¡Hola mis amores! Cada vez mis esperanzas crecen, agradezco a: LADI JUPITER (que bueno que te gusto el capitulo anterior, me pareció genial la idea de Makino), Elinash1 (gracias por tu hermosote review :D ) y por ultimo a Miyabi Akari (¡bienvenida! :D), Guest (Eres de lo mejorcito, gracias por tu super hermoso review, besos), Danielle Chocolatt (gracias por tu observación, tratare de no cometer tantos errores y… ¡Bienvenida!) y por ultimo a los silenciosos en especial a los de España quienes son los que mas leen esta historia ;D

P.D: respecto a los nombres de ciertos lugares sabrán que hay diferentes traducciones, espero que lo entiendan por si alguna vez lo pongo al revés XD

¡Comenzamos!

Ya había pasado un mes y varios días desde que Krystal se despidió de sus amigos y se fue a vivir con su prima Makino. Mientras la castaña se adaptaba a la vida junto a su joven prima, sus tres amigos siguieron sus vidas sin tener cambio alguno.

Ace, Sabo y Luffy se encontraban luchando como de costumbre contra un grupo de hombres mayores que ellos, pero en este caso los pequeños se encontraban en el reino de Goa. El rubio actuó como carnada para atraerlos, el pecoso los ataco y fue ayudado por el menor de los tres. Una vez derrotados la policía llego justo a tiempo causando su huida.

-¡Tengo hambre!- se quejo Luffy mientras escapaban.

-¡Cállate y corre mas deprisa!- le ordeno Ace.

Katherine Lancaster, la madre de Krystal se encontraba paseando por las calles del reino ya que acababa de comprar algunas prendas para alguien en especial. Al ver al trio escapar no dudo en echarles un vistazo… uno de ellos la hizo sorprenderse, juraba haberlo visto antes y con una familia noble. Al mirar como escapaban trato de recordar a ese niño, la mujer no tenía buena memoria pero si sentía que debía recordarlo cuanto antes haría su intento.

Una vez asalvo y en el bosque los niños se dieron cuenta que el sol ya se estaba despidiendo y que pronto entraría la fresca noche. Sabo al mirar a Luffy se le ocurrio una idea.

-¡Hoy cenemos carne de venado!- propuso emocionado.

-¡El venado es delicioso!- grito Luffy mientras saltaba de la emoción -¡Vamos a cazar!

El menor comenzo a correr para buscar pronto un venado mientras sus hermanos lo veian extrañados.

-¡Espera!- gritaron al unisonoro.

Los niños comenzaron a correr mientras buscaban algun venado por ahí… los minutos pasaron y no vieron ninguno por ahí. Dejaron de correr y comenzaron a caminar, Sabo se detuvo mientras veia algo en especial. Luffy fue el primero en darse cuenta que faltaba su hermano y se detuvo para buscarlo.

-¿Pasa algo?- pregunto mientras se acercaba a el.

Sabo lo miro de reojo y despues sonrio, parecía que nada malo le ocurria.

-¿Recuerdan a Krystal?- pregunto seriamente.

-¿Qué con ella?- respondio Ace mientras se les unia.

-Aquí fue donde la conocimos- señalo un tronco de un árbol que se encontraba caído y la otra mitad estaba plantada.

-¡Es cierto!- comenzo a reírse Luffy –Ese oso se la queria comer como un buen trozo de carne.

-¡Debieron ver su cara!- se burlo Sabo meintras reia con Luffy.

-¡Debería pasar por aquí algun dia!- comento emocionado.

Era cierto, el pequeño le tenía cierto cariño hacia aquella castaña ya que lo defendió varias veces de Ace y lo animo a mejorar en todo a pesar del corto tiempo de convivencia. Pero habia alguien quien no le simpatizaba mucho Newlove, ese era Ace.

-¡¿Y a quien le interesa esa niña tonta?!- interrumpió Ace.

Luffy levanto su mano pero Sabo lo obligo a bajarla para no tener problemas con el mayor.

-Oye Ace, no me digas que no te simpatiza pues tu la salvaste… hasta te ayudo a vencerlo- le sonrió burlonamente el rubio mientras el pegaba con un codo.

-No me interesa, además ella solo tiro de una cuerda- cruzo los brazos y les dio la espalda.

-Pero aun tienes esa cosa…- le señalo Luffy el trozo de tela que usaba como pulsera, esta era la misma que le amarro Krystal para cubrirle una herida en el brazo causada por el oso el dia que se conocieron.

-Es cierto, dijiste que ella te lo amarro para cubrirte una herida- subio y bajo las cejas Sabo.

-¿Acaso no la quieres perder?- pregunto Luffy divertido mientras lo señalaba.

-¡No sé de que hablas!- se arranco la pulsera y la tiro al suelo.

-¡Espera, eso es de Krista!- Luffy trataba de detenerlo pero Sabo lo sujeto.

-Déjalo, es solo un pecoso del mal…- le susurro causando que se calmara y riera.

-¡Cabrones!- lo siguiente que se escucho fueron los gritos de horror de Sabo y Luffy.

Mientras tanto en la Villa Fuusha horas antes

Debido a que Makino era la dueña del Partys Bar no podía desentenderlo y menos ahora que era tutora de Krystal, la ultima tenia opción de acompañar a su prima o quedarse en casa. Cuando la castaña acompañaba desde temprano a su prima la ayudaba sirviendo tarros y botellas mientras que la otra se encargaba de las tareas pesadas.

A pesar de su corta edad, Krystal ya era conocida por los clientes pues acompañaba a Makino a trabajar casi todos los días, estos a veces le daban propinas o la invitaban a charlar un rato, claro que ella aceptaba a quienes se veían confiables y no estaban tan ebrios. Ese mismo día no era como los otros pues todo el tiempo se la paso sentada en la barra algo aburrida, al verla su madre ya no la reconocería pues ya no usaba vestidos caros… ahora vestía de pantalones un poco pegados de color negro, sandalias y una blusa azul. Su algo alborotado cabello ahora estaba peinado con una alta cola de caballo que con amor se la hizo Makino.

-¿Ocurre algo?- se acercó Makino quien secaba un tarro –No te has movido desde que llegamos.

La castaña levanto la mirada para ver a su prima preocupada, para no tener mas problemas solo le sonrió.

-No es nada, solo estoy un poco cansada- actuó como si no le ocurriera nada.

-Vete a casa, hoy no hay muchos clientes como ayer- la ver que Krystal parecía no creerle trato de nuevo –Anda, estaré bien si no deseas ayudarme hoy.

-Gracias Makino- se levanto pero al ver que Makino levanto una ceja y cruzo los brazos ya sabia que su prima deseaba que le dijera algo antes de irse –Ten un buen día y llega a salvo a casa.

Makino suspiro satisfecha, la castaña no era grosera ni nada de eso pero le hacia falta practicar sus modales. Krystal se despidió de su prima, de los clientes y salió tranquilamente del bar.

Uno de los motivos por los que Krystal se mostraba cansada era sobre la clientela de ayer… una banda de piratas llego a la villa solo por provisiones y a beber algo, y como siempre se cumplía una frase que siempre le decía Makino: "En cada comida pirata nunca falta el relajo" y no se había equivocado pues esta banda comenzó a alborotarse y causar ciertos daños al lugar. Cuando por fin se fueron... bueno cuando Makino les pidió que se marcharan dejaron a ambas chicas agotadas, preparar, servir y limpiar no era cosa fácil si lo tenías que realizar rápidamente.

La segunda razón ocurrió ese mismo día durante la noche, después de algún tiempo la pequeña volvió a recordar su desprecio hacia la nobleza y el daño que le habían causado sin intención alguna. No le gustaba recordar eso así que trataba de enfocarse en algo más pero aun así terminaba en las mismas… no había ningún tema relacionado con la nobleza que le gustara además de su familia.

Casi toda la noche trato de pensar en otra cosa hasta que por fin pudo encontrarle el lado bueno a todo eso… había solo una persona que también sentía el mismo odio hacia la nobleza y también era una alma solitaria, en lo que restaba de la noche Krystal pensó en Sabo. Era increíble que tan solo hablo con el dos días y ya se había vuelto un tema en el que le gustaba pensar, a veces miraba por la ventana aun acostada para imaginarse que estaría haciendo.

Mientras pensaba en Sabo automáticamente también pensó en Luffy, ese pequeño niño de goma era la primera persona quien ella misma deseaba que sus metas se cumplieran a toda costa… al solo ver su infantil rostro simplemente lo deseo. En fin cuando iba a comenzar a recordar a Ace… se quedo dormida.

Ahora Krystal se encontraba caminando tranquilamente mientras veía los puestos y la humilde gente que entraba y salía de ellos. Irse con Makino fue una buena idea después del todo, no se sentía presionada, criticada y por supuesto que ahora ya desconocía la soledad. Una vez enfrente de una humilde y muy bien decorada casita la chica suspiro y decidió ayudar a la peli verde con sus tareas domesticas.

Saco su única llave de su pantalón y entro muy feliz, la casa era pequeña pero no perdía el encanto acogedor, desde la entrada se podía ver del lado derecho la sencilla cocina decorada como casita de muñecas, a un lado una mesita con dos sillas. Del lado izquierdo había una habitación vacía con una alfombra crema… según Makino ahí solía poner cajas del bar pero ahora con Krystal por ahí la utilizaría como un espacio para que ambas descansaran y pudieran jugar de vez en cuando.

En medio de ambas habitaciones estaban las escaleras de madera algo desgastadas y al pasar las tablas emitían sonidos muy agudos y algo molestos. Subiendo estaba un baño sencillo y a un lado de este la habitación principal donde Makino y Krystal dormían. Si veas a ambas chicas dormir te producía cierta ternura pues ambas dormían en la misma cama y algunas veces abrazadas.

Muy bien, podría ayudar a limpiar la cocina, tender la cama, regar el jardín y limpiar las ventanas. Makino no merecía tanto trabajo después de sus pesadas rutinas en el bar. Krystal subió y tendió la cama con delicadeza, bajo para lavar algunos platos y limpiar la mesa y por ultimo tomo un rociador y un trapo para comenzar a limpiar las ventanas. Una vez que termino pasó con el jardín.

Mientras comenzaba a regar las flores y el césped comenzó a imaginarse una historia para pasar el rato, Makino tardaría un poco mas de lo normal ya que no estaba ella para ayudarle y además… le encantaba la idea de desarrollar historias mientras limpiaba, cerro sus ojos y comenzó a pensar…

Imaginación de Krystal

Una Krystal adolecente se encontraba atendiendo el bar de Makino por cuenta propia pues su prima se encontraba de luna de miel con el pirata que siempre mencionaba, un tal Shanks. Mientras ella servía los tarros a sus clientes un sonido extraño hizo que todos voltearan a ver hacia la entrada.

La sombra de un joven se fue acercando a la barra para entregarle un ramo de flores a la chica… el rostro del chico se veía tapado por un sombrero de copa, con esto ella ya sabia de quien se trataba.

-Me alegro que pases a saludarme- dijo sonrojada mientras olía las flores.

-Sabes que viajar por los mares es un trabajo que dura mucho tiempo- tomo asiento mientras esperaba que le sirviera un tarro.

La chica le paso su bebida mientras miraba de forma tierna al joven pero después sintió como la mano del chico tomo la de ella sin soltar el tarro.

-Te ves tan linda sirviéndome, Krystal.

-Tu sabes que para mi es un placer… Sabo- se sonrojo mientras los clientes armaban un alboroto.

-¡Señorita!- se escucho la voz de un anciano.

-¿Sabo?- miro al chico confundida.

-¡Señorita!- volvió a escuchar el llamado y rápidamente supo que no era parte de su imaginación si no que alguien en realidad la llamaba.

Fin de la imaginación

La niña abrió de golpe sus ojos y vio un hombre bajito con anteojos y un sombrero curioso que estaba frente a ella mirándola de forma extrañada. En su estancia nunca había visto a ese anciano… ¿Qué querría?

-Es verdad que usted se parece mucho a Makino- inclino su cabeza mientras miraba su rostro detalladamente.

-¿Gracias?- se sonrojo la ver el hombre.

-¿Nombre?- pregunto rápidamente.

-Krystal Newlove, un placer- le tendió la mano.

El hombre solo vio la pequeña mano.

-Un placer, hasta luego- se alejó de ahí dejando a la niña confundida.

-Pero que tipo tan mas malhumorado, debí haberlo mojado con la manguera- entrecerró sus ojos y después comenzó a reírse.

En cuanto termino Krystal miro el cielo que se torno naranja y sonrio mientras cerraba los ojos y sentía como el viento jugaba con sus algo largos cabellos.

En la montaña Corvo

El trio dinámico se encontraba caminando hasta su hogar, una cabaña habitada por la familia Dadan, un grupo de ladrones. El cielo ya estaba obscuro y el viento comenzó a volverse fresco, no faltaba mucho para llegar pues se podía apreciar de lejos la cabaña.

Ace y Sabo llevaban cargando un gran venado mientras Luffy los miraba impacientemente pues ya quería comer, el pecoso miro a su hermano y después le ordeno que se detuviera.

-¡Luffy!- grito haciendo que sus dos hermanos dejaran de caminar.

-¿Pasa algo, Ace?- pregunto preocupado Sabo.

Ace le indico con la mirada que no era nada grave y después miro a su hermano menor.

-Deberías fijarte un poco mas donde pisas, estabas a punto de caer en una trampa- le indico donde estaba escondida la trampa. Luffy miro detalladamente y después suspiro.

-Gracias, Ace- sonrió dulcemente mientras reía.

-Tienes razón, aunque los hayamos hecho ayer no recuerdo con exactitud donde están esos hoyos- agrego Sabo mientras Ace lo miraba.

-Deprisa, tengo hambre- comenzó a correr Luffy mientras otra vez sus hermanos lo miraron extrañados.

-¡Espera, Luffy!- le grito Ace.

Debido a la oscuridad que los rodeaba y por las prisas Luffy cayó en una trampa. Ace y Sabo dejaron caer el venado y fueron a auxiliarlo pero el menor salo del hoyo sin algún problema por sus poderes.

-Perdón- dijo riéndose mientras se rascaba la nuca.

-¡Eres un idiota!- le grito Ace mientras Sabo reía.

Después de discutir un poco los mayores recogieron al venado y minutos después llegaron a su hogar entregándole a Dadan el venado ordenándole que lo preparara. Pobre mujer, si hubieran sabido que ella estaba dispuesta a gritarles por el hecho que ella cayo en una trampa esa misma mañana de igual manera no la hubieran escuchado.

Villa Fuusha

Krystal se encontraba esperando a Makino desde hace rato, ya no había limpieza que hacer y esperar a su prima se había vuelto muy aburrido.

-Makino… ¿A que hora pensaras llegar?- suspiro mientras miraba por la ventana.

La niña se encontraba sentada en la mesa de la cocina mientras miraba la ventana mas cercana de ahí, si Makino se tardaba un poco mas se quedaría dormida y eso ya era seguro. El sonido de la puerta hizo que su corazón saltara y el sueño desapareciera.

-¡Ya estoy aquí!- grito la joven mientras cerraba la puerta.

La castaña se levanto y corriendo fue a recibir a su prima mientras sonreía.

-¡Makino, que bueno que regresas!- la saludo pero después de ver que la mayor cargaba una canasta su sonrisa despareció.

La peli verde al notar que Krystal tenia su mirada fija en la canasta también la miro y después le regalo una risita.

-Mañana iremos junto con el acalde a visitar a un viejo amigo y a sus hermanos.

-¿Acalde?- inclino su cabeza mientras le preguntaba.

-Si, no es una persona muy amigable pero te agradara- sonrió mientras pasaba a la cocina.

Krystal la siguió con la mirada y después hizo un puchero, rogaba que no fuera como el hombre que la dejo con la mano extendida esa misma tarde.

-Makino explícame algo, ¿A quien visitaremos?- fue hacia la cocina mientras veía a su prima pensando que haría de cenar.

-Es un chico muy amigable que pasaba mucho tiempo con Shanks y conmigo- abrió el refrigerador.

-¿Shanks?- pregunto divertida -¡Vaya Makino, siempre lo tienes que mencionar para algo! ¿Segura que no te gusta?- se sentó de nuevo en la misma silla donde estaba anteriormente.

Makino cerro de golpe el refrigerador y miro sonrojada a su prima, nunca se había dado cuenta que mencionaba al pirata para todo… debía ser imaginación de Krystal.

-Solo somos amigos…- abrió de nuevo el refrigerador y saco lo que necesitaba.

-Como digas, a mi me encantaría conocerlo- apoyo su cabeza con sus dos manos mientras suspiraba.

-De echo, nuestro amigo es su fiel admirador… no me molesto su sueño sobre ser igual que Shanks si n que me preocupo.

-¿Por qué él es un pirata?

-Algo así… Shanks es muy famoso por su brutal fuerza además de su color de cabello- comenzó a reírse mientras cortaba algo.

Krystal no entendió mucho su chiste pues Makino nunca había mencionado el color del cabello de Shanks, si se lo dejara a su imaginación podría jurar que se lo imaginaria de un color rosado y hasta un color morado si quería.

-Es pelirrojo- la saco de sus pensamientos.

-Que bueno que lo dices- sonrió.

-Mañana iremos a entregarle ropa a tres niños, prepare algo de comer y si nos queda algo de tiempo conviviremos un poco con ellos, estoy segura que te agradaran- dijo emocionada.

Cuando menciono "tres niños" automáticamente recordó a ese trio que la habían salvado de aquel oso y… le había robado a su padre.

-¿Y como se llaman?- pregunto curiosa.

-Es una sorpresa.

-¡Makino!

-Lo lamento primita, si te los digo ya no te será interesante- continuo con lo suyo mientras la niña se enfadaba –Por cierto, te agradezco que hayas hecho la limpieza.

Después de escuchar eso olvido su enojo y se dispuso a ayudar en lo que podía a Makino pero esta se negó, después de haber terminado de preparar la cena ambas comiendo con alegría. Krystal se ofreció a lavar los platos pues se sentía culpable por no ayudarle en todo lo que quería a su prima y después ambas se fueron a dormir.

La idea de conocer a alguien nuevo hacia que Krystal no pudiera dormir a gusto pero quien sabe… hasta podían llegarle a caer bien y si Makino le tenia cierto cariño a se niño ella misma no veía lo contrario para que ella no le simpatizara.

A la mañana siguiente…

Makino cerraba el bar una vez a la semana y ese día había llegado. La mañana era perfecta para dar un paseo por la villa pero ese no seria el caso para hoy. La mayor se levanto y se alisto muy contenta.

Estaba tan contenta que hasta escogió lo que llevaría Krystal ese día, y para desgracia de la menor otra vez llevaría vestido pero no era extravagante como los que solía usar sino que uno sencillo. Este era blanco, en la parte de la cintura y en los bordes del vestido estaba adornado con líneas de color rosa pastel y debajo del vestido llevaría unos shorts… a Makino no le fascinaba la idea que Krystal pudiera enseñar algo.

-Buenos días primita, es hora de levantarse- sacudió a la menor mientras la otra se quejaba.

-Otros cinco minutos…- tomo parte de la cobija y se tapo la cabeza.

-Vamos, el alcalde no tardara en llegar por nosotras- volvió a insistir.

-Dile que llegue cinco minutos tarde.

-Krystal…- la chica cambio de tono de voz.

-Ya voy- dejo las cobijas y se sentó en la cama, la gran melena castaña que adornaba su cabeza hizo que Makino riera en silencio.

-Ya escogí tu cambio, espero que no te moleste usar de nuevo vestido- sonrió y le entrego la ropa.

-Si tu lo escogiste no hay problema, mientras no sea de ese diseñador de Goa- se fue al baño a cambiarse.

Makino se quedo callada y algo pálida, lo que no se dio cuenta Krystal es que si era un vestido de aquel diseñador pero si ella trataba que su prima fuera linda no le diría nada.

La castaña se quito la pijama y decidió darse un baño rápido. Una vez vestida cepillo su cabello y recordó que podía amarrarse ese listón rosa que su abuela le había regalado antes de regresar a Paladia, su isla natal.

Cuando salió lista comenzó a buscar el listón pero este no aparecía, ella jamás soltaba ese listón y si no lo utilizaba este estaba guardado.

-Makino, ¿Has visto un listón rosa? No lo encuentro- le pregunto mientras esculcaba en los cajones aunque estaba segura que nunca lo puso ahí.

-¿Listón rosa? Perdón primita pero jamás te he visto con uno- torció la boca mientras miraba como se desesperaba la niña.

-¡Pero debe estar aquí, estoy segura!- grito desesperada.

-Tranquila, lo buscaremos cuando regresemos- le toco un hombro.

Krystal miro hacia atrás para ver como la veía Makino, esta la miraba de una forma tierna como si le gustara ver como se desesperaba.

-Tienes los ojos de tu abuela- le comento mientras la niña se paralizaba.

-¿Conoces a mi abuela?- pregunto sorprendida.

-Ella era muy amiga de nuestra abuela- respondió.

-Ya veo… mi mamá no saco sus ojos- le dio la espalda mientras acomodaba lo que desordeno –Aunque tu sacaste el cabello de la abuela- la volteo a ver.

-Ambas sacamos algo de parte de nuestras abuelas maternas, yo el cabello verde- miro su cabello –Y tu los ojos zafiro.

-¡Makino!- se escucho la voz de un hombre.

Ambas chicas se asustaron pero supieron que ya era hora de irse.

-Esa voz…- dijo Krystal mientras apretaba un puño.

-¡Es el acalde!-la tomo de la mano, tomo su canasta y ambas salieron corriendo hacia afuera.

Reino de Goa

Katherine Lancaster se encontraba escribiendo al parecer una carta desde temprano, la mujer estaba sentada en un largo escritorio y solo la luz del sol la iluminaba en esos momentos. Ella se vio interrumpida ya que escucho delicados pasos y después vio una sombra, era el duque Lancaster.

-¿Qué haces levantada desde temprano?- le pregunto a su esposa mientras se recargaba en el marco de la puerta.

La castaña sin saber que responderle lo pensó por un segundo y después contesto.

-Le mandare un paquete a mi madre, hace tiempo que no hablo con ella- volvió a lo suyo.

El hombre no dijo ni una sola palabra pero no le despegaba la mirada a su mujer.

-¿Tienes noticias de tu hija?- al preguntarle eso la duquesa sintió escalofríos y un nudo en la garganta.

-No, al parecer se esta portando bien y Makino la tiene muy bien controlada- no levanto la mirada.

-Ya sabes que a la primera llamada de atención regresara así que espero encontrar algo para que vuelva a ti- dijo muy serio.

-No hay necesidad, Krystal volverá cuando le plazca.

-Estas errónea, debe haber algo.

-Dije que no la hay.

-Ya lo veremos- desapareció de ahí dejando a la mujer intranquila.

-"Cuídate mucho mi amor, espero que esto te sirva"- doblo la hoja donde estaba escribiendo y la metió en el paquete para después cerrarlo.

Villa Fuusha

-Buen día Makino, es hora de irnos- Krystal miro asombrada al alcalde y ambas comenzaron a caminar siguiendo al hombre.

-Pero…- susurro la niña.

No era posible lo que estaba viendo, quien las acompañaría era el mismo hombre quien se porto grosero el día anterior. Se trataba de Woop Slap, alcalde de Villa Fuusha. Durante los primeros minutos ninguno intercambio palabras hasta que iban saliendo de la villa.

-¿Es la prima de que la que me hablaste?- pregunto mientras se ponía a un lado de Makino.

-Si, su nombre es Krystal Newlove- sonrió viendo a la menor.

-Ya había tenido el gusto de conocerla ayer- Krystal lo miro con sus ojos entrecerrados, ¿Cómo era posible que se portaba bien con Makino y con ella no?

-¿Enserio? Ella no me comento nada al respecto.

-No sabia quien era hasta ahora, no vi necesario comentártelo- interfirió la castaña malhumorada.

En cuanto se adentraron al bosque recordó rápidamente a Ace, Sabo y a Luffy… desearía encontrárselos de nuevo solo para saludarlos, no sabía donde vivían pero recordaba que habían mencionado a "Dadan", la posible mujer que los cuidaba.

-Makino, hay algo que no te he contado…-le hablo Krystal.

-¿Qué pasa?- se detuvo y se agacho para escucharla mejor. Al ver que sus acompañantes se detuvieron el alcalde también se detuvo.

-Es sobre unos niños que conocí hace tiempo…- se sonrojo.

-¡¿Podrían dejarlo para después?! ¡Ya casi llegamos!- interrumpió el alcalde mientras señalaba una cabaña a lo lejano.

-Te lo contare después, no te preocupes- ayudo a su prima a levantarse mientras Makino no se veía muy convencida del todo.

Krystal al sentir nostalgia tomo la mano de Makino y ambas volvieron a caminar hasta llegar hasta la altura del alcalde. Mientras se iban a acercando el corazón de la pequeña latía con mas fuerza, estaba nerviosa por la idea de conocer a unos "niños", si le fue bastante difícil intercambiar algunas palabras con el trio desastroso, no podía imaginarse con estos nuevos desconocidos.

Una vez ahí visualizaron la espalda de una mujer grande con cabello rizado y naranja, esta estaba hablando con un hombre igual de grande de piel morena y con un hombre bajito que llevaba un turbante blanco. Se podía escuchar un poco que la mujer estaba harta de algo y que su salud estaba en riesgo pero al no estar lo suficiente cerca ninguno de los visitantes supo de que demonios estaba hablando.

-¡Oye!- le grito el acalde mientras se adelantaba solo unos pasos.

-"¿Qué este hombre siempre le habla feo a la gente?"- pensó Krystal mientras alzaba una ceja.

Inmediatamente la mujer volteo rápidamente y se inclinó ante el alcalde cosa que confundió a Makino y a Krystal en especial al hombre.

-¡Lo siento, lo siento!- Krystal la miro detalladamente, no parecía ser mala después del todo -¡No sabia lo que estaba diciendo!

Makino soltó delicadamente la mano de Krystal, le indico que se quedara donde estaba y rápidamente se acercó a la mujer que todavía estaba inclinada.

-Disculpa, escuche que Luffy esta viviendo aquí- lentamente la mujer levanto el rostro para ver mejor a los recién llegados.

Mientras tanto atrás de los mayores se encontraba una Krystal con la boca abierta, ¡¿Acaso acababa de decir Luffy?! ¡¿Luffy?!

-"No no, esto no puede ser… ¡No puede ser el Luffy que conozco!"- sintió como su cuerpo se congelaba y su corazón se detenía –"Eso quiere decir que aquí también esta Ace… ¡Chispas, también Sabo!"- puso un pie hacia atrás lista para correr.

-¡Llamen a Luffy, aun debe estar dormido!- ordeno la mujer mientras se levantaba y se sacudía.

El hombre bajito fue quien corrió hacia dentro de la cabaña para llamar a Luffy mientras los demás esperaban.

-¡Hey primita, acércate!- la invito a acercarse pero la castaña negó muy asustada.

-¿Ocurre algo?- le pregunto el alcalde mientras también volteaba a ver a la niña.

-¡Aquí viene!- grito el hombrecito mientras salida de la cabaña y se recargaba a un lado de la puerta.

-¿Krystal?- Makino comenzó a preocuparse.

La niña reacciono y miro a su prima algo nerviosa.

-Estoy bien, tranquila- le sonrió.

Makino solo suspiro y miro a la gran mujer que lo acompañaba.

-Mucho gusto, mi nombre es Makino… soy amiga de Luffy desde hace tiempo- le extendió la mano.

La mujer solo la vio e hizo lo mismo que el alcalde le respondió a Krystal.

-Curly Dadan, jefa de la "familia Dadan"- cruzo los brazos y le dio la espalda.

-Un placer- Makino solo sonrió y espero pacientemente a Luffy.

-"Dadan…Luffy"- una vez mas Krystal entro en trance mientras sentía que sus manos sudaban.

Segundos después un pequeño se asomo a la puerta con una gran sonrisa de lado a lado adornada en su carita.

-¡Makino!- grito emocionado mientras corría hacia la peli verde.

-¡Luffy!- respondió esta mientras era abrazada por el mencionado.

-Has crecido, han pasado 6 meses desde que dejaste la villa- interrumpió el acalde ¿sonriendo?

-¡Acalde!

Krystal al ver como su prima abrazaba con ternura al niño solo pudo sonreír y ver con emoción la escena.

-No le digas nada a Garp-san- le indico mientras ponía un dedo en la altura de su boca.

-Pero mira, traerte a vivir con bandidos…- miro malhumorado a Dadan.

Krystal al verlo se dio un manotazo en la frente, ya se había tardado el acalde en comentar algo negativo.

-¿Tienes algún problema?- pregunto Dadan con sus brazos cruzados.

-¡Claro que si, aprende a respetar! ¡Mujer bandido!- le respondió muy grosero.

-"¿Aprender a respetar? ¡Si usted no sabe que es eso!"- pensó Krystal divertida.

-¡¿Qué dijiste?! ¡Si todas las personas de la villa son unos idiotas!

Ambos adultos se miraban con furia mientras eran observados por la castaña, al volver a mirar a Makino se dio cuanta que alguien ya la había visto… Luffy la estaba viendo desde lejos.

-¡Krista!- grito mientras corría hacia ella.

-¡Luffy!- grito ella mientras abría sus brazos para abrazarlo.

Cuando llego el pequeño y la abrazo, Makino no pudo sentir ternura por ambos niños.

-¡Pensé que no te volvería a ver!- comenzó a llorar.

-Si… sobre eso hay muchas cosas que hablar- miro hacia Makino para que la ayudara.

-¡Espera a que Ace y Sabo te vean!- se separo de ella aun mas emocionado y secándose las lagrimas.

-Baja la voz por favor- le pidió riendo.

-¡Luffy, tengo un regalo para ti!- interrumpió Makino.

Luffy y Krystal corrieron hacia la chica y el niño espero impaciente su regalo.

-Supongo que Garp-san no se preocupa por este tipo de cosas…- comenzó a buscar en su canasta.

Krystal miro hacia la puerta de la cabaña y no vio ninguna señal de Ace ni de… Sabo, tal vez seguían dormidos. Así que decidió sentarse en las raíces de un árbol cercano ahí mientras Makino terminaba de darle el tan esperado regalo a Luffy.

-¡Ropa nueva!- saco una playera amarilla con una estrella morada en el centro, si hubieras visto la cara de Luffy en esos momentos…

-Me alegra que le gustara- susurro la niña mientras también sonreía.

-Me alegra que te gustara, necesito ajustarla un poco- le indico antes de darle su ropa nueva –Así que acérquense ustedes también.

Makino miro hacia la entrada de la cabaña dejando a Krystal confundida pues no podía ver desde donde estaba sentada. Rápidamente cierto rubio salió corriendo hacia la chica mientras le era entregada su ropa.

-¡Tu también!- volvió a llamar a alguien.

Lentamente Ace salió de ahí para acercarse de mal humor a Makino.

-Quítate tu playera…- le indico Makino al pelinegro mientras Sabo se quitaba su ropa.

Krystal quien miraba todo se sonrojo hasta un punto que jamás pudo imaginar y se tapo sus ojos… no podía ver a un chico desvistiéndose… ¿o si? separo unos dedos para ver un poco mas y lo siguiente que vio fue a un Sabo y a un Ace sin... playeras.

-"No los veas… no los veas"- negaba con la cabeza.

Makino puso una playera verde a la altura del pecho de Ace para medirla un poco mientras sonreía.

-Escuche que Ace-Kun era un niño travieso, pero a mi me pareces buen niño…- le dijo la chica mientras lo hacia sonrojar.

-"Pero Makino, no sabes lo que dices"- pensó Krystal aun con los ojos tapados y negando con su cabeza.

-Claro que no…- negó todo el pecoso mientras escuchaba las risas de sus hermanos.

-Se avergonzó- comento Sabo.

-¡Te pusiste rojo, Ace!- lo señalo burlándose Luffy.

-¡Oigan!- les reclamo este.

-Oye, no te muevas- lo regaño Makino.

-Ya me las pagaran…- susurro Ace mientras veía a sus hermanos riéndose a carcajadas. Krystal quien también estaba escuchando todo también comenzó a reírse pero un poco mas alto.

-¿Quién anda ahí?- le pregunto Sabo a Luffy.

-¡Ah si, olvide decirles que Krista esta aquí!- la señalo y esta al escuchar que fue mencionada levanto su cabeza.

Sabo levanto la mirada para verla mejor y sonrió al verla, en cambio Ace no pudo hacerlo ya que Makino lo volvió a regañar. Krystal se levanto y camino hacia los niños.

-Ho…Hola- saludo sonrojada, estaba ya lo bastante sonrojada que hasta ya sentía calor en su rostro.

-¿Con que tu también estas sonrojada?- pregunto Sabo divertido.

-Bueno… si- tapo su rostro mientras bajaba la mirada.

-¿Por qué lo estas?- pregunto Luffy curioso.

-Bueno… es difícil de decir- les dijo con cierta dificultad.

-Anda, no nos reiremos de ti… ya tenemos con Ace- la animo Sabo.

Ace solo miro a la niña de lejos pero no reclamo nada esta vez, Makino levanto la mirada y se dio cuenta de ello cosa que hizo que riera un poco.

-Es que… los vi desvistiéndose- lo rojo de su rostro paso por su cuello.

Y Krystal no fue la única quien se sonrojo pues Sabo y también lo hizo mientras reía levemente. Luffy por el contrario también comenzó a reírse pero sin sonrojo alguno.

-¿Por qué estas rojo de nuevo, Ace-Kun?- pregunto Makino.

Krystal levanto la mirada, volteo hacia atrás para sonreír y saludar con su mano a Ace quien era el único quien no había visto su rostro sonrojado.

-¿Estarás enfermo?- pregunto Makino quien vio que él se sonrojo aun mas de lo que estaba.

Continuara…

¡Al fin, he terminado este capitulo! La imaginación me golpeo con un guante de box y me dejo muy marcada (es un decir XD) este fue un capitulo bastante largo de los que hago constantemente ¡Dejen su humilde opinión de este capitulo en el review de hoy! Los quiero mucho mucho mucho y espero que este 2015 se cumplan todos sus deseos y metas, yo espero que tambein en este año tengamos mas de esta historia que al parecer poco a poco mas personas llegan a ella y me motiva a seguir adelante con ella. ¡Muchas gracias por apoyarme en el 2014! Ahora a seguir adelante… el 15 tal vez sea nuestro numero ;D ¡Hasta el próximo capitulo!

-Los ama, Luna-