Descargo de responsabilidad: no poseo ninguno de los materiales escritos por GRR Martin o de HBO.
CAPITULO 7
Dos días pasaron desde aquel paseo infructuoso con Tywin, y Atenea seguía dándole vueltas a su proposición, no porque estuviera considerando la posibilidad de unirse a él. Si no, por cómo contaría esto a Jaime, y además estaba esa odiosa sensación que le decía que si declinaba su oferta no podría traerle nada bueno. Dos días se mantuvo encerrada en su alcoba sin valor a enfrentarse a toda esa situación, ¿si no salía de allí, Tywin no podría ir a buscarla, no?
Echaba de menos a Jaime, ocupaba sus pensamientos aunque los sueños de esas dos noches la perseguían, siempre trataban de Tywin persiguiéndola a ella y a su familia, Jaime intentando protegerles a todos hasta que aparecía el rey Robert y acababa con todos. Mas que sueño era una pesadilla que le atormentaba.
También sabía que tarde o temprano debería hablar con su padre sobre las asquerosas intenciones que el rey, estaba segura, tenía sobre ella. Tampoco tenía el valor. Su padre como mano del rey y amigo leal, podría acabar en un enfrentamiento que acabaría como mínimo, con la desaparición de su título.
El día anterior llegó la respuesta de Jon a su última carta.
Querida hermana, no seré yo quien te vuelva a decir que te estas metiendo en la boca del león, nunca mejor dicho, comprendo por tus letras que te estás enamorando del Matarreyes, solo te pido que te cuides, aun pareces no conocer todo el daño que ha hecho esa familia, pero es tu decisión y la respeto, pero prométeme que ante cualquier cosa me escribirás, no te quepa duda que iré a Desembarco en la primera petición.
Aléjate del rey Atenea, no creas que no vi sus miradas hacia ti durante su tiempo en Invernalia, sé porque me lo cuentas a mi y no a padre, pero no esperes a estar con la soga al cuello para explicárselo, sabes que él podrá hacer algo.
Con todo el cariño, Jon.
PD. Dales un gran abrazo a Sansa y Arya.
Atenea sabia que no podía seguir escondiéndose por mucho mas tiempo, su padre estaba preocupado, Jaime debía estar preguntándose donde se metía desde aquella placentera tarde en el bosque de dioses, y Tywin estaba esperando su respuesta, no parecía un hombre extremadamente paciente.
Esa mañana decidió salir en su busca, primero, de Tywin. Al llegar al salón del trono se encontró con una reunión de la corte, con el rey incluido sentado en su trono, su padre a su lado y Tywin elegantemente de pie al otro.
Intentó sumergirse entre la multitud intentando no ser vista, una vez ya al lado de una de las columnas contempló la escena.
Un hombre alto, calvo y con porte se dirigía al rey, acompañado, parecía ser de algunos de sus hombres, al ver sus insignias en sus armaduras enseguida los reconoció, un ciervo, el emblema de la casa Baratheon.
Entonces él debe ser el hermano del rey.
Haciendo un barrido por la sala se encontró con los ojos de Jaime, que custodiaba una de las puertas de acceso. Le sonrió radiante y él la imitó con un guiño.
"Es imposible encontrarla, me llegan noticias de sus movimientos pero una vez que mando a mis hombres, ella ya no está." Dijo el mas joven.
"Es solo una niña con toda una tropa de Dothrakis, es imposible que desparezcan de la noche a la mañana." Dijo el rey.
"Parece estar bien aconsejada, es como si predijera todos mis movimientos, no puedo hacer..."
"¡La quiero muerta!" Exclamó el rey perdiendo los estribos.
"Es solo una niña majestad, no puede hacer daño." Intentó aplacar Ned.
"Una niña acompañada de toda un tropa de sanguinarios, yo creo que si podría llegar aquí y hacer todo el daño posible." Argumentó Tywin.
"¡Dothrakis y tres dragones que se van haciendo grandes! ¡No permitiré que llegue a Poniente!" Dijo el rey mientras le servían otra copa de vino.
"Si me permite su excelencia puedo aconsejarle algo mas difícil de detectar." Interrumpió Tywin de un forma sibilina."Conozco a sicarios de Braavos que harían el trabajo mucho más rápido, al fin y al cabo será más fácil para un solo hombre llegar a ella que a toda una tropa."
"¿Sicarios? Está bien, hazlos llamar Lannister, quizá sean más útiles que mi hermano." Acabó el rey mirando desdeñosamente a Stannis Baratheon.
Cuando se dio por concluida la reunión todos se levantaron y fue entonces cuando el gran león detectó a Atenea, mirándola con ojos calculadores, y fue directo hacia ella.
"Lady Stark" Dijo él a modo de saludo.
"Mi señor" Contestó con una reverencia.
"Menuda sorpresa encontrarla aquí después de estos días sin dejarse ver." El rubio cogió su mano y la besó sin despegar sus ojos de ella.
"Tenía cosas en las que pensar."
"Hum? ¿En alguna proposición tal vez?" Dijo él intrigado. "Paseemos, si no le importa, no quisiera que oídos entrometidos escucharan nuestra conversación." Enredó el brazo de la pelirroja con el suyo y con una mirada a su hijo, que estaba ocupado hablando con otro de los guardias, la dirigió fuera de la sala del trono, poniendo rumbo a los jardines. "¿Y bien? ¿Has tenido suficiente tiempo para pensar Atenea?"
"Sí, mi señor..."
"Fuera formalidades chica, estamos solos."
Atenea miró impulsivamente a su alrededor notando que su acompañante estaba en lo cierto, y empezó a sentir un poco de pánico, sabía lo que tenía que decir, pero esperaba que no estuvieran completamente solos a merced de la reacción del imponente hombre. "Eh… verás he estado pensando en tu propuesta y … bueno..."
"Sin rodeos." Dijo él, parando precipitadamente y haciendo que ella le enfrentara.
"No puedo otorgarte lo que me pides." Prosiguió ella sacando valor. "No puedo amarte."
"¿Amor? Oh no, no es eso lo que te pido, quiero tu mano, el amor ya vendrá si ha de ser así con el tiempo."
Esto dejó a la pelirroja desconcertada. "¿Entonces solo quieres eso? ¿Una boda? ¿Y qué ganas con eso? Ni siquiera Invernalia me pertenece, es de mi hermano Rob, por derecho."
"No es cosa de política, chica." Se fue acercando a ella hasta quedar a una distancia impropia entre un hombre y una mujer que no están casados. "Y las razones no son importantes, ya te dije que pudo ofrecerte todo, todo lo que desees, solo a cambio quiero tu fidelidad y que cumplas con tus deberes como esposa."
¿Deberes como esposa? ¿Quiere decir… en la cama?
"Mi señor, no se que concepción tenéis de mi, pero no soy una mujer que se regale, por mucho oro que me prometáis, yo jamás me entregaré a vos." Dijo ella volviendo a las formalidades con afán de dejarle claro que no quería ninguna clase de acercamiento.
"Eres una chica estúpida si piensas que vas a conseguir a alguien mejor que yo, con mi posición, mi oro y mis buenas intenciones."
"¿Buenas intenciones? Mi señor, creo que lo único que quiere conseguir de mi es una cosa, y no me parecen buenas intenciones, no se qué le habrá llevado a encapricharse, por decirlo de alguna manera, de mi, pero, siento deciros que no podrá sacar nada mas de mi, superando una conversación."
"Quizás seas solo un capricho, ni yo mismo lo sé, pero te digo una cosa Atenea, yo consigo todo lo que deseo, siempre."
"Pues quizás esta sea la primera vez que no lo consiga, mi señor." Espetó ella, haciendo énfasis en el título.
Ante esto Tywin rió. "Ese temperamento tuyo… no sabes lo que despierta en mi." Se acercó aun mas a su cara. Quedaron en silencio, él parecía ensimismado en sus ojos, ella no se movió ni un ápice, desafiándolo a que hiciera algo incorrecto para poder soltarle una bofetada. Los ojos del león pasaron a su boca y después de unos instantes pareció darse cuenta de su comportamiento y volvió a enfrentar su mirada, esta vez agresivo. "Muy bien, te dejaré en paz si es lo que quieres, tu decisión está tomada."
"Así es."
Antes de que pudiera acabar su frase Tywin se pegó de repente a ella, poniendo sus labios en su oreja. "Volverás a mi, Atenea, donde quiera que vayas, siempre estaré ahí, esperándote." Y sin más se fue camino a la sala del trono sin mirar hacia atrás.
Atenea quedó completamente consternada. Ella le ha dado una negativa, pero sigue con la esperanza de que vaya a él.
¿Es que en este maldito sitio todos están locos o qué? Espero que al menos cumpla con su palabra y no me busque más.
Atenea estaba roja de ira cuando regresaba a sus aposentos, no solo la conversación con Tywin había resultado totalmente infructuosa, si no que había intentado encontrar a Jaime por toda la fortaleza, sin resultado.
Al pasar por uno de los corredores sintió como tiraban de ella hacia un oscuro pasillo, tapándole la boca impidiendo gritar.
"Parece que he cazado una loba." Dijeron en su oído, finalmente soltándola.
"Dioses Jaime, podías haberme llamado simplemente."
"Oh pero no habría sido tan divertido. Voy a tener que enseñarte a defenderte mejor. La espada la controlas pero veo que el cuerpo a cuerpo no."
Atenea se acercó a él desafiante. "Cuando quieras te demuestro lo que puedo hacerte cuerpo a cuerpo."
El rubio levantó una ceja divertido.
"¿Oye, de quien estaban hablando antes en la sala del trono? Parece peligrosa."
La mirada de Jaime se ensombreció. "No es que sea peligrosa, en mi opinión solo viene a buscar lo que es suyo por derecho. Se trata de Daenerys, de la casa Targaryen. Robert acabó con casi toda su familia, y está obcecado con acabar con ella."
"Pobrecilla… si el rey le hubiera hecho eso a su familia también lo mataría."
Jaime la trajo hacia él envolviendo su cintura. "Podemos hablar de esto en otro momento, ahora te buscaba para informarte de que quiero que cenes conmigo esta noche. Quiero presentarte oficialmente a mi familia."
"¿A tu familia? ¿Qué…?"
"Quiero que te conozcan como lo que eres, la mujer que quiero y por la que voy a dejar mi puesto en la guardia real."
"Jaime, no puedes hacer eso, por mi no..."
"Atenea, mi decisión está tomada, le moleste a quien le moleste, quiero estar contigo, no quiero seguir escondiéndome, pronto informaré al rey de todo y después… después quiero que te cases conmigo."
Atenea estaba en shock, se había reconocido a si misma que estaba enamorada de él, pero de ahí a que viera de verdad un futuro con el rubio había un abismo. Esta noticia dudaba que le hiciera gracia a nadie. Primero estaba su padre, que hasta le había prohibido estar con él, luego la reina que parecía odiarla por su acercamiento a Jaime, y luego el rey… y Tywin… esa misma mañana le había dejado claro que siempre esperaría a estar con ella. Definitivamente nada bueno va a salir de ahí.
"Te espero en mis aposentos a las 8. No llegues tarde. Además hoy llegará mi hermano, quiero que le conozcas." Le dio un beso en el dorso de la mano y se fue, parando un momento y dándose la vuelta, con un sonrisa. "Tranquila, todo irá bien."
Atenea se quedó parada en ese pasillo mirando por donde había desaparecido Jaime. Con sus palabras dando vueltas en su cabeza. Cuando por fin se dirigió de vuelta por su camino no pudo evitar soltar una gran risa de felicidad.
¡Me voy a casar! ¡Se quiere casar conmigo!
Todo era felicidad hasta que volvió a recordar con quien compartiría mesa esa misma noche. ¿Cómo reaccionaría Tywin?
Decidió pasar su tarde de nuevo en su alcoba, pensando mil situaciones que podían darse en la próxima cena, a cada cual peor.
Ned Stark llegó y saludó cariñosamente a sus hijas, entonces ella se armó de valor para informarle lo que debía de decirle.
"Padre, esta noche no me esperéis para cenar." Comenzó ella, nerviosa.
"¿Pues?"
"Voy a cenar con Jaime y los demás Lannister."
Ned Stark la miró como si estuviera viendo un lobo con tres cabezas. "¿Cómo has dicho?"
"Lo que oyes, Jaime va a presentarme a su familia oficialmente."
"¿Oficialmente como qué exactamente?"
"Como su futura prometida."
Se quedó perplejo, era de las pocas veces que Atenea había visto a su padre sin habla, así que decidió continuar. "Lo amo, padre, y él me ama. Él no es como crees, ya te lo dije, no es como los demás Lannister."
"¿Ah si? ¿Y cuánto crees tú conocer cómo son los Lannister?" Dijo él de forma venenosa.
"Más que tú por lo que veo, sé que son ruines, malvados y egocéntricos, pero Jaime no es como ellos."
"Atenea..."
"No, padre, es mi decisión, soy una mujer adulta y siempre me dijiste que podría escoger con quien casarme, le elijo a él." Se levantó de la mesa y se encerró en su habitación con un portazo.
Por la mente de Ned pasó la conversación que había tenido con el rey hace pocos días.
Se encontraban en uno de los balcones de la habitación del rey compartiendo una botella de vino Dorniense, Ned apoyado en la barandilla conversando mientras observaba el paisaje.
"¿Y que tal las niñas, Ned, se han adaptado bien a la capital?"
"A Arya parece que le cuesta un poco adaptarse a este tipo de vida, pero desde que la he dejado aprender con la espada parece estar mas a gusto. Sansa por supuesto, está encantada."
"¿Y qué me dices de Atenea? No la veo mucho por ahí, y cuando la veo, bueno, no me gustan sus compañías, Ned."
"A qué te refieres?"
"El Matarreyes. Allá donde va ella, él no le quita el ojo, el otro día les vieron entrando solos al bosque de dioses. Solos, amigo."
"¿A dónde quieres llegar Robert?"
"Esa chica se echará a perder con ese tipo de… amistades. No la encontrarás marido así, te lo aseguro. Aunque no me importaría llevarla por el buen camino yo mismo. Los dioses saben que mi matrimonio no es nada placentero, ni para Cersei, ni para mí."
"¿Estás diciendo que te casarías con ella si no fuera por la reina? Podría ser tu hija, Robert."
"Sí, pero en cambio, es la tuya."
"Robert, eres mi amigo, y te tengo en gran estima, he librado batallas por ti, daría mi vida por ti, si se diera la ocasión, pero deja a mi hija en paz."
"¡Es solo un suponer Ned! Tampoco hace falta ponerse así jajajaja."
Ned sabía que debajo de las alegres palabras de su amigo se escondían unos pensamientos que para él eran reales, le conocía, en verdad estaba considerando esa opción. Robert era como un niño al fin y al cabo, si no le dabas lo que quería echaba una rabieta, solo que, sus rabietas solían costar vidas de por medio, como pasó con Lyanna. Nunca lo admitiría pero prefería que Atenea se casara con el Matarreyes antes que con el rey, quizá con el Lannister podría llegar a ser feliz después de todo, con Robert iría sucumbiendo a la soledad y a la tristeza en vida.
¡Hola de nuevo! Siento muchísimo no haber actualizado antes, os he tenido mucho tiempo esperando que prosiguiera esta historia, pero hasta que no he acabado los exámenes de la uni no he tenido nada de tiempo para escribir. A partir de ahora, con las vacaciones de por medio espero poder actualizar al meno veces a la semana. ¿Qué esperáis que pasará en la cena? Dejadme vuestras opiniones, ayudan a inspirarme jeje. Besos! Nos leemos pronto!
