7.- MILLONES DE KM DE AQUÍ
Aun a resguardo podía sentir la baja temperatura en el ambiente, solo atenuada por el candor de la fogata que atizaba en ese instante. Miro hacia atrás, distrayéndose de las llamas cuando escucho un sutil quejido a su espalda, no pudo evitar voltear con disimulo, observando el frágil cuerpo de la chica mientras dormía. Esa que invadía su cabeza, cual patria sin dueño, que tergiversaba todos sus planes e ideas por eso que el denominaba deseo. La recorrió con los ojos, hasta que el ligero temblor que el frío creaba en ella interrumpió su labor. Regreso su vista a la hoguera y su peculiar chirriar, intentando ignorarla, sin embargo unos instantes después se levanto refunfuñando y la cubrió con una manta.
El sueño había abandonado su cuerpo y el dolor se hizo presente. Se negaba a abrir los ojos, no quería saber que podía encontrar delante de sus parpados, no después de que, durmiendo podía tener todo lo que anhelaba. Su visión estaba nublada en un principio, sin embargo cuando pudo ver con normalidad se sorprendió de ver a aquella figura, encorvada, empacando.
¿Nos vamos ya, tan pronto?
No, yo me voy. Tu te quedas aquí
Iré contigo
No. Voy a ir solo y punto
Escúchame bien – Dijo la chica, levantándose ágilmente y dirigiéndose a el de un modo amenazador, emanando furia a cada paso que daba – No soy uno de tus sirvientes como para que me estés dando ordenes
El no se había movido ni un palmo cuando ella lo encaro, clavando su dedo índice contra su pecho. No podía pensar, ya no controlaba sus actos, eso era seguro, poseído por sus impulsos tomo los pequeños puños con sus manos y robo sus labios en un beso desesperado que, en un principio, ella rechazo.
Y
en esta noche
Maldita última noche
Seamos justos, digámonos
que sí
O que esta noche pa siempre nos distancie
A millones
de Km de aquí
Millones de Km de aquí
Millones de Km de
aquí...
Poco a poco dejo libres sus brazos, mientras continuaba perdido en el infinito y polifacético universo de sensaciones que era la boca de la pelirroja. La huella de sus manos por su cuerpo, trazando un camino incierto sobre su piel, ardía de un modo inimaginable, en ese momento lo único que sabia es que lo estaba disfrutando, y mucho.
Draco rompió el beso abruptamente, separo sus dedos de la cintura de la Gryffindor y sonrió seductoramente.
Espero que prepares algo de comer para cuando regrese – Dijo el rubio antes de abandonar la cueva y a una Ginny atónita
Corrió todo lo que pudo, bajo las escaleras a toda velocidad y tropezó en los cuatro últimos escalones, se levanto rápidamente y busco la primera puerta abierta que estuviera a su alcance. Así había llegado a la cocina, se recargo de espaladas a la puerta, con la respiración entrecortada, dejándose caer hasta sentir el frío piso bajo su cuerpo. Necesitaba pensar, despejar su mente y decirle a su corazón que se calmara un poco por que ese ritmo agitado no era para ella.
Basta. Tranquilízate. – Susurro para si, soltándose la cola de caballo que se había hecho antes de comenzar a pintar.
Soy
yo acaso quien te confunde
O eres tú quien no se aclara
Soy
yo acaso quien no te entiende
O eres tú quien sabe y calla
O
eres tú quien se lo calla
Aun sentía sus mejillas arder sin una razón lógica, tan solo era Harry. ¿Desde cuando su amigo le provocaba tantas reacciones químico biológicas, alterando de aquel modo su estado emocional? Quizás era consecuencia de alguna enfermedad provocada por el crudo invierno que azotaba el país, o tal vez había sido un accidente, el no la besaría a propósito… ¿O si? Ademas, ¿Qué le hacia creer que el iba a besarla? El hecho de que ella deseara hacerlo mas que nada en ese momento no implicaba que esas fueran sus intenciones, por mas que le pareciera lo contrario.
No, el estaba enamorado de Ginny aun cuando los separaban dos meses de distancia. Dos meses en que ella no había sido nombrada por el, quizás su dolor era muy grande. Si, seguramente esa era la razón y no el hecho de que empezara a sentir algo por su mejor amiga, la común y corriente Hermione Granger. Había que pensar con sensatez, tenia que encontrarle una explicación coherente aunque ni lo que sucedía ni lo que le producía Harry resultara minimamente racional.
¿Hermione? ¿Hermione, estas ahí? - La voz del ojiverde llegaba a sus oídos al otro lado de la puerta, haciéndola estremecer por su inesperada llegada
Si, ¿Sucede algo? – Pregunto, sin atreverse a abrir
No… No, solo… ¿Estas bien? – Harry se agacho, pegando su oído a la puerta cerrada en un intento por averiguar que sucedía adentro
Si… me maree un poco con la pintura, pero ya me encuentro mejor
¿Segura? Por que sino puedo terminar de pintar solo
No, Harry, salgo en un momento, necesito descansar un poco
De acuerdo, entonces te veo arriba – Se levanto lentamente, como esperando algo mas de su parte, sin embargo solo obtuvo por respuesta el abrumador y sepulcral silencio
Puede
ser que yo me esconda
Pero tú, tú no me buscas
Tú no me
buscas
Puede ser que yo llegue tarde
Y que más da si tú no
me esperas
Que más da si no me esperas
No regresaría. Lo supo desde que no le abrió la puerta, solo quería verla, verificar si lo que había sucedido la había consternado del mismo modo que a el. Entro de vuelta a la habitación y golpeo la pared con un puño hasta quedar adolorido. ¿Qué había cambiado? Tomo la brocha y la dejo caer antes de siquiera comenzar la labor. Necesitaba organizar sus ideas y no sabia por donde empezar, solo que, hallar el origen del dilema era como encontrar una snitch en un estadio del tamaño de Rusia, así que solo atino a golpearse la frente con su mano, preguntándose que le sucedía.
Lo único que quería era estar solo, borrar de sus labios ese beso inconsciente, esa voz que martillaba su cráneo y su silueta que se impregnaba en su inconsciente. Había caminado ya varias horas en busca de un nuevo sendero, el derrumbe había colapsado las viejas veredas y ahora el camino se hacia al andar. Se detuvo frente a una laguna que estaba del lado contrario de la montaña, una parte que el no había conocido en su expedición y que en ese instante le pareció tan malditamente tentadora que no pudo evitar acercarse. Solo se había desprendido de la camisa cuando el destino quiso regresarlo a su tortura
Pensé que buscarías nuevas rutas – Espeto la pelirroja, deteniendo sus pasos - ¿Estas loco? ¡Hace demasiado frío para entrar al agua!
Soltó un bufido exasperado y fingió que no la escuchaba, mientras se introducía en la congelante capa del lago. Su cuerpo se entumeció y, sin embargo, el no expreso queja alguna, comenzó a patalear para hacer desaparecer la horrible sensación que le causaba estar allí, estaba decidido a no salir hasta que ella se fuera, hasta comprobarle que el haría lo que quisiese.
Puedo
ser todo un mar abierto
Y que más da si no me navegas
Que
más da si no navegas
Ginny hizo a un lado la mochila y se sentó sobre una roca, moviendo su pie de un lado a otro, en espera de que el chico saliera. Llevaba ya un minuto bajo el agua y eso empezaba a preocuparla, se había puesto en pie, dispuesta a saber si se encontraba bien, cuando su rubia cabeza rompió la tensión superficial, mostrándolo mas blanco de lo que ya era, pero eso no fue nada en comparación con la mirada desafiante que le dedico, reflejando el hielo en sus ojos grises pero orgullosos, antes de volver a sumergirse. Se sentó nuevamente y decidió esperar a que saliera, muerto de frío, para demostrarle que ella tenía la razón.
El cielo estaba rojo y sus músculos agotados cuando decidió rendirse. Tuvo que pasar el dia entero para que admitiera la derrota, estaba cerca de la orilla, dispuesto a salir, hasta que la vio acercarse y meter los pies, entonces dio media vuelta y se zambullo por enésima vez, maldiciendo a la pelirroja en un susurro por haberlo seguido.
No estabas tan equivocado, ya no esta fría – Dijo ella, con una sonrisa falsa que intentaba ocultar el temblor de sus pies. Sabia lo que el planeaba, y no se iría sin darle su merecido, aunque eso implicara jugar su propio juego. Draco nado, acercándose a ella con las intenciones bien claras: Darle una lección. Una vez que sus pies estuvieron a su alcance la hizo caer al agua por entero, empapándose hasta la nuca - ¿Que…?
Te hacia falta refrescarte un poco – Respondió altanero, mientras la veía tratando de salir a flote después del impacto, se acerco a verificar su estado cuando ella comenzó a golpearlo en el pecho a causa del coraje
¡Eres un idiota! ¡Odioso! ¡Embustero! ¡Patán! … - Bramaba ella, mientras que el Slytherin la arrastraba hacia el, arrinconándola contra su húmedo y desnudo pecho, haciéndola estremecer
Porque
esta noche
Podemos acercarnos
Basta mirarnos, nos basta un
solo sí
O qué remedio esta noche nos condene
A millones de
Km.
Millones de Km.
Millones de Km. de aquí...
No voy a besarte cada vez que me insultas, ¿Sabes? – La interrumpió el, cruzándose de brazos con una sonrisa burlona
¡Eres…. ¡Eres… ¡Eres imposible! - Soltó la Gryffindor antes de salir del agua y abandonar el lugar a grandes zancadas. Fue entonces cuando el la imito y siguió el largo rastro de agua que había dejado tras de si
¡No lo soportaba! ¿Cómo era posible que fuera una persona tan cambiante, tan inestable? Era por eso que, cuando pudo, no le dio una oportunidad. Aun estaba enfadada cuando el logro alcanzarla, intento tomarla por el brazo cuando ella lo hizo a un lado y continuo con su camino.
¿No vas a escucharme, cierto? – La pelirroja no contesto, tenia planeado ignorarlo hasta que sintió que la jalaba y la echaba sobre su hombro a pesar de la visible oposición de la chica. La llevo de regreso hasta el claro y la sentó en el piso, mientras que el, de pie, le cerraba el paso – Sabes lo que sucede, así que no pienso explicártelo.
¿Entonces? ¿Qué rayos quieres de mí? – Grito la joven, poniéndose de pie. Ahora el fue el que guardo silencio – No te elegí antes y no lo haré ahora
La chica lo empujo bruscamente y comenzó a caminar
Te lastimara otra vez, y cuando eso pase no estaré allí para ti. No de nuevo – Dijo Draco, haciendo que se detuviera y volteara hacia el, antes de dar media vuelta y caminar sin rumbo fijo. Ginny soltó la respiración fuertemente, exasperada, para luego perderse en la oscuridad de la noche, de regreso a la cueva
Soy
yo acaso quién sabe a poco
O eres tú quien sabe a nada
Soy
yo acaso quien no te toca
O puede ser que tu no me sientas
¿Quién
de quien tiene el alma en pena?
¿Quién de dos no se sincera?
