Al llegar a su casa, Naruto trató de que el color carmín de sus mejillas desapareciera. Se tranquilizó antes de ver a su madre a los ojos, o comenzaría el interrogatorio. Kushina notaba cada cosa que le pasaba. Nada se le escapaba. Y lo último que quería era que pensara mal las cosas. Después de todo, Sasuke no significaba nada para él. ¿O si…?

_ Estoy en casa – balbuceó, cerrando la puerta con llave.

_ ¿No olvidaste nada, verdad? – exclamó su madre desde la parte de arriba de la casa.

_ Traje todo'ttebayo – dijo en voz alta, sonriendo – Por cierto, necesito comentarte algo, mamá.

_ Está bien, deja todo en la cocina y ven aquí.

Naruto obedeció y dejó el recado sobre la mesada de la cocina. Se sacó los auriculares, y los dejó sobre el sillón. Luego subió las escaleras rápidamente, hasta llegar al pasillo, que le llevaría a la primera habitación. La de sus padres. Allí Kushina estaba acomodando la ropa limpia sobre los estantes del armario. Naruto se sentó en la cama, mientras agarraba un pilón de ropa y se lo pasaba. Kushina sonrió.

_ Después de almorzar vendrá un compañero a ensayar – comentó Naruto, mirándola.

_ ¿Un compañero del Konoha? ¿Acaso es ese tal Sasuke Uchiha? – Naruto abrió grande los ojos – Lo supuse'ttebane – sonrió de nuevo.

_ Mamá – le regañó, y sacó su teléfono – Sí, es él, de hecho. Me lo crucé en la verdulería hoy'ttebayo.

_ ¿Y sabe cómo llegar hasta aquí? – preguntó, mientras acomodaba otro pilón de ropa.

_ Se lo diré en un rato'ttebayo, ahora solo espero que Shikamaru no tenga nada que hacer – masculló, marcando el número del susodicho, para poder llamarlo.

Al otro lado de la línea, se escuchó que alguien suspiraba.

_ Naruto – dijo la voz de Shikamaru, más despierta que la última vez que hablaron.

_ Sasuke vendrá hoy a casa para ensayar'ttebayo – exclamó, con un deje de emoción - ¿Puedes venir?

_ ¿De verdad? – dijo, con asombro - ¿Acaso lo fuiste a buscar? ¡Viejo, eres increíble!

_ ¡Que yo no hice eso'ttebayo! – volvió a exclamar, pero algo molesto – Me lo crucé casualmente. Se ve que el hermano o algo así vive cerca de aquí.

Del otro lado del tubo, Shikamaru soltó una breve risotada.

_ Casualidad, eh – dijo, con sorna – Bien, ¿cuándo quedaron en verse?

_ Después del almuerzo. ¿Te parece a las 14 hs?

_ No hay problema, allí estaré.

Naruto colgó el teléfono y marcó ahora el número de Sasuke, con algo de nerviosismo. Cosa que lo dejó bastante perplejo. Por Dios, era solo Sasuke. Un compañero más de la universidad. Kushina terminó de acomodar la ropa, y abrió la ventana del cuarto, para que circulara el aire. Naruto esperó que el otro contestara, mientras se levantaba de la cama, y daba vueltas.

Finalmente, Sasuke respondió el llamado.

_ ¿No aguantabas las ganas de escucharme que ya tuviste que llamarme, usuratonkachi? – dijo su voz, tan altaneramente sensual.

Naruto puso mala cara, comenzando a enrojecer. Contó hasta diez para no mandarlo al diablo, y sonrió forzosamente, aún sabiendo que el otro no lo podía ver.

_ Solo llamaba para comunicarte que arreglamos con Shikamaru para encontrarnos a las 14 hs aquí'ttebayo.

_ ¿Y cómo se supone que iré?

_ Vivo a cuatro calles de la verdulería. Cruzas la avenida, caminas derecho. La primera casa de rejas negras de la cuarta calle.

_ Bien, lo tengo.

_ Genial, nos vemos entonces – farfulló, cortante.

Sasuke notó la sequedad en sus palabras, y esbozó una cálida sonrisa. Le gustaba hacerlo enojar. Pero más le gustaba verlo feliz.

_ No te enfades, dobe – dijo, suspirando. ¿Por qué ese chico le hacía suspirar? Eso se ponía cada vez peor.

_ Nos vemos, teme – agregó, cambiando el tono, por uno amable, y colgó la llamada.

Kushina lo miraba, divertida. Naruto se guardó el celular en el bolsillo.

_ ¿Está todo bien, Naruto?

El aludido suspiró, y asintió.

La mañana transcurrió tranquila de ahí en más. Naruto estuvo ordenando un poco la sala de ensayos, mientras Kushina terminaba de preparar la comida. Mientras ponía la mesa para dos personas, Naruto platicaba con su madre como era costumbre. La puso al tanto de cómo iba en la universidad, de los compañeros agradables, y otro no tanto, que había hecho; y del sinfín de materias incesante que podía cursar.

Después de un almuerzo liviano, a base de ramen y verduras frescas, cosa que a Naruto no le gustaba para nada, pero se vio en la mera obligación de comerlas, Kushina ordenó la cocina junto con Naruto, rápidamente. Luego de terminar, Kushina subió a su habitación para alistarse. Tenía planeado salir en la tarde con Minato, su esposo, luego del ensayo. Naruto mordisqueó una manzana, cuando escuchó que tocaban el timbre. Miró la hora, y eran las 14:05.

Dando zancadas, llegó hasta la puerta. Al abrirla, Shikamaru ingresó a la casa, con sus ánimos de siempre.

_ ¿Estás solo? – inquirió, y el rubio negó con la cabeza, tragando el bocado de manzana.

_ Mi mamá está arriba'ttebayo.

_ ¿Y Sasuke aún no llega? – prosiguió, sentándose en el respaldo del sillón. Naruto se encogió de hombros – Qué fastidio, viejo. ¿Por qué crees que se tarde?

_ No lo sé, quizás aún no ha llegado a la nave nodriza – exclamó, irónico, dándole otro mordisco a la fruta.

_ ¿Se llevan mal, eh? – sonrió, divertido.

Naruto balbuceó algo con la boca llena, justo cuando Kushina bajó las escaleras, con un saco y un bolso pequeño.

_ Hola Shikamaru – sonrió, y este le devolvió el gesto.

_ Buenas tardes, Kushina-san. ¿Va a salir?

_ Así es – asintió, y miró a Naruto – No hagan destrozos'ttebane.

_ Mamá, no somos niñitos'ttebayo.

Kushina lo miró, escéptica.

_ ¿Entonces cómo explicas los almohadones rotos de aquel sillón? – señaló, y Naruto alzó las manos.

_ ¡Me estaba defendiendo'ttebayo! – y miró a Shikamaru.

_ Ni si te ocurra culparme, tú empezaste – Naruto rió un poco, tratando de no atorarse con su manzana. Kushina negó con la cabeza, fingiendo molestia, y se dirigió al tocador – Por cierto, ¿la batería está armada? - Naruto hizo un mohín, dejando de masticar. Shikamaru suspiró – Iré a armarla… - y se levantó, yéndose por el pasillo.

Naruto iba a acompañarlo, cuando escuchó el timbre. Su corazón dio un vuelco. Caminó hacia la puerta, y la abrió. No había duda alguna, era Sasuke quien estaba allí, con su típica cara inexpresiva de siempre, con su bajo a cuestas. Naruto se tentó al verlo así, y sonrió con amplitud. Sasuke agrandó un poco los ojos, incómodo ante el resplandor incandescente que emanaba ese simple gesto.

_ Bienvenido'ttebayo – exclamó, con cortesía, y haciéndose a un lado para que pasara – Llegaste tarde, teme – masculló, mordisqueando lo que quedaba de su manzana, luego de que Sasuke ingresara a la casa.

_ Siento mucho haberlo hecho esperar, su alteza – le dijo, en un tono irónico.

Naruto iba a responderle, cuando su madre apareció de nuevo en la sala. Kushina se quedó viendo detenidamente a Sasuke, extrañada, y Naruto carraspeó.

_ Eh, mamá… él es Sasuke Uchiha – lo presentó, mientras Kushina parecía escrutarlo aún con la mirada.

_ Es un gusto'ttebane – sonrió entonces, haciendo una pequeña reverencia.

Sasuke agradó un poco los ojos, pero luego asintió, divertido, y esbozando el mismo gesto. Naruto no comprendió su reacción, puesto que cuando su madre se dio media vuelta para ir hacia la cocina, lo miró.

_ ¿Qué fue eso?

_ Tienes la misma muletilla que tu madre – le sonrió, y Naruto se ruborizó.

_ Ps, si… eso creo'ttebayo – rió, nervioso, para luego avanzar unos pasos hacia la mesa del living – ¿Quieres algo de beber? – ofreció ahora, dándose la vuelta para verlo.

_ No, gracias – dijo, observando sus orbes azules.

"Maldición…", pensó, irritado.

Una semana. Había pasado una semana desde que se vieron en la universidad, y ya sentía como si lo conociera de toda la vida. Y no solo eso. Estaba encantado con ese rubio loco. De una manera extraña, lo atraía. ¿Cómo era posible tal cosa? Y por un momento, pensó en Karin.

_ Shikamaru está en la sala de ensayo armando la batería, vayamos antes de que se moleste o se duerma por la tardanza'ttebayo – anunció Naruto, caminando hacia un pasillo, y llamando su atención - ¿Vas a venir? – le sonrió, al ver que no se movía.

Sasuke avanzó como pudo hacia él, como si no pudiese coordinar las piernas. Naruto rió un poco.

_ Usuratonkachi – gruñó entonces, siguiéndolo por el pasillo.

Luego de una milésima de segundo, las facciones del rostro de Sasuke se suavizaron. El aroma dulce en el aire era agradable y pacífico. Siguió a Naruto hasta toparse con una puerta grande de madera. Al abrirla, encontraron a Shikamaru sentado en una pequeña silla, delante de la batería. Al ver a Sasuke, sonrió.

_ Bienvenido – saludó, y el otro hizo un mohín.

Naruto los miró. ¿Acaso no se llevaban bien? No recordó si habían interactuado antes.

_ Eh, Sasuke – llamó, y el aludido lo miró al instante – Conecta tu bajo al amplificador de allá – señaló, mientras tiraba el resto de su manzana en un cubo de residuos.

Sasuke sacó el Bajo de su funda, agarró el cable y lo conectó. Naruto encendió su teclado, sentándose en una de las sillas alfombradas. Tocó un par de notas, y luego miró a Shikamaru. Este le devolvió el gesto, encogiéndose de hombros. ¿Nadie tenía ideas? Lanzando un suspiro brusco, dirigió su mirada ahora a Sasuke. Este no pudo evitar sonreírle.

_ ¿Esperas que nosotros te demos una brillante idea, usuratonkachi?

Naruto apretó los dientes.

_ Yo ya tiré una'ttebayo.

_ Por mi está bien – dijo Shikamaru, dando vueltas al palillo que tenía entre sus dedos.

_ ¿Hacer una versión Funk? – inquirió Sasuke, mirando a Naruto – Pues, tiene sentido. Somos el trío perfecto para ello.

_ Exacto – exclamó Shikamaru, con seriedad – Y si se ponen a pensar, es el por qué nos pusieron juntos.

Naruto apretó los labios.

_ ¿Kato-sensei lo hizo adrede? – balbuceó, y Shikamaru asintió – Entonces no nos queda otra, tenemos que hacerlo'ttebayo – agregó, con seguridad – Bien, ¿alguna idea de cómo empezar? – sonrió, con juntando las cejas.

_ No conozco la canción – dijo Sasuke, y Naruto manipuló el reproductor de audio que tenía cerca suyo, haciendo que se escuchara.

Pronto los tres se quedaron en silencio, analizándola. Sin embargo Naruto estaba bastante entretenido mirando las muecas de disgusto Sasuke. Al parecer tampoco le gustaba la canción. Shikamaru tenía los ojos cerrados. No supo muy bien si se había quedado dormido. Ese chico era impredecible. Una vez que terminaron de oírla, se miraron entre sí. No había mucho que decir.

_ ¿Es en serio? – soltó entonces Sasuke, arqueando una ceja.

_ ¡Bueno, ya! – exclamó Naruto, apoyando las manos sobre las teclas de su sintetizador – ¡Busquemos la forma de hacerlo lo mejor posible'ttebayo!

Shikamaru y Sasuke se miraron. Él tenía razón. Quejarse no les serviría de nada. Puesto que se pusieron a crear música en ese mismo instante. Naruto sacó las notas en su piano, mientras intentaba agregarle algunas más, con otro ritmo. Shikamaru puso algunas canciones con estilo Funk, para guiarse. Sasuke las escuchó, mientras practicaba con el Bajo. Horas después, Naruto había anotado varias notas sobre una partitura. Los primeros ensayos fueron frustrantes, para el gusto de los tres. Ya que cada uno tocaba algo diferente. Tocaron una, dos, tres y cuatro veces el comienzo, pero seguía sin haber coherencia.

_ Se me secó el cerebro'ttebayo – balbuceó Naruto, con la cabeza baja.

_ Aún nos queda unos días más, nos dejemos de ensayar – propuso Shikamaru, levantándose de su silla.

_ Por la mañana será imposible, tenemos que juntarnos después de clases – dijo Sasuke, guardando su Bajo.

Naruto se puso de pie, y miró la hora. Casi las ocho de la noche, y no habían sacado mucho. Kushina ya había regresado hace una hora de su salida con Minato, quien se encontraba duchándose, cuando Naruto salió del sala de grabación con los demás. Luego los acompañó a la puerta, aunque Kushina los detuvo antes, diciendo que podían quedarse a cenar. Sasuke y Shikamaru se negaron, agradecidos.

_ Quizás en otra ocasión – le sonrió Shikamaru – Saludos a Minato-san.

_ Claro, y te tomo la palabra'ttebane – dijo, y miró a Sasuke – Para ti también va, no sientas pena – y sonrió ampliamente.

Sasuke se percató de que su sonrisa era tan agradable como la de Naruto, y esbozó el mismo gesto con su seriedad de siempre, asintiendo.

Una vez que Naruto abrió la puerta, se despidió de Shikamaru, quien caminó hacia la parada del autobús a paso veloz, cuando justamente vio que este estaba llegando. Naruto rió un poco, sin poder contenerse. Sasuke lo miró, extrañado.

_ Es que es muy flojo – siguió riendo – Y verlo moverse tan rápido es… hilarante'ttebayo.

Sasuke comprendió, y lo miró. Su risa era tan encantadora y cantarina, que se sintió atraído nuevamente hacia él. ¿Qué diablos le pasaba? ¿Por qué con él? Era tan irreal. No podía evitar admitir que estando con Naruto se sentía muy bien. A pesar de que algunas de sus actitudes resultaban chocantes. No quiso pararse a averiguarlo en ese preciso momento. Solo suspiró, llamando la atención del otro.

_ Ya es tarde, será mejor que regrese – anunció, y Naruto asintió - Nos vemos mañana – añadió, pero recordó el hecho de esa mañana, y entornó los ojos. Se acercó a él, y le besó la mejilla. Naruto se sorprendió mucho por esto, y lo miró, sin comprender - ¿No me habías dicho que así no se saludan en Sudamérica?

_ Si, pero… ¿no te molesta? – Sasuke se le quedó viendo – Bueno, viví muchos años allá, y era muy común saludarse así, incluso entre hombres'ttebayo. Sé que parece un abuso al espacio íntimo de los demás pero… – y rió, nerviosamente - En fin, no me has respondido, Sasuke.

Este negó con la cabeza, sin dejar de mirarlo.

_ No me molesta – dijo al fin, y Naruto sonrió.

_ Entonces… - se acercó y le beso tiernamente la mejilla, sintiendo su aroma – Nos vemos mañana'ttebayo.

Sasuke asintió, medio ido. Luego se marchó del lugar, sin mirarlo. Aquello fue extraño. El simple contacto le había dejado una sensación cálida en el estómago, y el corazón latiendo velozmente. Las cosas estaban transcurriendo con normalidad, sin embargo tenía el presentimiento que esto era solo el principio. El principio de algo nuevo, que jamás sintió antes. Y que quizás no sentía lo mismo por Karin. Replantearse ello era crucial.

Al día siguiente, Naruto estaba cursando la materia de canto en el Konoha Geijutsu, en una fría mañana. Ninguno de sus amigos o conocidos lo acompañaba, ya que estaban en un nivel superior. De todas maneras le gusta cantar, y no sentía mucha dificultad. La sensei los hizo vocalizar al principio a todos, para después pedirle a cada uno que pasara el frente, y cantara algo corto para todos, a capella. Naruto cautivó a los presentes en el momento que abrió la boca para dejar salir a la luz su amplio registro, con notas entonadas y cargadas de sentimiento. Muchas de las mujeres no dejaban de mirarlo, como si se lo quisieran comer.

Horas después, corrió hacia su próxima clase. Actuación. Al llegar, había solo tres personas. Al parecer llegó temprano. Sonriente, se sentó delante de todo, y dejó su bolso sobre la silla. Justo cuando se giró para ver si había alguien amistoso con quien charlar, Karin entró, desplegando su encanto por el aula. Al ver a Naruto, se acercó a él sin dudarlo.

_ Buenos días – lo miró, con una extraña sonrisa.

_ Buenos días'ttebayo – arrastró las palabras, mirándola fijamente - ¿Ocurre algo?

Karin negó con la cabeza, sonriente.

_ Para nada – se sentó junto a él, cuando Naruto sintió el aroma dulce que emanaba - ¿Cómo va tu cursada? – dijo con una sensual voz cantarina, acomodándose sus lentes de marco negro.

_ De hecho, muy bien'ttebayo – exclamó, claramente alegre por ello – Algunas materias son complejas, pero creo que podré con ellas.

_ Sasuke-kun me contó que ayer ensayaron juntos – dijo de la nada, y Naruto no supo qué decir – Sabes, es la primera vez que lo noto tan apegado a alguien.

_ ¿Cómo? No entiendo – rió un poco, perplejo.

_ Pues, en tan poco tiempo – sonrió, y Naruto no supo interpretar eso como algo bueno o malo.

_ Para mi también fue raro todo esto'ttebayo. No me suelen pasar estas cosas – admitió, justo cuando en ese momento, la llegada de Kiba con Chouji, Lee y Neji lo salvaron, por así decirlo.

Aunque parecía que Karin quería decirle algo más. Naruto la miró, y vio que las facciones de su rostro estaban muy serenas.

_ No es que me moleste, es solo que es… extraño – añadió, y bajó la vista, cuando su sonrisa se tornó un poco apenada.

_ ¿Pero por qué? ¿Sasuke no tiene amigos? - Karin negó con la cabeza, asombrándolo – Vaya, no lo… sabía.

_ No le digas que te lo dije – farfulló, con los ojos muy abiertos y acercándose tanto a él, que tuvo que inclinar el torso hacia atrás – ¡Se enfadará!

_ No te preocupes, además tú no dijiste nada yo… lo adiviné'ttebayo – sonrió, nervioso.

_ Es verdad – se apartó, entornando los ojos – Bueno, de todas maneras, él siempre ha sido así. Talentoso, inteligente y tan correcto – se sonrió – Y un poco antisocial.

_ Tiene que haber un por qué – insistió Naruto, con un poco más confianza.

_ Su hermano siempre se lo recrimina – asintió ella – Pero Sasuke no suele ser muy amistoso.

_ Puedo dar fe a eso – musitó, con algo de frustración – Quizás porque nunca nadie le dio la oportunidad'ttebayo.

Karin se le quedó viendo después de eso. Era un buen punto. Sasuke tenía un porte intimidante y serio. Ideal para espantar a cualquiera que quisiese acercarse a sociabilizar. Pero nunca tenían que dejarse llevar por las apariencias. Aunque a decir verdad, desde hace tiempo que lo notaba muy alejado de ella. Antes por lo menos sabía que intentaba ser un buen novio. Pero ahora las cosas estaban muy diferentes. Sasuke lo estaba. Incluso antes de la llegada de Naruto a la universidad. ¿Qué podía hacer? Quería retenerlo, o conquistarlo de alguna manera. Pero no sabía cómo. Sasuke era complicado en ese aspecto. Nunca entendió cómo seducirlo realmente. Quizás Sasuke era más sencillo de lo que alguna vez se imaginó.

Cuando Naruto vio que Karin se había perdido en su fuero interno, divisó al grupo de Kiba discutiendo con otros chicos, en la puerta del lado de afuera del aula. No estaba seguro si eran de esa clase. Pero Kiba se veía fastidiado. Los demás, solo intentaban calmarlo.

_ No tienes las agallas – le dijo un chico alto y corpulento a Kiba, en tono burlón, acompañado de otros tres chicos, quienes permanecían en silencio.

_ Oigan, esto es absurdo – intervino Lee, con seriedad – No se puede jugar con los sentimientos de una chica como si no significaran nada.

_ ¡Hablo el defensor de las mujeres! – exclamó el chico, sonriendo y señalándolo – Nadie pidió tu opinión, ¡cejas tupidas!

_ Mejor deja de meter tu enorme nariz en asuntos que no te conciernen – lo fulminó con la mirada, Neji.

_ Ella me gusta – se defendió entonces.

_ ¡No es verdad! – le gritó Kiba, enfurecido.

Naruto se levantó de su silla, curioso por la discusión. Kiba estaba rojo, pero no parecía de ira. Sino como si estuviese avergonzado por algo, o por… alguien. Si la pelea era por una chica, Kiba parecía estar defendiéndola. ¿De quién se trataría?

_ Cualquiera que no te conociera se preguntaría por qué te metes, Inuzuka – gruñó el chico, cruzándose de brazos. Naruto le dio la razón, no lo comprendía – ¿Pero sabes qué? A mi no me engañas. A ti también te gusta – frunció el ceño – Compitamos por ella.

_ ¿Para qué? Es innecesario – dijo Kiba, cada vez más molesto.

_ Claro, porque crees que ella no se fijaría en un perdedor como tú, ¿verdad?

Naruto lo miró con desdén. ¿Quién diablos se creía que era? ¿Brad Pitt? El tipo era rubio, con el cabello corto, como rapado. Ojos azules saltones, una enorme nariz, y dientes amarillentos. Tenía cuerpo de atleta, eso sí, pero aún así no le veía nada excepcional como para que se burlara así de otro.

_ ¿Está todo bien? – dijo entonces Naruto, y el chico lo miró, de arriba a bajo, con el ceño fruncido.

_ ¿Y tú quién diablos eres, metiche?

_ Alguien que no soporta el maltrato'ttebayo – lo miró fijo y desafiante.

_ ¡No necesito tu ayuda! – exclamó Kiba, mirando a Naruto – Él ya se iba, ¿no es verdad?

_ ¿Y si no quiero? Aún no respondes mi propuesta.

_ Ya te dije que no, imbécil. Ella no es un premio que hay que ganar.

Naruto se sorprendió. Jamás lo había visto defender tanto a una mujer, y eso que no lo conocía demasiado. Se ve que había humanidad dentro de él después de todo.

_ Entonces no te metas en mi camino – masculló, y Kiba apretó los puños.

Tenía ganas de golpearlo, pero ya lo había hecho una vez, y por poco lo expulsaban. Fue cuando Naruto avanzó hacia el agresor, con decisión.

_ Naruto – lo miró Lee.

_ ¿Otra vez tú?

_ No me simpatizan los tipos como tú'ttebayo.

_ ¿Y eso a quién carajo le importa? ¡Ya oíste a Inuzuka, no necesita tu ayuda! – gruñó, haciendo un énfasis.

_ Ps no soy muy obediente como verás – sonrió, con malicia – El que se mete con mis amigos, se mete conmigo también'ttebayo - Kiba lo miró, perplejo y atónito – Y no espero que entiendas el concepto, porque apuesto que los tuyos jamás harían algo así por ti.

_ Eso no te incumbe, rubio metiche – dijo, molesto, mirando de soslayo a sus compañeros - Vámonos, no quiero que esto pase a mayores.

_ Tampoco yo – admitió Naruto, con desagrado, en un tono tan convincente que el chico lo miró de mala gana.

Una vez que se fueron, Kiba se acercó a Naruto, claramente asombrado por lo que había pasado. ¿Acaso Naruto se había olvidado del último enfrentamiento que tuvieron? ¿Por qué lo ayudó? ¿Será un truco?

_ Gracias – dijo entonces, aún con cierta desconfianza.

Naruto se encogió de hombros.

_ No es nada'ttebayo.

Los demás alumnos de la clase de Actuación comenzaron a llegar, sin prestarle mucha atención al pequeño grupo que estaba fuera del aula. Kiba seguía sin comprender nada. Y Naruto se percató de ello, pero no dijo nada. En eso, Sasuke se detuvo en la puerta, cuando se aproximaba al aula.

_ ¿Ocurrió algo? – le preguntó a Naruto, y este se volteó hacia él de inmediato, como atraído por una especie de imán gigante.

_ Nada importante'ttebayo – sonrió hacia él – Buenos días, por cierto.

_ Buenos días – correspondió, y vio como Naruto se inclinaba para besarle la mejilla.

Al principio se sintió un poco cohibido y hasta con pudor, pero quería hacerlo. Puesto que ambos se besaron la mejilla al mismo tiempo, dejando a todos, asombrados. Naruto le sonrió con tanta calidez, que Sasuke sintió como su corazón se derretía. Detrás suyo, venían Shikamaru y Sakura, que no comprendían porque todos miraban extrañamente a Sasuke y Naruto.

_ Buenos días, Naruto – dijo Sakura, para luego mirar a Sasuke, sonriendo – Buenos días.

Este dijo algo inentendible, ingresando al aula, aparentemente avergonzado. Shikamaru paseó la mirada entre ambos, tratando de comprender por qué tenía la impresión de que ese par ya se llevaba muy bien, y en tan poco tiempo. ¿Sería el destino?

_ Que estupidez – se dijo, con el semblante cansado – Naruto, ¿qué fue lo que pasó?

El aludido miró a Shikamaru, cuando volvió a tierra firme. Sakura también lo miró, más que curiosa.

_ Solo nos saludamos'ttebayo – balbuceó.

_ ¿Con un beso en la mejilla? – exclamó entonces Sakura, abriendo grande los ojos, y el rubio asintió – Vaya, nunca creí que Sasuke accedería a eso…

_ Le costó un poco – admitió Naruto, yendo hacia el aula junto a ellos – Pero tú también te sentías muy apenada las primeras veces'ttebayo.

Sakura se ruborizó, y frunció el ceño.

_ ¡Pues, porque tienes la maldita costumbre de tomar por sorpresa a la gente, Naruto!

Este rió un poco, porque sabía que tenía toda la razón. Shikamaru no dijo nada al respecto. Él conocía bien a Naruto, y respetaba sus costumbres. Aunque estaba de acuerdo con Sakura en que a veces era muy confianzudo. Eso le jugaba en contra, pero por increíble que pareciera, Naruto solía manejarlo bastante bien.

Cuando Sakura llegó a los asientos de enfrente, escuchó que unas chicas cuchicheaban algo relativamente bueno relacionado con Kiba y Naruto. Creyó haber oído mal, porque ellos dos no se llevaban bien. ¿Entonces qué había pasado? Justo cuando se iba a poner de pie para averiguarlo, Naruto se acercó a ella, y se sentó a su lado.

_ ¿Peleaste de nuevo con Kiba? – dijo de una sola vez, sobresaltándolo.

_ No, ¿por qué? – Sakura apretó los labios, y Naruto suspiró – De hecho fue todo lo contrario'ttebayo. Lo ayudé con un… problema que tenía… con una chica, y con un tipo muy molesto – e hizo un mohín.

Sakura se le quedó viendo, asombrada. Kiba no parecía de las personas que se mostraban agradecidas ante una ayuda como esa. Es más, estaba segura de que se lo había tomado a mal. Quiso preguntarle por qué lo ayudó, cuando se percató de que en realidad, no necesitaba saber la respuesta. Naruto no era rencoroso. Tampoco le gustaba ver como molestaban a los demás, porque muchas veces había pasado por ello.

Pocos minutos después, Jiraiya entró al aula rápidamente para comenzar la clase. Naruto observó que ese día su enseñanza estaba un poco menos excéntrica que la primera vez, cosa que le causó bastante alivio. Se la pasaron oyéndolo explicar distintas visiones sobre la actuación, cómo debían ser implementadas y recreadas. Luego hizo mención de un par de obras de teatro que se realizarían. Naruto se mostró curioso ante eso. Jamás había participado de algo así, pero sonaba divertido.

A la salida de Actuación, Sakura huyó del lugar hacia su próxima clase, haciendo reír a Naruto. Siempre andaba corriendo acá para allá. Era una chica bastante más activa desde que empezó la universidad. Pero ahora su mente estaba concentrada en otra cosa. Se quedó pensando en cómo hacer el bendito cover. Aún tenían mucho que hacer, y el plazo era corto. Eso le molestaba. Shikamaru mencionó que debían volver a juntarse después de clase para seguir ensayando, mientras caminaban por el pasillo.

Una vez que Naruto dejó sus cosas en el casillero, escuchó una melodía proveniente del celular de un chico, a unos metros suyos. Parecía pegadiza. La canción estaba sonando bastante alto, para venir de un aparato tan pequeño. Entonces, minutos después de que esta terminara, Naruto comenzó a tararearla, buscando sus auriculares en el fondo del casillero. Pero como no se la acordaba bien, inventó notas a lo random. Cosa que hizo que reaccionara. Acababa de crear algo nuevo, ¿podría ser?

Detuvo todo lo que estaba haciendo, y cerró lentamente la puertilla, con la vista perdida. La melodía seguía en su cabeza. Necesitaba tocarla, en ese mismo momento. No podía aguantar hasta llegar a su casa. Puesto que agarró su bolso, y corrió a la sala de música, llevándose todo y a todos por delante. Sasuke, quien se estaba acercando a su casillero, lo observó irse, sorprendido.

_ ¿Qué diablos le ocurre? – se preguntó en voz alta.

_ Tuvo un ataque de inspiración – sonrió Shikamaru, cargando su bolso al hombro. Sasuke lo miró – Cada vez que los tiene, deja todo lo que está haciendo y corre hacia la guitarra o el piano más cercano.

_ Ya veo – fue lo único que dijo, mirando hacia donde el rubio había desaparecido.

Shikamaru lo escrutó con la mirada unos segundos.

_ Más tarde nos juntaremos de nuevo en su casa, no lo olvides.

_ No lo haré – dijo, en tono monocorde.

Shikamaru asintió, y caminó hasta alejarse de él. Sasuke por su parte, sentía una enorme curiosidad por saber qué iba a tocar Naruto en ese momento. ¿Y si lo seguía? Quedaría muy obvio. Pero aún así quería ir con él. Sentía unas ansias enormes, casi imposibles de controlar. Justo cuando terminó por convencerse que no podría reprimirlas más, Karin apareció frente a él.

_ ¿Nos vamos juntos? – preguntó, tomando su mano – Luego tienes ensayo, ¿no?

_ Así es – dijo, sin ánimos.

_ Entonces podemos ir a almorzar mientras – sonrió, con anchura – ¡Anda, vamos!

Sasuke suspiró vagamente, accediendo.

¿En qué demonios estaba pensando? Iba a ir tras Naruto sino fuese por su llegada. ¿Tan loco estaba? ¿Tan necesitado de… él? Mientras caminaba con Karin, pensaba en las veces que en su cabeza deambulaba la imagen de ese rubio, sonriéndole de esa manera tan cálida.

"Esto no me puede estar pasando…."