El lado obscuro de Umbrella
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Seguimos avanzando por un pasillo que se encontraba después de las escaleras. Se trataba de una clase de laboratorio, pero extrañamente parecía abandonado. Las luces funcionaban correctamente y el lugar no presentaba señas de violencia alguna, pero extrañamente me recorría una sensación de que estaba en peligro. Por obvias razones me mantuve alerta con mi arma mientras apuntaba a los científicos junto con Danny y Vanessa.
- No están los trabajadores, ¿Por qué no están los trabajadores?-Preguntó Moze asustada.
- Fueron evacuados por una posible infección. Es algo gracioso, ya que fueron evacuados hacia la ciudad, y a estas alturas ya deben haber muerto. – Dijo Israel con aparente placer.
- No puedo creer el asco que me dan ustedes. –Dijo Karina.
Israel y Omar sonrieron, mientras que Moze no hizo expresión alguna. Bajamos otras escaleras y llegamos finalmente a un pasillo con un par de andenes. En cada uno de ellos se encontraba un pequeño tren. Subimos al primero y nos sentamos en los asientos. Éstos eran lujosos, evidentemente estaban diseñados para la élite de Umbrella. Los asientos eran de piel, de color negro. Las paredes tenían una luz tenue en la parte de arriba, lo cual te inspiraba algo de tranquilidad y confort.
- Este tren conecta con las instalaciones de Exéter, estaremos allá en un dos por tres. –Dijo Israel con una extraña sonrisa.
Por alguna razón no confío en este sujeto.
La puerta emitió un pequeño tintineo que marcaba un aviso para no obstruir las puertas ya que estaban por cerrarse.
- ¡Hasta la vista idiotas! –Dijo Israel mientras saltaba de nuevo al andén.
El tren comenzó a moverse rápidamente y las puertas se cerraron, por lo que Danny no pudo hacer nada para evitar la fuga de Israel. Pasamos por un túnel obscuro y pudimos ver frente a nosotros una enorme puerta que estaba fuertemente reforzada. Omar abrió un compartimiento dentro del tren y sacó una Heckler und Koch VP70, de 9mm y algunos cargadores, acción que por alguna razón no intentamos evitar.
- Señores, les recomiendo que se preparen para volver a luchar por sus vidas. –Dijo Omar mientras cargaba con gran técnica la Heckler y sacaba una Dessert Eagle del mismo lugar donde sacó la primera.
Después de que la gran puerta se cerrara tras de nosotros, el tren comenzó a bajar de velocidad hasta que finalmente se detuvo. Las puertas se abrieron y Omar nos hizo señas de cubrirnos. Luego llamó a Danny señaló unos perros como los vistos en la ciudad anteriormente. Estos se encontraban distraídos, aparentemente comiéndose a alguno de sus compañeros.
- Son ocho Cerberus, señorita Servín, quisiera que usted y sus amigos armados me ayudaran derrumbando dos cada quien. Debido a que sobrevivieron al ataque en la superficie supongo que son buenos tiradores. –Dijo Omar, después de haber observado el apellido de Danny en su uniforme.
Danny nos miró mientras cargaba su Browning HP de 9mm de uso reglamentario para la policía de Racoon y asentimos nerviosamente. Apunté mis armas, que igual que Omar, yo contaba con una Dessert Eagle 50AE Magnum, un arma muy potente, y una escopeta. Vanessa preparó también su Browning. Estas armas nos habían sacado de muchas desde que nos equipamos con ellas en la armería.
Omar disparó su Heckler contra el más cercano de los que él llamaba Cerberus, y el tiro dio entre los ojos del animal. Los demás del grupo comenzaron a correr hacia nosotros y comenzamos a disparar. Primero Danny consiguió darle a uno en el cráneo y el animal calló dando un ahogador aullido. Vanesa se puso a dispararle a un tercero, pero el animal esquivó los tiros y se abalanzó sobre Omar.
CRASH!!
Omar le dio una patada en la cabeza cuando el perro se lanzó. La fuerza de la patada fue tal que desnucó al animal, el cual cayó secamente al suelo. Mientras tanto yo traté de fusilar a uno que venía corriendo con mi escopeta, pero éste se me abalanzó y pude matarlo a duras penas. Vanessa le dio a la cabeza de otro de los perros con su Browning y éste se tambaleó para luego caer. Saqué una granada y la lancé a los perros que restaban.
- ¡Cúbranse!
La granada explotó destrozando a los animales que restaban. Lógicamente, los demás se molestaron conmigo por arriesgarlos tanto, pero afortunadamente salió a pedir de boca.
- Si yo fuera tú guardaría el buen armamento, ya que lo necesitarás más adelante. En fin, necesitamos un plan de acción o ninguno de nosotros tendrá la posibilidad de salir de este maldito lugar. En este momento nos encontramos en la sala de experimentación, y la única salida es por la sala de pruebas. La sala de pruebas es enorme debido a que simula el hábitat de los prototipos, es un lugar ambientado como una especie de bosque, parecido al de las montañas Arkley. Existe una salida para el personal técnico y otra para introducir comida a los especímenes, los cuales nos estarán molestando a todo momento. En fin, remitiéndonos a esto, lo único que queda es separarnos en dos grupos para que alguno de los dos tenga posibilidades de supervivencia. –Dijo Moze con seriedad.
Nadie le objetó. A pesar de todo, ella sabía a lo que nos enfrentábamos, de hecho, tanto Omar como ella lo sabían, así que debían estar separados. Por otro lado, somos cuatro personas armadas y si vamos a hacer 2 grupos debemos ir dos en cada uno.
- La señorita Servín irá conmigo así como esos dos de allá. -Dijo Omar con bastante seguridad mientras señalaba a Mina y Arturo.
- O sea que yo iré con Julio, Lujo, Karina y Moze. –Dijo Vanessa con un tono de nerviosismo.
- Así es señorita, nosotros iremos por las jaulas y ustedes por la entrada del personal técnico.
Me despedí de mis amigos rápidamente. Había muchísimas dudas en mi cabeza en ese momento con el presentimiento de que sería la última vez que los vería. Abracé a Mina con todas mis fuerzas y le di la mano a Arturo, el cual estaba extremadamente pálido. Ellos partieron rumbo a la obscuridad en un pasillo que se extendía bastante y había perdido la luz para ser ligeramente iluminado por un resplandor rojizo proveniente de una puerta ubicada al final de éste. Crucé miradas con Vanessa y comenzamos a seguir el mismo pasillo por el que partían nuestros amigos.
