DISCLAIMER: LoL no me pertenece. De ser mío habría urf todos los fines de semana.
Celosos.
- Estoy segura de que hay alguien en ese arbusto, Lee. - Murmuró Sona. - Quieren robarte el Rojo.
- Draven pondrá un ward. - Dijo el Ejecutor. Al instante aparecieron en el mapa tres invasores de barras de vida color rojo. Nunu, Urgot y Braum fueron derrotados en un asesinato triple para Lee.
Aquella partida termino al minuto quince, por el constante acoso del Monje Ciego en las líneas y los estragos que causaron Draven y Sona en la bot lane. Pero todo el compañerismo quedó a un lado cuándo en la sala de teletransportación se formó un incómodo silencio. El Glorioso Ejecutor había visto al Monje Ciego y a la Virtuosa de las Cuerdas llegar aquella mañana tomados de la mano. El Gran Draven no estaba celoso, claro que no, solo perplejo. ¿Eso significaba que estaban saliendo? ¿La hermosa Sona había decidido quedarse con Lee Sin? Ambas preguntas quedaron aún más inciertas en cuanto Taric apareció en escena. Era como si Sona tuviera un resorte que se activaba con la presencia del Caballero de las Gemas. Se olvidaba de todo y de todos. Le tomó la mano y besó su mejilla, dejando atrás a Lee y a Draven.
- Parece que alguien te está ganando el afecto de esa niña. - Murmuró el Ejecutor. Lee Sin aparentó calma cuando en realidad apretaba los dientes y se sentía inseguro. Taric y Sona se querían demasiado. Eran tan unidos como Lulu y Pix, como Annie y Tibbers, como Vi y Caitlyn, como Oveja y Lobo.
Lee Sin no sabía cómo superar o si quiera igualar un cariño así. Y eso le preocupaba.
- ¿Un concierto esta misma noche? - Preguntó Sona a una siempre seria Kayle.
Resultaba que la Liga de las Leyendas estaba de aniversario, por lo que tenían que hacer sí o sí un evento multitudinario para honrarla. Y como siempre, la responsabilidad cayó en Kayle, quién sabiamente pensó en Sona y en Ahri de inmediato para atraer público y tener un show imperdible. Los fuegos artificiales estaban a cargo de Jinx y Annie, del cóctel se ocuparían Olaf, Akali, Leona y Pantheon, y de la iluminación Lux. Solo necesitaba una respuesta afirmativa de Sona, pues Ahri se había ofrecido con anticipación.
- Así es. - Contestó. - Dime de inmediato si tienes planes o estas ocupada...
- ¡Para la música nunca estoy ocupada! - Levantó sus brazos. - Tu trae mi traje definitivo, avísale a Ahri para que se prepare, Taric y yo haremos publicidad. - Sonrió emocionada. Sería su primer concierto en la Liga, sus amigos y rivales estarían allí para verla triunfar en su ambiente. El escenario era su zona de confort, nada podía con ella estando frente a su público. Emocionada fue directo a Taric, a quién sin darse cuenta derribó por su ímpetu. - ¡Concierto! ¡Esta Noche! ¡Publicidad! ¡Ahora mismo!
Lee Sin meditaba en el marco de la ventana de su habitación, cuando un estruendo le hizo perder el equilibrio y desorientarse.
- ¡Estaaaaaaaaaaaaaaaa noche! - Decía la inconfundible voz de Taric por un megáfono. - ¡Imperdible concierto! ¡DJ Sona y Ahri la estrella del Pop! ¡Juntas por primera vez en la Liga de las Leyendas!
Un concierto... de Sona. Un concierto de Sona. ¡UN CONCIERTO DE SONA! Madre mía, qué hago, qué le digo. En esos pensamientos turbulentos estaba el Monje Ciego cuando le tiraron del brazo y lo hicieron caer al piso. Nuevamente estaba en el suelo con la Virtuosa de las Cuerdas encima.
- Vaya manera de decir hola. - Se burló.
- Hoy es mi primer concierto aquí, Lee Sin... - Dijo seriamente. - ¡Nunca había estado tan nerviosa en toda mi vida! ¿Y si me caigo? ¿Y si me equivoco de canción? ¿¡Y si en cambio de vestuario mágico quedo desnuda!?
- Tranquila, niña. - Le dijo él con una sonrisa, acariciando su cabeza. - Es imposible que te equivoques o que algo salga mal con Taric tras el escenario apoyándote y dirigiendo. - Lee Sin sabía que al contrario de lo que todos pensaban, el manager de Sona era Taric, y no Lestara, su madre adoptiva. - Estaré animándote desde las gradas.
- ¡De ninguna manera! - Rugió en su cabeza. - ¡Estarás en primera fila junto a Nidalee y Lulu! - Se irguió triunfante sobre la cadera de Lee Sin. - ¡Necesito tenerte cerca para estar segura de mi misma!
La confesión enterneció sinceramente al Monje Ciego, quién le dio un tirón y la besó en los labios. El beso fue interrumpido por una voz de matiz siniestro y casi enojado.
- Qué escándalo.
Sona abrió los ojos sorprendida y avergonzada. Se puso de pie en un milésima de segundo, dejando en el suelo a un nuevamente desorientado Monje Ciego. La voz que les interrumpió le pertenecía a quién ponía inseguro al sereno Lee Sin. Frunció en ceño y se puso de pie también.
- Veo que no pierdes el tiempo, Sona. - La Virtuosa de las Cuerdas supo de inmediato que Taric estaba enfadado. Su tono de voz y la manera en que dijo su nombre le reveló que estaba furioso. - Deberías ser más discreta, eres una dama y no...
- Fue culpa mía, no es necesario que le des un sermón. - Intervino Lee, más molesto que el mismo Taric.
- Pues con mayor razón no deberían hacer estas cosas en público. - Terminó, tomando a Sona de la mano, dispuesto a llevársela lo más lejos posible del Monje Ciego y sus labios ladrones. Pero no contaba con que Lee tomara la muñeca libre de Sona y los detuviera. Taric vio encolerizado como le daba otro beso y le deseaba suerte. Inmediatamente después caminó rápidamente con ella de la mano hacia la sala de ensayos. Sona, nerviosa y ahora perpleja por la actitud de Taric, no lograba poner todo de si misma en la música que tocaba.
Transcurrieron las horas, los minutos y los segundos hasta ese crucial momento en que los ensayos terminaron. Ella, temerosa, se acerco a Taric, que aún fruncía en ceño. El hombre al verla suspiró, rendido a sus pies y le dio un abrazo.
- Lo lamento, cariño. - Inició, acariciando su cabello. - Estaba celoso de él. De que sus labios tocaran los tuyos y de que tú lo disfrutaras. Te amo, pero siempre supe que tarde o temprano una persona me iba a arrebatar a mi cajita musical. - Sona, muda por la confesión repentina de Taric y roja como un tomate por su cercanía, lo abrazó con más fuerza, incapaz de contestar.
Taric amaba Sona de manera diferente a cualquier tipo de amor capaz de ser expresado en palabras. La amaba de muchas formas, como un padre, un amigo, un hermano y un amante. La quería intensamente, y temía perderle. Pero en contra del corazón de Sona el jamás iba a atentar. Era un hombre muy sabio, sabría amar a Sona en silencio distante. No iba a interferir en la relación que estaba iniciando con el Monje Ciego. La apoyaría aunque sus labios temblaran, celosos de Lee Sin. Aquel hombre tendría la fortuna de compartir con ella lo que él nunca se atrevió a insinuar. Ahora Taric se sentía un idiota por no haberle dicho a tiempo a que la amaba más allá de los limites de la amistad. La había perdido. Y sospechaba que sería para siempre.
El gran Draven aseguró su puesto en la primera fila. Pero no contaba con que se encontraría justo a lado del Monje Ciego. Lo miró de reojo y pensó en todas las posibles maneras de matarlo que se le vinieron a la cabeza. Sona había pasado una noche con él en Jonia, de eso estaba seguro. ¿Habrían tenido sexo esa noche? ¿Se besaron? ¿Qué pasó? Todas estas interrogantes fueron silenciadas con el estruendo inicial del show. Ahri con su traje de Estrella del Pop emergía al centro del enorme escenario.
- Hola, querido público~ - Ronroneó con su sensual voz. - ¿Hoy nos sentimos traviesos?
Una ovación sacudió el lugar. Los fans de Ahri gritaban todo tipo de elogios y confesiones imposibles. A pesar de no ser un público de miles, los gritos lo hacían parecer así. Cantó una canción pegajosa que todos, hasta el mismo Lee corearon.
Esta noche no estoy sola. - Comenzó, sonriendo deslumbrante. - ¡Hoy me acompaña la Diosa de los escenarios de todo Valoran, la magnífica Virtuosa de las Cuerdas, la incomparable DJ Sona!
Draven vio maravillado como poco a poco se materializaba Sona con su traje Kinetic y el Etwahl transformado en mesa de DJ. Inmediatamente después un grito ensordecedor se hizo sentir en toda la liga de las Leyendas. El público la amaba y la estaba esperando. Ahri desapareció tras el escenario y en el centro Sona se quedo quieta. El Ejecutor miró a Lee y no pudo evitar soltar:
- Es una lástima que no puedas ver esto. - Con una sonrisa sincera agregó. - Es hermoso, nunca vi algo tan espectacular. - Lee sin le sonrió de vuelta y asintió. Ahorrándose la explicación de que él estaba observando con incluso más detalle el show de la chica a quién le pertenecía su corazón.
El Monje Ciego se sentía incómodo entre tanta gente y tanto bullicio. Más el "ver" a Sona en su traje de DJ recompensaba cualquier incomodidad. Lee Sin olía cuero y spandex. Los contornos de Sona, su cintura, su cadera, sus senos y su trasero yacían debajo de una delgada capa de tela ajustada. Lee notó celoso que la mayoría de los hombres y una no menor cantidad de mujeres estaban excitándose con la visión de Sona en aquel traje tan ajustado. Tocó una melodía que hizo al público saltar con las manos en el aire una y otra vez hasta que terminó. Luego maravillado sintió su cuerpo desnudo tras un halo de luz que no dejaba al público vidente ver su cambio de vestuario. Tocó ahora, una canción lenta que hizo a los enamorados abrazar a sus parejas y calmó el ambiente, para pasar sorpresivamente a un tema violento, agitado e imposible de no bailar. Nidalee, que por primera vez en bastante tiempo no estaba con Rengar, le tiró de la muñeca y le semi obligó a bailar con ella. El tiempo que restó Ahri cantaba y Sona tocaba su etwahl sin dejar de Bailar en ningún momento. Lee se sorprendió por la condición física de la chica. Bailar, animar al publico, tocar música. Todo al mismo tiempo.
- ¿Quieren seguir?
- ¡Sí!
- ¿Quieren bailar?
- ¡Sí!
Pasaron tres horas completas de un show inolvidable. La iluminación, la voz de Ahri, la música de Sona, todo absolutamente genial. Al terminar el show, Nidalee y Lulu lo arrastraron a un banquete exclusivo, que patrocinaba la panadería de Pantheon. Allí estaban algunos campeones, un par de invocadores y parte del alto mando de la Liga. El Monje percibió divertido como Leona asaba salchichas sin percatarse de que Pantheon no se decidía si acercarse o no a ella. Pero lo mejor, fue sin duda el momento en que Sona entró en escena. Ella y Ahri fueron recibidas con aplausos y elogios. Lo habían hecho excelente.
Lee Sin no pudo acercarse de inmediato porque fue acosada por un montón de yordles. Tristana la felicitaba, Teemo preguntaba cuándo saldría su próximo CD, Lulu tocaba el etwahl con curiosidad, Heimer preguntaba por el artilugio y su versatilidad. Resignado a esperar, fijó su atención en un particular grupo de campeones.
Draven, Darius y Katarina charlaban tensos con Lux y Garen. Lee estaba sorprendido. No estaban intentando matarse o algo así. Seguramente la presencia del alto mando los detenía. Discutían sobre el concierto y los detalles de éste. En un momento dado escuchó la risa jovial de Luxanna Crownguard y le escuchó decir.
¡Quiten esas caras agrias, el concierto estuvo genial! - Lee Sin percibió como Darius quitaba su duro semblante y como Katarina sonreía. Ésta última se llevó de la mano a Garen argumentando que tenía algo importante que decirle, dejando perplejo a Darius y a una nerviosa Lux solos. - ¿L-le gustaría tomer ponche? - Preguntó ella tímida y nerviosa a más no poder. Lee estaba seguro que estaba roja como un tomate. El en una media sonrisa asinntió. Lux se apresuró en buscar vasos y el brebaje. Pero, si ellos estaban solos, ¿en dónde estaba Dra-...?
- ¡Te luciste, preciosa! - Le escuchó decir, de inmediato se alertó por su matiz de ebriedad. Caminó con paso sereno hacia dónde estaban, más se congeló cuándo Draven se le acercó demasiado. - El aburrido de tu novio apenas y se movía, se perdió de toda la belleza que derrochaste esta noche. - Lee escuchó mentalmente a Sona carcajearse a costa de Draven por como arrastraba las palabras.
- Por favor, ¿Cómo lograste embriagarte de esa forma en una cena elegante como ésta? - Le dijo Sona, sonriendo inocente. - Espero no armes una escena o tu hermano va a matarte.
- Darius es malo solo por fuera, es un cachorrito de azúcar por dentro. - Sona volvió a reír ante el comentario de Draven. Lee se paralizó de celos. - Yo en cambio tengo claro que quiero...
- ¿Y qué quieres? - Preguntó curiosa e inocentemente.
- A ti. - Respondió y se inclinó a robarle un beso.
No mientras yo este aquí para impedirlo.
Un grito de guerra resonó en toda la sala mientras Lee le pegaba una patada voladora en la cara a Draven. Y es que la sola idea de que los sucios y alcoholizados labios de Draven tocaran los puros, suaves y deliciosos labios de Sona le hervía la sangre de celos y repugnancia. Taric abrió a boca de impresión, los estaba vigilando, pero él y Sona sabían que ella lo iba a apartar antes de que lograra besarla. Estaba ebrio y no sabía del todo lo que estaba haciendo. Impresionado vio como Lee se robaba a la invitada de honor de la cena fuera del salón, dejándo a todo el mundo perplejo. También notó como Darius se reía de su hermano en lugar de intentar matar a Lee Sin como el pensaba que haría. Nada tenía sentido. Y es que nadie se lo esperaba del pacífico y bajo perfil Monje Ciego.
Sona estaba en shock. Draven había intentado besarla y Lee Sin le había dado una clásica patada para impedirlo. Ahora estaba en la tranquila y casi vacía habitación de Lee. ¿Qué rayos acababa de pasar? Lee Sin se volteó a meditar la situación un momento. Había agredido a Draven sin motivo de fuerza mayor y había arrastrado a Sona a su habitación. Mierda, ahora no sabía qué decirle o como darle una explicación. Pero Sona, con ya acostumbrada forma de ser, logró hacer que la tensión del ambiente se esfumara.
- Eso estuvo muy loco. - Dijo, y comenzó a reírse a carcajadas. Lee se contagió de inmediato. Cuando dejaron de reírse Sona agregó: - ¡La fabulosa cara de Draven estará medio deforme por semanas! ¡Ajajajá! ¡El Gran Draven fue noqueado por una patada voladora del pacífico Lee Sin! ¡No me lo creo!
Lee Sin volvió a reírse. La situación era hilarante, pero sobre todo cómica. Cuando la calma volvió a ellos, Lee se tensó. Estaban solos en su habitación. Por hablar de algo le comentó a Sona que compartía habitación con Skarner, y que éste último dormía afuera y nunca había entrado en la habitación.
¿Me dices que estamos completamente solos en tu habitación? - Lee tragó saliva y asintió. - Perfecto. Cierra con seguro, me voy a dar una ducha y tú vas a tallar mi espalda. Me lo debes por bailar la mitad de mi concierto con Nidalee. - Decretó y él volvió a reírse. No podía contra ella.
Pero Lee Sin no se esperaba que ella pidiera ayuda para quitarse el traje. Después de todo no podía quitárselo sola. Enorme fue la sorpresa de Lee Sin cuando al lentamente desprender su traje la encontró desnuda. No traía ropa interior puesta argumentando que arruinaría la apariencia del traje. Por la Gran Barbuda, Sona estaba completamente desnuda en sus brazos. Se quitó de la cabeza el casco cinético y lo tiró por ahí. Luegó se volteó, tal y como Nidalee le había dicho que lo hiciera, segura de su propia desnudez. No sabía los estragos que provocó en Lee. Ni sospechaba lo difícil que era para él no violarla allí mismo. Fue hasta el baño y comenzó a llenar la bañera de agua tibia. Lee entró en el baño y se sentó apoyado en la pared, a los pies de la tina. Sona se acercó a él, un tanto cohibida por estar desnuda. Era difícil seguir los consejos de Nida. Mantenerse segura no era fácil teniendo en cuenta que estaban solos. El Monje Ciego estiró sus brazos hacia ella y la Virtuosa de las Cuerdas sin dudarlo fue a su regazo. Sentada con la espalda en el torso de Lee, esperó a que la tina se llenara. Cuándo esto ocurrió Lee Sin la cargó hasta ella. Sona no esperaba que en realidad se metiera a la bañera con ella, tampoco vio venir que Lee le tallara la espalda con delicadeza. Había dicho todo aquello como una broma.
- Pero bueno, por estos momentos es que vale la pena vivir. - Dijo ella, sonriendo como una niña pequeña que hace una travesura y se sale con la suya.
- Estos momentos son los que te hacen sentir la felicidad. - Comentó de vuelta él, mientras dejaba la esponja a un lado, dispuesto a memorizar el cuerpo completo de Sona. Comenzó soltándole el cabello de sus usuales coletas. Una de sus manos recorrió el brazo derecho de de la Virtuosa de las Cuerdas y tomó su mano mientras el otro iba directo a sus pechos. Y es que eran tan suaves y grandes que Lee Sin no podía evitar querer tocarlos. Besó su hombro y al lamer su oreja tibia ella se arqueó. Al sentir el trasero de Sona en su entrepierna los esfuerzos que estaba haciendo por controlar su erección fueron inútiles. La chica, al sentirlo se quedó quieta allí, preguntándose que debía hacer para complacerlo como él lo hacía con ella. No logró preguntarle pues Lee se había adelantado. Sona gimió su nombre cuando él acarició su entrada. Los dedos expertos de Lee Sin le comenzaron a masturbar con suavidad. Luego le susurró, pegando su boca en el oído de Sona:
Mueve tus caderas, cariño. - Ella, nerviosa y tímida comenzó a hacerlo. Lento en un principio, por no saber como. Lee Sin, con su otra mano tomo una de sus nalgas y le ayudó a moverse. Sona comprendió que así también lograba rozar la entrepierna del Monje.
Sin poder evitarlo su mente se nubló por la excitación. Mordió el dedo índice de una de sus manos mientras con la otra se aferraba al hombre junto a ella. La chica estaba llegando a un orgasmo intenso y nuevo. No sabía que aquella zona podría ocasionar tanto placer. Tampoco sabía lo bien que se sentía Lee al acariciar su entrada y sentir el roce de su lindo trasero en contra de su miembro.
Cuando se vino Lee dejó en paz su zona V. Y ella movió con ahínco su cadera. Quería que él llegara al orgasmo también. El placer era tan exquisito que debía compartirlo con Lee. Porque lo amaba. Se dió cuenta mientras tocaba su melodía favorita en el concierto. Al verlo con otra sintió unos celos diferentes a cualquier envidia sentida entes. Había sentido miedo. Miedo de perderle, de que alguien se lo quitara. De que otra lo tocara o le coqueteara. Afortunadamente Nidalee no iba a hacer algo así, pues solo tenía ojos para Rengar. Pero, ¿y si otra lo hubiera sacado a bailar? Se le retorcían las tripas pensando en otra besándolo.
Lee interrumpió sus pensamientos al gemir su nombre con anhelo. Había terminado. Luego de unos segundos de reposo y asimilación, Lee Sin le ayudó a ponerse de pie, quitó el tapón para dejar ir el agua retenida y se quitó el pantalón mojado y las sandalias. Ahora tan desnudo como ella la cargó como si fueran recién casados y la llevó a la cama. Sacó dos toallas de un armario cercano y secó el cuerpo de la Virtuosa de las Cuerdas. Esa era la primera noche en que iban a dormir juntos, Sona estaba algo nerviosa. Él con una sonrisa le dijo que solamente iban a dormir. Que podía estar tranquila. A él no le gustaba apresurar las cosas y ella era demasiado inexperta como para opinar. De cualquier forma durmieron abrazados. Por primera vez, juntos.
Hola mis queridos lectores, ha pasado tiempo.
Me está costando mucho terminar esta historia y Su Aroma, pero las terminaré, de eso no hay duda. Aviso que no le quedan más de dos cap a ésta. Pero prometo que serán bien narrados y no cortos. Lo mismo con su aroma. Quiero terminar estas historias porque ustedes lo merecen, y porque quiero comenzar otra de Akali x Shen.
Así que atentos, que hay historias de League o Legends para rato.
PD: Este cap va dedicado a Mailen Ilen, por sus grandiosas historias y por su fidelidad a las mías.
