Vacío
Se había excusado de Beth y los niños diciendo que iba al baño porque no se encontraba bien, lo que en cierto modo era completamente cierto. Tras las palabras de Carl, todo le daba vueltas y sentía una presión dolorosa en la boca del estómago. Recorrió el pabellón esforzándose por fingir normalidad ante todo aquel con quien se cruzaba. Sentía que se iba a desmayar en varios momentos, pero se obligó a soportarlo un poco más, sólo un poco más, se decía a cada paso.
Al salir al patio exterior, observó que nadie estaba por la zona y corrió hasta el fondo, donde Michonne que aún estaba de guardia no la vería.
—¡Mierda! —dijo, ahogando el grito que realmente quería pegar.
Se inclinó hacia el suelo, apoyando una mano en la pared y recogiéndose el pelo con la otra, e intentó vomitar sin éxito. Sentía la necesidad de echarlo todo, de quedarse vacía. Respiró hondo y la frase de Carl, "No importa como muramos, acabaremos siendo caminantes" le taladró el cerebro, entonces sí lo hecho todo sin esfuerzo. Pasaron los minutos, y el malestar y el dolor dieron paso a la rabia.
—¡No! ¿Por qué? No, no, no no no... —comenzó a murmurar dándole patadas y puntapiés a la pared —Mierda, joder, mierda, mierda —la fuerza de las patadas fue aumentando, una parte de su mente le decía que parase para no hacerse daño, pero otra parte deseaba hacerse daño, poder sentir un daño físico que bloqueara el dolor interior—. ¡Dios! Me cago en la puta ¡Joder! ¿Por qué?
—¿Hey? ¿Eh?
—Mara, ¡para! —gritó Rick.
Daryl la sujetó, rodeándola con los brazos, e inmovilizándola y la giró de espaldas a la pared que pateaba.
—Shhh, para... —le susurró en el oído.
—Déjame... —pidió sollozando, pero dejando de dar patadas—. Daryl, déjame...
—¿Qué te pasa, Mara? —peguntó Rick, pero ella sólo negaba con la cabeza, más tranquila.
Daryl bajó los brazos y se apartó de ella, sin dejar de mirarla cauto, era como un animal herido, no sabía cómo podía reaccionar, si rindiéndose o atacando. Pasó la mano bajo su nariz nervioso y resopló a la espera.
—Dejadme sola —ordenó con tono autoritario, no lo estaba pidiendo. Y se alejó de ellos.
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Cuando se hizo de noche y había pasado la hora de cenar, Mara aún no había regresado al pabellón. Olga y las niñas estaba preocupadas, sobre todo estas últimas insistieron a varios adultos en ir a buscarla. Maggie y Carol se encontraban con ellas tranquilizándolas, cuando Rick seguido de Daryl se acercó.
—No es que no nos importe, también nosotros estamos preocupados —dijo Rick, con tono conciliador—. Pero ella nos ha pedido dejarla sola y si es lo que necesita hay que respetárselo.
—Claro, ella sabe lo que hace —dijo Carol acariciando el pelo de Megan en un gesto afectuoso.
—No sé... —comenzó Olga —Si se trata de su hermano... no es objetiva. Nos dejó solas por ir tras él, el día que desapareció.
Daryl le dedicó una mirada cargada de desprecio.
—¿Desapareció? —preguntó Maggie.
—No sabemos qué le pasó —explicó Megan—. Ella se fue al ver que no estaba, y volvió de noche sola.
—Roland nunca volvió —apuntó la pequeña.
—Pero nunca nos dijo que había pasado —dijo la mujer mirando a Rick—. No sabemos por qué se ha puesto así.
—Hoy se ha enterado que al morir todos nos convertimos en esas cosas —informó Rick.
—¿Todos? —preguntó Olga incrédula.
—Sí, sea como sea —contestó Rick.
—Roland siempre la hacía prometer que no le dejaría convertirse en eso —recordó la mayor de las niñas.
—Es cierto —asintió su madre.
—Cuando supo cómo podía matarlos, regresaron a la casa de su madre —continuó la niña —dijeron que la había dejado allí, tras morir por una mordedura, creo que él no quería dejarla así.
—Puede ser eso... —comentó Olga.
—¿Puede ser? Serás zorra —soltó Daryl, que se había callado hasta el momento, por la presencia de las niñas.
—¿Qué vas a hacer? —preguntó Rick, viendo como éste se alejaba hacia la salida.
—Ya veré...
Carol se levantó para ir tras él, pero Rick la frenó, viendo sus intenciones.
—Carol te necesito aquí —dijo sujetándola por el brazo —Hershel está con Thomas, pero no sabemos qué va a pasar aun con él, necesito que le releves para no se agote —explicó, refiriéndose al hombre que había sufrido un infarto y aún agonizaba en uno de los catres —Glenn se quedará contigo por si muere, no te preocupes.
—No hace falta, puedo ocuparme —dijo la mujer.
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Daryl salió del pabellón al patio con una linterna, era noche de luna nueva y la oscuridad era total. Hizo un gesto para que Tyreese y Sasha lo vieran desde la torre donde hacían guardia. Y se encaminó hacia la dirección por donde había visto a Mara dirigirse la última vez. Tardó un rato en encontrarla, estaba sentada de espaldas a una valla, él la alumbró, tenía una vara de metal en las manos y ocultaba la cabeza tras las piernas. Al enfocar tras ella descubrió una pila de caminantes muertos tras la valla. Aceleró el paso.
—¿Te han mordido? —dijo, dejando salir una nota de preocupación.
Ella levantó la vista sorprendida por la voz de él, sólo vio la luz de la linterna que la apuntaba, e intentó cubrirla con la mano, entrecerrando los ojos.
—Joder, te pregunto si te han mordido, coño —se arrodilló a su lado, le quitó la vara con una mano mientras que con la otra enfocaba la linterna hacia sus manos y brazos.
—No, creo que no... No lo sé —dijo ella, como si estuviera borracha—.Todos seremos bichos, qué más da...
Daryl la miró irritado, pero un movimiento tras la valla le llamó la atención, en ese momento un caminante se lanzó a por ellos, chocando fuertemente contra la valla, al tropezar con los otros cadáveres. Daryl que sujetaba a Mara por los hombros, la atrajo hacia sí alejándola de la verja. Ella reaccionó como un pelele sin vida, dejándose llevar.
—Bien, nos vamos de aquí —sentencio él, poniéndola en pie.
—¿Qué? —Reaccionó ella, por primera vez —¡NO! No soy asunto tuyo.
—Sí, o por lo menos lo eres de esas malditas niñas, que insisten en que vuelvas, ¿acaso ya no te importan?
—No lo entiendes...
—Créeme, lo hago —aseguró él.
—Él...él...me pidió, sólo me pidió una cosa —comenzó a balbucear —sólo eso...se lo prometí, Daryl...y no...no lo he hecho. Me dijo que no le dejara... que no quería ser uno de ello... los odiaba tanto...fue a por mamá, porque no podía soportar saber lo que era...sólo me pidió eso...y yo... —las lágrimas ahogaban su voz—. Le esperé, pero no venía y...yo no quería verlo muerto, sólo hubo un disparo, solo uno...y él no volvió —dijo cuando se calmó un poco.
Daryl la escuchó, intentando entender lo que decía entre lágrimas y desesperación. Comprendía cómo podía sentirse, había dejado atrás a su hermano, pensando que le habían matado, creyendo que había muerto para siempre. Recordó a Merle, aquella mirada inyectada en sangre y como él mismo se sintió morir. Sin pensarlo se acercó a ella y atrajo su cuerpo, rodeándolo con los brazos. Podía sentir en aquel delgado cuerpo el mismo vacio que él sufría, sujetó su cabeza apoyándola contra su hombro, ella correspondió el abrazo, apoyando las manos en su espalda. Mara suspiró entre los brazos del cazador, no recordaba la última vez que alguien la había abrazado de verdad, no como lo hacían las niñas. Se sintió reconfortada, al notar que la dolorosa rabia que la atenazaba por dentro, se hacía menos intensa.
—Tengo que volver... —dijo ella, bajando los brazos, Daryl asintió y se separó, la linterna que portaba enfocaba al suelo, pero proyectaba la suficiente claridad para poder identificar sus caras— ...con él, Daryl. Tengo...
—Lo sé—, cortó él y la enfocó con la linterna —pero no será esta noche.
Ella asintió y finalmente accedió a regresar con él al interior de la prisión, caminaron uno al lado del otro en silencio, por el camino que mostraba la luz de la linterna. Ella miraba para cada lado intentando ubicarse, pues se encontraba completamente desorientada. Era sorprenderte que Daryl la hubiera encontrado entre los edificios.
—Gracias por venir —susurró, creyó que no la había oído, hasta que un rato después.
—La pequeña se puso muy pesada —se justificó él.
—Todo niño sabe exigir con todas sus fuerzas aquello que desea... —Daryl la miró de soslayo y asintió.
—Tendrás que dejarlas aquí —dijo, refiriéndose a su partida.
Ella se quedó callada con la mirada puesta en el camino que mostraba la linterna, hasta llegar a la entrada del bloque C.
—¿Vas a entrar? —Preguntó Daryl, ella cayó en la cuenta de que realmente no le apetecía contestar las preguntas de Olga, las niñas o los demás. Negó con la cabeza y Daryl asintió—. Espera aquí —dijo desapareciendo tras la puerta.
Cuando entró en el pabellón se encaminó ayudado con la linterna hasta la galería de celdas, donde Rick le esperaba con Olga y las niñas, en torno a una lámpara de camping, junto a la celda que ocupaban.
—¿La has visto? —se adelantó a preguntar Rick.
—Está bien, pero necesita estar sola —contestó, entrando en la celda y cogiendo un par de mantas del catre—. Dormirá sola —y giró la cabeza hacia las niñas y su madre, Megan fue la única que asintió, pero él se encaminó de regreso a la salida.
Carol salió apresuradamente de la celda, donde vigilaba al anciano moribundo, con expresión inquisitiva, Rick también le siguió.
—¿Cómo está? —preguntó la mujer.
Daryl frenó y se volvió hacia ellos dos, llevaba las mantas bajo el brazo y la linterna en la otra.
—Mañana os lo contará ella...y, ¿el viejo? —preguntó mirando a la celda de donde había salido Carol, en donde se encontraba el anciano, vigilado por Glenn.
—Aún no hay novedad, pero no superará otro ataque —contestó con resignación Carol—. Ve con ella —indicó.
Rick le vio salir de la galería y se encamino de vuelta con Olga y sus hijas, a las que aconsejó ir a descansar. Tras lo cual él hizo lo mismo y volvió a su celda junto a Carl.
Mara estaba sentada en un escalón, con la espalda en la pared, hasta que Daryl abrió la puerta y enfocó con la linterna buscándola, ella se levantó y se puso frente a él.
—Sígueme —indicó, ella fue tras él tomando un pasillo diferente al que llevaba a la galería. —Les he dicho que dormirías junto a la galería —explicó entrando a una habitación que recordaba a una sala de espera—, pero aquí estarás mejor —la joven sonrió con gratitud, y cogió las mantas que él le ofrecía—. ¿Quieres la linterna?
—No, gracias —dijo negando con la cabeza, sin apartar los ojos de él, quiero que te quedes aquí, pensó con cierta sorpresa, pero no dijo nada.
Él se quedó un momento parado, aquella situación le resultó un tanto incómoda, inconscientemente llevó su mano bajo su nariz en un rápido gesto reflejo, y tras emitir un leve e indescriptible sonido se dio la vuelta.
—Buenas noches —se despidió alejándose.
—Buenas noches —contestó ella.
Coloco tres sillas juntas, improvisó una cama, de tal forma que si no se movía mucho podría dormir más cómoda que en el suelo, aunque sabía que no dormiría en toda la noche. Y no se equivocó. Una parte de su mente le decía que lo que estaba pensando hacer era una estupidez, que no tenía ningún sentido. No sabía ni siquiera como había muerto su hermano, el disparo que escuchó podría haber sido a la cabeza, entonces su hermano habría muerto para siempre. Pero si no había sido así y realmente su hermano se había trasformado en una de esas cosas, podría estar a kilómetros de donde ella le vio por última vez, en ese caso, ella no sabía que podía hacer. Pese a ello, no podía simplemente quedarse sin hacer nada, no podía vivir con la idea de que su hermano fuera un monstruo, con la sombra de haber incumplido su promesa. Sabía que esa idea la perseguiría, impidiendo que siguiera adelante con su vida. Durante semanas se intentó convencer de que su hermano había muerto a causa de ese único disparo, intentando perdonarse a sí misma, por no haberle seguido.
Miró para atrás intentando ver el camino que había dejado atrás pero este había desaparecido entre la espesura del bosque, siguió caminando entre los arbustos y árboles, ni siquiera estaba segura de haber tomado la dirección correcta, pero algo le decía que Roland estaba a cada paso más cerca de ella.
—Mierda Am, ¿qué coño haces aquí? —La sorprendió la voz familiar despejando todos sus miedos. Era el único que la llamaba Am.
—Eso digo yo...
—Shhh... —la calló, y señaló hacia la zona donde estaba la linde del bosque—. Más adelante hay una conservera. Pero creo que hay unos tíos allí.
—Pues vayámonos...
—No, están de paso, tienes los coches llenos de bártulos.
—Pues esperemos, vengamos mañana o pasado...
—Tenemos que dejar esta zona o la horda tras el río nos cogerá, no podemos esperar.
—Está bien, vayamos —aceptó al poco.
—No, voy yo solo, espera aquí.
—Una mierda...
—Será más fácil, voy a volver, ¿de acuerdo? —Le clavó la mirada de color castaño claro, idéntica a la de ella.
—No, Roland, no me dejes. —pidió con desesperación.
—No te voy a dejar, estaré de vuelta antes de que recites el Alfabeto griego.
—Alfa Beta Gamma Delta Épsilon Dseta Eta Zeta Iota Kappa Lambda Sigma Rho Pi Ómicron, -paró para respirar—, Xi Ni Mi Tau Ípsilon Fi Ji Psi Omega.
—Te has dejado una...
—Mentira, si no te lo sabes.
—Lo que no sé es por qué te lo aprendiste tú.
—Por favor...Vuelve conmigo, no sé ni siquiera por dónde se vuelve.
—Volveré contigo, sólo espera.
—Ro... —-le frenó.
—Volveré —prometió, y se alejó entre los árboles.
Mara se subió a uno de los árboles y se acomodó a una rama.
—Alfa, Beta, Gamma, Delta, Épsilon, Dseta, Eta, Zeta, Iota, Kappa, Lambda, Sigma, Rho, Pi, Ómicron, Xi, Ni, Mi, Tau, Ípsilon, Fi, Ji, Psi, Omega —respiró hondo—. Omega, Psi,Ji, Fi, Ípsilon, Tau, Mi, Ni, Xi, Ómicron, Pi, Rho, Sigma, Lambda, Kappa, Iota, Zeta, Eta, Dseta, Épsilon, Delta —el sonido de un disparo la sobresaltó.
Se despertó intentando agarrarse al árbol en su subconsciente, tardando un par de segundos en darse cuenta que hacía dos meses que ese momento pasó. Miró en rededor y se sintió desconcertada, no conocía aquella sala, pero lentamente los recuerdos de la noche pasada llegaron a su cabeza y con ellos, los de la tarde también. Volvió a sentir el agobio, volvió a sentirse morir por dentro. Sentía su cuerpo dolorido, en parte por haber dormido sobre tres sillas y supuso que, también por haber estado atravesando cabezas de decenas de caminantes con toda su alma. Se levantó sin prestar atención a los pinchazos de su espalda y el dolor de brazos y piernas. Tenía que irse, tenía que partir cuanto antes para calmar la ansiedad, que sentía por dentro. Deseó ser una persona sensata, pero era como era. Recordó la frase que su madre, No te voy a decir que hagas caso a la Razón, porque bien sé que en esta familia nuestra guía es la Pasión.
Salió de aquella habitación e intentó recordar por dónde estaba la salida, para su fortuna no había más que tres pasillos cerrados que daban al recibidor, así que se dirigió directa a llevar las mantas a su celda. El ambiente estaba tranquilo, parecía que aún era temprano, no debía haber dormido mucho. Cuando entró en la galería de celdas, vio a Rick con Hershel junto a una de ellas, pero se encaminó a dejar las mantas. En su celda, Olga dormía sola en la litera inferior y las niñas, se habían acomodado juntas, en la suya. Pasó sin despertarlas y dejó las mantas en el suelo del fondo, bajo el lavabo.
—¿Cómo está? —preguntó al acercarse a los dos hombre, evitando que le preguntaran a ella.
—Vamos a enterrarle después de comunicárselo a los demás —dijo Rick mirando la pistola de Carl, que tenía en la mano.
—¿Cuándo ha sido? —preguntó, dándose cuenta que aquella situación a Rick le resultaba especialmente desagradable.
—Hace una hora, pero no hemos querido despertar a la gente aún —tomó la palabra Hershel—. ¿Tú cómo estás?
—No quise dar un espectáculo ayer, lo siento —Rick se frotó los ojos con los dedos y negó al escucharla.
—No te disculpes y explícame que te pasó —dijo midiendo el tono de su voz.
Mara se sorprendió por su reacción, aunque siendo sincera no podía pensar que le dijeran, con una palmada en el hombro, que no pasaba nada. Supo que Rick no aceptaría evasivas, y tampoco las merecía. En esos pocos días ella se había comportado como parte del grupo, interesándose por sus problemas e intentando ayudar, no era justo que los alejara si ellos querían hacer lo mismo. Además de eso, le había contado a Daryl que era lo que sucedía, él explicaría la situación a Rick antes o después. Aunque innegablemente ella sentía que tenía un vínculo con Daryl, no sabía si era recíproco, y aun así este no superaba la lealtad que él sentía hacia Rick.
—Rick, verás... —intentó encontrar las palabras—. El saber que todos tenemos esa cosa, cambia mis prioridades, no puedo quedarme aquí —comenzó por lo más importante—. Tengo que regresar donde perdí a mi hermano.
—¿Cómo? —preguntó Rick desconcertado, Hershel también parecía sorprendido con lo que Mara acababa de decir.
—No te estoy pidiendo permiso, ni comprensión, ni ánimo —dijo la joven—. Sólo te informo.
—Pero tu hermano murió hace meses, por lo que sé —dijo Hershel.
—Sí —asintió ella—, y ni siquiera sé si le dispararon en la cabeza. Pero si no voy allí no podré vivir con ello.
Ambos hombres permanecieron callados unos instantes, hasta que Rick tomó de nuevo la palabra.
—Está bien, pero ellas se quedan aquí —indicó señalando hacia la celda de Mara, refiriéndose a Olga y las niñas.
—Por supuesto —ratificó ella.
—Y yo la acompaño —sentenció la voz rasgada de Daryl tras ellos. Mara le miró con sorpresa y antes de poder negarse, él continuó—. Tienes una mierda de orientación, no llegarías a la carretera sin ayuda.
Continuará...
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TWD
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NdA:Este es mi capitulo favorito hasta la fecha, y tiene mi número favorito el 7, espero que os guste!
aube: No puedo contestarte por privado, pero no puedo pasar sin agradecerte el comentario y tu opinión sobre el Fanfic, me alegro que te guste la trama, nació con la intención de llenar el vacio argumental entre temporadas y hacer más amena la espera hasta Octubre, es genial que te guste cómo va la historia. Muchas gracias!
Os recuerdo que existe el Hashtag #FETWD, para poder ver cosas y noticias relacionados con el fic y poneros en contacto conmigo siguiendo mi perfil de Twitter y de Facebook Hotarubi86. Podéis decirme o preguntarme, pedirme o sugerirme lo que queráis, esto siempre conectada desde el teléfono, y soy muy maja con los lectores... jeje.
