¡Hola a todos! Se que me tarde muchísimo en actualizar (meses jejeje nnU) pero aquí ya esta un nuevo capítulo que espero les guste, y espero actualizar más rápido ahora que me encuentro de vacaciones. Por cierto espero que hayan pasado una buena Navidad y año nuevo, les deseo lo mejor para este nuevo año, que les traiga buenas y malas experiencias, porque las buenas nos hacen crecer y las malas nos hacen madurar y encontrar la fortaleza de levantarse y seguir adelante.
Disclaimer: Beyblade no me pertenece
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Fixing the chaos
La Navidad
-Mamá, ¿a ti te gusta la Navidad?- preguntó una pequeña Hilary de 7 añitos
-Sí me gusta, ¿y a ti Hilary?- preguntó su madre siempre sonriente mientras cocinaba
-¡Claro que sí!- su infantil expresión hizo que su madre volteará a verla dulcemente
-¿Y porque te gusta?- preguntó su madre agachándose para mirarla a la cara, su largo cabello castaño y agarrado en una sencilla cola de caballo se meneó para posarse en su hombro cerca de su cuello, y sus grandes ojos azules miraban a Hilary con amor. Hilary parpadeo ante la pregunta de su madre y después cerró los ojos para pensar.
-Pues porque todos somos felices en esta época y vienen mis primos y tíos y tú preparas rica comida y papá prende su pipa y todo es alegría- dijo Hilary levantando los brazos emocionada y su madre sonrió más si es posible y la abrazó.
-Hilary nunca olvides ese sentimiento, y recuerda que estés donde estés siempre estará ahí para acompañarte-
-Si mami- dijo Hilary abrazando a su madre
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Hilary despertó, la luz del Sol de invierno era relajante, aunque ella se sentía muy entumecida después de haber dormido sentada y con la cabeza sobre la cama de su madre.
-Buenos días dormilona- la saludo su madre quien yacía sentada en la cama. Hilary terminó de despertarse y se enderezó en la silla para ver a su madre.
-Mamá, ¿cómo te sientes?- preguntó preocupada
-Muy bien, ¿y tú?- dijo su madre tan sonriente como siempre. Sus ojos azules, que ahora parecían más pequeños, pero sin perder sus belleza, tenían ojeras debajo de ellos, y el poco cabello castaño, alguna vez sedoso y brillante, se veía reducido considerablemente debido a la quimioterapia, estaba trenzado a su lado, su rostro pálido no ocultaba su belleza totalmente.
-No soy yo la enferma- dijo Hilary desviando la mirada
-Sí, pero soy tu madre y quiero saber como se encuentra mi adorada pequeñita- dijo su madre poniendo una mano sobre la de Hilary, esta solo permaneció en silencio
-Ya se acerca la Navidad Hilary- le dijo su madre para romper el silencio- ¿No estás emocionada?-
- Como iba a emocionarme, eso no es importante, más cuando no va a ser lo mismo, no creo que me agrade- dijo Hilary frunciendo el ceño y aún sin mirarla
-Pero si es tu época favorita- dijo su madre con triste semblante
-Así era, pero esta Navidad… tú estarás aquí… con cáncer- dijo igual de seria
-No por eso tiene que ser una Navidad mala, la pasaremos bien ya lo verás- dijo su madre tratando de animarla
-¡No! ¡No la pasaremos bien, deja de engañarte a ti misma!- dijo Hilary frustrada con los ojos y puños cerrados de dolor descargando toda esa carga, luego se dio cuenta de lo que había dicho y se sintió peor.
-Discúlpame- dijo sin mirarla
-Hilary, donde hay amor hay alegría y es ahí donde nace la Navidad, no importa si es en una casa, aquí o en un orfanato, mientras haya amor hija, lo demás no importa- dijo su madre. Hilary la miró largo tiempo y después la abrazo
-Hilary nunca olvides eso, nunca, y si yo ya no estoy contigo no sufras que yo te estaré cuidando siempre- dijo abrazándola también
-Pero te voy a extrañar- dijo Hilary con la voz quebrada y tratando de contener las lágrimas
-Podemos vernos en nuestros sueños y si no me encuentras, busca en tu corazón que ahí estaré.- Hizo una pausa- Estoy muy segura que nos volveremos a ver- Hilary la miró sonriendo y asintió. Después su madre la besó en la frente y cuando la soltó Hilary se levantó, se despidió y salió del cuarto. En cuanto hubo cerrado la puerta salió corriendo al baño y en el camino pasó corriendo al lado de Tyson quién la siguió con la mirada preocupado.
-Hilary- murmuró tristemente
Hilary entró al baño y sin no antes ponerle seguro a la puerta lloró mucho, sacando todo el dolor que traía adentro y sentándose en el suelo.
Tyson llegó a la cafetería donde estaban los demás, su semblante era triste y los demás se dieron cuenta.
-¿Y esa cara larga?- preguntó Kenny
-Vi a Hilary, iba corriendo y llorando- dijo Tyson sentándose. Los demás guardaron silencio y pusieron miradas tristes por igual
-Que triste y más cuando pasaran la Navidad aquí- dijo Max con carita de perrito regañado
- Si tienes razón- dijo Rei
Permanecieron en silencio unos momentos
-¡Oigan! Se me ocurre una gran idea- dijo Daichi de repente golpeando la mesa con las manos sacando a todos de sus pensamientos.
-¿Qué sucede?- preguntó Tyson
-Verán es algo muy genial- dijo Daichi sonriendo maléficamente
Habían pasado dos semanas desde que el incidente entre Tyson y Kai se diera y la mamá de Hilary fuera internada en el hospital. Durante este tiempo Kai no se había aparecido ni una vez, como era típico de él, y nadie sabía donde estaba, esto deprimía a Hilary aún más y solo faltaban dos días para Navidad.
Los chicos iban al hospital a estar con ella casi todos los días, y todos los días ella miraba las puertas y las ventanas con gran tristeza en sus ojos, como deseando ver un milagro que necesitaba desesperadamente en esos momentos.
-¿Qué les parece mi idea?- preguntó Daichi triunfante
-Pues muy bien, ahora solo espero que podamos llevarla acabo- dijo Rei
-claro que podremos le pondremos todo nuestro empeño entusiasmo- dijo Max emocionado
-Entonces ya esta, lo haremos- dijo Tyson convencido
-¡Sí!- dijeron todos al unísono
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Hilary se limpió las lágrimas y se lavó la cara antes de salir del baño, trato de cambiar su semblante, pues no quería preocupar a sus amigos. Comenzó a caminar hacía la cafetería y llegó hasta donde ellos estaban sentados conversando, pero cuando ella llegó se callaron, se extraño por esto.
-¿Qué sucede?- preguntó confundida
-Nada Hil- dijo Max sonriente. Todos sonreían, ella los miro con gestos de rareza
-Ustedes son extraños- dijo sentándose
-Gracias también te queremos- dijo Rei divertido
Hilary siguió mirándolos de la misma manera extraña.
-¿Qué se traen entre manos?- preguntó empezando a sospechar
-¿Nosotros? Nada- dijo Tyson volteando a ver el techo como si fuera la cosa más interesante en ese momento en este planeta
-No me convencen- dijo empezando a molestarse de que le ocultaran algo, nadie dijo nada.-Siendo así me voy- dijo levantándose de la mesa
-¿A dónde vas?- preguntó Kenny
-A dar una vuelta, a tomar aire, a estirar las piernas llámalo como quieras- dijo yéndose
Hilary salió del hospital y caminó a un parque que estaba cerca de ahí, se sentó en una de las bancas que había y miró el cielo.
-Lloverá- dijo sin brillo en sus ojos
Lejos de ahí, en la playa más específicamente, Kai también miraba el cielo mientras la brisa del mar movía sus cabellos
-Me pregunto…- dijo y comenzó a caminar lejos de ahí
Los dos días pasaron rápido, trayendo consigo el día de Navidad. Hilary miraba por la ventana del cuarto de hospital de su madre como la nieve caía en la oscura noche, su madre se encontraba en su cama tejiendo hasta que volteó a verla.
-Hills, es Navidad, ¿por qué nos vas celebras con tus amigos cariño?- preguntó preocupada
-No, yo quiero estar aquí contigo- dijo sin voltear a verla. Su madre la miraba triste, no quería ver a su pobre hija desperdiciar una Navidad así.
-Bueno entonces, ¿por qué no abrimos los regalos?- dijo su madre sonriendo. Hilary volteó a verla sorprendida.
-Pero, ¿no crees que es un poco temprano?- preguntó
-Jajajaja, oyete a ti misma, cuando eras pequeña a esta hora ya querías abrir los regalos- dijo riendo. Hilary sonrió dulcemente al escuchar la jovial risa de su madre, que llenaba su ser de esperanza, y fue a sentarse a su lado.
-Bueno entonces aquí esta el mío- dijo Hilary sacando una pequeña caja alargada y decorada de su bolsa y se la dio a su madre, esta la abrió y se encontró con un pañuelo para la cabeza.
-Mamá, yo sé lo difícil que es para una mujer perder el cabello, pero como sea tu siempre serás hermosa, y aunque sea para reemplazar lo perdido, te doy este pañuelo que no es tan hermoso pero lo suficientemente lindo para adornarte. Lo siento- dijo Hilary bajando la cabeza, su madre colocó una mano en su cabello.
-No tienes porque disculparte, me encanta- dijo sonriendo a lo cual Hilary le devolvió la sonrisa.
-Bueno mi regalo no esta envuelto pero es recién sacado del horno- su madre extendió lo que estaba tejiendo, se trataba de una bufanda color rojo con tonos claros y oscuros, Hilary la tomó en sus manos embelesada, era muy suave.
-Mamá, es… hermosa- dijo con los ojos picándole debido a las lágrimas que amenazaban con salir
-Solo lo suficientemente linda para adornarte- dijo repitiendo las mismas palabras que Hilary había dicho. Hilary sonrió y se puso la bufanda
-Eres muy bella hija- dijo su madre contemplándola con ojos soñadores, a esto Hilary se sonrojó –Espero que encuentres a un hombre que no solo vea tu belleza exterior sino también la hermosura de tu ser interno- dijo a lo que Hilary se acordó de Kai, pero de inmediato trató de sacar el pensamiento de su cabeza, quería estar feliz el día de hoy.
-Así que abren regalos sin invitar- dijo su padre que entraba por la puerta
-Oh, es cierto querido, lo sentimos- dijo sonriendo su esposa
- Está bien porque yo, traje la fiesta, entren chicos- dijo su padre
Por la puerta entraron los G-Rev., (con excepción de Kai claro esta) con todo tipo de comida, decoraciones, regalos, música, etc.
-Chicos- dijo Hilary sorprendida
-Este es nuestro regalo para ti amiga- dijo Max sonriendo
-Así es, YO, lo planee hace dos días que tú…- dijo Daichi hasta que fue interrumpido por Tyson
-Sí, si la Navidad no viene a ti, tú ve a ella… ¿o era al revés?- dijo Tyson confundido, todos rieron a esto y así la pequeña fiesta tuvo lugar hasta entrada la noche, todos rieron, comieron, cantaron, y hasta bailaron, pero como todo tiene que terminar, los chicos recogieron y desfilaron fuera del cuarto de hospital.
-Muchas gracias por todo, los acompaño hasta la salida- dijo Hilary que los llevó hasta la salida mientras que una sombra se acercaba a la puerta del cuarto y dejaba algo enfrente de esta.
-Nos veremos- dijo Hilary despidiéndolos. Al ver que todos se habían ido regresó al cuarto de hospital y cuando llegó encontró una pequeña caja enfrente de la puerta; curiosa la levanto y leyó la etiqueta:
Para: Hilary
De: Kai
-Feliz Navidad-
Los ojos de Hilary casi se salen de su cara y sus mejillas ardieron con furia. Abrió la caja con cuidado y adentro vio que se trataba de unos guantes muy finos color rojo. Eran muy hermosos y combinaban perfecto con su nueva bufanda. Se los colocó en las manos y descubrió que debajo de ellos se encontraba el crucifijo que ella hubiera tirado cuando discutieron, así que también se lo colocó y se abrazó a sí misma con la caja entre brazos, miró a ambos lados para ver si lo encontraba, pero era seguro que él ya se habría ido.
-Feliz Navidad Kai- dijo en tono bajo pero audible cerrando los ojos y aún sonrojada, el crucifijo que llevaba en el cuello brillaba con intensidad. Después de un rato entró a la habitación.
Cerca del cuarto, en un lugar escondido, Kai sonreía para luego volver a marcharse.
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El frío la despertó. Cuando sus ojos se acostumbraron miró hacía la ventana. Se sentó en el sofá en el que había dormido, se estiró para desentumirse y se levantó para caminar en dirección a la ventana, miró corriendo solo un poco las cortinas para no dejar entrar mucha luz día.
-"Esta nevando otra vez"- pensó viendo el nublado día de Diciembre- "Sin embargo parece un poco triste el día"- soltó las cortinas y volteando a ver a su madre quién yacía en la cama y sonrió, se acercó a darle un beso en la frente la cual estaba bastante fría, así que colocó una mano en la misma, sus ojos se abrieron en horror.
-¡DOCTOR!- gritó
… su madre había muerto…
Continuará…
Espero que les haya gustado, espero sus reviews y críticas CONSTRUCTIVAS no destructivas. Gracias por leer. ¡Matta ne!
