Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen.

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Hola a todos. Acá les traigo este nuevo capítulo de la historia, que realmente espero que les guste. Disculpen si hoy no estoy tan efusiva como siempre, es que estoy teniendo un mal día, pero eso ya no importa. Lo que si me importa es, como siempre, agradecerles por los comentarios que me dejaron, por siempre hacerme saber que piensan del fic, sus opiniones y críticas. Me hacen muy bien, me ayuda muchísimo. Por eso, y por el apoyo de siempre, gracias. De verdad. ¡MIL GRACIAS! También gracias por tomar parte de su tiempo en leer mi humilde historia, lo aprecio mucho. ¡GRACIAS! Para todos ¡¡GRACIAS!! Espero que este capítulo les guste... Nos vemos y besitos.


En el marco del dolor

VII

"Secretos"

(Primeras impresiones y verdades ocultas)

La habitación de Ino era muy distinta a la de él. Notoriamente más grande, los colores en que estaba decorada eran tonos pasteles. Las paredes de un suave lila mientras que el borde del respaldar de la cama, la colcha y prácticamente todos los accesorios del cuarto eran de un color púrpura muy típico de la chica. Junto a la ventana tenía un pequeño escritorio con algunos papeles apilados y a ambos lados de la cama una mesita de noche. En una de ellas se encontraba el teléfono y en otra una pequeña lámpara que, imaginó Shikamaru, sería la que la chica dejaba prendida durante la noche debido a su miedo. Un agradable y familiar aroma floral invadía sus sentidos. Definitivamente aquel cuarto olía a Ino.

—Así que este es el cuarto de una chica —exclamó contemplando el lugar. La muchacha rió ante el comentario.

—¿Te gusta? —el chico se encogió de hombros.

—Es agradable supongo….

—¡Ay! Shikamaru eres imposible —él la miró extrañado pero decidió obviar el comentario, no estaba de humor para descifrar lo que la chica había querido decirle con aquello. Después de todo las mujeres eran problemáticas.

—Ino ¿Dónde dormiré yo? —preguntó notando que no había otra cama o algo por el estilo. La chica se encogió de hombros.

—Lo siento tendrás que dormir conmigo ¿No te molesta verdad? —él la miró arqueando una ceja.

—No, claro que no. Sólo pensé que… nada olvídalo —ella le sonrió y se dispuso a buscar algo entre sus cajones. Al parecer era su ropa de dormir. Luego se volteó una vez más hacia él y le dijo.

—Shikamaru yo me iré a cambiar, ponte cómodo —señaló y salió de la habitación con la ropa en mano. Él la observó marcharse y luego cerró la puerta.

Aprovechando la ausencia de su amiga empezó a desvestirse con las intenciones de ponerse algo más cómodo para dormir. Primero se quitó el chaleco y luego la remera. Rápidamente y eventualmente mirando hacia la entrada se quitó los pantalones y se puso en su lugar uno más corto y ancho, que le llegaba debajo de las rodillas. De color negro. De la cintura para arriba se encontraba desnudo. Pero es que así el prefería dormir.

Luego volvió a examinar la habitación con la mirada perdida y algo aburrido. Empezó a pasearse mirando algunas fotografías sobre el escritorio de la muchacha. En una se veía la familia Yamanaka, en otro estaban Sakura e Ino de pequeñas y en la última el equipo 10, con Asuma. Suspiró y siguió observando; lápices y papeles sin sentido e informes sobre misiones regados por toda la mesa. Luego algo atrajo su atención, un pequeño libro de color púrpura intenso se encontraba prácticamente oculto bajo una montaña de cosas. Con curiosidad y cuidado de no hacer caer nada lo tomó y volvió a sentarse en la cama ¿Acaso era un diario?

Lo examinó cuidadosamente, tenía que admitir que aquel pequeño libro enigmático le daba mucha curiosidad.

—¡Qué problemático! Si Ino se entera de que lo leí… —pero otra vez bajaba la mirada al cuaderno púrpura. Era inevitable pues parecía como si una misteriosa fuerza atara sus ojos a aquel objeto. Era demasiado tentador. Finalmente rendido se recostó en la cama y lo abrió, después de todo no podía decir nada que él no supiera. Seguramente diría "Sasuke esto…" y "Sasuke aquello…", nada realmente relevante. Sólo sería un vistazo y luego lo devolvería a su lugar.

Leyó la primera página, tal y como él se lo había imaginado; las primeras palabras que se leían eran: Sasuke Uchiha. Siguió leyendo pero siempre el mismo nombre se leía. Escrito de una forma u otra, con acotaciones o no.

—¡Qué aburrido! —exclamó confirmando sus sospechas. Aquel pequeño diario no era más que un libro de adulación al Uchiha. Nunca lo entendería ¿Qué era lo que le veían a alguien como él?

Estaba a punto de cerrarlo cuando una de las fechas en las páginas llamó su atención. Se incorporó y se dispuso a leerlo. Sabía bien que día era ese…

De eso hacía casi ya cinco años. Quizá un poco menos pues recién empezaba septiembre.

15 de Octubre

Hoy nos dividieron en equipos de tres. Cómo ahora somos Genin Iruka-sensei nos dijo que deberíamos formar grupos para hacer las misiones. ¡Maldita frente de marquesina! Simplemente no puedo creer mi suerte ¡¿Cómo es que ella sí pudo estar en el equipo de Sasuke y yo no?! ¡¡Simplemente no lo puedo creer!!

El chico sonrió mientras recordaba los berrinches que había hecho la muchacha, los primeros días de entrenamiento con Asuma, al enterarse que Sakura estaba con Sasuke y no ella. Tenía que admitirlo, su amiga siempre había sido demasiado infantil.

Se acomodó y continuó leyendo.

Y para empeorar mi día y confirmar que debo ser la persona más desdichada del mundo me tocó en el mismo equipo que Shikamaru Nara ¡Shikamaru Nara! Es un idiota que no sabe nada de nada, es fastidioso, perezoso y nada popular. Encima se toma la molestia de fastidiarme y decirme: "Parece que vas a tener que soportarme" ¡Quien se cree que es para decirme eso! ¡Lo odio! ¡¿Y cómo se le ocurre a Iruka-sensei decirme que tenemos habilidades equilibradas?! Cómo si el gordo de Chouji y el idiota de Shikamaru pudieran compararse conmigo. No lo puedo creer…

Cerró lentamente el libro y contempló, con la mirada perdida, la portada de color púrpura ¿Realmente eso era lo que pensaba Ino de él? Sabía que él nunca había sido de su agrado, al menos no en la academia, pero que llegara a detestarlo de aquella manera. Simplemente jamás se lo había imaginado.

Mientras las palabras seguían retumbando en su cabeza, le había dolido. No sabía si estar enfadado o simplemente defraudado. Estaba confundido, anonadado. Las palabras de la rubia lo habían completamente descolocado.

Dejó el libro junto a él y de pronto la puerta se abrió, Ino ahora lo miraba desde el umbral de la habitación y le hablaba, más el la ignoraba. No tenía deseos de escucharla en lo más mínimo. Ni siquiera quería estar cerca de la chica, lástima que estaba atrapado por la noche. Aún así se rehusaba a dormir con ella.

—¡Shikamaru te estoy hablando! ¡¿Me estás poniendo atención?! —gritó la rubia molesta acercándose a él. El moreno la miró y simplemente no se pudo contener, estaba demasiado molesto y herido.

—¡¿Es esto cierto?! —bramó serio agitando el diario frente a la mirada atónita de ella.

—No lo leíste ¡¿Verdad Shikamaru?! —exclamó entre preocupada y ofendida, después de todo su amigo había violado su privacidad y eso era algo que ella simplemente no le perdonaría.

—No importa, olvídalo. Yo dormiré en el piso —repuso serio y de un salto salió de la cama de ella.

—Shikamaru ¡No!

—¡¿Por qué querrías dormir con alguien idiota, que no sabe nada de nada y que odias Ino?! —repuso él mordaz, la chica retrocedió con la mirada triste. Su amigo realmente parecía enfadado—. De todas formas yo no quiero dormir con alguien que piensa así de mí. Así que no te preocupes, es mutuo.

—No Shikamaru, te equivocas yo no… Sigue leyendo —le dijo entregándole el pequeño libro. Había perdido a Asuma, su padre estaba muy mal, simplemente no podía también perder la amistad del Nara.

—¿Para qué? Ya leí suficiente Ino…

—No, te equivocas. Eso pasó hace mucho —seguía insistiendo pero él simplemente la ignoraba.

Mientras la chica nerviosa buscaba entre las hojas, al parecer quería encontrar una página en especial. Pasó hoja tras hoja hasta que finalmente lo encontró, lo que tanto buscaba. Se acercó al moreno y se agachó junto a él.

—Lee esto Shikamaru —él la miró compungido y una vez más la ignoró, desviando su mirada de ella—. Por favor, léelo y después si quieres puedes no hablarme nunca más y marcharte.

Sin siquiera observarla le arrebató el pequeño libro de las manos y contempló la página que la muchacha señalaba. En ella se leía con la misma letra pulcra y curvilínea lo siguiente…

(Una lágrima seca borroneó la fecha) de Septiembre

Hoy me encontré a Sakura llorando, jamás la había visto tan triste. No sé porque pero desde el momento en que la vi supe que algo andaba realmente mal. Lo supe por la mirada en sus ojos, parecía que había llorado toda la noche.

Cuando me dijo no podía creerle, no quise creerle. Creo que incluso la llamé "mentirosa" y me arrepiento pero es que aquello no podía ser cierto.

"Sasuke se marchó de Konoha" me dijo, se fue. No supe que hacer, salí corriendo sin siquiera importarme que la gente me viera llorar ¿Y qué si estaba triste? Sasuke se había ido, jamás volvería a verlo. Ya nada me importaba.

Entonces me choqué con Shikamaru ¡Estúpido Shikamaru! Le grité, lo recuerdo. También me arrepiento.

Me preguntó que me pasaba, no quería decirle porque siendo como es se que pensaría que soy una tonta. No quiero que piense eso. "Nada" mentí, él me miró y negó con la cabeza. Sé que no me creyó y de verdad me alegro. Lo necesitaba, necesitaba no estar sola. Nunca pensé que él fuera así, nunca pensé que fuera capaz de hacerme sentir tan bien.

De verdad estaba muy triste, nunca le dije porque lloraba pero se que luego él lo supo por Naruto: que Sasuke se había ido.

Shikamaru me hizo sentir mejor, de verdad. Pasamos todo el día juntos, con Chouji. Sé que en algún momento me olvidé de Sasuke y cuando me reí Shikamaru me lo hizo notar. Creo que tenía razón, nunca lo amé de verdad. Solamente fue un capricho.

Pobre Sakura, ella sí lo ama y ahora él la dejó sola. Espero que ella también encuentre un Shikamaru que la haga reír. Quizá Naruto pueda ser ese amigo que la ayude.

Yo sé que tengo dos amigos que me cuidan y por primera vez me di cuenta que amo a mi equipo.

El chico levantó la mirada sorprendido, jamás pensó que Ino se hubiera sentido así. Nunca pensó que valorara tanto su amistad con ellos dos. Nunca se imagino que le importara tanto.

Mientras la rubia lo contemplaba expectante.