Los personajes de Ranma ½ pertenecen a la mangaka Rumiko Takahashi y solo escribo para los fans por diversión que aman esta genial serie de Anime y manga sin obtener algún ingreso económico.

Capítulo 7

—Matarte...—volvió a susurrar. —creo que esa sería la solución a todos los problemas que enfrento, —iba a tocar su mano, pero se detuvo y la quitó. — aunque si eso pasara fuera doble suicidio.

Empezó a caminar por la habitación o más bien, a dar vueltas por la habitación.

—Pero sabes, te haría un gran favor. — seguía hablando. — El muy idiota de tu novio me dijo que no te amaba... o bueno, más bien... dijo que ... —pensaba en que palabras usar. —en fin, es la mejor solución que encuentro para que podamos salir de todos nuestros problemas porque tú también lo estas, Akane. Por algo te sucedió lo que te sucedió.

Se volvió a acercar a ella y la miró unos largos segundos más.

—Tal vez podría... —acercó su mano en dirección a su cuello. —ahorcarte...—susurró muy bajo esa palabra con una mirada penetrante y fuerte.

Lo que no se esperaba es que una mano la detuviera y lo peor de todo es que no lo podía creer. Akane había detenido sus intenciones tomando su muñeca y apretándola muy fuerte.

Su corazón comenzó a latir desenfrenadamente. ¡Akane había detenido su mano! sus ojos aún estaban cerrados, pero la fuerza con la que la apretaba pareciera lo contrario. ¿Estaba consiente?

—¿Qué hago? —susurró.


—¡Akane ya respira por si misma! — Ranma gritaba de felicidad.

—Sí, Ran-chan. —respondió Ukyo con los mismos ánimos. — Estamos felices de que al fin suceda.

Por fin una gran noticia. No recordaba el día en el que hubiera estado tan feliz como lo estaba en ese momento.

—¿Eso quiere decir que ella podrá despertar en cualquier momento? — preguntó Ranma como más entusiasmo de poder ver muy pronto sus ojos y sus sonrisas.

Las tres chicas se voltearon a ver y sonrieron.

—¡No puedo esperar más! — Ranma salió corriendo para ir a verla.

Las tres chicas lo siguieron, pero caminando un poco más lento que el chico. Ranma llegó en menos de un minuto al cuarto de la chica. Abrió la puerta y no esperaba a ver lo que veía sus ojos.

Izanami aún seguía ahí y sobretodo, Akane tenía su mano en su brazo. La apretaba con tanta fuerza que ya sentía que no circulaba su sangre. Había intentado zafarse de ella, pero fue inútil. Cuando escuchó que alguien subía las escaleras, el pánico se hizo presente y por la fuerza y velocidad sabía que se trataba de Ranma. Vio a Ranma con una mirada de miedo, pero también quería que la salvaran de ella.

Por otra parte, Ranma se había quedado congelado ante la situación. ¿En verdad Akane...? Las chicas habían llegado y quedaron impactadas. No hacían nada, solo se escuchaba el sonido de la máquina que monitoreaba los latidos de Akane.

—Ranma... —llamó Izanami con una voz muy aguda. —no sé lo que estés pensando, pero... —miró al chico con ojos llorosos. —mi brazo se está entumiendo. —agudizó más su voz. —¡Quítamela! —gritó la chica.

Ranma reaccionó y corrió para quitar la mano de Akane de la chica, pero le era imposible. El agarre era muy fuerte.

—¡Por dios, Akane! —exclamó el chico. —¿De dónde conseguiste tanta fuerza?

—Debe de ser de los barrios más peligrosos de Japón. —respondió Izanami jalando su brazo.

—No digas tonterías, Izanami. Jamás lo haría, aunque sea una chica ruda.

Izanami volteó a un lado su cabeza.

—Si tan solo supieras...que si es capaz. —susurró la chica.

—¡Por favor ayúdenos! — Dijo Ranma dirigiéndose a Ukyo y sus cuñadas.

Las tres chicas se acercaron e intentaron quitarle la mano de Akane de Izanami pero era inútil.

—Es imposible, —dijo Ukyo separándose de los demás. —nunca pensé que Akane tuviera una fuerza tan grande.

—Debe de haber una manera. — comentó Nabiki alejándose junto con Kasumi.

Izanami pensó en una solución. El brazo que tenía era el de la derecha, fácil, con su otra mano restante, no la pensó y le dio un pequeño golpe en su cabeza con su puño y con eso Akane soltó su agarre.

—¡Así de fácil! —exclamó orgullosa, sobando su brazo que tenía marcas rojas de los dedos de la chica, sin embargo, recibió un golpe en la cabeza de parte de Ranma.

—Así de fácil... —masculló el chico. —no era necesario que le pegaras.

—¡Auch! —se quejó. Puso sus manos en el centro de su cabeza. —Me dolió...

—¿Qué fue lo que paso? —preguntó Ukyo. —¿Por qué Akane te tenia agarrada? —preguntó dirigiéndose a Izanami.

—No lo sé, — respondió Izanami con voz de niña chiquiada. —solo quería acariciar su cabello y ella me atacó. —mintió la chica.

—¿Acariciar su cabello? — interrogó Ukyo. — que excusa tan ridícula.

—¡No es excusa! — se defendió la chica acercándose a Ukyo para mirarla a los ojos. — me dio curiosidad.

—¿Te dio curiosidad su cabello? — preguntó Ukyo aun si creerle.

—Se ve sedoso. — contestó la chica.

—Sabes... no te creo nada. — la miró atentamente.

—¡Ya basta ustedes dos! — las detuvo Ranma.

Ambas chicas evitaron mirarse.

Ranma se había acercado a Akane y se sentó a un lado de ella agarrándola de la mano. La miró y sonrió. Tenía tiempo sin verla y se sentía aliviado de que estuviera bien y eso era lo único que importaba. Quitó un mechón su rostro y luego miró a Izanami. Su mirada cambio a una seria.

—Tu y yo tenemos que hablar. — espetó el chico.

Izanami no respondió, pero la mirada que le daba el chico era seria. Tendría que contar todo o más bien, pensar que es lo que le contaría.

—Solo que primero... — miró a Kasumi. —¿le puedes hablar al doctor Tofu? algo me dice que esto no es normal. — luego dirigió su mirada a Akane.


—No te preocupes Ranma, es normal lo que le sucedió a Akane. — habló el doctor Tofu checando la temperatura de la chica.

—¿Normal? — preguntaron Izanami y Ranma al mismo tiempo.

—Así es, ella tuvo un reflejo. — explicaba el hombre. — Ella está en cierta manera dormida, pero puede moverse, aunque sea un dedo de su mano en su situación actual.

—Pero no movió un dedo, — interrumpió Izanami. —fue su mano y su brazo... y lo hizo con mucha fuerza. — dijo eso ultimo dándole una mirada asesina a Akane.

—Esa es la mejor parte del asunto. — respondió el doctor.

—¿La mejor parte? — preguntaron los chicos al mismo tiempo y mirando a los ojos al doctor Tofu.

—Si sucedió un gran avance como esto, ella no tardara en despertar. — sonrió el doctor.

Los ojos de Ranma brillaron ante esa posibilidad, está más cerca de volver a estar con ella. Por otra parte, Izanami se le bajó la presión por el estrés que sentía en el momento. Todo saldría a la luz.

—Me queda poco tiempo de vida. — susurró la chica.

—¿Dijiste algo? — miró a la chica.

—Eh... nada. — rio nerviosamente la chica.

—Yo me retiro. — agarró sus cosas y se despidió. Cuando él cerró la puerta Izanami vio a Ranma y sabía que la miraba.

Izanami agarró la silla del escritorio de Akane y tomó asiento. Ranma se sentó en la orilla de la cama de Akane a un lado de sus rodillas. La miraba con el ceño arrugado y ella evitaba mirarlo, pero era inútil, era inevitable no verlo.

—¿Y bien? — Izanami rompió el silencio.

—Esa es mi pregunta. — contestó Ranma con la misma mirada. Puso sus codos en sus rodillas y recargo su barbilla en sus puños.

La chica suspiró y hubo unos segundos más antes de hablar.

—Cuando mi madre murió tenía seis años, —comenzó a relatar. —solamente me dio el nombre de mi padre, Gemma Saotome.

Ranma comenzó a prestarle atención.

—¿Sabes, no crees que es demasiado tarde? ya van hacer las 12 de la noche.

—No intentes evadir el tema, Izanami. —le recriminó el chico.

—Bien... — volvió a suspirar. —cuando ella murió, me dejo encargada con una vecina, pero era una anciana. Puede que era muy pequeña, pero era más que consiente que en cualquier momento, ella también moriría... así que escapé y fui a buscarlo. Sé que fue una locura de mi parte haberlo hecho, pero...

—¿Dónde naciste Izanami? —preguntó Ranma interrumpiéndola.

—En el centro de Tokyo. —respondió.

—Tu y yo nos llevamos dos años, así que tenía ocho años. —Comenzaba a recordar. —aun no nos íbamos a China, pero estábamos muy lejos de aquí, no nos hubieras encontrado.

—Te dije que me perdí en el intento. — dijo la chica mirándolo a los ojos y Ranma reaccionó de igual manera. — Luego de días, era poco lo que comía que en cierto momento llegue a mi limite y cuando volví a tener conciencia, un chico joven me estaba cuidando y me alimentaba con una sopa caliente. —sonrió la chica. —Jamás olvidare el día en que los conocí. — su mirada se puso seria. —A pesar de que ellos me odien.

Ranma no supo que decir, pero había algo que no le cuadraba, algo que ella seguía ocultando. Buscó la mano de Akane y empezó a pasar su dedo pulgar por el dorso de la de ella. Pudo sentir un movimiento de ella, uno de sus dedos, acariciándolo y el chico sonrió.

—Es tarde, puedes dormir en mi habitación. — Ranma decidió terminar la conversación, por el momento. El chico se levantó y buscó en el closet de Akane una cobija.

—¿Y en donde dormirás? ¿Aquí? — interrogó Izanami levantando una ceja.

—¿Hay algún problema? — se puso enfrente de ella.

La chica se puso de pie y lo miró a los ojos.

—No, pero no se me hace eso correcto.

—Lo he estado haciendo los últimos tres meses, no he tocado mi cuarto en mucho tiempo. —comentó el chico.

Iba a decir algo, pero mejor decidió callarse.

—Está bien. — aceptó la chica.

—En el closet puedes buscar alguna ropa cómoda de Akane para que puedas dormir.

La chica obedeció y buscó algo.

Ranma se sentó en la silla con la cobija alrededor y se recargo en la pared a un lado del aparato que monitoreaba los latidos de su prometida.

—¿Debes de estar...?

—Ah sí...— habló Ranma con los ojos cerrados. —a mi prometida le gustaba usar pijamas de animalitos. — dijo con una sonrisa, sabiendo que ella no lo soportaría, más bien pensaba que eso era una burla, porque así era, se estaba burlando de ella.

Izanami estaba en shock mirando toda la ropa, en serio vestía esto aquella chica, pero de repente comenzó a reírse.

Ranma abrió un ojo y observó a la chica, ¿Qué tenía de gracia?

Izanami encontró un pantalón deportivo, era lo más decente que podía usar por el momento, cerró el armario aun riéndose y salió del closet con una sonrisa.

Ranma no entendía que era lo que le había sucedido, pero mejor lo dejo pasar por esta vez y se acomodó nuevamente.


Ranma despertó adolorido por la posición en la que durmió. No era más de las 8 de la mañana y lo supuso por el sol que le pegaba fuertemente a la cara. Rodó un poco la silla para adelante para quitarse, y segundos después se levantó de la silla.

Se estiro ya que se sentía adolorido, paso por su cuarto y vio que la chica aun dormía con las cobijas cubriéndola en su totalidad. Intento no hacer ruido para no despertarla, recogió su ropa y salió de su cuarto. Su mirada era de furia, pero era hora de resolver esto y la que tenía que responder era Xiam-Pu.

Xiam-Pu acomodaba algunas sillas antes de abrir el restaurante. Tenía que darse prisa ya que estaba atrasada. Se sorprendió cuando alguien abrió la puerta y más cuando vio de quien se trataba.

—Ranma. —habló la china. —¿Qué hacer aquí?

Ranma se acercó a ella lo suficiente para verla a los ojos. Su mirada era de furia, tenía que contenerse, aunque sabía que no sería así, pero tenía que hacer el esfuerzo.

—Xiam-Pu dime la verdad, es mejor que sea por la buenas.

—¿De qué hablar? —no entendía de que hablaba.

—¿Tú le dijiste a Akane antes de que se fuera que nos habíamos burlado de ella?

—¡Eh! Akane despertó y te lo dijo. —Xiam-Pu se sorprendió, sabía que si ella despertaba se lo diría, pero no pensó que él vendría a reclamarle.

—¡Entonces es cierto! —gritó.

—¡No! bueno...sí, pero, ¿cómo saberlo? —tenia curiosidad.

—Se lo dijiste a tu abuela hace más de un mes, me lo dijo una persona que conozco.

—Pues vaya mentiroso porque abuela no viene a Japón desde hace dos años. —la chica se indignó y cruzó de brazos, aunque no podía tener ese sentimiento porque ella si era culpable de haberlo hecho.

—¿Qué? no es cierto. —no podía creer que hasta ese punto era capaz de mentir, ya no eran unos niños.

—Es cierto, Saotome. — habló Mousse apareciendo por la puerta de la cocina. Había escuchado la voz de Ranma y quería saber a qué venia, ya que tenía mucho tiempo que no se paraba por el restaurante. — La anciana no viene desde hace tiempo.

Ranma no entendía lo que sucedía, pero Izanami se lo había dicho, pero si no era así como es que ella lo supo, Xiam-Pu no lo negó, pero ella, su hermana le mintió. ¿Qué gana con mentirle?


Ya bañada y desayunada, Izanami entró nuevamente a la habitación de Akane con las manos atrás, escondiendo un objeto que tardo en recuperar. Cerró la puerta, y se acercó a la chica.

—Muy bien Akane, — empezó a hablar. —terminemos con esto antes de que las cosas empeoren, pero no te preocupes, estoy seguro de que Ranma encontrara a otra chica que pueda pasar el resto de su vida con él. —la chica descubrió el objeto, apunto el arma a su frente y estaba a punto de presionar el gatillo, pero lo mismo de siempre, la detiene- Bajó el arma y su expresión cambio. —¡Rayos Akane! ¿por qué siempre es difícil matarte? —dijo la chica con la mano derecha en su cabello. —Nos estamos haciendo un favor. — se inclinó hasta su rostro para susurrarle. —Tú también querías esto ¿No? además, no puedo permitir que algún día, mates a Ranma. —de repente se dio cuenta de lo que dijo. —No pienses mal... —se levantó y se alejó de ella con la pistola en la mano izquierda. —no estoy preocupada por él y nada. Seamos de la misma sangre no significa que ya este sintiendo algo por él, no... —su mirada se entristeció. —...no nuevamente.

No te saliste con la tuya porque ya llegamos.

Izanami escuchó una voz conocida.

Aún estoy a tiempo de escapar.

Escuchó otra voz conocida.

La chica corrió hacia la ventana y los vio a fuera, Shun y Usui estaban aquí. Estaba asustada, no había mucha explicación para esto. Miró a Akane y la apuntó nuevamente con la pistola.

—Perdón Akane, pero no puedo esperar más, esta es nuestra despedida. —estaba a punto de apretar el gatillo, pero la maquina empezó hacer ruido y los ojos de Akane se abrieron.

Su corazón estaba fallando y lo sabía porque estaba intentando respirar por la boca y no podía. Izanami soltó la pistola y solo la observaba, como moría lentamente.

—Debo de estar de suerte... —susurró.

Shun deslizó la puerta.

—Hola, ¿Hay alguien en casa? —dijo el chico entrando a la casa.

—Que confianza tienes ya de entrar a esta casa ¿No? —recriminó Usui.

Shun miró a su amigo, después de que le dio esas gotas en su botella para que durmiera y aprovechara para tomar otro tren de regreso, no tenía derecho de decirle lo que no estaba bien y lo que sí. El tren los llevó a un lugar más afuera de Tokyo que tuvieron que esperar toda una noche en una banca de la estación de tren para conseguir el tren correcto que los llevaría a Nerima.

—No te respondo porque aún no te perdono lo de ayer. —contestó el chico.

De repente Nabiki apareció corriendo hacia Shun, abrazándolo y besándolo. Usui estaba impactado e incómodo. Quiso alejarse los más posible de ellos ya que su amor era lo más asqueroso que había visto en su vida, aunque en cierta manera solo era la actitud de él ya que ellos eran una pareja de enamorados de lo más normal posible.

Usui miró las escaleras, sabía que ella estaba aquí.

—Espero que a tu cuñado no le importe que estemos aquí. —Habló Shun alejándose un poco de la chica.

—Ranma es un maleducado, su padre no lo crió bien. —contestó Nabiki.

—No culpes a su padre, criar a un niño es muy difícil. —respondió Shun comprendiendo la situación.

—Entonces, eso me queda más claro que viene de familia. —susurró Usui para sí mismo.

Nabiki vio al otro chico que tenía cara de pocos amigos y que miraba atentamente las escaleras.

—No me presentaras a tu amigo. —habló Nabiki mirando a ver a su novio.

Shun se acercó a Usui y lo acercó a él por su hombro.

—Él es mi compañero, mi mejor amigo y mi hermano. —el chico comenzó a llorar mientras lo abrazaba. Usui no entendía el comportamiento del chico, miró a la chica que lo miraba con la misma cara extrañada y sin comprensión del chico.

—Me llamo Usui Osawa. —se presentó el chico.

—Recién me entero que tienes un hermano. —dijo la chica a su extraño novio.

—De hecho...

Kasumi apareció interrumpiendo a Usui.

—La merienda esta lista. — anunció la chica.

—¡Estupendo! — Exclamó Shun dejando de llorar.

—Le avisare a la hermanita de Ranma. — dijo Nabiki dirigiéndose a las escaleras.

Shun y Usui se quedaron extrañados con lo que dijo.

—No sabía que tu cuñado tuviera una hermana. — habló Shun con seriedad.

—Yo tampoco lo sabía hasta ayer. — respondió Nabiki deteniéndose en el principio de las escaleras.

—¿Por qué desde ayer? — preguntó Usui.

—Es que como ayer quedaste que ibas a venir no te platique todo lo que sucedió. — se acercó a su novio con los brazos cruzados. — Mi cuñado apareció ayer y llegó con su hermana menor, él tampoco lo sabía.

Shun y Usui se quedaron viéndose y miraron asustados a la chica.

—¿De casualidad nos podías decir cómo se llama? —preguntó Shun con una risa nerviosa.

—Izanami. —contestó inocentemente la chica.

Usui corrió a las escaleras y subió, no le importo la educación ni nada, una vida o más bien dos vidas corrían peligro. Shun corrió detrás de él, seguido por Nabiki que no entendía nada de lo que sucedía. Usui supo que dirección, escuchaba los sonidos de la máquina, temía lo peor pero no lo que vio cuando entró a la habitación.


Izanami se volvió a sentar en la silla por milésima vez y después se volvió a poner de pie una vez más. ¿Cuánto más se tenía que tardar? Se sentó nuevamente, pero se puso de pie a los dos segundos cuando lo vio salir de la habitación.

—¿Está muerta? —preguntó la chica, aunque fue la pregunta más tonta de todos los tiempos.

—Está bien, solo que nuevamente tendrá que tener el respirador. — contestó el doctor Tofu.

¿En serio no se entendía? la quería muerta, pero esto último fue la tontería más grande que había hecho. El pánico la engañó, ¿y qué hizo? la trajo al consultorio del doctor Tofu, pero no entendía porque lo hizo, si lo sabe... tiene que pasar algo que interrumpe sus propósitos de matarla.

—¿Puedo pasar a verla? — preguntó la chica.

—Claro, ¿le hablaste a Ranma? —Pregunto el doctor.

—Sí, no debe de tardar. —mintió la chica.

Se acercó a Akane y se puso de rodillas para estar a la altura de la chica.

—Los chicos no deben de tardar en saber que estaba ahí y además de que tú ya no estas, pero no sé qué hacer ahora.

—Yo tampoco. —una voz se escuchó dentro de la habitación.

La chica miró la ventana y entraba Shun con cierta dificultad, tenía hojas de árboles en el cabello y en su saco. Se sacudió el cabello mientras caminaba hacia ella.

—¡Shun! —dijo su nombre, pero no estaba sorprendida de que él estuviera. Le dio a la chica un papel que era una envoltura de un chocolate y tenía algo escrito. —temía que no lo encontraras.

—¿Tienes el decadente? —preguntó Shun.

—Si. —afirmó la chica mostrándolo en su mano derecha, —los dos. —Mostró el otro en la mano izquierda. —Por un momento pensé que Usui encontraría la nota.

—Tengo algo que decirte, Usui lo sabe, está enojado y al poco tiempo llegó Ranma y solo por curiosidad, ¿le dijiste lo que esa china le dijo a Akane antes de desaparecer?

—Si ¿por qué?

—¿También le dijiste que supiste eso cuando la investigabas y lo escuchaste cuando hablaba con su abuela que no viene a Japón desde hace dos años?

—Auch...hace dos años...

—Sí, ese fue tu error. Hasta este momento estoy seguro de que Usui se encargó de retorcer más tu imagen de la que ya tenía en mente.

—¿Entonces...que hacemos? —preguntó la chica con cara de fastidio.

—Pensé que tenías un plan.

—¿Un plan? — gritó la chica. —¿es en serio?

—¿No tienes un plan? —gritó el chico

—Salí apresurada porque a esta estúpida le dio un paro cardíaco. —explicó la chica señalándola, pero sin mirarla.

—No tardaran en dar con nosotros tenemos que planear un escape para los tres. —el agarro de sus hombros. —yo me separe de ellos diciéndoles que yo te buscaría por un lado y ellos por otro.

—¡No tengo ningún plan! y dudo que piense en algo muy bueno para matar tiempo. —explicó la chica.

—Yo si lo tengo. —habló una voz débil.

Izanami y Shun miraron a la chica. Akane se quitaba el respirador y el suero de un jalón sin importar lo doloroso que fuera. Volteó a verlos, esa mirada seria y sin sentimientos a la que Izanami estaba acostumbrada a ver.

—Cuando lleguen... no estaremos aquí. —dijo Akane poniéndose de pie.