A tods muchísimas gracias por por leer el fic, y sobre todo por vuestros reviews y comentarios. Me alegro que os guste. Sois libres de hacer cualquier tipo de comentario o critica, siempre son muy bien recibidas, todo con tal de mejorar!.


Narrado por Jacob.

Definitivamente esta cama se irá al garaje. Dormir se había vuelto una tarea prácticamente de malabarismo con mi cama actual. El tema con mis pies estaba claro sobresalían como en cuatro palmos, por más que adoptaba la dichosa postura fetal mis piernas ahí dentro no cabían.

El resto de mi cuerpo me planteo serias dudas, en algunos momentos dudé qué me era más prescindible si mi cabeza o mis brazos porque estaba claro que ambos no cabían en ese colchón de 90 cm.

Tras probar todo tipo de posturas y formas y resultar inútiles, decidí irme al sofá del salón y espatarrarme allí como buenamente pudiera. Miré por la ventana, ya casi había amanecido, y cómo no, estaba lloviendo. Hogar dulce hogar.

Si salía temprano quizás me diera tiempo de llegar a Oak bay y acompañarla al Instituto, o tal vez era preferible esperar hasta la tarde. Jacob Black ¡basta! Lo mejor era esperar, debía dejar que ella asimilara las cosas, fueron demasiadas emociones en un día.

Sería mejor tomar las cosas con calma. Edward había dicho que estaba sufriendo, y eso me estaba matando, necesitaba verla, me estaba muriendo por abrazarla y consolarla por lo que fuera que le estuviera haciendo daño, ¿le hacía daño yo?, ¿estaba sufriendo por mí?

Esa idea me resultaba insoportable, pero quizás estar con ella no la ayudara sino todo lo contrario, y yo no quería hacerla sufrir, tal vez fuera mejor no visitarla durante un tiempo.

No verla sería una tortura, apenas podría contenerme por un día, ¡Pues lo haría! si era lo mejor para ella, eso haría. Está vez lo haré todo bien, se lo debía a ella y me lo debía también a mí.

Mi hermosa muñeca de porcelana con ojos color chocolate, tan tierna, tan frágil. Pareciera que se fuera a romper de lo pálida que era, casi transparente, mi pequeño ángel vampiro.

Yo resultaba tan vulgar a su lado. Mezclar el carbón con un diamante. Simplemente no pegaban. Cómo se iba siquiera a fijar en mí.

Ella suave, delicada, inteligente, buena, valiente, risueña. Yo, ¿qué tenía yo para ofrecerle a ella?, una cama de 90 cm, una casa que se estaba cayendo a cachos, ni siquiera había terminado la secundaria, no tenía ni donde caerme muerto.

Me ganaba la vida haciendo chapuzas por aquí y por allá. Lo único que tenía yo que ofrecerle era a mí mismo, y eso tampoco es que fuera mucho que digamos, no para ella. Ese Douglas parecía un chico educado y correcto, un buen tipo, era bueno para ella, y lo más importante ella estaba enamorada de él.

Sí, tenía que reconocerlo sentía envidia por ese chico, él escucharía sus ideas, sus inquietudes, sus sueños, sus miedos, su risa, cualquier pensamiento por muy insignificante que fuera, ella lo compartiría con él, y él podría acariciarla y mimarla, cuidarla, ella lo besaría.

¡BASTA!

Si ella lo quería, yo lo aceptaría. Ella merecía ese tipo de chico, yo era un maldito desastre.

-Jacob hijo…ven échame una mano-.

Hoy la dejaría en paz, ella necesitaba meditar sobre todo lo que yo le había contado. Mañana, sí, tal vez mañana volvería a verla,

-ya voy-.

Ese día se me hizo eterno, una agonía, las horas no avanzaban, llegué a pensar que mi reloj no funcionaba, lo miraba y eran las 7.00, volvía a mirarlo media hora después y seguían siendo las 7.00.

Jamás había intentado con tantas ansías concentrarme en buscar cosas que hacer, lo que fuera con tal que ese maldito día terminara ya.

Esperaba como un imbécil que ella me llamara, me estaba muriendo por oír su voz. Intenté entretenerme con cualquier cosa, arreglé varios desastres en el garaje, limpié la casa en profundidad y hasta ordené los armarios, pero eso tan sólo ocupó 4 horas. Acompañe a Leah a hacer la compra, lo cual tengo que decir es todo un deporte de riesgo. Estuvo a punto de emprenderla con una señora que quiso saltarse el número en la cola de la carnicería. Leah insistió que era la típica ancianita que abusaba de su edad para dar pena, y colarse en todo lo que pudiera, yo personalmente creía que la pobre señora ni cuenta se daba de donde andaba paraba.

Eso fueron otras dos horas.

Ayudé a Embry con unas motos que estaba arreglando, una hora.

Almorzar con mi padre y ver un rato la televisión tres horas.

Y aún era de día.

Eran las 17.00 de la tarde, su hora de salida del Instituto, quizás tampoco fuera tan grave acompañarla hasta su casa, un pequeño paseo, charlar un rato sobre cómo le había ido el día, ver si estaba mejor.

Me levanté y fui directo al garaje, tenía que buscar algo con lo que entretenerme. El maldito garaje estaba impoluto, lo había arreglado por la mañana.

–Hey tío, qué tal-, me volví al oír la voz de Seth,

-tienes algo qué arreglar-, dije mientras volvía a cambiar la localización de las herramientas,

-mm, déjame pensar, nop, por qué-,

-me estoy volviendo loco-, me desplomé en el sillón,

-¿es por ella?, no seas idiota vete a verla, joder Paul se pasa el día con tu hermana, tan sólo podemos arrancarlo de su lado cuando toca expedición, por qué no estás tú con Renesmee-,

-ella tiene novio Seth, no puedo estar ahí todo el día incordiando, Nessie necesita su espacio, además ayer le confesé todo-,

-¿de veras?, y qué dijo, qué estabas como una puta regadera ¿no?-, nos echamos a reír, y se sentó en una silla enfrente de mí.

-Creo que se sorprendió mucho, no creo que le gustara mucho la idea, pobrecita, ella tranquila y feliz en su mundo y vengo yo con mi estúpida…-,

-tío tampoco es tu culpa, no puedes elegirlo, sucedió...-,

-quizás ahora mismo ella esté sufriendo por mi culpa, y no puedo soportarlo, necesito verla-,

-pues ve a verla, pregúntale que tal está, y por favor si vas, le darás recuerdos a Edward y Bella, los echo de menos-, pobre Seth, él apreciaba sinceramente a los Cullen.

-Sabes qué, la próxima vez que vaya a visitarla, te vendrás conmigo, estoy seguro que Bella se alegrará mucho de verte-,

-hey gracias, y no seas imbécil ve a verla, no hay nada de malo, estoy seguro que ella no está sufriendo por tu culpa, quizás tenga otros problemas-.

Sí, iría a verla, sólo un rato, Nessie ni siquiera tenía por qué enterarse, sería más cuidadoso que la última vez, tan sólo ver si estaba bien y luego volvería a casa.

-Seth gracias por la charla, volveré ya de madrugada, díselo a mi padre-, salí disparado del garaje, me transformé de un brinco.

Cuando alcance el bosque apreté más mi carrera, ya se había hecho de noche. Verla era todo lo que importaba ahora mismo.

Cuando llegué a la mansión Cullen, la luz en su habitación aún estaba encendida, ¿estaría allí, quizás habría salido?, procuré no acercarme demasiado para que no pudiera oírme. No cometería el mismo error que la última vez, pero aquel día ella había llorado y no pude contenerme, tuve que hacer acopio de toda mi fuerza de voluntad para no trepar hasta su ventana.

Si tan sólo se asomara a su ventana y pudiera verla, simplemente comprobar que ella estaba bien, me iría tranquilo, Nessie asómate por favor, quizás podía hacer algo de ruido, ella se asomaría y yo la vería.

No, ella sabría que era yo, y sentiría que la estaba acechando. En realidad la estaba acechando. Fantástico ahora me había convertido en un perro espía.

-¿Jacob quieres pasar a la casa?-, Bella se había acercado al pertrecho de árboles donde me hallaba. Me aproximé a uno de los arbustos y me transformé, poco podíamos hablar si yo era un lobo.

-Casi mejor me quedo por aquí, crees que puede oírnos hablar, ¿su oído es tan agudo como el vuestro?-,

-no Jake no creo que nos oiga, está jugando a construir una ciudad medieval con Jasper y Alice-,

-¿ella está bien?, Edward dijo el otro día que ella estaba sufriendo, ¿está sufriendo por mí, por qué le conté la verdad, crees que es mejor que no venga?-. Mi amiga me miró asombrada,

-¿quién eres tú y dónde está mi Jacob?, jamás te he visto tan indeciso en toda mi vida. Está confundida es cierto, imagínate, toda esta situación es totalmente nueva para ella, imprimación, hombres lobo, tú. Pero se pondrá bien, no te puedes hacer una idea de lo decidida que es, en cuanto aclare sus ideas, volverá a ser la misma de siempre. Renesmee se parece mucho a su padre, cuando algo nuevo irrumpe en su vida, le cuesta reaccionar, pero luego no hay quién la detenga-.

Era curioso, Bella seguía siendo Bella, quizás no tenía la misma voz, ni siquiera la misma mirada, pero era ella, la chica buena y amable que yo conocí, la niña testaruda decidida a conseguir sus objetivos costaran lo que costaran, su propia vida incluso.

-En eso no se parece a Edward, sino a su madre- le rectifiqué, mi amiga esbozó una sonrisa, quizás Bella tuviera razón y ella tan sólo necesitara tiempo.

-¿Hoy la has visto mejor?, cómo se quedó ayer, y puedes explicarme otra vez eso de su crecimiento, a ella le afecta de algún modo-.

Bella se echo a reír, pero contestó paciente mis preguntas,

-pues al principio nos alarmamos bastante, no sabíamos muy bien si iba a crecer sin ningún tipo de control y envejecería en pocos años, pero al parecer, Renesmee no es única en el mundo, Carlisle y Alice localizaron en Sudamérica a varios chicos que también eran semihumanos y semivampiros, habían llegado a la edad adulta y su crecimiento se había, digamos congelado, es decir conforme llegaban a la edad adulta su crecimiento fue cero, lo mismo que le ha ocurrido a ella-,

-espera espera, hay otros como Nessie-,

-¿Nessie?, ¿por qué la llamas Nessie?-,

-Bells le pusisteis un trabalenguas por nombre, hay que hacer un cursillo para aprender a pronunciarlo-.

De pronto la expresión de la vampira cambió, y por decirlo de un modo delicado, se veía bastante cabreada.

-Jacob Black le has puesto a mi niña el nombre de una serpiente-,

-hey cálmate vampire-Bells, das un poco de grima con ese careto, tan sólo es una abreviatura, además reconoce que es más bonito-,

Bella torció la boca en señal de desaprobación.

-Se llama Renesmee-, le faltó dar una patada en el suelo para montar oficialmente una pataleta,

-no te preocupes, sólo yo la llamaré Nessie, quizás a ella le guste-,

-agg eres imposible-.

-Hey por favor cuéntame eso de que hay otros como ella-, suspiró impaciente. Su sentido del humor había menguado ahora que bebía sangre, cosa por otro lado lógica, no puedes estar muy en tus cabales alimentándote de esa porquería,

-ella crecerá hasta llegar a la edad adulta y luego digamos que se parará, vamos su crecimiento físico cesará, no crecerá más, ni envejecerá-,

-¿y eso es bueno para ella?, quiero decir, es medio humana, ¿no sufrirá ningún tipo de dolor?-,

-no Jacob no sufrirá, es más nunca ha tenido ni tan siquiera un resfriado, sana como una manzana-,

-vaya es un alivio, estaba muy angustiado, no soportaría que ella tuviera algún tipo de dolor-, Bella puso los ojos en blanco,

-esto es surrealista, de verás te lo digo-, ¿surrealista, ahora por fin todo tenía sentido para mí?,

-piénsalo Bella, aquellos días, la necesidad que yo tenía de estar contigo, de verte, y tú también la sentías, no podíamos estar separados, era por ella, siempre fue ella-, todo había sido ella,

-sí quizás tengas razón, apenas recuerdo esa etapa, mi vida humana ahora resulta bastante confusa si te soy sincera-,

-aja, todo es confuso...y dime Bella por convertirte en vampiro se puede saber cuánta edad tengo que restarte, porque francamente eso es caer en picado, además apestas, no te ofendas eh, no sé yo te echaría ahora mismo unos cinco años-,

-cómo que yo apesto, eres tú el que desprende un hedor insoportable, serás idiota, que yo he caído bajo y tú el gran macho alfa, imprimado de un vampiro, voy a ser amable quizás te conceda tres años de edad mental-,

-vaya qué generosidad por su parte Señora Cullen tres años, y como vampiro qué tal te manejas, has conseguido correr sin estamparte contra algún árbol-,

-serás imbécil, venga te echo una carrera, y luego cuando pierdas por kilómetros de distancia no llores como un cachorrito-,

-bla, bla, bla, yo también sé hablar no veo que me estés demostrando nada-,

me transformé en el acto.

-Estás preparado perrito, vas a morder el polvo-, asentí sonriendo.

Vamos a ver qué tal vampiro eres. La miré y ella me devolvió una sonrisa. Echamos a correr como dos locos por el bosque, ella trepaba velozmente los árboles, era buena, conseguí adelantarla, la perdí de vista, me volví para ver si le había ocurrido algo, esta mujer es capaz de quedarse enganchada en algún árbol, apareció detrás de mí y me sacó la lengua.

Vampiro tramposa.

Atravesamos el bosque como si fuéramos simplemente sombras, la veía prácticamente evaporándose delante de mí, saltaba grácilmente por los árboles y las rocas, los esquivaba sin ser apenas consciente de lo que estaba haciendo, nada parecía entorpecer su paso, le hice una señal para dar la vuelta, giramos y emprendimos la vuelta a la casa, por el momento no parecía que ninguno fuera a ganar, yo la seguía de cerca, pero podía apretar mis zancadas cuando quisiera, ni siquiera estaba corriendo a toda la velocidad de la que era capaz.

De pronto ella también lo hizo, casi desapareció en mi narices, ah no ni te pienses que me vas a ganar. Aceleré y de nuevo la vi, aterrizo en el suelo y comenzó un spring hasta la casa, estar en la selva me había hecho ser más consciente de mi propio cuerpo y de él en el entorno que lo rodeaba, trepé por un árbol y pegué un brinco, derrape antes de llegar al punto de partida.

Llegamos prácticamente al mismo tiempo, bueno no estaba mal casi un empate. Bella lo había hecho francamente genial, ¿estaba orgulloso de ella?

Edward, Jasper, Alice y Nessie nos esperaban,

-y bien quién ha ganado- preguntó Edward.

Nessie me estaba mirando, no presté atención a la conversación.

-He ganado yo-, respondió Bella triunfante,

-por poco pero te he ganado, reconócelo- continuaba eufórica,

me importaba un bledo la carrera. ¿Por qué me miraba Renesmee?, estaría enfadada por que yo estaba allí, se habría dado cuenta que la había estado espiando, quizás tan sólo estuviera sorprendida, nunca me había visto siendo lobo. No podía descifrar su expresión y eso me estaba matando, tal vez debería irme.

-Edward sé bueno, qué esta pensando- suplicó Bella, el vampiro me miró.

Ni se te ocurra, dile que sí, que ganó ella, es como una cría tu mujer. Edward esbozó media sonrisa,

-mi vida, Jacob está dolido, humillado por tu triunfo-, y a eso lo llamo yo echarse teatro, fantástico.

Bella corrió a lanzarse en brazos de su marido que la recibió feliz. Nessie no decía nada. Edward se dio la vuelta y me miró,

-¿Nessie?-,

-ya te lo cuento ahora, ven-, Bella casi lo arrastró de vuelta a la casa.

Mi ángel seguía mirándome,

-¿Nessie?- repitió ella,

yo me acerqué lentamente, no quería asustarla, ella no se movió del sitio, estaba temblando otra vez, aún me tenía miedo.

No debes sentir miedo, no entiendes que jamás te haré daño, que ni siquiera soporto la idea que algo te lastime.

-Puedes oírme verdad-, asentí y rocé mi hocico con su hombro, ella seguía inmóvil,

-¿me has llamado Nessie?-, asentí de nuevo,

le gustaría o tal vez pensaría como Bella,

-me gusta, es bonito-, sus labios se arquearon en una sonrisa, sus ojos brillaban.

Di dos paso hacía tras, quería transformarme para poder hablarle.

-No te vayas por favor-, ¿me estaba pidiendo que me quedara?

Volví y me senté a su lado, ella también lo hizo, se apoyó en mi, estaba fría pero no me resultaba incómodo, al contrario era absolutamente agradable sentirla pegada a mí. Comenzó a acariciarme, sus manos recorrían suavemente mi lomo, y se hundían en mi pelaje, sentiría ella que ahora era yo el que temblaba.

-Eres un lobo muy bonito, asustas un poquito pero eres bonito-, giré mi cabeza y rocé mi nariz con su cara, se echó a reír,

-no se lo digas a mamá, pero creo que ganaste tú-. Vaya gracias por fin alguien objetivo.

No me apetecía moverme en absoluto, pero ella tenía colegio, debía dormir.

Hice un movimiento suave para no molestarla, pero ella notó enseguida que yo me estaba moviendo y se levantó, nuestras miradas se encontraron.

-Tengo que irme ya, es tarde, buenas noches, me ha gustado que jugaras con mamá, parecíais dos críos, creo que ella también se lo ha pasado en grande, gracias-, y ahora por qué me daba las gracias.

Gracias a ti por existir mi vida.

-Buenas noches Jake, ¿vendrás mañana?-.

¡Quería verme!, YUJUUU!!, claro que vendré, cuando tú quieras estaré aquí, puedo quedarme a dormir debajo de tu ventana si lo prefieres, la vida entera me la pasaría debajo de tu ventana.

-Vendrás verdad...-, pero acaso ella lo dudaba, moví la cabeza de arriba abajo marcando mucho el movimiento, y me aproximé de nuevo a ella, acaricié con mi hocico sus manos.

-Estás siempre tan caliente, ¿es bueno para ti?, quiero decir no te hace daño esta temperatura-,

la miré asombrado, ¿ahora se preocupaba por mí?, ¿Qué había ocurrido, cuándo pasó, por qué se preocupaba por mí?. Qué más daba el por qué, ella quería verme, podría venir todos los días y estar con ella, ver cada día su sonrisa, oír su voz, hablar con ella.

La seguí hasta su casa, ella entró y subió veloz la escalera. Se asomó para despedirme desde su ventana. Eres aún más bella que en mis sueños.

A qué hora iría a verla, quizás cuando saliera del instituto, o tal vez temprano por la mañana, quizás mejor por la tarde, ¿y si tenía deberes?, no pretendía que dejara sus tareas de lado, yo fui un estudiante mediocre, pero Nessie era brillante. Seguramente irá a la Universidad, podría estudiar lo que quisiera.

Sí, mejor verla por la tarde, cuando ella hubiera terminado sus deberes. La podría invitar a cenar, aunque eso quizás era demasiado formal, además dónde la llevaría, a una hamburguesería. No, Nessie no encajaba en ninguna hamburguesería de las que yo frecuentaba. Podríamos dar otro paseo, quizás llevarla a la playa, ella adoraba la playa, sí tal vez sería una buena idea.

No pegué ojo en toda la bendita noche y esta vez no fue por culpa de mi cama. Emily me había prestado un colchón viejo y ahora me había instalado en mitad del salón, hasta que pudiera ahorrar para comprarme una cama nueva.

Apenas podía creer lo que había pasado esa tarde, ella quería que la visitara, quiso asegurarse que yo iba a ir. Se preocupó por mi salud, tuve que reírme, qué tonterías se le ocurrían a esa niña, que pudiera hacerme daño mi temperatura corporal. Recordé sus manos acariciándome, su tacto era tan suave, frío y tierno a la vez.

Mi pequeño ángel. Si hubiera sabido que existías habría vuelto hace tanto tiempo, si hubiera sabido...ni siquiera me hubiera ido de tu lado.