Isaac tenía un aspecto horrible. Su pelo estaba mucho más desordenado que de costumbre y respiraba agitádamente, como si viniera llegando de una maratón. Recordé la vez en que Scott y yo nos apuntamos para la Maratón Anual de Beacon Hills, en los tiempos que creíamos que nuestro destino era ser deportistas. Al final no logramos ni un kilómetro sin pedir más agua.
—¿Qué quieres? —nunca había visto a Allison desmoronarse. Su voz no estaba firme como de costumbre y sus ojos parecian un vidrio que estaba apunto de quebrarse. No se atrevió a mirar a Isaac a los ojos.
El chico de los ojos azules trató de acercarse a ella, pero el fuerte brazo de Scott lo detuvo.
—Creo que Allison te hizo una pregunta —le dijo a Isaac.
Sin darme cuenta, Lydia se había acercado a mi y me tomó del brazo.
—Esto no va a terminar bien —me susurró.
—¿Qué pasó? ¿Están peleados o algo así?
—Peor.
Allison miró a Scott con cara de súplica, pero éste la ignoró. Seguía agarrando a Isaac, dejándolo inmóvil.
—Scott, suéltalo, me puedo cuidar yo sola —suplicó Allison.
Scott sonrió.
—Eso ya lo sé, Allison. Lo detuve por el bien de él —Scott soltó a Isaac y lo empujó para que entrara. Cerró la puerta con cuidado y se apoyó en ella —Se de lo que eres capaz.
—¿Cómo sabes de lo que es capaz Allison? —preguntó Isaac, exasperado.
Scott me miró en busca de ayuda. Siempre eramos victimas de momentos incómodos, y nuestras miradas fueron la salvación.
—Todavía no entiendo qué haces aquí, Pequitas —dije tratando de llamar la atención.
Lydia me miró, levantando una ceja. Apenas pude reprimir una sonrisa.
—Él no tiene pecas, Idiota.
—¿Entonces por qué tiene esos pequeños puntitos en su cara? ¿Eh?
Lydia rodó los ojos y yo le sonreí. Allison nos fulminaba con la mirada mientras Scott tenía sus ojos fijos en Isaac, como si en cualquier momento fuera a escapar o algo así.
—No estamos aquí para hablar sobre mis supuestas "pecas", tortolitos. Tengo algo importante que decirles —hizo una pausa como para que todos analizaramos lo que estaba ocurriendo. Scott se acercó y todos alrededor de la mesa estabamos muriendo por saber que había descubierto Isaac—. Hoy en la mañana encontré otro cuerpo.
Allison miró a Scott e hizo una mueca. Lydia abrió los ojos como platos y se mordió el labio con fuerza. La miré fijamente, tratando de leer su expresión.
—¿Otro cuerpo? —logró decir Allison.
Isaac asintió.
—Si, otro. Lo que es extraño, ya que se encontraba en la residencia de la Manada Hale.
Lydia se pasó la mano por la cara y me daba la impresión de que había comenzado a llorar.
—Pelirroja, ¿Está todo bien?
—No. Hoy en la mañana pude sentir...
—¿Sentir qué?
—Pude sentir un asesinato. Pude sentir el momento exacto en que ese cuerpo dejó la vida. Y no le tomé importancia. Dios, si solamente les hubiera contado...
—Lydia, está bien. Tarde o temprano, nos enterariamos de todos modos. Solo que nadie pensaba que sería él quien nos ayudaría —dijo Allison, mirando a Isaac casi sin pestañear.
—¿Cuál es tu problema? —preguntó Isaac, levantando la voz— ¡Sólo estoy tratando de ayudar! Esto todavía me importa —suspiró—. Tú todavía me importas.
Allison rodó los ojos y decidió cortar el tema. Al parecer, lo que ocurrió entre ambos fue algo bastante grave. Parte de mí quería preguntar, pero no era tan mal educado ni insensible.
—¿Podemos llegar a algún lado, por favor? —Scott tenía cara de pocos amigos. Supongo que estar sentado en una silla incómoda con una mesa llena de fotos de cadáveres mientras la chica que te gusta pelea con su novio no es muy agradable.
—Okey, okey —Isaac asintió y se sentó sin hacer ruido —. Como decía, el cuerpo lo encontré en el Loft de Derek, justo en el salón principal. Nadie lo había notado, ya que soy el único que se levanta temprano en la mañana. Por supuesto, lo escondí en mi habitación. Deberíamos examinarlo, hoy.
—¿Examinarlo? Eso nunca nos lleva a nada —dijo Lydia.
—Pero es la única forma de seguir los pasos del supuesto asesino —le dije específicamente a Lydia.
—Stiles tiene razón. Deberíamos ir —Scott miró a Allison en busca de una respuesta.
Allison entrecerró los ojos por un momento y finalmente asintió.
—Okey, okey. Iremos. Pero, debemos tener cuidado. Ahora mismo el edificio está abarrotado de hombres lobos con un poderoso Alfa.
—Alrededor de las nueve de la noche salimos para el entrenamiento —continuó Isaac.
—Esperen, esperen —interrumpió Scott— ¿Los lobos de manada se entrenan? Woah.
Sentí lástima por Scott. Pude ver su cara de emoción, pero sabía que por dentro estaba decepcionado. Le costó bastante aceptar que se había convertido en un licántropo, pero aún así se que nunca podrá reconocer que era un lobo solitario. Scott disfrutaba tanto de la compañía humana que a veces me asustaba. Raro era que estuviera enamorado de Allison y no de las chicas que se la pasan todo el día charlando con quien sea en la cafetería. Raro era que fuese amigo mio, que estaría encantado en ser un Omega solitario.
Lydia sonrió y miró a mi mejor amigo con ternura.
—La Manada Hale prefiere tener a sus lobos bien entrenados para enfrentarse a posibles ataques. Aunque, ya que no hay más manadas en Beacon Hills, no creo que eso sea una probabilidad —contestó.
Allison tomó sus cosas y se levantó.
—Nos vemos en la entrada del edificio a las diez en punto. Les envío los detalles.
Abrió la puerta y salió de la habitación sin ni siquiera mirar a Isaac.
—Entooonces, ¿Cuál es la planta de Derek?
Estabamos frente al supuesto edificio abandonado de la Retreat Avenue. Tal vez si le aplicaran una mano de pintura, el bloque tendría la apariencia de residencia normal. Pero, al ser un hombre lobo, ¿Quién quiere vivir en una vivienda normal?
El edificio estaba en buen estado. Las paredes eran de un color opaco y oscuro, con algunos graffitis y dibujos en las partes bajas. Algunas ventanas estaban rotas, pero nada que no se pudiera reparar.
—¿Planta? —Isaac me miró como si yo fuera algún tipo de retrasado mental— Derek es dueño de todo el edificio.
Solté un bufido y asentí. Allison, como siempre, rodó los ojos y caminó hasta la puerta principal. Tenia un 378 marcado en el rayado cristal. Al entrar, nos encontramos con un estrecho pasillo con una planta sin cuidar y un ascensor aparentemente en mal estado.
Allison inmediatamente presionó el botón para llamar al ascensor. Ella ya parecía haber venido así que no la cuestioné. Me dí la vuelta y miré a Lydia. Traía un vestido blanco con flores rosas estampadas y un pequeño sueter verde. Su cabello iba amarrado en una simple coleta que dejaba que sus rulos se lucieran. Se veía preciosa.
—¿Quién se ve preciosa? —preguntó Scott, que estaba a mi lado.
—Ehhh... —me rasqué la nuca, nervioso. Lo odiaba, simplemente odiaba pensar en voz alta.
"Tienes novia, Stiles" me susurró una vocecita en mi interior.
—Chicos —todos se giraron, y miraron a Lydia que trataba de decir algo.
—¿Qué pasa, Lydia? —preguntó Allison.
—Eh estado pensando, y a lo mejor tengo una idea de quién está detrás de todo esto.
Negué con la cabeza, Lydia no podía decirles qué...
—Sospecho de Peter Hale.
Allison la miró, sorprendida. Scott tenía una expresión similar, nada raro. Pero la reacción más particular fué la de Isaac, qué mostraba una mueca de como si hubiera visto un fantasma.
—Es... —comenzó Isaac.
—Imposible —prosiguió Scott.
Lydia cerró los ojos, como si estuviera tratando de alejar malos recuerdos. A veces se parecían tanto que se preocupaba de que fuera algo grave.
—No lo es... —quería decirle a Lydia que no era necesario decirlo, que no debía explicar nada. Y en un caso extremo, que yo podría decirlo por ella. Pero ya fue muy tarde—. Chicos, yo reviví a Peter.
Isaac estaba en estado de shock. Se sentó en el piso del pasillo y miró el techo. El ascensor ya había llegado, pero a nadie le importó.
—Lyds, ¿Por qué no me contaste? —le dijo Allison, tratando de calmarla. Le acarició tiernamente el cabello.
—Yo...estaba asustada. No quería involucrarte.
—Deberías haberme involucrado. Después de todo lo que hemos pasado, estamos en esto juntas —apenas pude ahogar un grito. Allison estaba sonriendo. Para mí, eso fue bastante impactante.
Pero el impacto se fue bastante rápido al ver a Lydia sonreír también. Por un milisegundo, ella me miró también.
Muchas veces he escuchado la expresión de "sentir mariposas en el estómago". Pero, al mirar a Lydia yo sentía algo muy distinto a eso. Cada vez que pensaba en el color de sus ojos, sentía como si mi cuerpo estuviera lleno de nudos. Nudos, increiblemente enredados que eran resistentes al fuego y a cualquier tipo de filo. Esos nudos siempre estaban en movimiento, exactamente como las mariposas. Pero, cada vez que algo me recordaba a ella, esos nudos se iban desenredando poco a poco hasta convertirse en hilos. Después de un rato, el proceso se volvía a repetir.
—Allison, también hay algo más —dijo Lydia. Luego de mencionarlo, me miró fíjamente e inclinó levemente la cabeza.
Asentí. Si Peter de verdad estaba involucrado, era mejor dejar de guardar secretos, porque al parecer son valiosos.
—Lydia, yo lo diré —dije. Ella me miró agradecida —. Peter...tiene una hija.
—¿Una hija? —preguntó Scott— Tal vez él y su hija están involucrados. Ya sabes, pensamos que son dos personas las causantes de todo esto.
—Scott, creo que deberías eliminar esa opción de la lista —Lydia me observaba con tristeza, y de una manera extraña esa mirada me chocó. Tragué saliva.
—Chicos...la hija de Peter es Malia.
Scott se tapó la boca con las manos, sin saber que hacer. Allison ni siquiera se inmutó —típico— y solo se limitó a mirar a Scott. Nuevamente, la expresión de Isaac fue la peor.
—¿Malia Tate? Osea, ¿Malia Hale? —dijo—. Woah, esto es demasiado. Estamos juntos en la clase de Economía. Esta muy buena.
Todos nos giramos hacia él de una forma muy sincronizada. Entrecerré los ojos y lo apunté con el dedo.
—¿Qué acabas de decir sobre mi novia?
Allison caminó hacia el ascensor, dando pasos fuertes y con cara de furia. Lydia corrió tras ella sin antes mirarme, tratando de disculparse. Articulé con mis labios "Está bien". Scott me tomó del brazo y me guió al ascensor, tratando de alejarme de Isaac.
¿Qué tenía este chico en la cabeza? Osea, tenía una pila de problemas con Allison más grande que el Empire State y se atreve a decir cosas de otra chica en frente de ella. Y esa otra chica, era mi novia. Si llegaba a tocar a Malia, juro por dios que...
—Stiles, quédate quieto.
Scott me miraba de pies a cabeza. Sin darme cuenta, estaba temblando y mis manos no paraban de dar golpes en la puerta del ascensor. Cuando por fin se abrió sentí que respiraba otra vez y mis sentidos volvieron a la normalidad.
Allison y Lydia estaban frente a nosotros avanzando a un paso normal. Nos encontramos con un pasillo con una puerta corrediza principal y unas cuantas escaleras que formaban parte de un laberinto. Todo era tan silencioso que llegaba a ser molesto. Allison rompió ese silencio.
—Ahora solo tenemos que esperar que llegue Isaac.
Lo dijo con una voz suave, algo que nadie se esperaba. Allison tenía un carácter fuerte y no tenía tiempo para delicadeza. Pero, una guerrera también tiene debilidades.
Después de un rato, Isaac llegó y nadie se atrevió a mirarlo a la cara, solo Lydia.
—Isaac —dijo esta—, por fin llegas. Necesitamos que abras la puerta.
—Chicos —Isaac empezó a caminar hacia la puerta. Acto seguido tomó la manilla y tiró hacia la izquierda, arrastrando la puerta junto a él—. La puerta siempre está abierta.
—Bueno saberlo —suspiró Allison. Entró al Loft apenas la puerta ya estaba abierta. Era de un gran tamaño, con un piso realmente encerado. Al fondo se encontraba un ventanal y, frente a él, un sofá de cuero junto una pequeña mesilla. En un costado había una escalera en espiral. Y nada más.
Entré junto a Lydia . Ella observó todo el lugar, tratando de memorizar cada mínimo detalle.
Isaac se dirigía a la escalera mientras hablaba.
—Las habitaciones están justo por...
Apenas tocó el primer escalón, se quedó congelado. Levantó la vista cuidadosamente y se encontró con la cara de una chica de cabellos castaños y ojos oscuros que no reconocía. Ella lo miraba de pies a cabeza, riéndose.
—Lahey, al parecer viniste con tus amigos —nos miró rápidamente a cada uno de nosotros, dejando finalmente su vista fija en Allison— y tu novia.
—Yo prefiero ex novia —dijo Allison con una sonrisa sarcástica en la cara— . Quien sabrá la razón por la cual terminamos.
—Razones por la cual no me establezco en una relación. No compromisos, no seriedad, no engaños —añadió la chica antes de que yo la interrumpiera.
—Deberíamos dejar ese hábito de hablar mientras otros tres están atrás escuchando todo y no entendiendo nada.
—Lo siento, lo siento. Error mío —la chica bajó de la escalera empujando a Isaac para tratar de pasar. Se acercó a mi y me extendió su mano—. Cora Hale.
—Espera, espera —Scott se acercó y se puso junto a nosotros dos— ¿Hale?
—¿Y quién es este? —preguntó Cora, refiriéndose a Scott.
Mi mejor amigo frunció el ceño y se alejó, como si la chica fuera un monstruo. Como era de esperar, se fue a acompañar a Allison, que estaba en el fondo del Loft.
—Se llama Scott. Y yo soy Stiles —sonreí—. Ahora, lo importante. ¿Tú, eres parte de la Manada de los Hale?
—Por favor, Derek es mi hermano. Pero no me entrometo en sus asuntitos de "manada".
Esa expresión me recordó a Malia. Se me daba vuelta la cabeza en pensar en que ella era su supuesta prima.
—El tiempo está corriendo, Stiles. Tenemos que irnos —Lydia estaba a mi lado, y realmente no me di cuenta cuando había llegado aquí.
—Está bien, está bien. Los dejo. Fue un gusto conocer a tu novia, Stiles.
Pude notar como el rubor subía por mis mejillas, dejándome en completa vergüenza frente a Cora. Ella solo se rió y se marchó.
—Vamos, Pelirroja —Lydia empezó a caminar y apoyé mi mano en su espalda. Sentí como en mi mano los nudos se ataban y desenredaban rápidamente, mientras mi corazón latía a la misma velocidad. Quité mi mano y cerré los ojos.
Allison, que estaba sentada en el oscuro piso, se levantó al notar que nos acercábamos. Scott estaba junto a ella, pero hizo caso omiso a nuestra presencia.
—¿Donde está Isaac? —fue lo primero que preguntó. Scott se limitó a mirar al piso.
Lydia y yo nos giramos a la vez, encontrándonos con nada.
Lydia abrió la boca para responder algo, pero de un momento a otro las luces se apagaron.
—¿Allison? —preguntó Scott. Al parecer se había puesto de pie.
—¿Qué ha pasado? —escuché gritar a Cora mientras la escalera rechinaba.
"No puedes estar con una chica si constantemente piensas en otra"
Eso fue lo último que escuché antes de caer al piso.
Holaaaaaaa! Espero que les haya gustado el capítulo!
VioletStydia5SOS: Muchas Gracias! Tu review significa mucho, de verdad. Besos para ti.
Y sin más preámbulos,
Moii
