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Capítulo 7

Rencores olvidados

Lilian y Clara habían caído sorpresivamente en un agujero en medio de la jungla mientras escapaban. Por un lado, las había salvado de la ira de los piratas que, supuestamente, las vigilaban, pero por otro, las había metido en un aprieto que parecía ser peor.

Ahora las dos se encontraban llenas de miedo y temblorosas, a merced de alguna criatura salvaje que quizás se había ocultado en el agujero para cazar. El gruñido se escuchaba cada vez más cerca de ellas, a sus espaldas.

― ¿C…crees que sea uno de esos horribles petpetpets?...― Tartamudeó casi sin voz Clara.

―N….no lo sé… Q…quisiera que Roxton estuviera aquí― Expresó Lilian abrazándose más fuerte de la wocky.

―Y…Yo también, pero… creo que este… es… es el final…― tragó saliva y cerró los ojos para esperar lo peor.

―S…supongo que sí― dijo la Xweetok en un hilo de voz― pero… si algo nos va a comer, quiero ver que lo hará…― y con mucho más que miedo giró lentamente la cabeza para ver a su atacante. Detrás de ellas, se encontraba un petpetpet pequeñito, no tanto como los petpetpets normales, sino más bien se trataba un cachorro, que parecía estarse atragantando con algo, por eso gruñía de forma tan estrepitosa. Al percatarse de ello Lilian corrió a su auxilio, lo tomó entre sus brazos y le golpeó la espalda hasta que se escupió la causa de su atragantamiento, una rama, que aunque muy corta, parecía bastante gruesa para su garganta.

― ¿L…Lilian?― preguntó temerosa la Wocky al no sentirla cerca sin abrir los ojos― ¿Estás viva?...

― ¡Sí!― gritó la Xweetok con entusiasmo― Nos hemos asustado por nada, solo se trata de un bebé que se atragantaba con la rama de una planta de chokato.

― ¿Qué?― se volteó de golpe para comprobarlo con sus propios ojos.

―Míralo― dijo Lilian mostrándoselo entre sus brazos, el petpetpet se alzó y comenzó a lamerle la cara en señal de agradecimiento por salvarle la vida.

―Menos mal― suspiró aliviada― Es muy lindo―se acercó y suavemente le acarició la cabecita con una mano, el petpetpet en seguida se la lamió, parecía bastante entusiasmado y lleno de vida. Era color verde, andaba en cuatro patas y tenía un hocico alargado, Lilian y Clara jamás habían visto un ejemplar de esa especie antes. La isla guardaba al parecer más secretos aún.

― ¿Dónde estará su mamá?...― preguntó Lilian angustiada― Es muy chiquito para andar sin su madre ¿Estás perdido pequeño?― El petpetpet asintió con la cabeza.

―Quizás deberíamos buscar a su manada, no deben andar lejos, ya que se nota que no tiene más de unas horas de estar aquí atrapado, si no hubieras llegado para sacarle esa rama de la garganta, no sabemos qué hubiera pasado― dijo Clara pensativa mientras ideaba un plan para salir del agujero.

―Sí, creo que tienes razón Clara ¿Algún plan para salir de aquí?― preguntó Lilian que aun cargaba al petpetpet en los brazos.

―Por supuesto― respondió sonriendo― treparé hasta arriba, les lanzo una liana y los saco. No me será difícil llegar hasta allá. Soy más ágil de lo que crees.

―Está bien― aprobó― Nosotros esperamos aquí a que nos saques.

―No se vayan ir― bromeó Clara y comenzó a trepar. Cuando llegó hasta arriba, buscó una liana larga, ató un extremo a un árbol y lanzó el otro por el agujero. Lilian la tomó, se puso el petpetpet en el hombro con mucho cuidado― Sujétate pequeñito― le susurró con dulzura y comenzó a trepar por la liana. Clara ayudaba desde arriba halando lo más fuerte que podía.

Después de unos instantes, los tres se encontraron en la superficie aliviados de haber salido de semejante embrollo. Ahora les quedaba algo que hacer antes de buscar a Roxton y los demás, debían encontrar primero a la familia del pequeño petpetpet que casi las mataba del susto.

― ¿Por dónde comenzamos a buscar?― preguntó Lilian observando hacia todos los rincones de la selva.

―Fácil, dónde veamos plantas rotas, o quizás huellas― señaló una enorme huella en el piso. Era del tamaño de un Tonu completo― Bingo…

―En marcha― acarició al petpetpet y le dijo con ternura― Pronto estarás con tu familia pequeñito.

Ambas neopets, echaron a andar por la jungla cuidadosamente; buscaban rastros de la familia del pequeñito que descansaba en los brazos de Lilian. Por suerte al dar la vuelta por una vereda, lograron divisar un pequeño rastro. El rastro era claro y no les costó mucho tiempo encontrar a la manada.

―Son enormes― exclamó asombrada Clara al verlos detrás de unos arbustos― Vamos, suelta al pequeñito y que se vaya con ellos.

―Adiós pequeño, cuídate. Ya no juegues lejos de tu mami― lo puso en el suelo, y el cachorro se fue corriendo hacia su mamá.

―Bueno, es momento de que nosotras nos vayamos de aquí― exclamó la Wocky, pero antes de terminar la frase, se dio cuenta de que ya estaban rodeadas por esos enormes petpetpets.

Al principio sintieron mucho miedo por su enorme tamaño, pero después de dieron cuenta de que los petpetpets no parecían querer atacarlas, uno de ellos les ofreció una rama enorme de una planta extraña que Clara no pudo reconocer, pero por el semblante de Lilian parecía que ella sabía todos los detalles acerca de esta y estaba en una sola palabra, fascinada.

Clara se quedó pasmada e inmóvil, lo contrario de Lilian que en seguida se inclinó a tomar muestras de la enorme rama y las guardó en un frasquito. El petpetpet que se las había ofrecido se acercó a ella, y con su enorme lengua la lamió completita, la Xweetok se rió y se acercó para acariciarlo.

―Ven Clara, acércate son inofensivos― dijo Lilian animada acariciando a una de aquellas enormes criaturas. Clara lentamente se acercó y la acarició también, al principio con miedo, pero luego se dio cuenta de que lo que decía la Xweetok era cierto, eran completamente inofensivos, al menos con ellas dos― Creo que están agradecidos de que hayamos encontrado al pequeñito y lo trajéramos sano y salvo de vuelta.

―Eso me parece― respondió la Wocky anonadada ante la majestuosidad de semejantes petpetpets. Se quedaron un rato observandolos, pero luego Clara recordó que aún tenían algo que hacer, así que dejó de acariciar al petpetpet y con una enorme sonrisa dijo― Es muy interesante y divertido estar aquí con nuestros nuevos amigos Lilian, pero creo que deberíamos irnos, recuerda que Roxton y los demás aún andan por ahí, y no sabemos qué trama exactamente ese Cicatriz de Garfio.

―Tienes razón― dejó en seco de acariciar al petpetpet también― lo siento amigos, pero tenemos que irnos, muchas gracias por las muestras.

―Cuiden más del pequeñito― añadió Clara felizmente a la vez que echaba a andar por una senda y se despedía con la mano. La selva se extendía hasta donde alcanzaba la mirada.

― ¡Qué fascinantes criaturas! ¿No lo crees Clara?― expresó la Xweetok contemplando el frasquito donde había guardado la muestra, cuando ya se hallaban lejos de ahí.

―Sí, y se nota que viniste bien preparada para la ocasión― señaló el frasquito.

―Siempre Cargo un frasco para muestras, es la costumbre― lanzó una risita y se guardó el diminuto frasco en un bolsillo― ¿Tienes idea de hacia dónde está la playa?― detuvo el paso en seco.

―Sinceramente creo que no… Pero ¿Por qué la playa?― preguntó curiosa deteniéndose también; no la comprendía, en su opinión sería mejor ir a buscar al profesor de una vez.

―En la playa están el Capitán Rourke y Scrap, quizás ellos nos ayuden a encontrar a Roxton y a mi padre― explicó y guardó el frasco. Se puso alerta, no fuera a ser que de un momento a otro los atacara un petpetpet o los piratas que habían intentado capturarlas de nuevo.

―Ya veo…― comprendió su postura y se puso de pronto alerta también― si fuera de noche sabría guiarme por la posición de las estrellas, pero de todos modos estos árboles no me dan mucha visibilidad hacia el cielo; así que creo que estamos varadas aquí…― suspiró y se dejó caer sentada en el suelo― deberíamos pensar bien hacia donde seguimos avanzando, por lo pronto un descanso no estaría mal.

―Supongo que no, yo también estoy muerta…― se sentó en una piedra, y con un dejo de pesadez en la voz, agregó― Quizás sería buena idea regresar con nuestros nuevos amigos, digo, al menos así no estaríamos tan desprotegidas como ahora. Quisiera que Roxton estuviera aquí.

―Tienes razón… yo también desearía que Roxton estuviera aquí, al menos el sabría hacia dónde ir, o nos daría ánimos con sus tonterías y sus ocurrencias― dijo Clara con algo de nostalgia en la voz― Aunque obviamente eso no quiere decir que no nos podamos defender por nosotras mismas ¿Verdad?

―Sí…― suspiró, luego abrió los ojos como platos, él no tenía la más mínima idea de que Clara estaba viva― ¡Imagínate el gusto que le va a dar a Roxton saber que estás viva! Pobre, casi se muere al pensar que te habías…

― ¿En serio? ¿Tan mal se puso?― preguntó intentando ocultar el gusto que le daba oír que Roxton había sufrido así por ella.

―Sí, creo que significas mucho para él― susurró a modo de lamento bajando la cabeza y con la voz algo quebrada― Al menos puedo quitarme un peso de encima, ahora que estás aquí. No me perdonaría el haberle quitado a alguien tan valiosa para su vida― agregó y volteó a mirarla con una pequeña sonrisa dibujada en su rostro, denotaba totalmente la mezcla de sentimientos que sentía por dentro― Eres una gran Neopet, lamento haberte juzgado tan mal, perdóname.

―Perdóname tú a mí…― respondió casi pasmada, no podía creer lo que estaba escuchando, Lilian le pedía disculpas a ella, a pesar de haber sido Clara misma, quién la había tratado como si estuviese loca. Se acercó y en un solo movimiento rápido, la abrazó― Yo soy quien debería pedir disculpas, no tú. Yo soy quién se portó mal contigo al principio.

―Gracias Clara, pero no…― pronunció y se puso a llorar sobre su hombro correspondiendo al abrazo― Te confesaré que no me agradabas nada, solamente porque Roxton siempre estaba contigo, y a mí me… me olvidó… Sentía como si me hubiera cambiado por ti, aunque bueno soy una tonta… él y yo nunca entablamos una amistad tan estrecha en realidad, aún no puedo comprender porque perdí la cabeza de ese modo.

Clara se quedó pasmada, no supo que más decir, con que esa era la razón de que hubiera tanta antipatía entre las dos al principio. Tenía que admitir que le molestaba también que alguien más captara la atención de su mejor amigo, pero no entendía por qué… Sin embargo, Lilian también era su amiga ahora, así que no se iba a dejar dominar por aquellos instintos que le habían aconsejado alejarla para que desapareciera y no volviera jamás. Ahora las dos estaban en paz, y no había rencores ni nada por el estilo, simplemente la amistad sincera.

No pensaban en nada, simplemente se quedaron ahí un rato, Lilian dejó de llorar pero pese a eso, siguió abrazando fuertemente a Clara, ahora la sentía como una hermana, había una especie de conexión que ambas sentían pero que no supieron describir, ahora solo se tenían mutuamente para vagar por esa escabrosa selva. De repente un ruido entre la maleza las hizo volver a la realidad, pues se encontraban en medio de una isla de nadie, a miles de kilómetros de la civilización, y debían mantenerse alerta, terminaron el abrazo y miraron en todas direcciones buscando el origen de ese ruido.

― ¡Señorita Lilian!― bramó desesperadamente una voz que fue familiar para las dos neopets.

― ¡Henry!― gritó emocionada la Xweetok y corrió a su encuentro, lo abrazó y comenzó a abrumarlo con preguntas― ¿Estás bien? ¿Te separaste de Roxton? ¿Dónde está él? ¿Algo le pasó?

―Pues… ― tartamudeó el kougra, se soltó de Lilian de pronto y miró hacia Clara sorprendido, puso una expresión aparentemente de felicidad y de un grito exclamó― ¡Señorita Clara! ¡Está viva!

Continuará...


Muchas gracias, pronto más sobre Garin y lo que pasó con los demás.

Saludos! Espero que te guste este capitulo!