Editado 11/12/17


Death Note no me pertenece.


"Daría todo lo que sé, por la mitad de lo que ignoro"

Mihael Keehl.


Capítulo 7:

:- En serio Matt, sigo pensando que eres un idiota.- exclamó Mello, enojado, mientras salían del edificio para reunirse con Watari, quien los estaba esperando afuera.

:- ¿Cuándo no piensas eso, Mello? Sinceramente, estoy seguro de que tienes un diccionario de insultos gravado en el cerebro.- comentó el pelirrojo, mientras terminaba el nivel cincuenta y dos de uno de sus juegos preferidos.

Ambos chicos salieron de la escuela, y Mello resistió el impulso de pegarle a su amigo en la cara. A veces, Matt podía ser tan iluso. Es decir, Misa Amane era una de las chicas más hermosas y populares, todos sabían eso. Si tenía a todo el mundo a sus pies, ¿por qué se fijaría en alguien como Matt?

Mello no decía esto para herirlo. Al contrario, solo estaba describiendo la cruda realidad.

Además, no le gustaba desobedecer a L. Y él les había dado claras instrucciones de mantener su origen y relaciones, al igual que su verdadero nombre, en secreto. Por protección. Siempre había que ser precavido.

No por algo estaban con el que iba a convertirse en el mejor detective del mundo, ¿no es así?

:- Como sea. Aun creo que es un error que le hayas contado eso a Amane. No podemos confiar en ella, Matt.- su amigo rodó los ojos.- Mello, sé que no la conozco hace mucho, pero no es una mala chica. Un tanto ingenua tal vez, pero no nos delataría. Además solo le dije que el chico del cabello blanco era Near. Que haya descubierto que hay un tipo llamado L que le dejó una nota y que sabemos quién es, no es nuestra culpa.

Mello lo meditó un momento; era verdad. Ellos no tenían la culpa de eso. Hasta le dijeron a Amane que tenía que descubrirlo por si misma si quería saber quién era L.

Seguramente fue esa rata blanca.- pensó Mello, enfadado.- Siempre tiene que meter sus narices en donde no le incumbe.

:- Seguro fue Near.- dijo Matt, como si leyera los pensamientos del rubio.- Por lo que Misa me contó, creo que se conocen. Tal vez escuchó lo del teléfono y le contó a L.- Matt paró de jugar y Mello notó que se veía preocupado.- Solo espero que no se enoje conmigo. ¡No fue mi intención romperle el móvil!

Mello rio, pero aun había algo que no le cuadraba. Si Misa decía la verdad, y L había dejado la nota en su casillero, la pregunta sería porqué.

¿Por qué L se había involucrado en eso?

Si supo lo del teléfono roto por parte del bocón de Near, podría haber castigado a Matt y listo, problema resuelto. No tenía por qué jugar con Amane, haciéndola dudar de las cosas.

¿Qué estás tramando, L?

Igualmente, esa duda no duró mucho en la cabeza de Mello. Ya que, al segundo que pisaron la casa en la que todos vivían, pudo sentir el olor a chocolate caliente que una de las cocineras estaba preparando. Por lo que todo pensamiento coherente fue erradicado de su cabeza en menos de dos segundos.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Misa estaba feliz de que fuera sábado, aunque los días luego del incidente con Matt, no habían sido tan menos.

Por lo menos no como su primer día de instituto.

Ella seguía dudando de la identidad de ese tal L, preguntándose quién demonios podía ser. Pero, aunque les rogara, seguía sin poderla sacarles información a Matt o a Mello.

Por lo poco que conocía al rubio, Misa pudo darse cuenta al instante que era bastante diferente de su amigo. Era mucho más impulsivo, y de muy mal genio. Misa creyó que era la persona más malhumorada que había conocido en su vida. Pero, aun así, también demostraba ser un chiquillo bueno, al que le gustaba meterse en problemas. Y que tenía una gran admiración por ese misterioso L.

Lo que hizo que la curiosidad de Misa para descubrir su identidad, aumentara considerablemente.

En síntesis, aunque Misa trató todo el resto de la semana, no pudo conseguir información de L. Ni siquiera pudo sacarle algo a ese peliblanco, Near. Gracias a Matt, ella había descubierto que ellos estaban relacionados, aunque no fuesen familia directa. No lo había visto desde que el chico le dijo que le debía un tren.

En comparación con los primeros días de la semana, el jueves y el viernes habían sido mucho más tranquilos. Sin incidentes con Mikami o Takada, y sin el idiota de Ryuga tratándola como una estúpida. Hasta le había parecido un poco aburrido.

Por lo tanto, Misa ansiaba el sábado, el fin de semana. Necesitaba esos dos días para relajarse y darse un tiempo para ella misma. Quizás aprovecharía e iría al centro comercial, a comprarse ropa. O se quedaría en casa y miraría una película.

Pero lo importante, es que planeaba descansar.

Así que, cuando su celular sonó a las ocho de la mañana, no podía decirse que Misa Amane estaba de buen humor. Quien quiera que la haya despertado se había ganado un viaje al infierno.

Aunque, cuando vio que se trataba del número de su amado Light, una sonrisa se formó en sus labios mientras pensaba que tal vez era una señal. Tal vez todo iba a mejorar a partir de…

:- ¿Amane?

La monótona voz la trajo a la realidad.

:- ¿Qué haces con el celular de Light?

:- Creí que habíamos quedado en la manera apropiada de saludar, Amane.- Misa rodó los ojos. Estaba a punto de cortar, cuando Ryuga volvió a hablar.- Light me lo prestó para hacer esta llamada, ya que él no puede.

:- ¿Qué quieres, Ryuga?- preguntó Misa con impaciencia. Si hubiese sido su Light, tal vez su tono sería diferente. Pero después de no escuchar la voz del pelinegro durante dos días, y de darse cuenta de lo maravilloso que era, no planeaba hacerlo ahora.

:- Ryusaki.- corrigió el pelinegro.- Creo que ahora que vamos a trabajar juntos en el consejo, sería más apropiado que me llamas así, Amane.- Misa volvió a rodar los ojos y con una sonrisa de lado, dijo:

:- Entonces tú debes dejar de decirme Amane, y llamarme por mi primer nombre, ¿no te parece?- no se escuchó nada durante un momento, luego.- No.- Misa bufó.- Entonces olvídate de que te llame así. Siempre serás el odioso Ryuga para mí.

Sintió que él iba a decir algo, pero una voz en el fondo lo interrumpió, y Misa pudo escucharla perfectamente.

:- Por dios Ryusaki, solo dile lo que hay que hacer. Pueden discutir una vez que esté aquí.

Misa escuchó al pelinegro suspirar, y luego este le dijo.- Estamos en la escuela, terminando de resolver unos asuntos respecto al baile. Debes estar aquí en menos de quince minutos o seguiremos sin ti. Hasta luego.- Sin más preámbulos, cortó.

Misa bostezó, cansada por tener que levantarse a una hora tan temprana, y se estiró en la cama. Ese chico en serio era insoportable.

Bueno, ve el lado positivo. Light estará allí también.

Sonrió, y decidió que iba a ir un poco más arreglada que lo usual. Tenía que aprovechar, y sorprender a su amado, mientras podía.

Se levantó de la cama, lavó la cara y los dientes. Luego buscó en su armario, lo más rápido que pudo, un conjunto decente. Se decidió por una falda a cuadros, y una camiseta que le habían regalado por su cumpleaños. Luego se puso un sweater encima, ya que hacía frío, y unas botas negras.

Creo que así está bien.- se dijo mientras se miraba al espejo y arreglaba su cabello, atando parte de este en dos coletas, como siempre hacía.- Será mejor que vaya antes de que ese estúpido de Ryuga cumpla con su palabra y sigan sin mí.

Se despidió a Natsuki, quien estaba arreglando unas cosas en la cocina, y se dirigió lo más rápido que pudo hasta la escuela.

Por fin iba a pasar tiempo con su amado e iba a poder proponerle una cita. Se había olvidado completamente, ya que en esos dos últimos días él estuvo muy ocupada, de su principal objetivo del año: lograr que este sea su novio.

Lo que no se esperaba, sin embargo, era que al entrar en el instituto se toparía cara a cara con la bruja de pelo corto.

:- ¿Qué haces aquí, Takada?- preguntó Misa, sorprendida. La morocha sonrió al ver la cara de la rubia, y se cruzó de brazos.

:- ¿No lo sabías, Amane? Yo soy la encargada de la decoración y el vestuario, así que era imprescindible que esté también en esta reunión.

Misa apretó los puños para evitar darle un puñetazo. Obviamente, Takada tenía que encontrar la forma de arruinar sus planes, y entrometerse entre ella y Light.

Bueno. Pues, la venganza está cerca, así que prepárate, Kyomi.

Aunque ya no podría elegir los vestidos de la revista PopTeen, seguramente su disfraz sería mucho mejor que el de ella. E iba a conseguir a Light como su cita, así que Takada no tenía oportunidad.

Pasó a la morocha sin hacer ningún tipo de comentario, y se encontró a Light y a Ryuga en el gimnasio, donde habían quedado que iba a desarrollarse el baile. Light estaba levantando y llevando unas cajas, mientras Ryuga se encontraba sentado anotando cosas en un cuaderno.

Cuando entró, Ryuga levantó la cabeza hacia su dirección, pero luego de verla volvió a lo que estaba anotando. Ignorándola completamente.

Vaya idiota.

:- Amane está aquí.- introdujo Takada, sin emoción alguna, mientras pasaba a Misa y se dirigía hacia donde estaba su amado.

:- Muy bien.- comentó Light, mientras dejaba una caja y le hacía una seña a Misa para que se le acerque.- Hablé con el director ayer, y me dijo que la fecha del baile se adelantó por el tema de los exámenes. Así que nosotros tendremos que juntarnos y trabajar todo lo que podamos.

Misa asintió y festejó en sus adentros. A ella le encantaba las fiestas, más los bailes, y que pudiera pasar más tiempo con Light era un perfecto bonus.

:- Kyomi es la encargada del departamento de decoración, y ha venido a ayudarnos para ver cómo vamos a decorar el gimnasio.- Takada sonrió con autosuficiencia y Misa trató de controlarse para no rodar los ojos.- Recién estaba terminando de mover unas cajas que contienen todas cosas para hacer que el salón luzca como el olimpo.

:- Cortesía de la profesora de literatura.- comentó la morocha y Light sonrió.

:- Tenemos que terminar de almacenar las cajas, y que Ryusaki termine de anotar los materiales que faltan y ya pasaremos a la fase dos.- dijo el castaño.

:- ¿Qué sería…?- preguntó Misa, intrigada.

:- Disfraces.- le respondió Takada.

Al parecer, la conversación había terminado. Light terminó de mover las otras cajas, mientras Takada acomodaba algunas cosas del gimnasio, y Misa seguía parada. Sin tener la menor idea de que hacer.

:- Para ser la presidenta del consejo no tienes mucha autoridad que digamos.- comentó Ryuga, mientras cerraba el cuaderno y lo guardaba en su mochila.- Por cierto.- dijo, mientras la veía de arriba y abajo.- Creo que has venido muy arreglada para una junta escolar, ¿no te parece?

Misa se sonrojó. Pero eso no evitó que le proporcionara una mirada de odio. Siempre tenía que hablar de más; parecía que no tenía control de sus palabras, ni ninguna clase de filtro.

Eso, o no tenía la menor idea de cómo socializar.

:- No tengo por qué responder a eso.- dijo Misa mientras se cruzaba de brazos y se sentaba en una de las gradas, esperando a que terminaran con la "fase uno"

:- Pues ya lo hiciste.- dijo Ryuga, y Misa captó una pizca de ironía en su voz. Esta chica lograba entretenerlo de maneras increíbles; era una (por no decir la) de las personas más ingenuas que había conocido en su vida.

Misa suspiró irritada, y decidió directamente no volver a hablarle. Casi siempre que ellos intercambiaban palabras terminaban en una pelea, y esas siempre las ganaba el pelinegro. Pero Misa no quedaría como una tonta en frente de Light, menos en frente de Takada. Así que cerró su boca y decidió que no iba a hablarle directamente a Ryuga en todo el maldito día.

No iba a arruinarle su sábado.

Al parecer el chico tampoco buscaba entablar una conversación con ella, ya que también se quedó callado mientras esperaba a que Light terminara de guardar esas interminables cajas.

Cuando ya estaba todo listo, y habían discutido el tema de la música y la comida, los cuatro se dirigieron a poner en práctica la fase dos: disfraces.

Lamentablemente, lo que ninguno había pensado, era que todavía no habían elegido su dios. Lo que, obviamente, trajo muchas disputas, por lo menos del lado de las chicas:

:- ¡Seré Afrodita!- exclamó Misa, mientras entraban al centro comercial. Al ser temprano en la mañana no había mucha gente, y Takada decía conocer varias tiendas en las que vendían disfraces. Así que se dirigieron para allá.

:- ¿Perdón? Creo que yo la había cantado mucho antes.- dijo Takada, mirando a Misa con odio. Por supuesto que esa retrasada no iba a sacarle su diosa. Eso no iba a pasar.

:- Al ser la presidenta, creo que es mi deber elegir a la diosa que quiera. Y esa va a ser Afrodita.

:- ¡Por supuesto que no!- gritó Takada, atrayendo la atención de la poca gente que había. Light rodó los ojos un poco avergonzado, y Ryusaki siguió su camino, tratando de parecer ajeno a aquella situación. A él no le importaba en lo más mínimo.

:- ¡Chicas!- llamó Light, tratando de hacer que se calmen antes de que causen un alboroto.- Si tanto quieren a Afrodita ¿por qué no lo dejamos a la suerte entonces?- comentó cuando una idea de le vino a la cabeza. Sacó una moneda del bolsillo y la sostuvo en la mano.- Cara, Misa; cruz, Kyomi, ¿de acuerdo?- las dos asintieron. La giró, y… salió cruz.

Takada sonrió triunfalmente, mientras Misa se reprochaba de porque demonios su vida era un contaste río de mala suerte.

:- Creo que seré Zeus.- comentó Light luego de un tiempo para cortar la tensión que se había formado en el grupo.- Digo, si ninguno tiene ningún problema.

Misa agradeció al cielo en su cabeza. Era muy tonto lo que pensaba en ese momento, pero, sin embargo, se veía como una gran oportunidad para ella. Si Light era Zeus, eso significaba que era imposible que vaya con Takada ya que Afrodita era la hija de este (recordaba a la pesada de literatura haberlo mencionado varias veces). Se ve que la morocha se dio cuenta, ya que su cara había cambiado drásticamente.

:- ¡Me parece perfecto! Pero ahora Misa-Misa no sabe a qué dios elegir.- dijo la rubia, y Ryuga, que no había comentado nada en toda la conversación, dijo:

:- Con tal que no elijas a Atenea, supongo que todo estará bien.- se ganó varias risas de Takada y una sonrisa de Light. Misa volvió a mirarlo con odio. ¿Acaso no podía mantenerse callado un segundo?

:- Creo que me voy a quedar con Hera.- sonrió.- Ya que Light es el vicepresidente, y yo la presidenta; tiene sentido que ambos seamos los dioses principales del olimpo, ¿no creen?.- terminó la rubia con una sonrisa triunfante mientras Takada la miraba mal. Light se vio un poco extrañado pero luego se encogió de hombros.

:- ¿Tu a quién elijes, Ryusaki?- preguntó el castaño, mientras el pelinegro seguía caminando.- Aun no lo sé. Pero de lo que si estoy seguro que es que no voy a usar una toga.

Light estaba a punto de protestar cuando Takada anunció que habían llegado a las tiendas. La primera era una para chicas, con las túnicas de las distintas diosas. Misa y Takada entraron, acompañadas por los desinteresados chicos.

Mientras Misa se fijaba en distintos vestidos, Takada anunció que no había encontrado nada, y que iría a otro lugar. Así que, cuando Misa entró al probador, Light aprovechó y acompañó a Takada, solo por el hecho de salir de una vez de aquella tienda para niñas. Le preguntó a Ryusaki si se podía quedar a esperar a Misa, y este se encogió de hombros. No tenía nada mejor que hacer, de todos modos.

Misa, a todo esto, no tenía la menor idea de aquella situación. Ella se encontraba en el probador, con un vestido hermoso ya puesto. Era corto, dejando el cuello y la espalda a la vista, y de un color dorado. Lo hubiese elegido si fuera Afrodita, pero qué más da. Seguramente su Light lo amaría.

Salió del probador para mostrárselo, y se llevó una horrible sorpresa cuando se dio cuenta que el único que estaba en la tienda era Ryuga.

Este la miró de arriba abajo y negó con la cabeza. Luego centró su atención en un libro, el cual Misa no tenía la menor idea de donde había sacado.

:- Es un vestido muy lindo, Amane; pero dudo que vaya tanto con el personaje: Hera es la diosa del matrimonio y la familia, dudo que ese atuendo no sea el más apropiado para ella.

Rápido, Misa cerró las cortinas. Y, aunque no quería, reflexionó sobre lo que le dijo el morocho. Era verdad, el vestido era lindo, pero había elegido ser un personaje bastante… tradicional. Aunque no quisiera, iba a tener que adaptarse.

Suspiró cansada, mientras tomaba otro vestido que había elegido antes de entrar al probador; este podía considerarse un poquito más formal. Era largo, de un color crema con adornos en dorado, y con la espalda llena de brillos. Era una obra de arte.

Al probárselo, Misa no quiso reconocer que Ryuga había tenido razón. Como siempre. El vestido le quedaba perfecto, y, en cierta medida, se sentía como Hera (por lo menos, por lo que había visto en dibujos, y lo por lo que se imaginaba)

Salió del probador con el vestido en una bolsa y pagó por él. Ryuga la miró curiosa, pero Misa prefirió no decir nada. No quería hacerle saber que había estado en lo cierto.

Al salir de la tienda, se encontraron con Light y Takada, quiénes ya habían comprado sus atuendos. Solo faltaba Hideki, pero este se negó. Prefiriendo ir un poco más reservado. Es decir, sin una maldita toga. Los otros tres iban a protestar, pero el celular de Light los interrumpió.

:- Era el director.- explicó este una vez que terminó con la llamada.- Dijo que quiere ver lo que planeamos, así que necesito tu cuaderno, Ryusaki.- el pelinegro le tendió el cuaderno.- Bien, creo que ya estamos. Me encontraré con el director en el gimnasio, y no hace falta que vengan todos. Pueden irse si quieren.

Se empezó a alejar, pero Misa no había terminado. Corrió tras él, antes de que este desapareciera por la puerta de entrada.

:- ¡Light! ¡Espera!- el castaño frenó en seco.- ¿Pasa algo Misa?- la rubia lo miró, nerviosa. Era ahora o nunca.- Yo… bueno, como la fecha del baile se adelantó, y como vamos vestidos de dos dioses que están casados, respectivamente….bueno, creo, yo, eh, ¿t-te parece si vamos juntos?- lo dijo todo muy apurada. Light tardó varios segundos en entender lo que había querido decir Misa. Y cuando lo hizo, prefirió no haberlo hecho. No es que la chica le disgustara; no planeaba ir al baile con nadie, y no quería darle esperanzas de algo que no iba a suceder.

Él estaba muy ocupado con la escuela y otros proyectos como para concentrarse en el sector femenino en este momento. Y, seamos sinceros, Misa tampoco era exactamente su tipo de chica. Sin embargo, cuando la miró, sus ojos azules estaban llenos de desesperación; y él no pudo resistirse. Lo había hecho por compromiso, pero no importaba. No quería herir a la rubia. Él era un chico educado. Suspiró.- Esta bien Misa, podemos ir juntos…

La sonrisa de Misa era más grande que el Monte Everest. No podía creerlo, ¡su plan había dado resultado! En poco tiempo Light terminaría siendo su novio. Y ni Takada ni Mikami podrían entrometerse. Se resistió en ponerse a hacer un baile de la victoria allí en ese mismo momento.

:- Eh, tengo que irme ahora...- dijo Light, un tanto incómodo ante la expresión de absoluta felicidad de la rubia.- Nos vemos el lunes, entonces.

Apenas el castaño estaba lejos de su vista, Misa no aguantó más, y comenzó a bailar descontroladamente al compás de una música que nadie podía oír, salvo ella.

Takada y Ryuga presenciaban esto desde algunos metros de distancia. Ella, con el ceño fruncido, ya que Misa le había arruinado su plan. Y él, con la misma expresión de siempre, salvo que para sus adentros se encontraba un poco sorprendido. En serio, Amane era demasiado ingenua.

Misa, sin embargo, seguía en su mundo de felicidad. Así que, sin despedirse de los otros dos, abandonó el centro comercial, y se dirigió a su casa. Ya había empezado el sábado con un hermoso humor, y esperaba terminarlo de esa misma manera.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

:- Si me permite preguntar joven L, ¿por qué se unió a ese club, exactamente?- si había que ser honestos, Watari tenía mucha curiosidad. Desde que Elle era un pequeño, el hombre sabía que nunca le habían interesado las actividades en grupo.

Su primera visita a la Wammy´s House había sido un tanto terrorífica: los niños que quisieron saludarlo terminaron en el piso, y desde ese entonces que casi nadie se atrevió a acercársele. *

Por lo que, siempre había preferido trabajar solo; por lo menos hasta donde el mayor estaba enterado.

Sin embargo, cuando se enteró que su hijo adoptivo se había convertido en vicepresidente del consejo estudiantil no pudo evitar que le picara aquel bichito de la curiosidad. Quería saber el motivo para semejante acción de parte del morocho.

:- La curiosidad mató al gato, Watari.- comentó el pelinegro, desinteresado, mientras se subía a la camioneta. Aunque ya tuviese dieciocho y supiese conducir, Watari era el que manejaba, siempre. Además de ser su tutor, y casi un padre para él, también era algo así como su asistente personal.

Como un Watson, o hasta un Alfred.

El viejo sonrió, las respuestas del chico nunca dejaban de asombrarlo. Se subió al coche, y manejó hasta donde se encontraban viviendo por ese momento.

Luego de que Misa se fuera, Takada partió rápidamente también, dejado a Ryusaki solo en el centro comercial. Salió del edificio, y llamó a Watari para que lo recogiera. Por suerte seguía sin haber mucha gente, así que nadie se asombró cuando el chico se retiró en una limusina. Eso, naturalmente, llamaría mucho la atención de cualquiera.

El viaje fue silencioso. L se la pasó recordando los sucesos de la semana. Sabía que la decisión de viajar a Japón iba a ser un tanto aburrida; sin embargo, su año no estaba siendo tan fastidioso, como había esperado.

Desde sus primeros años en aquel orfanato que había decidido convertirse en detective, defensor de la justicia. Había resuelto algún que otro caso en Inglaterra, pero todos anónimamente; llamando lo menos posible la atención.

Sin embargo, no pasó mucho tiempo para que algunos se dieran cuenta que existía alguien que combatía el crimen (aunque sea detrás de un ordenador), y comenzaran a llegarles llamadas de organizaciones en diversos países pidiendo por su ayuda.

Una de las que llamó su atención fue la que provenía de Japón: ya no se trataba de un crimen, sino de muchos; demasiados. Por lo que, luego que meditarlo durante varios días, Ryusaki decidió que lo mejor sería viajar hasta allá, y resolver todos los casos que pudiese.

Aunque no fuese algo obligatorio (menos para alguien como él) Watari le sugirió que intentara vivir como un adolescente de dieciocho años "normal". Es decir, que se anotara en una escuela, termina el dichoso último año, y se graduara.

Las verdaderas razones por las cuales el viejo había querido inscribirlo, aun eran inciertas para el futuro detective.

Una pequeña sonrisa se hizo presente en sus labios cuando recordó uno de los motivos por los cuales se unió al consejo estudiantil.

Al llegar, Watari le abrió la puerta. Y para no ser maleducado, el chico decidió responder a su pregunta:

:- Aburrimiento, Watari.

:- ¿Perdona?- preguntó el viejo, un poco extrañado y sin comprender.

:- Esa fue una de las principales razones por las que entré en el consejo. Además que se encargan de castigar a los alumnos que no cumplen con sus responsabilidades, y eso me parece muy entretenido; además de que va con mis ideales, de una u otra manera.- entraron a la casa. Seguía sumamente gigantesca y limpia, como siempre.

Si al menos cinco personas viven aquí, el ambiente tiene que ser grande.- pensó Elle, mientras se dirigía a su escritorio, y encendía la computadora. Ya era de comenzar con su verdadero trabajo.

Un leve recuerdo de los chicos se hizo presente en su memoria: Near, Mello y Matt. Aquellos estudiantes, los mejores de toda la Casa Wammy, estaban practicando para, algún día, y de ser necesario, convertirse en sucesores del mismismo L.

Y como todos ellos tenían que aparentar, los tres también se anotaron en la misma escuela a la que L asistía. Aunque dudaba que llegaran a completar todos los años que les faltaban; por supuesto que no.

:- ¿Así que esa es la única razón por la cual te uniste, L?- le preguntó Watari en tono burlón, mientras recordaba el celular que había tenido que comprar y la nota que había escrito L, para un tal Misa Amane.

Él no cambió su expresión. Y pareció haber leído la mente del mayor de la casa. El teléfono para Amane era solo un problema que tenía que solucionar. Sabía por Near que Matt le había roto el de ella, y si había algo que odiara el chico era quedar en deuda con alguien, aunque sea indirectamente. Como había especificado en la carta.

Sin embargo, ayer había hablado con Matt, y este le comentó que Misa quería descubrir quién era L, y que parecía muy decidida a ello. Suerte que es bastante tonta.- pensó L, mientras Watari lo miraba expectante.

El pelinegro comenzó a escribir en el teclado, mientras respondía a la pregunta de su viejo amigo y tutor.

:- Ya sabes la respuesta a eso, Watari. Y solo para dejarlo en claro, es más que entretenido para mí molestarla. Se enoja muy fácilmente, casi como Mello, y es muy ingenua. No creo que represente un reto para mí.

:- Por lo que Matt me contó parece ser una buena chica.- comentó el hombre, esperando que L captara la indirecta. En verdad, había querido que su hijo se relacionara un poco más con la gente, y si esta chica Amane pudiese convertirse en su amiga o algo así, sería…

:- Yo mismo hablé con Mail, y le dejé bien en claro que Amane no puede saber más de lo necesario. Que se hayan hecho "amigos" no significa que podamos poner nuestras identidades en peligro. Tú lo sabes mejor que nadie, Watari.

El viejo suspiró, L tenía razón. Si él seguía con esa idea de ser un detective privado, todos debían mantener sus identidades en secreto. Ni siquiera una chica como Misa Amane podía estar al tanto de quienes eran en realidad.

:- Necesitaría que me consiguieras una corona de hojas, como las que usaban los olímpicos.- comentó el pelinegro, dejando al mayor sorprendido.- ¿Para qué propósito, joven L?- Ryusaki seguía escribiendo cuando le respondió.- Habrá un baile en menos de dos semanas, y tenemos que ir vestidos de esa manera. Necesito la corona, obligatoriamente.

El viejo rio. Si había algo que no se imaginaba, era a su hijo de corazón vestido con una túnica, y menos en un baile, lleno de otros adolescentes.

:- Y no, Watari. No voy a usar una toga.

El aludido salió riendo de la habitación, mientras pensaba en el comentario anterior de Ryusaki. Tal vez sea solo por diversión, pero esperara que en el futuro, la señorita Amane significara más que eso para el pelinegro.

No quería que la vida de Ryusaki sea igual de solitaria que la de él.

Espero que hagas lo correcto, joven L.