Buenos días, tardes y nocches, soy Sombra de Maldad, De regreso con este nuevo capitulo. Esta vez tarde un poco más de lo usual, más que nada porque tuve problemas para visualizarlo bien. Tenia la idea, pero no sabia como expresarla, y solo se me ocurrian estupideces sin sentido. Algo así como cuando nos toca exponer en la escuela. Pero espero que les guste. Aun con los problemas, me gusto como quedo.

Sin más preambulos, que disfruten la lectura. Pero antes la nota obligatoria.

"Gravity Falls", sus locaciones y personajes son creaciones del brillante Alex Hirsch y propiedad del imperio de Disney. Solo los tomo prestados para narrar una historia de mi autoria sin fines de lucro... pero si me quieren dar dinero por él, no me opondre.


Diario del Raromagedón

HORA 4:32


Miedo… esa era la razón por la que ninguno de ellos 4 podía cerrar los ojos tras aquel día tan largo y agotador. Aquel grupo de 4 personas había logrado escapar del pueblo luego del ataque de ese ser raro que había llegado junto a aquella fisura celestial que parecía no desaparecer pronto. Tyler el alcalde de Gravity Falls, El varonil Dan el leñador más hombre del pueblo, el comisario Blubs, y la joven Grenda, ellos compartían aquel pequeño campamento en medio del bosque, frente a una pequeña fogata donde creían que estarían a salvo de aquellos ojos, y de los demás fenómenos que nacieron de un momento a otro.

Cada uno de ellos se encontraba destrozado por los recientes eventos trágicos que presenciaron, y apenas lograron sobrevivir. El alcalde, aterrado y deprimido, mientras se abrazaba con el enorme pelirrojo, no dejaba de pensar que aquella crisis era culpa suya, y que por su causa ahora su pueblo estaba sumergido en un extraño Armagedón. Y el saber que esto ocurría a solo pocas semanas del inicio de su mandato, lo hacía sentirse peor.

Dan, más que nada estaba preocupado por su hija Wendy, y desesperado por sus hijos. Pues pese a estar con ellos, el incitarlos a atacar a aquellas criaturas oculares solo causo que los petrificaran con suma facilidad, y se los llevaran frente a sus ojos. Actuar con la mayor violencia posible siempre fue el mantra de aquel leñador. Y si eso no iba a ser la solución con este caos, ¿entonces cual sería? Jamás se sintió más confundido.

Blubs aun estaba destrozado por perder a Durland. Aun tiene en mente el primer momento en que aquel sujeto empezó a trabajar en la policía. En ese entonces había sido despedido de la cabaña del misterio. Pero, con el tiempo aquel torpe hombre fue ganándose un lugar especial en su ser, siendo quizás la única persona que lo comprendía perfectamente. Y lo último que recuerda de él, es el tacto de piedra que tuvo tras ser convertido en estatua antes de que se lo llevaran frente a sus ojos. No encontraba razón para seguir sin aquel atolondrado pero siempre leal tipo. Incluso ya consideraba entregarse a aquellas criaturas invasoras si así se reunía con su tan querido Durland, a donde fuera que estuviese.

Grenda, ella se mostraba inexpresiva. Seguía en shock. Aun seguía asustada tras ser acechada por aquellas criaturas en medio de la calle. Pero más que nada, estaba angustiada por su amiga Candy. Aquella tierna chica la había perdido de vista en medio de la multitud que huía despavorida del ataque, y el no saber cómo estaba la preocupa más. Ver a las demás personas que había conocido a lo largo de su corta vida siendo transformada en estatuas con perturbadoras poses fue un golpe extremadamente duro para su joven mente. Ni si quiera le dio importancia el haber perdido su calzado horas atrás, teniendo sus pies completamente expuestos al aire.

Todos ellos eran un grupo que comúnmente no se verían juntos por ninguna razón normal. Pero el fin del mundo, la pérdida de sus seres queridos y el instinto de supervivencia, eran suficientes para mantenerlos unidos.

-oh… ¿Qué es lo que debería hacer? – se pregunta el alcalde Tyler, aun aferrado al musculoso leñador. – Todo el pueblo está en la ruina y no puedo hacer nada. No quiero ni imaginarme que es lo que diría mí antecesor…

-Esto no está pasando… esto no está pasando… - se negaba constantemente el oficial, cubriéndose la mirada, pensando que si veía el aterrador entorno que los envolvía, su miedo y dolor solo aumentarían.

-¿Ahora donde deberíamos ir? ¿Cómo seguiremos? ¿¡QUE DEBO GOLPEAR PARA QUE TODO ACABE?! – Estalla, víctima de la desesperación Dan. Si antes no pensaba mucho, ahora era incapaz si quiera de fingir ser valiente.

La menor continuaba con su mirada vacía, únicamente dedicándose a azar la ardilla muerta que ahora sería su cena. Seguía bloqueada del exterior. Y eso era bueno. De prestar atención a los adultos, sería capaz de perder la poca cordura que le quedaba.

La noche se tornaba cada vez más fría. Pero seguía sin compararse a los escalofríos que sus almas eran victimas tras presenciar tan horribles momentos, y por el temor de lo que seguiría. ¿Qué más podría empeorar? ¿A quién más verán convertirse en un monumento al horror ante sus paralizados ojos? Y lo más importante, ¿Por cuánto tiempo podrían seguir huyendo? Sus pensamientos pesimistas se ven callados al sentir un repentino viento helado, acompañado por un sonido profundo y tétrico que parecía envolver el bosque. De repente, todos se sintieron observados. Como si centenares de ojos maquiavélicos los vigilaran en su pequeño escondite. O quizás, solo era uno. Uno gigante y amarillo.

De repente los sonidos que escuchaban se transformaron, de parecer leves risillas malvadas, al inconfundible sonido de aleteos. Uno sonido que ahora solo causaría terror a cualquier habitante de aquel pequeño pueblo. Y ellos no fueron la excepción. Se pusieron alerta a todas las direcciones, atentos hasta el más pequeño agite de las ramas, aunque fueran causadas por el viento. Finalmente logran identificar el origen del sonido alarmante. Al voltearse confirman sus temores: un total de 3 ojos murciélagos volaban en formación en "V" directo a ellos. No les importo preguntarse si los habían rastreado o simplemente fue coincidencia. Debían irse ahora.

-¡CORRAN! – exclama Corderoy, siendo el primero en levantarse. Blubs lo sigue al igual que Tyler. Pero pronto tres se dan cuenta que solo uno no reacciona.

-¡Niña! ¡Levántate, es hora de irnos! – grita Blubs a Grenda. Pero ella parecía más interesada en ver cuánto le faltaba a su empalado de ardilla para asarse. Al seguir viendo que no parecía querer reaccionar rápido Blubs va tras ella y sujetándola del brazo la fuerza a seguirlos, haciendo que dejara tirada su comida.

Ya todos reunidos, marchan a paso veloz con dirección de vuelta al bosque. Al voltearse por un instante hacia atrás, ven como los vigilantes comenzaban a buscar alrededor de la fogata, buscándolos o algún rastro de ellos. Debían desaparecer antes de que lo hallaran. Pronto la luz que emitía el fuego que hace poco los abrigaba desapareció de su alcance, pero aun así se escondieron entre los arbustos secos del bosque, asegurándose que los voladores aun no los acechaban.

-ah… ah… parece que no nos siguieron… - sentencia Dan con gran alivio, saliendo del escondite junto a los otros dos mayores.

-Debemos encontrar donde escondernos. Parece que el bosque tampoco es seguro. – opina el oficial, ajustándose su sombrero. Pronto, los tres se percatan que la niña fornida que los acompañaba seguía sin decir, y tal vez tampoco pensar en nada. Ya empezaban a preocuparse.

-Oye, pequeña, ¿estás bien? – pregunta el alcalde, arrodillándose y tomándola de los hombros, usando un tono amable. Pero la menor continuaba con su mirada vacía.

-Si esa niña no reacciona, terminaremos todos hecho piedra. – suelta sin tacto alguno el leñador.

-¡Es una niña, Dan! Todo esto debe ser demasiado para ella. – salta en defensa Daryl, poniéndose a lado de Grenda.

El conflicto hubiera podido continuar, incluso haber subido de nivel. Pero nuevamente el sonido de aleteos llama su atención. Pero estos no sonaban como los que oyeron hace poco. Estos eran más fuertes, y parecían provenir de una única fuente. Los tres adultos se ponen espalda con espalda, rodeando a su vez a la niña, mirando en todos los francos a la nueva posible amenaza que se aproximaba. De repente los aleteos cesaron.

-Parece que se… - Dan se calla al oír un poderoso graznido de ave de caza encima de ellos. Todos levantan la mirada a tiempo para ver como una gigantesca criatura voladora caía en picada hacia ellos.

Apenas alcanzaron a tirase al suelo, la niña con ayuda de Tyler, antes de que la criatura aterrizara justo donde ellos estaban. Al mirarlo bien, aun en las sombras del bosque distinguieron que fue lo que los atacaba ahora: Un pterodáctilo.

-¡¿Ahora nos invaden dinosaurios?! – exclama furioso y asustado el pelirrojo. Debido al alto tono que uso para quejarse de su mala fortuna, fue el primero al que ataco el dinosaurio. El leñador logro interponer en la trayectoria del saurio y él un árbol al esconderse tras él, provocando el desvió del cazador.

-¡No me entrenaron para esto! – comenta completamente paralizado el oficial. - ¡Sabia que debimos de haber visto "Planeta Jurasico"!

Pese a que igualmente alzo bastante la voz, fue ignorado por la criatura jurasica, quien en ese momento veía a la castaña como un buen aperitivo nocturno. La niña hubiera sido víctima del gigantesco pico de la criatura jurasica de no ser por que Blubs la aparta tiempo de su paso. Teniendo solo unas ramas secas entre sus fauces en vez de alguna presa, lo escupe para volver a la carga. Pero en ese punto Dan, quien se había trepado a un árbol, salta directo a su espalda.

El aterrizaje fue con mucha fuerza, lo que ocasiona que ambos choquen contra el suelo. Pero el leñador pelirrojo al ver amortiguada su caída con el monstruo pronto comienza con una larga ronda de golpes directo a su cabeza montado sobre su cuello. El pterodáctilo aturdido por los poderosos golpes intentaba con todas sus fuerzas librarse de su atacante con fuertes sacudidas de su enorme cuerpo. El hombre musculoso es capaz de mantenerse dominante y mantener su paliza a la vez. Pero eso cambia luego de que el dinosaurio se las arregla para golpearlo con una de sus alas.

Dan sufre de un severo golpe en la cabeza al ser esta la que recibe el golpe contra el árbol con el que termino chocando. Y aunque lo único que tuvo de consecuencia por ello fue un leve chichón y un dolor punzante, lo dejo lo suficientemente desorientado como para no oponerse al pterodáctilo cuando este lo toma con sus enormes garras, y se lo lleva volando de ahí. Corderoy se recupera de su incidente solo para ver en el predicamento en el que ahora estaba envuelto. Y lo último que los otros ven de él, fue como comenzó a gritar con desesperación, mientras trataba de librarse del agarre a golpes hasta perderlo de vista tras los árboles secos del bosque, y las nubes del cielo nocturno.

-¡DAAAAN! – grita con gran pesar el alcalde castaño, cayendo de rodillas viendo como otro habitante de su pueblo desaparecía junto a otra rareza del fin del mundo. Mientras nuevamente era incapaz de hacer algo.

-No… ¡NO OTRO! – ruge en ira Blubs. Y aunque él no era cercano al leñador, el verlo desaparecer de su vista le devuelve aquel horripilante recuerdo que creó hace solo horas.

Grenda, debido tanto al golpe que se dio al ser salvada del animal, como los gritos desesperados de los adultos finalmente empezó a darse cuenta de su entorno. A procesar lo que pasaba y reaccionar. Entonces finalmente se da cuenta ve varias cosas: estaban en medio del bosque, acababan de llevarse a Dan, incluso que ya era de noche. Nuevamente el miedo comenzó a apoderarse de ella, empezando a hiperventilarse y a sudar. Los adultos se hubieran dado cuenta del estado en el que la menor se encontraba ahora, de no ser por la llegada del sonido de aleteos, y chillidos agudos.

-¡Vienen más! – alerta el comisario, viendo llegar en esta ocasión a otro trió de los cazadores oculares. Sin dudas atraídos por el ruido que causo su reciente confrontación con el reptil prehistórico.

Por un instante el miedo los paraliza a todos. Sus piernas no parecían querer correr, a diferencia de lo que sus mentes suplicaban que hicieran. Pero solo uno de ellos logra calmarse lo suficiente como para pensar en algo. Luego de mirar a los otros dos que lo acompañaban, y pensar en todo lo que no fue capaz de hacer una decisión había tomado. Sin decirle nada a los otros, arranca un par de ramas secas del árbol más cercano, y comienza a avanzar hacia los Ojos.

-¡Alcalde! ¿Qué hace? – pregunta sorprendido el oficial, pensando que el aludido iba en dirección equivocada.

-¡Blubs! ¡Llévate a la niña y escóndanse! ¡Les daré tiempo para huir! – ordena, comenzando a desviarse de su ruta, y empezando a golpear las ramas entre sí, captando la atención de los vigilantes.

-Pero, ¿y usted…? – tanto menor como mayor miran con asombro lo que el funcionario buscaba hacer. Sabían que de continuar…

-Si no puedo proteger a mi pueblo… al menos quiero darles un día más a ustedes… - contesta, girándose a ellos con una voz tranquila, sonando más bien como una despedida. - ¡CORRAN! ¡SALVENSE! – volviendo a darles la espalda vuelve con lo que hacía: Hacer ruido y desviar a los cazadores.

-Fue un honor trabajar para usted… - dice completamente conmovido Blubs. Entonces comienza a acatar la última orden del alcalde, y tomando de la mano a la niña se marchan corriendo de ahí.

Viendo esto, con todo el valor que pudo reunir lanza una de las ramas hacia uno de los voladores. Da en el blanco, causando su colisión al suelo. Por desgracia eso no se repite cuando lanza el otro restante, siendo eludido por el par que aun mantenía vuelo. Supo lo que vendría después, y sabía que no habría escapatoria. Tembloroso por tal indeseable conocimiento, voltea por última vez a sus compañeros en el fin del mundo, y viendo que iban a estar bien, levanta su mano y la sacude en el aire.

-lógrenlo… - es su última palabra, antes que el rayo rojizo lo bañara, y quedara petrificado en esta ultima postura.

El ojo que lo convirtió en estatua para su amo al instante lo carga con su rayo tractor y parte de ahí. El otro permanece en el aire, y mientras su compañero derribado volvía al vuelo, observa al último punto donde su reciente victima miro. Viéndose entre sí con sus gigantescos ojos, vuelan hacia aquella dirección, creyendo entender lo que hizo.

En cuanto a Blubs y Grenda, ellos ya creían haber perdido a los acechadores aéreos, por lo que se permitieron detenerse y recobrar el aliento tras tan larga carrera. Aun en contra de su voluntad, voltean hacia el lugar de donde procedían. Las memorias de Dan y Tyler no se hicieron esperar. Y aunque eso les causo gran pesar, el entender que ahora estaban solos los hizo sentirse peor.

-Cuando… ¿Cuándo va a acabar todo esto…? – se lamenta el policía, golpeando con furia el tronco muerto de uno de los pinos del bosque. Grenda simplemente continua mirando fijamente donde habían perdido al alcalde. Estaba conmocionada, pero esta vez se pudo controlar mejor, pensando más claramente lo que sucedía.

Y siendo lo que menos necesitaban oír, escuchan nuevamente los chillidos agudos de los ojos, apreciando como los ojos ya les estaban dando alcance nuevamente. Ambos miraron a las criaturas acercándoseles. Pero en vez de nuevamente sentir el frio miedo invadiéndoles y dándole más energías a sus exhaustas piernas para volver a huir como han hecho durante ese día, es la ira lo que invade sus corazones.

El sentimiento de dolor por las personas que han perdido, la angustia por los que aun no saben si quiera como estaban. Y el odio que empezaban a sentir por aquel invasor triangular. Todo eso empezó a arder con gran intensidad. Y por primera vez, huir les parecía absurdo.

-¡YA ESTOY HARTA DE TODOS USTEDES! – exclama con completa rabia Grenda, siendo lo primero que decía en horas, tomando del suelo una roca enterrada en el suelo y sacándola, mostrando que era mucho más grande. - ¡¿Quieren algo de mí?! ¡INTENTENLO! – seguido de su oración arroja la piedra, siendo apenas esquivada por los voladores. Blubs en vez de verlo como imprudencia, lo admira como ejemplo.

-¡VENGAN AQUÍ MALDITOS OJOS! – Ruge arrancando una rama muerta larga y gruesa y se lanza hacia ellos. - ¡¿Quieren convertirme en piedra?! ¡ADELANTE! ¡PERO NO ME IRE SOLO! – Usando la madera como garrote arroja múltiples batazos hacia los monstruos, quienes al intentar dispararles se apartan del rumbo de los golpes.

Por primera vez encontrando batalla en las personas que deberían capturar, los primeros movimientos de los murciélagos oculares son bastante torpes a la hora de eludir los ataques. Pero no demoran en pronto tomar ritmo. Finalmente uno logra apartarse lo suficiente, y viendo que su igual mantenía ocupado al sheriff lo ve como oportunidad para dispararle su rayo petrificador. Sin embargo al apenas había empezado a bañar su ojo en aquella luz carmesí, un buen pedazo de tronco choca contra él, derribándolo con brusquedad y quedando aplastado por el proyectil inesperado.

Al igual que él pensó que su objetivo estaba distraído, Grenda vio también la oportunidad de acabarlo con el primer objeto pesado que encontró. Quedando solo uno en el aire también se apodera de otra rama para unirse al policía en su propia lucha. El ojo murciélago alza el vuelo para alejarse del viejo comisario, teniendo una buena vista de esos dos humanos con ira en los ojos armados con esos garrotes improvisados. Sabiendo que estaba en una distancia segura se prepara para lanzar su rayo, garantizando que al menos se llevaría a uno consigo. El adulto y la menor en vez de temer o algo así, gritan con todas sus fuerzas con intensidad de batalla. Como si lo retaran a que lanzara su ataque final.

Pero este nunca llego, cuando sin aviso alguno la criatura alada se tensa en pleno aire, para caer como piedra al suelo. Apagándose por un momento su furia ambos se acercan con cautela al fenómeno, quien solo sacudía brevemente su ala como único movimiento. Al estar lo suficientemente próximos, se encuentran con que detrás del ojo tenia enterrada un pico de minero. Bastante sucio, eso les parecía por cierto.

-¿Están ustedes bien? – escuchan de pronto una voz ligeramente familiar. Por poco no la reconocían por sonar muy… ¿Cuerda?

-Viejo McGucket. ¿Es usted? – pregunta Blubs, sorprendido de ver a aquel anciano loco que no veía desde hace días.

-Eso estuvo demasiado cerca. ¿Hay alguien más con ustedes? – pregunta con cautela, mirando por todas partes si no había más de esas monstruosidades en las cercanías.

-No… solo somos nosotros dos. – responde la castaña con mucho pesar. Viendo la tristeza en las miradas de ambos, el viejo decide olvidar el tema.

-Tenemos que irnos de aquí. El bosque se ha vuelto demasiado peligroso. – comenta, retirando su pico del cuerpo de la criatura, teniendo su punta una sustancia verdosa bañándola.

-¿Sabes de un lugar donde podamos pasar la noche? – cuestiona el policía, confirmando que el ojo no volvería a levantarse.

-¡Por supuesto! De hecho, ahí nos dirigíamos nosotros dos. – contesta alegre el inventor. Enseguida se asoma la cabeza de un mapache en el saco que llevaba cargando consigo.

-Entonces demoños prisa. – sin nadie queriendo añadir algo a la ultima declaración del sheriff los tres… que diga, los cuatro marchan con paso veloz, siendo liderados por el viejo.

-Por cierto, viejo McGucket. ¿Por qué no se escucha tan loco como siempre? – es la duda lanzada por la niña.

Mientras marchaban, los nuevos acompañantes del viejo McGucket comenzaron a llenarse de pensamientos renovados. Blubs aun sentía la pérdida de Durland. Incluso le parecía que ese dolor aumentaba cada minuto al no tenerlo a su lado. Pero, si dejaba que eso lo distrajera de su deber con los civiles, entonces ellos estarían indefensos ante las rarezas que invadían su pueblo. Incluyendo a la jovencita que lo acompañaba. Y si eso pasaba, entonces no sería el Sheriff Daryl Blubs que ese entusiasta oficial tanto admiro y respeto. El era un policía. Y un policía no debe temer ante un montón de cosas deformes. Un policía debe ser capaz de proteger a su pueblo cuando lo necesitara. Y ese día lo necesitan más que nunca lo habían llegado a necesitar. Quizás nunca tuvo que usar mucho la fuerza, pero ahora lo haría. Seguiría luchando para honrar su recuerdo, y más que nada, vengarlo.

Grenda empezó a recordar de pronto como su vida había sido difícil debido a la condición en la que la vida le hizo vivir. Un físico intimidante y un carácter peor, eso le complico mucho las cosas al momento de intentar hacer amigas. Nunca entendía por qué había nacido con aquella fuerza exagerada. Al menos, hasta conocer a Candy. Esa niña pequeña y frágil también tenía dificultades para socializar. Y eso siempre le sorprendió, ya que veía las ideas y pensamientos de esa niña como algo fascinante. Así que cuando alguien se burlaba de ella, ella finalmente entendió porque tenía esa fuerza: ella nació para proteger. Y es lo que siempre ha intentado hacer. Y ahora continuaría haciéndolo. NO MAS MIEDO. Su amiga continuaba ahí afuera, y la necesitaba. Al igual que el sheriff la necesitaba también, como todos los demás pobladores de ese pequeño pueblo. Así que si alguien necesitaba que se rompa algo, ella lo rompería con gusto.

Con esas ideas claras, este par está decidido a sobrevivir los siguientes desafíos que vendrían. Y aunque ellos dos estaban motivados por cosas distintas, y con objetivos algo diferentes, en algo concordaban: protegerían a los que los necesitaran.


Aqui de nuevo Sombra de Maldad. Espero que hayan disfrutado del capitulo. Como nos mostro el final de la parte 2 del raromagedón, durante este evento se crearon algunos grupos con personalidades a las que normalmente no los veriamos compartir escena. Aquí vemos una. como ven, trato de usar hasta los más pequeños detalles que nos mostro este arco para darle forma y fundamentos a mi historia, como la posición con la que encontraron petrificado a Tyler.

Y como vieron, en este capitulo se esta creando el grupo de refugiados que arribo en la cabaña del misterio, al menos en mi opinión: El cientifico loco McGucket, el apasionado y algo torpe sheriff Blubs, y Grenda la chica más increible de la serie, y que no necesita crecer para patearle el trasero y sepultarlo en arena de gato sin usar a Wendy en cualquier momento. Por si no lo notan, ella es mi personaje femenina favorita. ¿Como es posible, si Wendy es... bueno, Wendy? ¿Como puedo preferirla a ella en vez de la ruda pelirroja que hace parecer a Lara Croft como la princesa Peach? Bueno, una breve comparación.

-Si, que lindo. Wendy casi disloca el brazo de ojos blancos. Maravilloso. ¡GRENDA MATA TROLS CON UN SOFA!

-Admirable, Wendy con sus amigos roba un auto policiaco, un ejemplo para la comunidad. ¡GRENDA APOYA EN OPERATIVOS DE GNOMOS POLICIACOS CONTRA EL TRAFICO DE MARIPOSAS!

-Encantador, Wendy es tan asquerosa como novia que por eso tuvo varios novios con los que termino, y aun ni se digna en terminar con ese otro (Aunque eso puede ser tambien que TODOS los chicos de ese pueblo son un asco de novios, pero el punto es que su vida sentimental apesta, y un tema de debate para otro dia). ¡GRENDA CONQUISTA A UN BARON AUSTRIACO RICO!

-Wendy boxea con un saco de box con la imagen de Bill. Eso sin duda demuestras lo ruda que... esperen... ¡GRENDA ROMPE ROCAS CON LA CABEZA! (Y cualquiera que lo haga, y aun tiene la delicadeza de preguntar si es demasiado merece todo nuestro respeto).

-Y no olvidemos de que, de todas las chicas que lucharon contra las unicornios, ¿Quien tuvo el ojo morad? Ah, si. ¡WENDY! Y en la escena eliminada que quitaron, ¿quien le hizo un candado a uno y lo golpeaba sin que este pudiera defenderse? ¿Quien era...? ¡GRENDA!

¿Alguien tiene dudas de mi preferencia? ¿Alguien? ¿No? De acuerdo. Pero no confundan, no odio a Wendy. Como dije antes, es una chica demasiado genial como para no tener pareja (Exceptuando a Dipper, claro), y es por eso que cuando digo lo de la arena de gato, me refiero a SIN USAR. Le tengo tanto repesto como admirasión como todos ustedes, pero si me preguntan por quien prefiero, Grenda gana.

Bueno, volviendo a lo principal, espero que hayan disfrutado este capitulo. Los proximos ya estan hechos así que no tardaran en llegar. Nos vemos en la proxima actualización.

Esperare con ansias sus reviews.