ahí, gritando como si fuera la final Gryffindor contra Slytherin. Las gemelas Patil estaban con ella y la miraban riéndose como locas.
-¿Qué está haciendo ella aquí?—preguntó Hermione a nadie en particular.
-¿Por qué no podría?—le dijo Cedric—También viene a apoyar a su querido. Con eso de que lo sigue a todos lados y le coquetea todo el tiempo, a mí no me extraña.
Hermione regresó su atención al Hufflepuff con un movimiento de cabeza tan brusco que él temió que se lastimara el cuello.
-¿Eh?
-¿Eh, qué?
-¡Eso que acabas de decir!
-¿Qué? ¿Lo de Lavender?
Parecía totalmente tranquilo y Hermione estaba perdiendo los estribos.
-¡Si, lo de Lavender!—chilló ella. A Cedric pareció hacerle gracia.
-Todos lo notamos Hermione. Nunca había visto a Lavender tan de cerca, pero claro que había escuchado de ella. Cada inicio de año escoge a su o sus presas para 'atacar'. Es claro que esta vez es Ronald el elegido.
La cara de Hermione reflejaba la verdad; ella no tenía ni idea de todo eso. ¿Tan absorbida estaba todo el tiempo en sus libros y estudios? Y Ron tampoco había dicho nada, al menos a ella. Harry quizá era otra historia. Sin embargo, todo esto podía conectar con la conversación de más temprano. ¿Estaba ocultamente preguntando si era lo suficientemente atractivo para Lavender? Por la emoción de ella, la respuesta era un rotundo sí.
La chica se había quedado un buen rato pensando en todo ello y mirando a la nada hasta que fue interrumpida por el tono quedo de su acompañante.
-Hermione, ese chico te está mirando.
Ella siguió su mirada al campo, donde dos chicos estaban ligeramente separados del grupo y miraban hacia donde ella se encontraba.
-Creí que a estas alturas ya reconocías a Ron. No es que existan muchos pelirrojos en Hogwarts, y menos ahora que Fred y George se han graduado…
-No me refería a tu amigo cabello de zanahoria. Estoy hablando del otro. El rubio con rizos y sonrisa de Gilderoy Lockhart. ¿Lo conoces?
Hermione agudizó la vista. Ron estaba increíblemente pálido y ella reconoció los nervios. El chico número dos tenía un aire de superioridad y decía algo que a Ron no parecía importarle mucho.
-No creo haberlo visto ant…No, espera un momento, ya sé quién es. Se llama Cormac McLaggen.
Cedric parecía un poco sorprendido de que ella realmente supiera quien era.
-¿Y qué? ¿Es tu amiguísimo también?
-Oh no, solo sé que es el mayor conquistador de la casa. Está en el club de Slughorn, ya sabes, ese club elitista. No sé, siento que es como un Draco Malfoy en Gryffindor.
Cedric le sonrió ampliamente.
-¿Tan malo es?—ella le devolvió la sonrisa.
-Casi segura.
Por un rato más siguieron viendo las pruebas. Ron lo estaba haciendo bastante bien para estar tan tenso sobre la escoba. Cormac, que resultó querer el mismo puesto que su pelirrojo amigo, también tenía lo suyo, pero con una carga de soberbia tan grande, que Hermione sabía que no debería ganar el puesto.
La bravuconería de McLaggen subía a la par de la irritación de Hermione que ya no pudo soportarlo más. Se alejó un poco de Cedric que parecía disfrutar el patético espectáculo de Lavender y casualmente puso la mano en sus labios para susurrar un confundus en el último tiro que McLaggen tenía que cubrir, haciéndole fallar y cambiar su engreído rostro por uno perplejo. Ella sonrió ligeramente y se disponía a regresar a su asiento original cuando el rostro burlón de Cedric la detuvo.
-¿Algo que quiera decir en su defensa, después de esta… muestra de que Hermione Granger es tan normal y tramposa como una adolescente de su edad?
-Y-yo…
Pero la defensa de Hermione despareció entre los gritos histéricos de Lavender; Ron acababa de tapar el último tiro y ella celebraba como si hubiera ganado el mundial de Quidditch.
-¡SI! ¡SABÍA QUE LO HARÍAS WON WON! ¡ERES EL MEJOR DE TODOS! ¡HARRY POTTER, TIENES QUE DARLE EL PUESTO EN EL EQUIPO! ¡VIVA RONALD WEASLEY!
-¿'Won won'?—dijeron Cedric y Hermione al mismo tiempo para después mirarse y atacarse de risa.
-Cuando pasó todo eso del Torneo de los Tres Magos yo tuve una que otra 'admiradora' que estaba demente, pero la chica Brown le dio un nuevo significado a todo ello.
A Cedric le cambió un poco el semblante al mencionar el Torneo que tanto daño le había hecho y Hermione no supo que decir, no supo cómo consolarlo puesto que no tenía ni idea de lo que le hería aún. Sólo él sabía con exactitud lo ocurrido y parecía que se iba a llevar ese secreto a la tumba. En el campo, Harry y Ginny juntaban a todos los aspirantes para darles las instrucciones finales.
-Hermione… ¿puedo preguntarte algo?—Cedric estaba mirando a sus manos fuertemente unidas, no a ella.
-Sí, claro.
-Harry… bueno, él… ah. Es difícil preguntar esto.
-¿Qué pasa, Cedric?—dijo ella. Una extraña sensación la recorrió cuando él mencionó a Harry.
-Yo… quiero saber si Harry…
-¡Hermione!
La aludida y el Hufflepuff se sobresaltaron cuando escucharon el grito de Harry. Hablando del diablo… ¿lo habían invocado?
Su mejor amigo venía en su escoba, muy sonriente. Aterrizó una grada más abajo y ella y Cedric se pusieron en pie.
-Hola Harry. Fue una buena ronda de pruebas.
-Lo fue ¿verdad? Ron estuvo muy bien, pero el tonto de McLaggen está furioso. Dice que Ginny le dio a Ron un tiro muy fácil y pidió una nueva oportunidad, pero lo mandé al diablo. Fueron cinco para ambos y él falló uno. Tiene que vivir con ello.
Hermione enrojeció de inmediato con culpabilidad.
-¿Estás bien Hermione? Luces muy sonrojada—le puso las manos en las mejillas y la miró más de cerca—Seguro es por este frío. Vas a enfermarte por estar así. No llevas puesto un abrigo adecuado.
Ella rodó los ojos y estaba a punto de darle su típica respuesta de 'está bien' cuando la interrumpieron.
-Vaya Harry, no sabía que eras algún tipo de medimago prodigio.
Hermione se quedó sorprendida por el comentario que goteaba sarcasmo de Cedric. Hasta donde ella sabía, ambos se toleraban. Harry cambió su sonrisa por una cara llena de irritación.
-Y yo no sabía que tenías una maestría en comentarios Malfonianos, Cedric. No es que sea un doctor, es que me preocupo lo suficiente por Hermione para no querer que enferme.
Cedric pareció erizarse con la respuesta de Harry.
-¿Insinúas que yo…?—se interrumpió—Lo que sea Potter. Te veré después Hermione.
Y se marchó con las manos dentro de la capa ante la atónita mirada de la chica.
-Merlín, ¿qué está mal con ese chico?—dijo Harry.
-Quizá tenga mucho en la cabeza.
-Sí, claro—bufó Harry. Luego regresó a su buen humor—Está helando aquí, vayamos a la sala común.
-¿No te vas a dar una ducha?
-Rayos, no. ¿Sabes algo sobre las duchas de los vestidores, Hermione?—le pasó un brazo por los hombros y la condujo a la salida de las gradas. Harry no había jugado mucho hoy, así que no estaba sudado ni todo sucio, aunque no habría importado. No era una chica tan quisquillosa.
-¿Qué cosa?
-Son frías. Heladas. No tienes ni una idea Hermione. Y yo, pero ni de broma voy a tomar un baño ahí justo ahora. No señor. Prefiero ir al de la casa. Aunque seguro Ron lo estará ocupando, liberando toda la tensión de hace un momento.
Hermione se rió imaginándose a su amigo y un momento después Harry la acompañó en el sonido.
Ambos caminaron a su torre, Harry le iba contando de la histeria de Ginny y de lo mandona que se puso con todo aquel que no se comportaba. Ginny definitivamente tenía una personalidad que combinaba con su cabellera.
-…y no dejaba de usar la escoba como una guitarra y entonar una canción de los Weird Sisters hasta que Ginny perdió la paciencia y estoy seguro de que iba a romperle la escoba en la cabeza cuando…
Harry se detuvo de golpe, haciendo trastabillar a Hermione, que lo miró.
-¿Harry?—Él tenía la vista en algo al final del corredor y la boca medio abierta.
Hermione siguió su mirada y estaba segura de que su cara se había vuelto una copia de la de él.
Ahí estaban.
Cho y Cedric, tomados de la mano. Él se inclinaba hacia ella y por todo el corredor se escuchó el 'claro que aún te quiero, tonto' saliendo de los labios femeninos. Cedric no hizo ningún gesto más.
-¿Cho?—la firme voz de Harry rompió la burbuja en la que los otros se encontraban, haciendo que el Hufflepuff se enderezara tanto como el palo de una escoba y que Cho perdiera el poco color de su rostro.
Ella lucía aterrada y Hermione se dio toda la libertad para sentir satisfacción por ello.
¿Eso la hacía una persona malvada?
No podía importarle menos.
.
N/A: ¡Hola a todos! Me siento como en novela mexicana con lo siguiente pero: ¡A Cho se le va a caer el teatrito! Ahahahahaha.
Vayamos ahora si a la sección de reviews sin cuenta:
elegv: No importa el retraso, no te preocupes, yo lo aprecio igual. Ni Hermione ni Draco pararían por nada del mundo y menos ante Dumbledore que parece disfrutar con los enfrentamientos, hahahahaha. Yo sé que soy muy malvada y aún más por dejarlos tanto tiempo con la duda ): ¡Pero ya está aquí la continuación! Y espero que te haya gustado un montón. Te mando un beso enoooorme, mil gracias por tu review :3
Lore: ¡Hola! Sí, yo también les extraño cuando me voy :3 Ese Cedric, no podemos odiarlo, hahahaha. ¡Mil gracias por el review, un beso!
SALESIA: HAHAHAHAHAHAHA, otro review kilométrico. Te juro que no me dejo de reír con lo del corazoncito de Malfoy y sus distracciones. Tus teorías son muuuuuy buenas y ya sabes que me encantan, como siempre. ¡Muchas gracias por seguir aquí, un beso grandote!
Click-Clack: ¡Y aquí una actualización más! Harry es un amor, ¿a qué si? :3 Perdón por tardarme tanto ): Pero ahora ya sabes que fue lo que pasó, ¡yay! ¡Un beso grandote y gracias por seguir por aquí!
¡Listo! Espero que hayan disfrutado mucho de este capítulo, ya saben que los aprecio un montón. Hubiera actualizado antes pero fui a ver The Fault In Our Stars y me hizo llorar tanto como el libro y entré en una pequeña depresión (Dios, ¡cómo amé a Ansel!).
Les mando un beso enorme y nos leemos en la próxima.
